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Interpretación errónea

Summary:

—¿Ese chico te golpea con las manos?

—No, pero de alguna manera logra pegarme el pecho porque me duele cada vez que lo veo.

—¿Solo el pecho?

—Sip — afirma seguro. — Seguro quiere matarme

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Enji Todoroki agarra la taza de café y lo bebe tomándose su propio tiempo. Rei cuida de Natsuo mientras que Fuyumi colorea un libro de dibujo con esmero en su habitación. A penas eran las 10:23 cuando escucha el sonido de la puerta deslizarse.

—¡Alguien me está molestando!

La atención del hombre que se encontraba en el periódico se volvió hacía la fuerte declaración del infante que estaba en medio de la sala. Tranquilamente dejó lo que leía en la pequeña mesa en favor a su hijo, y palmeo sus piernas avisándole que se acercara a él. El niño, con una sorpresiva energía, se acerca corriendo hacia el regazo de su padre tropezando en el camino.

Enji intentó camuflar el peligroso sonido de la risa atorado en su garganta por una falsa tos. Acomodándolo en sus brazos, Touya se acurruca en ellas y vuelve a decir: — Alguien me está molestando —. se queja esta vez suavemente.

— ¿Desde cuándo? — consulta sereno acariciando el cabello rojo de su hijo.

— Comenzó hace un par de semanas. Creo que un mes

— ¿Por qué no me lo contaste? ¿Tienes heridas graves? — examina la piel del niño buscando cualquier tipo de evidencia de agresión —.¿Rei lo sabe?

— No, solo tú — y señala la nariz de su padre —. Además, no podía decirlo hasta estar seguro de que me estaba fastidiando

— ¿Estar seguro? — Enji fruñe el ceño. Algo en la confesión de Touya hizo que le diera mala espina.

— ¡Sí, porque sus agresiones no son físicas!— alza la voz para hacerle entender a su padre

— ¿Te insulta?

— ¡Sí! Es decir...— se corrige así mismo.— ¡No lo sé! Solo Sé que me golpea el pecho

No permitirá esto. — Touya, hijo, si alguien te está agrediendo no debes guardar silencio. — El hombre oscurece su mirada. — Dime su nombre; hablaré con su apoderado.

— No conozco su nombre. — dice decepcionado

—Entonces descríbemelo.

Debió haber dicho algo mal, porque el chiquillo se puso nervioso

—Hmm, bueno...— comienza inseguro.— Él tiene cabello negro. Pero no el negro de la suciedad que encuentras en la ropa, sino de un negro completamente profundo como una noche sin estrellas ni luna. Tiene ojos rojos, brillan como si fueran dos rubíes. Por alguna extraña razón tiene ojeras que solo le añaden un aspecto más frágil de lo que su cuerpo delgado ya dice. Es lindo.

El señor Todoroki estaba anonado por la increíble destreza de su hijo por describir a su "abusador"; y se tomó un momento de silencio para procesar lo que dijo. Pero con esta confesión, llegó a dos conclusiones:

1.- Hay una clara diferencia en lo que dice y siente.

2.- Su hijo sería un gran escritor.

—De acuerdo...— tenía que abarcar el tema con pinzas. ¿Tal vez era síndrome de Estocolmo? Sin embargo, también pudo haber sido un mal entendido por parte del chico al ser que por primera vez haya experimentado este tipo de sentimiento. No viene nada mal asegurarse. — ¿Estás seguro de ello?

—¿De qué cosa? — pregunta agrandando los ojos — Solo sé que no me agrada porque hace que mi pecho duela y me den ganas de vomitar en su bonita cara.

Oh, bien. Ahora todo es más claro. El hombre no puede evitar soltar una carcajada ante la ingenuidad de su hijo.

—¿Por qué te ríes? ¡Esto no es una broma, papá!

—Lo siento, lo siento. — se disculpa intentado calmarse. — No me estaba burlando de ti. Perdón - acaricia salvajemente el cabello rojo de touya.

—¡Oye, no hagas eso!¡Me da cosquillas! — se retuerce de la risa en los brazos de su gran padre. El hombre lo abraza. -

—¿me perdonas?

—Eso fue trampa... pero sí. - sonríe el niño — Pero entonces ¿por qué te burlaste de mí?

—No, no... es solo que no sé cómo explicártelo.

—¿Por qué?

—Es algo complicado de comprender.

—Papá, no soy estúpido. ¡Dímelo!

A veces tenía miedo del poder que tenía Touya sobre él. Afortunadamente es muy joven para ser consciente de eso.

—Bien, pero antes de hacerlo te haré unas preguntas y tú responderás con la verdad

—¡De acuerdo!

—¿Ese chico te golpea con las manos?

—No, pero de alguna manera logra pegarme el pecho porque me duele cada vez que lo veo.

—¿Solo el pecho?

—Sip — afirma seguro. — Seguro quiere matarme

—No. — niega serio — No pienses eso.

— ¿Por qué no? Incluso me obliga a hacer cosas que quiero hacer.

— ¿Qué?

— ¡Si! O sea... tú me entiendes. Es como mamá y tú — dice como si su padre conociera la respuesta al mayor enigma del universo

Enji está confundido ¿A qué se refería con Rei y él? Decidió dejarlo para otro día. — ¿Qué más sientes que te hace cuando estas con él?

— Es como si tuviera algún tipo de poder hipnótico. — expresa con irritación. — Porque una vez miré directamente a sus ojos rojos y me llevó hacía él sin hacer absolutamente nada!!!!. ¡Y me gustó!

— Oh...

— ¡Sí! Mi profesora me contó que hubo un tiempo donde existían las brujas que hacía todo tipo de hechizos mágicos con los que podían atraer a los hombres.... Tal vez sea una bruja... Tal vez hay que quemarlo.

— No.

— Que se arrepienta de sus pecados.

Okey, suficiente. — lo para enji. — Simplemente tienes una interpretación errónea de la situación. Él no te odia.

— ¿Ah, sí?

El hombre mueve la cabeza en afirmación.- y tú tampoco lo odias.

— ¡¿Ah, sí?!

— Así es....

— No sabía eso... - dice el niño con asombro. — pero ahora que lo dices, tiene sentido ¡Cuéntame más! ¿Qué es esto tan extraño que siento?

— Bueno... -

No sabía cómo y por dónde comenzar.

Saciar la curiosidad del niño es más difícil de lo que la televisión y las novelas contaban. Sin embargo, Enji Todoroki nunca se había echado para atrás ante un desafío y eso incluye la vez que conoció a su esposa Rei .... La mujer que era más fría que el hielo.... Al menos hasta que llego él. (Y de alguna manera lo seguía siendo)

Al hombre se le prendió el foco.

-Para empezar, debes saber que existen diferentes tipos de amor.

-¿Qué tiene que ver el amor conmigo? Yo ya sé lo que es

-A ver explícamelo. - exige su padre

- El amor es un sentimiento qué genera afecto, cariño, respeto que se tiene hacia una persona

-Buen intento - el niño sonríe triunfante - pero es mucho más complejo que eso. - ahora es el turno de enji de sonreír triunfante.

-Owww ¿Cómo??? Solo dices eso para fastidiarme - cruza los brazos inflando las mejillas.

-¿A caso tienes el mismo dolor en el pecho cuando miras a alguno de tus hermanos?

-En el pecho no,- niega touya- pero en la cabeza sí. Dan dolor de cabeza

-¿Crees que ellos son lindos?

-Son feos, pero los quiero mucho, ¿Eso cuenta?

Enji traga su risa. - Sí cuenta... pero te fijaste las diferencias entre tus hermanos y ese niño, ¿no?

Tiene la mirada confundida. - Creo que sí...

Está avergonzado de no haber entendido el mensaje. Pero tiene a su padre para ayudarle a comprenderlo.

- Verás... el tipo de amor que tú sientes no es igual que el de Fuyumi y Natuo.

Touya parpadea - Ah, ¿no? ¿Entonces como quién?

- Como tu mamá y yo

- ¿Mamá y tú? ¿De qué manera?

Enji asiente. - El mismo sentimiento que te lleva a hacer y decirle cosas bonitas a él sin que te des cuenta, es la misma que me anima a llevarle sus flores favoritas a nuestra habitación.

- ¡¿En serio?! - dice con una gran sonrisa y un brillo de felicidad en los ojos. Pero se fueron tan pronto como vinieron y fueron reemplazadas por una expresión amarga. - Pero entonces, ¿Por qué me hace doler su amor? ¿No se supone que debe ser gratificante?

-¿Los golpes en el pecho?

-No, es diferente, porque no me gusta esa sensación... cuando nos despedimos y él tiene que alejarse para ir a su casa. No me gusta. - Touya agacha la cabeza - es como si lo estuviera haciendo a propósito tan solo para lastimarme. ¡A caso no puede ver que me encanta jugar con él! ¿Por qué no puede quedarse un poco más?

Oh...

El mayor sonríe con cariño - El amor no es lo que te duele, es la ausencia de ella. El momento en el que conversas, juegas o cada mínima cosa que hagas con él, ya estas experimentando el amor... Por ejemplo, ahora:

-Eww, no, papá. - pone cara de asco - Te amo, pero no de esa forma.

- ¡Eso ya lo sé, mocoso! - regaña el mayor por tan repugnante insinuación - ¿Recuerdas que te dije que existen diferentes tipos de amor?

El niño observa con hambre de conocimiento. - Sí

-Yo los amo a todos ustedes, pero no de la misma manera en la que amo a Rei. - Todos amamos a todas horas, de diferentes formas, y con distintas intensidades -. Enji respira - En otras palabras: La vida es amor

-Eso significa que... ¿La separación con el niño es solo la falta de ese sentimiento?

El hombre asiente - Pero incluso con esa "falta" de afecto, sigues amando aquí, en este momento. Nunca paras de amar — hay un breve silencio entre ambos — Ahora que sabes lo que sientes... ¿Qué es lo que harás?

-¡Le daré muchas, muchas flores!- los ojos de su hijo brillan - ¡Igual que tú a mamá!

— Hmmm... Para eso necesitarás saber su flor favorita, ¿No lo crees?

— Oh, demonios...

— Mira, te diré que es lo que vamos ha hacer...

 

[...]

 

Dos días después están aquí.

El clima del parque es cálido, hay algunas madres (y padres) con sus hijos jugando en el lugar. Demasiado concurrido para su gusto.

Pero no están aquí por él. Ambos buscan con la mirada al niño de cabello negro y ojos rojos.

Bingo.

— Ahí está - susurra con ilusión.

— ¿Estás preparado?

Touya sonríe — ¡Nací preparado! — camina rápidamente hacía el chico que se encuentra jugando en la caja de arena.

Es todo un caso.

El mayor estaba incómodo. ¿Qué se supone que debe hacer a parte de estarlo vigilando a qué no haga nada malo? No iba a estar parado en medio del parque como un idiota, así que se buscó un banco donde sentarse.

Oh, bien. Hay uno convenientemente lejos de la gente pero con una pequeña abertura para poder ver a los niños. Sin embargo, hay una mujer ahí. El hombre se acerca de manera lenta pero firme.

— Lamento las molestias señorita,¿Puedo sentarme aquí?

La mujer de cabello castaño parpadea; luego sonríe - Oh no se preocupe; adelante, adelante. Ya estaba empezando a creer que estaría sola toda la tarde.

Enji alza una ceja, pero le toma la palabra y se sienta al lado de la mujer de mirada amable. No era de los que inician una conversación, pero si ella estaba dispuesta, entonces él la seguiría la corriente. (Más por cortesía que por otra cosa)

— ¿Y qué le trae a un caballero como usted a un lugar como este?

Abrirse a una persona que a penas conoció no era una buena opción pero tampoco lo iba a dejar colgada.

— ¿Hay algo de raro en eso? Es un lugar público

— Y estoy de acuerdo con usted, pero, y disculpe mi atrevimiento, no parece el tipo de persona que disfrute de la multitud...

Mujer perceptiva; le agrada. - Supongo que tiene razón... - sin embargo, también es problemático. Ahora es un poco más difícil de guardar información.

Pero ella es la que dice más de lo esperado.

— A mi hijo le gusta venir mucho a este parque. Es su favorito. Y cada vez que pone sus ojos de cachorro lastimado me es imposible decirle que no. - suelta una pequeña risita.

El hombre le da una mirada — Luce tan joven... No parece que haya tenido hijos.

— ¡Usted tampoco, señor! — señala con una sonrisa — pero quién sabe ... las apariencias son muy engañosas. Dígame, ¿Usted tiene hijos?

— Él es la razón por la que estoy aquí. — responde con un pequeño atisbo de orgullo.

— ¡Woahhh! ¡Qué lindo! Espero que nuestros preciosos niños se vuelvan amigos.

— No sé si se vaya a poder ... Mi hijo ahora está ocupado con alguien más.

— ¿En serio? — pregunta con curiosidad — Hay un muchacho que siempre se acerca a mi Tenko. Es bastante atrevido, pero pienso que solo quiere ser su amigo. — Enji observa la mirada soñadora de la castaña. — Tiene el cabello rojo y sus ojos son de azul profundo....

No le gusta a donde están llevando la conversación. Tal vez solo sea una extraña coincidencia.

Una niña de cabello negro largo de coleta llega corriendo a su dirección. La mujer la sostiene en sus brazos. — ¿Qué pasó, mi estrella? ¿Sucedió algo malo? ¿Dónde esta Tenko?

— Mamá ese chico extraño me botó lejos de mi hermano — la pelinegra señala la caja de arena, donde se encontraban dos niños; uno con cabello azabache y el otro con cabello rojo. — ¡Lo peor de todo es que lo dejó botarme!

Mientras la madre esta tranquilizando a su hija, Touya encuentra la mirada de su padre; el sonríe.

Que Dios lo libre...

— ¿Ese chico tan encantador es tu hijo? — pregunta una vez que su hija se va a jugar con una de sus amigas que pasaba por el parque.

En eso, su hijo atrae al menor a su cuerpo y le dice algo al oído. Ahora es el turno del chico de ojos rojos dirigir su mirada a ellos. Él sonríe, y el pelirrojo imita el acto. Ambos están saludando con una felicidad inigualable en sus caras. (Aunque el de Touya es de completa burla)

Enji frunce el ceño; Touya ensancha más su sonrisa.

El hombre masajea su sien.

— Oh, Dios. ¿Estás bien? Luces exhausto.

Solo Dios sabe que más pasará hoy; obviamente no lo dice en voz alta.

— No se preocupe, solo me duele un poco la cabeza.

La mujer ríe — Tengo que admitir que Touya es adorable. Por cierto, me llamo Nao.

— Soy Enji. Lamento no presentarme antes.

— No se preocupe. Las circunstancias eran diferentes, pero ahora que sabemos que nuestros hijos se conocen, podemos entrar un poco más en confianza, ¿No?

— Hmmm...— el hombre está inquieto. Ahora siente que tiene la pesada responsabilidad de contarle sobre el flechazo de su hijo hacía el suyo. ¿Y si no le gustaba la idea de la relación de dos hombres? Y aunque fuera algo que no era serio, tal vez debería cortar lazos con ella y con su hijo antes de que vaya más lejos y todo se vuelva un desastre.

Porque, como padre, tiene el deber de proteger a sus hijos... y aunque no lo haga del todo bien... Al menos hará el intento.

— En realidad, mi hijo no quería ser su amigo...

— ¿Oh?

— Ah, sí... - se rasca la cabeza nervioso. ¿Hace cuanto se había sentido así? — Cuando le dije que mi hijo estaba ocupado con alguien más...

— Sí ...

— Bueno, en realidad... Eh... - ¿Cómo le dices a una madre que su tan preciado retoño está siendo cortejado por un salvaje (de la forma más amorosa posible)?
La respuesta es simple... No hay, nada, no existe una manera delicada de decirlo.

— Lamento informarle que mi hijo quiere con el suyo. — pero lo dice de todas formas.

—¿Querer qué?

¡Qué densa!

—Que mi hijo quiere estar con el suyo de la manera más romántica y amorosa posible...

Silencio. El pánico entra. Pero entonces Nao vuelve a hablar.— Usted sabe, en realidad, solo estaba jugando contigo... ya lo sabía.

El mayor mira confundido.

La mujer lo mira con dulzura, y habla con voz suave: —Agradezco que se hayan conocido. Lo agradezco profundamente. Su hijo es lo mejor que le a pasado a Tenko. Mi hijo habla muy emocionado de él cuando estamos en casa. Es bonito ver qué alguien encienda ese lindo sentimiento llamado amor. Lo amo tanto, solo le deseo su felicidad, y ese chico obviamente le trae felicidad. Lo único que puedo decir es... Gracias.

Enji puede respirar con calma. Saber que la mujer es comprensiva con este tipo de temas al cual la gente le toma demasiado en serio como si hubiera cometido un crimen es... un alivio. Finalmente una persona pensante.

— Entonces... — duda la mujer —¿Ahora somos familia?

— Yo no iría tan lejos... todavía. - sonríe el hombre.

— ¡Me encanta esa actitud!

Una conversación amena siguió después de eso. El mundo parecía más tranquilo, hasta que escuchó la voz de su hijo subiendo de tono.

— Te voy a golpear...

Enji alza la cabeza alarmante. ¡Pensó que habían progresado! ¿Acaso toda la charla de antes no había servido? Sin embargo, la siguiente frase lo detuvo a pararse de su asiento.

— ¡Con mis labios!

Oh, qué bueno...

.....

.........

..............

El cerebro de Enji hizo corto circuito.

— ¡¡¡TOUYAAAAAAA!!!

Tal vez gritar fue demasiado. Sin embargo no se arrepiente de nada.
Ambos adultos estaban a la entrada de salida del parque, preparándose para ir a sus respectivas casas.

—Yo no le enseñe eso, se lo juro.

—Los niños son traviesos.— menciona con diversión.— Imitan lo que ven con sus lindos ojos,— se inclina ante el niño— A qué sí , Touya-Kun.

— Regréseme a su hijo. 

—¡Que lindo! Pero nosotros ya tenemos que volver a casita. ¿No es así, Tenko? — el pelinegro que esta escondido tímidamente entre las piernas de su madre asiente. Hana le enseña la lengua desde la misma posición de su hermano.  

— ¡Touya!— regaña su padre — Tú no estas en la posición de exigir nada. Sabes que los besos son para mayores. Tú todavía eres un mocoso.

— ¡Yo no lo sabía! 

— Bueno, ahora lo sabes. No vuelvas a hacerlo hasta que tengas la edad suficiente.

— O al menos hasta que seas adolescente — agrega Nao. 

— ¿A qué edad se supone que es eso?

—A los diecisiete años — dicta enji con los brazos cruzados

— ¿Qué? — chilla indignado — Nooooooo, yo no quiero esperar ocho años para poder hacerlo. ¡Quiero hacerlo desde ya! Estoy seguro que Tenko esta de acuerdo conmigo 

—No metas al pobre niño en esto.  

El mencionado se esconde más en loa muslos de su madre.

— Pero es verdad. Además, si practicamos desde ahora daremos mejores besos cuando seamos mayores.

—Touya, ya te dije que no. — dice el hombre exasperado  

—¡Jajajajajaja! Oiga pero escúchelo, tiene una lógica ahí.

—¡Lo ves papá! 

— Por favor no aliente al mocoso a ser un mocoso.

— Bueno, bueno, bueno ...— la castaña se agacha a la altura del infante —  Que te parece esto Touya-Kun...

— No me parece.— interrumpe arrogante — Devuélvame a Tenko, en mi casa lo cuidaremos bien. YO lo cuidare bien.          

El mayor le da un zape en la cabeza— ¡Auch!— Sé más respetuoso mocoso. Discúlpate ahora. 

¡Nadie le decía que hacer! Pero de todas formas Touya se tranquiliza a regañadientes— Lamento ser tan grosero con usted, señora.  

— Gracias, eres tan educado.— acaricia la cabeza del pelirrojo.— Probablemente estés listo para algo tan grande como para tener una relación afectuosa con mi hijo.

—¡Si! — afirma orgulloso.

—¿En serio te gusta?— pregunta la niña en un susurro a su hermano — Parece que tiene pulgas

— ¡Oye! — sin embargo Touya tiene buen oído.

— Hana...

— Lo siento mamá, no lo vuelvo a hacer. — la manera burlesca en que lo dice no fue desapercibida por el niño.

El pelirrojo casi da otra protesta hasta que ve a su papá acercarse a él.

— Discúlpeme un momento, a partir de aquí me encargo yo.

La mujer acepta con su silencio, dándole espacia a ambos hombres.

Enji se arrodilla para estar a la altura de su hijo, pero ni un así la brecha de altura se siente menos. Sujeta con suavidad los hombros del niño.

— Papá... Yo quiero esto... Déjame tenerlo... Sé que puedo hacerlo...

Nada es fácil cuando tiene a tu hijo a medio llorar. Suplicando por algo que no podrá tener...

El mencionado le da una mirada compasiva — Touya, sé que sientes que estás preparado para esto. Y sé que de alguna manera lo estás, pero... Aún eres muy joven para este tipo de responsabilidad, ¡Tienes ocho años! Todavía tienes tantas cosas por hacer y por disfrutar a esta edad sin preocupaciones. ¿Eres un buen chico verdad? — Touya asiente temblando — entonces se que puedes esperar unos cuantos años más. Eres capaz de tantas cosas, está no será una excepción... Recuerda... todo a su debido tiempo.

Touya solloza moviendo la cabeza en afirmación. — sí... — le tiembla la voz — puedo hacerlo.

El gran hombre limpia sus lágrimas con sus gruesos dedos y le da un abrazo que cubre todo el cuerpo de su hijo. El niño corresponde al abrazo temblando.

El tiempo se detiene por unos instantes y luego vuelve a cantar cuando el ambiente parece estar más tranquilo.

La voz de la castaña los saca del trance.

— ¿Qué les parece una foto de recuerdo? — pregunta con una sonrisa — Para nunca olvidar el gran momento en el que estos dos lindos niños dieron el primer paso a algo más grande!

Touya acepta sin pensarlo y con la felicidad quitando por completo el rastro de las lágrimas de su rostro.

Los tres niños conversan con ánimo mientras esperan para la foto que se les prometió. Touya está muy pegado a Tenko, mientras que el chico lo consuela por lo sucedido. El pelirrojo está feliz. Hana simplemente se burla.

— Eres un buen padre. — dice Nao buscando la cámara en su bolso de mano.

— Hago el intento. — abrirse a personas que recién conoció no es su estilo, pero, contradictoriamente, quiere hacerlo. Tal vez porque presenció una escena muy personal, o tal vez simplemente porque quiere.— A veces no soy muy bueno con la comunicación entre mis hijos y yo. Deseo ser mejor, mejorar en ese aspecto.

La mujer sonríe con tristeza — Hubiera querido que mi hijo tuviera a una figura paterna como tú.

—Oh... Lamento oír eso. Pero no creo ser un buen ejemplo de paternidad.

— Está bien... tú quieres hace un cambio, y sé que mi esposo solo está frustrado porque su madre nunca tuvo tiempo para él... — su expresión se vuelve amarga— sin embargo, eso no significa que este bien lo que está haciendo.

La revelación hace que la atmósfera se sienta incómoda y pesada. Quiere ayudarla, darle consejos ...

— Nos veremos más seguido ahora que nuestros hijos son amigos...

— ¡Por ahora! — su risa hace que se aligere el.

— Sí...

— ¡Ya es momento chicos! — se dirige hacia los niños. La hermana de Tenko se acerca caminando con sencillez.

— ¿Tú no quieres tomarte una foto mi amor?

— No. Son muy melosos, agh.

— Bueno, si tú insistes....

Enji observa a los dos mocosos abrazados. Touya es más alto que Tenko, por lo cual sus labios se encuentran peligrosamente cerca de la mejilla del azabache.

— Estoy segura que luego nos vamos a reír de esto algún día. — la castaña alista la cámara. Y apunta al frente — Entonces en una...

Enji notó la mirada juguetona de Touya.

—Dos...

—No te atre-

—¡Tres!

 

 

[...]

 

 

En la residencia Todoroki, Enji se encuentra sentado en el sofá, sosteniendo una foto familiar en un marco. Rei, él y sus cuatro hijos con sus respectivas parejas.

Puede decir con orgullo que ninguno es una sorpresa para él. Sobretodo el de Shoto y Touya, que sus parejas tienen el cabello tan oscuro como la noche. 

Lo malo, es que diariamente recibe una nota de eso.

Suena el timbre. Son las cuatro de la tarde, se suponía que la cena familiar sería a las seis.

Camina hasta la puerta, y cuando la abre...

— ¡Hola, Enji!

—¿Qué es eso de Enji? Señor Todoroki para usted, señora Shimura.

— ¡Pero somos amigos desde hace catorce años!

— Ajá, creo que ya me imagino para que viniste tan temprano a la cena...

— ¡Para conversar con mi amigo Enji!

— Y.... — quiere reírse, pero evita hacerlo incluso sabiendo que lo hará en unos cuantos segundos.

— Y... — Nao tiene una sonrisa burlona — y...
Para decirte que algún día nos íbamos a reír de esto.

Ambos ríen uno al lado del otro. Nunca se sintió tan joven a la edad de cuarenta y seis años. Es una buena vida.

Notes:

Por si tienen cuenta de Wattpad

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