Chapter Text
Tengen y Zenitsu estuvieron bailando uno alrededor del otro por años. Al principio fue divertido para sus amigos y familiares, cuando aún eran unos niños de escuela secundaria y todos creían que simplemente no se declaraban por la verguenza típica de un adolescente, pero era algún tipo de entre dicho por todos que ellos terminarían juntos.
Y no era simplemente un pensamiento al azar nacido de la nada.
Zenitsu era un Omega defectuoso que no lograba procesar el aroma de otros alfa y omegas y tampoco tenia uno propio. Incluso su abuelo creyó que Zenitsu seria un beta más, pero no, Zenitsu tenia todo lo que un Omega debería tener, excepto por el aroma. Eso sin duda le creo problemas a lo largo de su vida que se volvían más y más notorios a medida que crecía.
Pronto, Zenitsu descubrió que podría comunicarse a través del sonido que desprendían las personas para lograr acercarse. Los Omegas tenían un sonido relajante y suave, los alfas un sonido que trataba de imponerse sobre cualquier otro que muchas veces podía llegar a ser molesto y los betas un sonido simple pero fácil de acostumbrarse a escuchar.
Lo malo es que en la sociedade en la que creció, los aromas eran lo más importantes y era como si Zenitsu hablará un idioma raro que nadie más comprendía.
Su abuelo decía que era especial.
Zenitsu simplemente sabía que era un fenómeno. Como la ballena en el documental que vio por televisión cuando tenía 9 años. La ballena de 52 hercios, porque las ballenas normales hacen sonidos que se encuentran en un rango de frecuencias que oscilan entre 15 y 25 hercios. ¿El problema? La ballena de 52 hercios, como indica su nombre, canta a una frecuencia inusual, mucho mayor en comparación a otras especies, por lo que no puede ser escuchada.
Así se sentía Zenitsu.
Eso, hasta que entro a la escuela secundaria y conoció a Uzui Tengen.
Su encuentro fue menos que extraño. Zenitsu a veces piensa que era mera suerte. Inosuke una tarde se había inscrito a un club de juegos de mesa como calabozos y dragones y obligó a Tanjiro y Zenitsu a acompañarlo.
Si, Zenitsu conoció a Tengen con un ridículo atuendo de hechizero y cuyo nombre era Tengen el Dios de las festividades, rey mago nivel 146 y su amigo, un rubio de pelo crespo que era un caballero de la llama nivel 109. A Zenitsu ni siquiera le importó cuando todos comenzaron a charlar entre ellos dejandolo casi olvidado, de verdad que no le importó, porque ya estaba acostumbrado.
Zenitsu en su lugar centró su atención en el tablero del juego echos a mano con muchísimo detalles.
"¿Te gusta?", le pregunta Uzui. "¡Yo mismo hice a mi personaje! Con madera del taller de carpintería y pintura del club de arte. Fíjate en los detalles de su ropa, ¡Fíjate! ¡Fíjate!"
Zenitsu lo hace, pero se pone nervioso cuando ese tipo Uzui se mantiene demasiado cerca.
"... Es un Rey".
"Si, es que mi personaje es un rey mago Dios de las festividades y la extravagancia".
Zenitsu resopla una risa y ante tal acto Uzui se inclina y prácticamente sus mejillas se están rozando, como si quisiera escucharlo mas de cerca y es increíblemente notorio, porque Uzui es una cabeza mas alto así que tiene que inclinarse.
"¿Eres un rey que es mago o eres el rey de los magos?"
"No, soy un rey que es mago y como tengo mucho poder, también me proclamo un Dios, pero Kyojuro dice que eso es trampa".
"¡Por que lo es!", le grita su amigo rubio desde el otro lado de la habitación y Uzui le saca la lengua, sin alejarse de Zenitsu.
Tengen era un año mayor que Zenitsu y de alguna forma era como si hablaran el mismo idioma. El sonido de Tengen era igual al de otros alfas, solo que a Zenitsu no le resultó molesto, de echo, le parecía entrañable como siempre intentaba opacar el ruido de los demás alfas a su alrededor y se volvía suave de vez en cuando.
A Zenitsu le tomó un tiempo notar que Uzui solo hacia eso cuando Zenitsu estaba cerca.
Y siempre notaba cuando Zenitsu estaba desanimado o estresado, porque el sonido a su alrededor cambiaba según en ánimo del rubio para que sonriera. Y Zenitsu sentía que Uzui lo complementaba de una manera agradable, como encontrar la otra parte de una canción incompleta. A veces, cuando el rubio estaba al lado de Uzui, se olvidaba que era un omega defectuoso y casi podía sentirse normal.
Casi.
Porque a pesar de que Tengen podía escucharlo perfectamente y crear sonidos al igual que él, él si era un alfa completamente sano y funcional.
Si producía un aroma y también podía detectarlos.
Zenitsu no quería pensar mucho en eso.
Quizá todo se complicó un poco más cuando Zenitsu presentó su primer calor. Y no es como si fuera una sorpresa, todos sabían que Zenitsu era un Omega, uno defectuoso, pero un omega a fin de cuentas, y con la llegada del primer calor comenzaban los cortejos y tener cuidado de otros alfas. Algo quizá típico de la adolescencia.
Incluso, el abuelo le entrego a Zenitsu su primer collar y el rubio creyó que Jigoro estaba siendo demasiado positivo al respecto, porque en realidad para Zenitsu era como ser un cero a la izquierda en la jerarquía. Incluso ser un beta resultaba mejor que ser un Omega defectuoso.
De todos modos lo usó porque sabia que era algo que haría sentir mas seguro a Jigoro sobre Zenitsu en el mundo, pero Zenitsu lo odiaba. El collar era incomodo, a veces se sentía como asfixiado o como un perro. En más de una ocasión le causó urticaria y heridas en la parte de la nuca.
Lo odiaba. Lo detestaba.
"Si no te gusta, entonces no lo uses".
"Es tan fácil para ti solo decirlo", responde de mala gana Zenitsu, estirando el cuero del collar con el dedo. Su cuello está rojo. Siempre es peor en verano. "Los alfas no tienen que pasar por estás cosas. Hablas desde tu privilegio".
Uzui mira a otro lado. Está un poco avergonzado porque él todavía no a tenido ningún calor como todos sus demás amigos y se siente un inmaduro. Incluso ahora Zenitsu esta pasando por ello y Uzui siente que todos crecen menos él.
Muerde de su manzana.
"Quítatelo".
"¿Eh?"
Tengen se rasca distraídamente la punta de su nariz. La luz del sol y el almuerzo que acaba de comer le están provocando sueño, lo cual es malo porque el descanso está por terminar y su próxima clase es historia. "Quítatelo", repite. "Sólo estamos tú y yo. Y yo no voy a hacerte nada. Y tampoco dejaré que nadie te haga nada. Quítatelo".
Zenitsu duda. Porque por supuesto que lo hace, pero finalmente parece racionalizar que es seguro y se quita el collar. Su sonrisa crece y el viento que sopla desde la ventana en el salón de clases despeina el pelo de ambos.
"Ah~", farfulla Zenitsu. "¡Se siente tan bien!"
Tengen medio sonríe y recuesta su peso en la banca de madera, sin dejar de mirar al rubio. Su cuello delgado y pálido. Le hace recordar al marfil tallado de las estatuas de yeso. Cada detalle tan bien creado, dándole realizamo. La mancha rojiza en la nuca solo le da un toque erotico.
"Oye, Zenitsu".
"¿Si?"
"... ¿Puedo olfatear un poco?"
Zenitsu suelta una carcajada. "¿Que quieres oler exactamente? ¿Mi shampoo Ricitos de Oro o el protector solar que me compró mi hermano el fin de semana porque esta año tengo gimnasia al aire libre?"
"No me estaba burlando".
"Sé que no".
"¿Entonces?"
"Esta bien", responde sin pensárselo mucho. No hay mucho que pensar después de todo.
Uzui se acerca. Una de sus manos la apoya en el hombro de Zenitsu y la otra en la frente. La punta de su nariz rosa como alas de mariposa en la piel enrojecida de la nuca del rubio.
Si, sólo percibe el aroma de un shampoo de lavanda y ralladura de naranja del bloqueador solar. Se acerca más y Zenitsu se aleja en un autoreflejo dando una risa entrecortada. Detergente de ropa, suavizante de telas, onigiris del almuerzo y caramelo de cereza.
Zenitsu dice algo sobre que le está causando cosquillas mientras ríe. Uzui se acerca más.
Hay algo ahí, debajo de todos esos aromas químicos, una esencia fresca pero dulce, como si estuviera en primavera y los rayos del sol calentara tu piel fría por el invierno. Un aroma floral de primavera que hacen sentir a Uzui como si pudiera ver la nieve derretirse lentamente sobre el pasto y pequeñas flores en capullo se asomaran debajo.
No tenía ni idea que un aroma podía hacerte sentir cosas.
Ahora Tengen abraza a Zenitsu y siente las vibraciones del cuerpo del rubio contra el suyo mientras se ríe.
También hay algo frutal en aquella fragancia. Como un durazno dulce en verano. Dulce pero ácido en la punta de la lengua. Terciopelo de melocotón en los labios. ¡Oh, es increíble!
"¡Basta! Me haces cosquillas", grita Zenitsu entre risas.
Uzui frota su nariz contra la nuca del rubio. Es difícil poder concentrarse en el aroma cuando Zenitsu se mueve mucho y la más minima alteración en el aire hace que el aroma se pierda fácilmente.
"¡Ya basta! Jaja", Zenitsu se inclina al frente y su brazo libre golpea la cara de Tengen directo en la nariz.
El albino lo suelta y se agacha, cubriéndose la cara. Zenitsu deja de reír cuando ve las gotas de sangre manchar el piso.
"Disculpa, no fue mi intención, Uzui-san, ¡Lo siento!"
Uzui lo mira. No se siente realmente bien, se siente mas bien como si todo el sonido a su alrededor no fuera mas que ruido blanco y lo único que sus ojos pueden apreciar es el pelo dorado de Zenitsu y sus ojos miel y ese cuello blanco.
"Oh, Dios. Lo siento muchísimo", Zenitsu da un paso atrás, haciendo con sus brazos un movimiento como si intentara decir que todo esta bajo control. "¡Buscaré a la enfermera!"
Y sale corriendo.
Y Tengen no puede permitír que su potencial pareja salga corriendo, porque es suya y todavía no lo reclama como suyo y si se va ahora alguien más podría quitárselo. Y Tengen no quiere que alguien más se lo quite, así que corre detrás de Zenitsu.
Ni siquiera ha cruzado la puerta del salón de clases cuando un profesor lo detiene en seco.
Una situación terriblemente comprometedora y fácilmente inclinada a la malinterpretación.
Un alfa teniendo un calor (¡El primero!) y además golpeado, corriendo detrás de un Omega que sale huyendo con su collar en mano.
Fácilmente cuestionable.
Su madre tuvo que recogerlo antes del final del receso y estaba realmente furiosa, Tengen esta seguro que nunca la vio tan molesta como ese día.
Y después, oh, después llegó la ira y la frustración. La agresividad, la necesidad de dominio. La vergüenza. ¡Era solo un adolescente de 17 años! Y ahora su propia familia creía que era un abusador o algo así.
"Estoy muy decepcionado de tí". Le dijo su padre unos días después, entrando a su habitación, cuando Tengen finalmente se sintió mejor y bajo a desayunar esa mañana para demostrarlo.
Tengen lo mira en silencio mientras el hombre cierra la puerta y se cruza de brazos. Su padre no es expresivo y de las pocas veces que Tengen lo ha visto hacer alguna expresión, siempre es molestia.
Ahora sin embargo es una profunda decepción.
"Yo no hice na—".
"Cállate".
Tengen se muerde la lengua.
"Nunca, jamás, bajo ninguna circunstancia se muerde a un Omega sin su consentimiento, lo sabes muy bien".
"No lo mor—"
"Cállate".
Silencio.
"Y si lo haces, si fuiste lo suficientemente estúpido y lo hiciste, te haces cargo de las consecuencias, sin excusas. Ahora escucha, irás a la casa de ese niño, te disculparas, le pedirás perdon a su padre y te harás responsable".
Tengen no responde, pero puede saborear la sangre de su lengua. Tengen no se quiere disculpar porque no hizo nada malo, pero; por supuesto, su padre lo obliga y esa se vuelve la primera vez que su padre conoce a Zenitsu y la primera vez que Tengen conoce al señor Kuwajima.
El albino nisiquiera entiende porque su padre esta tan nervioso al respecto, inclinándose exageradamente frente a la puerta de los Kuwajima y obligando a Tengen a hacerlo también.
Tengen jamás había visto a su padre inclinarse ante nada ni nadie.
Después, el hombre golpea a Tengen tan fuerte en la cabeza que lo hace tambalear.
El albino frunce el ceño profundamente y mira al frente. Directamente a Zenitsu quien lo mira con pena. Aprieta el puño.
"Me disculpo".
La sonrisa del anciano es suave.
"Mi familia no quiere problemas con usted, señor Kuwajima", dice el padre. "Haré que mi hijo se haga responsables. Cuidará bien de su nieto".
Tengen alza una ceja. ¿De que demonios esta hablando?
El anciano se ríe. "Ah, no es tan grave como parece"
"¿No lo es?"
Tengen infla ambas mejillas. ¡Es lo que había estado tratando de decir desde hace horas! ¿¡Por qué su padre escucha al anciano y no a él?!
"¿Quiere pasar y conversarlo? Es solo un gran malentendido, nada más que eso".
El padre asiente, desconfiado, pero acepta.
En la puerta, Zenitsu mira a Tengen sin decir nada. El viento sopla haciendo que el canto de las cigarras baile.
"¿¡Qué me estas mirando?!", le grita el albino. Después se arrepiente.
"¡No me grites, bastardo!"
"¡Pues deja de mirarme con lastima!"
"No te miraba con lastima. Estoy preocupado por ti porque faltaste a la escuela toda la semana".
"Estaba castigado". Miente.
Zenitsu le cree.
"... tú papá da miedo". Dice Zenitsu al final, decidiendo a cambiar de tema.
"Tú abuelo parece amable". Le responde Tengen.
Se miran.
Se ríen.
A veces cuando uno es joven no comprende la gravedad de las cosas que hace. Si tienes suerte, tus padres se detendrán a explicártelo, sino, lo entenderás hasta que hayas cruzado la línea.
"¿Cómo puedo haces que se fije en mi?", le pregunta Tengen a su padre mientras van en el auto de camino a casa y a pesar de estar en el asiento del copiloto, el albino se siente a metros del otro hombre.
Su padre chasquea la lengua.
"¿Te gusta su fragancia?"
Tengen tarda en responder. No porque no sepa la respuesta, sino porque su padre le esta incentivando la conversación. "Me encanta".
"¿Y a él le gusta tu fragancia?"
"Nunca ha mencionado nada al respeto". Responde simplemente, porque darle una explicación de la condición médica de Zenitsu cuando es un tema delicado para el propio rubio se siente invasivo para la privacidad y confianza que Zenitsu le ha dado.
Su padre niega con la cabeza. "No hay nada que hacer. No hay oportunidad".
Bueno, esa declaración hace que el corazón de Tengen duela un poco.
"¿Ni siquiera si me esfuerzo?"
"Ni siquiera si lo marcas y lo muerdes".
Silencio.
Con cuidado, Tengen se replantea la siguiente pregunta. "¿Si lo muerdo se quedaría conmigo?"
"No tendrá otra opcion".
"¿Por qué?"
No hay respuesta y el albino no insiste. La pequeña conversación murió ahí, así que Tengen busca algo de ayuda en revistas y libros, dándose cuanta de que esos artículos para conseguir la atención de tu interés románico está dirigido al público omega.
"¿Como llamar la atención de un alfa?", dice el articulo en la revista. "5 Tips para tu alfa deseado", "Consigue un alfa en 3 sencillos pasos".
Parece ser que en esta sociedad los alfas son los que eligen y Tengen esta frustrado porque no sabe como llamar la atención de Zenitsu.
Después, Tengen consiguió una novia, y; por alguna extraña razon todos se lamentan por Zenitsu. Las primeras semanas el rubio recibió comentarios de "Lo siento" o "Él se lo pierde", a pesar de que Zenitsu no se sentía mal por ello. Celoso quizá, la envidia era evidente, envidia de saber que no era normal, pero no se sentía mal, definitivamente no como si le hubieran roto el corazón o algo parecido.
Y; contrario a lo que muchos esperaban, la dinámica entre ambos no cambió.
Y a pesar de que todos le dijeron a Tengen que mantuviera su distancia, al albino no le gustaba obedecer ordenes, no le gustaba seguir las reglas y sobre todo, no le gustaba dejar ir algo que considera suyo. Ademas él era su propia persona. A él no le importaba la opinión de nadie.
Así fue el final de la escuela secundaria, con Tengen saltando de novia en novia con relaciones que no superaban los dos meses de noviazgo porque ellas no podían soportar compartir a su novio con un Omega llorón que demandaba la mayor parte de su tiempo y atención. Porque Uzui desde que conoció a Zenitsu nunca le impuso limites y le permitía exigir sobre él todo lo que quisiera y deseara y en cuento ellas comenzaban a quejarse del rubio, Tengen las terminaba. Y con Zenitsu quejándose con Tanjiro e Inosuke por no tener pareja, sobre como nadie parecía interesarse en él, porque era un Omega roto.
"Bueno", había dicho Inosuke, cansado de escuchar las quejas de su amigo. "Tal vez se deba a que el suéter que usas es del Dios de las festividades".
Zenitsu se limpia la nariz, frunciendo el ceño. Después de que Inosuke se uniera al club de calabozos y dragones no paraba de referirse al albino como Dios de las festividades y exigía que todos le llamarán a él el Rey de la montaña.
"¿Que tiene de malo el suéter?"
Inosuke salta sobre su asiento. "¡Hueles al Dios de las festividades!"
"Y la mitad de tus útiles escolares son de él", puntualiza Tanjiro.
Zenitsu hace un puchero. "Si no uso sus cosas él se enfada y no me acompaña cuando ustedes me invitan a salir, el abuelo no me deja salir si no es con Tengen".
Y Tanjiro e Inosuke se miran y no dicen nada más, dejan morir el tema como lo hacen cada vez que le hacen saber a Zenitsu que se aleje de Uzui al menos un poco. Si, quizá Zenitsu no podía percibir los aromas, pero definitivamente todos a su alrededor lo hacian, y Zenitsu tenia el aroma de un alfa sobre él que daba el mensaje de que tenía pareja.
Tanjiro aún recuerda la primera y última vez que lo intentó, le quitó a Zenitsu el suéter color lila que traía puesto y buscó a Tengen para devolvérselo, alegando que dejara a su amigo que otras personas lo invitaran a salir.
"Siento que tal vez deberías darle a Zenitsu un poco más de... ¿espacio?", dijo Tanjiro, jugueteando con los aretes de Hanafuda que colgaban de sus orejas mientras se tambaleaba de un lado a otro. Sus rasgos habituales de comprensión estaban contraídos en una imagen de incómoda consternación. "Lo haces sentir incómodo y ah... Él...".
Uzui tomó el suéter de mala gana y se acercó a Tanjiro lo suficiente para que solo él pudiera escuchar sus palabras: "Si ellos se asustan de mi, entonces no tienen derecho de salir con Zenitsu".
Tanjiro trago saliva. ¿Estaba pasando esto realmente? ¿Estaba Uzui diciéndole directamente a la cara que no dejaría a Zenitsu en paz?
"Si Zenitsu se siente incómodo con que yo sea posesivo con él, que venga y me lo diga a la cara".
Tanjiro siente como las paredes se cierran a su alrededor, mientras trataba de mirar a... bueno... a cualquier parte menos a la cara del alfa albino. No necesitaba ver esa mierda. Preferiría mirar ese pizarron a medio borrar del salon de clases incluso si lo hacía sentir más atrapado.
Aterrador.
Entonces Tanjiro desistió, pero comprendio que Tengen sabía exactamente lo que hacia, alejar a posibles pretendientes de Zenitsu, por lo que asumió que ellos comenzarían a salir pronto.
Pero Tengen y Zenitsu continuaron bailando uno rededor del otro, solo que ya no era divertido, era molesto y estresante.
Tengen se graduó eventualmente y compartió un cuarto en la Universidad con Kyojuro y Sanemi alrededor de un año. A Sanemi no le gustó, a menudo era habitual encontrar cosas de Tanjiro o Zenitsu por ahí y eso le cabreada.
"¿¡De quién de sus tontos novios es éste libro?!", Sanemi grita, arrojando el cuento de la criada de un manotazo de su cama.
Uzui lo levanta y no reclama, él no dice tonterías como "No es mi novio" o algo así, él ya sabe lo que todos piensan sobre él y Zenitsu y negarlo solo haría que todos pensarán que era más que obvio, así que deja que piensen lo que quieran.
Guarda el libro y dice, casi como si se refiriera al clima o el almuerzo del día: "No compartiré habitación con ustedes el próximo año, conseguí un departamento cercano".
Kyojuro despega la vista de su libro. "¿Te irás?"
Tengen asiente y responde, medio en broma: "Ya me harté de ustedes".
Sanemi no responde, él se acuesta en su cama y les da la espalda, murmurando quejas sin sentido pero escuchándo.
"¿No necesitas un roomie?", pregunta Kyojuro, interesado.
"Si, estaba pensando en pedirle a Zenitsu que se mude conmigo, él entrara a la Universidad el próximo año después de todo, además que seguro me pedirá que lo lleve a sus clases".
Y nadie le dice nada después de eso, pero sus expresiones podrían hablar por si solas.
Quizá es debido a los prejuicios de la época, pero no es bien visto que un alfa y un Omega vivan juntos si no están casados. Y todos saben que el abuelo de Zenitsu es un hombre de la tercera edad con costumbres tradionales y estrictas, el hombre ni siquiera deja a Zenitsu salir solo si no va Tengen porque por alguna razón confía en el albino para cuidar de Zenitsu pues después de que fuera a disiparse por un mal entendido, incluso el señor Jigoro esperaba que ambos terminarán juntos, y eso que ese hombre cuida a sus dos nietos como un halcón. Y Sanemi y Kyojuro están casi seguros de que Kuwajima le prohibirá a Zenitsu salir de su casa si no es con un anillo de compromiso en su dedo. Si, están seguros.
Y se equivocan.
El enorme bastardo no solo consiguió que Zenitsu se mudará con él al año siguiente, sino que el señor Kuwajima pago el deposito del lugar por Zenitsu. Además, Tengen tomó la costumbre de llevar a la escuela y a su trabajo de medio tiempo en la panadería de la familia de Tanjiro al Omega sin falta. Y Zenitsu es tan atento con Tengen, como si realmente fuera su pareja que a todos les parecía lindo, aunque no puedan decir que es lindo porque entonces Uzui haría mala cara y no los dejaría volver a visitar su casa, como sucedió con Sanemi un verano cuando Zenitsu preparó dulces caseros que había estado practicándo por meses y que Uzui dio a probar a todos. En ese momento el albino mas bajito comento que las habilidades de Zenitsu para la reposteria era y citó: "Muy adorables" y después completamentó con un "Seria un buen esposo".
Sanemi no volvió a ser invitado al departamento de Tengen desde entonces. Tengen también diría que no era nada personal, que simplemente olvidaría invitarlo a veces, pero todos sabían que era personal.
"¿Sabes lo mucho que Zenitsu se a esforzado en mejorar en la cocina?", le comentaría una vez Tengen a Rengoku. "Incendió la estufa tres veces, a veces el currie le queda demasiado picante y otra veces sin suficiente sal. ¡Y yo tengo que comerlo todo para que no se sienta mal! A mejorado, en serio. Por eso les dí a probar sus dulces. El comentario de Sanemi simplemente estuvo fuera de lugar. No puede decir que seria un buen esposo cuando yo soy quien a sufrido todo el proceso".
"No entiendo que es lo que te molesta de eso". Le responde Kyojuro. "¿Es malo asumir que seria un buen compañero de vida?"
Tengen mira a otro lado. "Me molesta que otro disfrute de los resultado de todo ese trabajo duro que yo tuve que alentar".
Kyojuro lo mira y piensa: "¿Por qué demonios no están saliendo? ¿Qué es lo que los demora tanto? ¿Estarán juntos en secreto?"
Pero Tengen es el tipo de persona que no puede ocultar cuando esta en una relación y Zenitsu simplemente no sabe guardar secretos.
Una noche, Tengen se queja con sus amigos del porque no parece ser una buena opción de pareja, numerado una a una las razones por las que es un buen partido. El vaso de cerveza está a la mitad y el Mario Kart en la pantalla pregunta si reanudarán la partida. Hay más de la mitad de la pizza y todo los que escuchan las quejas de Tengen quieren gritarle en la cara la razón.
Iguro es el único con las agallas suficientes para sugerirlo.
"Debe ser porque siempre sales con MUJERES que son alfas, betas u omegas, deberías salir con un CHICO, tal vez un CHICO OMEGA", espeta Obanai de mala gana, mientras presiona el mando del nintendo en aceptar. "Quizá por una vez en la vida deberías escuchar a tus instintos".
Ellos no saben, por supuesto.
Y Sanemi y Kyojuro observa con atención el rostro de Tengen, porque realmente parece estar considerándolo. ¡Realmente lo hace!
Tal vez por fin pueda dejar de ser un idiota y darse cuenta de la persona que tiene enfrente. Ellos ruegan que así sea.
Pero no lo hace, y a los pocos días anuncia que esta saliendo con un chico Omega de nombre Danny, posiblemente extranjero ya que es rubio, de ojos azules y tiene un acento que podría considerar de algún lugar del sureste Europeo.
Los amigos de Tengen quieren patearlo realmente fuerte en las bolas. De echo, se contienen lo suficiente cuando se enteran de lo que sucedió en su tercera cita. Aparentemente Tengen lo invitó a cenar a su departamento.
"¿Es que realmente es un idiota?", cuestiona Iguro.
Tengan preparaba la cena, mientras ese chico Danny esperaba atento en la mesa cuando Zenitsu sale de su habitación, con el suéter de Tengen puesto y un libro de la teoría musical en las manos.
Zenitsu aparentemente diría algo sobre lo bien que huele y como muere de hambre, antes de abrazar a Uzui por la espalda y frotar su mejilla en su camisa.
"¿Quieres acompañarnos?", pregunta el albino.
Y Danny hace una mueca y arroja fenómonas en un intento de intimidar a Zenitsu para que se aleje. Y el rubio, como es de esperarse, no las procesa, desconoce siquiera que esta siendo amenazado pero si escucha el sonido chirriante de un violin desafinado.
El rubio por fin lo mira, aun abrazando a Uzui y le responde que si, acariciando el pecho del alfa en el proceso. Marcando territorio de una forma inusual y extraña porque Danny no detecta ningún aroma de Zenitsu pero sabe que lo esta desafiando.
"¿Quién es tu amigo...?", pregunta Zenitsu.
"Oh, Uh-", Uzui casi se olvida del otro chico. "Es Danny", resuelve simplemente.
Es ahí cuando Danny en lugar de sonreir y presentarse, le muestra los caninos y para Zenitsu esa es una puta falta de respeto, porque están en su territorio.
"Dice que Zenitsu golpeo a Danny tan fuerte que le rompió la nariz", cuenta Kyojuro.
Sanemi suelta una pequeña risita. "Se lo busco, ¿A que clase de idiota se le ocurre llevar a un Omega en busca de pareja al territorio marcado de otro Omega?"
"Y Tengen me contó que Zenitsu no podía dejar de golpear al chico hasta que Uzui usó su voz de mando para alejarlo", agrega Kyojuro.
Tanjiro se sienta al lado de Kyojuro, dejando un plato de galletas sobre la mesa. "Zenitsu intentó disculparse con el chico ayer, pero él no lo escuchó, creo que piensa que Uzui intentaba seducirlo cuando tenia a Zenitsu como pareja"
Iguro resopla. "¿Y cuándo tendrán su próximo cita?"
Es una broma, pero todos los reunido ahí saben que no abrá otra cita, está fue la primera vez que Zenitsu hace algo con respecto a las parejas de Uzui y parece que el mensaje llego al alfa finalmente, porque después de aquella situación, Uzui desistió de buscar una relación. O al menos tan activamente como antes, ahora se tomaba mas precauciones a la hora de aceptar salir con alguien y siempre le preguntaba a Zenitsu si estaba bien. En especial, no acepta salir con ningún Omega, sea chico o chica.
Y todos piensan que finalmente van a comenzar a salir entre ellos, pero pasa otro año y nada sucede.
Una tarde, mientras Tanjiro y Zenitsu están junto en su trabajo de medio tiempo en la panadería de la familia Kamado, su amigo pelirrojo le pregunta como es pasar el calor cuando sabe que hay un Alfa disponible a pocos metros de él.
Zenitsu se encoge de hombros mientras termina de colocar el glaseado sobre los rollos de canela. "Realmente no pienso mucho en eso", responde, porque es consciente de lo que sus amigos se cuentan en las reuniones a los que ni Zenitsu ni Tengen son invitados.
Ellos creen que Tengen y él están involucrados de alguna forma, y la verdad es que no lo están.
Y no es como si todo este tiempo hubiera estado enamorado de Uzui, de verdad que no, simplemente se dio cuenta de que quizá podía estarlo cuándo, después de pedir disculpas a ese chico Danny, Inosuke comentó como es que ambos Omegas se parecian físicamente.
Dolió un poco, porqué lo que Inosuke sugería era que Uzui buscaba chicos que se aprecian a Zenitsu pero no fueran Zenitsu, pero que quizá gustaba de él
Zenitsu realmente pensó en ello, dándose cuenta que las cosas que Tengen hacia por él como llevarlo a todos lados o dejarlo vivir en su departamento. Y todas esas otras cosas aleatorias que hacían juntos quizá no era algo que hacian los amigos. Zenitsu poco a poco comenzó a ver a Tengen de otro modo y se comenzó a preguntar el porqué no estaban juntos.
La conclusión a la que llegó Zenitsu fue horriblemente dolorsa. Tengen busca chicos que se parecen a Zenitsu pero sin ser Zenitsu, porque Zenitsu era un Omega defectuoso y nadie, en especial un alfa fuerte y atractivo como Tengen, que podía proveer protección y seguridad a sus parejas querría un omega defectuosos.
Si, quizá Zenitsu podía ser físicamente lindo a la vista para Tengen pero estaba roto, no servía y Zenitsu no podía culparlo por eso.
Cuando iba en el último año de escuela secundaria y tuvo que tomar clases de salud y sexualidad, decían que uno siempre busca a una pareja con génes saludables para su decendencia. Independientemente de si quería hijos o no, era mas algo instintivo que consciente.
Zenitsu lo entendía, y no podía hacer nada. Siendo honesto, él tampoco se elegiria si tuviera que hacerlo. Y dejó pasar otro año entre sus manos.
Eso, hasta que llegó su calor habitual y; como siempre suele hacer, buscó ropa de Tengen para improvisar un nido. No puede percibir aromas, pero tener cosas del alfa le calman la ansiedad. Zenitsu cree que es algún tipo de efecto placebo.
"¿Tienes mi suéter?", pregunta Tengen entrando a su habitación sin preguntar, dándose cuenta de que el aire acondicionado está al máximo pero sin tomarle importancia y la única respuesta que recibe es un gruñido bajo similar a un ronroneo.
"Necesito mi suéter, tengo que ir a pintar un mural está tarde, a ese museo de arte barroco al que te llevé el fin de semana, ya voy retrasado y es el único limpió tengo", Dice el alfa, revisado el armario de Zenitsu pero lo único que encuentra es ropa demasiado pequeña en comparación. Él se burla un poco, y se gira para hacérselo saber al rubio solo para finalmente notar cómo toda la habitación está a oscuras y la cama de Zenitsu es un desastre de ropa, cobijas y almohadas. "Oh, ¿estás es esos días del año?"
Otro gruñido bajo.
Tengen entonces camina y apaga el aire acondicionado. "¿No compraste supresores?"
Zenitsu niega con la cabeza, "Dijeron que no tenían hasta la próxima semana", miente, en realidad planeaba pasar ese calor en casa y no ir al trabajo. Solo quería dormir y comer. Su jefe lo tomaría como falta por enfermedad.
Uzui entonces le quita la cobija de encima y lo mira, el rubio esta boca arriba con su único suéter limpio puesto. "Esa no es la única farmacia que hay, ¿Quieres que vaya yo? Si tienes fiebre, toma un baño de agua fría en lo que regreso, ¿O quieres un baño con agua tibia? Puedo preparartelo y poner muchas burbujas y tus patitos de goma".
"Mmm."
Uzui se gira ante el suave murmullo y curioso, se acerca sigilosamente a la cama, sentándose sobre la ropa y las almohadas, arruinando el trabajo de Zenitsu en hacer un nido mínimamente decente en el proceso.
Él le acaricia desde el pelo hasta el cuello deteniéndo sus dedos sobre el grueso collar que se abraza alrededor de Zenitsu. El rubio suspira.
"¿Como te sientes?", pregúnta Tengen.
"Tengo calor".
El albino se ríe. "Me refiero a no físicamente sino... ah, ¿De otra manera?"
Zenitsu lo piensa un poco, aun con los ojos cerrados, perdiéndose en el suave sonido arrullador de Tengen. "Me siento vulnerable".
Ninguno de ellos habla sobre lo fácil que es para Tengen entrar al nido de un Omega sin ser agredido. En especial cuando ese Omega no es su Omega. No propiamente dicho, pues no ha sido marcado.
"¿Tú que sientes, Tengen?"
Sin dejar de acariciar nuevamente el pelo, Uzui se encoje de hombros. "Agresivo, la mayoría de las veces".
Tengen se inclina mas cerca y olfatea un poco. Desde que lo conoció, Zenitsu nunca tuvo ningún aroma. Si, podía usar perfumes y oler a jabón o dulces, pero debajo de eso no había nada, hasta que presentó su primer calor y Tengen logró percibir el aroma que lo incentivó a él. Suave y casi inexistente, un aroma que se podía perder o confundir fácilmente. El aroma a durazno y capullos de rosas. Un aroma dulce y agradable, también; cuando Zenitsu está así, en ese estado, es mas amable y servicial. Como tener una bonita esposa en casa dispuesta a complacerte.
Y a veces Tengen juega con eso, porque cualquier cosa que le pida a Zenitsu durante esos días será cumplida, y no abusa, por supuesto. Solo es algo egoísta con pequeñas cosas como pedirle que toque el violin sólo para él o quedarse con él en lugar de salir con sus amigos, una vez le pidió que jugaran calabozos y dragones y después lo obligó a usar un disfraz de doncella. Cosas inofensivas. Le gusta así, y no es como si la personalidad habitual de Zenitsu sea mala, simplemente es...
Bueno, le da un sentimiento que no puede comprender. Un sentimiento que le da paz cuando a veces pasa frente a la habitación del Omega y olfatea, casi pegándose a la puerta de madera para tener un mejor alcance, pero el olor de Zenitsu es tan débil que Uzui termina olfateando el roble calizo de la puerta que al rubio.
Pero ahora, teniéndolo tan cerca le hace sentir... realmente caliente. El aroma es perfectamente apreciable, sin ninguna otro que lo opaque y podría fácilmente perderse en el.
"¿Qué haces?", la pregunta de Zenitsu hace a Tengen reaccionar. Dándose cuenta de que se encuentra sobre el rubio, atrapando las muñecas con sus manos de una forma que no puede describir como amable pero tampoco agresiva, fijándolas a la cama, alrededor de las más de 10 almohadas que Zenitsu le hizo comprar cuando hubo descuento de fin de año en el rey del colchón.
Esa vez, la mujer que lo atendió le dijo: "¿Son para tu Omega? Estás son las que sirven perfectamente para los nidos". Y Tengen terminó comprando diez.
Uzui se toma su tiempo para responder. "... No sé", admite por muy estúpida que sea la respuesta. "Tú piel se siente hirviendo, ¿Seguro que no tienes fiebre?"
No puede estar seguro, por eso encendió el aire acondicionado, porque Zenitsu podía sentir su propia piel caliente y también puede sentir el calor que irradia el cuerpo sobre él, el repentino gruñido que se abanica contra su oído le hace temblar, haciéndolo consciente de que algo está fuera de lo común cuando la neblina se disipa de su mente por un segundo y de repente, la mente confusa de Zenitsu pede sentir la mano libre de Uzui recorriendo su cuerpo, recorriendo su costado y bajando hasta la suave curva de su cadera; solo ligeros toques de plumas que lo hicieron retorcerse de incomodidad.
"¿Te gusta cuando hago eso?", pregunta la voz.
El aroma de melocotón y flores se vuelve mas intenso, casi embriagador, pero todavía es algo que la más mínima brisa de viento podría ahuyentar.
Los dedos bajando por las caderas de Zenitsu, sintiendo lentamente su piel mientras se acerca poco a poco a sus muslos sobre sus pantalones. La acción hace que el rubio se estremezca, sus piernas se cierran instintivamente para impedir el acceso a esas manos ansiosas y errantes.
"¿Qué estas haciendo?", vuelve a repetir, pero Tengen nota curioso como Zenitsu se mantiene en su lugar. No pelea, no alza la voz.
El albino decide no responder y en su lugar se inclina sobre el cuello de Zenitsu.
Y luego, hay algo húmedo y viscoso en el cuello del rubio, por debajo de su collar, deslizándose a través de su clavícula sobresaliente mientras bajaba, más y más abajo hasta que fue detenido por la tela del suéter robado que Zenitsu usa.
Zenitsu vuelve a preguntar una tercera vez, cambiando su posición tratando de ponerse más cómodo, de pronto sus ojos se abren cuando los dedos fríos se deslizaron debajo de su suéter hasta la cálida y suave piel de su pecho.
Se congela.
Antes de que pudieda parpadear para reordenar sus pensamientos, la otra mano de Uzui que sostenía sus manos lo libera y se enreda en su cabello dorado, tirando de su cabeza hacia atrás con fuerza, obligándolo a mirar al frente.
Y jadea, los ojos de Zenitsu se vuelven a cerrar con fuerza cuando descubre que su boca estaba siendo asaltada por una lengua húmeda mientras los labios agrietados se aplastaban contra los suyos, tomándolo por sorpresa, quitándolo el aliento.
"¡Hmp!"
Sus manos se disparan instintivamente, las piernas patean involuntariamente mientras trata de liberarse del aplastante agarre. Con el corazón latiendo erráticamente contra su pecho y la adrenalina disparada a través de su sistema, sus mano se desliza rápidamente tratando de apartar al otro hombre, golpeando repetidamente el pecho de Tengen.
Uzui afloja su agarre pero no lo suelta. El aroma dulce repentinamente se vuelve amargo.
"¡Soy yo! ¡Sólo soy yo! Cálmate un poco, ¿Si?", regaña Tengen.
Y parece que la voz de Uzui era lo único que Zenitsu necesitaba para calmarse."¿¡Tengen?!", aún así, reclama con ira, en parte por haber sido despertado de esa manera, y también por la ansiedad que lo abrumaba mientras intentaba quitarse de encima al agresor. Sin embargo y desafortunadamente, encuentra sus piernas atrapadas bajo el peso del albino, el mero pensamiento de ser tan débil envía sus sentidos en alerta máxima.
"Pero es Uzui-san, puedo relajarme", le recuerda su mente confundida. El puro instinto hablando.
Entonces Uzui dice: "Esta bien. No voy a lastimarte, yo jamás te lastimaria, sólo... déjame hacer esto", y vuelve a besarlo, probando su boca, moviéndose con entusiasmo, tratando de persuadir a Zenitsu para que juegue, pero el rubio aún esta tratando de procesar la situación como para dar la más mínima respuesta.
Un gruñido bajo y molesto se abrió paso desde la garganta de Uzui hasta la suya, y la mano en aquel cabello de oro se deslizó hasta la mandíbula, forzando sus labios a separarse aún más hasta que prácticamente pudo sentir sus dientes chocando, las bocas aplastándose una sobre la otra con fuerza magulladora, dejándo a Zenitsu sin aliento y mareado.
Con un pequeño gemido, el rubio cede, moviendo su lengua inexperta contra su insistente compañero. Sus piernas temblaron y sus cejas se arrugaron, sus ojos se cierran con fuerza mientras su rostro comenzaba a enrojecer. La verdad es que no había besado a nadie de esta forma, la única vez besó a alguien fue a Nezuko cuando tenia 13 años, fue en los labios pero fue corto y rápido. Nada como esto, esto era... tan intenso.
Trató de echar la cabeza hacia atrás, pero no encontró espacio cuando la parte posterior de su cráneo se hundió en las almohadas, la boca sobre él se inclinó repetidamente, besándolo aún más profundo, incluso más fuerte que antes. Había tanta desesperación en ese beso que Zenitsu podía jurar que Uzui buscaba algo más que el rubio no podía dar.
No fue hasta que Uzui se alejó que Zenitsu pudo recuperar un gran suspiro, quería preguntarle que estaba pasando, porque estaba siendo besado, sin embargo, tal oportunidad duró poco, ya que sus labios chocaron casi de inmediato.
Y a Zenitsu no le queda mas opción que retorcerse mientras los afilados caninos de Uzui mordían su labio inferior, antes de que una lengua altamente experimentada pasara sobre su labio, atrayéndola para una profunda succión que hizo que los dedos de los pies de Zenitsu se curvaran y sus mejillas ardieran de vergüenza.
Como si se hubiera olvidado temporalmente de la mano debajo del suéter, la espalda de Zenitsu se arqueó bruscamente cuando sintió un pequeño pellizco en su pezón izquierdo, haciéndolo consciente de lo sensible que es su cuerpo durante un calor. De la forma en que empieza a temblar, en parte por la emoción, en parte por la mortificación cuando los dedos pellizcan nuevamente, jugueteando hasta que Zenitsu dejó escapar el gemido que había estado tratando desesperadamente de contener.
Un sonido bastantes llamativo que llena la habitación.
No es como si Tengen no hubiera tenido sexo antes, solo que nunca lo había echo con un omega en celo. Jamas, y eso que había escuchado conversar a sus amigos sobre eso antes, en especial de Kyojuro.
Con los labios finalmente separados, Zenitsu giró la cabeza, jadeando cuando la mano de Uzui se enganchó en el dobladillo de su suéter, jugando con la tela temporalmente antes de retirar el suéter de su camino.
El sonido de la tela cayendo al piso hace que Zenitsu se cohiba y luego su cuerpo estaba siendo tocado nuevamente. Los dedos recorren su pecho, sintiendo cada centímetro de su piel suave hasta su estómago, saboreando la forma en que su cuerpo se estremece con cada caricia, con cada pequeño movimiento.
Tengen se aferra a la garganta expuesta de Zenitsu, a la piel libre de aquel molesto collar, succionando, mordiendo, lamiendo, haciendo todo lo posible para que un moretón oscuro y morado apareciera en la piel perfecta.
La mano contraria se abre paso lentamente por el cuerpo de Zenitsu, sintiendo cada curva, cada contorno, cada pequeña cicatriz que forma un pequeño bulto en su piel. Tratando sus toques lo mas tiernos y gentiles posibles; queriendo lograr que con eso el aroma de Zenitsu vuelva a como era al principio, dulce y puro. El aroma único, particular e inconfundible de un Omega virgen.
El aroma inmaculado de duraznos y capullos de rosas.
Los dedos entonces se clavaron en el trasero de Zenitsu, él cual se queja, pateando al mas alto sobre él solo para escuchar un fuerte e irritado gruñido de desaprobación.
Uzui generalmente no hacia esos sonidos para él.
Zenitsu levanta un poco la cabeza, él quiere mirar a Uzui y gritarle que ya fue suficiente, que se largue y lo deje dormir, pero no lo hace, se ve interrumpido por la sensación de los dientes de Tengen hundiendose en su pezón, lo suficientemente fuertes como para romper la piel o al menso esa es la sensación, porque a este punto incluso la tela que roza su piel se siente arder, y es cuando lágrimas de mortificación se acumularon en el rabillo de sus ojos, es cuando su traidor cuerpo se arquea en respuesta.
"¡Ah!...ahh-mnnhh", se muerde los labios, haciendo que los senderos húmedos cayeran en cascada por sus mejillas.
"¿Siempre eres así de sensible o sólo es porque estás es tu calor?", pregunta Tengen.
"No sé... Sólo ahora, c-creo". La verdad es que Zenitsu ni siquiera está seguro de la respuesta.
"Oye, pichoncito ¿Podrías relajarte un poco más?, el aroma amargo todavía no desaparece".
Sea lo que sea que eso signifique, Zenitsu obedece. Tal vez si esa voz no le pareciera familiar, entonces Zenitsu habría mandado al diablo a quien sea. Tal vez si ese apodo no hubiera sido soltado de esa manera cariñosa, Zenitsu habría reclamado que lo llamara por su nombre. Y tal vez si las sensaciones no fueran tan sorprendentemente vibrantes, Zenitsu se habría convencido a sí mismo de que todo era solo un sueño. Sin embargo, no tenía tanta suerte.
Así que solo suspiro y se dejo envolver por el sonido de Tengen. El sonido de olas rompiéndo el mar, la sinfonía de un millón de instrumentos de viento en sincronización. Una orquesta perfecta.
Respira pesado, respira profundo.
Y Tengen se inclina otra vez, con su nariz directo en la piel del cuello de Zenitsu, absorbiendo todo el aroma que puede.
"¡Diablos, si! A eso me referia, demonios", grita Tengen. "Hueles increíble, siempre supe que tu fragancia era así, pero esto es una locura, me encanta".
Y Zenitsu quiere preguntar a que se refiere con 'siempre supe', pero otro mordisco en la línea de su mandíbula lo distrae.
"¡Tengen estás siendo rudo-! ¡ahh!", una mano apretó su trasero una vez más, interrumpiendo el regaño con un agudo grito ahogado de sorpresa.
"Intentaré ir suave, ¿Si? Pero no puedes culparme si me emociono de más, estuve deseando esto tanto tiempo"
Los labios del albino chocaron contra los del rubio una vez más, amortiguando cualquier protestas, silenciando todas las objeciones. La lengua del albino se entrelazó con la de Zenitsu, obligando al obstinado músculo a responder, mientras sus dedos masajeaban un área sensible en la base de la espalda de Zenitsu, tratando de calmarlo, tratando de que no pensara demasiado en lo que estaba sucediéndo.
Después, paso su mano de los glúteos del rubio hasta quedar a través de la tela, haciendo que Zenitsu chillara una vez más.
Esto era demasiado extraño, piensa el rubio. Muy raro. ¡Muy raro!
Nunca en sus calores anteriores había tenido esta necesidad de ser... dominado. En general, sus calores se basaban en bochornos excesivos, dormir y comer. Jamás en la necesidad pura del sexo, y no es como si no fuera alguien sexualmente interesado, simplemente no sentía la necesidad de satisfacer esas necesidades durante sus calores, el doctor había dicho que era normal dada su condición, ya que al no lograr percibir los aromas le era imposible entrar en el calor habitual de un Omega al percibir a un alfa. Y sin ese instinto que lo obliga a buscar o atraer parejas las posibilidades de reproducción eran más que desalentadoras y Zenitsu simplemente lo aceptó.
Esto, desde el punto de vista biológico ya que sin aroma no atraes parejas y sin la posibilidad de percibir los aromas de los demás los calores son deficientes. Pero desde el punto de vista social, Zenitsu aun tenía la posibilidad de relacionarse sentimentalmente con betas y otros Omegas, pero un beta no puede embarazar a un Omega y las otras personas declinaron esa opción desde el principio, porque de todos modos nadie nunca le dio la oportunidad a Zenitsu de conocerlo. Esta bien si eres un beta sin aroma, es normal. Es decepcionante si eres un Omega sin aroma, eres menos que basura.
Lo único que necesitaba era un nido seguro, comida chatarra y aire acondicionado para dormir cómodo. A veces con baños de agua fria cuando la fiebre era demasiada alta, pero no regularmente.
Así que si, esto era por mucho algo que salía de sus limites, pero que su cuerpo parecía necesitar, era extraño y difícil de explicar, pero cada toque se siente como una descarga eléctrica que lo incentiva.
Y no reclamó cuando sus pantalones cortos fueron arrancados de sus piernas, exponiendo su obvia erección. Sintiendo como el liquido tibio y extraño escurría entre sus piernas.
Su cuerpo reacciona instintivamente a esos toques, a esas sensaciones relajantes y esa voz profunda y ronca que jadea justo en su cuello. Y no quiere preámbulos, no quiere esperar, su cuerpo implora ser llenado y maltratado. Tal vez a esto se refería Tanjiro cuándo preguntó como soportaba pasar esos días difícil alrededor de un alfa disponible. Porque la realidad es que los calores nunca fueron difíciles para Zenitsu, solo incómodos.
El albino se mueve por encima de Zenitsu, probablemente para tener una mejor pocisión y es en ese momento que Zenitsu se da cuenta que esto es algo que no debería estar pasando, ya que Uzui no era su pareja, y Zenitsu fue criado de una manera tradicional y estricta por culpa de su abuelo, Zenitsu nunca fue del tipo de persona que buscaba encuentro casuales para pasar sus calores como había escuchado hacer de otros Omegas.
No, así no era él. Y si su abuelo se enteraba probablemente lo desheredaría. Quizá incluso peor, lo odiaría por ser débil.
No, no, no. Esto no era lo correcto, esto no era lo que él...
Una aguda punzada de dolor en la parte inferior de su abdomen hizo que Zenitsu siseara y su mente diera un corto circuito, casi como si le hubiera caído un rayo y solo jadeó cuando sintió una mano bombear su excitación expuesta, la fricción suave envió hormigueos de placer por su columna. La mente de Zenitsu se quedó en blanco momentáneamente, su cuerpo se arqueó para deleitarse con la sensación de tener a alguien tan íntimamente cerca.
Joder, era casi ridículo lo rápido que se convertía en gelatina bajo los toques. Nunca había sentido las manos de nadie sobre él de esta manera antes. Tampoco es como si hubiera tenido la oportunidad, porque nadie se fijaba en él.
En busca de algún soporte, el rubio pasó sus manos por el cabello blanco, alborotando esos mechones de un lado a otro hasta la nuca. Su mente confusa simplemente quería sentir a su compañero también, sentir su piel suave y tibia, sus músculos ondulantes y el calor embriagador que irradiaba de su cuerpo. Inconsciente de que ahora estaba haciendo contacto físico directo. Tomándose mutuamente.
Esa acción pareció incentivar aun mas a Uzui. Dándole alguna clase de pase libre.
De repente Zenitsu fue volcado sobre su estómago, boca abajo, su trasero en el aire sostenido por dos manos ásperas.
"Dime si te lastimo", advierte Tengen, mientras separaba las piernas del rubio.
Y Zenitsu no quiere, pero su cuerpo se siente como si estuviera en llamas, como si cada centímetro de él estuviera ardiendo bajo cada movimiento previo del albino. Todos y cada uno de los nervios se siente como si fueran a estallar por el placer irresistible, su mente está confusa e irresponsable mientras una nube oscura de lujuria se cierne sobre sus pensamientos.
Su parte humana dice que pare, que luche, que no le permita a nadie tomarlo de esa forma, pero su Omega interior está feliz de verse sometido, agradecido de que lo tomaran finalmente, insistiendo que estaba listo. "¡Quiero esto! ¡Necesito esto!", piensa. "¡Tómame! ¡Tómame¡ ¡Soy tuyo¡"
Y solo atina a hundir sus dedos en las sábanas de la cama, escondiéndo la cabeza entre sus brazos, jadeando irregularmente, sofocando los gritos de placer que se avecinaban y que su voz está tan desesperada por liberar.
Lo deseaba, oh, lo deseaba tanto. ¿Por qué nunca se dio cuenta antes? Todos se lo decían, pero Zenitsu nunca quiso escuchar, incluso su lado Omega se sometía a él. Uzui era el único alfa que obedecia además de su abuelo.
"Hnghhh-", Zenitsu se muerde el labio, su espalda se arquea bruscamente cuando siente a Tengen dentro, la forma tan sencilla en que logro tomarlo.
Tengen era del tipo de persona que le gustaba el sexo. El sexo siempre era bueno, pero jamas se atrevió a sobrepasar sus limites, jamás se involucro con ningún Omega en celo, no porque no quisiera, la mayoria de las veces el aroma era tan adictivo que en más de una ocasión creyó que caería, pero nunca sucedió porque al final terminaba sintiendo una especie de repulsión que lo obligaba a retroceder. Porque cada vez que el aroma de algún Omega lo adormecia lo suficiente para atraerlo, Tengen siempre terminaba comparándolos con el aroma de Zenitsu. Y si hacia eso se encontraba con la realidad de que nunca era suficiente al final. Así que sólo sé limitó a escuchar las experiencias de sus amigos al respecto, por lo que llegó a pensar que no era tan increíble como se contaba.
Se engañó, esta era la sensación más increíble que había experimentado. No pudo evitar gemir y gruñir en aceptación.
Y no es como si sus compañeras del pasado fueran malas en el sexo, simplemente era... algo diferente, como encontrar una pieza del rompecabezas que buscabas y que encaja perfectamente, en todos los sentidos.
El grito de dolor que salió de la garganta de Zenitsu hizo que el albino gruñera y lo obligó a relajar su agarre sobre el tembloroso rubio mientras se obligaba a quedarse quieto por el bien de su compañero.
"Te dije que me avisarás si te lastimaba", le recuerda Tengen, reclamando al rubio con tristeza, pasando los dedos por la curva de la columna de Zenitsu, a través de sus omoplatos tensos y bajando por sus brazos.
Pero en cambio, Zenitsu solo quiere gritarle al hombre detrás de él por ser un bruto tan desconsiderado, por no ser gentil, pero no puede encontrar la fuerza para dejar escapar nada más que gemidos ahogados mientras la quemazón de ser llenado hasta la empuñadura marca su mente.
Su cuerpo se estremece incontrolablemente, el miembro de Tengen latía y palpitaba dentro de él haciéndolo apretar alrededor de la erección, haciéndolo sentir cuán profundo estaba el albino dentro de él.
Manos grandes se posan sobre las suyas, rodeándole las muñecas, trazando pequeños y tranquilizadores patrones en su piel. Y al final, el aroma que llega a Zenitsu es agradable, pero es tenue y apenas logra procesarlo.
Mientras Zenitsu aflojaba los dedos, Tengen aprovecha la oportunidad para entrelazarlos, dándole a su contraparte un apretón alentador. Un 'Estoy aquí', sin palabras.
Con los ojos cerrados, Zenitsu respira con dificultad por la nariz, apretando la mano del aldino con tanto fervor como se obliga a sí mismo a relajarse.
Y gime de nuevo, alto y fuerte cuando Uzui se mueve a mitad de camino, solo para volver a entrar, abriéndose paso a través de las tiernas y tensas entrañas del rubio, comenzando un ritmo que convirtió el cuerpo de Zenitsu en papilla.
Ahora Zenitsu ni siquiera recordaba porque debían detenerse en primer lugar y su voz se volvió lasciva en sincronización del sonido de piel golpeando contra piel. Con la boca abierta y los ojos mirando a ningún punto en especifico, Zenitsu se retuerce bajo la fuerza del albino, sintiendo que las abrumadoras sensaciones dominaban todos sus sentidos. Su mente se queda en blanco, su cuerpo se arquea débilmente, sumiso, bajo cada poderoso y sucesivo empuje.
Se siente débil, como todos sus pensamientos, toda su fuerza y represalia están siendo absorbidas por el otro hombre, dejándolo sin otra opción que deleitarse con la sensación de la dura y enorme polla de Uzui perforando sus entrañas con una fuerza que jamás imagino que el albino podría poseer.
Con cada sonido sórdido que escapaba involuntariamente de los labios del rubio, Uzui aceleraba el paso, las manos agarrando la piel translúcida de alabastro lo suficientemente fuerte como para dejar múltiples moretones oscuros.
Con su mente completamente en blanco y su cuerpo feliz de ser usado, Zenitsu corcovea sus caderas contra Tengen, sintiendo sus venas prácticamente estallar de placer mientras el albino continua penetrando en él. Las manos de Tengen aterrizaron en los cremosos muslos de Zenitsu, obligándolo a retroceder en el tiempo con sus fuertes embestidas.
Zenitsu gime alto y fuerte, los dedos de sus pies se curvan cuando el albino finalmente rozó el punto más sensible dentro de él.
"¡Tengen! ¡No pares! ¡Tengen! Más, más, más", sus palabras terminaron con un fuerte sonido de placer mientras echa la espalda. Sus rodillas se doblan bajo la presión, las manos de Tengen son lo único que lo mantíene en su posición.
Ola tras ola de placer indescriptible e innegable se apoderó de Zenitsu, jamas imaginó que algo como eso podría ser posible, haciendo puntos en su visión mientras el albino continua abusando de su cuerpo pálido y tierno.
Zenitsu cierra los ojos con fuerza, sintiendo el dolor de garganta expresar su placer mientras dejaba escapar sonidos seductores que sonaban extraños incluso para sus propios oídos, ahogado por la sensación del semen de Tengen en su interior, escurriendo por sus muslos.
Zenitsu hubiera preferido que Tenge no se hubiera corrido dentro.
Jadeando, Zenitsu abre los ojos, bañándose en el resplandor de su liberación, su cuerpo temblando por la intensidad de su orgasmo.
Y de repente, Uzui se retira de su cuerpo, haciendo que una punzada de dolor recorriera su columna.
Demasiado débil para resistir lo más mínimo, Zenitsu no puedo hacer nada más que gemir cuando siente que el albino gira su cuerpo para quedar acostado boca arriba.
Los dedos de Tengen, apenas con las llemas, recorren el cuero negro del collar de Zenitsu.
La mirada en esos ojos fue completamente diferente a algo que Zenitsu haya visto antes y no sabe si es bueno o malo aunque tampoco se siente en peligro.
"Quítate el collar", le ordena.
No, no era una sugerencias o un favor o un pedido. Es una orden directa.
Y Zenitsu obedece, se quita el collar que su abuelo le dio bajo la mirada de intensa de Uzui, pero contrario a lo que espera, el albino no lo muerde de inmediato y en cambio, su nariz sólo se pega a la piel expuesta de Zenitsu.
"Aqui". Dice. "Hueles bien". Aunque su tono de voz es calmado, como si estuviera diciendo un comentario obvio, Zenitsu detecta algo de molestia. Como si Uzui estuviera tratando de señal algo que no va bien.
Y Zenitsu quiere corregirlo, porque Zenitsu no es capaz de producir ningún aroma, los médicos lo dejaron lo suficientemente claro, pero no es capaz de expresarlo, porque Tengen arroja la piernas de Zenitsu sobre sus hombros y entra de nuevo en el cuerpo del rubio.
Zenitsu se arquea sobre la cama, sus doloridos músculos estallan inmediatamente cuando el albino comienza a empujar dentro y fuera de él con renovado fervor.
"¡N-Noo! ¡Por favor, no más-ahh!", maldita sea, Zenitsu era un Omega virgen y debía ser tratado con más cuidado, Uzui no podía usarlo como si fuera alguien experimentado, pero Tengen hace oídos sordos mientras continua tomándolo tan despiadadamente como antes.
Zenitsu solo puede sujetarse de las sábanas arrugadas con fuerza; mientras el albino agachaba la cabeza al frente para morder el cuello libre de cualquier collar, rodando sensualmente su lengua contra su piel antes de encajar los dientes.
Esta mordiendo con la intención de marcar y duele como el infierno, pero con sus entrañas demasiado sensibles por su orgasmo anterior, la mera sensación de la polla del albino presionando contra su próstata lo deja tembloroso y contorsionado, sin que su cerebro logre identificar el dolor de la mordida pero lo suficientemente consciente para saber que esta siendo marcado, liberando sin notarlo un aroma cada vez mas fuerte, un aroma que se mezcla con el aroma de Tengen creando así una fragancia nueva. Duraznos, rosas y pólvora.
Los gemidos escapan de su boca sin control cuando el placer regresa con todas sus fuerza, nublando su mente y su juicio mientras mira el rostro de Uzui con los ojos llenos de lágrimas.
El rostro de Tengen es uno que Zenitsu nunca había visto antes, sus cejas casi inexistentes se juntaron en una intensa concentración mientras se adentraba en el cuerpo del rubio. Esos fervientes iris magenta ahora parecen más a charcos de roja sangre, y fue por puro instinto Zenitsu se inclinó, buscando los labios del otro hombre.
Tengen le devuelve el beso igual de febril, aplastando sus bocas en una maraña desordenada de lenguas. Sabe a sangre.
El albino levanta más las caderas ajenas y empuja las rodillas de Zenitsu hacia adelante, doblándolo por la mitad hasta que pudo sentir que los dedos de sus pies rozaban la almohada sobre su cabeza.
Zenitsu siente que le arden los muslos por el abuso, pero no podía prestar atención a la nueva posición mientras Uzui continua empujando sus caderas hacia adelante, llenándolo completamente hasta la empuñadura, antes de retirarse y volver a entrar.
"¡Ahg...~! ¡E-estas siendo...! ¡Tú!", Zenitsu se agita alrededor de su cabeza, sintiendo que el albino lo empujaba más profundo, más rápido, más fuerte; explotando su pálido y tierno cuerpo y extrayendo cada gramo de placer que puede de él. "¡Tengen! ¡Tengen! Ahgg..."
¡Muy rudo! ¡Muy rudo! ¡Tengen esta siéndo demasiado rudo con él!
Y escucha al albino gemir en voz alta cuando sus embestidas se volvieron erráticas, urgentes y de repente está siendo inundado nuevamente.
Con los ojos muy abiertos, Zenitsu jadea cuando la sensación lo lleva por la borda, su columna vertebral se arquea bruscamente y su cabeza cae hacia atrás cuando siente como se ha corrido por segunda vez esa noche.
Ah, el aroma a duraznos, rosas y pólvora de fuegos artificiales. Intenso pero a la vez, cómodo y relajante.
Yacieron allí juntos, jadeando, mientras tratan de recuperar el aliento. La intensa fragancia inunda la habitación, como si estuvieran en primavera.
Pero Zenitsu no puede percatarse pues aún siente su cuerpo brillar, el calor, el ardor, las sensaciones aún hormigueando en su columna cuando Tengen finalmente se retira.
El albino se acurruca a su lado, abrazando el pequeño cuerpo de Zenitsu alrededor de la cintura, hundiendo su cabeza en el hueco del cuello del rubio, justo donde mordió, junto donde dejó su aroma en el rubio.
Y es que únicamente cuando esta seguro que Zenitsu ha sido marcado, se permite relajarse.
Y Zenitsu ni siquiera puede notar eso, ni siquiera es conciente que el tenue aroma que nadie mas que Tengen podía apreciar ha sido mancillado y vuelto una marca de propiedad.
Con un suspiro cansado y una promesa de venganza por la mañana, Zenitsu cierra los ojos y se queda dormido en el calor del abrazo de Tengen, porque se siente seguro y cómodo. Está protegido en el brazos de Tengen. Porque Tengen es su apego seguro.
No es hasta algunas horas después que el dolor de sus músculos despierta a Zenitsu.
Y gime, girando la cabeza mientras trata de encontrar un lugar más cómodo para seguir durmiendo, lo hubiera logrado, sino fuera por el dolor punzante en su cuello.
Se tenza.
Sus ojos se abren de inmediato, su cuerpo al mismo tiempo se aparta de su fuente de comodidad, mientras sus ojos se lanzaban hacia abajo, al rastro de sangre seca que marca su piel.
Parpadea. Parpadea una vez más para confirmar, antes de sentir que se le abría la boca y se le resuelve el estómago como un acróbata en un espectáculo de circo.
"¡Oh, carajo!"
Lo mordieron. Lo mordieron y ni siquiera hay una relación de por medio. No hay un lazo, y si algo sabe de los Omegas que son mordidos sin un lazo fuerte y seguro, es que mueren. ¡Él no quiere morir! ¡Es demasiado joven para hacerlo! ¡Si no lo mata la marca de propiedad, lo hará el abuelo!
"Joder, joder, joder, joder... ¿Qué hice? ¿Qué hice-?"
Joder. esto es malo.
¿Por qué razón Uzui lo marcó? ¿Simplemente era por el calor del momento? ¿O fue algo instinto de lo que seguramente tampoco recuerda? ¿Uzui lo dejará morir lentamente? ¿Debería irse antes de que Tengen lo eche? ¿O debería quedarse? ¿Tanjiro lo dejaría quedarse con él? ¿O quizá Kaigaku? ¡Pero si Kaigaku se entera le dirá al abuelo!
"¿... a dónde vas?", Zenitsu se pone rígido cuando escucha la voz de Uzui casi en un bostezo y su corazón da un vuelco.
Lentamente, muy lentamente, se vuleve hacia el albino que continua sobre las sábanas, recostado y mirándolo como si también estuviera tratando de adivinar dónde esta.
"¡Tú, bastardo desconsiderado!", Zenitsu le grita. "¡¿Cómo pudiste?!"
Tengen suspira, recordando.
La agradable fragancia que los envuelve se vuelve desagradable, como si cada rosa de aquel jardín metafórico se hubiera podrido.
Oh, vaya... Este iba a ser un mal día después de todo...
