Chapter Text
Shen Yuan sabía que confiar en el sistema era como armar un cubo de Rubik, mientras se reparaba un lado se deformaba el otro. Terminar atrapado en una jaula, vestido con ropas precarias y exhibido entre cientos de demonios que parecían ansiosos por dejarle caer sus babas (y otros fluidos), fue el recordatorio de ello.
El hecho que Sin Cura decidiera aparecer en media batalla, justo después de que esa planta le explotara en la cara por la torpe espada de Min Fan debió ser una advertencia, pero estaba tan ansioso por cuidar su dignidad que olvidó la calidad del mundo en el que estaba. Ahora, con el sistema en hibernación (lo está ignorando el muy hdp) y sus poderes de cultivador inmortal sellados, no le quedaba de otra más que preparar un intento de suicidio, o uno de escape. Lo que ocurriera primero. – Muy bien, silencio por favor, nuestro siguiente articulo es una pequeña belleza cara
Quien hablaba era un demonio femenino de tres ojos, cabellos como serpientes, de pecho amplio y piernas delgadas; estiró las manos en su dirección y con una pequeña flor golpeo las vigas. – Muchos aquí lo deben conocer, se habrá llevado cientos de vidas de nuestros compañeros, es perteneciente a la montaña Can Qiong y poseedor de la magnífica espada Xiu ¿ya adivinaron quién es?
Era su turno de entrar en escena, Sin Cura volvió a golpear y el afrodisiaco que ya era insoportable, empezó a picarle bajo la piel. Su pecho se sentía caliente, entre sus muslos la tela casi transparente raspaba, sus manos le hormigueaban, y los dedos de sus pies se comenzaban apretar. – No todos los días tenemos la oportunidad de vengarnos de un cultivador de Cang Qiong, así que incluso permitiremos la compra en grupo, ¿quién da más?
Era su fin, ¡jodanse! Va detonar su propio núcleo ahora mismo. Es mejor morir con dignidad, que convertirse en el personaje principal de un mal comic H. – Tenemos 80 piedras espirituales, 680 ahí atrás, ¡800 piedras a la izquierda! Debe sentirse orgulloso maestro Shen, es la primera vez que ofrecen tanto por alguien
¡Orgulloso mi culo! No quiere convertirse en un baño público. Con su último ápice de energía y con las ideas cada vez más pérdidas en las sensaciones, empezó a calentar dos de las barras que le rodeaban, si lograba hacer un espacio, por minúsculo que fuera, tal vez lograra una pequeña distracción. – ¡Yo ofrezco mil piedras! – una voz se alzó sobre las otras, pero estaba demasiado decidido para perder la concentración, además sus parpados casi se cerraban.
La curvilínea anfitriona miro alrededor. – ¡¿Alguien da más?! ¡¿Alguien tiene más?! – no hubo respuesta, todos habían sido oprimidos por la fuerte energía del hombre que cada vez se acercaba más al escenario. Incluso un demonio delgado que alzaba una bolsa con piedras y la agitaba desesperado, se hiso pequeño al momento que se encontró con su mirada. – Bien, entonces eso es todo. Vendido al guapo caballero de túnicas negras, que se acerqué a reclamar su premio
Solo entonces alzó la cabeza, dejó las varas calientes y casi quebradas para sondear la fuerza de su nuevo captor, pero antes que lograra asimilar lo que veía, fue alzado con toda la jaula. – Tú, tú, tú
¡Mierda! ¡Mierda! Esto no podía estar pasando, es ilógico. Acaba de dejar al protagonista hace cinco minutos a unos 50 kilómetros, ¿cómo es posible que este tan grande? Un breve destello de los ojos contrarios lo confundió un segundo, ¿era Binghe?, ¿realmente era Luo Binghe? El joven adulto le mostró una sonrisa, y todo su cuerpo se estremeció, un susurro de “shizun” y casi adivinaba lo que estaba pasando.
Caminaron un largo tramo antes de encontrar una cueva donde esconderse, el reino demoniaco era aterrador, pero si estabas con el protagonista solo había dos situaciones en las que podías verte involucrado: Batallas o bellezas. Y como al parecer Luo Binghe ya se había encargado del anterior residente de la cueva, entonces no había que temer, salvo que su cuerpo seguía ardiendo. – Binghe, ¿cómo es que tú?
El nombrado se acercó a las barras y las sacudió, dejando inmediatamente libre a su maestro, solo para terminar atrapándolo entre sus brazos. – Shizun, estaba tan preocupado – sobo su cabeza bajo el cuello del contrario, dejando que sus cabellos suaves y picosos quemaran más sobre la piel demasiado sensible de Shen Qingqiu. En ese momento tuvo que apretar sus muslos para disimular la visible erección que estaba a punto de matarlo de vergüenza – Liu shishu fue por el líder de secta, todos dijeron que era demasiado arriesgado salir a buscarte, pero Shimei y Ming Fan me siguieron, no se dónde se encuentran, un grupo de demonios me arrastraron hasta aquí, logré neutralizarlos, pero lo que me dieron que transformo en esto, tuve que cambiarme de ropa y use las suyas, y luego iba a escapar pero te vi, y Shizun luces muy bonito ¡Auch! – como no tenía abanico, tuvo que usar sus dedos, un simple golpe en la frente y el protagonista le mostró una carita de perro regañado, y aunque ya no era el dulce adolescente que vio por ultima vez, le seguía pareciendo adorable.
Según lo que entendió, realmente se trataba del dedo dorado del protagonista, pero eso no garantizaba que todos corrieran con la misma suerte, además, ¿por qué iba activarse para salvar a su maestro? – Tenemos que salir a buscar a tu Shimei y a Ming Fan, no deben estar muy lejos, el reino demoniaco no es lugar seguro para pequeños cultivadores como ustedes
El protagonista ya estaba de pie, le dio una mano para ayudarlo a levantarse, pero el objeto duro rozando su propia carne le recordó que era muy mala idea. – Ve a buscarlos, yo esperaré aquí
Quién diría que el protagonista sería tan desobediente, en lugar de escuchar sus palabras, se agazapó sobre él y lo cargó en sus brazos, Shen Qingqiu trató de zafarse, su cara quemada, la piel contra piel eran como chispas eléctricas, ¡Maldita sea, no ayuda que el protagonista luzca como un semental! No hay ser viviente que se resista, ¡nadie es tan fuerte! – ¡Luo Binghe no fue esto lo que te dije que hicieras! – trató de empujarlo y solo fue apretado más fuerte, una de sus piernas se resbaló, y al momento siguiente tenía uno de los brazos de su discípulo contra esa carne. – Aaahh – se le escapó, ¡mierda! ¡¿qué fue eso! No fue él, no fue él, está seguro que no fue él!
Luo Binghe como si no pudiera avergonzar más a su maestro empujó el brazo más cerca de la pequeña vara que se alzaba, ganándose otro gemido del ya exhausto Shen Qingqiu que volvía a ser afectado por Sin Cura. – ¿Shizun fue golpeado por el polen de la Noche de Matrimonio?
Binghe no humilles más a tu maestro. – Sí, ¿puedes soltarme? – era suficiente, si en algún momento este protagonista quisiera vengarse, solo tenía que contar esto y estaría arruinado, ¿cómo era posible que estuviera acosando a un alumno?
Con la cara todo roja tuvo que tirarse a sí mismo contra la tierra, y dolió, qué bueno que dolió, y que mal que durara tan poco. Luo Binghe se arrodillo frente a él, intentó levantarlo nuevamente pidiéndole perdón por haberlo derribado, pero solo fue empujado hacia atrás. – Binghe, obedece, quiero que me dejes en este lugar, y salgas a buscar a tus hermanos mayores, si puedes hallar a tu Liu shibo, mejor
No hubo respuesta, Shen Qingqiu tuvo que alzar la cabeza, si ese niño seguía yendo en contra de sus órdenes… - ¿Binghe? – de un momento a otro el protagonista había caído, estaba en el suelo hecho un ovillo. Todo sentido de decencia se alejó de su cuerpo y se abalanzo sobre la espalda contraría para tocar la frente y las mejillas – estás caliente, ¿qué paso?
- Shizun no se preocupe, no es nada – sus palabras salieron acompañadas de quejidos, aunque el cuerpo contrario era más grande y aparentemente más fuerte, parecía difícil de manejar. El protagonista se puso de pie y a las justas camino hacia la entrada de la cueva – este discípulo hará lo que le ordena el maestro, por favor Shizun no salga, huele demasiado bien para las bestias
¿Que huele bien? No pudo formular la pegunta porque su interlocutor había desaparecido, Shen Qignqiu se quedó solo, se arrastró hasta una piedra y se recostó mientras la usaba para esconderse. Ahora solo debía esperar, solo un poco, un poco más y todo estaría bien. Trató de animarse a sí mismo.
40 minutos después y su mano estaba entre sus piernas, se había rendido después de cinco minutos, pero, aunque jalara, apretara, y su cabeza se nublara entre las sensaciones, no lograba encontrar calma, ¡no podía venirse! Esto tendría que ser un castigo por todas las veces que se masturbo frente a la computadora. Y que Luo Binghe apareciera en su cabeza en cada intento tampoco era bueno. Es decir, ahora se ve como el semental que siempre imaginó y que deseo conocer, para ya saben, cosas de hombres, ¡no para esto! – ¡Vete Luo Binghe!
Una vocecita se escuchó a lo lejos. – Está bien, como shizun ordene - ¿era realmente él?, ¿tan rápido? - ¡Binghe, espera! – trató de ponerse de pie, pero sus túnicas cayeron, logró sujetarlas contra su pecho, pero una de sus piernas estaba libre y la caída de la tela sobre sus caderas no dejaba mucho a la imaginación. El Luo Binghe que lo presencio era increíblemente fuerte para mantener su control, pero, ¿cuánto más podía? Ver a la persona que le gusta, en ropas tan indecentes, con ese rostro bañado en deseo y esa voz mojada que le invita acercarse. Shizun, también debe ser consciente de su propio encanto. – Binghe, ¿qué te paso?
Cierto, fue herido antes que lograra cruzar el límite. Evitando mantener el contacto de sus ojos con la apariencia de su maestro, hundió un poco la barbilla y no se movió. – Hay una barrera, es difícil pasar por ella sin una espada, regresé porque quería preguntarle a Shizun si puede prestarme Xiu Ya
El mencionado asintió, pero luego notó la mancha roja sobre el hombro de su discípulo. – ¿Qué te paso en el brazo?
Luo Binghe miro hacia un lado, y como si recién fuera consciente del dolor, apretó los labios y meneo la cabeza. – No es nada, Shizun no tiene porque preocuparse
El sistema sabe que él quiso ayudar, o decir algo más, quizás unas palabras de aliento, alguna frase sabia para momentos difíciles, pero si ya era difícil contener su voz, era aún más insoportable mantenerse de pie. Dejó que Luo Binghe tomara a Xiu Ya, pero en cuanto lo hiso lanzó un grito y la soltó - ¿qué paso? – se acercó corriendo y casi tropezó con sus propias túnicas, ¡qué vergonzoso! Jamás podrá superar esto – tus manos
Estaban rojas, y la carne casi parecía cocinada, Shen Qingqiu se acercó para tocarla también, pero antes que lo lograra, Luo Binghe lo alzó de la cintura y lo alejo hacia un lado. – Debe estar relacionado con la salud de Shizun, si el cuerpo del cultivador está mal y tiene una gran conexión con su espada, no es extraño que resulte influenciada
Entonces era su culpa. Shen Qingqiu no sabía qué hacer. – Binghe quédate – y Luo Binghe no merecía sufrir por su inutilidad.
La noche caía, el reino demoniaco era aún más peligroso en la oscuridad. Luo Binghe se había curado a sí mismo, y aunque dijo que no era nada, Shen Qingqiu no era capaz de ignorar como de vez en cuando mordía sus labios como si aguantara un gran dolor. Por otro lado, su cuerpo estaba cada vez más caliente, y comenzaba a divagar entre ideas que jamás hubiera aceptado de ser consciente.
Miraba la entrepierna de Luo Binghe, el bulto grande, estaba seguro que era más grande. Imaginárselo era inevitable, y cuando más detalles dibujaba sobre la apariencia de esa arma de destrucción masiva, más se llenaba su boca de un exceso de cosquillas. No fue consciente de como sus manos lo delataban y como sus muslos se apretaban uno contra otro, ni mucho menos que el discípulo que creía ignorante de su osadía, estaba también a punto de perder el control a favor de esa mirada. – Shizun – hasta que lo llamó – shizun, si a este discípulo se le permite hacerle una sugerencia, por más obscena que parezca, ¿estaría de acuerdo?
¡¿Qué?! ¡¿Qué dijo?! La mente de Shen Qingqiu había dejado de funcionar, al menos el lado moral. Se estaba arrastrando lentamente hacia el regazo de su discípulo, como un gato que busca mimos, alzando una cola invisible para pedir caricias. – Este discípulo lo tomará como un sí – de la nada la mano de Luo Binghe le rodeo la cintura y lo apretó contra su pecho, el contacto fue suficiente para casi hacerle venirse, pero se encontró con la mirada perdida de un par de ojos rojos que rogaban por su orientación – Oh Binghe, qué lindo – llevó una mano sobre esa mejilla, la arrastró hacia el cabello, y luego hacia los labios. Delineo con el pulgar sobre ese fino rosa, y su propia lengua saboreo – muy lindo, demasiado bonito
Luo Binghe quería protestar, quién era bonito al punto de confundirse con un hada era otro, pero antes que lograra formular una palabra, fue atacado por una lengua orgullosa que se hundió entre sus dientes. No es que Shen Yuan pudiera presumir de una gran experiencia, pero sabía del juego de meter, hundirse, envolverse y sacar. Y la boca de su discípulo, la saliva dulce, ese par de colmillos filudos y esa lengua que lo seguía con temor a equivocarse, era el espacio perfecto para fingir destreza sin ser descubierto.
Empujó amasando sus dedos en el par de pechos anchos y bien dibujados, el musculo bajo sus palmas era suave, se vio tentado a rodear un pezón bajo la piel mientras se hundía nuevamente en esa boca. Le llenó de besos, cayendo como gotas de lluvia en el rostro de su discípulo, siendo ruidoso, siendo lascivo, arrastrando un rastro de saliva desde la línea del labio por toda la mejilla. Y Luo Binghe era el mejor, como un pollito picando arroz, o un pajarito pidiendo comida a su madre, fruncía los labios y se elevaba hacia su maestro; pero siempre terminaba siendo empujado hacia atrás. – Binghe tranquilo
Cuando la consciencia le invadía y las notificaciones del sistema brillaban sobre su cara, se sumía en un breve destello de culpa; pero ese cuerpo bajo el suyo, ese recuerdo candente de el par de manos nerviosas que sujetaban su cintura, y esa mirada, esa pasión, esa hambre que solo podía ser saciado por los dos, juntos. Volvía a restregarse sobre el otro, lo oía gemir, y se agachaba a complacerlo. – Shizun…
Apretó sus mejillas en una sola mano. – Estate tranquilo Binghe, este maestro no te hará daño
¿Quién haría daño a quién? Cuando Binghe lo llamaba, le estaba advirtiendo y rogando, que por favor le tuviera paciencia, consideración o perdón, porque cada vez era más insoportable mantenerse quieto. Aunque no supiera qué hacer o donde poner su mano, o cómo mirar sin ser revolcado en desesperación o súbitos ataques de torpeza, todavía quería ir y sumirse en el cuello de su maestro, sobre su pecho, mordiendo la piel alrededor de la aréola rosa. – Binghe, despacio
Era como un cachorro mamando leche, Shen Qingqiu no quisiera compararlo con algo así, pero cuando le dio una mirada y lo descubrió estirando su pobre pezón entre sus labios no pudo pensar en otra cosa. Aunque el dolor y el cosquilleo exquisito entre ese filo le enviara un picor directo a su miembro, apretaba sus labios para no venirse, cerrando los ojos, asimilando más la sensación.
Las manos de Binghe tampoco perdieron tiempo, jalaron su túnica, la estiraron o rompieron, no podía saberlo, solo era consciente que de un momento a otro estaba desnudo. Con la cabeza de su pene llorando contra el abdomen ajeno, rozándose y evitando, queriendo y negando, lo que sus propias manos demandaban mientras jalaban la túnica de su loto blanco.
La textura era hermosa, sin cicatrices o molestas llagas. Un discípulo de su edad debía estar lleno de ellas, eliminándose tan solo cuando aumentara el cultivo. Sin embargo, dado la naturaleza demoniaca de ese pequeño bollo, no había muestras de peleas o dolor, tan solo un bello lienzo donde callar sus ruidos.
Sabiendo que el propio instinto es líder de la curiosidad, la mano de Binghe no tardó en rodear el pene de su maestro, amasar los testículos llenos y sorprenderse con la textura nerviosa que podía hacer que su dulce maestro lanzara groserías. – Binghe, maldita sea, no seas rudo – lo estaba tratando como una liga o un juguete, ¿qué Binghe nunca se había masturbado? El efecto del veneno seguía fluyendo en su cuerpo, pero Shen Qingqiu nunca fue amante de este tipo de dolor. Antes que le arranquen la carne o le rasguen los pliegues, decidió volver a empujar a su discípulo sobre el suelo y tomar el mando. – Quieto Binghe
La mano de Binghe no terminó de alejarse del miembro de su maestro, era como si se hubiera convertido en su juguete favorito, pero una acción inesperada lo obligó hacerlo. Sus pantalones fueron arrancados, y mientras Shen Qingqiu se sentaba entre sobre su regazo, y lo llamaba para que lo imitara, estaba tocando su virilidad. El pobre discípulo, jamás en su vida se imaginó en esa mano, bueno, está bien, si lo hiso, y hasta lo soñó varias veces, pero era algo tan poco real, que no podía despegar los ojos de esos coquetos dedos finos que rodeaban, que apretaban e iban surcando sobre las penas y picando levemente la punta. Era sofocante. – Binghe acércate
Shen Qingqiu acercó la cabeza ajena, masajeando la cabellera, abriendo lentamente la boca antes de hundirse en un beso compartido que no se podía despegar, mientras más se acercaba, más sentía la lengua contraria hundirse en su garganta, sentía ahogarse y no podía evitar resoplar entre gemidos. Quería concentrarse en recorrer en esa figura larga y gorda, quería ser amable, pero palpitaba contra sus yemas y estaba tan caliente que casi quemaba. – Mi buen discípulo, tan dulce, tan bueno – susurró contra su boca, hechizado por esos bellos ojos, por el aleto de mariposa de sus espesas pestañas – tan guapo
Luo Binghe bajo su cabeza hacia el pecho de su maestro, atacando nuevamente los hinchados botones rojos. Al mismo tiempo llevó sus manos hacia las nalgas rellenas, y cuanto más apretaba, más se hundía hacia el centro. Y no sabía mucho de anatomía, pero estaba seguro de lo que sintió era imposible. – Mojado… - susurró despacio mientras hundía un dedo.
Quería mirarlo, estaba desesperado por mirarlo y le sorprendieron cinco dedos amasando sus testículos. – Shizun – el susodicho le enseñó una sonrisa, esos ojos no eran los de un maestro, pero como le gustaban. Cualquier cosa que viniera de él iba a encantarle. – ¿puedo? – volvió a meter el dedo y dio vueltas, estaba húmedo y caliente, la carne lo apretó y no pudo evitar imaginar como se sentiría si metiera su pene allí.
Y no era el único que lo estaba imaginando, Shen Qingqiu había tratado de controlarse, sujetarse de un fino hilo de un enredado sentido de hombría, pero tras largos tiempos viajando por esa extensión serpenteada era imposible.
Se alejó un poco de Luo Binghe y le abrió las piernas, lo miro levemente y luego llevó dos dedos a su propio agujero. Era difícil mantenerse equilibrado, mucha más cuando cerró los ojos y la sensación aumentó, jamás imaginó que podía sentirse tan bien y tan pronto, eso no era normal, sin duda alguna se debía al veneno. Y mucho menos era normal que no dejara de pensar en el instante que Luo Binghe lo penetrara, lo quería tanto. Miraba esa punta definida, esa anchura insana, ese largo tentador y se le hacía agua la boca, lo necesitaba, lo necesitaba demasiado.
Luo Binghe también lo quería, no pudo seguir escondiéndolo. – Shizun, disculpe el abuso de este discípulo – se acomodó entre las piernas de Shen Qingqiu, ajustando su pene contra ese botón en flor – pero no puedo seguir esperando
No fue lento, no fue suave, debía saberlo. Luo Binghe era joven, inexperto, todavía un tontuelo, era imposible que supiera cómo no dejarse llevar. Una vez que Binghe estuvo adentro el mundo quedó volteado, en un momento estaba apretado contra el piso, sintiendo sus fuertes envestidas, estrujándolo contra sus propias paredes, y en el segundo siguiendo era levantado de espaldas y se hundía más. No sabía que tenía tanto espacio en su interior. Casi creyó que lo atravesaría. – Binghe, por favor, más lento – llegó a decir en algún momento o quizás muchas veces, casi ya no era dueño de sus movimientos. – Binghe, cálmate, cálmate
El susodicho estaba en su cielo, ahí atraído, hundido y enrollado en un cálido y adictivo agujero que se volvía más complaciente en cada viaje. Por un momento olvidó a su shizun, siendo demasiado adicto a la sensación cada vez más cercana de la liberación de sus testículos. – ¿Shizun? – sintió un golpe contra su rostro, casi como un arañazo. No dejo de empujar, pero observó la cara de esa persona. El bello rostro de su amado estaba rojo y cubierto de sudor y lágrimas. Le paso una mano hacia la frente liderándolo de los cabellos pegados y dejo un suave beso sobre su nariz.
Desde ese instante fue más lento, y aprendió lentamente a controlarse, a no dar manotazos como si se ahogara, o choques torpes que terminaban en cubetas de agua sobre el fuego. Todavía buscaba la libertad del liquido espeso que ya apretaba por salir, pero había aprendido a como dejar que su amado maestro también disfrutara.
Empujaba suave, salía por completo y volvía a irse hasta el fondo. Cuando notó que la carita de su shizun mostraba un nuevo signo de placer, apuntó más veces hacia ese punto y llevó una mano sobre el pene contrario. Amasó y apretó como recordaba que hicieron esos lívidos dedos. Tentó en la punta, y azuzó con su propio pene en el interior de su shizun.
Ninguno de los dos tardo en correrse, pero estaban tan casados que por breves segundos se quedaron así. Shizun sobre él apretando su pene entre sus nalgas, y los brazos caídos hacia los lados como una muñeca de tela. La entrada hinchada expulsaba borbotones de semen en cada pulsación.
A la mañana siguiente, cuando Shen Qingqiu despertó, lo que presenció lo asustó a muerte. Y los recuerdos de la noche anterior solo hacían imposible lidiar con el problema actual. – ¿Shizun? – Luo Binghe también abrió los ojos, intentó moverse un poco, pero entonces sintió algo que casi hiso que su alma se escapara, ¿seguía en el interior de su maestro?
A ese problema, súmenle que escucharon los gritos de… ¿Ming Fan? ¡¿Y también Liu Qingge?! ¡¿Hay incluso más gente?!
Ambos se pusieron de pie inmediatamente. Luo Binghe estaba profundamente avergonzado porque no podía bajar su propia erección, y Shen Qingqiu no sabía que hacer mientras recogía los tirones rotos de su último traje. – Binghe, ¿tienes otra túnica en alguna parte?
El cuerpo desnudo de su maestro tampoco ayudaba. Es cierto que hicieron todo eso anoche, pero la plena consciencia de los hechos solo lo volvían más sensible. – Shizun, perdón, perdón – intentó arrodillarse, pero fue detenido en el acto.
- Binghe, este maestro necesita ropa nueva, búscame algo y luego hablaremos de esto. Y también hay que cambiar las tuyas, haré una técnica de limpieza para los dos
Se apuraron, fueron hallados, contaron una historia sobre una pelea con un grupo demonios, de decidir esperar en la cueva hasta la mañana siguiendo, y nunca haber hecho nada más que un maestro y un discípulo puedan hacer. Cuando fueron cuestionados por el efecto del veneno de la planta mostraron unas caras tan frías, que nadie se atrevió a insistir.
El tiempo paso lentamente, al principio era incomodo, ninguno de los dos podía quedarse en la misma habitación. No era raro que sus comportamientos fueran tomados con curiosidad y preocupación, pronto Ning Yingying estaba saltando alrededor de su maestro mientras insistía que hablara con Luo Binghe, y repitiendo el mismo acto con su shidi.
Shen Qingqiu como el más adulto debía tomar la iniciativa, y una noche en que una gran facción de los discípulos había salido en casería, llamó a Luo Binghe a su habitación.
