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Prólogo

Summary:

Una historia desafortunada, la protagonista reencarna como la protagonista de un juego otome que había sido su refugio desde hace tiempo, alguna vez fue la única conexión que tenía con la realidad.

Desgraciadamente, no podía decir lo mismo una vez que reencarnó como Marinette Dupain-Cheng, la única hija de la familia Dupain, una pareja de burgueses de la Francia del S. XVII. Tras la fachada de una familia respetable y llena de prestigio se esconde una tormentosa historia de la que Marinette debe encontrar la forma de escapar.

El único problema, el juego era conocido por ser casi imposible de pasar, pues solo hay un final bueno.

Chapter 1: Inicio de la tormenta

Notes:

Bienvenidos a otra historia que he creado, quizás tengan razón y debería ponerme a terminar de una buena vez lo que he hecho hasta ahora, pero mi cerebro decidió que hacer esto era mejor.

Espero que disfruten mi historia y les recuerdo que los adoro.

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

Desperté con la respiración agitada, pero ya sabía que no era una pesadilla. No, era el maldito punto de partida donde ya me había encontrado desde hace quién sabe cuánto tiempo, la misma cama gigantesca, llena de colores pasteles y muchísimos juguetes, me levanté de la cama, como si mi cuerpo se moviera por si solo. Allí estaba, la misma chica de rostro pálido, ojos azules y cabello azabache.

Acaricié mi reflejo, verla me daba demasiada pena, una tan grande como la que sentía por mi misma, sabía perfectamente lo que era estar atrapada en una jaula, donde no se te permite crecer o ser libre.

—Quizás sea peor…

Escuché pasos cercanos a mi cuarto y me apresuré a esconderme, sentía mi respiración agitada, un miedo paralizante, pero, por suerte, con el pasar del tiempo aprendí a ocultar mi respiración y mis temores, aprendí a ser la niña perfecta que siempre quisieron que fuera y me movía con al son de la música que se esperaba que bailase.

El crujido de la puerta me sobresaltó y sentí como un pesado cuerpo se acomodaba en el borde de mi cama. Sabía que iba a pasar después, pero aún así la sensación de nauseas y terror eran las mismas.

—Hola, princesa. —la voz de mi hermano mayor era aterradora, en especial de noche. —Sé que es tarde, pero quería venir a verte antes de que te pierda por quien sabe cuánto tiempo.

Oh, claro… Me giré pretendiendo estar somnolienta, y una sonrisa salió, aunque un poco a regañadientes, por suerte no parecía molestarle.

—Hermano, te voy a extrañar. —ojalá pudiese morderme la lengua al pronunciar esas palabras, pero era la única forma de pasar este primer escenario. —¿Por qué tengo que irme tan lejos?

—Tu talento nos hace brillar y tienes que preservar nuestro honor. —la voz profunda de él guardaba un rencor casi imperceptible. —Quizás consigas un prestigioso marido y mejoremos nuestro estatus.

Un pesado silencio se apoderó de la habitación, junto con unos pasos que venían directo hacia acá. Este era un escenario inusual, fue cuando Padre abrió la puerta y vio que estaba pasando. Aún sintiéndome incómoda, preferí no interferir en lo que ocurriría a continuación.

—¡Jean-Claude! ¡¿Cuántas veces te he dicho que no vengas a la pieza de Marinette en medio de la noche?! —su voz sonaba muy molesta. —¡¿Acaso no entiendes que mañana se irá al teatro Nacional de la familia real?!

Mi hermano se levantó apresuradamente de la cama y le respondió de inmediato a Padre de forma presuntuosa, una parte de mí estaba aterrada, pero la otra lo único que esperaba que ese bastardo terminase muerto en este encuentro.

—¿Es en serio? — la indignación la había escuchado innumerables veces. —No te parece demasiado mandarla a ese burdel…

La cara de ese hombre fue girada de la bofetada que Padre le dio, y una mirada que realmente podía matar si fuera eso posible.

—No me hagas decirlo dos veces. —hizo una pequeña pausa y me miró. —Lo siento, mi dulce princesa, ya nos iremos para que puedas levantarte temprano y prepararte para tu nuevo viaje.

Cogió a mi hermano y se lo llevó a rastras.

—Gracias, padre. —puse mi sonrisa más amplia que pude. —No lo decepcionaré.

Una sonrisa siniestra apareció en el rostro de ese hombre.

—Sí, sé que no lo harás.

Sentí una punzada en mi pecho mientras veía esos ojos, que analizaban mi reacción, por lo que obviamente solo pretendí que era lo que más quería hacer.

—Mi único objetivo en esta vida es traer honor y prestigio a esta familia.

Fue así como me dejaron sola en mi habitación, mi cuerpo tiritaba de miedo, lo único que quería era ser libre, alejarme de toda la mierda en la que estaba atrapada.

Pero parecía que el destino esperaba algo completamente diferente para mí.

Notes:

¿Qué les pareció? Espero que fuera una buena historia o, más bien, un inicio de esta.

Los adoro.