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Alec vs Alec

Summary:

Alec Lightwood es hechizado por su esposo e hijo y ahora enfrenta varias pesadillas.

Alec cae en una dimensión en donde hay un Alec que no da todo por Magnus, su madre siendo mundana y saliendo con Luke, Jocelyn muerta, Simón sigue siendo vampiro y una Clary mundana y sin recuerdos del mundo de sombras y más importante un Jace más sarcástico.

 

(No esta terminado, lo estoy reescribiendo)

Notes:

Volví a ver la serie y de la nada se me ocurrió esto.

Cabe a aclarar que ambos Alec son lo máximo a su manera.

Y antes que nada intentaré hacer notorio la diferencia de los Alec para que no haya confusiones.// Nota del 2022: He vuelto, si he visto los comentarios así que decidí retomar, me veré de nuevo la serie para tomar todo de nuevo, reescribi el capítulo por si desean leerlo otra vez, intentaré no dejarlo caer, gracias. ❤️✨

Work Text:

Alec vs Alec (Re-escrito) 2022

Capítulo I: 

Un Nuevo Alec

Estaba cayendo en un pozo sin fin. No podía ver nada, su alrededor se encontraba oscuro sin embargo sentía que caía; como cuando caías en los sueños, el sentimiento de vértigo en tu estómago y tu corazón latiendo a mil por hora mientras tu cerebro te manda señales de alerta, sin embargo estas acostado. Nunca caíste.

Al igual que en el sueño, tardó en conectar que había pasado. Al principio estaba a una cuadra de el instituto, y todo estaba bien, al otro, estaba corriendo desesperado.

Sus ojos centellaron con miedo. Había estado en casa. Con Magnus y los niños.

El vago recuerdo de Max juntando sus manos de emoción lo invadió.

Los niños. ¿Ellos estarían bien? Alec no lo sabía pero esperaba que fuera un SI.

Estaban practicando, ¿Qué salió mal?

Oh si. El hechizo. Estaban practicando hechizos. Recordó Alec.

No recordaba cuál era ese hechizo que lo había llevado a través de una profunda caída, a diferencia recordaba el momento exacto antes de eso. Magnus había decidido hace meses atrás que empezaría a enseñarle conjuros básicos (que gracias a su idea eran sobre limpieza) a Max, por cada conjuro bien hecho se llevaba un premio. Sin embargo Max se había estancado con el de transportación, consistía en llevar un objeto a otro; Max en vez de llevar su peluche de dinosaurio a su cuarto terminaba en algún puente famoso. Eso no tenía nada que ver con el libro de fotos que Alec le había llevado a Max y Rafael la semana pasada.

Ese día al llegar de una misión Max había jurado haber podido hacerlo a la perfección, Magnus y Rafael habían asentido con orgullo sobre eso cuando Alec volteó a verlos con duda. Así que después de haber sido celebrado Alec se sentó a esperar que el peluche fuera al cuarto del niño. El peluche sí se había ido al cuarto, sin embargo… Se sentía ido, no podía moverse, él no podía quedarse ahí pero al parecer así sería.

Al abrir los ojos brevemente miró como su cabello negro volaba lentamente, todo en oscuridad, el aire hacía que sus ojos se sintieran pesados a medida de que el tiempo corría, no había reloj que ver, no había horas que definieran el comienzo y el fin de un día, no había nada, solo el y la oscuridad.

Él solo cayó. El sólo corrió. Hasta que hubo lugar donde dejarse caer.

Los primeros rastros de lucidez empezaron a llegar cuando empezó a distinguir murmullos cerca de él.

—¿Se pondrá bien? —Dijo una voz femenina. Cuando Alec la escuchó intentó moverse o abrir los ojos pero no podía. Era imposible.

Podía oler algo cálido, era un olor conocido, sin embargo era constantemente invadido por un fuerte perfume.

Alec se tensó cuando unos dedos le acariciaron la mano, el toque era tan familiar, pero distante como si hubiera alguien que ya conociera ahí, la mano se deslizó hasta tocar las yemas de sus dedos cuando lo sintió; chispas de electricidad recorriendo su cuerpo entero y fue cuando lo supo, su cuerpo al instante se permitió relajarse.

 Magnus estaba con el. Estaba en casa. Estaba todo bien. Era Magnus.

—Se pondrá bien, Isabelle. Sus heridas no son tan graves. - Dijo una voz, sonaba como la de Magnus y Alec sintió las ganas de sonreír pero no podía se sentía petrificado. —Hay que dejarlo descansar un rato.

—Bien, iré a hacer los reportes. - Dijo Isabelle, el sonido de los tacones se escuchó y la puerta hizo un terrible sonido al abrir o cerrarla.

Alec se sintió culpable de no haber reconocido la voz de su hermana. Alec quería levantarse y explicar todo pero no podía, escuchaba todo y sus pensamientos lo mataban, Alec pensó que tal vez así fue como se sintió Annabelle cuando revivió.

A los minutos, segundos horas, no sabía pero su cuero empezó a arder, se sentía incómodo en la posición en la que estaba acostado, pero otra vez no podía moverse.

Sintió como Magnus lo cubrió con una manta y movía su almohada en una posición más cómoda para su espalda, Alec sintió el familiar impulso de sujetar la muñeca de Magnus y arrastrarlo con él, mientras tanto ahora podría permitirse dormir un rato. Magnus realmente sabía lo que quería aún cuando este no estaba consciente totalmente.

Ese pensamiento acompañó a Alec hasta la oscuridad, volvió a caer en un sueño y espero que cuando despertara pudiera moverse.

[…]

Magnus miró el cuerpo de aquel hombre respirar poco a poco, se sintió orgulloso de volver a salvar otra vida. Aunque no sea reconocido como tal.

Cuando Isabelle llegó diciendo que había un cazador de sombras tirado en las escaleras Magnus no lo dudó.

Mientras lo llevaban a la enfermería Magnus pudo notar un destello azul en sus ojos, y no puedo evitar quedarse en blanco. Parecía extrañamente familiar, los rostros de personas que no estaban ya con ellos llegaron a su mente.

Despejó esos pensamientos y empezó a ayudar al hombre. Al terminar lo dejaron dormir, salió de la enfermería y caminó hacía el despacho de su esposo. Alec estaba sentado detrás del escritorio leyendo unos papeles con tantas letras que Magnus las soltaría a un lado en cuestión de segundos.

Cerró la puerta llamando la atención de Alec.

—¿Estás bien? ¿Cómo salió todo? – Preguntó Alec levantándose de la silla para acompañar a Magnus.

—Todo maravilloso, en un rato volveré a revisar sus heridas.

La sala se quedó en silencio haciendo que Alec lo mirara con intriga

— ¿Qué acaso los cazadores de sombras nunca están tranquilos? – Desvío Magnus antes que Alec preguntara por él.

No quería hablar sobre la familiaridad que había encontrado en el rostro del hombre, eso lo llevaría a una plática interminable sobre un pasado que no quería tocar y tal vez uno celos que no quería presenciar por el momento.

Alec respeto su silencio y sonrió, aliviando a Magnus.

—Creo que simplemente no podemos dejar de correr hacía el peligro.

Magnus río y se permitió relajarse, aunque en el fondo sentía un dolor en su pecho.

Después de un rato Isabelle llegó a buscarlo para revisar al hombre, Magnus se despidió de Alec con un beso y prometió regresar.

Al llegar a la enfermería, Magnus se percató que el hombre estaba más pálido de lo normal, se acercó a revisarlo y notó que su pulso estaba muy acelerado, al tocar su brazo notó que estaba muy tenso, algo lo había alterado.

Isabelle había preguntado sobre su recuperación, a lo que Magnus después de mandar unos destellos de calma al hombre le respondió a Isabelle.

—Se pondrá bien, Isabelle. Sus heridas no son tan graves. - Dijo Magnus mirando fijamente la cara del hombre, pareció ver un rastro de sonrisa. —Hay que dejarlo descansar un rato.

Sin embargo el no quería dejarlo, sentía una ancla que lo detenía a quedarse.

Poco antes de la salida de Isabelle, se acercó a comprobar las heridas que tenía en el brazo, todo estaba sanado.

Magnus notó como la pálida mano intentaba sujetar sin fuerzas la suya, sorprendido alzó la mirada para encontrarse con el profundo descanso.

Magnus no soltó su mano, a pesar de que el agarre no era fuerte y ni siquiera era un agarre en sí, solo las puntas de sus yemas se tocaban pero era suficiente.

Para pasar el rato Magnus tomó un libro y empezó a leer utilizando sólo una mano, a las horas cuando sus ojos empezaron a sentirse pesados, sintió como el agarre se intenso.

Magnus levantó la vista y volvió a quedarse en blanco. Esos ojos…

[…]

Cuando Alec volvió a despertar pudo moverse y eso lo alegró, su mano se apretó en un firme agarré. Adormilado abrió sus ojos y vio que estaba en una habitación más pequeña que su antigua habitación. En definitiva estaba en el Instituto. Sin embargo eso no era tanto lo que llamó su atención, si no, los ojos de alguien conocido para él. Su mano estaba sujetada a la de él.

—Hola querido, que bueno que despertaste. -Dijo ¿Magnus? Se veía diferente, no para mal seguía siendo hermoso, su piel morena y sus hermosos rasgos asiáticos seguían ahí.

Seguía brillando, era alto pero Alec pensó en que si se levantaba el sería más alto que Magnus. Eso último le sacó una sonrisa.

Magnus se veía radiante, tenía un saco morado y su camisa negra con brillos lo hacían deslumbrar más. En sus ojos habían sombras moradas y negras ambos tenían con brillos y el delineado de sus ojos seguía ahí. Lo único que le molestaba era que Magnus tenía glamour en sus ojos. Alec amaba sus ojos de gato.

Magnus debió haber visto su ceño fruncido porque no se sorprendió cuando le preguntó: —¿Qué pasó?

Magnus sonrió, y movió su mano libre desdeñosamente, Alec vio cada uno de los anillos que había ahí, seguían siendo cinco y Alec se alegro de saber que todavía conocía perfectamente cada uno de ellos.

—Llegaste aquí mal herido, estabas en la puerta del Instituto. Cuando salieron te vieron y decidí ayudarte. - Dijo Magnus acariciando sus manos. —¿Recuerdas qué paso o cual es tu nombre?

Alec asintió mirándolo atentamente.

—Me llamo Alec Lightwood.- Respondió mirando como Magnus detuvo el movimiento y pasaba a mirarlo con sorpresa.

—Eso no es cierto. —Le contestó burlonamente, sus brazos se habían cruzado.

—Lo es. Estamos casados. —Dijo.

Magnus asintió.

—Si, estoy casado con Alec Lightwood. - Dijo orgulloso. — Pero fuera de bromas dime ¿cuál es tú verdadero nombre?

—Ese es mi nombre, Magnus. Soy yo Alec. - Dijo intentando agarrar sus manos de nuevo, pero Magnus río.

—Estoy cien por ciento seguro de que no es así, mi esposo Alec Lightwood esta afuera hablando con sus hermanos.

—Si ese también es Alec. —Dijo intentando sonar coherente. Había comprendido, Magnus y él habían platicado sobre esto antes, sin embargo no lograba parecer coherente como en su momento Magnus había sonado. —Soy Alec pero no tú Alec, pregúntame lo que sea. Yo lo sabré.

Eso último pareció llamar la atención de Magnus quién se acercó a él.

Magnus pareció pensar un momento las preguntas que iba a decir.

—¿Cierto o falso que salí con Woosley Scott?

—Cierto.

—Esa era fácil. Rangor ya no me quería acompañar a otro viaje por algo que paso en un viaje anterior, ¿Qué había sucedido?

Alec recordó cada una de las anécdotas que Magnus había anotado su libreta. Así que fue fácil escupirlas una por una cuando Magnus preguntó.

—¿El día que hundiste el barco porque querías ser pirata? ¿él día que te emborrachaste de más en Perú y Rangor cuenta que caminaste como un cangrejo y te fuiste volando en una alfombra y escribías en el cielo…

—Bien, me conoces. —Magnus le miró con una ceja alzada. —¿En donde nací?

—Esa es fácil. Indonesia. Sin embargo no te criaste ahí, si no con los hermanos silenciosos que te acogieron después de..-Alec se encontró en silencio. —Lo de tú madre.

—Tal vez me conozcas un poco. - Dijo Magnus mirándolo algo impactado.

Alec sonrió.

—Eso intento.

Magnus le miró sonriendo.

—¿Qué es lo último que recuerdas? - Le preguntó sentándose en la cama.

—Estaba en casa. - Alec consideró decir sobre los niños pero no sabía si en esta dimensión ambos ya tuvieran a Max y Rafe y lo último que quería era evitarlo. Así que dijo una parte de la verdad. —Contigo y estabas haciendo hechizos y mezclaste algo y salió mal y aquí estoy.

—¿Solo así? —Preguntó y Alec asintió. —Que extraño, tendré que buscar en libros a ver que encuentro.

Alec asintió y se le quedó mirando a Magnus, eran tan similares pero a su vez tan iguales. A Alec se le revolvió el estómago al pensar en su Magnus, por el ángel ¿Cómo estaría el?

Magnus notó su mirada y soltó una risa baja.

—No se lo digas a mi Alec pero mi combinación favorita es cabello negro y ojos azules.

Alec se sonrojó sin poder evitarlo, Alec lo sabía, Magnus se lo había dicho en muchas ocasiones. Magnus sonrió aún más al verlo sonrojado.

—¿De que color son? —Preguntó intentando cambiar el tema.

—¿De que color son qué Alexander? —Preguntó riendo.

—¿De que color son los ojos de tú Alec?

—Avellana.

—Bonito color. - Dijo y Magnus asintió sonriendo. Alec sonrió al recordar algo. —Al menos no hay nada de monstruo en el.

Magnus le miró sorprendido, pero lo oculto rápidamente y le sonrió aún más radiante, como si se alegrará de poder charlar cómodamente con el sobre eso y Alec lo entendería.

Alec esperaba que así fuera. Quería que supiera que así era.

—No hay nada de monstruo en él. - Confirmó Magnus. Él se acomodó más en la cama y junto sus manos entre sus piernas. A Alec le recordó a Rafe quien siempre se sentaba así cuando rompía algo. —Aún que a veces creo que lo hay, cuando levantó mi vista para verlo me he topado con mucho verde en ocasiones.

—Es una lástima. Aquí soy un monstruo de ojos verdes y al parecer soy más alto como un árbol pero dudo que este Alec sea tan bueno en idiomas.

Magnus río con ese comentario y Alec burbujeó en felicidad, no importaba en que universo estará el siempre amaría ver reír a Magnus.

—Es malísimo en eso. —Dijo Magnus. Ambos rieron cuando un pequeño niño entro a la habitación.

—Max, ¿Qué haces aquí? —Preguntó Magnus. Alec había dejado de escuchar, era Max. Su hermano.

Alec lo miró con atención, este Max no usaba lentes pero si tenía un ligera cicatriz en su frente y Alec la relacionó con la herida que Sebastián le había causado, se alegró de saber que al menos ahí el seguía vivo.

El nombre de Sebastián se le hacía raro, hace años que no había pensado en eso, Alec supuso o que estaban en tiempos de guerra o apenas había terminado.

—Pasaba por aquí para ver a Alec y Izzy y escuché risas así que entré. ¿Quién es él? —Dijo cruzando sus brazos y mirando a Alec duramente.

Los ojos azules de Alec se abrieron sorprendidos, Max tenía carácter. No era nada a comparación con el Max que escondía sus ojos grises en lentes o en cómics mundanos.

Si no fuera porque se sentía aún aturdido le hubiera dicho cuán orgulloso estaba de él. Solo por un milisegundo Alec sintió envidia de este Alec, por tener a Max aún con vida. Se preguntó si su papá aún seguiría con vida, se encontró a si mismo emocionado por la idea de ver de nuevo a su padre.

—Es un amigo, Max. —Dijo Magnus y Alec entendió el porque no dijo su nombre. —Bueno, conocido.

—¿Y de que reían? —Preguntó interesado en la conversación.

Alec tuvo ganas de reír por la situación. Antes de que Magnus pudiera contestar una voz femenina se escuchó.

—¡Max! ¿Dónde estás? —Gritó. Se escucharon los pasos de unos tacones.

—¡Aquí Izzy! —Le gritó Max a Isabelle. Alec miró la puerta con sorpresa, la que era su hermana en esta dimensión cruzó la puerta.

Era casi igual a su hermana, pero no lo era. Era algo pequeña y Alec pensó con diversión en que tal vez él era un gigante en esta dimensión. Tenía su inconfundible collar rojo y el brazalete de serpiente.

—Max, ¿Qué haces aquí? Magnus esta ocupado. —Dijo Isabelle mirando a Max. Este frunció el ceño mirando a Alec.

—Si, estaba ocupando riéndose con el chico y tocándole su mano. – Dijo Max con recelo sin despegar la mirada de él. Alec se removió incómodo, no estaba para nada acostumbrado a que su hermanito de otra dimensión le mirara así.

—Max, tengo que hablar con Isabelle, ¿puedes dejarnos a solas? - Preguntó Magnus levantándose de la cama y se hinco junto a Max quien hizo un puchero. —Anda ve con Alec.

Max suspiró y salió cerrando la puerta detrás de el.

—¿Pasó algo? —Preguntó Isabelle preocupada. Alec miró a Magnus y supo que le diría todo.

—Isabelle tal vez quieras sentarte. —le dijo Magnus, con magia apareció una silla y hizo que Izzy tomara asiento.

—No me digas que vas a dejar a Alec por él. Pensé que Alec era tú primer cazador. - Preguntó sorprendida viendo a Magnus.

Alec la miró enojado, pero intentó relajarse. Era de otra dimensión claramente su hermana no lo reconocería y menos si en esta dimensión su Alec tiene ojos de otro color.

—¿Disculpa? —Preguntó Magnus. Alec se sentó aún más en la cama listo para hablar si era necesario. —Es solo que..

La puerta se abrió de golpe y Alec consideró en levantarse a golpear a quien sea que entrará sin permiso, no lo hizo.

—¡Nadie va a dejar a nadie por nadie!. - Gritó un hombre entrando. Era Jace. Era obvio su cabello rubio y su presentación llamativa y su falta de elocuencia le indicaban a Alec que era su parabatai.

A su lado venía un hombre alto, podría decirse que estaban a la estatura o incluso más alto que el mismo, su cabello era negro y tenía cejas gruesas, el hombre en ese momento tenía cara de pocos amigos, sus ojos eran verdes-cafés como las avellanas y portaba un suéter gris horrible y Alec adivinó. Era él.

—¿De qué demonios hablan? —Preguntó Magnus luciendo calmado pero claramente estaba enojado.

Alec antes lo había visto en esa posición y sabía que pasaba. Él sabía que era mejor callarse y dejar a Magnus explicarse para así razonar pero al parecer el Alec de los ojos avellana no lo sabía porque habló y lo arruinó.

—Max me contó —Empezó. Mal comienzo idiota el odia los chismes, deberías saberlo ya pensó el ojo-azul irritado. —Que te estaba coqueteando, no quise creerlo porque confío en ti pero..

Grave error pensó de nuevo Alec al escuchar a su otro yo hablar, por alguna razón esa pelea se sintió familiar de su parte, Alec deseó poder enterrar su cara en otra parte al recordar su yo de dieciocho años, Alec en serio quería golpearse contra la pared.

Magnus detestaba cuando no había confianza y detestaba los rumores. El mismo Alec recordaba todas sus peleas debido a su culpa pero cuando volteó a ver a Magnus puedo confirmar todo lo que pensaba.

Magnus estaba molesto.

—¿Estás hablando en serio? - Siseo Magnus herido y con tono frío. Ambos Alec se estremecieron ante la frialdad de las palabras del otro Magnus. —Fingiré que no dijeron eso y procederé a hablar.

Magnus caminó hasta el ojo azul y habló.

—Este es Alec. —Explicó simplemente. Todas las miradas se posaron en el y Alec se sintió abrumado.

—Jum, también se llama Alec. —Dijo Jace burlón, solamente que Alec no lo había sentido como tal, no parecía Jace algo andaba mal con él, solo que tal vez así era en este lugar.

Alec resistió el impulso de ir con él.

—Lightwood. —Concluyó Magnus. Todos quedaron en silencio hasta que Isabelle se levantó.

—¿A que te refieres? —Preguntó Isabelle poniendo sus manos en sus caderas. Magnus rodó sus ojos y explicó.

—Es simple, es Alec —Señalo al de ojos avellanas. —Pero de otra dimensión.

—Es una mentira. —Dijo el pequeño Max y Alec se sintió mareado.

—Max, solo míralo, es idéntico a tu hermano solo que sus ojos son de un hermoso azul. Incluso su horrible vestimenta es parecida. —Dijo Magnus admirando sus ojos azules.

—¿Hermoso? ¿Idéntico? —Dijeron al mismo tiempo el Alec de ojos avellana y Jace.

La habitación entró en un revuelo, Alec estaba seguro de haber escuchado un “Le llamaré a mamá y a Luke” por parte de Isabelle, Alec no entendió que tenía que ver Luke en todo eso pero lo ignoró. Todo era un caos y se sentía abrumado por tantas preguntas que le hacían al mismo tiempo.

Alec miró a Magnus con soslayo, buscando refuerzo. Este le asintió y habló.

—Bien, basta. - Dijo Magnus. Todos lo ignoraron. Magnus volvió a hablar pero su voz se las llevaban los gritos que estaban pegando los demás. Alec no supo en que momento entraron una mujer rubia y un hombre moreno a la habitación. Ya no le interesaba. Estaba frustrado.

Su paciencia se estaba acabando poco a poco pero lo que derramó el vaso fue cuando Magnus tocó el hombro del hombre moreno en busca de ayuda y este se apartó como si el toque de Magnus quemara.

Había visto antes esa mirada supo que tendría que moverse en cuanto antes, sus piernas que antes no parecían responder se movieron tan rápido llegando justo cuando el brazo del hombre se levantaba listo para golpear a Magnus.

Alec se puso en frente de Magnus como escudo y empujó al hombre haciendo que cayera al suelo.

—Guarden todos silencio, por el ángel. – Dijo sintiéndose molesto, su voz había salido fría sin embargo tuvo efecto, todos en la habitación se quedaron en silencio. Alec se percató de la mirada sorprendida de la mujer rubia. Alec volteó a ver al hombre que se incorporaba del suelo. —Y tú. - Espetó fríamente. —Ni siquiera pienses en que podrás intentar poner tú mano en Magnus.

—¿Y si lo hago qué? Es solo un estúpido brujo. - Dijo retándolo.

Alec se enfureció más. Antes había lidiado junto con Magnus sobre esto, eso no querría decir que aprendiera a calmarse cuando sucedía.

—¿Y si lo haces qué? – Repitió fríamente.— Créeme ni lo harás, no querrás ver de lo que soy capaz por defender a mi familia. Y no es solo un brujo, si Magnus quisiera te convertiría en una rata de alcantarilla, que definitivamente es algo que entiendes bien. Ahora largo de aquí antes que yo me encargue de eso. - Le dijo fríamente.

Sus pocas palabras parecieron resultar efectivas porque el chico salió. Alec sabía que la ira que sentía a pesar de no haber gritado se sentía en la habitación.

Una vez que se fue Alec volteó a su prioridad y miró a Magnus quien estaba mirándolo sorprendido, la mirada desapareció tan rápido como llegó. Alec tomó el hombro de Magnus y lo miró a los ojos.

—¿Estás bien? - Le preguntó sintiendo cómo la ira era reemplazada por temor a que Magnus se hubiera sentido atacado.

Magnus asintió y sus ojos se cerraron por un segundo y cuando los abrió el se recuperó.

—Si, gracias Alexander. Solo me tomó por sorpresa.

Magnus y Alec se quedaron viendo un rato hasta que el Alec más alto se puso en medio de ambos.

—Esto es un poco confuso para mi, ¿Alguien puede decirme que pasa? -Preguntó.

Izzy se acercó a ellos luciendo ahora divertida. Alec en definitiva pensó que este universo tal vez estaba algo loco.

—Primero será muy complicado decir “Alec” y que los dos nos contesten -Dijo Izzy apuntando a ambos Alec —Así que para no confundir el nuevo Alec será Alex.

Alec sintió que fruncía el ceño ¿Por qué tenía que ser Alex?

—¿Qué tal Gideon? – Soltó Jace, haciendo que, como siempre, todo fuera más claro para él. Alec ante eso habló.

—Mejor Alex.

Izzy sonrió y asintió.

—¿Dónde esta papá? – Preguntó de repente, intentado sonar casual.

La reciente muerte de su padre lo había tomado por sorpresa, él al estar ahí deseó que no hubiera sido así. Deseó poder abrazarlo, y comentarle que si, el aún seguía queriéndolo, porque era su padre y el aún era su hijo.

La pequeña Izzy hizo una mueca mientras volteaba su cabeza hacía otro lado, el gesto hizo que temiera por lo peor.

El sentimiento de pérdida cuando vio a su padre fallecido en el salón lo invadió por completo.

—Papá se va a ir al Instituto de los Ángeles en la mañana. – Dijo mirándolo.

Haciendo que Alec pudiera respirar otra vez, después de un rato en silencio, volvió a levantar su mirada hacía su otra hermana que ponía sus manos en su cintura, aún así no tenía que ser de ese universo para saber que algo iba mal.

Él simplemente calló esperando a que Izzy continuará hablando

—Papá le fue infiel a mamá, así que se separaron y la clave decidió castigarlos por estar en el círculo… Papá va a ser mandado al Instituto de los Ángeles y mamá fue exiliada.

Eso dejo a Alec expectante y con un montón de emociones. Su mamá siendo exiliada era algo que no podía creer y su papá…vivo era algo que necesitaba ver.

—¿Dónde está ella? ¿Se encuentra bien? – Preguntó preocupado por su madre, ser exiliado era algo grave y difícil de superar para algunos cazadores de sombras.

Su madre no había sido exiliada como tal, ella después de tantos años había decidido dejar de manejar el instituto pero era feliz siendo abuela mientras paseaba por el instituto. No podía pensar en otra cosa que no fuera así.

Izzy asintió sin aclarar nada.

—Tranquilo, hermano de otro universo. Ella esta bien, renta un pequeño departamento cerca de aquí además ella es feliz ahí

El que su mamá fuera feliz siendo mundana lo desconcertó, jamás había pensado en su mamá siendo mundana mientras vivía en un departamento de New York como cualquier otra persona.

Alec definitivamente no se veía siendo un mundano después de haber conocido el mundo de sombras, pero aceptaba que su madre fuera feliz.

Alec asintió en silencio mientras se cruzaba de brazos intentando comprender todo.

—Bien, no queremos hacer montón, Jace, Max, vamos a hablarle a mamá. Tal vez ella quiera ver a este Alec. – Dijo saliendo, Jace se despidió suavemente de ellos mientras que Max, solo le hecho una última mirada antes de salir.

—Siento tener que irme pero tengo un gato esperándome en casa, no tardaré en regresar. – Soltó Magnus de repente, sus movimientos tambalearon un poco cuando se acercó a él, al final Magnus beso a su Alec y con un adiós se despidió de él.

Eso hizo extrañar más a Magnus.

Cuando giró su cabeza notó al alto Alec viéndolo fijamente, definitivamente el de los ojos avellana lo incomodaba. ¿Acaso así todos lo miraban?

Ambos no era tan similares, vestían ropa negra, a diferencia de que su ropa estaba más rasgada y desgastada que la de ese Alec. Sus ojos no eran del mismo color y sin embargo tampoco eran de la misma estatura.

—Eh. Ehmm.. Alec digo Alex, en tú universo….– Empezó a hablar Alec, pasando sus manos por su brazo. —¿Sales con alguien?

La pregunta hizo que su mente viajará hacía Magnus.

—Lo hago.

—Por casualidad, ¿ese alguien es Magnus Bane? –Volvió a preguntar.

—Supones bien.

No quería dar tantos detalles sobre su relación, tenía miedo de estropearlo todo. Magnus había dicho que cada cambio era significativo.

Alec no lo sabía pero cuando el Alec de ojos avellana se removió inquieto supo que algo no iba bien.

El se planteó dos opciones o habían peleado o roto.

Alec fue por la primera opción, se recordó a si mismo cuando era joven y Magnus caminaba lejos de él dejándolo sólo, la luz para él se había apagado, no había nada que no fuera Magnus. Ese amargo recuerdo lo invadió y como había sufrido. Miró a su otro yo quien lo esperaba confundido.

—¿Tú y Magnus tienen problemas? – Soltó rápidamente mientras se acostaba otra vez.

Alec se lamio los labios y lo miró para después mirar la puerta.

—En realidad no, pero parece otra cosa.

Alec espero en silencio mientras acomodaba su manta.

—Magnus no me cuenta mucho. Ah con que apenas iban en eso. Pero no quiero preguntar sobre eso, no me interesa quien fue en su pasado pero hay momentos en que se que estaba pensando en eso, solo quiero que sepa que lo amo.

Alec sabía que no debía pero era lo mejor.

—¿Cómo que no te interesa quien fue en su pasado? –Repitió Alec viendo al oji-avellana.

Alec notó cómo en un instante el otro Alec se tensó.

—No lo es, lo amo tal y como es.

—Tal y como es. -Soltó lentamente. —Claro que debes saber quien fue en su pasado ¿Acaso sabes qué o quién fue lo que lo hizo ser como es ahora? No.

—Porque no me lo ha contado.

Alec se empezó a sentir frustrado.

—Tampoco has preguntado, Magnus no lee la mente. Y esto es algo que te está molestando lo sé, una relación es de dos, nunca funcionará si siguen así.

Alec giró la cabeza mirando hacía la puerta.

—Creo que dormiré, si no te molesta.

El otro Alec inmediatamente se levantó de la silla haciendo notar su gran altura.

Alto como un árbol Recordó Alec.

—Si necesitas algo, estoy en el despacho del inquisidor.

Y sin más salió del cuarto, dejando a Alec con más dudas que respuestas sin embargo no tenía tiempo para eso, la cabeza lo estaba matando. Necesitaba dormir.

Se acomodó suavemente en la cama a dejando caer su cabeza en la almohada dejándose llevar por el sueño profundo que venía arrastrándolo. 

 

Canción mientras escribía esto: As It Was/Harry Styles.