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Día 5. Cafetería
No, Bakugou no sentía curiosidad por aquel chico que siempre llegaba a la misma hora, se sentaba en la misma mesa junto a la ventana y pedía el mismo café más lleno de azúcar que de café, es sólo que era difícil no mirarlo.
Ojos heterocromáticos, cabello dividido perfectamente en color blanco y rojizo. Joder, es que ese chico era precioso y aunque jamás lo admitiría necesitaba saber más de él.
Siempre estaba solo, escribía en su computadora durante un par de horas y se iba, todo lo que sabía de él es que se llamaba Todoroki y siempre seguía la misma rutina.
Excepto por ese día, Bakugou no lo iba a admitir que estaba preocupado por Todoroki, había pasado una hora y aún no llegaba. La bebida que había preparado para él se estaba enfriando y aunque trataba de concentrarse en su trabajo no podía evitar voltear hacia la entrada cada que la campana en la puerta sonaba.
¿Le habrá pasado algo? Quizá estaba exagerando, el chico tal vez no tenía ganas de ir a la cafetería y ya, no era nada grave…. Si tan sólo se pudiera creer eso.
Hasta que apareció por la puerta una hora y quince minutos tarde, el chico se miraba apresurado y un tanto desalentado. ¿Cómo si hubiera corrido para llegar?
-¿Lo mismo de siempre? -preguntó al ver que se acercaba, el otro asintió.
-Gracias, Bakugou -dijo con aquella suave voz que al rubio tanto le gustaba. Le entregó la bebida y este se dirigió a su mismo lugar.
Sólo que esta vez no sacó su computadora y se limitó a ver por la ventana.
Algo no andaba bien.
-Hey, mitad y mitad, ¿estás bien? - los ojos heterocromáticos se encontraron con los rubíes.
-Mi nombre es Shouto - dijo. Con que Todoroki Shouto era su nombre completo, lindo, definitivamente era un nombre que le quedaba.
-Mitad y mitad -repitió Bakugou, Todoroki rodó los ojos.
-Estoy bien, muriendo de sueño pero bien.
-¿Si estás cansado no deberías estar en casa en lugar de una cafetería?
-¿Me estás corriendo? - Katsuki negó- igual no iba a irme.
-Si yo estuviera en tu lugar solo estaría tirado en mi cama durmiendo - comentó el barista sentándose frente a Shouto.
-Me gusta estar aquí, este lugar me llena de energía por eso siempre vengo a hacer mis proyectos aquí. El aroma a café me relaja y verte ahí con el ceño fruncido mirándome disimuladamente me hace sentir especial - Shouto de pronto se calló - oh, yo no dije eso - Bakugou no sabía que decir, al parecer no era tan sutil como pensaba pero al otro eso le gustaba.
-No, ya lo dijiste, no hay vuelta atrás. Me debes una cita, mañana a las 5 termina mi turno espero verte aquí - Katsuki no espero su respuesta y regresó a su lugar en el mostrador.
Todoroki había conseguido una cita con aquel chico gruñón y no tenía idea de como lo había hecho… quizá debería desvelarse más seguido.
