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Uzui volvió a gruñir mientras miraba como sus intentos por escapar habían sido frustrados por décima ocasión y lo peor no fue la sensación de libertad perdida casi al instante de obtenerla, no, lo peor era que esa sería la última vez que las chicas habían aceptado huir con el. Ahora con él atado de pies y manos no había ninguna posibilidad de irse todos juntos, y la última advertencia de su padre era por la cual había intentado huir, la frustración era cada vez más evidente mientras su padre lo miraba con desdén, el hombre viendo como forcejeaba tengen decidió que no tenía caso hacer sufrir a las mujeres que trataban de vestirlo adecuadamente, las despidió a todas con un ademan y se acerco a su hijo.
—Eres tan terco, todo esto sería más fácil si solo agacharas la cabeza e hicieras lo que se te dice.— Agarro su cara con tanta fuerza que tengen estaba seguro habría unas terribles marcas ahí al día siguiente, sus ojos se dirigieron a los de su progenitor para mostrarle cuan decidido estaba a no cumplir su voluntad.
El mayor soltó un suspiro y siguió con el trabajo que las mujeres habían dejado a medias vistiendo al peliblanco con rudeza, no quería hacer esperar más a la familia que había comprado a su hijo para esta boda, todo el tiempo que perdieran podría ser tiempo en el que pudieran retractarse de la decisión. Al momento de terminar con su trabajo se aseguró de apretar con más fuerza las ataduras de su hijo.
—Ahora comportate y deja que los demás hagan su trabajo, no queremos que tu boda se prolongue aun más.— El hombre se levantó y con un porte orgulloso se dirigió a la salida, en el último segundo volteo un poco su cara dirigiendo la misma mirada fría que tengen había recibido toda su vida y que siempre hacía que un desagradable presentimiento se asentara en su estómago. —Continua con tu show de la forma más correcta o alguna de tus servidoras podría pagar las consecuencias, felicidades por tu boda hijo—
La última advertencia había sido lanzada y a tengen no le quedo otra opción que apretar sus puños y poner buena cara para que las mujeres siguieran haciendo su trabajo. Detestaba la idea de casarse con alguien que no conocía pero debía hacerlo por el bien de Hinatsuru, Makio y Suma, ellas habían confiado en la libertad que él les prometió pero al final ese fue un gran error para los cuatro.
Al final tengen acabo vestido con un Montsuki que para su gusto era demasiado oscuro y ni siquiera se le dejó llevar nada en la cara o el cabello que no fuese lo tradicional, su padre no le había permitido nada de eso por su desobediencia al intentar irse unas horas antes de su boda e incluso podría deducir qué si no lo hubiera hecho tampoco se lo hubiese permitido, ese hombre nunca fue simpatizante con la extravagancia de tengen.
Uzui movió un poco sus manos que aun estaban atadas y se preguntó cuando podría deshacerse de estas, no sería muy bonito que los invitados a la boda lo vieran atado de manos casándose como si lo hiciera en contra de su voluntad, era el caso pero si se iba a casar quería al menos poder mover sus manos con libertad. Al final apareció su hermano quien lo miraba como siempre indiferente hacia todo lo que lo rodeaba, era una pena que siendo ellos dos los últimos de sus nueve hermanos su relación no fuera nada más que una competencia por parte del menor e indiferencia por parte de ambos.
—Padre dijo que tus mujeres van a recibir sus debidos castigos después de la boda y luego se va a dictaminar que hacer con ellas.— El pelinegro tomo las ataduras del mayor en sus manos y se levantó listo para irse pero la voz de tengen lo detuvo.
—El no puede decidir que hacer con ellas.— El miedo se disimulo bien para hacerlo parecer como una amenaza.
—Puede, tu matrimonio fue pactado con las condiciones de que pasarías a ser parte de la familia que te compro y que tu matrimonio sería dentro de la monogamia debido a eso las mujeres que se habían elegido para ser tus consortes pasan a ser propiedad de nuestra familia.— El menor salió de la habitación para que tengen pudiera pensar en ello o simplemente porque no le importaba nada de lo que pasaba, Uzui suponía que era más lo último.
No tuvo mucho tiempo para procesar la información ni para imaginar lo que pasaría con las tres mujeres ya que fue interrumpido por una de las mujeres que lo habían ayudado a prepararse, le indico que era hora de empezar con la ceremonia y que debía dirigirse hacia donde su futura esposa lo esperaba. Solo pensar en el caminando hacia su perdición hizo que el sentimiento se hiciera aún más presente en su estómago, aún no estaba del todo preparado, tenía mucho que digerir pero sabía que suficiente había provocado con su desobediencia anterior era hora de que bajara la cabeza como su padre le había aconsejado.
Y ahí estaba a unos cuantos pasos de hacer que su futuro estuviese sellado al de alguien que no conocía, hacía alguien por quien no sabía que sentir en esos momentos, ¿Ella también odiaría las condiciones de su boda? ¿Estaba siendo obligada? Tal vez si ese fuera el caso, ella y tengen podrían entenderse mejor, al menos lo intentaría.
El sonido de su progenitor aclarando se la garganta lo hizo volver al momento; tengen pensó que tal vez si la relación no fuera tan mala, si tan solo su boda no fuera obligatoria, si uzui amara a la otra persona, tan solo si no hubiese sido comprado, tan solo tal vez hubiese podido ser una conmovedora escena.
Mirando a la gente que esperaba por su llegada y a la figura parada de espaldas esperándolo, si iba a dar un espectáculo obligatorio entonces lo haría bajo sus términos y de la forma más extravagante posible.
Puso la mejor de sus sonrisas, mientras caminaba con su padre a su lado, saludaba y charlaba como si casarse sin anticipación fuese lo más común del mundo, caminaba orgulloso mientras en el fondo deseaba salir corriendo. La idea tan tentadora hizo un eco en su mente y hubiera sido una gran opción si no se hubiese encontrado ya al lado de la persona con la que se iba a casar.
Por más intentos que hizo durante la ceremonia para verla no pudo notar nada más que su cabello de un particular color. "Parece como si su cabello estuviera en llamas" pensó tengen mientras miraba al oficiante de la ceremonia decir cosas como el amor y la lealtad en el matrimonio, cosas que obviamente ellos no tenían porque ni siquiera conocía el nombre o la cara de con quien se casaba, solo era una figura vestida para una boda al lado de él. Dejo de prestar atención hasta el momento en que se mencionaron los anillos ese era un tema del que la familia de la novia se encargo por lo que dirigió su mirada a la parte de la familia de su prometida para observar como una mujer apoyada de un hombre y un niño con cabello idéntico al que apenas pudo notar en su futura esposa, la ayudaban a levantarse pero ella tan serena los apartó a ambos y aunque con dificultades logró llegar hasta ellos. Uzui estaba preocupado por la mujer que podría colapsar si daba otro paso, por lo que pudo notar al parecer también su prometida quien se apresuró a ayudar a su posiblemente madre. La mujer con una sonrisa miro a su hija entregándole un anillo y luego su mirada fue a parar a tengen a quien le dirigió levemente una mirada con tristeza aunque después le sonrió también y le entregó el anillo para regresar a su lugar.
Esta vez pudo observar con detalle y por primera vez la cara de la mujer con la que estaba por contraer nupcias, era casi idéntica a la de su madre solo que con rasgos un tanto más acentuados, tal vez se parecía más a su padre y solo había sido endulzada por su encantadora progenitora, pudo haberlo confirmado si hubiese volteado a ver a los padres pero estaba demasiado embelesado por la mujer delante de él que casi se le había ido el aliento, la divina criatura movió sus labios en sonidos que tengen aún no podía escuchar, para después tomar la mano del albino y colocar el anillo. Los flameantes ojos de su esposa lo miraron directamente, el se hubiese dejado consumir por las llamas de no ser por un insistente sonido irritante llamándolo.
—¿Eh? — El sonido molesto era la voz del oficiante quien parecía irritado por tener que repetirse.
—Uzui Tengen, ¿Recibes a Kyojuro Rengoku para ser tu compañero, para tenerle y protegerle de hoy en adelante, para bien y para mal, en la riqueza y en la pobreza, en salud y en enfermedad, para amarle y cuidarle hasta que la muerte los separe? —
Uzui apretó sus labios, no estaba seguro de que responder porque el 'no' era una respuesta que estaba seguro no tenía derecho de decir, la dura mirada de su padre advirtiendo le las consecuencias de sus actos fue suficiente para que formulara su respuesta.
—Acepto. — Nunca hubo nada que pensar, nunca importaron sus deseos o decisiones así que responder no debió sentirse tan mal pero lo hacía, Tengen aún no encontraba el porqué.
Después de eso se llevó a cabo una fiesta de celebración en la que Uzui hubiese estado encantado no tener que estar, lamentablemente el era el novio y por ende uno de los anfitriones principales. Por fortuna su esposa parecía estar igual de incomoda que el con su presencia así que se evitaron sutilmente toda la noche y cada quien estuvo por su cuenta hasta el momento en donde ambos tuvieron que bailar, Uzui esperaba estar lo suficientemente ebrio para no tener que preocuparse por estar tan cerca de su esposa pero el solo ver su cara hizo que su corazón latiera de una forma extraña otra vez, ninguno hablo y apenas se tocaron pero Tengen podía sentir cuán nerviosa estaba la mujer también, tal parece que no fue el único obligado a tener que casarse con un desconocidob, bueno al menos ya tenían algo en común, cuando el baile terminó siguieron otra vez tratando de ignorar se lo más posible el uno al otro.
Hasta que despidieron a todos sus invitados fue que Tengen cayó en cuenta que no sabía donde estaba parado actualmente, era obvio que esta casa no pertenecía a su familia, o estaba muy borracho en ese momento o tal vez fue uno de los múltiples regalos de la familia de la novia, supuso que así era porque la mujer comenzó a caminar y se volteo cuando Tengen no la siguió, el pareció entenderlo y fue detrás de ella, ambos en silencio llegaron hasta una habitación qué se veía espaciosa.
Ambos entraron y fue como en la celebración cuando se ignoraron, solo que en esta ocasión Tengen sentía la necesidad de hablar con su esposa, conocer si ella tambien había pasado por la misma situación o cual era su historia, recordó como a él incluso lo habían amarrado y a las chicas tal vez ya se les estuviera aplicando un castigo cruel todo por su culpa, eso lo hizo enojarse aun más con toda esta situación pero sobre todo con el culpable.
—No te ves muy contento.— Si Tengen no tuviera un oído superior al de muchos otros de hubiera perdido del sonido de la voz de su esposa como cuando quedo prendido con su belleza solo que ahora nada lo distraía más allá de su enfado, la mujer lo miraba de una forma serena como si la situación no le afectará en lo absoluto, eso hizo enojar más a Tengen.
—No lo estoy, ¿Porque sería feliz de casarme con una mujer que nunca vi en mi vida y que no conozco? — Tal vez Tengen estaba descargando su frustración en la persona errónea, su esposa se quedó mirándolo un poco más como si buscará algo en el pero al no encontrarlo ella solo se rio un poco, lo que no apaciguo nada a su esposo —No veo la razón del porque te ríes, no dije nada gracioso. —
—Perdoname, no es gracioso, lo siento. — Uzui lo dudaba ya que seguía riendo de una manera mal disimulada, solo que estaba vez ella se dio la vuelta completa mostrándole a Tengen qué se estaba desnudando —Es solo que no soy una mujer. —
Tengen empezaba a notar como su paciencia se le iba de las manos por las palabras de su esposa cuando esta deslizó la ropa por sus hombros y aunque Tengen quiso apartar la mirada estaba intrigado por admirar más los encantos de su compañera, cuando noto que el pecho de la mujer estaba abultado pero no de la forma en que solían estar los senos de las mujeres además de ello, poseía el cuerpo de un hombre Tengen solo pudo mirar de la ropa interior de su "esposa" a la cara sonrojada de la persona frente a él. No podía negar que el cuerpo masculino también era cautivante y que su mirada de vez en cuando se paraba ya fuese en el bondadoso pecho de su "esposa" o en lo magníficos qué se veían sus bíceps.
—¿No eres una mujer?— Necesitaba más que un simple 'si' de respuesta, Uzui necesitaba una explicación detallada de que demonios estaba pasando. ¿Su padre sabía de esto? De serlo, la cantidad de dinero que se le debía a la familia de su "esposa" debía ser exorbitante para que el hombre aceptará qué su hijo se casara con otro hombre. Desde hace algún tiempo existían hombres que podían tener hijos con otro, la razón era la evidente baja de mujeres ya que los demonios parecían preferir a las mujeres para comer qué a los hombres por lo cual se busco soluciones para que la raza humana siguiera existiendo, el resultado eran estos donceles, pero aun así su padre nunca había aceptado a ninguno en su clan.
—No lo soy, y si te lo preguntas la respuesta es si, soy uno de esos hombres. — El rubio parecía algo tímido respecto al tema por lo que a Tengen solo le quedaba procesar la información.
Bueno, al fin y al cabo tenia todo un matrimonio por delante para descubrir las respuestas a sus preguntas, tal vez este matrimonio no sería tan malo como esperaba.
