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30 Días de OTP

Summary:

Serie de desafíos durante un mes para poner aprueba la creatividad y velocidad, básicamente porno con muy poca trama.

Notes:

Este es un fic de mi autoría publicado antes en Wattpad, el cual por razones de las nuevas políticas decidí mudar esta historia aquí. Si es la primera vez que lees esta historia, aviso que esta historia esta lleno de errores narrativos y cringe, habían días me sentía mal física o emocionalmente, lo que siento que influyó en el resultado final, más que nada por el hecho de que por ser un desafío, tenía poco tiempo de pensar y corregir errores. Actualmente solo estoy publicando esto por mis lectores en Wattpad que por alguna razón adoran esta historia y como yo los amo a ustedes, se los dejo aquí para servirse.

Y si eres uno de mis seguidores en Wattpad, gracias por seguir apoyándome a pesar de las nuevas circunstancias y los amo con todo mi corazón.

Chapter 1: Abrazo

Chapter Text

— Oh~ Mi dulce Angel... ¿Qué te he dicho con respecto a desobedecerme~? — el arácnido empezó a retroceder al ver como su jefe se acercaba amenazante hacia él mientras agrandaba su sonrisa con malicia, pero no pudo llegar lejos, pues su espalda chocó casi inmediatamente contra la pared.

— Va-Val, por favor, podemos hablar de esto— trató desesperadamente de persuadir mientras sentía que sus piernas le temblaban y un sudor frío recorría su espalda.

Pero sabía que no podría negociar con Valentino, sus súplicas no servirían de nada y no podía huir.

Trató de pegarse más a la pared sintiendo como empezaba a hiperventilar y las lágrimas empezaban a asomarse por sus ojos únicamente por el miedo.

— Angel, Angel... No puedes huir de mí...— sentía que él se volvía más pequeño mientras el proxeneta se volvía más grande.

La habitación se volvía más oscura y el miedo se volvió más grande.

— Angel...— susurró con malicia el demonio frente mientras extendía sus garras hacía él— Angel...

En eso abrió los ojos de golpe encontrándose con unos ojos escarlata que lo miraban fijamente.

— ¿Angel?— la voz inconfundible de Alastor lo hizo darse cuenta que esos ojos eran del Demonio de la Radio, quién lo miraba de cabeza.

Se sentó rápidamente en el sofá un poco sobresaltado.

— ¡Hasta que por fin despiertas! No sabes cuánto tiempo estuve aquí tratando de despertarte, no dejabas de murmurar cosas y de llorar— dijo tan animado como siempre.

Angel tocó sus mejillas y se encontró con que estaban empapadas con sus propias lágrimas.

Ahora lo recordaba, estuvo toda la noche trabajando en los estudios pornográficos y su rendimiento no fue el de siempre, por lo que se ganó un gran castigo por parte de Valentino.

Al llegar al hotel, estaba tan cansado que simplemente se echó sobre el sillón del vestíbulo y se quedó durmiendo ahí.

Aun así no pudo encontrar paz ni en sus sueños.

Se volteó para ver a Alastor y ahora, su sonrisa no era la de siempre, parecía un poco más serio.

— ¿Estás bien?— preguntó con algo de seriedad en su voz.

Parpadeó un poco sorprendido de la actitud del pelirrojo, pero al recordar que sus ojos estaban llenos de lágrimas desvió la mirada un poco avergonzado.

— Sí, sí, estoy bien, sólo... Sólo fue una pesadilla— dijo cortante sintiéndose nervioso de que Alastor lo haya visto llorar— Cómo sea yo-. — trató de levantarse del sillón, pero fue interrumpido por el demonio mayor, quién había agarrado su cabeza y la apoyó contra sí mismo.

Abrió los ojos sorprendido e inmediatamente su pulso se empezó a acelerar y sus mejillas a calentar.

— Si te sientes mal... Te puedo dejar abrazarme— alzó la mirada y se encontró aquella mirada carmesí, mirándolo con honestidad y dándole una verdadera sonrisa.

— ¿De verdad?— preguntó torpemente sintiéndose repentinamente tímido.

— Por supuesto— asintió el contrario sin dejar de sonreír.

Sin hacerse de rogar, Angel envolvió sus brazos alrededor de Alastor, quedando su rostro justamente enterrado en el pecho del contrario.

Ya no se sentía asustado por la pesadilla, pero definitivamente no podía rechazar un abrazo del gran Demonio de la Radio.

En el momento en que el mayor envolvió sus brazos a su alrededor, pudo sentir una paz que no sentía desde hace mucho.

Todo se sentía tan bien, su tacto, su calor corporal, su olor. Era algo que trataría de recordar por siempre, le gustaría que esto durara por siempre, estar por la eternidad en aquel abrazo.

Porque si estaba entre sus brazos, podía decir con seguridad que sí existía la paz.