Work Text:
Incluso si los clanes se veían desde una perspectiva tradicional, la invitación al cumpleaños de Satoru Gojo estaba lejos de serlo. Derroche de dinero y alcohol era lo que Noritoshi Kamo podía esperar con solo leer el nombre del bar en donde sería el evento, pero no podía negarse porque era otra de las responsabilidades sociales que debía cumplir como futuro líder del clan Kamo y al menos podría pasar un tiempo fuera en donde no tendría que comportarse de la manera más apropiada ya que seguramente la mayoría de sus amigos y el resto de los invitados estarían demasiado distraídos o ebrios como para prestarle atención.
La música retumbaba tan fuerte en sus oídos, la gente reía y comía de manera desordenada, el joven alfa se encontró sonriendo un par de veces para tratar de encajar en el ambiente pero poco a poco se iba desesperando por todo el escándalo y el aroma incontrolable de feromonas tanto de alfas, betas y omegas presentes, la única botella de cerveza que había escogido calentándose lentamente entre sus dedos. Kamo pudo observar a Gojo a un par de mesas lejos, bebiendo alguna bebida de color azul y hablando con sus amistades más cercanas, no podía negar que el alfa potenciaba su popularidad no solo con su posición como líder de su clan, sino también por su carisma y atractivo.
Noritoshi se separó un momento de sus amigos de manera discreta, aunque seguramente no lo notaron tampoco, se encaminó en dirección del baño al cual llegó después de esquivar a una multitud bailando al ritmo de alguna canción moderna.
La puerta se cerró tras él y no sólo una paz se instaló en sus maltratados oídos, su nariz captó un aroma familiar y que incluso reconocería en cualquier esquina del universo, su vista encontró rápidamente al omega de cabellos oscuros y desordenados en una esquina, el cigarrillo entre los labios le aportó un aura más misteriosa y peligrosa de lo que realmente era Fushiguro Megumi.
―¿Huyendo de la interacción social? ―Kamo se atrevió a preguntar, aunque personalmente pensaba que era una obviedad.
―Creo que estás haciendo lo mismo. ―La risa de Megumi al final de la oración no le sentó bien a Noritoshi quién tenía un p equeño enamoramiento con Fushiguro desde que ambas familias los habían presentado, Megumi siempre fue un niño gruñón pero había simpatizado tanto con Noritoshi, fue imposible no caer por los encantos del descendiente de los Zenin.
―No me apetece pasar la noche viendo a Satoru bailando sobre la mesa.―Megumi apagó el cigarrillo y lo arrojó hacia la basura, observó a Kamo durante un par de segundos y luego su vista se dirigió hacia la puerta.
―¿Te gustaría ir a otra parte? ―Kamo solo asintió como un tonto y siguió a Megumi fuera del bar, si alguien los vio no dijo nada al respecto, pero aquel lugar estaba más cerca de parecer un circulo del infierno, tampoco creía que alguien les estuviera prestando especial atención a ellos.
El ruido de la ciudad se limitaba a los lugares todavía disponibles en la madrugada, el resto solo era viento frío y silencio ligeramente aterrador, aunque Kamo disfrutaba de la calma que encontró en las calles vacías luego de permanecer varias horas encerrado en la fiesta de Satoru. Además, estaba cómodo con la compañía que tenía en ese momento.
Luego de recorrer un par de edificios, Megumi terminó arrastrándolo hacia un parque cerca del mar, ambos se recostaron en el suave pasto, Kamo sintió que se mareaba al contemplar el cielo lleno de estrellas, aunque algunas nubes espesas y grises tapaban ocasionalmente el paisaje.
Megumi encendió otro cigarrillo y luego de darle algunas caladas se lo pasó a Kamo. Noritoshi soltó una suave risa mientras lo tomaba entre los dedos, aquello pertenecía a una vieja costumbre que ambos habían desarrollado cuando eran más jóvenes y se escapaban de clases para subir a la azotea del edificio, contrario al manto nocturno como testigo, en esos días los bañaba la luz del sol y un cielo tan brillante y azul, e incluso con ambas vistas en lo más profundo de la consciencia, Kamo no podía encontrar que algo superara su admiración por la belleza de Fushiguro Megumi.
―Si te soy sincero, vine con la esperanza de poder encontrarme contigo. Sabía que tu sentido de la perfección no te dejaría escapar del cumpleaños de Satoru. ―La voz de Megumi se escuchó clara y suave en medio de todo el caos en la mente de Kamo. Aunque la curiosidad tomó un papel principal al procesar correctamente lo que el omega estaba platicando.
Después de graduarse de la escuela, Kamo había continuado su camino por la universidad, pero ya no veía tanto a Megumi quién todavía debía completar esa parte de su educación y cuando lo hizo, la universidad y las responsabilidades de ambos clanes ocupaban más su tiempo que cualquiera reunión de amigos que pudieran tener, reduciendo sus encuentros a un par de ocasiones al año.
―¿Alguna razón en particular para querer verme con tanta urgencia? ―Exageró Kamo con un tono dramático y ridículo en su pregunta, la acción hizo reír a Megumi quién terminó por quitarle el cigarrillo de los dedos, ambos mantuvieron el contacto visual por algunos segundos luego de que las risas cesaron.
―Quería confirmar algo que ha estado pasando, pero hemos sido muy tontos al respecto.
―Tienes que ser más específico, hicimos muchas tonterías juntos.
―No solías tener ese aroma, desde hace un tiempo siempre hueles de esa manera cuando estoy contigo… ―Kamo sintió vividamente cada músculo de su cuerpo en tensión y el alma saliendo de su cuerpo, le gustaba que su enamoramiento secreto con Megumi se quedara como lo que era, un secreto. La sensación de arruinar la amistad que tenían siempre lo había perseguido.
―¿Y cuál es ese supuesto aroma? ―Noritoshi lo iba a negar todo hasta las últimas consecuencias.
― Deseo… ―Kamo había llevado una vida pacífica, siendo un alfa no tuvo muchas dificultades para vivir o para controlar sus impulsos, pero en ese momento, con un Megumi mirándole con tanta intensidad, sintió la tibieza recorrer su cuello y subir por su rostro, el carmesí plasmándose sobre sus mejillas. En un lugar muy recóndito de su conciencia encontró la habilidad de poder comunicarse nuevamente.
―Si hablamos de aromas, desde hace un tiempo que ocultas un poco los tuyos. ―Noritoshi trató de cambiar el tema rápidamente, su vista se dirigió otra vez hacia el cielo, observando la nube moverse lentamente de derecha a izquierda. Kamo también se había dado cuenta que la fragancia del omega permanecía presente de manera leve, pero ya no podía percatarse de los estados de ánimo, solo una neblina con olor a carbón después del dulce aroma cítrico y a romero.
―Las pulseras de carbón son muy efectivas, no quiero que la gente sepa cómo me siento. ―Megumi soltó un suspiro hacia las estrellas, Kamo pensó por un momento que no era el único que casi pierde el alma esa madrugada.
―¿Ni siquiera yo? ―Incluso si no se veían como solían hacerlo, seguían siendo amigos. Kamo sintió como su corazón se estrujaba al pensar que Megumi no lo veía de esa forma.
―Especialmente tú… ―Noritoshi ni siquiera notó cuando Megumi apagó el cigarrillo y el aroma a humo se fue con la brisa. Los dedos del omega se habían deslizado hacia los cabellos de Kamo, jugando distraídamente con las hebras esparcidas por el pasto. Noritoshi no recordaba que Megumi le tocara de esa manera antes, la caricia no se comparaba con algún abrazo o contacto más directo, pero de alguna manera se sentía íntima.
―¿Por qué? ¿Comenzaste a odiarme? ―Kamo debía saber si estaba leyendo correctamente entre líneas, se encontró confundido al no saber a lo que Megumi se estaba refiriendo, no quería reconocer que tal vez Megumi se sentía igual que él, no quería ilusionarse.
―Menta y espuma de mar, eres como una burbuja andante… Se iba a notar que no podía controlarme, iba a ser muy evidente mi deseo.. . ―Y aquello fue como la pieza perdida del rompecabezas. Megumi debió haberse quitado su pulsera, porque su aroma no solo se intensificó, sino que Noritoshi fue más consciente de la dulzura que el cuerpo del omega estaba emitiendo, húmedo y excitado.
―¿Quieres coger? ―Traicionado por su propio autocontrol y la sangre que se acumuló en su pene en lugar de su cerebro, Kamo pensó que ante esa pregunta Megumi iba a darle el golpe más doloroso que recibiría en toda su vida. Y contra las ventajas en su contra solamente escuchó la risa de Megumi por tercera vez en la noche, pero esta era mucho más descuidada y sin doble intención, una risa de tontos. Quizá fueron las sensaciones provocadas por sus carcajadas o no, pero Noritoshi pudo captar el sonrojo plasmarse en las mejillas de Megumi y le pareció deslumbrante.
―Sí, me gustaría. ―Una pregunta tan directa y grosera que Megumi jamás creyó que respondería con tanta energía y aceptación. El deseo bailando entre ellos desde el momento en que la adolescencia y las feromonas se volvían locas, y que se desbordaba ahora que ambos habían estado llenándose de miedos y sin poder cargar más con la atracción que alfa y omega se habían negado a aceptar.
Kamo ayudó a Megumi a levantarse del frío pasto, y ahora fue el turno del omega de seguir a Noritoshi hacia donde sea que este le estuviera llevando. La fría soledad de la ciudad ahora era distante, había algo cálido en el ambiente ahora ¿O solo eran ellos dos?
―¿Noritoshi Kamo tiene un lugar para escaparse de las responsabilidades? ―La sorpresa plasmada en las palabras de Megumi cuando luego de caminar un par de minutos se adentraron a una tranquila villa, las casas estaban organizadas en hileras y únicamente con las luces de las farolas iluminando las calles. Noritoshi poseía una propiedad allí, algo muy poco acostumbrado para el clan Kamo quienes debían vivir bajo el mismo techo en estructuras bastante tradicionales.
―Solo por si alguna vez debía anudar a un bonito omega, no creo que sea apropiado hacer eso con todo el clan cerca. ―Compartieron una breve mirada cómplice, casi se sintió como una fuga del colegio de las que tanto Kamo se quejaba de Megumi, pero terminaba acompañándolo porque quería cuidarlo.
Megumi se adentró a la estancia seguido por Noritoshi, estaba oscuro pero podía percibir que todo estaba impregnado con el aroma del alfa. Megumi no se perturbó por ello, encontraba serenidad en la adictiva presencia que Kamo había plasmado en su lugar secreto. Noritoshi lo presionó suavemente contra la puerta cerrada y Megumi lo recibió con un suave gemido cuando las bocas de ambos se encontraron en un beso.
El cálido aliento, las feromonas esparciéndose y el ligero sabor a cigarro en ambos, poco a poco iba aumentando las flamas de la pequeña llama que había estado habitando en alfa y omega. Megumi posó las manos por el cuerpo de Noritoshi y acarició torpemente por encima de la ropa, bajando poco a poco hasta estrujar entre sus dedos el trasero de Kamo, empujándolo a un roce descarado de ambas entrepiernas.
Megumi siempre había sido una especie de rebelde, no dejándose etiquetar por su propia naturaleza y simplemente yendo contra la corriente en lo que pensaba que estaba mal, por supuesto que tenía todo el derecho de ser el futuro líder de su clan. Era fuerte, en combate era excepcional y Kamo lo sabía de primera mano.
Noritoshi tomó el rostro de Megumi entre sus manos, los pulgares rozando con suavidad los pómulos mientras su lengua se adentraba a la tibia boca del omega y recorría cada parte de ella, saboreando y probando cada presión del húmedo músculo que hacían estremecer a Megumi. Kamo se separó luego de dejar un pequeña succión en el labio inferior del muchacho, deleitándose con la leve iluminación que entraba por las ventanas que le mostraba de forma tenue a un Megumi con la respiración agitada y la piel caliente.
Terminaron caminando en dirección de la habitación de Noritoshi, tropezando un par de veces con algunos muebles debido a la ausencia de luz en el lugar y por uno que otro beso que compartieron en el proceso.
Megumi se acostó sobre la cama y Noritoshi encendió una pequeña lámpara en una esquina del cuarto, la ligera luz amarilla iluminó lo suficiente como para que ambos se percataran de las cosas a su alrededor. Megumi comenzó a desvestirse, cada pieza de ropa que caía sobre el suelo provocaba que Kamo fuera demasiado consciente del aroma del omega y de la humedad detrás de la ropa interior que fue apartada poco después, Noritoshi controló el impulso de morder a Megumi cuando contempló el cuerpo desnudo y bañado por siluetas brillantes aportadas por la tenue lámpara. Rápidamente Kamo también se deshizo de sus prendas y acompañó a Megumi en la cama, colocándose encima de este y buscando los labios del muchacho nuevamente.
Noritoshi sintió los dedos fríos de Megumi sobre su espalda, apretando los lugares donde acariciaba como si quisiera aferrarse a Kamo para no caer por un abismo. El omega suspiró cuando la lengua de Kamo se paseó por su cuello, muy cerca de su glándula, gimió cuando los colmillos del alfa rozaron el lugar sensible y el aroma de su humedad aumentó al mismo tiempo que la erección de Megumi comenzó a frotarse contra el vientre de Kamo.
Desesperado y demandante por contacto el omega continuó impulsando sus caderas en esa dirección, Kamo separó las piernas de Megumi y se acomodó en medio de las largas extremidades, se atrevió a alcanzar una almohada y colocarla en la espalda baja del omega, con la elevación tomó al omega por las caderas y con más comodidad deslizó su erección entre los glúteos manchados por la lubricación natural.
Kamo empujó entre las suaves mejillas y presionó la punta roja de su erección contra la palpitante entrada, Megumi se estremeció por el contacto directo contra el anillo de músculos que parpadeaban por la necesidad, retorciéndose sobre las sábanas cuando Noritoshi tomó los penes de ambos y comenzó a estimularlos mutuamente. La sensible carne caliente se rozaban con tanto descaro, mezclando el líquido del presemen con la humedad de Megumi. El omega siguió el movimiento de los puños alrededor, la diferencia era notoria y Megumi sintió un tirón en su ingle al pensar en esa barra de carne empalándolo, haciéndole un gran nudo que lo hiciera sentir muy satisfecho y lleno, los ojos se cerraron con fuerza y se mordió su propio labio inferior cuando derramó su orgasmo sobre los dedos del alfa, dejando en al aire un jadeo ruidoso y desesperado por las necesidades que su omega le estaba gritando en lo profundo de su mente. Megumi estaba aliviado también de poder descansar las caderas sobre la almohada cuando estuvo seguro de que su espíritu lo abandonó en ese momento de éxtasis.
No hubo tiempo para la recuperación, Megumi no tomó una sola bocanada de aire cuando Kamo acomodó una de las piernas del omega sobre su cadera y la otra extremidad la separó un poco más para poder tener libre acceso a su agujero lloroso, Megumi sintió dos dedos deslizarse muy fácilmente en su interior, su carne se apretó alrededor de ellos y tembló ante la sensación, casi ronroneó ante el toque. Noritoshi empujó los dedos más profundo, tanteando el terreno, la estrechez se contraía cada vez que acariciaba las paredes y torcía los dígitos buscando la próstata de Megumi.
―Mh… ¡Ah! ah.. ―Maulló Megumi, apretando las cobijas debajo de su cuerpo, buscando desesperadamente a algo que aferrarse cuando el placer volvió a encenderlo y a recorrerle desde los pies a la cabeza.
―No te ves tan amenazante ahora que tus prioridades se reducen a una verga. ―Megumi le gruñó y se reincorporó lo suficiente como para tomar la mano de Noritoshi que se encontraba en medio de sus piernas, se aferró alrededor de la muñeca y empujó con más fuerza, Kamo soltó una ligera risa que salió más ronca de lo usual al observar el vívido entusiasmo del omega.
―No… ¡Mhg! No te pongas condón, tomo anticonceptivos… ―Advirtió el omega, todavía autocomplaciéndose con los dedos del alfa. Kamo sabía que Megumi no le mentiría, era el único que tenía las de perder porque Noritoshi no se enfadaría si su encuentro terminaba uniendo a ambos clanes permanentemente de manera accidental.
Kamo quitó con cuidado el agarre de Megumi y luego retiró los dedos del interior del muchacho, no desaprovechó la oportunidad de saborear la humedad del omega en su mano, su lengua se deleitó con el sabor adictivo que encontró en la punta de sus dígitos. Cualquier omega se hubiera avergonzado ante ello, pero Megumi tenía una sonrisa de autosuficiencia muy plasmada en el rostro, tan descarado.
―Tan exquisito como siempre pensé que serías… ―Noritoshi se tomó su tiempo para acariciar los temblorosos muslos de Megumi, repasar la superficie con cariño y luego flexionarle las piernas. La vista podría encenderlo hasta las cenizas porque Megumi era un desastre mojado y con su erección sobresaliendo en medio, suplicando por la más pequeña de las atenciones. Kamo agarró con firmeza uno de los muslos de Megumi mientras presionaba la cabeza de su longitud contra su lubricado trasero, no dudó en detenerse por un solo segundo y fue testigo del rostro de Megumi retorciéndose de placer ante cada centímetro que iba tomando en su interior, las paredes del omega se apretaron a su alrededor, el calor y el ardor intenso se arremolinaban en su solo lugar, mojando y succionando con hambre la dureza del alfa.
El omega se sintió tan abrumado, lleno y deseoso que tan pronto se acostumbró al tamaño perforando sus tripas, empujó en esa dirección, el movimiento le sacó un jadeo involuntario. Kamo no tardó en tomarle por las caderas y arremeter contra su sensible agujero, Noritoshi sabía que Megumi era fuerte y podía soportar aquello y muchísimo más. El choque de las pieles comenzó a hacerse mucho más constante y Megumi sintió los glúteos hormigueando ante cada nueva embestida, pero había cierto placer mezclado con el dolor que el omega encontraba hipnotizante.
―Sí… ¡Sí! Ahí… Mhg. ―Megumi no sabía dónde esconder su rostro pintado por la vergüenza de sus propios ruidos. Noritoshi seguía empujando y frotándose contra su próstata, provocando que se mojara con más frecuencia, podía sentir el líquido manchando la almohada y sus propias piernas. El omega jaló con fuerza las cobijas y estaba seguro que escuchó algo muy lejano rasgándose.
La cavidad de Megumi parecía hecha perfectamente para recibir a Kamo, el alfa estaba tan atraído por la manera en la que el omega le tomaba con tanta pasión. No podía esperar menos de alguien tan especial como Megumi, quién no solamente era bonito en la vida cotidiana, sino que también era condenadamente caliente en la cúspide de su propio placer. Kamo arremetió tan duramente contra el mojado músculo que vio borroso por un momento y Megumi solo seguía gimiendo, jadeando y maldiciendo tan exquisitamente. La desesperación y el picor en sus colmillos por marcar comenzó a arremolinarse en su vientre.
―Quiero…¡A-ah!… ¡Sí! …Quiero montarte. ―Demandas como esas podrían considerarse una falta de respeto para el clan Kamo, un alfa jamás podía recibir órdenes de un omega y mucho menos en el acto sexual. El clan Kamo no era tan moderno como el Zenin, pero en ese instante Noritoshi sería capaz de romper todas las reglas absurdas que conocía, si Megumi se lo pidiera.
Kamo sabía que Megumi había hecho esa petición porque el nudo del alfa había comenzado a formarse, pero no le molestaba alargar la situación si eso satisfacía a Megumi. Con un sonido húmedo salió lentamente de la cavidad del muchacho, deleitado por la combinación de fluidos en Megumi y que cubrían su propio pene. Kamo se recostó en la cama esta vez, apartando la almohada que había estado sosteniendo a Megumi durante este tiempo, luego el omega se subió sobre su regazo y con ayuda de los dedos adentró nuevamente la longitud entre sus pliegues, tragándose su dureza sin titubear, solo deslizándose suavemente hasta la empuñadura. El omega permaneció quieto, con los ojos ligeramente cerrados y la nariz arrugada por la nueva posición, la profundidad le podía perforar los intestinos si era muy entusiasta. Noritoshi sintió que perdía todo el aire con la sensación de calor envolviéndole de nuevo, empujó las caderas en dirección de Megumi y el omega tembló tan bruscamente como lo hicieron sus piernas que terminó aferrándose a las rodillas de Noritoshi mientras la sensatez regresaba a su cuerpo.
Megumi no tenía espacio en su mente para algo más que no fuera la erección sacudiéndose dentro de su cuerpo, pero no podía ignorar lo mucho que había cambiado Noritoshi con el pasar de los años, maduro y fuerte, como el alfa que era. Tan atractivo con la piel brillante por el sudor y el cabello pegándose sobre su frente y rostro, Megumi debió intuir que debía verse igual de afectado o peor.
El alfa posó sus manos sobre la cintura de Megumi, los pulgares acariciaron con sutileza las marcas de las costillas, el roce provocó una sensación agradable que envió un escalofrío a través de la columna del omega. Kamo continuó su camino hacia el sur y tomó firmemente los glúteos de su amante, amasando las mejillas esponjosas y presionando el cuerpo ajeno sobre su pene. Megumi rebotó suavemente, la manera circular en la que guiaba sus caderas aumentaba la sensación caliente alrededor de la dureza del alfa, Noritoshi empujó la pelvis en dirección norte cada vez que Megumi se dejaba caer sobre él y pronto los movimientos de ambos comenzaron a hacerse más rápidos y desesperados, Kamo percibió el tirón del nudo comenzando a hincharse y a su propio orgasmo construyéndose en su vientre, Megumi posó una de sus mano sobre el abdomen del alfa como último apoyo para no perderse en lo duro y salvaje que iba a representar el siguiente orgasmo en su cuerpo.
―Nori-¡Ahh! ―Megumi volvió a correrse fuerte y escandalosamente sobre el vientre de Noritoshi, el nudo estirando su interior mientras era llenado con la calidez y abundancia de la semilla del alfa provocó que su omega gimoteara con la sensación exquisita de estar tan lleno.
Kamo gruñó y el ruido retumbó en su pecho cuando el orgasmo lo destrozó, su cerebro dejó de pensar racionalmente por un segundo y se dejó llevar por el éxtasis mientras seguía moliéndose contra el apretado agujero de Megumi, la humedad del omega dejó de fluir con más frecuencia a través de los muslos de Megumi una vez que el nudo los atrapó a ambos, Kamo cargó el interior del omega con una generosa cantidad de esperma y estaba seguro de que podría haberlo preñado si no tomara anticonceptivos, la idea lo emocionó más de lo que pensaba. El cuerpo cosquilleó no solo por el placer sino también por el aroma que el omega tenía plasmado en cada parte de su ser ahora, los dedos de sus pies se estrujaron contra la cama cuando las suaves oleadas de su clímax seguían persiguiéndolo ante cada pequeño movimiento.
Noritoshi subió lentamente las manos hacia la espalda de Megumi, sus dedos se pasearon por curvatura de su espina dorsal y fue recostando poco a poco al muchacho contra su pecho, Megumi soltó un suave suspiro y escondió el rostro contra el cuello del alfa. Fue familiar e íntimo tenerlo así de cerca de nuevo, la presencia del omega era reconfortante y ahora su aroma se había mezclado con el de Kamo. Megumi seguía tan hermoso incluso pegajoso y lleno de otros fluidos corporales.
El alfa deslizó sus dedos a través del cuerpo de ambos y tocó el anillo de músculos estirado debido al nudo, el dígito acarició la zona alrededor e incluso masajeó todo el camino desde el agujero hasta los testículos, Megumi se retorció sobre su cuerpo y soltó un extraño sonido parecido a un gruñido o un jadeo, quizá ambos.
―No hagas eso, estoy muy sensible allá abajo… ―Gruñó Megumi contra el cuello de Kamo, pero el alfa lo ignoró totalmente y apartó la mano para poder empujar cómodamente el nudo con más profundidad, sin importar que el movimiento estaba bastante limitado por el bulto mismo. Megumi le enterró las uñas en el pecho cuando sintió el tirón y cuando la cabeza de su miembro volvió a frotarse contra la próstata, el omega solo se aferró más al agarre contra la piel del otro hombre
―¡Ohh! sigue haciendo eso, por favor… ―La grave risa de Noritoshi impactó directamente en el oído de Megumi, para el omega iba a ser difícil de explicar como aquel sonido le había hecho sentir un cosquilleo en la boca del estómago.
―Mh… Megumi… ―La respiración agitada y los gemidos de Kamo seguían alimentando el deseo nuevamente despierto del omega. Cerró los ojos con fuerza y dejó que la estimulación golpeara en los lugares correctos, mientras se llenaba los pulmones con el aroma del alfa. Kamo continuó de manera lenta, torturando el interés erótico reciente y tomándose su tiempo para acariciar el cuerpo de Megumi aquí y allá, memorizando cada curva de la cincelada figura.
El omega terminó temblando entre los brazos del alfa y luego se corrió una última vez pero con menos intensidad, aquello se llevó lo que le quedaba de energía. Noritoshi prolongó más el placer del nudo, vaciando hasta su última gota en el interior de Megumi.
Con alfa y omega exhaustos, la habitación se quedó en un pacífico silencio por varios minutos, Kamo se preguntó si Megumi aún seguía despierto. Un pequeño vistazo hacia el rostro del muchacho y lo encontró parpadeando lentamente con sus encantadoras y largas pestañas mientras la tibia respiración chocaba como un cosquilleo sobre la clavícula del alfa.
―Eres precioso, pero tú ya sabes eso ¿Verdad? ―Megumi frunció el ceño mientras procesaba la pregunta y luego asintió un par de veces. Kamo no esperaba una reacción como esa, instintivamente se preocupó.
―Repentinamente estás tan callado, ¿Está todo bien? ―Kamo apartó algunos cabellos de la frente de Megumi y finalmente el omega hizo contacto visual, Noritoshi jamás había visto a Megumi sonreír como lo estaba haciendo en ese momento, radiante y con un atisbo de timidez.
―Perdón, es que se sintió muy bien, todavía estoy en shock. Se sintió tan bien… ―La voz de Megumi fue bajando de tono cada vez más hasta que finalmente terminó rindiéndose ante el sueño.
La próxima vez que Megumi abrió los ojos, fue consciente del dolor que parecía venir de todas partes de su cuerpo, el brazo de Kamo se encontraba alrededor de su cintura y estaban muy bien acurrucados, con un Megumi casi aferrado a la comodidad que encontraba en el pecho del alfa. Afuera estaba muy claro por lo que intuyó que habían estado toda la mañana durmiendo.
Noritoshi tenía el cabello cubriéndole casi todo su rostro, los oscuros mechones estaban hechos un desastre. Megumi trató de apartarlos pero cuando las suaves hebras hicieron cosquillas en la nariz del alfa, Kamo abrió los ojos mientras trataba de contener su risa.
―¿Estabas fingiendo que dormías? ―Indignación plasmada en cada palabra soltada por Megumi. Aunque sus dedos no se apartaron, simplemente continuaron jugando con la oscura melena de Kamo y acariciando su cuero cabelludo como quién le daba cariño a un perro.
―No sé de qué estás hablando. ―Murmuró el alfa mientras movía las manos debajo de las cobijas y enganchaba una de las piernas de Megumi sobre su cadera, manteniendo la palma en constante movimiento al ejercer suaves caricias sobre el muslo desnudo. En ese instante Megumi se percató de que estaba bastante limpio a comparación de como recordaba haberse dormido, Kamo lo había cuidado y aseado un poco. ―Casi es mediodía ¿No quieres comer algo? Puedo hacer tostadas y café… ―Continuó hablando el alfa y Megumi asintió suavemente, dejó que Kamo se levantara de la cama a regañadientes porque al omega le gustaba la comodidad que habían creado pero también tenía hambre.
―Dime si necesitas algo más. ―Noritoshi le devolvió la caricia en el cabello a Megumi y luego comenzó a buscar algo de ropa limpia para sí mismo y para Megumi.
―Voy a usar tu cepillo de dientes. ―Kamo asintió un par de veces mientras se vestía y tomaba una liga para poder atarse el cabello y quitarlo por ahora de su cara.
―¿Somos así de íntimos ahora?―El alfa sintió el golpe de la almohada en su espalda cuando salió de la habitación.
Kamo regresó de la cocina algunos minutos después y Megumi todavía seguía dentro del baño. El alfa apartó algunos libros de su mesa de noche y colocó la bandeja con ambas tazas de café y rodajas de pan crujiente con mantequilla
―Noritoshi, ¿Te gustaría… Formalizar esto eventualmente? ―Megumi abrió la puerta del baño casi de una patada con una nube de vapor detrás, usando las prendas que el alfa le había seleccionado y con una toalla sobre la cabeza para su cabello húmedo. Kamo se cuestionó fuertemente si la epifanía de esa pregunta era la razón que había mantenido a Megumi más tiempo en el baño. Tampoco supo si el sonrojo en el rostro del omega era producto del agua caliente o de su propia vergüenza, pero de alguna u otra manera era adorable.
―Sí, Megumi. Eso me gustaría.
Noritoshi amaría acostumbrarse a cualquier rutina que incluyera a Megumi nuevamente en su vida.
