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JoJotober

Summary:

Reto de Octubre, cada día está dedicado a una pareja (de manera romántica o platónica) utilizando de prompt una palabra para el dibujo y una frase para el fanfic.

Día 1: Squalo/Tiziano
Día 2: DIO/Pucci
Día 3: Dio/Jonathan
Día 4: Narancia/Fugo
Día 5: Cars/ACDC
Día 6: Jotaro/Kakyoin
Día 7: Giorno/Mista
Día 8: Johnny/Diego
Día 9: Johnny/Gyro
Día 10: All Joestars
Día 11: Yuya/Mikitaka
Día 12: Melone/Ghiaccio
Día 13: Joseph/Avdol
Día 14: Avdol/Polnareff
Día 15: Bruno/Abbacchio
Día 16: Cars/Mikitaka
Día 17: Anasui/Weather Report
Día 18: Joseph/Wham
Día 19: Jonathan/Speedwagon
Día 20: Diavolo/Kira

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Pez

Summary:

Tiziano & Squalo + Pez + "¡No, vuelve!"

Chapter Text

— Entonces, ¿cuánto tiempo crees que pase antes que el jefe nos mande en una nueva misión?

— Bah, como si acaso importara. Acaba de enviar al raro de Cioccolata a encargarse de dos pobres diablos que se atrevieron a intentar investigarlo.

El agua permanecía en calma justo debajo de ellos. Lo único que perturbaba la superficie era el suave movimiento de los hilos que conectaban la cañas con su anzuelo, creando pequeñas ondas de agua a su alrededor. Tiziano vigilaba el río a la par que balanceaba sus piernas al borde del muelle, tarareando una canción por lo bajo. Squalo lo observó de reojo, complacido de verlo disfrutar de su adctividad en conjunto. Pocos eran los días que tenían libres, su misterioso jefe casi siempre los mantenía ocupados yendo a diestra y siniestra en busca de traidores de Passione o, en algunos pocos casos, de miembros que intentaran descubrir la identidad del jefe. Ese trabajo era mayormente responsabilidad de Secco y Cioccolata, y es entonces cuando Squalo estaba contento de seguir fielmente órdenes a pesar de no saber quién las daba. Ya había escuchado suficientes relatos sobre las víctimas de esos dos locos como para saber que ese no era el destino que quería para él o para Tiziano.

Su compañero dejó de prestar atención al agua por unos segundos para mirarlo a los ojos.

— ¿Aburrido? —preguntó con una sonrisa.

— Nah, no realmente. La tranquilidad no es lo mío, pero tu compañía hace esto bastante disfrutable.

— Quién diría que puedes ser romántico cuando te lo propones —rió el rubio por lo bajo.

— Nada menos para la única persona en Italia que soporto —bromeó nuevamente, colocando su brazo izquierdo encima de los hombros de Tiziano y acercándose mucho a su rostro.

Ambos se miraron a los ojos por unos instantes antes de terminar de unirse en un beso. Ninguno pemaneció con los ojos abiertos, pues al cerrarlos podían dejarse llevar por las sensaciones del momento. Squalo dejó abandonada su caña, prefiriendo utilizar su mano libre para recorrer el vientre y los abdominales de su pareja, dejando suaves caricias en el camino. Ante tal demostración de afecto Tiziano no pudo evitar que un suspiro en medio del beso se escapara, cosa que poco importó para Squalo pues nunca detuvo el movimiento en el cuerpo del otro.

Sorprendentemente fue el rubio quien rompió la unión que estaban manteniendo tan cómodamente. La nueva tensión en el hilo de su caña hizo que apartara de inmediato su cabeza y regresara con toda su atención al río, inmediatamente trayendo de regreso el anzuelo para no perder al pez. Squalo dio un resoplido de molestia, irritado con el animal por haberlos interrumpido justo en la mejor parte.

— Ah, ¡vamos! —los esfuerzos de Tiziano terminaron siendo inútiles, los movimientos que hizo con la caña terminaron moviendo el anzuelo demasiado y le dieron al pez una oportunidad para zafarse e irse nadando rápidamente—. ¡No, vuelve!

El joven mafioso soltó un suspiro de derrota. Su compañero lo observó entre divertido y apenado, no lo admitiría nunca en voz alta pero ver a su pareja perder una pelea contra un simple pez era algo que no se veía todos los días. Tiziano le dedicó una mirada de molestia.

— Como si pudieras hacerlo mejor, todo lo que hemos atrapado hoy ha sido gracias a mí.  Quién diría que el sujeto con stand acuático en forma de pez sería malo para la pesca.

Lejos de molestarse por ello, Squalo soltó una risa. Colocó su codo en su pierna y reposó su cara en su mano, sin interrumpir jamás el contacto visual.

— Te dejaría en ridículo si lo hiciera en serio. Ni siquiera necesitaría ayuda de mi stand para derrotarte.

El rubio estaba a punto de seguirle el juego cuando un sonido los interrumpió. Squalo maldijo internamente otra vez y buscó entre sus ropas su teléfono, cortesía de su enigmático jefe. Lo observó con molestia un par de segundos, por lo que Tiziano comprendió enseguida lo que ocurría.

— ¿Alguien que asesinar? —preguntó con naturalidad.

— Dos personas, un hombre y una mujer, hermanos. Al parecer traicionaron Passione y están intentando huír por Venecia —levantó la mirada para observar al moreno, quien simplemente tenía un semblante tranquilo—. ¿Qué, no estás triste porque nos interrumpieron la máxima diversión que tuvimos en dos semanas?

— Al contrario, estoy ansioso por ir a la misión —sonrió—. No hay nada mejor que verte cubierto de sangre para que luego te la intentes quitar en la ducha. La última vez me divertí ayudando a frotar toda tu espalda.

Con un movimiento del pie, Squalo empujó su caña al agua y observó con satisfacción cómo se hundía lentamente al fondo del río. Tiziano simplemente tomó la suya y la dejó reposando contra el borde de madera, sabiendo que la próxima persona que pasara por el muelle se llevaría una herramienta de tan buena calidad.

— Quizás incluso podamos terminar aquello que comenzaste —comentó el rubio antes de emprender el regreso a la ciudad, sin dedicarle otra mirada a su pareja.

Squalo sonrió pícaramente. Ahora sí que iban a divertirse.

 

Sq