Chapter Text
— Oye, oye ¿escuchaste la noticia? —le preguntó la castaña a la de coleta.
— ¿Noticia?
— Sí —susurró—, sobre el nuevo profesor ¡dicen que es super lindo!
— Pero llevamos tres semanas de clases ¿no es un poco extraño...?
— ¿Qué es extraño, señoritas~? —preguntó una voz ajena a la conversación.
Las dos chicas que se encontraban cuchicheando en medio del pasillo del instituto se sobresaltaron al oír a alguien detrás de ellas, volteándose de inmediato para saber de quién se trataba.
— ¡A-Asagiri sensei! —balbuceó la castaña, llevándose una mano al pecho— nos dio un susto de muerte.
— Fufufu está por sonar el timbre y me pareció raro ver a dos jovencitas en el pasillo —se tocó la barbilla, acercándose un poco más para que sólo ellas lo escucharan—. Entonces ¿qué saben del nuevo profesor~?
La que había empezado el chisme buscó la aprobación de su compañera, quien solo la miró con los ojos entrecerrados para luego encogerse de hombros, dejando a su consideración el hablar o no.
— Pasé más temprano por la sala de profesores y estaban hablando entre ellos sobre el nuevo profesor de ciencias. Una de las profesoras dijo que era realmente lindo, pero que era una lástima que fuera un Lycoris.
Se llevó las manos a la boca, pero era demasiado tarde para callar. La joven miró a su compañera, quien esquivó el contacto visual para evitar entrar en la conversación.
— ¡L-lo siento Asagiri sensei! —hizo una reverencia profunda—, no fue mi intensión mencionar eso.
— Oh~ ¿qué se le va a hacer? —sacudió su mano para restarle importancia—. Debieron ser las palabras de esa profesora y no tuyas ¿cierto~? —le sonrió, obteniendo un rápido asentimiento como respuesta.
La campana sonó, indicando el comienzo de las clases. A pesar de eso, ellas no se movieron ni un milímetro, pues estaban a la espera del permiso del mayor.
— Adelante, váyanse antes de que tengan problemas~ —sonrió.
Obedecieron y caminaron rápidamente a su salón mientras Asagiri les siguió el paso, pues su oficina se encontraba al fondo de ese pasillo, permitiéndole escuchar cómo la joven de coleta reprendía a la castaña diciendo "debiste tener cuidado, Asagiri sensei también es un Lycoris".
Esto, claro, no le representó ningún problema. Afortunadamente los tiempos en que vivían habían cambiado, siendo extraño encontrar a alguien que continuara excluyendo a quienes nacieron con una marca. Por supuesto, como suele ocurrir con las minorías, no faltaba la excepción a esta regla, y esto aplicaba por lo general a la gente nacida antes de los 2000 que seguían emitiendo comentarios despectivos hacia los Lycoris.
Al llegar a su oficina abrió la puerta y dejó con descuido su maletín antes de dirigirse a la sala de profesores. Esas alumnas estaban en lo correcto, aquel día sería la presentación del nuevo profesor de ciencias que extrañamente se integró a pesar de haber iniciado las clases hace tiempo. Si bien su puntualidad no era su fuerte, cosa que le reprendían al menos dos veces por semana, se tomó las cosas con tranquilidad excesiva, poniendo la sonrisa más deslumbrante que pudo en su rostro. De cualquier forma, tendría la excusa real de haber llegado tarde por reprender a dos alumnas.
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— Buenos días, queridos profesores, lamento la tardanza~ —saludó Asagiri cuando dio su entrada espectacular en la sala.
Al parecer los presentes estaban acostumbrados a las excentricidades de ese hombre quien saludaba alegremente todos los días sin falta, poniendo de buen humor a algunos y a otros no tanto. Nuevamente, presenció la constante del rechazo por parte de los mayores que, si bien creían que pasaba desapercibido, era evidente el trato que mantenían con él y los otros profesores de su generación. Daba igual, para Asagiri no representaba un dolor en el corazón recibir un "buenos días" entre dientes mientras le daban una mirada repulsiva.
— Nee, nee, Yuzuriha-chan~ —le susurró a la profesora mientras se sentaba a su lado—. ¿Por qué los ancianos están de mal humor?
— Pero siempre están así —le respondió con una pequeña risa, pues ella recibía el mismo trato al ser una Lycoris.
— Quizás no lo veas a simple vista, pero es fácil sentir y oler la molestia en el aire~.
— ¡Ja! Sería más extraño que un día nos recibieran con euforia —comentó la rubia recién llegada, sentándose a su otro lado.
— Tienes razón, Kohaku-chan~. Mi intuición me dice que se debe al nuevo profesor de ciencias, probablemente sea de nuestra edad.
Las chicas se miraron entre sí, comprendiendo el trasfondo de lo que acababan de escuchar; "claro, también debe tener la marca", pensaron al mismo tiempo. En ese instante entró el director por lo que todos los presentes se pusieron de pie para recibirlo junto con el joven que venía detrás, siguiéndolo con la mirada hasta que se detuvieron al frente.
— Pueden sentarse —indicó con un ademán—. Como pueden darse cuenta, convoqué esta reunión para presentarles al nuevo profesor de ciencias, en reemplazo de Sato sensei, quien se encuentra hospitalizado de gravedad —dirigió su atención a su acompañante y le indicó que diera un paso al frente—. Adelante, preséntate.
Las sospechas de las profesoras fueron corroboradas pues, efectivamente, el nuevo profesor de ciencias poseía dos marcas casi simétricas que se extendían desde los lagrimales, atravesando sus párpados, cejas y culminaban hasta la frente. El joven de cabello puntiaguado, haciendo notoria su pereza, le dedicó a todos una mirada aburrida.
— Eh, soy Senku Ishigami —dijo a secas.
A pesar de que el director le pidió con gestos que continuara, él se limitó a cruzarse de brazos, inspeccionando la cara de todos los presentes. Contabilizó a los que tenían el rostro más joven, es decir, los que probablemente eran Lycoris. Sonrió para sus adentros al descubrir que la proporción de "los marcados" no superaba el 25% de la plantilla de profesores.
— Ah... —suspiró el director al rendirse y retomar la palabra—. El profesor Ishigami es hijo de un buen amigo mío, fue criado en este lugar hasta que cumplió los 15, mudándose con su padre a Tokyo. Ahí estudió la universidad y un posgrado, recientemente volvieron y le ofrecí el puesto que dejó Sato sensei.
— Interesante~.
El comentario de Asagiri no se limitó a sus pensamientos, y al externarlo en voz alta atrajo la atención de todos, incluida la de Ishigami. El director masajeó el puente de su nariz, mostrando el fastidio que le causó tal comportamiento; sin más que hacer, aprovechó para presentarlo.
— Él es el consejero del instituto, el profesor-
—Gen Asagiri, mucho gusto —le interrumpió, poniéndose de pie y haciendo una reverencia exagerada.
Algunos de los presentes pusieron los ojos en blanco, otros, quienes eran más cercanos a él, rieron por lo bajo. Sin embargo, Senku mantuvo la misma expresión inalterable desde que llegó más temprano, incluso cuando pasando por los pasillos y recibió la mirada aprobatoria de todas las chicas del instituto.
— Si está tan interesado en Ishigami sensei ¿por qué no se encarga de mostrarle el instituto y su lugar de trabajo? Quizás así pueda compensar el retraso que tuvo hoy —reprendió el director.
— ¿No sería eso un premio para Gen? —murmuró Kohaku, provocando que Yuzuriha estuviera a punto de escupir el café que estaba bebiendo.
— Si no hay más que decir, es todo por hoy, pueden retirarse.
Los profesores más grandes salieron rápidamente sin detenerse a darle una bienvenida más personal a Senku, a diferencia del par de chicas que ya se acercaban al joven de bata blanca quien tenía la intensión de marcharse de inmediato. No obstante, la joven rubia se interpuso en su camino.
— Encantada de conocerte, mi nombre es Kohaku- —se quedó con la mano extendida, pues Senku se inclinó para mirar más cerca a Yuzuriha, ignorándola por completo.
— S-Senku, no hace falta que me veas de esa forma —suplicó la castaña, quien giró su rostro avergonzado—. Lamento no decirte que yo también trabajaba en este instituto.
— Kukuku ya decía yo que tu rostro se me hacia conocido —sonrió, dando un paso atrás para devolverle su espacio—. ¿Dónde está el cabeza hueca?
— Debe estar en clase pero, Senku, es de mala educación dejar a alguien así...
Ambos voltearon a ver la mano de Kohaku, luego vieron su rostro que estaba conteniendo con todas sus fuerzas un insulto para el nuevo. Cuando Senku le iba a dar la mano para devolver el saludo, ella la quitó rápidamente y se cruzó de brazos, no dejando caer su dignidad al piso tras semejante descortesía.
— ¡Ja! no vayas a esperar que sea educada contigo después —dicho esto, se fue dando un portazo, provocando un respingo en Yuzuriha.
— Ella es Kohaku, la encargada del club de atletismo. Taiju es el profesor de educación física. Yo me encargo de la clase de economía doméstica jeje —esclareció finalmente.
Senku asintió sin darle mucha importancia a sus puestos, pues quería pasar a algo más importante. Entonces un silbido atrajo su vista hasta Gen, quien estuvo todo ese tiempo en la comodidad de su asiento presenciando la escena desarrollarse. Cuando finalizó, se puso de pie y, contoneándose elegantemente, caminó hasta la pareja de conocidos.
— Yuzuriha-chan~ ¿por qué no me contaste que el nuevo profesor era amigo tuyo? —cuestionó con falsa dolencia.
— Ah... Bueno, no pensé que fuera relevante —contestó apenada, luego se giró hacia Senku—. Como dijo el director, Gen es el consejero del instituto y es un buen amigo nuestro. A decir verdad, todos los Lycoris somos bastante allegados, creo que te has dado cuenta del porqué.
— Sí, al parecer el progreso no ha llegado a este lugar, y no me refiero solo en el ámbito científico —se mofó sin acobardarse ante la mirada fija que el chico tenía sobre él—. Entonces, Asagiri-
— Gen —le sonrió descaradamente—, llámame Gen.
— ¿Sería tan amable de mostrarme el camino? Gen sensei. No quiero llegar tarde al segundo periodo.
Al enfatizar su nombre con una mueca, recibió a cambio una estruendosa risa por parte del consejero, quien le hizo un ademán para que cruzara la puerta y pasara por delante. Antes de salir, Senku le pidió a Yuzuriha discretamente que se vieran a la hora del descanso en ese mismo lugar junto con Taiju. La chica asintió despidiéndose, tomando el camino opuesto al suyo.
— ¿Por dónde comenzamos? —cuestionó Senku a mitad del pasillo.
— Por mi lugar de trabajo, claro está~ —respondió con una media sonrisa, mientras lo guiaba a la oficina de consejo.
