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Kill Hannibal

Summary:

Will hizo una vida lejos de Hannibal en cuanto pudo huir de sus garras. Eligió a alguien más con quien compartir su vida y el cachorro que esta por llegar.
Hannibal no dejó de buscarlo y su adoración por Will no a muerto.
Todo caerá en cuánto lo encuentre en el ensayo de su boda con Matthew Brown.
Basado en una escena del Vol. 1 de Kill Bill (2003 - Quentín Tarantino).

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Era caluroso como el infierno, diferente al que alguna vez había vivido, pero esta fue otra oportunidad. Una oportunidad bendecida, tocaba su vientre crecido con amor y anhelo. No sabía lo que estaba por pasar, lo que cambiaría el rumbo de su vida, la de otros también, pero sobre todo a la niña que crecía en su vientre.

La capilla era pequeña, nada en sus alrededores, todo desierto, sin embargo, eso era suficiente para Will. Su omega interior, ese instinto estaba tranquilo, se conformaría con un párroco, dos sillas y uno o dos testigos porque su atención no estaba en la boda, estaba en su cachorro.

La capilla de bodas de dos pinos en donde estaba ahora, dio final a toda esta sangrienta historia, se convirtió en leyenda.

“Masacre en dos pinos" así lo llamaron los diarios. En la televisión lo llamaron “La masacre de la capilla de bodas en El paso, Texas”.

Tiempo después saldría de nuevo como noticia pero sería una crítica a la policía del estado por la nula respuesta de las autoridades al crimen cometido, no había culpable o culpables. Nunca lo encontraría la ley y tampoco a la novia.

¿Qué pasó?, ¿Quién estuvo?, ¿Cuántos murieron? y ¿Quién los mató?. Esas respuestas varían dependiendo de quién cuente la historia. 

Una mentira que todos asumieron era que la masacre ocurrió durante una boda pero si alguno de los presentes hubiera sobrevivido, la gente que veía la televisión y leía el periodico, sabría que ocurrió durante el ensayo de una boda.

Matthew Brown era el afortunado novio de la boda, al que apenas podrían reconocer cuando lo encontraran unas horas más tarde. Veía a su omega, al que consideraba suyo hablando con sus amigos y pocos invitados presentes en el ensayo.

-Ya podemos empezar- Le decía el párroco que le hacía señas a todos para que se acercaran.

Matthew tomó a Will cuando estuvo cerca para sonreír y ayudarlo a sentarse en la larga banca de la iglesia al frente del altar.

-Te amo- Le susurró fugaz en el oído a Will antes de que el hombre frente a ellos hablara. El hombre se congeló un momento como si no supiera que decir, una mujer se acercó a él, tomó su brazo y le habló al oído. El hombre parecía haber recuperado el hilo de lo que diría.

-Bien, este es un ensayo previo a la unión de Matthew y Will- Señaló con una mano amable a los novios y la gente sentada detrás de ellos dio pequeños vitoreos.

-¿Cuál es su canción?- Les preguntó la mujer, ellos se miraron y no supieron responder.

-Tenemos un excelente pianista- El padre señaló a un hombre que fumaba sentado frente a un piano.

Era negro, mas bien afroamericano, tenia un sombrero elegante y su traje parecia formal pero se seguia viendo casual. Parecía que hubiera salido de un club de Jazz.

-¿Qué les gustaría?- Les preguntó el músico.

Ellos se miraron de nuevo y dudaron en contestar.

-¿Love Me Tender?- preguntó el pianista viendo que no se decidían.

-Es una gran canción - Matthew vio a Will buscando aprobación -Si, nos encanta esa canción - dijo el castaño con duda en su voz, casi apresurado para salir del tema de la música.

-Que románticos - Señaló uno de los invitados con algo de burla para aligerar el ambiente. Era como manifestaba su apoyo a la boda.

Will estaba nervioso, su vestido blanco alquilado no era tan blanco y estaba algo apretado de su cadera, fue un milagro que él entrara completo en esa tela debido a su vientre que está a término. Su mano alisó con suavidad la tela de sus piernas tratando de no sonrojarse por los gritos de sus amigos apoyándolos, su novio tomó su mano y la apretó para calmarlo. Incluso liberó un poco de su aroma, ese agradable aroma calmante que había llamado la atención de Will desde el principio.

-Ahora hablemos de los novios, debido a que el novio invitó a muchas personas y el otro novio no invitó a nadie- Se detuvo para ver si alguno se había ofendido pero no ocurrió.

-Sí, toda la familia de Matthew vendrá desde Virginia- Una chica amiga de Will lanzó esa broma que hizo reír a los presentes, sobre todo a su novio.

-Creo que podemos colocar a los invitados del novio en el lado de Will Graham- El padre señaló el otro lado de la iglesia donde estaban las bancas, Will no tenía a quién invitar, no había familia que asistiera a su día especial.

-Si, está bien- Dijo Will aún riendo por lo que dijo su amiga, siguió alegre tomando el brazo de Matthew y enredándose a él para acercarlo más.

-Querido- dijo la mujer a un lado del párroco -Creo que deberías invitar a alguien de tu familia en señal de buena fe- La mujer hizo un gesto, el tipo de gesto que se hace cuando piensas que has ofendido a alguien sin querer.

-Pero yo no tengo familia- Matthew apretó la mano de su prometido cuando lo escuchó pronunciar esas palabras -Ahora ellos son mi familia- Will miró a su novio y le sonrió.

-Nosotros somos lo que este angelito necesita- Dijo un chico detrás de Will, mientras ponía la mano en su hombro para apoyarlo. Le alegraba saber que ellos querían a su cachorro.

Will soltó a Matthew y giró todo lo que pudo con su vientre para ver a su grupo de amigos.

-Esta señora me está cansando con sus preguntas- El castaño sostuvo su vientre mientras trataba de seguir viendo a los chicos.

-Si, está siendo algo grosera- Una chica de cabello largo castaño miró sin disimuló a la mujer. 

-No creo que sea su intención serlo- mencionó el chico de cabello rojo, tratando de evitar que su amiga creará problemas.

-Necesito tomar aire - Les dijo Will a sus amigos, sabía que ellos irían a hablar con ella para distraerla un rato.

-Bueno, el prometido necesita un respiró, ya sabe- otra chica de cabello en trenzas francesas se puso de pie e hizo énfasis con sus manos al porqué Will necesitaba aire. Sus manos formaron en el aire una bola en su vientre que acarició con suma imaginación. Will solo pudo reírse de la poca sutileza que manejaba su amiga.

-Si, tienes razón. Su estado delicado necesita cuidados. Tomemos un receso- La mujer del padre se puso de pie para revisar la lista de invitados por quinta vez mientras todos se dispersaron. Eran como 8 personas contando a Will.

-Ahora vuelvo- Se acercó a su novio para besarlo y luego con dificultad ponerse de pie para ir a la puerta de la iglesia. Will camino lento debido a su peso y lo descontrolado que estaba su cachorro. Se movía incómodo, tal vez era el vestido que lo apretaba demasiado pero había verificado varias veces que el ajuste no quedara en su vientre.

Se detuvo a medio pasillo cerca de la puerta para descansar y mover su peso de un lado a otro debido a que sus pies comenzaban a cansarse.

Prefería esto a estar encerrado en alguna parte con un alfa que lo dañaría, había logrado huir de eso y sin duda amaba el desierto antes que una cama de seda.

Debió alejar esos pensamientos, esos recuerdos del pasado porque por un momento creyó que solo era un recuerdo llegando a su cabeza.

No lo era.

Caminó a la puerta y sintió un aroma, un leve aroma familiar a alfa. Era inevitable alejarse de él en este punto. Solo siguió caminando, cuando estaba llegando a la puerta escucho una flauta dulce. La persona que la tocaba lo hacía con delicadeza y empujaba el aire por la misma con suavidad.

Salió, caminó unos pasos y se detuvo donde iniciaban los tres escalones que llegaban a la arena del desierto.

Entonces lo vió.

Will lo miró con los ojos entreabiertos, ese alfa, quien alguna vez llegó a considerar su alfa. Estaba sentado en una banca pegada a un lado de la puerta al salir de la iglesia. Su boca estaba pegada a la flauta, esa boca que alguna vez había deseado con tanto desdén, deseado que recorriera su ser y dijera las palabras correctas a un omega. A él.

Hannibal dejó de tocar y miró a Will. Se mantuvieron la mirada un tiempo sabiendo que ninguno de los dos planeaba nada. No hubo una huida y tampoco un ataque.

-Cuánto gusto- Mencionó Hannibal mientras veía de pies a cabeza a su amante.

-Pudiste hallarme- Le dijo Will mientras sostenía una parte de su velo.

-Si, mi amor- Admiró a su omega a quien él consideraba su pareja, su todo.

-Dime, ¿Qué haces aquí?- Will dejó de jugar con su velo y miró a Hannibal. Tratando de ocultar su aroma a sospecha, tanto de él como de su prometido.

-¿Cómo dices? Pues un momento atrás…- Tomó la flauta con una sola de sus manos y la movió con delicadeza -...estaba tocando- Dejó la flauta en la banca y se puso de pie. Will noto que no se abotonó la chaqueta de su traje y supuso que era por el calor. Hannibal se acercó un poco a él y prosiguió - De momento veo al novio más hermoso que estos ojos han mirado- Metió la mano en uno de sus bolsillos y vio con cariño al omega.

-¿Para qué viniste?- preguntó el castaño apoyado en uno de los postes que sostenían el techo del pórtico.

-A decir adiós- Le sonrió al omega casi con nostalgia. Haber vuelto a ver a Will después de mucho tiempo y sentir su aroma, sobre todo su aroma en el embarazo era tan agradable y reconfortante.

Will se había sorprendido de la respuesta de Hannibal, no sabía que el alfa sabía soltar o que ya lo había soltado.

-¿Te portarás bien hoy?- Jugueteó con sus manos el omega mientras le preguntaba con una risita disimulada.

-No me he portado bien en esta vida, pero me esforzaré por ser gentil- Hannibal también estaba apoyado a uno de los postes pero en cuanto pronunció las palabras se irguió y la familiaridad volvió entre ellos. Se sintió más confiado, más en casa.

-Ya te lo he dicho tu lado gentil es el mejor- Will igual se puso recto y dio un paso hacia el alfa con algo de duda. Era como si tuviera miedo de recordar las torturas y malos tratos que había pasado mientras estaba con él o miedo a aceptar sus términos sin saberlo.

-Tal vez por eso eres el único que lo ha visto- Hannibal también dió un paso hacia adelante, cortando la distancia entre ellos dejando que ese aroma dulce llenará de nuevo su mundo.

-Estás esperando, ¿Verdad?- Le preguntó el alfa mientras señalaba fugaz con la mirada y el mentón el vientre de su omega.

Asintió alegremente -Esperó una hija- sonrió mientras llevaba una mano a su vientre y daba otro paso hacia el alfa.

-Maldita sea- Gruño Hannibal, pero sin ser amenazante -Ese joven que hallaste no está dispuesto a perder el tiempo ¿verdad?- Está en conflicto por la elección de pareja de su omega que no había dudado en dejarlo en cinta.

-Ya viste a Matthew- Will volteó a ver hacia dentro de la capilla y se acercó más 

-¿El del esmoquin?- Preguntó el alfa mientras terminaba de cortar la distancia entre ellos.

-Sí- Respondió Will con las manos de nuevo jugueteando con su ropa y la mirada casi al suelo. Vio a el mayor con ojos tímidos de nuevo.

-Sí, ya lo vi- Hannibal ya había visto al chiste de alfa que su amor había encontrado -Qué distinguido- Dijo con toda la intención de hacer notar su burla hacia lo que su amante llamaba pareja.

-Prometiste ser gentil- Vio a Hannibal con algo de enojo debido a que no le agradó que fuera tan rudo.

-No, te dije que me esforzaría, eso no es una promesa, pero es cierto- Seguiría tratando de no insultar a la pareja de su querido omega.

-Ahora ¿Qué profesión tiene tú novio?- Cuestionó al alfa con curiosidad de saber que cosas podría hacer un individuo como el enmitad del desierto.

-Es dueño de una tienda de discos aquí en El paso- Recordaba la primera vez que entro a esa tienda hace algunos meses.

-Amante de la música.

-Le fascinó siempre.

-Como a todos- Hannibal le sostuvo la mirada a Will tratando de recordarle su pasado, la vida que habían compartido como si eso pudiera evitar lo que se avecinaba.

-Dime algo, ¿Cuál es tu trabajo hoy en día?- Le cuestionó alejando los recuerdos.

-Trabajo en la tienda de discos- Le sonrió el omega con algo de vergüenza y sus mejillas un poco sonrojadas.

-Entonces, ahora todo esto es claro como el cristal- Ya había descubierto todo, como habían llegado hasta ese punto y nisiquiera queria preguntar o averiguar cómo sucedió.

-¿Y te gusta?- Le preguntó el alfa esperando escuchar una negativa o algo que le diera a entender que lo hacía solo por comodidad.

-Si, es encantador, sabelotodo- Will vio al suelo sonrojado por sus palabras. Tratando de que Hannibal no cuestionara más su comodidad con el alfa que había elegido como compañero de vida y padre de su cachorro. El alfa le sonrió, hace tiempo no le llamaba sabelotodo.

-Ahora, oigo música todo el día, habló de música. Esto es fantástico- Will vio a los ojos a su anterior alfa tratando de leer su mente pero no tuvo suerte.

-Es un buen ambiente para mi hija que será muy feliz- Tomó su vientre y lo acarició con amor. Tratando de ignorar el hecho de que su cachorro se calmó en cuanto sintió el aroma del alfa.

-En vez de viajar a donde quieras- Hannibal movió su mano para tocar a Will pero se detuvo para no hacerlo.

-Si- No se alarmó por el acercamiento del alfa pero no estaba preparado para que volviera a poner sus garras en su piel.

El alfa notó que Will no lo quería cerca, la forma en que volteo su rostro, como se movieron sus manos y sus pies dudaron a pesar de estar fijos en el suelo.

-Muy bien, Will, es tu decisión y ahora no voy a interferir en esto, pero estoy impaciente por conocer a tu novio, comprende me interesa mucho el esposo de mi omega- Fue firme con sus palabras y la curiosidad que viaja de uno al otro. El castaño dudó de las acciones del alfa y de su participación en sus asuntos personales.

-Tú vendrás a mi boda- Afirmó con desconfianza, jamás pensó que quisiera verlo llegar al altar con alguien más.

-Sólo quiero sentarme de tu lado.

-Aunque haya poca gente de mi lado- Miró a Hannibal con ojos risueños, esos mismos ojos que lo volvían loco mientras estaban juntos. Los días en los que Will no trataba de escapar. Buenos días.

-Tú lado siempre fue muy solitario, pero no me sentaré en ningún otro- Pronunció las palabras con tono jovial, casi en un susurró y sintiendo el placer que le confería el aroma emocionado de su omega.

-Sabes qué soñé contigo algo hermoso…- Hannibal hizo una pequeña pausa antes de continuar, contempló el rostro intrigado del omega por saber qué diría.

No pudo pronunciar palabra cuando fue interrumpido por Will -Ahí viene Matthew- Vió su sonrisa ampliarse alegre y hermosa como jamás la había visto antes. Sintió su instinto punzar pero se contuvo porque aún no era el momento.

Will caminó hacia su prometido seguido de Hannibal.

-¿Will?- Titubeó al ver a su omega acompañado por un alfa mayor, pero aceptó con gusto el saludo que le tendió -Tú debes ser Matthew- Presionaron sus manos con un latigazo de gusto mientras las movían de arriba a abajo -Will me ha hablado mucho de ti- Le dijo Hannibal cuando sostuvieron sus manos al igual que sus miradas.

-Amor, ¿Quién es él?- Interrogó curioso el alfa joven retirando la mirada del hombre y buscando a su novio.

El omega se quitó del lado de Hannibal para colocarse entre ambos. En ese pequeño tramo que le llevó segundos, pensó en cómo podría presentar al alfa que lo había tomado a la fuerza y retenido durante mucho tiempo. Había sido su herramienta y su amante. El hombre que lo manipulo tan bien que no supo hasta ya muy tarde que había sido usado.

-Está bien. Matthew este señor es mi padre- Dijo emocionado el omega tratando de ocultar su pánico por lo que pasará a continuación o que no creyera lo que decía.

En cambio, Hannibal se había quedado un breve momento pasmado por las palabras que habían salido de la dulce boca de su amador.

Matthew se sorprendió y sus nervios e instintos se alteraron completamente al saber que el padre alfa del omega que está por desposar se encuentra presente en la misma habitación. Tuvo miedo por las razones equivocadas, pero no es su culpa que no se haya tomado el tiempo suficiente para conocer al omega que sería su esposo.

-No puede ser, no puede ser, encantado, es un verdadero placer señor -titubeo- suegro -Matthew nervioso volvió a tenderle la mano con más fuerza a su ahora suegro, quien con gusto se la aceptó de nuevo.

-El nombre es Hannibal Lecter- Indicó el alfa terminando de estrechar (de nuevo) la mano de su yerno. Aunque no lo fuera. En este punto eran alfas en disputa, una guerra bajo los cimientos de la iglesia.

Will los veía con una expresión confusa que iba del miedo a la emoción. Sabía de lo que el Dr. Lecter era capaz y no sería difícil ser su padre. Habia fingido bien ser una persona normal con sentimientos, esto no era problema.

-Pues es un placer Hannibal- Después se quedaron en silencio, el alfa mayor analizandolo todo, Will preocupado o esperando y Matthew pensando en que tema de conversación sacar para no dejar morir la charla. No sería lo único que quisiera fallecer después de la llegada del supuesto padre de Will Graham.

-Will dijo que no vendría.

Recuerda cómo evitó el tema a toda costa cuando Matthew preguntó por sus padres y su familia. Había terminado en Texas porque no tenía a nadie que cuidara de él y no tenía un rumbo que seguir. No del todo, mintió diciendo que su padre estaba lejos y que no aparecería en un largo tiempo. Ahora trata de encontrar las palabras para no arruinar el teatro que ha levantado por la llegada inesperada del alfa torturador.

Will se quedó mudo unos segundos sin saber que contestar a eso.

-¡Sorpresa!- dijo el castaño con una voz profunda y emoción fingida. Hannibal rodeo con su mano la cintura del omega pero evitando a toda costa tocar su vientre.

-Si, mi papá es así, le fascinan las sorpresas- Puso su mano en el hombro de Hannibal como un símbolo de cercanía. Nervioso acarició el hombro del alfa dejando que volviera a sentir su toque, el toque que el Dr. Lecter había fantaseado desde el momento en que lo abandonó.

-Bueno, ya que hablamos de sorpresas- Movió su mano de la cintura de Will a su cuello con poca delicadeza para acercarlo más. El omega se sintió un poco amenazado pero creía que era parte del momento actuado que estaban viviendo.

-Hijo de lobo, lobito ¿verdad?- Apretó su mano en el cuello del omega justo sobre su glándula de olor. Will se sintió sumiso como antes, como esos días en cuarentena. 

Vio hacia el suelo mientras la mano acariciaba su cuello con cariño, como evitando que llegue a esos recuerdos del pasado, como si realmente estuviera tratando de hacerlo sentir amado.

-¿Cuándo llegó?- Interrogó el alfa prometido mientras llevaba sus nerviosas manos a su cadera tratando de parecer tranquilo aunque Hannibal sabía que no lo estaba.

-Hoy mismo.

-¿Y vino directo de Australia?- Hannibal dudó, parece que había una historia sobre el padre no vivo de Will. Se pregunta por qué no le dijo a su prometido que su padre real había muerto hace mucho tiempo.

-Es obvio- Miró al omega pero este tenia sus ojos puestos en el alfa de traje negro.

-Yo le conté a Matthew que estabas buscando plata y ya no te encontré- Se excuso el novio de blanco con una mentira. Ahora el omega veía al alfa. Sus ojos se encontraron revelando una conversación no hablada sobre ellos.

-Y qué suerte que yo sí- Hannibal volvió a acercar de manera brusca a Will hacia él, haciendo referencia a que no pudo esconderse mejor debajo de las piedras. Casi sonrió por la satisfacción que sintió al encontrar a su amante.

-Entonces, ¿Qué es lo que está pasando? Supe que hoy estaban ensayando, pero yo jamás había sabido que pudieran venir con el vestido de novia- Cuestionó el alfa mayor mientras señalaba con su mano extendida a la capilla. 

Matthew y Will compartieron miradas y sonrisas, eso no pasó desapercibido por Hannibal que sintió su bilis subir por su garganta y el veneno acumularse en sus colmillos. Pararía esa sensación cuando pudiera sentir la caliente y dulce rosa roja teñir su paladar.

-Yo dije ¿Por qué pagar por un vestido que se usara una sola vez? En especial cuando Will se ve tan hermoso con él- Señaló a Will con su mirada, el omega lo miró avergonzado y agachó la cabeza. Luego vio la cara de Hannibal que parecía decidida a no mostrar lo que en verdad estaba sintiendo.

-Así que estamos tratando de aprovecharlo al máximo- Sonrió a su prometido.

Will y Hannibal compartieron una mirada, uno tratando de leer lo que pensaba y el otro sabiendo que jamás lograría adivinar sus pensamientos.

El Dr. Lecter tomó la mano de Will entre la suya y la levantó a la altura de su pecho.

-No se supone que es mala suerte que el novio vea a la novia con el vestido antes de la boda- Will miró algo asustado a el alfa que sostenía su mano y luego a Matthew. Temía por la respuesta que pudiera darle a eso.

-Bueno, yo creo que me gusta la adrenalina- El castaño se había inclinado un poco hacia su novio y suegro, como si no quisiera que nadie escuchara lo que dijera. Su tono fue juguetón y con un ligero tono sombrio.

Will sintió pánico, trató de no mostrarlo en su rostro pero a duras penas pudo. Sentía la mano de su alfa acariciar la suya. Lo vió esperando una burla porque alguien como Matthew jamás había hecho algo emocionante o delictivo como el alfa o ellos juntos.

-Qué valiente hombre- El mayor fue sarcástico pero sin serlo realmente. Por lo menos estaba tratando de ser amable.

-Hijo, ¿Podemos empezar?- Hablo a lo lejos el párroco que está desesperado por el tiempo que se estaba perdiendo.

-Debemos continuar y…¿Por qué no entrega a el novio?- Matthew le preguntó emocionado como si Will realmente fuera a sentirse afortunado por eso.

-No creo que eso le agrade a mi padre, amor- El omega se había alejado de Hannibal para pararse frente a su prometido casi dándole la espalda a el otro alfa. Se movió rápido, como si temiera a que su padre perdiera la paciencia.

-No quiero hacerlo- Mencionó sombrío el alfa detrás de Will. El omega volteó a verlo casi con la cabeza gacha como si fuera una gran falta de respeto lo que su novio había preguntado.

-Esta bien, tome asiento- El prometido de su omega le sonrió, tomó las manos de su novio y las presionó, dejó un beso en una de ellas y se alejó para llegar con el párroco.

Will se quedó parado un momento, dio dos pasos hacia el párroco pero se detuvo.

Caminó de regreso con su alfa.

-Hannibal, yo…deseaba- El omega estaba herido y confundido, sobre ellos dos, no sobre la boda con Matthew, pero queria…queria.

-Tú no me debes nada, amor- Le dijo el alfa con cariño y firmeza. Vio casi llorosos los ojos de su omega con ese tono suave y quebradizo, cuando las lágrimas se avecinan sin advertencia.

-Si es el hombre que amas, ve a donde debes- Hannibal se sintió soltando algo, pero no lo haría realmente, solo quería darle esa libertad al omega. Esa libertad que había tenido estos meses.

Will conmovido se acercó al alfa y le dio un beso de media luna, sus labios besaban la mitad de los de Hannibal y un poco su mejilla. 

Hannibal no lo respondió, solo se limitó a sentir y a admirar los momentos de poco y nada que le quedaban a las personas presentes.

Will tomó su velo que estaba hacia atrás y lo trajo más cerca a su rostro y preguntó -¿Me veo bonito?- con la voz quebradiza esperó una respuesta.

-Si- Dijo el alfa mayor casi con voz ahogada, como si se estuviera dando cuenta por primera vez de lo hermoso que era su omega y del valor que tenía. Un valor que en el pasado no había podido atribuirle pero ahora lo haría, en el futuro lo haría.

Will volvió a besarlo con cariño y Hannibal casi lo correspondió.

-Gracias- Le dijo Will al final. Se dio la vuelta y dio dos pasos hacia el frente de la capilla pero algo lo detuvo. Entonces, lo supo.

Hannibal lo volteó con brusquedad y lo vio a los ojos. Todos esos sentimientos que vio hace un momento atrás ya no estaban.

-Creíste que no lo notaría- Dijo el alfa con enojo en su voz. Nadie notaba lo que pasaba a sus espaldas mientras el padre hablaba con los invitados.

-No, por favor…- No terminó sus súplicas cuando sintió un piquete cerca de su vientre, tal vez en su pierna no lo sabe y no pudo ver. Se sorprendió de lo rápido que sintió fuertes mareos. Hannibal lo lleva con cautela a una de las bancas para sentarlo.

Will no puede articular palabra y el entumecimiento que lo aborda no lo deja sentir preocupación por los que están en la capilla.

-Duerme, mi omega- Le dice Hannibal mientras sus ojos se cierran.

A lo lejos mientras todo se torna oscuro alcanza a ver el reflejo brillante de algo afilado, seguido de una frase preocupada “¿Qué ocurre?”.

Luego todo es negro y azul, nada se mueve y nada se ve. Todo lo que puede sentir es paz y tranquilidad invadiendo su ser por completo.

¿Algo se mueve? Es su bebé. Está contento.

Su cachorro está feliz, porque reconoce a su padre.

 

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No fue difícil. Fue realmente fácil terminar con todo lo que su omega durmiente había construido.

El temor no los dejó ser coordinados y con un simple corte en alguna parte del cuerpo los detenía, eso lo dejaba llegar hasta otro que trataba de huir.

Los gritos fueron música en el desierto, fueron un vals que movía a la sangre por las paredes y liberaba el cuerpo de la preocupación por la boda.

El chillido cuando hundió sus colmillos en la carne fue liberador, un sabor grato y dulce.

El novio no podía ver a su omega porque no tenía ojos. 

Ya no podía ser el alfa de su omega porque lo que ya no era humano no podía seguir siendo.

El pianista realmente le dió pelea, se negaba a dejar este mundo sin tocar sus últimas teclas. Al final le dejó sus manos en el piano y su cabeza en la silla.

Las niñas supuestamente amigas de Will gritaron tanto, le sorprendió que siguiera gritando cuando hundió el filo en su cuello y lo llevó de un lado al otro. Siguió presionando hasta que dejó de gritar como la desquiciada que aparentaba ser.

Los dejo a todos puestos para una boda, estarían en una en otra parte. La pareja sería la correcta y el omega no sería el suyo.

 

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Will despertó.

El techo era familiar, volteó la mirada a todas partes tratando de recordar.

Estaba en la habitación de su alfa. No había cambiado nada en el tiempo que estuvo lejos.

Veía el monitor de signos vitales y como marcaba el ritmo de su corazón. Movió su mano para sentir a su cachorro pero el temor lo aprisionó cuando sintió su abdomen plano.

Había una venda cubriendo su vientre. Se la quitó a toda prisa para ver la cicatriz de la cesárea que recorría su abdomen. Algo en él se rompió, se hundió su corazón aún más cuando noto que la cicatriz estaba casi curada. Solo le faltaba un mes para dar a luz cuando el terror en persona lo había encontrado.

Will lloró y su aroma se perdió en la tristeza que le dañaba. Presiona las manos en su vientre y se movía de un lado a otro como si no pudiera controlar las emociones que lo estaban atormentando.

-Despertaste- Su alfa había entrado a la habitación y le hablaba como siempre lo había hecho. Sin rastro de culpa o señales de arrepentimiento.

Will se enojó, la pérdida seguía presente pero su furia hacia el alfa creció. Trató de ponerse de pie para atacar a Hannibal pero apenas si pudo levantar su espalda de la camilla en la que estaba.

-No te esfuerces, cariño- Hannibal se acercó y trató de llevar a Will de vuelta al reposó.

-No me llames así, ¡jamás!- Gritó eufórico el omega, tratando de convertir su aroma normal a una advertencia amenazadora pero en su estado inestable no lo lograría.

Comenzó a gritar y a moverse en la cama como loco, casi como si estuviera convulsionando. Hannibal creía que tendría que dormirlo si continuaba así. Podía sentir como su garganta se desgarraba con cada grito que daba el omega y seguiría así hasta que se quedara sin voz o el alfa se decidiera a sedar. Sabia como era de tenaz su omega.

Hannibal se fue de la habitación y Will siguió tratando de hacerse daño.

Se detuvo en seco cuando un llanto angelical e inocente recorrió la casa. Se sentó sobre la camilla para ver la puerta.

Hannibal se asomo por ella con algo en sus brazos en una manta rosa. Will respiró hondo para oler a su bebé. Ese aroma a leche y frutas era familiar, era tan suyo.

No protestó cuando Hannibal se acercó de más.

Casi arrancó de las manos del alfa a su hija. Era una hermosa niña, una niña pequeña y suya.

-Me quitaste a mi bebé, Will- Le acusó el alfa.

Will seguía hipnotizado viendo a su niña.

-Si- Alcanzó a decir mientras acariciaba la mejilla de su hija.

Hannibal se acercó a Will. Se sentó en la camilla a su lado para contemplar al igual que el omega a la niña que habían traído al mundo.

El alfa miró directamente a Will esperando a que el omega hiciera lo mismo.

Se miraron el uno al otro. 

Hannibal besó a Will. No puso resistencia y no volvería a hacerlo nunca.

Terminado el besó, el alfa apoyó su cabeza en la del omega y juntos adormecieron a su cachorro con su aroma.

No hizo falta mucho para que Will volviera a aceptar la vida que le daba Hannibal. Ese alfa siempreencontraba la manera de que él fuera la única opción que pudiera tomar para su bien y ahora, para el bien de su pequeña familia.

Notes:

¿Si vieron Kill Bill? Base esto en toda una escena del Vol. 1 de Kill Bill (2003 - Quentín Tarantino).
Relacione bastante a Bill con Hannibal, aunque no tenga muchos puntos de comparación.
Me encanta la escena de la boda y eso de saber lo que va a pasar pero aún asi dejar que todo siga su curso.

 

Love me Tender. La canción que eligieron Matthew y Will para su boda.

 

Hablando sobre este pequeño escrito: No es la.primera vez que Will huye de Hannibal, pero si es la primera vez en la que se esconde de la bestia por mucho tiempo, ya saben las razones.
Ya podria considerarse eso de escabullirse una dinámica entre ellos.

Gracias por leer!♡