Work Text:
Cuando Azulín beso el hocico de la pequeña unicornio se sintió como un dios de voluntad inevitable.
"Hay de aquel que deba la sangre del último unicornio pues el será el heredero del reino de los cielos"
Estaba cumpliendo su destino.
Clavando sus dientes en el cuello del potrillo y desgarrando su carne.
Bebiendo su sangre como un viejo vino de los viejos reyes.
"HERMOSO Y ETERNO "
Se embriago en la satisfacción de su gloria y por un momento sus piernas temblaron.
Un escalofrío recorrió todo su cuerpo.
El ruido Blanco zumbando en el fondo de su cabeza.
Y no paso absolutamente nada.
Se sintió vivir el peor de los horrores, cuando se hizo repentinamente consiente de su entorno, y todo era exactamente igual.
El cielo nublado de un rojo enfermizo, sus tropas devastadas, su cara horripilante y su hermano muerto bajo sus pies...
Miro al unicornio que seguía sangrando en sus brazos, con su rostro inconsciente, casi tranquilo, como si estuviera soñando.
Y Azulín lloró, las lágrimas brotaron de su único ojo y lloró como nunca había llorado antes, escondiendo su deformidad entre sus manos.
Intentando ocultar su vergüenza a Dios.
