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entre caníbales

Summary:

Tal vez "amigos" no era la palabra más precisa para describirlos, pero tampoco estaba mal. Eran amigos. Mejores amigos. Que se besaban. E hacían otras cosas también. Pero no necesitaban resolverlo todavía.

O, Julián y Enzo salen de noche en Londres y Julián se pone un poco celoso.

Notes:

HOLAAAA
me encantan estos dos
el español no es mi primer idioma así que perdónenme si algo anda mal

Work Text:

Hay esta cosa que hace Enzo — es una costumbre o que — cuando está interesado en alguien. Julián ni cree que Enzo esté consciente cuando lo hace, pero Julián lo ha mirado por tiempo suficiente para notar como hay padrones en su comportamiento. Comienza con sus ojos.

La mirada de Enzo, errática y volátil, que brilla desde la cara de una mina hasta la forma en que sus muslos bajan hasta sus pantorrillas. A Enzo le gustan los muslos, Julián ya lo sabe, por la manera con la cual sus ojos se quedan un ratito más cada vez que ellas están de minifaldas. Luego, se convierte en algo de todo cuerpo. Enzo se cierne alrededor, tiene una manera de hacerse casi magnético, y atraer cualquier tipo que piense atrayente para su órbita personal como si fuera magia. Y entonces, finalmente, él toca. Toques simples y castos en las manos, hombros, brazos de alguien. Y su piel debe ser tal como fuego. Debe ser caliente como un horno, porque la otra persona siempre se derrite por completo en respuesta.

De lejos (porque Julián ya se acostumbró a mirarlo de lejos) es fácil notar como todas se deshacen bajo sus toques, hombros relajando y cuerpos moviéndose más cerca, como sus ojos se vuelven más suaves, como se dejan sostener, tomar.

Podría ser divertido acompañar Enzo y como siempre conseguía lo que quería, eso si no fuera tan frustrante.

Bueno, pues a Julián se queda observar como Enzo coquetea una mina en este pub en el West End. Ella es rubia, petisa, tiene una carita bonita, delicada y Julián no hace ni idea de qué o como están hablando si Enzo no puede hablar ni una palabra en inglés. Estaban en este pub porque Enzo había recién llegado en Inglaterra y le daba ganas de conocer la noche de Londres. Y Julián salió de Manchester como un boludo para acompañarlo para después ser convenientemente olvidado mientras Enzo intentaba bajar las bombachas de otra persona. Era casi aterrador como la piba le seguía el juego, Julián se dio cuenta mientras tomaba el peor Fernet con Coca de su vida y el frío le pegaba los dientes. Nunca había odiado más a Inglaterra que en aquel momento.

En algún momento, Enzo recuerda la existencia de su mejor amigo y mira hacia atrás, justo donde Julián está sentado en el taburete, con un vaso medio vacío en las manos y un puchero de unos dos kilómetros. Debe ser la postura de Julián la que despierta la curiosidad de Enzo, medio para sí, con la carita triste. Pero Enzo deja a la mina parada en medio de la pista de baile y camina hacia él con una sonrisa juguetona en el rostro.

Cuando están cara a cara, Enzo no dice nada, solo le toma la mandíbula y le levanta la cabeza. Inspecciona el rostro de Julián de cerca, tarareando mientras finalmente llega a una conclusión. "¿Estás en pedo vos?"

"¿Tengo la cara de alguien que está en pedo?" Enzo sonríe, mirándolo de arriba abajo, y sus ojos están oscuros. En realidad, no está borracho. Pero le gusta hacerse, porque así no más Enzo lo he prestado atención.

"¿Y desde cuándo te ponés borracho así en medio de gente extraña? Te creía más tímido que eso." Enzo le dedica una sonrisa acusatoria, bromeando como lo hacían cuando eran solo los dos y el ar salado de Buenos Aires, cuando no había los citizens ni los blues de Chelsea, pero solo el rojo y blanco de River.

"No estoy borracho, la concha de la lora." Murmura, tratando activamente de apartar la mirada, mirar hacia abajo avergonzado. Pero Enzo no lo deja. La mano que sostenía su cabeza en alto era implacable y las mejillas de Julián se sonrojan cada vez más.

"Inglaterra te ha cambiado por lo serio, ¿no?"

"Dejá de putearme un minuto, ¿eh?" Dice, ¿pero no hay nada de mordacidad en sus palabras. "Enzoo" Suplica, con una voz que roza un quejido. Enzo inclina la cabeza hacia un lado, confundido pero ansioso por obedecer. "¿Volvemos?"

"¿A dónde?" Pregunta Enzo, y su mano se vuelve gentil debajo de la mandíbula de Julián, una caricia suave, gentil y tierna, y Julián sabe que ya se está derritiendo, así como la chica que los sigue mirando, curiosa.

"A nuestra casa." Enzo se ríe entre dientes, porque 'nuestra' es en verdad el departamento nuevo de Enzo en Londres, que está medio vacío y sin mucha personalidad porque todavía no tuvo la oportunidad de dejarlo mejor.

"¿Ya? Vos me dijiste que querías venir, Juli." Enzo acusa, pero nuevamente, su tono es suave, aunque tiene que gritar por encima de la música.

"Pero ya no quiero estar más". La propia mano de Julián alcanza la de Enzo, y su mano está fría sobre la cálida de su amigo, y el cordobés empieza a preocuparse de que la gente note la manera con la cual lo está mirando. Julián tenía su verdad escrita por toda su cara, y probablemente estaba claro para cualquier uno que mirara con más atención que ya estaba a un paso de volverse loco. "Este Fernet tiene gusto a mierda, los temas que tocan son malos y todos los ingleses son unos groseros." Enzo casi se ahoga de la risa, mirando a la chica que dejó esperando. "Porfaa? Nos vamos a divertir mucho más en casa, te lo prometo."

Tiene un puchero en los labios y sabe que Enzo tiene un punto débil. Es fácilmente manipulable cada vez que siente (o asume) que Julián está vulnerable. Era el primero a salir a defender Julián cuando le cometían una falta. Era él que ayudara Julián en entrevistas cuando sentía que a lo cordobés no le daba ganas de hablar. Al fin, puede ser que a Enzo le gusten los muslos, pero también le gustan los ojos de Julián.

Y Julián levanta la vista, parpadea un par de veces, pestañea y Enzo está acabado. "Dale, gordito." Enzo lo levanta con un tirón rápido y realmente se marea un poco porque ha estado sentado por bastante tiempo, y termina se apoyando en el pecho de Enzo, que lo mira con ojos indescifrables. Empiezan a caminar afuera y Enzo sibila un 'chau' silencioso a la piba, una sonrisa llena de vergüenza en su cara mientras ella los miraba, claramente muy bronqueada (y con razón). Julián mal puede controlarse y tiene que reprimir una risa, fallando por completo, una risa le subiendo por la garganta.

"Te ves re gracioso vos, ¿eh?"

"Che, he arruinado tu noche. Lo siento muchísimo." Julián dice cuando llegan al auto de Enzo, tirado en el asiento, mientras su mirada inevitablemente se queda en Enzo, su silueta bajo la luna. Julián miente. No se arrepiente en nada. "Vas a poder garchar otras londrinas, no te preocupes. Mirá, que estaban hablando ustedes? ¿O ya aprendiste a chamuyar en inglés?"

"¿Pero qué decís?" Enzo refunfuña, sacando los ojos de la calle por un instante, como si estivera re ofendido. Y, oh, como Julián odia cuando Enzo intenta hacerse el boludo.

"Dale, que vos querías mucho bajála las bombachas, Enzo." Julián sonríe, sus palabras se arrastran. "Total la estabas coqueteando."

"Estaba hablando con ella". El camino de regreso a su habitación no es largo, aunque el tránsito de Londres sea terrible, mismo a la madrugada.

"No hay que fingirse conmigo." Dice Juli, porque honestamente ya han superado eso. Enzo no tiene que fingir no ser mujeriego, no con él. Eso no significa que Julián no tenga derecho a ser un pelotudo por el hecho de que Enzo estuviera coqueteando con alguien que no era él. Principalmente, cuando ellos dos estuvieron juntos durante casi todos los días de sus vacaciones.

"No estoy fingiendo, Juli. Pero no tenía ningún otro interés en la piba que no el de charlar." En un rato, ya están de vuelta a la nueva habitación de Enzo

"Y con tu mejor amigo no te daba ganas de charlar, ¿eh?" Julián sabe bien que estabas cabreándolo, ¿pero no puede evitar. No vas a llamar celos lo que sintiendo (pero sí, era celos) "Estabas tocando su brazo y sonriendo y haciendo todo lo que hacés cuando coqueteas."

"Y vos prestás mucha atención a la forma en que coqueteo, ¿no?" Enzo habla, sin apartar los ojos de los de Julián, una mirada intensa, casi cegadora. Julián no sabe a ciencia cierta si es el poco alcohol que bebió el que está teniendo efecto en su cerebro, pero casi puede sentir cómo Enzo se lo come con los ojos. Es bueno que te miren así, después de pasar toda la noche invisible. Es bueno sentirse deseado, más aún si el deseo proviene del que es desde hace años el mejor amigo de Julián, el único capaz de hacerle pensar en un futuro juntos (Julián nunca lo admitiría, no, por Dios).

"Sabés que sí." Julián susurra, lentamente, aprovecha la forma en que Enzo se gira para abrir la puerta del departamento y no puede verl sonrojado por la confesión.

"Querés consejos o qué?" Bromea Enzo, y también se quita los zapatos, desabotonando el cuello de su camisa. "¿A quién intentás impresionar?" El cordobés sonríe en respuesta, sube en el sofá de la sala vacía, inevitablemente deja paso a Enzo para que se acerque. A esta altura, sabe que Enzo también lo quiere. Porque ya sabe leer su lenguaje corporal como nadie. Porque han hecho esto demasiadas veces como para acostumbrarse al comportamiento del otro. Y principalmente porque Enzo siempre lo quiere, siempre lo quiere a él, a veces solo necesita un empujoncito.

"A vos." Y, la puta madre, si pega a Enzo desprevenido cada vez que dice cosas así. Una vez más, Julián es el que piensa, no el que habla, y Enzo generalmente tiene que sudar para que Julián exprese sus deseos cuando están juntos. Enzo inmediatamente se sonroja y es fácil olvidar que todavía es capaz de ponerse nervioso. Rápidamente, se transforma en una sonrisa, y se sube al sofá y mira a Julián como si quisiera comérselo crudo.

"¿Voy a tener que emborracharte cada vez que quiera oírte ser así de atrevido?" Se están acercando casi inconscientemente, y el calor que comienza a surgir de la nada en el medio de la habitación no coincide con el clima frío y húmedo de Londres.

"No estoy borracho." Julián le dice, su rostro se acerca al de Enzo, sus respiraciones se mezclan hasta que sus labios están tan cerca que puede sentirlos rozarse mientras habla. "Estoy perfectamente consciente de lo que quiero."

"¿Sí?" Enzo pregunta, pero sus ojos están fijos en los labios de Julián; y el cordobés asiente casi hipnotizado. "¿Entonces qué querés?"

"Enzo", llama Juli, esperando que Enzo finalmente le quitara la tensión que lo había estado hormigueando toda la noche. "Besame."

"¿Besarte?" Enzo acaricia su mejilla, suave y tierno. "¿Debería?"

"Por favor." Julián susurra, y, bueno, Enzo está terriblemente ansioso por obedecer.

Besa a Julián como si fuera dueño de él, lame el interior de su boca, codicioso, listo para tomar todo lo que Juli tenía para ofrecer. Toca debajo de la camiseta, sus uñas arañan su piel suavemente, solo para provocar, y a Julián le encanta todo. Ya habían hecho esto varias veces, y tal vez "amigos" no era la palabra más precisa para describirlos, pero tampoco estaba mal. Eran amigos. Mejores amigos. Que se besaban. E hacían otras cosas también. Pero no necesitaban resolverlo todavía.

Las manos de Enzo tiran del dobladillo de la camisa de Juli, y antes de que se dé cuenta, ya no está, al igual que sus jeans, que están tirados al azar por la habitación. Y Julián casi odia que cada vez que Enzo está cerca, parece como si hubiera pasado un tornado, todo termina en un desastre total.

Va directo al pecho de Julián, mordisqueándolo como un maldito perro. Se chupa un pezón con la boca y lo muerde hasta que aparecen moretones rojos que cubren todo el torso. Julián ni siquiera puede quejarse, porque le encanta que le marquen. Le encanta el dolor punzante de los afilados dientes de Enzo en su piel, le encanta el dolor sordo de las secuelas, cuando traza los moretones parado frente a un espejo, y le encanta cuando alguien señala las marcas en sus muslos cuando usa pantalones cortos para entrenar o cuando se quita la camiseta. A él (nunca lo admitirá) le encanta la sensación de ser poseído.

"Decime que estabas celoso." Enzo se ríe, una sonrisa enamorada cuelga perezosamente de sus labios mientras se desliza hacia abajo, los dedos juegan con el elástico de su bóxer, golpeándolo contra su piel hasta que se pone roja. 

"¿Yo?" Julián se burla, increíblemente ofendido con Enzo por tener la suposición correcta. "Yo no estaba."

"Estabas re celoso." Una cosa que Julián odiaba fue que si Enzo pensaba que tenía razón, nadie en esta tierra divina podría convencerlo de lo contrario. Y ahora estaba seguro de que Julián estaba celoso de la chica del pub. Tenía razón. "Tan celoso que casi te cegó la necesidad de ser vos quien iba a montarme esta noche".

Julián se ríe deliberadamente porque el dirty talk era nuevo. Vergonzoso en el sentido en que se supone que es cualquier dirty talk entre dos amigos, pero aun así, es tan putamente caliente que a Julián le da vueltas la cabeza. Enzo tiene la boca en su erección tensa, humedeciendo la tela de su ropa interior con el líquido pre seminal y la saliva.

"Ojalá tu pija fuera tan grande como tu ego, Enzo". Julián muerde y Enzo levanta una ceja, molesto. Baja la tela y su pija golpea contra su vientre, roja de ira y goteando. Si Julián va a ser malo, entonces Enzo obviamente será aún más malo, así que agarra la pija de Juli con una fuerza que lo vuelve ajeno a todos los demás sentidos, le gira la mano, bombeándolo tan lentamente que se siente como una tortura. Las caderas de Juli tiemblan, doblándose hacia arriba, como si estuvieran destinadas a follar algo (la boca de Enzo) en ese mismo momento. Pero Enzo solo lame una raya sobre su raja, babeando la punta, se raspa los dientes ligeramente y Julián pierde el control. Cada parte de su cerebro que pretendía ser un mocoso se convirtió en nada.

"¿Por qué? ¿No es ya lo suficientemente grande para vos?" Enzo pregunta y espera hasta que Juli respire para responder y apretar su agarre en su pene, lo deja sin aliento y lo calla como le encanta hacerlo. "Sos un trolo, hablando de una pija más grande cuando mal podés aguantar la mía." Enzo es cruel, pero sus palabras solo hacen con que un gemido se escape de la boca de Julián.

Abre la boca de Juli con una mano y coloca bruscamente dos dedos dentro de sus labios. A Juli le encanta, lame y sorbe los dedos como si en realidad fuera la puta que Enzo acababa de acusarle de ser. Pero lo prepara de todos modos, sus dedos resbaladizos se deslizan fácilmente dentro y Julián se siente casi lleno.

Alterna entre coger a Juli con fuerza con sus dedos y chuparlo, cada movimiento le genera gritos desesperados y las manos de Julián, furiosamente enterradas en su cabello, casi arrancándolo. Cuando Julián comienza a retorcerse demasiado después de unos minutos, las caderas se levantan casi incontrolablemente, los gemidos se hacen más fuertes, Enzo se alerta, el cabello completamente revuelto, los ojos oscuros y los labios húmedos. Tiene el ceño fruncido y se ve enojado, parece que está a punto de cagar alguien a palos en la cancha o como si estuviera a punto de devorar a Julián por completo. Ambos están buenos.

"No, no." Él deja de moverse. "No te vas a acabar." Y Julián gime como si estuviera realmente muy triste, casi lastimosamente y de repente hay lágrimas en las comisuras de sus ojos. Está casi gruñendo como si estuviera fuera de sí y Julián jura que es la cosa más caliente que jamás haya visto, una mano agarrando la base de su pija y la otra magullando sus caderas con un agarre tan fuerte que duele.

"Garcháme ahora-" Julián se ahoga, con la voz entrecortada como si Enzo hubiera estado cogiendo su garganta todo este tiempo, pero es solo porque realmente no puede soportarlo más. Había estado con las ganas desde que comenzó la noche y su necesidad de estar lleno es casi desesperación. Agarra el trasero de Enzo, acercándolo y tratando de lograr fricción, y luego Enzo los hace girar en un movimiento incómodo que casi termina con ambos en el suelo. Pero Juli finalmente se sienta en su regazo, apoyándose en los muslos de Enzo para mantener el equilibrio.

"Mirame, amor". Y mierda, a Juli le encanta cuando Enzo lo llama 'amor'. "Montame y te vas a venir en mi pija como un buen chico, o no voy a dejarte acabar hoy.". Lo dice mientras golpea ligeramente las mejillas de Julián con su mano, como si estuviera castigando por ser malcriado y, honestamente, se siente como un castigo, porque Juli solo tenía unos pocos dedos dentro y ya se muere por correrse.

Se ajustan en el sofá, Enzo apoya su espalda para apoyarse hasta que Julián está sentado sobre los muslos de Enzo, sintiendo la dureza de su pija, descansando entre su trasero, sus caras tan cerca que están casi fusionándose. No hay luz en la habitación, pero Enzo lo está mirando como si no hubiera nada más en el mundo y Julián siente la necesidad de apartar la mirada. Sintiéndose tímido, extiende una mano detrás de él para tocar el pene de Enzo con la esperanza de distraerlo. Enzo sisea, cierra los ojos por un segundo, pero los vuelve a abrir, una mano alcanza la de Juli, guía su propia pija y provoca la punta en el agujero, simplemente untando líquido pre seminal alrededor, sin llegar a introducirlo, y Julián ya lo sabe, simplemente lo sabe. Enzo quiere que le suplique.

"¿Te sentís cómodo sentado ahí?" Enzo se burla, esa estúpida sonrisa suya lo hace parecer diabólico, aunque, incluso en la oscuridad, Julián puede ver que el sonrojo le llega hasta el pecho, como siempre ocurre cuando hacen algo como esto. "Dale, Juli. Te extrañé tanto..." Dice, con el rostro enterrado en el cuello de Julián, dejando marcas para quien quiera ver. "Ni sé por qué estabas celoso, si sabés bien que siempre sos el más brillante en cualquier lugar." Esto es lo mejor para Julián y finalmente gime cuando empuja la pija adentro, mojada y ardiendo.

El tramo es dulce, casi enloquecedor. Los labios de Julián tiemblan, y Enzo está susurrando cosas inteligibles, su rostro se contrae de placer mientras agarra los muslos de Julián. Él es probablemente el tipo más bueno que Julián haya visto en su vida y esa idea le asusta un poco. Sus ojos no se cierran, están estrechamente enfocados en los de Enzo, oscurecidos por el deseo. Enzo gime con él, una de sus manos dirigiéndose hacia la garganta de Juli, constriñendo el conducto de aire y el cordobés ni se acuerda más de su propio nombre.

"Así te gusta, ¿eh? Mirá como me estás montando, tan lindo, amor." Enzo le da otra palmadita en la cara con la mano que no está en su cuello y Julián sabe que está a punto de venir en cualquier momento. "A vos te gustas la pija, ¿no?"

"Vos sos el puto trolo, Enzo" Él sisea, el cuerpo brillando por el sudor, la piel blanquita enrojecida. Las lágrimas ya brotan de sus ojos, incontrolablemente. Sabe que a Enzo le gusta cuando pierde el control así, de mejillas rojas, ojos oscuros y llenos de lágrimas, labios temblorosos cuando gime. Enzo se ríe del el esfuerzo que hace para escupir las palabras, pero decide tener piedad y toma el pene de Julián en las manos otra vez, bombeando unas veces hasta que Juli está deshecho sobre él.

"Me voy a acabar" Se queja, tan necesitado, casi suplicando la ayuda de Enzo. "Por favor, por favor, no puedo solo"

"Y sí, podés, hermoso." Sus manos agarran su trasero, sus caderas como un quien tiene hambre, y Julián se da cuenta de que él también está cerca. Juli también se está sintiendo abrumado. La forma en que su propia pija está atrapada dentro de sus cuerpos, siendo estimulada con cada movimiento y cómo Enzo se mueve dentro de él, golpeando con precisión cada lugar correcto. "Sos lo que hay de más lindo, Julián. ¿No hay nadie más, me entendés? Solo vos."

Es lo que dice Enzo y es todo lo que basta para Julián. Se corre con tanta fuerza que ve blanco. Debajo de él, Enzo gruñe y presiona sus manos contra la piel de Julián, corriéndose en chorros gruesos que arrancan los gemidos más profundos de su garganta. "La puta madre."Gime, completamente exhausto.

"¿Así que me extrañaste tanto?" Pregunta Julián después de un rato, cuando finalmente recuperan el aliento y lo único que queda es la oscuridad de la noche, el sonido de sus respiraciones y el olor a sexo en el aire.

"Callate." Enzo sonríe, sonrojándose mucho en las mejillas, mientras abraza tiernamente la cintura de Julián. Siempre se pone así, re tierno cuando tienen sexo. A Julián le gusta más de lo que le gustaría. "Sí, te he extrañado mucho. Pensé que ya te habías enterado de lo mucho que significas para mí"

Ahora es el turno de Julián de ponerse rojo, con el corazón latiendo con fuerza en el pecho. Piensa que probablemente podría quedarse así para siempre: desnudo, en la oscuridad, con Enzo todavía enterrado profundamente dentro de él, maravillándose en la neblina postcoital, solo escuchando la forma en que la voz de Enzo se volvió más suave para elogiarlo.

"Siempre te pones tan sentimental después de cogerme". -susurra Julián, cerca de su oído. "Creo que soy un poeta si mi culo casi te hace llorar." Se cagan de risas después de un momento de profundo silencio, el sonido reseñando en la habitación.

"Noo, ¡qué mala onda, Juli..!" Enzo se burla, escondiendo nuevamente su rostro en el cuello de Julián mientras se calman.

"Enzo." Julián llama, espera un momento para armarse de valor para decirlo. "También significas mucho para mí."

 

[...]