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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-08-10
Completed:
2024-10-13
Words:
7,372
Chapters:
8/8
Comments:
82
Kudos:
82
Bookmarks:
2
Hits:
1,612

Parpadeos

Summary:

Conjunto de historias cortas, demasiado breves para constituir un oneshot por sí mismas. Instantes que son parpadeos.

Notes:

Yeah, actually i can clearly imagine thing like Zulema came to Maca and said "i need a hug", and maca was like *shrugged* "okay", likemermaid said on Twitter and I wrote it out of my mind

Chapter 1: ¿Un abrazo?

Chapter Text

Macarena aprovechaba los últimos rayos de sol en aquel patio cutre que poco a poco iban montando frente a la caravana. Oyó el coche antes de verlo. Nunca había entendido demasiado sobre vehículos, pero había aprendido a reconocer el motor de su modelo. Eso le daba la tranquilidad de no tener que sacar la escopeta cada vez que Zulema levantaba el polvo del camino hasta la caravana. El sonido cesó, la puerta se abrió, las luces se apagaron tras un pitido chivato y luego sonó el clong. Zulema era la clase de persona que toda madre desearía, de las que no arrastraba los pies al andar, por lo que sus pisadas pasaron desapercibidas. Solo las llaves que colgaban de su mano indicaban su movimiento.

Ignoró a Macarena al pasar por delante, y esta aprovechó que iba directamente al interior de la roulotte para gritarle que le encendiese la luz, por favor. Sin embargo, los minutos pasaban y Macarena caía en aún más oscuridad, hasta que las letras de su libro eran difíciles de distinguir.

-¡Zulema! -gritó sin éxito.

Bueno, de todas formas, ya tenía hambre.

Abandonó el libro abierto bocabajo en el sillón a falta de marcapáginas y cerró la puerta a su espalda. Zulema se le había adelantado en los fogones.

-¿Hay para mí? -preguntó, asomándose sobre su hombro. Solo recibió un asentimiento distraído y el gesto le chivó que a Zulema le pasaba algo.

No inquirió. Tomó como tarea poner la mesa para la dos, no sin antes apretar ligeramente su cintura y acariciar su espalda baja al pasar por su lado. Los hombros de Zulema agradecieron el gesto.

 

Macarena orquestó la conversación durante la cena, manteniendo ocupado el foco de Zulema. Se ganó una servilleta sucia tirada a la cara mientras las rodillas de Zulema buscaban chocar con las suyas por debajo de la mesa.

Más tarde, se preparó una infusión mientras Zulema se dedicó a fregar los platos por voluntad propia. Aún tenía las manos bajo el grifo cuando salió con la taza a beberla bajo la luz de las estrellas.

De nuevo, el caminar de Zulema eran casi etéreos, pero no su aura. No necesitaba volver la cabeza para saber que estaba un par de pasos por detrás. Sin embargo, el toque en su codo buscaba llamar su atención.

Zulema la saludó con un movimiento de cabeza, y Macarena se lo devolvió, girando ligeramente su cuerpo en su dirección. La mirada de Zulema se alternaba entre sus ojos y su taza, y Macarena le sostuvo la mirada para que supiera que estaba abierta a la interacción. Todavía.

Con la única luz lejana que provenía del interior de la caravana, era difícil distinguir el rostro de Zulema. Sin embargo, su mente recreaba sus facciones cuando despegó los labios.

-¿Un abrazo?

Si eso era lo que Zulema necesitaba para sacudir el malestar que había traído a casa, no iba a ser muy difícil de solucionar.

Por lo tanto, Macarena se encogió de hombros, volteando completamente el cuerpo en su dirección, y abrió los brazos.

-Okay.

No era una sensación extraña la de sentir el cuerpo de Zulema pegado al suyo, ni la de su barbilla posada en su hombro, ni la del olor de su pelo. A decir verdad, era ligeramente reconfortante reposar la taza en sus riñones y sentir su pecho hincharse bajo su palma. Y, por lo visto, para Zulema también.