Work Text:
Jisung soltó un pequeño suspiro, observando a su bonito omega sentado en el sofá.
Las cosas no habían sido fáciles para ellos. Jisung siempre había sido un poco (bastante) torpe, pero cuando cumplió la mayoría de edad y se convirtió en un alfa, pareció volverse aún más patoso.
Era vergonzoso hasta cierto punto. Los alfas siempre eran vistos como figuras poderosas que tenían el control ante cualquier situación, pero Jisung estaba lejos de eso.
Su autoestima estaba tan baja que hasta había decidido alejarse de cualquier omega que se encontrara, atemorizado de dejar en vergüenza a todo el género de alfas con su torpeza.
Fue en su segundo año universitario cuando lo conoció. A Donghyuck, el omega más lindo que sus ojos hayan observado. Lo supo de inmediato, Donghyuck era su omega destinado, no hacía falta indagar más allá. Estaba sentado en el salón de clases cuando él entró; su corazón comenzó a latir descontrolado, y su mano se apretó en un puño con la necesidad de alejarlo de su amigo alfa.
Los ojos de Donghyuck se alzaron, rebuscando en la sala mientras sentía su corazón latir con la misma frecuencia. Sus miradas se encontraron, y fue entonces que el cerebro de Jisung volvió a funcionar. Él jamás sería merecedor de un omega tan bello como ese.
Bajó la mirada, intentando enfocarse en los cuadros de su cuaderno, tomó su lápiz, dibujando cualquier cosa mientras su pierna se movía frenéticamente. El omega entendería su indirecta, tal vez pensaría que no estaba interesado en él. Aquel pensamiento dio una punzada al corazón de Jisung, pero debía hacer lo necesario.
Su alfa identificó el aroma del omega de inmediato, y Jisung se enfocó lo más que pudo en sus cosas mientras el chico pasaba cerca de él, ¿tal vez se sentaría tras él? ¿En la última corrida de asientos? No era posible que...
—Hey. Así que... Parece que somos tú y yo.
Jisung dio un respingo en su asiento, asustado debido a la voz tan repentina. Alzó la vista con los ojos grandes, viendo al omega ahí, tan perfecto, tan precioso, quiso tomarlo en sus brazos ahí mismo.
No supo qué decir, por lo que el mayor soltó una risita, moviéndose más cerca de él, ladeando la cabeza con algo de diversión.
—¿Hey? ¿Tierra a alfa? Sé que debes estar confundido, pero estas cosas son así, ¿no? Cuando menos te lo esperas. —el omega se alzó de hombros, como restándole importancia.
Jisung volvió a pestañear mientras el castaño peinaba su propio cabello, esperando alguna reacción. Su corazón latía tan rápido, pensó que se le saldría del pecho. El chico hablaba con una seguridad que no era propia de un omega...
Un pequeño suspiro abandonó los labios del más bajo, por lo que Jisung decidió dejar de ser un estúpido.
—Uh... y-yo...
—Soy Donghyuck. —le interrumpió el otro, pestañeando sus grandes y brillantes ojos con impaciencia. —Tu omega.
Jisung casi se desmaya, y al parecer Donghyuck lo notó, pues soltó una pequeña risita divertida.
—Jisung. —soltó apenas, aún confundido y sorprendido y asombrado y enamorado.
—Genial, ¿qué tal si vamos afuera y charlamos un poco? Debemos ponernos al día. —soltó el omega, guiñando un ojo a continuación. Se puso de pie y estiró su mano, esperando que el menor la tomara— Pero para hoy, Jisung.
Jisung soltó un suspiro, una sonrisa se formó en sus labios de solo recordar aquellos primeros días junto a su omega. Era increíble que ya hubiesen pasado cuatro años de aquello.
Su mirada se dirigió a Donghyuck, quien seguía sentado en el sofá, observando la televisión, casi quedándose dormido.
Jisung seguía siendo el alfa más patoso de toda la tierra, pero a Donghyuck no le importaba. Hyuck le decía que siempre había querido un alfa adorable, y esa era una perfecta descripción de Jisung.
La vista de Jisung bajó por los ojos entreabiertos de Hyuck hacia su cuerpo, terminando en la pancita que adorablemente se asomaba bajo la camiseta del omega.
Porque, ajá, él, el alfa más torpe y bobo del mundo entero, ahora se convertiría en padre. De solo pensarlo el estómago de Jisung se revolvía con una felicidad tonta, la alegría subía por su garganta y le daban ganas de gritar a todo lo que daban sus pulmones. Donghyuck y él esperaban un cachorro. Un precioso cachorro.
Se levantó de la silla del comedor con una sonrisa, acercándose al omega. Los ojos de Donghyuck intentaron abrirse un poco más cuando vio al alfa acercándose, y estiró un brazo, invitándole a que se sentara a su lado.
Jisung obedeció de inmediato, y su palma se dirigió al estómago hinchado del mayor, acariciando con cariño mientras la otra mano se entrelazaba con la de Donghyuck.
—Te veo cansado. —susurró llevando la vista a su novio, notando que tenía oscuras ojeras bajo sus ojos.
Donghyuck soltó un suspiro.
—Solo un poco, nada de lo que preocuparse, cariño.
Jisung hizo un puchero, y se inclinó a besar la mejilla del mayor. Acarició su panza un rato más, hasta que Donghyuck se cansó pues no podía ver la televisión. Jisung se acomodó en el respaldo, sin quitar la vista del vientre contrario, y entonces notó que el cachorro daba pequeñas pataditas en la barriga contraria.
La sonrisa de Jisung se agrandó aún más, volviendo a tocar mientras Donghyuck soltaba una risita.
—¿Recuerdas lo mucho que te asustaste la primera vez que pateó?
Park rodó los ojos, apoyando una mano en su pecho con indignación.
—No me lo esperaba, ¿ok? No me dijiste.
—Quería que fuera una sorpresa. —sonrió Donghyuck, quitándola bruscamente cuando recordó un dolor que le atacaba hace días.
Jisung frunció el ceño, preocupado ante el cambio repentino de su novio.
—¿Estás bien?
Donghyuck soltó un suspiro, llevando una mano a su pecho para acariciarse con suavidad, masajeándose. Jisung alzó las cejas, parpadeando con sorpresa.
—Sí, es solo que... Bueno, hace unos días que mis pechos comenzaron a doler, supongo que mi cuerpo se está acostumbrando ahora que a Min le falta tan poco por nacer, el doctor dice que es la leche que ya está comenzando a...
Nada. La mente de Jisung se fue a blanco. Un pitido era lo único que escuchaba.
Pechos. Leche.
Oh, Jisung llevaba pensando en esto un tiempo.
Es decir, Jisung era de naturaleza curioso, y desde que se enteró del embarazo se preguntó sobre este proceso. Mientras investigaba al respecto notó que su curiosidad se convertía en algo más... Había algo tan caliente acerca de ver a su omega amamantando. Su alfa se estaba volviendo loco.
Sacudió la cabeza, Donghyuck le estaba observando expectante, al parecer le había hecho una pregunta.
—Uh, uh, ¿qué?
Donghyuck rodó los ojos con una sonrisa divertida. Jisung nunca dejaría de parecerle adorable.
—Te pregunté si puedes comprarme un extractor de leche mañana cuando salgas del trabajo.
Jisung asintió efusivamente, sus ojos cayendo inevitablemente en las manos de Donghyuck que amasaban despacio sus pectorales. A lo largo de los meses tanto su estómago como sus pechos habían comenzado a crecer. A Jisung le encantaba verlo, pero pocas veces Donghyuck le dejaba. Se atrevía a decir que desde el anuncio de su embarazo habían follado unas dos o tres veces apenas, Donghyuck siempre estaba muy cansado y a Jisung le asustaba lastimar al bebé de algún modo.
Donghyuck lamió su labio inferior, notando la obvia tensión de su tonto alfa, por lo que levantó su camiseta, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.
—Oh, cuidado. —soltó Jisung despacio, ayudándole a quitar su camiseta.
Lee soltó un suspiro, volviendo a apoyarse en el respaldo del sofá. Una mano se dirigió al rostro del alfa, quien se acercó para evitar que Donghyuck se estirara demasiado.
—Siempre eres tan atento conmigo. —susurró despacio, acariciando su mejilla con el dorso de la mano.
Jisung sonrió, besando su mano cariñosamente. —Por supuesto, eres mi omega, ¿qué tipo de alfa sería si no cuidara de ti?
Las mejillas del mayor se sonrojaron. Jisung siempre era tan tímido que aquellas palabras eran inusuales en él.
—Quiero que me ayudes. —soltó entonces Donghyuck, alzando la vista. Mordió su labio inferior, sintiendo que su vientre se removía con una calentura inusual en él.
Jisung asintió para que continuara, pestañeando sus bonitos e inocentes ojos. Dios, Donghyuck recordó lo mucho que amaba corromperlo.
—A mami le duelen mucho los pechos, ¿crees que puedas masajearme un poco?
Jisung era un libro abierto, siempre era divertido para Donghyuck ver cómo entraba en pánico por un par de segundos, abriendo los ojos y la boca mientras pestañeaba con rapidez.
—Uh, claro, yo... lo intentaré.
Las manos tímidas y temblorosas del menor se acercaron con lentitud al pecho contrario. Donghyuck soltó un pequeño jadeo gustoso cuando las tibias palmas se apoyaron en su pecho; ya comenzaba a tener frío.
El alfa tomó ambos senos en sus manos, Donghyuck podía ver que estaba excitado, reconocía cada expresión en el rostro de Jisung, además sus feromonas ya comenzaban a delatarle. De todos modos, Jisung fue delicado con él, intentando hacer un buen trabajo.
Apoyó sus pulgares en la piel, rodeando la hinchada aureola con ellos, frotándole y acariciándole despacio. Donghyuck sintió una ola de calor cubrirle, hace mucho que Jisung y él no tenían relaciones, por lo que aquel pequeño toque le estaba poniendo mucho.
Su boca se entreabrió, tirando de su cabeza hacia atrás mientras Jisung continuaba tocándole. Le masajeó en silencio por un par de minutos, haciéndolo con más confianza entonces, pero alejó las manos bruscamente cuando un pequeño hilo de leche chorreó por el pecho del mayor.
Donghyuck alzó la cabeza, observando el mismo sin tanta sorpresa como Jisung, y le llamó con las manos nuevamente.
—Lame, cariño, no quiero ensuciarme.
Jisung mordió su labio inferior, asintiendo, y se inclinó más abajo de sus senos, lamiendo el recorrido de una sola vez. Donghyuck mordisqueó su belfo para evitar gemir.
—¿Cómo sabe mami? —preguntó Donghyuck apenas en un susurro, excitado al ver unas gotas decorar el labio inferior del menor.
Jisung pestañeó por un par de segundos, disfrutando del sabor que quedó en su lengua. Jisung había comenzado a llamar "mami" a Donghyuck despreocupadamente, pues él era el omega y hacía sentido que el alfa fuera el papá, pero que Donghyuck usara el apodo así con él... Admitía que le ponía.
—Delicioso, mami...
Donghyuck mordió su labio inferior, notando que comenzaba a humedecerse en sus pantalones ante las palabras del menor.
—¿Qué tal si pruebas un poco más, amor? Así le quitas el dolor a mami.
Jisung asintió efusivamente, yendo directo a su pecho. Jisung siempre había tenido una obsesión con sus pezones, por lo que estaba seguro que había extrañado hacerle aquello.
Los labios del menor rodearon su pezón, acariciándole despacio con la lengua primero, sacándole un gemido a Donghyuck.
—Estoy sensible. —admitió cortó de aire, aquella pequeña caricia húmeda le había mandado una punzada placentera a su entrepierna.
Jisung continuó entonces, succionando despacio. Se alejó con algo de sorpresa cuando el fuerte sabor a leche invadió su boca, y su nariz se removió en busca de más de su aroma.
—Sigue, sigue. —insistió Donghyuck, y Jisung volvió a acomodarse a su lado, cuidadoso de no poner su peso en su estómago.
Continuó succionando con más insistencia, dejando que el sabor de su omega le inundara. Alzó una mano, volviendo a acariciar cariñosamente el otro. Ahora podía notarlo, los pechos hinchados de Donghyuck estaban llenos de leche. Oh, por suerte Jisung había llegado al rescate.
Se alejó un poco para tomar una respiración, y llevó la vista a su omega. Su pobre Donghyuck se veía tan destrozado, con el cabello desordenado, las mejillas sonrojadas y la respiración agitada. Jisung pensó que podía darle un pequeño regalo.
Bajó la vista a sus piernas, notando que las rodillas del omega se frotaban con excitación.
—Voy a tocarte. —sentenció, llevando las manos al inicio de su pantalón. Sabía que a Donghyuck le gustaba cuando daba órdenes.
El mayor asintió apenas, alzando las caderas para que Jisung quitara su pantalón junto a su ropa interior. Sus rodillas se separaron, dejando que el alfa observara la humedad entre sus piernas.
Jisung le dio un pequeño vistazo, y a continuación se inclinó sobre el mayor, besando sus labios. Donghyuck jadeó con placer, y una mano temblorosa se enredó en los cabellos de Jisung, acercándole más a él mientras correspondía el beso.
La mano de Jisung bajó a su muslo, apretando suavemente la piel antes de dirigirse a su húmeda entrada. Donghyuck jadeó agudo contra sus labios, juntando las piernas con sorpresa, pero pronto volvió a separarlas.
La mano de Jisung acarició entre sus labios, delineando y acariciándole despacio, recorriendo las zonas que hace mucho no sentía, dejando que el omega se acostumbrara a su toque. Finalmente las yemas de sus dedos encontraron el clítoris del mayor, y lo presionó despacio, comenzando a frotarle lento.
Donghyuck dejó caer la cabeza, entreabriendo la mandíbula mientras los gemidos más bellos abandonaban su boca. Jisung le observó un par de segundos, y luego decidió volver a su trabajo.
Su boca se colgó del pezón restante, y comenzó a succionar con mucha más facilidad esta vez. Las uñas del mayor se aferraron a sus hombros, presionándolo mientras sus jadeos aumentaban. Las caderas del omega comenzaron a moverse con excitación, por lo Jisung aumentó la velocidad en sus movimientos.
El alfa succionó y succionó hasta que la leche comenzó a salir cada vez en menor cantidad, y cuando tuvo que succionar con demasiada fuerza supuso que había sido suficiente. Se movió, presionando besos en el cuello del omega, lamiendo despacio la marca que les unía.
Donghyuck tembló bajo su toque, separando las piernas aún más. El omega no podía dejar de jadear, y Jisung notó con sorpresa que pequeñas lágrimas decoraban el rostro contrario. Hace mucho que no tocaba a Donghyuck así, por lo que era normal que estuviera tan sensible.
El menor se movió, colocándose de pie solo para volver a tomar asiento en el piso, entre los muslos de Donghyuck.
—Mami. —le llamó, deteniendo sus movimientos un momento para que el omega pusiera atención— Quiero comerte, ¿puedo?
Hace un año tal vez no habría preguntado algo así, simplemente lo habría hecho, pero dado que su omega estaba tan sensible, tal vez aquello sería mucho para él.
Donghyuck asintió efusivamente, acomodándose en el sofá. —Hazlo, por favor.
Jisung acomodó ambos muslos sobre sus hombros, teniendo un mayor acceso de este modo.
Su lengua recorrió el interior de sus muslos en un principio, pero ante los quejidos de Donghyuck decidió inclinarse de inmediato en su entrepierna, consciente de lo necesitado que estaba el mayor.
Lamió sobre su entrada y entre sus labios, recordando el sabor delicioso de su omega. Le dio una suave caricia con su mano, expandiendo la humedad mientras pensaba cómo iba a darle placer en esta ocasión a su novio, y pronto llegó a una idea.
Lamió con insistencia su clítoris durante algunos minutos, sintiendo que Donghyuck temblaba sensible bajo él.
—¡Alfa! J-Ji, más...
El menor continuó lamiéndole, y luego introdujo uno de sus dedos lentamente en el interior del mayor. Dios, su omega estaba tan apretado, extrañaba follarlo.
Donghyuck dio un respingo excitado, y hundió una mano en los cabellos de Jisung, tirando de ellos.
—¡Más, más, más!
La lengua de Jisung se movió con más insistencia, hasta que comenzó a succionar la pequeña protuberancia, sabiendo que a Donghyuck le volvía loco aquello. Su dedo se movió de a poco, comenzando a follarle despacio.
Lentamente la velocidad de sus movimientos fue en aumento al notar que a Donghyuck no le incomodaba nada de aquello, y cuando introdujo un segundo dedo en el interior del mayor se sorprendió al escuchar que Donghyuck gritaba.
—¡Sí! Dios, alfa, alfa...
Jisung alzó la vista, el omega estaba llorando entre pequeños espasmos de placer. Sus manos apretujaban sus pezones, y Jisung notó que leche abandonaba el pecho que no había terminado de succionar. Maldito omega precioso.
Decidió terminar pronto con ello, antes de que a Donghyuck comenzara a darle frío.
Alzó la cabeza, llevando su mano contraria al clítoris del mayor para frotarle con rapidez, mientras sus dedos entraban y salían de él. Donghyuck soltó un gemido ahogado, llevando una mano a su boca para cubrirla mientras la otra se aferraba al sofá. Las piernas de Donghyuck se removían entre temblores, sin poder quedarse quieto.
Finalmente un lloriqueó abandonó la boca de Donghyuck mientras arqueaba la espalda, corriéndose con fuerza bajo las manos de Jisung.
Cerró sus muslos cuidadosamente, indicándole al alfa de esta manera que ya era suficiente.
Jisung presionó un último beso en el muslo del mayor, y luego se puso de pie, tomando asiento junto al omega para besarle cariñosamente el rostro.
Donghyuck tardó más de lo usual en recuperar la respiración, abrumado incluso cuando Jisung acarició su marca con el pulgar, a pesar de que hacía aquello cada vez que terminaban de follar.
—Había pasado un tiempo. —sonrió Jisung con sus mejillas sonrojadas.
Donghyuck asintió, tomando una última respiración larga antes de sonreírle al menor.
—Pensé que iba a perder la cabeza. —susurró con diversión, atrayendo a Jisung para presionar un corto beso en sus labios.
Antes le era sencillo manejar al omega, tomándolo, cargándolo y acomodándolo a su antojo, pero ahora que la panza del mayor estaba tan grande le daba miedo. Con la mayor delicadeza que pudo apoyó los muslos en su regazo, dejando que Donghyuck presionara su cabeza en su hombro.
Donghyuck le dio un pequeño vistazo a la entrepierna de Jisung, notando una mancha húmeda en su pantalón. Sonrió para sus adentros, le gustaba tanto su alfa patético que se corría en su ropa interior.
Se quedaron unos minutos en silencio, disfrutando de la compañía del otro. Donghyuck cerró sus ojos, sintiéndose extremadamente somnoliento bajo las caricias y besos de Jisung.
—Prepárame un baño. —susurró, obligándose a abrir los ojos.
Jisung asintió, moviéndole lentamente otra vez para ponerse de pie. El alfa mordió su labio inferior, moviendo las manos nervioso.
—Uh, y-yo voy a limpiarme primero y luego te prepararé un baño, ¿sí?
Donghyuck soltó una risita y asintió, apoyando la cabeza en el respaldo del sofá.
Jisung rebuscó algo con la mirada, en busca de algo con lo que cubrir al mayor, y finalmente quitó el suéter que él mismo usaba, colocándoselo a su omega para evitar que le diera frío. Donghyuck casi ronroneó al sentir la calidez y el aroma ajenos, y subió las piernas al sofá, acomodándose de lado.
—No tardes mucho, mi alfa.
—¡No, mami!
