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Category:
Fandoms:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 1 of Entre inocentes, traidores y cobardes.
Collections:
Icarus World AU
Stats:
Published:
2024-07-20
Completed:
2024-10-20
Words:
14,135
Chapters:
5/5
Kudos:
6
Bookmarks:
1
Hits:
196

Supervīvens

Chapter Text

Despierta.

Sus ojos acianos se mueven en sus orbes perezosamente mientras la nitidez se toma su tiempo en en poner los colores y figuras en orden. Cuando ya todo parece menos un paisaje con pigmentos derramados los pensamientos comienzan a inundarlo.

¿Dónde estoy?

Parpadea un par de veces para asegurarse que realmente es un techo sobre su cabeza, el lugar se siente fresco contra su piel, pero con telas cubriendo algunas partes de las paredes. Se remueve, la inquietud lo lleva a sentirse dentro de un cuerpo ajeno por la suavidad diferida al común suelo de cuevas o el cemento. Con un poco de esfuerzo mueve la cabeza a un lado, encontrándose con más paredes y una puerta desgastada e hinchada si puede juzgar los rasguños en el suelo al abrirse, hay una vela a su lado, parpadeando a mitad de camino. Traga y la aspereza contra su cuello casi le provoca tos. Con la mano derecha, no envuelta con sabanas y colchas la acerca a su cuello, sintiendo las vendas en su toque.

¿Qué sucedió? ¿Dónde están todos?

Cierra los ojos esperando encontrar sus recuerdos. Los abre inmediatamente luego y ya está a mitad del camino de sacudirse las telas y escapar del reconfortante calor a favor de encontrar a Jason y Terra.

“¿Qué diablos estás haciendo? Si deseas tanto la muerte no me hubiese molestado en repararte”.

Dick se detiene, elevando la mirada a la recién llegada. No se trata de Terra, Jason o los titanes. Entrecierra los ojos.

La mujer con ojos oscuros se acerca a su mesita de noche, poniendo un plato de sopa allí.

“Llamaré a tus amiguitos, ni siquiera echaron un ojo en estos días. ¿Quién pensaría que se preocupaban tanto por un traidor y encima manipulador entre todos? Qué desperdicio de lealtad”. Escupe, pero no pierde atención en la delicadeza con la que tratan sus movimientos. Observándola de cerca descubre el cansancio alrededor de sus ojos oscuros. Se ve… diferente a la última vez que la vio, después de todos estos meses de sobrevivir sin ver a alguien más que no estuviese muerto.

“¿Qué haces aquí BlackFire?”.

“¿Eso importa?”. Contrarresta. “Encontré a tus amiguitos muriendo de estrés y heridas- Hmp, y pensé que estabas demasiado comprometido a evitarlo, pajarito. De todas formas no los ayudaría si no tendrían algo que deseaba”.

Honestamente, no hizo falta decirlo para que lo sepa, lo que hizo más curioso su necesidad de resaltarlo. Le sigue con la mirada, el cabello corto en mechones desiguales, el mentón agudo con las mejillas hundidas por el hambre calaron también a la alienígena, si es posible, y con un rostro similar al de su hermana, podría ver que está mucho peor que ellos.

Antes de irse, gira para mirarlo. “Será mejor que estés de humor para contestar varias preguntas, Aprendiz”. Dice, cerrando la puerta antes de procesar sus palabras.

Poco después, mientras observa un periodo x de tiempo el plato enfriándose, la puerta vuelve a abrirse chocando contra la pared y Terra ingresa con los demás a su lado.

“Dick, ¡despertaste!”. Suelta, evitando abrazarlo aunque con ganas apenas reprimidas, sus uñas presionando contra sus palmas. Sus ojos se entrecierran, puede ver con claridad que algo juega en sus pensamientos cuando rehúye su mirada.

“¿Cómo te sientes?”. Dice Jason, sentándose en su cama y la mirada apacible. Está… diferente, la parte emocional normalmente sería irritable, la molestia de no cuidarse o de dejarlos con susto como bien le dijo en esa ciudad, pero ahora no deja ver sus pensamientos en las expresiones de su rostro, como nunca antes se molestaría en hacer.

La presencia silenciosa de los titanes también lo pone nervioso, sintiendo sus miradas sobre él con un interés o malhumor distinto al que está acostumbrado. No saludaron, tampoco los esperaba que lo buscaran, pero están aquí.

Algo está pasando, y no puede imaginar qué.

Se relame los labios, acobardado por el ambiente irrespirable. De nuevo, ¿hizo algo mal esta vez? Incluso sus hermanos parecen tener muchas cosas en mente.

En lugar de decir algo, posa su mirada en los individuos más delicados la última vez que los vio. Terra recuperó su ánimo lo que complementa la evaluación a su buena salud, ya no tiene las mejillas hundidas por la falta de alimento, igual con los demás lo que indica que debieron abastecerse por alimento suficiente que no cargaron, lo que suma a las preguntas de donde diablos están y cuánto tiempo ha pasado dormido. Jason, por otro lado, tiene envuelto el brazo en un cabestrillo pegado a su pecho, el color de su piel también es saludable. Pasa a los titanes, ignorando sus miradas, se fija en Beast Boy, que sigue mirándolo como una amenaza latente que estallará pronto, buena salud entonces, sí.

¿Por qué siente que se está perdiendo de algo? Todos se encuentran mejor. Y claro, la llegada de Black Fire y como la encontraron es una cosa para más tarde. Pero–

“¿Cuándo nos lo dirías?”.

“... ¿Eh?”.

Respuesta equivocada, Jason golpea el suelo demasiado fuerte con sus pies, y se acerca a su rostro, con los puños preparados a sus costados.

“¡¿Cuándo nos dirías que eres un metahumano?!”.

Dick parpadea, un ojo tras otro. Sabiendo que se vería como un idiota y que acaba de presenciar algo parecido a un berrinche si no fuese la real seriedad que le presenta. Luego desvía la mirada a sus heridas, el dolor parpadea en sus huesos con los cinco sentidos funcionando, la mano izquierda todavía la siente entumecida, con un cabestrillo similar al de Jason, su tobillo se encuentra fuera de los dolores generales pero las costillas… Duele un poco respirar, supone la suerte de no perforar ningún órgano importante.

Vuelve a Jason, pero la furia no ha disminuido, es más, todos los demás tiene sus ojos fijos en él.

“No lo soy”. No se estremece cuando el plato sale volando por el golpe a la mesita de noche. Y no cree que Black fire aprecie algo roto si les da hospitalidad. Sin embargo, es casi seguro que su comentario no sería bienvenido, especialmente con Jason así. La vela parpadea en amenaza a extinguirse.

“Tú, eres un maldito canalla”.

“Jay, por favor, no seas tan duro. Hablamos de esto”. La voz de Tara lo amonesta, Jason desvanece la tensión de sus hombros, se ve adolorido.

“Joder, Tara. ¿Cómo siquiera lo proteges? ¿Entiendes todo lo que hablamos?”. Vuelve a ella, con el tono exhausto.

“No me trates como a una idiota. Por supuesto que lo hago. ¿Pero intimidar, Jay? Además, no pudo curarse por completo la quemadura, lo sabes”.

“Él–”.

“Y eso es justo por lo que todos vinimos a hablar aquí”. Interrumpe Cyborg, dando un paso adelante y separando a ambos. “Grayson”. Lo llama, Dick simplemente mira ese único ojo oscuro con la dureza de un humano, le recuerda un poco al padre de Victor Stone. Hombre con mejores intenciones pero muy centrado en su trabajo que en su familia. Al menos pudo vivir con un solo padre hasta ese accidente.

Bien, no debe volver a reflejarse en los demás. Sus ojos aciano vuelven a androide-humano.

“¿No tenías algo que decirnos?”.

Dick desvía la mirada, el cansancio tira de sus huesos y el pensamiento de dormir por horas o la eternidad suficiente es bastante cómodo. ¿Tal vez no lo despierten si lo hace? No serían tan considerados.

“No, no lo hago”. Su tono debe delatar tanto su molestia como su exaspero.

Jason gruñe, de ese tipo que los perros hacen por su territorio, lo que, jaja , no tiene mucho sentido.

Quiere dormir, joder.

“Richard Grayson, hijo repudiado por Batman y adoptado por Slade Wilson”. Raven lo trae de regreso como si le hubiese apuñalado el estómago, más despierto que antes, se dobla para acercarse a la altura de sus ojos. Los parpados caídos de la hechicera son intimidantes, pero no aparta la mirada. “¿Por qué no nos cuentas sobre tu regeneración avanzada?”.

Ser un niño necio no servirá, no con los titanes que nuca vieron esa parte de él. Mierda. Y aunque sus poderes están anulados, sigue siendo difícil de sacarle de la cabeza las respuestas que ella espera.

“Se suponía que eres humano”.

Soy un humano”. Corta. Encarándola pese al dolor de las costillas. La mofa que ella emite casi lo hace desear levantarse y romper su regla autoimpuesta de sonsacarla a golpes, pero no es momento, y no se permitirá lastimar a alguien indefenso. “Y no tengo nada que decirles, Titanes”.

“Dick, hablamos con ellos, merecen saberlo tanto como nosotros” Apacigua Tara.

Dick bufa, ignorando el dolor por la aparente unión en su salida los tendría en su contra, pensó que se había abierto lo suficiente con ellos para que lo supieran mejor. No, el– los únicos que lo leían fácilmente no estaban aquí. Ser críptico al respecto para informar su falta de entusiasmo en el interrogatorio a fin de un descanso no podrá llegar a ellos.

Además, sabe que no lo dejaran en paz si él es quien queda en su parte de la cancha. Eleva la mano izquierda, vendada con un palo fungiendo como cabestrillo.

“No entiendo qué parte es inhumano para ti, Raven. ¿El color?, ¿la sangre?, ¿las vendas?, ¿el jodido dolor que irradia?”.

“No juegues con nosotros” dice Cyborg sujetando ese brazo, sisea, pero no lo suelta. Lo mira con mala cara. Si no estuviese en peligro de que un soplo de viento lo derribe, no se arrepentiría de tirarlo al suelo por tocarlo, después de todo, sigue siendo la mayor parte cables que humano. “Dinos, ¿cómo demonios tienes esa habilidad?”, su ojo ensombrece más, si es posible, “¿o es que siempre la tuviste?”. ¿Una mentira más que nos guardaste?

Muestra los dientes en una mueca. Esto está rebasando sus límites. “¿Por qué les importa tanto?”.

“Eres un ser egoísta, Dick”.

Gira a Jason, con los brazos cruzados sobre su pecho y la mirada pegada en la madera bruñida de los suelos.

“¿Cómo pudiste hacerlo? Bruce dijo que eras un niño normal de esos trapecistas, fue una coincidencia la tragedia. El… accidente con Zucco y toda esa mierda. Confío en él a pesar de todo. Pero, ¿esto? Dejaste a Bruce, traicionaste la confianza de los titanes a favor de un mercenario. Uno extraño que no tengo nada en contra. Esto, sin embargo, fue obra tuya”.

Dick muerde su labio con fuerza. ¿Cómo se atreve?

“¿Crees que me conoces? ¿Qué? ¿Todos saben mejor quien soy? ¿Quiénes se creen? No tengo nada que decirles, absolutamente nada” Gruñe entre dientes apretados, presionando sus dedos sanos contra el agarre literal de hierro de Cyborg. Sus uñas presionan hasta que el dolor comienza a expandirse. Arañaría la cara de la máquina si no estuviese tan lejos. “Joder, suéltame, ¡suéltame Cyborg!”.

“No antes que dejes de ser caprichoso y hables”. Los ojos de Dick se expanden, mirándolos como si fuese la primera vez, hay un desenfreno en los orbes que parece hacer retroceder a los titanes.

“¡¿Qué cojones quieren de mí, eh?! Desde el búnker todos me miran como si les debiera algo, todos los putos días fue lo mismo. He intentado, una y otra vez recompensarlo. Reiterarles en sus cabezotas que no soy el puto enemigo. ¡No soy ningún monstruo que creen que soy! Yo solo quería– ¡hmp!”. Calla al ser abordado por un abrazo.

“¡Terra!”. Los ojos de Tara brillan y hay una pequeña sacudida bajo sus pies que es suficiente para callarlos.

“¡Es suficiente!, acordamos no hacerle daño. ¿No se suponía que debíamos esperar que despierte porque estábamos preocupados? Y qué importa si se recuperó un poco más rápido que los humanos comunes, es no lo convierte en alguien que tenga las benditas respuestas para la cura”.

¿Cura?

“No puede hablar en serio. Pudo haberlo dicho Tara, la razón por la que no lo hizo–”.

“Es porque no lo sabía”. Interviene. Jason cierra la boca, mirándolo con los ojos muy abiertos y Cyborg lo suelta como si lo hubiese quemado y da unos pasos atrás. Dick se encoge, y Terra responde apretándolo en sus brazos como si lo protegiera del mundo. Y realmente piensa que ella lo haría. ¿Cómo pudo dudar de su apoyo? Rompe el silencio al sentir un poco de aire en sus pulmones. “De hecho, no sé de qué mierda están hablando. No soy un meta. Slade sí lo era… Puede que esa haya sido la razón por la que se fue”. Expresa, sintiéndose peor por revelar la última oración en un murmullo. Terra baja la mirada.

El breve silencio que sigue es casi tan aplastante como una tonelada de rocas que una vez Terra perdió el control en el entrenamiento, un recuerdo demasiado viejo antes del apocalipsis.

“Entonces… ¿Cómo es que… ? Ugh, mierda”. Jason se levanta de su sitio para caminar como un león enjaulado con la mano en la cadera, mira al techo frustrado. “Esto no puede estar pasando”.

“Yo creo que lo sé”. Todos vuelven a Terra, ella baja la mirada sin soltar a Dick. Da una sonrisa suave y lo observa con un arrepentimiento y pena que lo tiene confundido. “Cuando entrenaba, escuché hablar tanto a Wintegreen como Slade una noche, puede que me hayan permitido escuchar de todas formas, pero nunca dije nada. Hablaron algo de un suero y las posibilidades de éxito. No entraron en detalles y no fue hasta las siguientes semanas que Slade entraba en tu habitación con una caja en mano”.

Dick se separa esta vez, mirándola con atención. Ella abandona su repentina alerta, con una mano sujetándose la otra. No se atreve a mirarlo.

“Yo… creí que lo sabías. Slade una vez me encontró y dijo que era por tu propio bien. Él… no volvió a hablar de ello después. Lamentablemente, Slade se llevó las dosis que te faltaban, pero Wintergreen me dijo en el búnker, que la falta de tu dosis podría causarte problemas, me encargó de cuidarte hasta que Slade volviera. Dick, lo siento, juro que no lo sabía–”.

“¿Te dijo qué sucedería si no conseguía las dosis?”, aparta la parte emocional de esto porque su cabeza no desea entenderlo, no todavía. No frente a todos ellos. No al inmenso vacío de sonido cuando los demás llegan al mismo punto.

“Yo– No, no me dijeron, ni siquiera sabía para qué era”, mira a los demás, a cualquier menos a Dick. “Pero comenzaste a actuar un poco diferente cuando salimos”.

“Tus disociaciones, el insomnio. Carajo. No me di cuenta de que era algo más. Pensé que se trataba como todos estábamos pasando”.

“¿Te percataste?”, dice, una pregunta más para sí mismo sin obligar a moverse. Una sonrisa débil tira de sus labios. Oh, mierda, y pensó que estaba haciendo un buen trabajo para no preocuparlos. ¿Tal vez por eso sus peleas después de cada perdida de tiempo denotaron la falta de la verdadera molestia?

“¿Te obligó a convertirte en un meta?”.

“¿Por qué experimentó contigo?”.

“¿Si Slade realmente supo que su habilidad sería la llave por qué no hay señales de él? ¿Acaso planea algo más?”.

“¿Por qué nunca se lo dijo?”.

La lluvia de preguntas, una tras otra mencionando al mercenario y el desarrollo a sus espaldas lo ahoga, su corazón late por sobre sus oídos, más fuerte que nunca que podría confiarle un destino más pacífico que la muerte en un mundo destruido. Pero si se convirtió en algo incompleto de su mae– de Slade, no sucederá, no volverá a su vida. No volverá a Wintergreen, no volverá a su hogar. ¿Hubo un hogar para empezar? ¿Lo tuvo con Bruce? ¿Con los Titanes? ¿En quién creía que sería su padre? Podría lanzarse de lo alto de un edificio y tal vez sobreviva, aunque sus deseos sean alcanzar a sus verdaderos padres que ahora apenas recuerda. ¿Ellos seguirían siendo su hogar? No puede respirar. No lo quiere, no lo quiere, él—.

“¡CÁLLENSE!”.

Y el silencio le sigue.

Dick baja la mirada, con el flequillo cubriendo su expresión agrietada. Deben irse, deben irse debenirsedebenirsedebenirsedebenirse.

Solo desaparece.

Mira sus manos en su regazo, el temblor sacudiendo sus extremidades y no tiene fuerzas para presionarlas contra el calor de sus ojos cristalizados. Qué patético.

“Déjenme solo”.

“Dick–”.

“Largo”, sale ahogado, traga el nudo de la garganta que no cede y se impulsa a crecer en su tráquea. Cuando no se mueven, y puede sentir que se miran unos a otros, es todavía peor. Porque, por supuesto, nadie lo conocería lo suficiente para entender cuánto le importa, cuantas ganas de que esto acabe realmente siente. Solo deja que se hunda el cuchillo en la realidad de la soledad que él mismo fue causante apuñale su pecho y corte sus pulmones. “Por favor, váyanse”. El hilo de voz finalmente los convence, involucrando la lástima cuando antes había desprecio, no es que el último cambie, pero ahora tendrá que cargar con el primero.

La puerta se cierra, y eso es todo.

Su brazo apunta a sus dientes, y muerde, muerde con fuerza para ahogar el grito que rompe su garganta que de todas formas será audible a unos metros, no importa si la sangre se acumula bajo sus dientes mezclados con las lágrimas amargas, no se permite descansar hasta que el aliento se le acaba, sus dientes sientan el hueso y sus pulmones arden.

Lo consideraba su padre.

Iba a ser su hijo.

¿Por qué le hizo esto?

Cubre su cabeza, tirando de los mechones de cabello, con las piernas a la altura de su pecho se esconde en un abrazo infantil y con la fragilidad de la acción termina rompiendo a llorar como la noche en que su primera vida acabó. Un ser incompleto y roto. Y ni siquiera está seguro si ese es el castigo que se merece por lastimar a tanta gente.

Cuando vuelve a despertar con un hoyo en el pecho donde la tormenta lo vació, se sienta, la vela hace tiempo que terminó consumiéndose, un final destinado para existir, ardiendo hasta desaparecer. Se pregunta si ese es el destino de la mayoría de las personas que cree conocer le desea.

Suspira, dando una mirada a la espantosa herida del día anterior, no parece curada por completo como lo estaría con Slade, pero ya tiene unas capas de carne que, está seguro, arrancó con sus dientes. Maldito infierno.

Se acomoda, transformando el vacío en una meditación que no lo abandonó desde que se convirtió en Robin. Aunque lo haya practicado cada vez menos especialmente ahora por sus responsabilidades que le permitían ignorar su sentir; sus pensamientos dejan de agobiarlo y el vacío anterior encuentra un equilibrio, uno práctico a sus objetivos.

Lo consideran egoísta por permitirse ser libre con la moralidad que desarrolló al crecer, ante la negatividad, la muerte y la experiencia frente a sus ojos. Pero sus motivos al final solo terminan siendo suyos. Sonríe ligeramente, los ojos decaídos en suma tristeza, al final eso termina siendo, su vida, su destino.

Pero la vida continúa y necesita luchar para que todos ellos sobrevivan. Son tan jóvenes como él, por lo que lo único que desea es que algún día puedan entenderlo y perdonarlo por lo que les hizo. Mientras tanto, recibirá los insultos y difamaciones como ellos consideren correcto.

Y no será por Slade o Bruce. Lo hará por sí mismo.

Notes:

Aunque me hubiese gustado involucrar más cosas, como lo que vieron los titanes en la salida de Dick y demás, pero eso lo dejaré con cortos mucho más pequeños en la serie.

Esta es una práctica de escritura, busco un formato para escribir así que si tienen comentarios por algo confuso o bastante aburrido en alguna parte de la lectura, no duden en decírmelo, cualquier crítica me ayuda, incluso las insolentes tal vez tengan algo de verdad.

Ya se me están ideando muchos planes, pero no lo suficiente para crear una historia porque posiblemente la deje sin acabar y mi manía de ampliar demasiado la trama y enredarla vendrá con otras historias de esta dinámica de Aprendiz Robin.

Suscríbanse a mi serie si desean ver más de este mundo jodido.

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