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A Happy Ending (for Severus Snape)

Summary:

En el tercer año de Harry sucede algo extraño, algo... Curioso. Harry no sabe cómo Neville se las ha arreglado esta vez para empeorar de tal manera una posción, lo único que sabe es que ahora se encuentra en la enfermería de Hogwarts siendo retenido en medio círculo por madame Pomfrey, la profesora McGonogal y el profesor Dumbledor, todos los cuales le observan en ojos expectantes en lo que el observa la camilla junto a él, donde su anteriormente profesor de posciones se encuentra dormido, con un cuerpo de 13 años y la memoria convenientemente en blanco en todo menos conocimiento educativo...

 

Y Harry siente aprecio por Neville, pero ahora mismo desea colgarlo en la torre de astronomía.

Notes:

Es la primera vez que publicó aquí así que sean piadosos.
Espero les guste esté fic hecho con mucho ❤️

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Explosión en la Clase de Posciones

Chapter Text

Capítulo 1: 

 

— No — es su respuesta definitiva.

Harry puede escuchar como la preocupación y la frustración se filtran desde los tres adultos que convenientemente le observan como sí ese año todos ellos no hubieran tratado a Harry con menos que tosquedad, el lo entiende, se supone que no pueden haber preferido en la escuela y sin embargo todavía la profesora McGonogal y el profesor Dumbledor muestran clara parcialidad a Griffyndor, que todas las casas debían ser iguales pero todavía podía ser presenciada el cinismo hacia Slytherin y la total ignorancia hacia sus compañeros Hufflepuff y Ravenclaw; sin embargo y teniendo en cuenta que Harry no iba por allí pidiendo atención o preferencias, debía admitir que este año los profesores se comportaron de maneras cuestionables. Pero ya que la vida de Harry no podía tener menos que situaciones cuestionables, allí estaba el,

— Harry, querido muchacho... Creo que no entiendes la gravedad de la situación — murmuró él profesor Dumbledor con su afable personalidad de viejito bonachón, su larga barba camuflaba la sonrisa perspicaz de su rostro, y aunque sus ojos cantaban otro tema la actitud segura en el no amedrentaba la ultima palabra en adolescente.

— no señor, es usted el que no está entendiendo — interviene Harry con la mano arriba, parando el tren de pensamiento del viejo — lo que me está pidiendo es simplemente demasiado, señor. Ésta persona no es Hanna Abott, la chica de Hufflepuff que poco he tratado pero que estaría dispuesto a ayudar, no es Anthony Goldstein el chico introvertido pero amable al que no conozco pero igualmente ayudaría porque jamás me ha tratado mal — señaló, guardando sus manos sonrosadas por el invierno próximo — este hombre, señor, es el mismo hombre que me ha ridiculizado dos años seguidos en su clase solo porque no le agrado, que hace temblar a Neville y le pone tan nervioso que lo hizo equivocarse una vez más en clase, y que por fin los cielos le han enviado una cuota grata de karma... Y quiere que me haga cargo de él? — el realmente intentaba creer que esto haría recapacitar a los tres dultos, sin embargo y tomando el silencio colectivo como una pista, agregó un poco más exasperado — con todo respeto profesores, pero ¡¿Están locos?! — 

McGonogal, que no parecía muy feliz con su falta de respeto fue la primera en saltar de su lugar — Señor Potter, comprendo que sus diferencias sean palpables pero está no es una situación grata para ninguno de nosotros, y si el profesor Dumbledor le pide este favor directamente es porque ya hemos repasado todos los métodos posibles y este es el único con un resultado mínimamente aceptable — 

El podía sentir a sus cejas desaparecer en la línea de su cabello por lo altas que habían saltado, su cara, una combinación entre sorpresa e incredulidad no sabía si reír o gritar ante el próximo tren de pensamiento, sin embargo fue mandame Pomfrey la que intervino ferozmente, agitando sus manos ente ambos mientras sus túnica de medimaga ondeban peligrosamente — Muy bien, alto ustedes dos. Esto es una enfermería y por si no se han dado cuenta, lo menos que necesita el profesor Snape en este momento es una pelea entre ambos que pueda alterar más de lo que ya está su condición — bramó, adoptando esa típica posición de jarra que dejaría fuera de discusión cualquier otra excusa que pudiera encontrar alguno de los dos.

— Madame Pomfrey está en lo correcto, Severus necesita todo el descanso posible para cuando despierte, pueda ser sometido a una prueba que nos dirá que tan grave será su ... Condición — el profesor Dumbledor puntualizó nuevamente, optando por un tono más bajo, más condescendiente, el cual Harry creía que sería especialmente utilizado para convencerlo a él — no obstante Harry, lo que te pido aunque suene engorroso es más una pequeña vigilancia, algo parecido a preguntar de vez en cuando como se adapta nuestro querido profesor a su cuerpo y mentalidad luego de este incidente — no tardó en deslizar la carta bajo la mesa.

La sola mención causó que Harry, quien había estado bajo un constante estrés y actitud irascible, provocó que sus dientes mordieran firmemente la carne de su lengua en un intento de no sacar una de sus famosas "respuestas sarcásticas". Llevaba dos años actuando como un total idiota manipulable el cual tendía la mano y después de que todos se l mordían, extendía la otra por mera empatía, sin embargo Harry ya estaba harto de ser el que ponía la otra mejilla, había escuchado a su tía correr un montón de veces a los grupos religiosos que esparcían la palabra de su dios los domingos en cada puerta que encontraban y aunque nunca parecía estar de acuerdo con nada que dijera su estirado familiar, debía congeniar con ella y decir que esa actitud, tan ridícula como sonaba nunca le había servido nada más que para mirarse como un idiota sin columna vertebral. Incluso el idiota de Malfoy había mencionado eso el año pasado apodandolo como "San Potter", y aunque le parecía curioso que Draco conociera tal designio muggle para las personas asquerosamente amables, lo ignoraba gracias a que se dió cuenta lo realmente patético que sonaba.

Y sí así de patético era solo escucharlo, no quería imaginar cuánto más era serlo.

Harry suspiro intentando soltar la mayoría del aire que encapsulaba su rabieta, bajando los hombros en señal de rendición mientras frotaba sus sienes y murmuraba un poco más lento, quizás de ese modo las palabras por fin serían entendidas por el hombre mayor — Creo que debo repetirme, señor. Pero no lo pienso involucrarme en esta situación, sin importar lo mucho que apelen a mi conciencia o mi bondad, el hombre ha sido menos que un imbécil conmigo y eso no lo olvidaré con facilidad — 

La respuesta pareció entristecer al anciano que con pesadez encorvó sus hombros, La profesora McGonogal parecía a punto de saltar y lavarle la boca con jabón, pero una tercera persona, más imparcial y para gusto de Harry era madame Pomfrey, parecía entender sus razones y no se molestó en hacerlo cambiar de opinión.

 

A todas esas Harry giro su mirada para detallar al chico contemporáneo a su edad que antes había sido nada más y nada menos que el idiota grasiento de Snape. El ahora joven de 13 años, era increíblemente pálido a la vista, delgado pero no hasta el punto de lo esquelético tal y como era en su adultez, Harry creyó que se debía a lo que algunos adultos llamaban como la aún presencia de la "grasa de bebé", así mismo tenía el mismo cabello largo y negro que bien conocía en el hombre, solo que menos lacio y grasoso, además que mantenía esa nariz característica en él sólo que no estaba torcida y no era tan exagerada como la había visto hace menos de tres horas.

Y viendo tal escena, solo lo hacía preguntarse una y otra vez con latente irritación ¿Cómo demonios había ocurrido ésto?

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(El día del desastre) 

 

Harry podía ser una persona calmada para muchos aspectos, sí por supuesto tendría la cualidad/defecto de ser obstinadamente terco e impulsivo, pero el no era idiota para saber que no era una cualidad heredada de su padre (según la mayoría de los adultos que llegaron a conocerlo), también podía ser muy indiferente a situaciones que a la mayoría les haría hervir la sangre, un ejemplo claro era el año pasado, cuando Malfoy había llamado sangre sucia a Hermione y ron había saltado con su varita rota a embrujar a Malfoy, sí por supuesto que también se atribuía el hecho de no saber con profundidad la gravedad de dicho insulto, pero habiendo sido insultado desde bebé, la jerga o tradición de los magos hacía poco ante Harry y su capacidad para saber cuándo alguien estaba intentando insultar o no. Recuerda que ese día se había molestado bastante y no por ello se adelantó frente a su némesis para hacerle escupir caracoles en forma de castigo, no, era impulsivo pero también era bastante antiparabólico [¹]

Pero la actitud horriblemente sarcástica y atorrante de Snape esa tarde era algo de lo cual hablar. La semana en general no había sido la más bondadosa con Harry, había tenido que escuchar a la mayoría de Hogwarts burlarse de su debilidad ante los Dementores gracias a la amable participación e intervención de Malfoy. Sumándole a eso sus problemas más viejos, como su certificado no firmado por sus parientes para el viaje a Hogsmade y el conocimiento de ser perseguido por un asesino serial, hacía cierta presión. Después de todo 1+1 = "completo y total desastre predecible gracias a la suerte Potter.

Entonces viene ese día Snape y logra de alguna manera empeorar todo eso como si no fuera algo tan complicado de hacer. Empezamos por su típica llegada melodramática a la clase, la cual en un pasado si logró amedrentarlo un poco pero ahora se le hace totalmente ridículo, siguiendo por sus incontables puntas lanzadas hacia su inteligencia, o más concretamente a la "falta de ella" sus comentarios mordaces sobre su fama y la percepción errónea de que él era el que saboreaba de manera totalmente consciente su propia posción por puro entretenimiento.

Por ello y con la realidad totalmente alterada gracias a los vapores de las posiciones, Harry se tomó muy enserio la frase de "sí me va a dar detención, que al menos sea por algo que SÍ hice". 

— ¿Le es tan impensable, Potter. Leer las instrucciones en la pizarra y seguirla en el menor margen de error que pueda? ¿o es algo que su mal atribuida grandeza le niega a permitirse? — había exclamado su maestro luego de que su posción para encoger fuera totalmente arruinada gracias a Malfoy y su entusiasmos por arrojar tórax de libélula cuando Harry debía haber agregado las lombrices peludas.

La consecuencia sin dudas fue una fuerte pestilencia inundando la sala que fue seguida por un color barroso en su caldero, lo que a su vez conllevó a un cero en su calificación y al tan esperado discurso de rebajar a su alumno hasta la miseria, de Snape. Discusión en la que ahora se encontraban.

Teniendo ya suficiente de las risas camufladas de los Slytherin y la expresión completamente complacida de Snape ante su insulto, Harry hizo su primer error en el día, responder a Snape — Bueno, quizás sus alumnos tendrían mejores resultados si usted se preocupara más en enseñar que en actuar como un total idiota — bramó el chico, sujetándole la mirada al hombre de túnicas oscuras que ahora lo observaba con fuego en la mirada.

Automáticamente luego de esa frase el salón se sumió en un silencio tenso, incluso el idiota de Malfoy parecía un poco inseguro de la manera en la que Snape reaccionaría contra el Niño-que-vivió, siendo totalmente conocedor de la peligrosidad que denominaba a su jefe de casa. Snape, que para nada divertido del comentario irrespetuoso del mocoso Potter, desapareció la posción deficiente a la par en que se apoyaba en sus dos manos y cerraba la cercanía entre ambos, irguiendose sobre el chico en la manera más aterradora que todos los jóvenes presentes podrían considerar, más de uno incluso comenzó a temblar, todos excepto Harry, quien mantenía su arrebato de valentía muy por encima de lo saludablemente aconsejable.

— Escúchame una cosa muy bien, Potter — la manera inusualmente despreciativa en la que el hombre arrastraba sus palabras activaron la aparentemente olvidada señal de alarma en el adolescente — Puede que en tu hogar de oro y plata una actitud como está hubiera sido pasado por alto debido a tus podridos familiares, pero aquí la máxima autoridad sigo siendo yo, y sí a mí me apetece actuar como un "idiota", según tú descripción, es mi propio problema, de todos modos descalificaré ese decadente intento tuyo de barro al que llamás posción y te daré las horas de detención que a mí me plazcan, porque soy tu profesor y no hay nada que tús ridículos berrinches puedan hacer contra eso — un breve silenció se acentuó entre ambos mientras los dos hombres mantenían sus miradas lo más descriptivas posibles, Harry por una parte mordiéndose los labios en lo que era un intento por evitar cavar más hondo su propia tumba — 25 puntos menos a Griffyndor — una exclamación grupal indignada por parte de los jóvenes de rojo se escuchó de pronto — y detención por tres semanas — finalizó.

Snape todavía no le había apartado la mirada, sin embargo se había erguido y había recuperado parte de su insoldable actitud de mierda, además de que ahora su rostro aunque pétreo mostraba la típica satisfacción que poseía luego de haberle jodido la vida a Harry. El por en cambio no podía evitar moler sus dientes con rabia, la nota no era un tema al que el realmente le tomara importancia, después de todo casi nadie parecía sacar más de un "Supera las expectativas" en esa infernal clase, incluso Hermione se las veía grises con las constantes puntas de Snape a su insufrible entusiasmo por ser la mascota del Maestro, pero era su autoconvencida percepción de su vida idílica lo que le hacía revolver las tripas a Harry, el hecho de que hablara sobre su "cuna de oro y plata" como sí el hubiera vivido lo que Harry, como si realmente conociera su situación... Le calaba la paciencia.

Sin embargo antes de que Harry pidiera decir cualquier otra cosa, o que incluso Snape pudiera enviar una investigación irrazonablemente innecesaria solo para joderles más el día, un fuerte sonido de burbujeo se extendió por el salón, así como una peligrosa ola de vapor que a más de uno le hizo toser debido a la acidez de su saturación. Él fue uno que se cubrió la nariz rápidamente, recordando el picor familiar a cuando combinó por primera vez el peróxido de hidrógeno, la lejía y el amoniaco en un intento por limpiar a profundidad el baño de invitados, el olor era penetrante, altamente alcaino si el ardor en sus fosas nasales le decía algo, pero sobre todo, era muy muy inflamable según podía ver.

Cómo sí su suerte jamás fuera a su favor, Neville nuevamente revolvía con total desesperación el Caldero asesina mente sospechoso frente a él, arrojando cualquier ingrediente que estuviera y no estuviera en su mesa de trabajo con una llama demasiado alta y nada de delicadeza. La posción era menos un lodo y más del color de la lava hirviente, y sí no supiera Harry que el tipo de posción que estaban preparado en un principio no tenía nada que ver con lo explosivo, habría creído que está infusión había sido creada con la finalidad de destruir algo. Cómo de costumbre las personas cercanas y no tan cercanas a Neville dieron pasos atrás esperando que algo sucediera, que la posción eclosionara o que Snape saltará al centro a intimidar o recalcar lo idiota que era Longbottom, cualquiera de las dos.

El problema vino cuando el rostro de Snape, comúnmente pálido y cetrino, se filtró de cualquier mínimo color que tuviera y se volvió tan claro como un papel, el mismo ceño fruncido se evaporó en cambio por una expresión de total horror antes de correr literalmente en dirección a la bomba de tiempo, y Harry ahora podía llamarla así debido a la magnitud de ESA EXPLOSIÓN. 

— ¡Protego! — había gritado Snape, colocando el escudo en la aglomeración de estudiantes más cercano al caldero. El hombre había intentado hacer lo mismo en la posción para rebajar su letalidad sugerente y sin embargo lo único que el tiempo le permitió fue agregar un poco del agente neutralizante que podría haber calmado el burbujeo, antes de que el gran líquido rojo y amarillo fuera regado en todas direcciones.

El grito colectivo no tardó, así como algunos otros estudiantes que se desmayaron o que parecían al borde de un colapso nervioso. 

Harry por en cambio no sabía en que enfocarse, habían gritos y sonidos en todos lados, la sustancia amarilla seguía escurriéndose por los muebles que desprendían humo y el caldero donde había marinado la posción ahora no siquiera podía llamarse caldero, solo un pedazo de peltre y metal derretido e inservible.

— ¡llamen a Madame Pomfrey! — había gritado Harry, que seguía viendo el cuerpo inerte de su maestro tendido en el suelo con la túnica humeando y partes de esta derretida, la primera en reaccionar por supuesto fueron Hermione y Ron, los cuales salieron del estupor del momento para correr en dirección a la enfermería y quizás a convocar al director, mientras tanto otros estudiantes, había notado Harry, se quitaban las túnicas exteriores por qué la posición les había salpicado contra todo pronóstico — Ayuden a los heridos, los demás aléjense de la mesa — había gritado y con suerte para todos, ni siquiera Malfoy parecía con ánimos para contradecirlo, además de estar ocupado socorriendo a Parkinson.

Con todos lejos del lugar Harry se acercó con la finalidad de revisar la capa del hombre, sabía por Hermione que el uniforme de enseñanza que usaba Snape eran especiales para los poscionistas y que la mayoría tenían un sin fin de hechizos anti explosiones o antiincendios, sin embargo y al acercarse podía notar que la capa sí estaba quemada y habían sectores donde el material se había simplemente derretido. Sin ánimos de observar que tan fuertes habían sido las quemaduras del hombre en el rostro, Harry elevó el cuerpo de su profesor y lo alejó lo más posible del punto de explosión, acercándolo a la puerta para cuando la enfermera y el director entrarán por allí. Cosa que no tardó en suceder, solo que con McGonogal en el equipo.

— ¡Por Merlín! ¿que ha ocurrido? — fue la pregunta conmocionada de la cabeza de los leones, junto a ella y actuando como la profesional que era, Madame Pomfrey conjuró una camilla rápida en dirección a Snape, haciéndole un amague a Harry para descender al maestro en el medio de traslado. Y mientras McGonogal preguntaba cuántos heridos habían, Harry respondía algunas preguntas de la enfermera.

— ¿Que tan cerca estaba de la explosión? — 

— Junto a ella, había intentado revertir los efectos de la mucosa de gusano cuando el caldero estalló, nosotros estamos bien porque lanzó un Protego en nuestra dirección, pero él se llevó la peor parte — aseguró el chico, caminado junto a ella mientras Poppy hacia movimientos extraños con su varita.

McGonogal, que había salido justo luego de ellos intento decir algo en contra de la presencia de Harry — Señor Potter, esté asunto no es de su incumbencia así que sí no está herido por favor regresé a su sala común inmediatamente — el solo tono que había utilizado había irritado bastante a Harry, por supuesto que podía obedecer pero ¿Tenía que decirlo de manera tan pedante? 

Madame Pomfrey, que había escuchado el poco tacto de su colega, frunció el ceño antes de lanzarse en su defensa — Ahora mismo Minerva, Harry es de gran ayuda relatando los hechos con detalles, el es muy necesario por lo contrario de su comentario poco amable — el bufido de la dama mayor sin dudas había golpeado a McGonogal, quien escandalizada apretó los arrugados labios y no dirigió otra palabra al chico — ¿Que posción estaban realizando, sabes quién era el dueño de ese caldero? ¿viste que me puso a la posción? —

Habiendo llegado a las enormes puertas de la enfermería, Harry vislumbró una cama especialmente puesta para atender a Snape, del mismo modo en que Dumbledor había seguido sus pasos rápidos en silenció, se ubicó cercano a la camilla pero no lo suficiente como para estorbar, lo mismo con una amargada McGonogal.

Madame Pomfrey levitó a Snape de la camilla a la cama del hospital, desechando los trozos inútiles de su capa para poco a poco ir revisando la piel comprometida — Estábamos elaborando la posción reductora. Fue mi compañero Neville quien se equivocó en su caldero pero debido a que el profesor Snape estaba criticando mi trabajo no pude ver realmente que fue lo que salió mal en la posción de Neville, sólo recuerdo verle arrojar mucosa de gusano— comentó, creando espacio entre él y la camilla para no irrumpir en el vaivén de Pomfrey.

La dama asintió aún ocupada — Ya veo, entonces todo lo que podemos hacer es intentar remediar las quemaduras más graves y esperar a que despierte... Potter, pásame ese maletín cercano al diván — señaló la mujer.

Harry inmediatamente corrió en dirección al sitio, recogiendo el maletín y en el proceso algunas vendas que encontró para regresar corriendo a Poppy — Perfecto, también voy a necesitar ven... Oh, exacto, gracias Harry — el solo asintió aunque claramente la mujer no lo miró.

El tiempo transcurrió con Madame Pomfrey correteando de aquí para allá, haciendo preguntas cada tanto tiempo y con Harry ayudándole a conseguir algún insumo que requiriera. Durante todo ese tiempo ni el profesor Dumbledor ni la profesora McGonogal hicieron más que observar, Harry se sentía internamente irritado por su falta de intención de ayudar o contribuir algo a la medimaga, incluso él, siendo un estudiante de tercer año sin mucho conocimiento, había contribuido acercando las cosas o buscando elíxires. Madame Pomfrey también parecía un poco irritada con las presencias silenciosas y para nada contribuyentes en su enfermería, dado que les daba una que otra mirada enojada de soslayó, pero se limitó a atender a su paciente sin decir lo que su cabeza deseaba filtrar.

Pasado un buen rato, madame Pomfrey secó delicadamente el sudor de su frente con el dorso de su mano, dejando salir un suspiro largo mientras observaba a Harry imitarla — Muy bien, eso es todo lo que podemos hacer por ahora. Sí nada se complica, el profesor Snape estará mucho mejor mañana por la mañana, y sí tenemos suerte podrá decirnos con más detalle que clase de posción lo golpeó — asintió la dama, completamente orgullosa de su trabajo. Sus ojos cayeron entonces al niño junto a ella, a quien le brindó una suave sonrisa antes de felicitarlo — Debo decir Harry, que tú tiempo de acción es increíble, además me fuiste de mucha ayuda al traer las cosas que te pedí, podrías incluso pensar en estudiar para medimago — 

Sin poder evitarlo las mejillas de Harry enrojecieron, era de conocimiento común que el no sabía reaccionar mucho a los lagos, pero por primera vez en mucho tiempo alguien le decía que era bueno en algo que no tenía el nombre de su padre incluido en la oración, así que lo tomaría como un gran logro — Gracias Madame Pomfrey, sólo quería ayudar —

Y antes que el rostro sonriente de Poppy dijera algo más, la voz del viejo director interrumpió por primera vez en la sala — Si, si, admito que las acciones de Harry fueron las indicadas, pero creo que sus amigos estarán preocupados por tí, Muchacho. Después de todo ya pronto será hora de la cena — 

Harry observó al director con un sentimiento ilegible, Poppy por en cambió le miró con cierto enojo al haberla interrumpido — Es cierto señor Potter, le agradezco MUCHO su ayuda pero es hora de regresar a su sala común — habló la enfermera, dirigiendo una mirada de advertencia a Minerva — mañana si quiere puede pasar por aquí luego del desayuno, pero por ahora está despedido — 

— Si Madame Pomfrey — asintió, girando en dirección a los dos leones mayores para despedirse con menos entusiasmo — Profesores — y salir del lugar.

Harry cree haber escuchado un regaño suave proviniendo de la enfermera de la escuela, pero ciertamente no tenía ánimos para mirar mucho a sus maestros por más tiempo, el incidente le había dejado muchas cosas en las cuales pensar, comenzando por el hecho de que el bastardo sarcástico había lanzado una protección rápida a sus estudiantes incluso antes de él mismo ponerse seguro, la aparente nula preocupación del director para con su maestro de posciones y por supuesto la actitud pedante que la profesora McGonogal parecía no querer dejar cada qué el se vei involucrado en un problema al cual no siquiera era responsable.

Harry solo suspiró, era mucho por lo que pensar y siendo sincero luego de ese torbellino de emociones y adrenalina su sistema había sido drenado por completo, mañana tendría práctica de Quiddich con Oliver en el ocaso, así que debería dormir lo suficiente para estar mínimamente preparado para las rutinas inhumanamente duras del chico. Harry debía admitir que a veces creía que a Oliver ni siquiera le importaba tanto su vida como le importaba el Quiddich.

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1 - Antiparabólico : frase de la jerga venezolana que retrata el actuar de una persona indiferente, viene de la frase "No pararle bolas al asunto" anti-para-bólico, también como comparación a las antenas parabólicas que captaban y emitían la señal de un televisor. (Esta frase fue total y completamente puesta a propósito por su escritor, pues me parece una palabra que definió mucho a Harry cuando no se toca el punto de sus padres y posteriormente sus amigos)