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sail away, sail away, sail away

Summary:

Empieza sutilmente: Barnes se estira para adjustar su espejo retrovisor, lo cual Sam no notara mucho si no fue que lo hace otra vez unos cuantos minutos después. Y luego otra vez. Ántes que Sam puede atentar preguntar lo que pasa, sus manos muevan de los diez y dos hasta los nueve y tres, y su cara inexpresiva -boca llano, ceño bajo, pero sin emocion discernable- cojea, ondula y reestablece como la Cara Homicida (TM).

--Dios bendiga, --murmulla Sam a si mismo, sujetando la manija de seguridad con un mano. Va a morir en cuatro carriles de tráfico embotellado.

Notes:

Esto es un traduccion de una obra con el mismo título, escrito por hellbeast.
Si puedes leer el original o cualquier otro trabajo suyo, te prometo que lo disfrutarás.

This is a translation of a work with the same title, written by hellbeast.
If you can read their original or any other of their stories, I promise you that you will enjoy it.

Hellbeast, thank you for your permission to make this translation, I hope it does your original justice.

Chapter 1: we can sail with the orinoco flow

Chapter Text

Sam no está seguro cómo se siente sobre ir de copiloto en un carro con James Buchanan Barnes al volante, al considerar lo que pasó la última vez que ambos hombres estaban juntos cerca de un carro. Su agente de seguros aun no ha regresado su llamada, y Sam no ha mirado su nuevo prima de seguros por miedo de un aneurisma.

Pero de momento, todo parece ir...bien.

Barnes maneja con sus manos a las dos y las diez,  ajustó su asiento y los espejos cuando entró y deja el radio en un murmullo, suficiencemente bajo que puedan hablar por encima de él si lo quisieran. Sam está pensando que puede que Barnes realmente consiguió su licencia de manejar de manera usual, a diferencia de Steve "aprendí a manejar puenteando jeeps en Alemania nazi" Rogers, quien trata los cinturones de seguridad como novedades y considera que las semaforas y los señales de pare sean obstaculos para superar. Por comparasión, manejando con Barnes es como manejar con alguien quien probablemente no partirá de la carretera porque pensaba que pudiera "accortar el tiempo del viaje."

Por lo menos, eso piensa Sam hasta que el momento en que el reloj marca las 17:00. La hora pico.

Están moviendo quizás cuatro pies cada quince minutos, un staccato sacudido adelante y rueda hacía atrás interminable. Lo único en frente de ellos es un mar de luces traceras rojas.

Empieza sutilmente: Barnes se estira para adjustar su espejo retrovisor, lo cual Sam no notara mucho si no fue que lo hace otra vez unos cuantos minutos después. Y luego otra vez. Ántes que Sam puede atentar preguntar lo que pasa, sus manos muevan de los diez y dos hasta los nueve y tres, y su cara inexpresiva -boca llano, ceño bajo, pero sin emocion discernable- cojea, ondula y reestablece como la Cara Homicida (TM).

--Dios bendiga, --murmulla Sam a si mismo, sujetando la manija de seguridad con un mano. Va a morir en cuatro carriles de tráfico embotellado.

Para las 17:20, Barnes está adjustando el espejo cada dos minutos y Sam está verdaderamente preocupado que va a alcanzar por detrás de si y recuperar un semiautomático. Por supuesto Sam echó un vistazo por el carro cuando lo entró, pero Sam tampoco tiene dudas de que Barnes pudiera llenar el carro entero con armas y cuchillos sin que nadie lo enterara. 

Pero Barnes no alcanza por detrás. Alcanza adelante, y presiona el botón del CD.

Es tan diferente de lo que anticipaba Sam que al principio ni reconoce el canción que empieza a sonar, suave y melódico.

--Espera, --dice Sam después de un momento, -¿es esto Enya?

Barnes está respirando hondo, su cabeza oscilando al ritmo. Está articulando la letra del canción. Sam está seguro que ha sido transportado brevemente a un universo paralelo, porque eso es la única explicación que hace sentido. Barnes le lanza una mirada de reojo, murmuriendo, y le responde:

--Sí.

We can sail, we can sail with the Orinoco Flow–

El tráfico ya está moviendo más rápidamente, en que está moviendo. Sam observa, fascinado, mientras que la cara de Barnes empieza a tranquilizar, su espalda enderezando y su mandíbula relajando.

We can sail, we can sail (sail away, sail away, sail away)–

El canción termina e inmediatamente empieza a tocar otra vez. Sam ojea el panel de instrumentos, ve 'Pista 02/35' y se resigna a sobre dos horas más de Enya. Al compararlo a lo que puede haber pasado (explosiones, gritos, Cara Homicida (TM), carros volcados, y más primas de seguros aun más caras), Sam lo acceptará sin quejas. Si Barnes puede extinguir su propio enfado de conductor sin nada más del poder de rock celta new age más le conviene.

Llegan al cuarto repetición y justo cuando Sam está pensando que van a sobrevivir, algún pendejo en un F-150 les corta el paso. Barnes pisa el freno y sacude el carro a un lado para evitar chocar con la camioneta. Usa su brazo para apretar a Sam contra su asiento. Sam está a punto de agradecerlo cuando se nota que la Cara Homicida (TM) ha regresado, y, maldito sea, Sam está seguro que va a morir en la puta Beltway.

Desesperadamente, Sam se lanza para el panel de instrumentos y empuja con fuerza el botón de volumen.

--Qué-, --empieza Barnes, pero la única cosa que Sam puede oír después de eso es:

FROM BALI TO CALI, FAR BENEATH THE CORAL SEA

--Wilson-, --Barnes parece algo entre entretenido y completamente confundido. El conductor del sedán a su derecha les está mirando fijamente, cejas enarcadas. Sam sigue alzando el volumen.

TURN IT UP, TURN IT UP, TURN IT UP, UP, ADIEU, OH

Para cuando Enya promesa que pueden navegar de Bissau a Palau, Barnes está reiendo tanto que está llorando. O puede ser que sólo está llorando. Sam baja el volumen cautelosamente.

--¿Ya te sientes mejor?

Barnes resopla, pasando la mano por su cara, --Sí, sí, ya estamos bien.

--Bueno, --dice Sam.

--Ya estabamos bien-.

--Uh uh. Mirabas como ibas sacar un lanzacohetes del maletero y enseñarle el error de su camino.

Barnes, a su horror, echa un vistazo contemplativo hacia el maletero. --No sería el lanzacohetes.

Sam tiene que dejar de asociar con Super Soldados y Asesinos cuanto antes.

--No me hagas tocar el Enya otra vez.
--No puedes usar mi propio playlist como arma contra mí, Wilson.

Sam alza sus cejas y cruza sus brazos.

--¿Lo apostarás?

Barnes frunce su ceño, piensa un minuto, y regresa sus manos a las diez y dos. Sam se recosta en el asiento de pasajero.


--Así pensé yo.