Chapter Text
La familia Targaryen es una familia multimillonaria.
El primer Targaryen, Aegon, creó una gran fortuna en cuanto salió al mercado la primera red social "SixDegrees.com". Claro que con el tiempo se fue actualizando hasta a lo que hoy se conoce como facebook.
La fortuna de los Targaryen no solo se construyó a base de esa red social, si no también a base de la grande artista Rhaenys Targaryen y la mejor jugadora de esgrima Visenya Targaryen.
Juntos alzaron su apellido y sus descendientes fueron aumentando aún más la fortuna; entre los que se destacan son: Rhaegar Targaryen, un famoso neumólogo que era amable y dulce con sus pacientes ganándose una buena fama y mucho dinero pues sus tratamientos son de alta calidad; Jaehaerys Targaryen fue quien se atrevió a meterse en los bienes raíces haciendo negocios con otras grandes familias; Aemon Targaryen fue un maestro de nivel universitario, enseñaba filosofía y el mismo llegó a escribir libros tan famosos que incluso les hicieron adaptaciones a series y películas.
Entre muchos otros; todos pusieron su granito de arena para que sus descendientes puedan disfrutar de grandes comodidades y sean aún mejores que sus antepasados.
Sin embargo todo el esfuerzo fue en vano pues, el actual dueño de todas las empresas y negocios es un adulto que no puede controlar sus propios problemas personales.
Viserys Targaryen, un famoso arquitecto que ha trabajado en muchos edificios y ha recaudado muchísimo más dinero que su padre Baelon un famoso coreógrafo de baile.
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Rhaenyra se sintió tan herida cuando vió a su padre anunciar su compromiso con su novia.
— ¿Por qué Ali? — Su corazón estaba destrozado — ¿¡Por qué él!?
— Lo amo Rhaenyra — Se mantuvo firme sin demostrar cuán rota se encuentra — Lo siento...
— No, no lo sientes...— su voz volvió a romperse — ¡Eres una mierda Alicent! ¡Yo te amé cuando nadie más lo ha hecho!
Alicent no hizo nada para defenderse ni para atacar; eso fue lo que alteró aún más a Rhaenyra, su novia siempre era muy explosiva y el hecho de que parecía un cuerpo sin alma le aterraba.
— Dime que es mentira. — sujetó sus manos suplicando — Podemos irnos Ali, escapemos juntas-
Alicent saco sus manos del agarre bruscamente moviendo a Rhaenyra en el proceso.
— No. Lo muestro está mal— trago fuerte — Es antinatural y repugnante
En la cocina a una mucama se le cayó un vaso de vidrio creando un estruendo por todo el lugar.
El corazón de Rhaenyra fue roto y las lágrimas salieron más fuertes y espesas que hace unos segundos. Alicent al ver que no diría nada más alzó su bello vestido de noche verde y se fue de ahí, dejando a una joven hermosa con el maquillaje corrido y tirada en el suelo.
Rhaenyra lloró como nunca antes, ni siquiera cuando su madre falleció lloró tanto. Su relación con Alicent era secreta debido a los perjuicios del padre de Alicent. Sin embargo, no por eso la amo menos; al contrario, la amaba tanto que estaba dispuesta de irse lejos y ser feliz a su lado. La propuesta que justo le rechazó a su anterior novio.
Parece que fue su karma.
Nunca más volvió a ver a su padre y su ahora madrastra, más que en dos ocasiones dónde su padre le pidió su presencia para firmar unos papeles a su nombre.
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Helaena Targaryen, una chica hermosa, amable, elegante y perfecta; ella es la única hija de Alicent y Viserys quienes llegaron a protegerla demasiado. La pobre niña empezó a desarrollar una ensoñación excesiva y TDAH.
Al inicio Alicent como la señora religiosa qué es, empezó a llevarla a misas y a que el padre la "cure"
Al inicio eran cosas pequeñas, se distraía en cuestión de segundos, solía tener problemas de autoestima, no le gusta que la toquen, está en especial alarmó a su madre que creyó lo peor.
— Hija, ¿alguien te ha hecho daño? — Alicent temía que alguien la haya lastimado y que ella no se haya dado cuenta
— Sí. — Heleana trataba de mantener su mente en esta conversación y no en la historia de su cabeza
— ¿Quién? ¿Que daño te han hecho, mi niña?— Jadeó esperando lo peor
— Dreamfyre me gruñó — Soltó para después volver a perderse en su propia cabeza
— Dreamfyre es una iguana...— Alicent terminó confundida — ¿Hija? ¿Estás ahí?
Empezó a chasquear los dedos en su cara esperando a que regrese de su ensoñación.
— ¿Sí? — después de cinco minutos regreso a tierra
— Amor, ¿Quién es Dreamfyre?
— Mi dragón, la conoces mamá
— No lo hago
— Lo haces. Es un hermoso dragon azul y plateado. Ven te lo presento — la agarró con fuerza en su muñeca — Dreamfyre ella es mi mamá, mamá ella es Dreamfyre
Alicent estaba temblando, no por ver un dragón sino por qué su hija la llevo al jardín y la hizo tocar un árbol.
— Es un árbol, bebé, no un dragón — le habló suavemente
— ¿No la puedes ver? — empezó a hiperventilar y Alicent se preocupó
— La veo, me equivoqué hija—acaricio al árbol— Es un dragón muy hermoso...
Helaena se calmó y se puso feliz de que su madre la vea.
Todo empeoró la vez que Helaena en su ensoñación subió a la ventana y estuvo a punto de saltar si no fuera por Criston, el amigo de su madre que la agarró del brazo y la jaló. Por 40 pisos iba a caer.
— ¡Helaena! ¿Estás bien hija mía? — Alicent estaba histérica, ver a su hija a punto de caer la alteró
— Dreamfyre me iba a atrapar mamá — Helaena habló perdida
Alicent perdió los estribos y abofeteo a la niña. Sus otros hijos quedaron en shock pues su mamá solo golpea a Aegon.
La cachetada trajo de vuelta a Helaena y empezó a llorar de una forma desgarradora. Tenía mucho miedo, hace meses que su mente estaba perdida en una historia y no podía salir de ahí. También temía de su propia madre.
— Hel, hija...Yo-
— No — se alejó rápidamente y se refugió en los brazos de Criston
Alicent volteó a ver a sus hijos y todos ellos estaban con la cabeza gacha.
En especial Aegon quien no quería moverse demasiado o su madre lo golpearía: aún así lo hizo...
— ¿Tú dónde estabas? — le gritó por encima de los gritos de Helaena
— Durmiendo, madre — sus labios temblaron y tuvo que mordelos para no sollozar
Alicent cacheteó más fuerte que nunca a su hijo. El solo dejó que las lágrimas escurrieran y siguió con la cabeza gacha.
— Eres inútil. ¡Deberías cuidar de tus hermanos y en lugar de eso duermes! — Alicent perdió la razón y empezó a gritar
Daeron estaba temblando de miedo, quería proteger a sus hermanos mayores pero, sus pies se quedaron pegados al piso.
Aemond estaba igual, con miedo de mover un solo pelo.
Criston cargó a Helaena y la acostó en el sofá.
— Shhh, quédate aquí, mi niña — la tranquilizó al sentir su desesperado agarre en su ropa
— Ali, ven — la tomó de los hombros
— ¡No me toques imbécil de mierda! ¡Aegon te vas a arrepentir de esto! POR TU CULPA CASI MUERE TU HERMANA — Siguió gritando rasguñando a su amigo quien la jalaba hasta su habitación
El viejo Viserys escuchó todo el traqueteo pero no quiso salir por el cansancio.
— LEVANTATE VIEJO INÚTIL — Alicent le dió un manotazo en su espalda
— ¿Qué pasó? — preguntó cómo si nada
— ¡Tu hija estuvo a punto de saltar por la ventana y ni así levantaste tu culo apestoso de la cama!
— ¡A mí no me grites mujer! — Viserys se defendió a gritos
Las maldiciones y gritos se escuchaban por todo el departamento. Alicent tenía serios problemas de ira.
— Empaquen lo necesario en sus mochilas, nos vamos — ordenó Criston para ir a la habitación de Helaena y guardar el mismo las cosas
Al regresar a la sala vio a los niños con sus mochilas listas; cargó a Helaena quien enrolló sus extremidades al cuerpo de Criston y siguió llorando en su hombro.
Se subieron al elevador y se fueron de ahí.
— La tenía lista desde hace días ¿y tú? — el pequeño Daeron presumió cómo si eso fuera un logro
— La hice ayer — Aegon habló tratando de tragarse las lágrimas
— Te gané — río victorioso
— Sabía que esto pasaría, siempre pelean cuando salimos de casa — Aemond susurro
— Siempre pelean... incluso en casa — Aegon empezó a llorar sin parar
— No llores hermano — Daeron se acercó y limpió sus lágrimas con sus pequeñas manos
Aegon soltó una risa mientras lloraba. Trató de limpiar sus lágrimas pero no paraban de salir.
Eventualmente los niños se quedaron dormidos, Helaena estaba enmedio de Daeron y Aegon para cuidarla. Aemond iba adelante.
Por desgracia sus días de paz con Criston no duraron mucho.
— ¿Por qué no eres tú nuestro papá? — Daeron se la estaba pasando tan bien en esos días que deseó que el fuera su padre
— No pensemos en eso, niño bonito — su corazón se apretó — ¿Que les parece ir a las piscinas hoy?
— ¡Sí! — Daeron saltó para arreglar sus cosas
— ¿A dónde vas Ron? — Aegon lo jaló de la playera — Primero come y después arreglamos todo
Daeron puchereo en respuesta pero obedeció.
Al terminar de comer Criston se fue con Helaena y Daeron a arreglar sus mochilas.
Dejando a Aegon y Aemond solos en la sala
— ¿Crees que mamá...? — Aemond se acercó a su hermano mayor
— No pienses en ella, disfrutemos de estos días — sujetó su rostro entre sus manos — ¿Sí?
Aemond asintió y sonrió sospechoso.— Beso — dijo y le dió un pico en los labios de su hermano mayor para después salir corriendo como si fuera la mayor travesura de su vida
— ¡Te dije que dejes de hacer eso idiota! — aegon gritó corriendo detrás de él para pegarle
Aemond solo le saco la lengua y siguió corriendo por la casa.
Fue un día muy divertido.
