Chapter Text
1
"De pie y a solas en una fría y gris habitación se halla un muchacho de mirada gélida y adusta. Hoy es el aniversario del funesto día en que los dioses le otorgaron la pesada carga que es vivir. Sus progenitores le impusieron un nombre: la vergonzante etiqueta por la cual todo el mundo le conocería. Y era..."
-Semejante porquería de comienzo no merece más continuación. -sentenció el muchacho- Otra idea que vuelve al vacío eterno.
El chico arrancó la página de su ajado cuaderno, la arrugó hasta darle forma de bola de papel y la tiró a la papelera que tenía junto al escritorio de madera. Pesadamente, se levantó y caminó unos pasos sin rumbo dentro de su espaciosa habitación, sintiendo la suavidad de la gruesa alfombra marrón con filigranas rojas y doradas con sus pies descalzos. El muchacho se estiró, bostezó, consideró dormir. Estaba cansado y era de madrugada, pero últimamente dormía mal. Constantes sueños en una extraña ciudad morada de curiosos habitantes azabache le perseguían por lo que no descansara adecuadamente. No ayudaba que quisiera saber exactamente qué era ese lugar y quiénes eran los seres que los habitaban.
El muchacho de largo pelo azabache y ojos grises enmarcados en unas profundas ojeras (y en ocasiones especiales, maquillaje gótico) detestaba los misterios y secretos. No se limitaba a descorrer la cortina para ver al hombre que había detrás, él rasgaba la proverbial cortina y machacaba al tío de turno para sonsacarle todo lo que sabía.
Asomado ahora a la ventana, apoyado en el alféizar mirando las estrellas y la brillante luna de primavera, el chico se preguntó si la vida siempre iba a ser igual, si siempre se sentiría tan vacío y triste. A veces quería gritar, llorar, aullar al cielo nocturno, pero ninguna emoción salía de su interior. Sólo había vacío, una nada insondable y eterna que no parecía tener fin ni poder disolverse. "Sólo quiero sonreír..."
Las cortinas de la ventana, tela gruesa con una constelación de plateadas estrellas cosidas a máquina estaban parcialmente corridas, pero podía ver la ciudad que se extendía allí abajo. Un silencio sepulcral dominaba todo, interrumpido por el ocasional efecto Doppler de un vehículo circulando o el rumor lejano de un avión surcando el cielo. La noche era fría, espesas nubes grises amenazaban lluvia, pero dejaban entrever las brillantes luces del espacio y la descarnada faz de la luna.
Suspirando, el muchacho se separó de la ventana, cogió su portátil y se tumbó en la cama para ver si había alguien activo en Pesterchum.
-Cómo no, tenía que estar él online. A ver qué le pasa esta vez.
-- absentGrimdark
[AG]
empezó a molestar a chaoticGeneticist
[CG]
a las 4:13 --
AG: Saludos desde las profundidades de la noche. ¿Qué nuevas tenéis, amable señor?
CG: hombre hola
CG: estoy con un mod de HL2
CG: es mazo raro
CG: pero mola
CG: y tu
AG: La suave melodía de Morfeo no ha llegado a mis oídos, por lo que ando de aquí acullá en mis aposentos.
AG: Lo cierto es que este hecho lleva aconteciéndome durante varios días ya.
CG: que me vas a
CG: contar de dormir
CG: mal
CG: yo soy el amo
CG: en eso
CG: has tenido sueños raros
AG: Así es, precisamente eso es lo que he venido sufriendo últimamente. Mas, ¿cómo lo sabes? No lo he comentado con nadie.
CG: ah eh
CG: no se
CG: se me ha ocurrido
CG: en fin
CG: ya que estas
CG: activo y eso
CG: tengo buenas noticias
AG: ¿De veras? No sé si creerlo. Las últimas veces no han sido realmente unas nuevas verdaderamente buenas. Al menos, no para el común de los mortales.
CG: no tio esta vez
CG: va muy en serio
CG: he conseguido
CG: EL juego
AG: A juzgar por el énfasis, imagino que será un videojuego de proporciones que podrían calificarse por algunos eruditos como "épico".
CG: mas que eso
CG: es casi imposible
CG: hacerse con
CG: copias del juego
CG: pero yo
CG: tengo para todos
AG: ¿Dónde te has agenciado semejante rareza videojueguil?
CG: tengo mis contactos
AG: Eso no explica nada.
CG: vamos tio
CG: siempre igual
CG: quieres saberlo todo
AG: No soporto permanecer en la oscuridad de la ignorancia. Si es menester destruyo las barreras del conocimiento para saber más.
CG: esta bien vale
CG: simplemente lo vi
CG: y lo reserve
CG: una copia para
CG: cada uno
CG: del grupo
AG: Bien. No costaba mucho decirlo, ¿verdad? ¿De qué juego se trata?
CG: pero es que
CG: asi te cargas todo
CG: el misterio
CG: en fin
CG: SBURB
CG: es un juego muy
CG: poco conocido pero
CG: he leido cosas
CG: buenas aunque
CG: algunas malas
AG: ¿SBURB? Suena a exabrupto de alguna bestia oscura de más allá de las estrellas. ¿De qué trata?
CG: es una especie
CG: de simulador
CG: de vida
CG: multijugador
CG: lo llevo
CG: siguiendo
CG: desde hace meses
CG: ahora por fin
CG: va a salir
CG: la beta
CG: tengo copias
CG: para todos
CG: y voy a
CG: organizar
CG: una partida
CG: online versus
AG: ¿Otra de tus famosas competiciones de videojuegos que dejarían en ridículo a las Olimpiadas de los antiguos griegos?
CG: sep
AG: Contad conmigo, pues, buen señor.
CG: perfecto
CG: oye yo me
CG: voy a dormir
CG: mañana te pasare
CG: todos los detalles
CG: buenas noches
AG: Que Morfeo te cante hermosas melodías y las musas te ayuden a descansar. Buenas noches.
-- absentGrimdark [AG] dejó de molestar a chaoticGeneticist [CG] a las 4:20 –-
El muchacho cerró el programa y el portátil. Lo puso de nuevo en el escritorio y se acostó en la cama para intentar dormir o al menos, no soñar con el reino morado. Pero la suerte no estaba con él y volvió a sumergirse en aquellas tierras extrañas.
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2
Una alegre muchacha está en una colorida habitación dorada, observando un mundo azul, tranquilo y silencioso. Gruesas nubes blancas rodean el planeta cerúleo, mostrando imágenes que la chica observa con atención, intentando retener toda la información posible. Sabe que cuando despierte podrá recordar todo, pero también sabe que los sueños a veces son distracciones y fantasías que alejan de la realidad. Por eso mantiene un diario de sueños, un cuaderno donde anota hasta la última escena insignificante que las parsimoniosas nubes le muestran. Es la única manera de acordarse y mantener el control, aunque pasivo, sobre las visiones y todo lo que sabe gracias a ellas. Poco a poco, las visiones cesan hasta que finalmente las nubes vuelven a flotar inertes sobre el mundo durmiente que rodean. "Se acabó por hoy", piensa ella, "hora de jugar".
La chica sale de su habitación y dirige su mirada hacia abajo, al mundo dorado que orbita en silencio alrededor del azulado mundo llamado Skaia. La gran cadena que une Prospit con su luna, el hogar de los niños durmientes era fácil de recorrer volando, pues como ya se sabe, en los sueños uno puede hacer maravillas que en estado de vigilia son imposibles. Pronto llega a Prospit, hogar a su vez de los curiosos Caparazonianos. Éstos eran de brillante caparazón blanco, como todos los demás del planeta dorado. Los del planeta oscuro, Derse, eran por el contrario de un lustroso color negro. Sin embargo, a la muchacha tanto le daba unos que otros: ella apreciaba a todos los Caparazonianos por igual. Bueno, a casi todos ellos. "A él no... No puedo".
La chica se sacudió los pensamientos negativos de la cabeza y simplemente fue a divertirse con sus amigos de otro mundo. A veces visitaba las torres de sus amigos del mundo de vigilia, pero ninguno estaba despierto; era muy pronto todavía. "Quedan semanas para que reserve y le llegue SBURB y toda la cadena de acontecimientos comience. Tengo tiempo para aprender y jugar."
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2XX3 P.A.
En lo más profundo de la inmensidad del bosque, la calma era casi total. Sólo se escuchaban los animales moverse fugazmente y el sonido del viento meciendo suavemente las ramas. Una ardilla correteó por el suelo, agarró un fruto seco caído con sus pequeñas garras y salió disparada hacia un árbol cercano, escalando con habilidad. Lejos, en la periferia de lo que tiempo atrás fuera un gran claro creado por los humanos para acomodar un hogar, una manada de lobos olisqueaba el terreno, siguiendo el rastro que habían percibido.
El sol de la tarde brillaba con un mortecino color naranja, medio oculto tras densas nubes negras que se alzaban en la lejanía y sobrepuesto en un cielo restañado con un fulgor rojizo, señales que alteraban a los animales del bosque, incluidos los lobos. Sin embargo, siguieron adelante pues el olor de la presa era mayor que el miedo.
Pronto, los lobos llegaron a su destino, al lugar de donde provenía el olor de la presa. No estaba viva, eso lo sabían, pero la prosperidad del bosque había quedado irremediablemente alterada por un reciente y catastrófico evento. Así pues, los depredadores tenían que buscar presas más grandes y abundantes en regiones cada vez más apartadas y aun así era difícil procurarse una buena presa.
En el límite de lo que antes había sido un claro, había un enorme cráter que todavía humeaba. Antes, allí había un hogar habitado por tres humanos. Ahora, no había rastro de vida. Los lobos encontraron lo que buscaban: una presa ya muerta, un gran y majestuoso ciervo macho. Murió debido a las heridas producidas por aquello que cayó del cielo y creó el cráter. Llevaba poco tiempo muerto, así que era seguro comérselo.
Un lobezno, curioso y juguetón, se apartó un poco de la manada porque le llegó otro rastro, éste más débil y con más olor a muerte que el anterior. Con sus jóvenes sentidos agudizados al máximo, el lobezno siguió el rastro hasta llegar a su origen. Era un agujero en la tierra, cavado hacía mucho tiempo. De él sobresalía un cuerpo humano ya muy deteriorado, un hombre adulto que otrora tenía un largo pelo rubio oscuro recogido en una coleta, gafas redondas y una expresión afable. Ahora el pelo era ralo, oscurecido y casi inexistente sobre una cabeza que era casi una calavera, las gafas perdidas en algún lugar y el rostro, medio podrido, fijado en una expresión de terror y sorpresa. Un hacha, usada por los humanos que el lobezno no llegó a conocer para cortar leña, estaba insertada en el cráneo descarnado.
Si la cría de lobo, que se alejó cuando su madre lo llamó, hubiera sabido leer, habría visto que, junto al cadáver del hombre, había una nota prácticamente destruida que sólo conservaba tres palabras "hacerlo", "Padres" y "Tío".
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U. #5.8-C
Otra vez había fallado y ahora todos estaban muertos. Jack, desquiciado por las pesadillas del Horror Innombrable fruto de una muy desafortunada y accidental prototipación, destruyó las lunas de Prospit y Derse. Aunque mató a dos durmientes que luego ascendieron al Rango Divino o God Tier, era muy tarde ya. Aunque consiguieron derrotar a la Reina Negra, nada podía hacerse. Había sido todo un logro completar casi todo el juego con sólo tres jugadores, pero al final fue un logro inútil.
Jack, borracho de poder por las prototipaciones que le infundieron de una gran fuerza al robar y ponerse el anillo de la Reina Negra, decidió acabar de un plumazo con todo lo que habían logrado... Que no era nada en realidad, pues sin jugador del Espacio, no hay Rana y sin ese elemento crucial no había nuevo universo y por lo tanto la sesión era nula y estéril. Un fracaso incluso antes de empezar, pero no lo sabían.
Al final, incluso sin Rana, Jack lanzó su ataque definitivo. Las millas rojas. Nadie escapa a ellas. Nadie. "Aunque nosotros no pudimos hacer nada, espero que mis otros yos de otras iteraciones hayan logrado tener al menos más éxito que esta suprema cagada de sesión."
Los tres muchachos permanecen de pie, impasibles. Aunque el estado Divino les protege de ataques mortales 'normales' algo como las Millas Rojas son inescapables. Aniquilaron todo lo que tocaron: Tierras, Skaia, los planetas dorado y morado... Finalmente, como una broma cósmica o un último toque poético, las Millas llegaron al meteorito donde había un gran laboratorio de ectobiología. Los tres chicos se miraron y sonrieron. Habían hecho todo lo que habían podido y aun así fue inútil.
-El Espacio Paradójico es una auténtica putada. -murmuró el jugador del Tiempo, antes de ser destruidos por la inexorable fuerza de las Millas Rojas.
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3
El sol brillaba tenuemente medio oculto tras mortecinas nubes oscuras que contrastaban con el cielo gris plomizo. Tirado en el cómodo suelo de gruesa y suave moqueta, el fornido muchacho jugaba a uno de sus videojuegos favoritos: Cricket 2009. Era como otros juegos de deportes tipo FIFA o PES, pero de criquet. Y es que a este joven de rizado pelo anaranjado y ojos verdes le encantan los deportes y especialmente el (para él) rey indiscutible: el criquet.
Era el mediodía de un tranquilo día entre semana. Tras terminar el instituto, el joven había decidido que se tomaría un año sabático para seguir entrenando y poder entrar en el equipo nacional de criquet, su sueño dorado. Antes, quería ganar algún campeonato con su equipo local actual para así destacar y que un ojeador de las grandes ligas le ofreciera un contrato. Su Padre, obviamente, se negaba y no estaba contento con la idea de no seguir, al menos no por el momento, con sus estudios. De todas formas, no había nada realmente que le apasionara estudiar. Aparte de los deportes le gustaba ser organizado y controlar los tiempos de todo lo que hacía. En cuanto a estudios, le gustaban las matemáticas, la física y la historia, pero (para disgusto de su Padre) no tanto la literatura. Tras muchas presiones de su Padre y tras reflexionar seriamente sobre el asunto, el muchacho decidió finalmente que estudiaría Historia en la Universidad de Cardiff, donde su Padre tenía una cátedra.
En ese momento, por toda la habitación retumbaron los gritos de miles de hinchas aullando a la vez. Era el sonido que había configurado para que sonase cuando alguien quería hablar con él a través de Pesterchum. El joven pausó el juego, se levantó pesadamente del sofá que tenía junto a la pared izquierda de la habitación y se acercó a su portátil. Abrió el programa y vio que tenía varios mensajes y tres conversaciones empezadas. La primera era de Andrea, la pelirroja chalada.
-- grimGuturals [GG] empezó a molestar a gaugerAthlete [GA] a la 12:10 --
GG: hey tu! que pasa contigo criquetman???
GA: uff ahora ke tia ke he hexo?
GG: no te apuntaste a la partida de rol y tuvimos que jugar con un jugador de menos no mola tio
GA: ya t dije ke no me gustan los juegos d rol.
GA: me aburren porke siempre son iguales.
GA: s facil saber lo ke va a pasar y predcir lo ke nos prepara tu hermana.
GG: no me vengas con esas mierdas de listillo otra vez colega
GG: nada te sorprende eh???
GG: escucha bien lo que voy a decirte: algun dia hare algo que incluso tu no te esperes o no hayas sabido predecir
GA: nah no lo creo.
GA: en fin yo solo juego a DEPORTES para HOMBRES d verdad.
GA: el resto d juegos s perder el tiempo y eso s algo ke no me gusta nada.
GG: en serio???
GG: entonces porque escribes asi tio listo???
GA: asi como?
GG: acortando las palabras pedazo de idiota!!!
GA: s costumbre dsd siempre, no la voy a cambiar ahora.
GA: kerias algo mas? estaba a mitad d una partida al Cricket 2009 y voy ganando como es evidnt.
GG: argh me sacas de quicio con tus tonterias en serio!!!
GG: no te has enterado no? creo que no asi que te lo dire yo
GG: el frikazo de daniel ha conseguido copias de un juego que dice que es la hostia en verso y al que podremos jugar todos online o alguna movida asi
GA: k juego s?
GG: pues uno llamado SBURB o algo asi
GG: nos ha enviado un email a todos y mensajes en pesterchum... que no has mirado por estar con tus juegos de deportes todo el dia verdad???
GA: sta mañana he tnido ntrenamiento y ahora staba relajándome un poco ants d comer, asi k no he tnido oportunidad d mirar mi email k tampoco es k lo mire muxo la verdad
GA: en fin no pasa nada ahora lo leo todo, tampoco s ke haya prisa sabs? rlajat un poco, k siempre parecs estresada y furiosa
GG: es que me enfadais todos con vuestra lentitud y estupidez!!!
GG: teneis siempre tan poca energia y yo tanta que me aburris
GA: s k tia, no s k haces pero siempre k hablamos contigo me siento con menos energia.
GG: quiza eso es porque eres un pelele sin vida!!!
GG: para ser un bro obsesionado con los deportes bien que te pasas el dia jugando a videojuegos de deportes en lugar de salir a practicarlos
GA: pro ke dics? tngo un horario muy bien dfinido y stricto. mis horas de dporte virtual son muy inferiores a las d dporte real.
GA: lo ke pasa s ke me pillais siempre en casa y siempre jugando! pero no pasa nada, lo pauso y os atiendo. no soy como daniel.
GG: ugh tio no me hables del friki ese que te deja colgado porque esta jugando a no se que mierda de basura que solo el conoce!!!
GG: reconozco que al menos tu eres mas amable y por lo menos te dignas a contestar
GG: pero lo de aburrido de cojones y pelele sin vida no te lo quita nadie!!! ja ja ja!!!
GA: lo ke tu digas
GA: ah, vaya, ke fastidio mas fastidioso.
GG: que pasa ahora???
GA: Padre me llama, tngo ke irme
GA: un placer hablar contigo, como siempre
GA: adios! 😉
GG: espera eso ha sido sarcastico o real contigo no me aclaro
-- gaugerAthlete [GA] dejó de molestar a grimGuturals [GG] --
GG: mierda!!!
El Padre del muchacho subió las escaleras gritando su nombre. Por lo visto, había hecho algo que le hacía merecedor de la "ira del progenitor", como le gustaba llamarlo. En realidad, no asustaba a nadie ni tampoco le duraba mucho el enfado. Su Padre era un hombre alto y esmirriado de aspecto afable, siempre con sus gafas gruesas, jerseys de lana y chalecos de punto. El pelo blanco prematuro, las ojeras y el cansancio por dormir poco le hacían parecer mucho mayor de lo que en realidad era. Aunque a veces su hijo le sacaba de quicio, era cierto que tenían una estrecha y sana relación. Simplemente, eran dos personas muy diferentes o por lo menos, eso le gustaba pensar al hijo.
-¡Steven Cooper! ¿Cuántas veces te he dicho que quites ese ruido infernal sale de tu máquina computacional?
-Muchas, Padre. -respondió Steven, dándose la vuelta para mirarle- Pero ya se lo he dicho, me gusta y no quiero cambiarlo.
-¿Cómo puede gustarte semejante atrocidad auditiva? Además, atrona todo nuestro hogar, jovencito.
"Uy, ha usado el "jovencito", eso es que no ha dormido esta noche". La falta de sueño le hacía hablar como el Abu.
-Padre, ¿cuántas horas haces que no duermes? Deberías descansar y relajarte un poco. ¿Qué prisa tienes?
-Sabes perfectamente que estoy trabajando en mi nueva colección de poemas, Steven. Además, la universidad ocupa buena parte de mi tiempo tanto laboral como del hogar. No puedo hacer "chillax".
Que Padre dijera esa palabra, con el tono burlón y las comillas aéreas incluidas le pareció muy gracioso y no pudo evitar soltar una carcajada. Padre le miró enfadado al principio, pero luego rio con él.
-No es una palabra que vaya mucho conmigo, ¿verdad? -sonrió, ajustándose las gafas en un gesto muy familiar.
-La verdad es que no, pero debería aplicarse el concepto, Padre. En serio, déjeme que le prepare un horario como sólo los sé hacer yo y verá que todo lo hará de forma más eficiente. -afirmó y añadió con orgullo- Nací para aprovechar el tiempo, Padre.
-Hijo, lo siento, pero ya sabes que mi trabajo es muy importante. A veces me gustaría pasar más tiempo contigo y ayudarte en tus cosas u orientarte para que escojas unos estudios superiores adecuados... -bajó la mirada y cerró los puños, como hacía siempre que recordaba algo desagradable- Pero desde que murió tu Madre he tenido que ocuparme de muchas cosas y aprender a hacer tantas otras. No ha sido fácil combinar mis deberes paternos con mis responsabilidades laborales y literarias, pero lo intento cada día lo más que puedo. Lo sabes, ¿verdad?
La Madre de Steven murió al poco de nacer él. No tiene recuerdos de ella, pero había muchas fotos en la casa e incluso un gran cuadro con toda su pequeña familia en él. Su Padre, un importante catedrático de literatura en la universidad y famoso poeta clasicista, tuvo que ocuparse de un niño sin tener experiencia paterna alguna. Si bien es cierto que tuvo ayuda del Abu, el Padre de su Padre, fueron años muy duros. Ahora que Steven había cumplido los 18 y terminado el instituto, una nueva etapa empezaba para él, la más importante de todas: la adultez.
-Lo siento, Padre. Cambiaré el sonido a algo menos desagradable para tus oídos. -contestó, bajando la mirada él también.
-No, no tienes que cambiar algo porque a mí no me guste. -sonrió de nuevo- Sólo te pido que bajes el volumen.
-De acuerdo, eso haré. -respondió, devolviéndole la sonrisa.
-Bien, yo vuelvo a mi despacho, tengo trabajo atrasado. Si necesitas cualquier cosa, llama a la puerta.
-Vale. -afirmó Steven, haciendo un gesto de OK con la mano.
Cuando su Padre salió de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, Steven cambió la configuración de Pesterchum para que las notificaciones sonaran con el sonido por defecto y bajó el volumen de éstas. Después, siguió mirando qué más le decían sus amigos.
-- chaoticGeneticist [CG] empezó a molestar a gaugerAthlete [GA] a la 09:10 –-
CG: oye tu
CG: como se que vas
CG: a leer esto cuando hayas decidido
CG: en tu querido "horario vital"
CG: te lo dejo escrito
CG: estoy organizando una partida
CG: a un juego que incluso a ti te gustara
CG: se llama SBURB y es un simulador
CG: no se de que tipo
CG: pero se que pirras por esos juegos
CG: te envio los detalles en un pastebin
CG: aqui el enlace
CG: ya me dices cuando tengas tiempo
CG: chao pasmao
GA: hey ke pasa
GA: m parece stupnda la idea
GA: vnga ya hablamos
GA: bye.
Era cierto, en secreto a Steven le encantan los juegos de simulación y gestión de recursos: Los Sims, Simcity y muchos otros. Y como siempre, Daniel no entraba en grandes detalles y tenia tendencia a fragmentar la información como fragmentaba sus frases. Steven suspiró. Miraría después el email para ver qué retruécanos era eso de SBURB, antes leería la otra conversación abierta.
-- autarticAvenger
[AA]
empezó a molestar a gaugerAthlete
[GA]a la 11:07 –-
AA: Hola, Steven. Me preguntaba si no te Importaba retomar la Conversación que dejamos a Mitad el otro Día sobre los Sueños y Pesadillas.
AA: Además, si quieres, puedes seguir hablándome sobre tu Familia y los Problemas que tienes. Es sumamente Interesante (nótese que no estoy siendo Sarcástica como, sin embargo, haces Tú a veces, de verdad me Importa) y me gustaría ofrecerte mi Consejo y Ayuda en todo lo que pueda.
AA: Respóndeme cuando quieras/puedas.
AA: Gracias y un saludo.
La otra hermana ahora quería hablar de quién sabe qué. Era cierto que no hablaban apenas y que dentro del grupo eran los más distantes. Incluso hablaba más con Daniel que con él. Para Steven, que aquella chica quisiera hablar con él era extraño pero intrigante. La curiosidad pudo con él, así que le respondió.
GA: Sta misma noche m viene bien
GA: si tu pueds pues mjor
GA: sino tndra k ser pasado mañana
AA: ¡Oh! No Esperaba que respondieras tan Pronto. Pero sí, puedo Confirmarte que esta noche puedo Hablar contigo.
AA: ¿A las 9 pm te viene Bien?
GA: a vr... si prfecto
GA hasta ntoncs
AA: ¡Hasta la Noche!
“Para un día que se me ocurre hablar con ella sobre temas más personales y ahora quiere hacerme un psicoanálisis completo”. Ya hizo bastante análisis la vez pasada y la verdad es que ahora no le apetecía en absoluto hablar sobre esos temas. “Lo dejaré para la tarde, tendré tiempo entonces.” Steven miró el horario que tenía en la pared del sofá: un gran calendario de todo el año con los meses, días y horas perfectamente repartidos y asignados a todas las distintas tareas, quehaceres y deberes. Además, había señalado metas y objetivos a cumplir en el año, notas aclaratorias y una amplia gama de guías por colores para cada cosa. Se enorgullecía de su opera magna, pero no le costó mucho trabajo terminarlo. Como a veces decía, había nacido para administrar el tiempo. “No se puede decir que lo haya heredado de Padre, pero sí del Abu. -pensó, repasando qué tenía por hacer ese día- Quizá la habilidad se salte una generación o algo así.”
-Quizá... -comentó para sí- deba buscar un trabajo relacionado con mis habilidades organizativas. Algo como ayudante de dirección o algo así. Para compaginarlo con la práctica del deporte y ganar un dinero. Me hará falta si quiero independizarme algún día de éstos.
Stev vivía en una amplia casa a las afueras de la ciudad. Su habitación era de tamaño medio, ni muy grande ni muy pequeña. Situada en la parte norte de la casa, en el segundo piso, se entraba por una puerta a la izquierda de la pared sur. Un cómodo sofá ocupaba la mitad de la habitación, Un mueble con la tele, las consolas y los juegos, además de un grueso y viejo armario y una pequeña estantería con libros de texto y algunos sobre deportes ocupaban la pared oeste, mientras que el calendario con toda su vida programada estaba en la pared este. En la zona norte estaba su cama, a los pies de la cual estaba su Baúl Deportivo, donde guardaba su equipo de criquet. La única ventana de la habitación era amplia y dejaba pasar suficiente luz como para iluminar bien toda la sala. Un escritorio de madera bastante normal con una silla de escritorio corriente ocupaba la pared norte bajo la ventana. Su ordenador era un regalo de Daniel por su dieciochoavo cumpleaños. En el suelo, oculto a la vista de todo el mundo, yacía el otro regalo que recibió: una estatuilla de una espantosa gárgola que sujetaba en una mano un pequeño espacio para poner velas. Fue una especie de regalo irónico de Stuart, aunque Stev nunca entendió la gracia que tenía. Sólo verlo le daban escalofríos de lo horrible que era, aunque suponía que ese era el objetivo. A veces no entendía el sentido del humor de Stuart, sin embargo, le respondió con otro regalo irónico cuando su amigo cumplió los dieciocho.
Una vez revisó todas las conversaciones pendientes, fue a su email y abrió el correo de su amigo Daniel. Contenías las instrucciones sobre cómo instalar el juego, dónde descargarlo y una escueta guía sobre el mismo.
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4
Una joven de larga melena roja estaba en mitad de su habitación, agitando la cabeza adelante y atrás al ritmo de la atronadora música que sonaba a través de los altavoces que tenía colocados en cada esquina. Cuando acabó la canción se hizo el silencio repentinamente. La joven quedó por un momento de pie, sudando un poco, largos mechones despeinados cayendo por encima de sus hombros desnudos. Los profundos ojos verdes, que otrora alguien querido los comparó con esmeraldas, contemplaron sin enfocar la habitación, las pequeñas manos pálidas cerradas en un puño. Tenía una enorme estantería que ocupaba toda la pared de enfrente de la puerta repleta de la mejor fantasía medieval y ciencia ficción que jamás se había escrito, además de muchos libros de rol y por supuesto, sus figuritas de dragones, caballeros y guerreras.
Sobre la amplia cama que estaba pegada a la pared izquierda según se entraba, había un gran y detallado mapa de la Tierra Media. Y en la pared contraria, estaba su escritorio, donde daba vida a sus propia intentos de escribir fantasía, pero al modo clásico: en papel. A los pies de la cama tenía su Cofre de Fuego y Magia, donde guardaba sus muchas libretas llenas de garabatos, dibujos, escritos y a veces, sus pensamientos más íntimos.
La joven de cabello rojo volvió en sí, sonriendo con ferocidad. Se atusó el pelo, se ajustó la camiseta ancha de Megadeth que llevaba puesta y se tumbó en la cama, no sin antes coger de la estantería uno de los libros que estaba leyendo actualmente: Unseen Academicals, de Terry Prattchet. No le gustaban esas novelas oscuras y deprimentes por las que tanto suspiraba Stuart. Ella prefería una buena historia de fantasía y acción, nada de Horrorterrores ni esas mierdas.
Un par de horas después, cansada ya de leer, la chica apartó el libro y se metió en la cama. Se quitó los vaqueros azules que llevaba puestos, quedando desnudas sus torneadas y pálidas piernas. Era tarde, medianoche seguramente, pero no tenía sueño. Sólo quería quedarse así, metida en la cama, calentita y a resguardo. Las noches eran malas, las pesadillas no la habían abandonado incluso con el paso de los años. La situación había empeorado todavía más desde hacía un tiempo indeterminado. Soñaba con una oscuridad insondable, un vacío eterno donde el único sonido eran las voces horripilantes e incomprensibles de aquellos que moraban en esas negras densidades.
En más de una ocasión pensó en hablar con su hermana, pero enseguida descartaba la idea y simplemente se esforzaba en permanecer despierta o centrarse en otras cosas, lo que fuera: novelas, comics, juegos de rol, pintar sus figuritas de Warhammer 40K... A veces se cansaba adrede para luego dormir profundamente y no recordar sus sueños. Sabía que no era algo bueno para ella, que siempre tenía mucha energía y vitalidad, pero no tenía otro remedio. "No, si hablo con alguien de mis pesadillas normales sólo podría hacerlo con Monika y ni de puta coña le voy a contar el motivo de los sueños chungos que tengo." La joven estaba segura de que su hermana no soportaría la verdad de lo sucedido tres años atrás, cuando el Tío de ambas desapareció. "No lo entendería, creo. Ella no le conocía como yo, no sabía qué era realmente el Tío. Yo lo sabía bien, demasiado bien." O quizá... tal vez lo entendería, se dijo, ya que a ella se le da muy bien comprender a las personas y lo que piensan. Sin embargo, esto era algo especial, un tema que no podía psicoanalizarse y estudiarse fríamente como solía hacer cada vez que alguien le contaba algo mínimamente personal.
-No, no puedo. No me atrevo a hacerle algo así. Que le den.
La joven pelirroja se levantó de la cama y saltó fuera, cayendo en mitad de la habitación. No podía dormir y fuera todavía hacía frío en esta época del año, especialmente en medio del bosque como estaban. Así pues, hizo lo que hacía cuando el sueño no llegaba: practicar con su espada, un regalo que su Papá le dejó como legado.
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5
Al otro lado de la casa, Monika estaba recostada en su cama, leyendo una novela de Dickens. Su hurón, Bob, estaba durmiendo hecho una bolita pegado a su costado. El reloj sobre su escritorio daba la 1 de la madrugada, pero el sueño no le llegaba. La chica de ojos verde pardo y melena caoba que caía sobre sus hombros perfectamente cepillada dejó el libro y miró alrededor con la mirada perdida y una miríada de pensamientos cruzando su mente a la vez. Experiencias, recuerdos, ideas, sueños y fracasos, todo se arremolinaba y fluía en su cabeza.
La habitación de la joven era un ejemplo de orden y autocontrol. Las dos estanterías de libros estaban perfectamente ordenadas por autor y orden alfabético. El escritorio era pequeño y funcional, apropiado para albergar su portátil y escribir cómodamente. No era el monstruo de madera de su hermana, un enorme mueble que ocupaba media habitación y que no usaba ni al 60%. La cama era ni muy pequeña ni muy grande, sino en su justa medida y cómoda para proporcionar un sueño placentero. Junto a la cama tenía su Baúl Musical, un gran cofre de madera estilo victoriano donde ponía a resguardo su instrumento musical favorito: el violín. Aprendió a tocarlo desde muy pequeña y siguió tocando y practicando casi a diario para perfeccionar sus habilidades.
Para Monika, experimentar las cosas de primera mano era lo más importante en la vida. Uno no podía decir que estaba vivo o había aprovechado la vida sino experimentaba diferentes situaciones y vivencias en sus propias carnes. Una vez pasadas, uno aprendía de ellas y crecía como persona en consecuencia. Monika, que vivía aislada en una enorme casa en medio de la inmensidad de un bosque europeo, valoraba enormemente las experiencias vitales. Sacaba el máximo rendimiento a todo cuanto hacía, vivía y decía, no desaprovechaba nada.
En ocasiones se desafiaba a sí misma a hacer cosas que no había intentado antes, como salir a caminar por el bosque, acampar en el jardín, bañarse desnuda en el río cercano que descubrió o permanecer un día entero sin dormir. "Las experiencias te definen como persona y a mí las personas me fascinan. Quiero comprender a todo el mundo, porqué actúan como actúan, qué les mueve... Todo". Pero había una persona a la que ya no comprendía en absoluto y eso la perturbaba. "Andrea, hermana, ¿por qué nos alejamos? ¿Por orgullo, diferenciación, tal vez por miedo? No lo sé, pero desde luego algo pasó hace tres años que empeoró mucho la situación."
Andrea sacó su violín del Baúl y del estuche donde lo guardaba. También sacó una partitura de una canción que escribió su Papá junto con su Tío. El progenitor falleció al poco de nacer ellas junto con su Madre en un fatal accidente de conducción, por lo que su Tío, el hermano de su Papá, se ocupó de ellas. Era un hombre bueno y amable que le enseñó muchas cosas. Entre ellas, jugar al ajedrez. Por eso había un tablero sobre una mesa pequeña y dos sillas, una a cada lado. Una partida inacabada esperaba su resolución, pero no parecía que fuera a completarse jamás, pues todavía no había aparecido. Un buen día hacía tres años su Tío desapareció sin dejar rastro, sin avisar ni decir nada. Monika intentó buscarlo, entender qué había pasado, pero no consiguió nada en absoluto. Muchas veces pensó que el dolor por la muerte de su hermano le pudo, que disimulaba lo mal que estaba en realidad. Eso la impulsó a querer entender los entresijos de la mente humana, además de la vivencia de experiencias.
-Quizá así pueda comprender algún día qué pasó en realidad... -susurró, mientras tocaba la canción compuesta por su padre para su madre.
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6
Al día siguiente de haber hablado por la madrugada con Stuart y mandado instrucciones precisas sobre el juego que iban a jugar en breve, Daniel estaba cansado y muerto de sueño. Se había pasado todo el día anterior ultimando detalles con Cheryl, planeando cómo iban a preparar la partida de SBURB. Al principio no entendía a qué venía tanto misterio ni porqué debían tomarse tantas molestias con un simple juego online, pero conforme se pusieron a hablar y prepararlo todo, se le olvidó rápidamente todo.
Desde que la conoció hace años a través de Pesterchum le gustó mucho y el sentimiento había crecido con los años. Había visto una foto suya en el infame 'intercambio de fotos' que propuso Monika cuando el grupo se reunió en una sala de chat por primera vez. Estuvo a punto de enviar una foto de alguien que no era él, alguien atractivo de verdad. Pero fue Stuart quien le convenció de que no lo hiciera, arguyendo que las mentiras son agujeros en el tejido del conocimiento y son malas para la realidad o alguna movida compleja de las suyas.
Al final envió su mejor foto, una en la que aparecía junto con su Hermana en un parque de atracciones. Al menos, pensó en aquél entonces y lo sigue pensando ahora, la presencia de su hermana compensaba su propia apariencia. "¿Cómo puedo esperar gustarle a Cheryl con mis pintas de gordo inútil? Es imposible que alguien tan perfecta y preciosa como ella pueda acabar con un gordo neckbeard como yo."
Daniel se sentó en la cama, aún tapado con su colcha de Evangelion. Asuka sujetaba sugerentemente la lanza del destino, tumbada en el dibujo de una sábana blanca. Daniel apartó su dakimakura de Misato en pose sugerente y se levantó de la cama, todavía con su pijama que simulaba ser un 'plugsuit'. Daniel era, en sus propias palabras "un pedazo de weeb y orgulloso de serlo". No ocultaba sus gustos, aficiones ni sus frikadas, eso era lo que menos le importaba de todo.
El muchacho se preparó el desayuno y se sentó delante de su 'estación de batalla', es decir, su ordenador. Él mismo compró los componentes y lo montó con manos expertas. Se le daba muy bien la informática y quería estudiar en la universidad una carrera relacionada. Hasta que su Hermana hizo lo que hizo, claro.
Los padres de Daniel y de su Hermana murieron en un trágico accidente poco después de nacer él. Su Hermana siempre estaba ahí para cuidarle, incluso cuando se hizo famosa por ser una de las pocas mujeres jóvenes en convertirse en CEO de su propia empresa de software. Sin embargo, seis meses atrás, justo cuando Daniel descubrió SBURB en un foro de videojuegos, su Hermana desapareció repentinamente. Para Daniel fue un duro golpe y pasó todo un mes encerrado en su habitación, profundamente deprimido. Navegaba por internet y veia anime, pero ninguna cantidad de waifus fue suficiente para aliviar su tristeza.
Un día, le llegó un sobre grande. Dentro había una extraña carta escrita del puño y letra de su Hermana, en la que decía que no podría estar más con él, al menos no por el momento. Tenía otras cosas que hacer muy importantes y un destino que cumplir, asuntos que no podía dejar pasar. En resumen: le dejaba la empresa que tanto le costó fundar. El consejo directivo ya estaba sobre aviso de su talento innato con los ordenadores y la informática y como era mayor de edad, podía hacerse cargo legalmente. La carta llegó justo el día de su dieciochoavo cumpleaños, el 26 de abril.
-Menudo regalito, Hermana. -susurró, mientras se vestía con uno de los cinco trajes elegantes y carísimos que llegaron el mismo día de la carta- Preferiría que seguieras aquí, pero si tengo que ocuparme de tu empresa por ti lo haré.
Daniel sonrió a la foto de su Hermana que tenía en su mesa y entró en su despacho.
Era la típica sala de jefe: escritorio grande de madera cara con muchos papeles encima, archivadores y plantas de interior. La diferencia era el equipo de videollamada y ordenador que tenía montado: lo mejor de lo mejor. Todo había sido detallado y perfectamente organizado por su ausente Hermana. Todo, para que Daniel pudiera dirigir una empresa multimillonaria aun teniendo agorafobia. Daniel encendió y preparó el equipo. La junta directiva al completo se mostró ante él en la enorme pantalla que tenía montada.
-Buenos días, señores y señoras, hoy...
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U. #3.4-C
Pillow-chansprite vagaba sin rumbo por los escombros de los castillos de Skaia. Cientos de caparazonianos de ambos bandos yacían muertos, su sangre salpicando el blanquinegro suelo. Lágrimas de tristeza corrían por las fantasmagóricas mejillas permanentemente sonrojadas de Pillow-chansprite. Tras viajar por ruinas y atravesar flotando uno de los muchos cráteres que los meteoritos estaban causando, llegó a su destino.
En lo alto de una colina monocromática estaba su querido sempai y sus compañeros, pero había algo más. Pillow-chansprite vio a Jack, convertido en una aberración monstruosa debido a malas decisiones en las prototipaciones, devorar con avidez los cadáveres de los Héroes y Heroínas caídos. El inocente sprite soltó un gritito de sorpresa y Jack Bestia se giró hacia ella. Una pierna, todavía con una de las botas del traje de héroe que todos portaban, se había encajado entre los colmillos de la espantosa criatura. Gruñó y las serpientes negras de su lomo se agitaron, los colmillos rebosando veneno. Aulló con las voces de los terrores del Vacío y las partes mecánicas chirriaron con fuerza. Avanzó hacia el Sprite sobre patas de puro hueso y garras de acero. Los colmillos de madera afilada se regeneraban enseguida con un sonido mecánico. La respiración de la criatura sonaba a reloj de cuerda y su piel, que otrora fuera un caparazón reluciente y oscuro, ahora era una costra negra purulenta plagada de serpientes. El sprite lloraba, abrazada a su sempai, que yacía boca abajo.
:-S T__T
Es todo lo que pudo decir, aunque en su interior deseaba con todas sus fuerzas que su sempai despertara. Pero un torso a medio devorar no puede cobrar vida, aunque sea god tier. Una muerte heroica, aunque valiente y loable, es permanente.
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INTERTIEMPO
>>Otro intento fallido, otra rama que se rompe y cae. ¿Cuántas veces he visto morir a mis amigos y a mí mismo? ¿De cuántas formas he visto que fracasábamos en nuestra misión? Demasiadas, me parece. Mi Tablón de Líneas Temporales está repleto de muerte, dolor y fallos estrepitosos. Empiezo a pensar que, hagamos lo que hagamos, es imposible que ganemos.
El juego estaba amañado desde el principio. O eso es lo que insiste en afirmar Daniel. Él cree, en casi todas las líneas temporales del Espacio Paradójico, que debemos centrarnos en sobrevivir a las penurias del universo y no en ganar un juego que "está programado con un bug insalvable. Simplemente no hay manera de acceder al final verdadero: sólo podemos sacar finales malos. El bueno de verdad está reservado para Otros que NO somos nosotros".
Al principio me resistí a creer que algo tan cruel fuera verdad. Ahora, tras ver todos estos finales malos...
Debo creer a Daniel. Y debo prepararlo todo. Es hora de planear a lo grande.
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7
A la mañana siguiente, Stuart se levantó pronto y bajó a la cocina para prepararse el desayuno. Llevaba puesta una camiseta de Children of Bodom, pantalones de chándal negros y unas pantuflas de color morado muy oscuro. Su largo pelo negro y lacio, del cual había recibido burlas y elogios por igual, lo llevaba bien peinado y recogido. Un coletero sencillo de cuero con una Acherontia de plata engarzada.
Mater estaba de viaje, promocionando su nueva novela de terror sobre Horrorterrores, cultos extraños e investigadores de lo oculto. Sus escritos ganaron tal fama que alcanzó el reconocimiento mundial y ahora se traducían a decenas de idiomas. Eso significaba también que pasaba mucho tiempo fuera de casa y cuando volvía sólo era para unos pocos días.
Betsy, la gata de la familia, le esperaba rascando y maullando a viva voz en el pasillo del piso superior.
-¿Tú también quieres llenar tu vacío interior? Le preguntó.
Betsy, de elegante y largo pelaje blanco, huellitas rosas y la punta de la cola de color negro, maulló de nuevo, trotó hacia las escaleras y se paró, girándose para indicarle que le siguiera.
-Está bien, ya te doy de comer.
Stuart sonrió y caminó detrás del animal. Curiosamente, expresaba muchas más emociones y sentimientos con aquella gata que incluso con su Mater. No sabía si era porque el felino no iba a juzgarle, pero así era.
El moderno apartamento céntrico donde vivía Stuart con su Mater constaba de dos plantas. En la superior estaban las habitaciones de ambos y un acceso al tejado privado, donde Mater mantenía un precioso invernadero de rosas rojas. El primer piso conectaba con la planta principal por medio de una estrecha e incómoda escalera de caracol que Stuart odiaba desde que de pequeño se cayó rodando escaleras abajo. Aún tiene una cicatriz en el brazo izquierdo como recuerdo de aquella experiencia. Desde entonces bajaba con sumo cuidado, pero no ayudaba que la gata se le cruzaba entre las piernas constantemente hasta que al final la cogía en brazos y ronroneaba feliz.
El piso principal tenía un balcón que daba a una pequeña terraza, una cocina americana y la entrada junto a ésta. En la parte izquierda según se entraba al apartamento estaba el baño de abajo y la Sala de los Sombreros, una excentricidad que costó a la Mater de Stuart una cantidad ridícula de dinero en prepararla y llenarla de sombreros estrambóticos de todos los rincones del mundo que ella coleccionaba.
Stuart se preparó cereales y un zumo. Era domingo y no tenía clases, así que era el día perfecto para que todo el mundo pudiera jugar a SBURB sin problemas, fuera lo que fuese ese juego. Eso le recordó a Stuart que pensó antes de dormirse en buscar información sobre el juego. Sin embargo, nada más coger el tazón de cereales y el vaso de zumo de naranja su Mater abrió la puerta y entró en la casa arrastrando una maleta enorme, una caja de sombreros y esbozando una gran sonrisa en su rostro pálido lleno de pecas y algunas arrugas que no ocultaba con maquillaje porque le daban un toque de 'sabiduría'. La experiencia reside en las arrugas, como solía decir la Yaya. Era una mujer alta y de complexión normal, siempre sonriendo e irradiando carisma y confianza allá donde iba.
-¡Stuart, chiquitín mío! ¡Ven a darle un beso a tu querida madre!
El muchacho estaba seguro de que su Mater siempre le llamaba por apelativos ridículos e infantiles sólo para fastidiarle. A pesar de todo ello, Stuart no iba, en ese momento ni en ningún otro, a enfrentarse a su madre durante un breve combate usando comandos y "ataques" con nombres de chiste. Él no haría jamás tamaña tontería. Eso era más propio de un gilí con gafas y dientes de conejo. Así pues, no sin reticencias, se acercó y dio un beso a su Mater en la mejilla. Su progenitora le devolvió el beso y le abrazó. Aunque nunca lo reconocería en público ni bajo la más cruel tortura, le gustaba mucho las efusivas muestras de cariño de su Mater.
-Hola, Mater. ¿Habéis tenido un buen vuelo? ¿Qué tal la promoción de tu nueva novela?
-La verdad es que se me ha hecho larguísimo el vuelo desde Estados Unidos. -respondió, mientras dejaba las maletas en la cocina y sacaba una botella de agua fría de la nevera- Pero la promoción ha ido maravillosamente. La verdad es que estoy encantadísima con el éxito que está teniendo esta última novela y bueno, todas las anteriores.
-... Me alegro de veros feliz, Mater. Y que todo os vaya tan bien. Lo necesitabais después de lo que le pasó a Pater
Se hizo un incómodo silencio en el apartamento. Stuart se arrepintió inmediatamente de haberlo comentado, pero el mal ya estaba hecho. Su Mater bebió agua en silencio y dirigió una mirada lánguida y melancólica hacia el salón. Allí, sobre una mesa de sólido vidrio y patas de acero con forma de elipse aplastada, había varias fotos de la familia: Mater y Pater en una de ellas estaban felices y sonriendo en una playa. Se les veía jóvenes e ilusionados, dos enamorados recién casados y con toda la vida por delante, o eso pensaban ellos. Al poco de nacer Stuart, su Pater murió en un accidente sobre el cual no supo los detalles hasta que tenía 14 años. La curiosidad y el ansia de saber pudo con él y buscó información sobre su Pater y noticias relacionadas con la fecha de su muerte. Lo que descubrió sólo le suscitó nuevos interrogantes.
-Lo siento, Mater, de verdad que yo no quería sacar el tema. Pero sé que no fue una buena época para ti.
-No te preocupes, cielo. Siempre tendré a tu padre presente en el corazón. Puede que escriba sobre horrores innombrables, pero soy una romántica en realidad. -añadió, riendo.
Su risa era clara y fresca, lograba poner de buen humor a cualquiera que la escuchase, incluso a Stuart.
-Pero bueno, basta de hablar sobre mí. ¿Cómo estás tú?
Su Mater sabía muy bien que Stuart llevaba meses deprimido y con angustia vital. Un vacío insondable llenaba su alma y no parecía que fuera a disolverse fácilmente. Sólo él, con su fuerza de voluntad y control sobre sus propios sentimientos sería capaz de deshacer el vacío.
-Estoy todo lo bien que puedo estar, dadas las circunstancias. -respondió. No era del todo mentira, ese día se sentía un poco mejor por la expectativa de desentrañar el misterio del nuevo juego de Daniel. - En otro orden de cosas, he decidido finalmente ir a la Universidad de Nottingham para estudiar Literatura. ¿Os parece bien, Mater?
-Claro que sí, mi cielo. Creo que te va que ni pintada esa carrera. -su Mater cogió la sombrerera y sacó de su interior un extravagante tocado gris y blanco ajustado a una cabeza de maniquí.- ¿Qué te parece? Es un auténtico tocado de la época de los Puritanos, los colonos que llegaron a Norteamérica buscando su tierra prometida y que sentaron las bases de lo que es hoy Estados Unidos.
-Parece el hábito de una monja.
-Bueno, todos los tocados cristianos se parecen. -volvió a meter el tocado en la sombrerera y lo acompañó a sentarse en el sofá del salón. La gata, que ya había terminado de comer, se subió al regazo de su Mater y ronroneó feliz con el estómago lleno y con las caricias que recibía de ambos.
-Escucha, hijo, si quieres que deje de viajar tanto y me quede contigo, puedo cancelar todos mis planes. Me preocupas y eres lo único que me queda en esta vida. Sabes que te quiero, ¿verdad?
Stuart sabía que su Mater le quería con locura y que haría cualquier cosa por él. Pero lo último que deseaba era que rechazara la felicidad renovada que estaba viviendo para cuidar de él. "No puedo hacerle eso, estuvo muy mal durante muchos años y no quiero contagiarle mi tristeza. Debo ser yo mismo quien supere mis flaquezas."
-Lo sé, Mater y por eso mismo os pido que no lo hagáis. No renunciéis a vuestro sueño por mí, puedo cuidar bien de mí mismo. Además, -añadió para aligerar la situación deprimente- tengo a nuestra querida reina de la casa, ¿verdad que sí? -dijo, acariciando a la gata detrás de las orejas.
Ambos rieron y se abrazaron de nuevo. Estuvieron hablando durante toda la mañana, aunque su Mater era quien más aportaba al diálogo. Finalmente, la escritora de renombre decidió añadir el sombrero a su colección y retirarse a su habitación para cambiarse de ropa y descansar un buen rato. Stuart volvió a su habitación y miró alrededor, contemplativo. Era un dormitorio de tamaño medio, con una gruesa alfombra cubriendo el suelo de parque. Una única ventana con cortinas de moradas con motivos florales en negro iluminaba la estancia lo suficiente, al gusto de su habitante. La cama era pequeña, pero del tamaño justo para una persona. Decorando las paredes, pósteres de varios grupos musicales de Death Metal y Black Metal acompañaban a dos cuadros que él mismo había pintado. Uno era un conjunto de sombras informes susurrantes sobre un planeta azul borroso. Otro, seis figuras de seis colores sobre un fondo nocturno que contemplaban una lluvia de estrellas. Tenía más cuadros, todos producidos en una especie de trance creativo, tapados con telas en la pared derecha según se entraba a la habitación. Allí también reposaba su Atril y sus Pinturas, esperando a ser usadas de nuevo. Al otro lado, un gran armario de gruesa madera de roble era el habitáculo para sus ropas, un conjunto de camisetas de grupos, ropa gótica y telas oscuras que llevaba todos los días. En un cajón, además, tenía sus pinturas faciales, que sólo usaba en ocasiones muy especiales. Junto al armario había dos estanterías llenas de literatura de terror, ocultismo, filosofía y ocultismo. Y frente a ellas, bajo la ventana, el escritorio con libros de texto, su portátil y una lamparita de estilo antiguo. A la derecha de la cama estaba su Pila de la Vergüenza, una colección de peluches promocionales de todos los Horrorterrores, fruto de las jugosas campañas de marketing que la editorial de su Mater lanzaba. Y a los pies de la cama, su Baúl Oscuro, donde guardaba libretas y más libretas de poemas, pensamientos privados, diarios personales y diarios de sueños. Stuart fue hasta el Baúl y sacó un cuaderno de poemas. Puso Dimmu Borgir en el ordenador y se enfrascó en la procelosa tarea de escribir poemas.
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8
Por la tarde, el día en el que iban a jugar al juego que cambiaría sus vidas para siempre, Cheryl Pierce, Condesa de Sussex, jugaba en su elegante mansión georgiana con su mastín del Pirineo, un perro noble y bueno llamado Charlemel, una palabra compuesta de "Charles" y "caramel" por el tono marrón de su pelaje.
Cheryl lanzaba una pelota de tenis ajada todo lo lejos que podía y Charlemel corría a cogerla entre sus mandíbulas y se la devolvía a su dueña. Cheryl recordaba con cariño cuando era pequeña y montaba en el mastín como si fuera su corcel, a pesar de que la familia Pierce disponía de una cuadra de magníficos caballos que ganaban carreras y competiciones. Su Tita le reñía y le decía que se iba a caer, que se haría daño o lastimaría al can. Pero nada de eso ocurrió nunca, tanto ella como el perro siempre jugaban, pero no se lastimaron nunca.
La hora de empezar el juego se acercaba, pero Cheryl quería disfrutar todavía de algunos momentos con su perro, su Tita y con lo que tenía en esta vida. Pronto todo se iba a ser reducido a cenizas y desaparecerá, sólo quedarán ruinas mudas de un pasado que jamás volvería. Su mundo iba a desaparecer para siempre y no podía hacer nada por evitarlo. Aunque ninguno de ellos jugara, aunque se negaran y decidieran no entrar en el Medio, otros lo harían en su lugar y de hecho, cientos de personas iban a jugar aquella tarde a SBURB, desencadenando un apocalipsis de meteoritos imparables que destruirán el mundo entero. Ni un sólo ser humano iba a sobrevivir a la aniquilación, sólo aquellos que lograran entrar al Medio quedarían vivos, pero incluso así Cheryl tenía serias dudas sobre si todas las sesiones sobrevivirán. "No sé cómo funciona el juego una vez dentro, pero me pregunto si podemos contactar con otros jugadores de otras sesiones de algún modo... O de cuál es el objetivo final y si todos lo lograremos. Sé que hay peligros una vez dentro pero no sé qué pasa si morimos en ese mundo. Es algo que me aterra."
Gracias a los sueños y visiones en las nubes, su Yo Durmiente y por lo tanto, su Yo de la Vigilia, había logrado saber muchas cosas sobre lo que iba a acontecer: la sesión, el orden de entrada, las Tierras, los peligros en las Lunas de Skaia, los meteoritos y el fin del mundo, los Exiliados... Pero no sabía nada de lo que iba a pasar una vez todos entraran y comenzara el juego. No es que tuviera un ansia de saber cómo le pasaba a Stuart, pero le preocupaba el futuro, si es que al final tenían uno.
En sus sueños, habló con caparazonianos inteligentes que susurraban secretos y profecías sobre cuatro héroes que salvarían Skaia de un gran mal oscuro y con mala uva, pero con mucha clase. Tenían incluso una serie de rituales y cultos a esos héroes sin nombre ni rostro, sólo colores y temas relacionados con cada uno de ellos. Todo esto preocupaba mucho a Cheryl, pues su grupo consistía en seis miembros y no cuatro.
Charlemel se acercó a ella y le miró girando un poco su gran cabeza. Sus ojos reflejaban cierta preocupación, pues veía a su ama de pie, sumida en sus pensamientos sin lanzar ninguna pelota.
-¡Oh, lo siento, Charlemel! No te preocupes por mí. Vendrás conmigo y viviremos maravillosas aventuras.
Cheryl y el mastín volvieron al interior de la mansión, a su habitación. Era un enorme espacio en la primera planta con grandes ventanales verticales desde el que se veía el magnífico jardín trasero y el laberinto que contenía en el centro y más allá, el bosque cercano. Una chimenea con un sofá de cuero color vino en la parte izquierda otorgaba a la habitación cierto candor. La gran cama de matrimonio en la parte derecha, con sus columnas con motivos florales tallados y un elegante dosel blanco transparente era el elemento favorito de Cheryl. Había varias estanterías con libros: literatura mezclada con libros de historia y etiqueta. Un marco sin puerta daba acceso a un amplio vestidor con todo tipo de ropa: desde cómodos pijamas y ropa de calle hasta elegantes y recargados vestidos de gala. Éstos últimos no eran precisamente los favoritos de Cheryl, aunque a veces se los ponía para jugar a ser "dama de alta sociedad".
-No tienes que jugar a ser algo que ya eres, mi niña. -solía decirle su Tita.
Cheryl admiraba profundamente a aquella mujer. Nacida en familia de alta cuna e hija de un terrateniente rico y poderoso, nunca dejó que su título ni nadie decidiera por ella misma. Sin embargo, tenía un fuerte sentido de lo que ella llamaba 'responsabilidad civil de los nobles'. Consideraba que la nobleza, desde su posición de privilegio, debía ayudar en todo lo posible a la sociedad para devolver una parte de lo recibido y lo poseído.
Su Tita era una mujer hecha a sí misma que tuvo que aguantar discriminación por ser una mujer emprendedora y buena en los negocios en una sociedad machista. Nunca se amedrentó ni dejó que nada le afectara y por supuesto se hizo cargo sin dudar de su sobrina cuando los padres de Cheryl desaparecieron al poco de nacer ella.
Su Tita insistió en que Cheryl recibiera una educación tanto formal como de etiqueta. Quería que aprendiera a ser una dama de la nobleza, pero también una persona culta y preparada, capaz de cuidar de sí misma como ella misma había hecho.
-Y eso pienso hacer, Tita, en esta misteriosa aventura que nos espera.
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