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Volviendo a nacer

Summary:

Luego de encontrar notas sobre de su creación, Albedo tiene una crisis existencial y decide comenzar a vivir...

Para buena (o mala) suerte de Sacarosa, él cree que casarse es un buen primer paso...

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Propuestas y crisis existenciales

Chapter Text

Era una mañana tranquila en Mondstadt, Sacarosa se levantó a las 6 am como de costumbre, se vistió con su uniforme y capa azul, alzo su bolso y rápidamente salió. De camino compro una tostada del pescador y un té para llevar, este era su desayuno habitual. No es que no supiera cocinar, de hecho, se tenía en cierta alta estima aunque los demás piensan lo contrario. Para ella la cocina es como su propio laboratorio personal, y menos peligroso (hasta donde sabe al menos) que el real. Además en su casa logro crear emm… maravillas, con unos pocos ingredientes. Le fascina los muchos y variados resultados que puede hacer sin tener que usar los aparatos o la mesa de invocación. Fue de estos experimentos que saco su más grande descubrimiento (cuando a comida se refiere), el platillo super-nutritivo, un fascinante menjunje de verduras, jamón, cangrejo, ¿pasto?, y suplementos de vitaminas, no hace falta decir que sabe mal, pero cumple su objetivo de levantar a Sacarosa cuando esta falta de energía. Aun así, quiere mejorar su sabor para que más personas quisieran comerlo, descubrirían los beneficios de la comida molecular altamente saludable, eso es un plan para el futuro.

No es que no supiera cocinar, no, lo que pasa es que no tiene tiempo. Incluso si comenzaba su turno a las 8 am, todavía llega una hora antes, no tiene tiempo que perder. Debe estar primero, había muchos experimentos que finalizar, modificar o si se daba el caso, agregar a su interminable lista de trabajos. Simplemente era imposible que perdiera el tiempo cocinando cuando ya podía comprar algo medianamente delicioso en El buen cazador. Claro que ella hace otras cosas además de trabajar, era humana (bueno algo así), tiene sus pasatiempos como, curiosamente, coleccionar huesos y también, cuidar sus plantas (muchas de ellas son en realidad prototipos). Les dedica un pedacito de sus días, es bueno para su alma, aunque en realidad sí que se la pasaba la mayoría del tiempo en el laboratorio, a veces acompañaba a Timaeus en el puesto exterior, y rara vez iba a la montaña con su jefe Albedo. Pero no importaba, esto la hacía feliz.

Mientras caminaba rápidamente hacia la sede de los caballeros, empieza a organizar mentalmente sus tareas de hoy. Deberá de ordenar y clasificar sus muestras, mapear el crecimiento de una solsettia modificada, revisar registros históricos del florecimiento de las cecilias, organizar unos documentos que dejo el sr. Albedo y buscar los libros que necesita devolverle a Lisa, si… tal vez debería hacer eso primero. Nunca ha devuelto los libros tarde, pero temía por los rumores de lo despiadada que podía ser la bibliotecaria si no se cumplían las reglas de la biblioteca. Con ese pensamiento en mente acelero el paso hacia el sótano, que es donde se encuentra el laboratorio.

Estaba buscando las llaves en su bolso, se las habían dado ya que de todas formas ella siempre llegaba primero. Pero cuando las encontró, ya no hacían falta, la puerta se abrió lentamente, era su maestro Albedo. Ella se sorprende por la cercanía de sus rostros, quedando a centímetros el uno del otro en ese momento, empieza a sonrojarse, pero rápidamente Albedo interrumpió sus pensamientos con su habitual saludo cortes.

“Buenos días Sacarosa, ¿Cómo estas hoy?”, lo dice con su habitual voz relajada y casi inexpresiva.

“A-ah se-señor Albedo, buenos días, yo estoy bien, ¿U-usted como esta?”

Albedo sonríe cortésmente y asiente “Muy bien, gracias por preguntar” y así le da espacio para que pase.
Sacarosa entro algo insegura, dejo su bolso en el perchero que hay al costado de la puerta, no sin antes guardar las llaves y sacar su libreta personal. Se sentía extraña, había algo diferente en la atmosfera del cuarto, no puede decir que, todo se ve normal, incluso si usualmente estaba antes que nadie, todavía hay ocasiones en las que el Sr. Albedo ya se encontraba aqui, pero esos días dejaba la puerta abierta para dar a conocer su presencia. Incluso si le abriera la puerta antes y la dejara pasar primero, ya que él era tan caballeroso, casi como un príncipe de los cuentos antiguos que tanto le gustaban, todavía se sentía extraño, ¿Es su mirada?

Sentada en su butaca, gira su cabeza inconscientemente hacia él. Y no pudo sorprenderla más, la miraba fijamente de pie, cerca de una mesa, apoyando sus manos sobre esta. Su cara se calentó por lo intensa que es su mirada, él nunca la había visto así, sr siente tímida. Están en silencio. No identifica que significa esto, no es la forma en que ella quiere que el la vea, no, no es cálido, dulce, o para su vergüenza, sensual. Es distinto, frio, pero no malo. Siguen así... Hasta que él tose, se da cuenta del incomodo ambiente que habia.

“Aaaah perdón por incomodarlo Sr Albedo, y-yo no me había dado cuenta que lo estaba viendo, que grosero de mi parte, l-lo siento” Esto lo empeoraría, vería lo rara que es, mirándolo fijamente porque sí, mal educada. Empezó a balbucear más respuestas. Por suerte su maestro está allí para salvarla de más humillación, como siempre lo hace.

“No te preocupes Sacarosa, es mi culpa por molestarte primero”, ella no lo está, quiere decir que no le importaba que la mirara… pero antes de que pueda abrir la boca, Albedo levanta la mano deteniéndola para decir algo él primero.

“Necesito hablar contigo sobre algo importante pero antes preparare té, por favor siéntese en el sillón”.

Sacarosa hace caso y se sienta a esperar, mientras el prepara té en una de las maquinas que usan para hervir materiales, no diría nada de que no era necesario usar aquella maquina bastante costosa y compleja para hacerle un simple té. Ya habían tenido esa discusión antes, sabe que a Albedo poco le importaba usar las maquinarias del trabajo en cosas poco ortodoxas. Ella apoya sus manos en el regazo y mira a su alrededor nerviosa.

Cuando el agua esta en su punto justo, Albedo prepara las hojas y le sirve un una tácita verde y él toma una blanca. Ella ve como toma té tranquilo, como si nada de lo que paso esta mañana hubiera estado fuera del lugar. Ella está muy nerviosa, teme lo peor, aunque sabía que no había hecho nada malo pero… ¿podría ser?, tal vez no se había dado cuenta, ¿Un experimento fallido…?, ¡¿Habrá gastado mas de su presupuesto asignado?!, pero ella está segura que había sido cuidadosa con eso, pero y si…
Albedo la llama “Sacarosa”, la mira fijamente.

Lo mira fijamente y sus manos tiemblan, tiene miedo de lo siguiente que salga de su boca. Se obligo a mirarlo. Y lo que dijo le pego tan fuerte como su propio Experimento 6308.

“Cásate conmigo Sacarosa”

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En las montañas del valle helado, estaba leyendo unos manuscritos que los exploradores habían encontrado a las horillas del Acantilado Estrellado, se los habían pasado porque nadie era capaz de leerlos ni de reconocer su escritura. Pero albedo si, esta fue la primera lengua que aprendió, Khaenri'ahno.

Fue Kaeya quien se los dio, con una risa diciéndole que volviera con algo que valiera la pena saber. Él sabía, Albedo también sabia, que esto era muy importante, pero que al final no conduciría a nada. No había nación a la que volver, son solo reliquias para ser exhibidas en museos, nada que fuera ni debiera ser útil en estas tierras. Aun así, él se las dio, y sospechaba que en secreto de la maestra Jean.

Por una vez tenían información interesante, sobre la Khemia, había escritos de esta antigua ciencia en el papel, podía distinguir algunos diagramas, nada que no pudiera interpretar en poco tiempo. Todo esto era sobre como trasmutar diversos ingredientes en piedras preciosas. Algo que era realmente normal en ese sitio. Pero aquí en el mundo alejado del maldito país, imposible de creer, y Albedo lo preferiría así, no quería que se perdiera el valor de las cosas inusuales, por mucha curiosidad que tenga, no piensa que sea lo mejor hacer que la economía del mundo colapse.

Leyendo los papeles, no encontró cosas que consideraba útiles, más formas de transmutar arena en rubíes, carbón en diamantes, agua en plata… los destruiría. Viendo entre las hojas vio esto, como convertir pizarra en abono, bueno esto sería útil, lo guardaría para Sacarosa.

Entre tantas hojas amarillas y borrosas por la humedad, algo le llamo la atención, era un diagrama. Había un dibujo de un cuerpo humano parado, con los brazos y piernas extendidos, desnudo. El sujeto era una silueta, no había detalles en su rostro, no tenía pelo. Abajo había notas incompletas de los percentiles de su cuerpo y esto le trajo una sensación de deja bu, se puso a buscar rápidamente entre las hojas rotas otra parte del diagrama, no encontró nada de eso, pero si vio algo que lo dejo sin aliento. Documentos sobre cómo crear un ser humano, un homúnculo, mejor dicho. De diferentes materiales, todas estaban borrosas por la humedad o cortadas.

De las pocas cosas que pudo distinguir fueron las instrucciones: el mezclar pizarra con diferentes tipos de abono, plantas y un poco de carne, dio como resultado algo como una masa amorfa, o si usas solamente carne y unas cuantas pociones de transmutación pírica, da como resultado algo bastante desagradable y bulboso. Al final de todo había una página rota de… como la cal, la tiza, y la sangre podían crean un ser vivo. “Algo así como un niño”, estaba escrito. Lo poco que interpreto es que era imperfecto, duro poco tiempo, nada más. Lo leyó 5 veces más, solo para ver si era real, y lamentablemente esa letra era la de su maestra, menos refinada, como si fuera escrito en su juventud.
Sentía una presión en la marca de su clavícula, como si picara, y a la vez fue esclarecedor saber un poco más de cómo fue creado.

Esto es algo importante para él, ya sabía porque Kaeya se lo había pasado cuando lo podría haber desechado en silencio o venderlo como todas las demás reliquias. Le estaba pidiendo permiso para tirarlo a la basura.
Guardo todo lo que era importante en su portafolio y quemo el resto, decidió ir a Mondstadt. Debía agradecerle que le pasara esta información, pero hoy no quería lidiar con sus molestas preguntas. Debe ir a su cuarto privado a pensar, en silencio, sin hilichurls o bandidos a su alrededor.

Después de bañarse y con una taza de té de menta en sus manos frías, se sentó a meditar. Ciertamente estaba complacido por los últimos eventos. Este era un paso más de encontrar el significado de la vida, ya que él consideraba que buscar el del mundo era demasiado grande, incluso si se lo pidió su maestra, es más inteligente solo concentrarse en un aspecto a la vez. Además lo más cercano que tenía era la vida, está rodeado de ella, siempre y constantemente se relacionaban.

El piensa en la vida como algo lejano a sí mismo, si, tiene todo lo de un ser humano normal, un cerebro funcional, un corazón que late a un ritmo adecuado, sus cinco sentidos…pero a la vez no se siente vivo, todavía respira muy lento, su cuerpo es frio, tiene un buen tacto pero él no siente demasiado emocionalmente, tal vez solo los abrazos de Klee, lograron de que le dé una sensación agradable por dentro, un ligero cambio en sus sentidos que no le agobio.

Sí, eso fue lo que más le fallaba, sus sentidos, los tenía, pero eran reducidos, cuando lo tocaban solo podía pensar en lo agradable que se siente ese calor contra su piel helada, pero esto tendía a sorprender a los demás así que usaba guantes para cubrirse. Todo lo que sentía era como si fuera diluido por agua, como si un concentrado pirotécnico fuera dejado en remojo y solo quedara un carbón caliente. Estaba allí, pero era demasiado poco, ¿Tal vez ese era su error de diseño? Y a la vez se sentía conveniente, una forma de concentrarse solo en sus estudios. Prefiere creer que el es perfecto y que todo fue a propósito.

Mientras veía los planos de Rhinedottir, tenía un sentimiento extraño sobre esto. Ella siempre fue tan fría, tan insensible a todo, como si supiera las verdades del universo y ya nada la sorprendiera. Pero aquí en sus notas, escritas rápido, de forma desordenada, donde cada línea tenía un valor, era tan diferente a los rectos y finos trazos que él conocía, su letra era apasionada, si, esa seria la descripción correcta. Esto le causaba conflicto, ¿En qué momento ella dejo de ser así?, ¿Fue cuando llego al mundo?, o algo paso antes de eso. ¿Y si lo hizo todo a propósito?, para que él no los imitara como el fiel admirador que era en su juventud, para que él lo descubriera por su cuenta sin su influencia años después. Ella era así, siempre poniéndole distintas pruebas.

Después de todo, el no sería una burda imitación de su ella misma... ¿Pero y sí?.
Pero y si todo este tiempo en realidad sí que era capaz de tener emociones profundas, y se limitó por sus propias creencias. No imito su fría y distante forma de ser ¿verdad?, había pasado mucho tiempo lejos de ella como para desarrollar su propia personalidad, pero siempre había sido lo mismo, no recuerda cambios significativos desde que conoció a Klee, que fue hace bastantes años, y a parte de un sentido de protección, no hubo nada más. Creyó haber cambiado mucho en esos años, pero viéndolo ahora… ¿Solo la imito? ¿Trato siempre de ser Oro 2…?

Le faltaba bastante para conseguir el significado de la vida como le habían pedido, estaba más lejos de lo que había pensado, y su enfoque había estado mal. No debió haber observado todo de lejos tomar notas y pintar la escena, él tenía que estar allí, ser parte de la pintura, él tenía que vivir como ellos para entenderlos.

Debía comenzar toda su investigación de nuevo.