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Language:
Español
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Published:
2024-06-29
Updated:
2024-06-29
Words:
15,705
Chapters:
5/?
Comments:
7
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56
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3
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902

Universo de locura

Summary:

James ha crecido, ha madurado, la gente lo respeta como uno de los salvadores del mundo magico, pero la verdad es que cuando se encuentra con Severus Snape, el James impulsivo de siempre regresa de inmediato a él.

Chapter Text

 

A las afueras de una lúgubre cueva, James no paraba de dar vueltas para calmar sus preocupaciones. Sus pensamientos iban dirigidos al encuentro que tendría con el inefable, sin saber cómo actuar cuando eso ocurriera. Dio un par de vueltas más y decidió finalmente entrar al lugar.

 

Hace unos días, en una redada habían descubierto un grupo de aspirantes a Mortífagos realizando un extraño ritual que habían logrado detener antes de que lo activaran, pero los inefables decidieron que tal ritual debía ser estudiado, por lo que luego de días de peleas entre el departamento de misterios y el departamento de aurores (Más específicamente, entre Sirius y Snape), habían cedido dejando que lo estudien, con la condición de que un Auror debía supervisar el proceso. 

 

Snape era el inefable más calificado para el estudio de magia oscura, por lo que ameritaba un auror igual de competente. La primera opción fue Sirius Black, propuesta que no tardó en ser rechazada ya que no permitiría que estuviese a menos de 15 metros de él. Ante la negativa del inefable, mandaron a James.

Honestamente le venía perfecto por el asunto de tener que invitar a Snape a su boda que sería en unas semanas, pero seguía estando incómodo alrededor del ex mejor amigo de Lily. 

La cueva ahora estaba iluminada por luces creadas con la magia de Snape, pero seguía siendo igual de húmeda y aterradora que hace semanas. Caminó alrededor de 30 metros, antes de girar y llegar al final de la cueva, donde Snape se encontraba rodeando el circulo dibujado en el suelo, estudiando la esfera de color negro, gris y azul que flotaba sobre este, anotando en un pergamino quien sabrá que cosa. 

—¿Cuánto llevas aquí? —preguntó, acercándose. 

—Buenas noches para ti también, Potter —Fue la respuesta del inefable, sin dejar de mirar la esfera y escribir.

Como siempre, le hablaba de esa forma sería, con voz fría, como si sus palabras realmente quisieran decir lo mucho que le molestaba James.

—Es medio día, Snape.

—Y tenías que haber llegado hace tres horas, por lo tanto, buenas noches parece más adecuado a lo escandalosamente tarde que has llegado. Lucius suele decir que llegar tarde es elegante, pero hasta él estaría de acuerdo en que tu falta de profesionalismo es cualquier cosa menos elegante —Le dió una mirada de desdén y se alejó de la esfera, acercándose al escritorio improvisado al fondo de la habitación. 

Una vez allí dejó el pergamino en el que había estado escribiendo y tomó otro de los tantos que tenía sobre el escritorio. James se acercó, listo para comenzar a discutir, lo normal que ocurría entre ellos cuando los dejaban demasiado tiempo juntos, pero una esfera de fuego del tamaño de un puño surgió muy cerca del rostro de James, iluminando aún más el escritorio. 

—¿Puedes tener un poco más de cuidado al presumir tu magia? —Gruñó, evitando la llama de fuego y tomando un pergamino al azar, donde estaba dibujado el círculo del suelo, con las runas que contenía y el significado de cada una. 

—No me culpes por tu naturaleza torpe, Potter, te aseguro que no es mi culpa que existas, he cometido muchos errores pero jamás uno de tal magnitud —Diciendo eso le quitó el pergamino y volvió a ponerlo en el escritorio. 

James tardó un momento en comprender que le estaba diciendo que su existencia era un desafortunado error. 

Cómo detestaba sus insultos elaborados… Sirius solía decir que era común entre los Slytherin, y Sirius sabía de lo que hablaba, debía tratar al menos una vez al mes con Lucius Malfoy y además era hermano de Regulus Black, con quien intentaba arreglar su relación, fallando cada vez de forma vergonzosa. 

Los del departamento de misterios, mayormente Evan Rosier, disfrutaban pasearse por el departamento de aurores sólo para burlarse de los fracasos de Sirius. Uno pensaría que la rivalidad entre casas desaparecería una vez fuera de Hogwarts, pero solo había que pasear por el ministerio, ver a Sirius peleando con cualquier ex estudiante de Slytherin y ver que todo seguía siendo igual. 

—Creo que se trata de un ritual para traer de regreso a Voldemort… —Murmuró Snape, estudiando dos pergaminos. 

James sufrió un escalofrío. No había trabajado tanto para destruir toda existencia de ese monstruo como para que lo traigan de regreso, ya no era un estudiante impulsivo. Seguía siendo impulsivo, pero ya no tenía 16 años, además, dudaba lograr convencer a Sirius de trabajar nuevamente con el trío real de Slytherin (Es decir, Malfoy, Black y Snape-Prince). 

—¿Supongo que lo vamos a destruir? —Se apresuró a preguntar. 

—Finalmente comienzas a ocupar la cabecita, ten —Le dió un caramelo que James aceptó solo por lo raro que había sido—, pensar debe haber costado demasiado, necesitas azúcar.

Lo vió alejarse como si no lo hubiese tratado de idiota. Gruñó ofendido, pero se comió el dulce. 

—Solo debo descubrir cómo hacerlo sin activar nada, por suerte el único en peligro aquí eres tú, el hechizo solo funciona con sangre pura.

—Y es una suerte que yo no quiera traer a ese loco de regreso —agregó James, tomando el pergamino que le habían quitado antes. 

Al tomarlo vio que el papel se manchaba de rojo, aparentemente cuando le había quitado el pergamino antes se había cortado. Snape siempre tan cuidadoso cuando se trataba de él…

—Escucha, aprovechando que no me estás evitando cómo lo has hecho todo el último mes… 

—Siento mucho si herí tu orgullo, Potter, debe ser difícil darse cuenta de que no todo el mundo desea estar cerca del gran salvador del mundo mágico. Tengo un limite de estupidez que puedo soportar a diario y ahora que Mulciber y Avery se pasean por el ministerio, esa cuota se llena muy rápido, por lo tanto es imposible para mi soportarte a ti también —Snape lo miró, solo para sonreírle con burla— ¿Quieres que reserve una hora para ti la próxima semana? 

Pequeña mierda experta en dejarlo en ridículo. 

Hazlo por Lily, sopórtalo unas horas, por Lily. 

—Me voy a casar con Lily.

—...Auch, dile que Lucius y yo le enviaremos flores para darle nuestras condolencias. O mejor aún, si desea escapar, Mulciber siempre ha tenido el sueño de interrumpir una boda —La verdad era un poco sorprendente cómo sacaba respuestas ingeniosas en tan poco tiempo. 

—Estás invitado, Lily quiere que vayas. 

—Eso me halaga, pero estaré ocupado ese día. 

—¿Siquiera sabes qué día es? 

—Lo sabré cuando me lo digas y como soy el futuro líder del departamento de misterios, soy un hombre tremendamente ocupado… ese día probablemente esté ayudando a Avery con alguna maldición que se puso mientras intentaba romperla.

—Es imposible que sepas eso, ¿Solo lo dices porque no quieres ir? ¿Puedes dejar de ser cobarde? 

Se había acercado a él, sintiéndose cada vez más molesto. 

—La última vez que revisé, “Valiente” no era una virtud Slytherin —Snape le respondió sin inmutarse por su evidente molestia—. Y créeme, Avery siempre acaba maldito, prácticamente todos los días. 

—¡Snape! —Dijo, tirando del pergamino que sostenía para que siquiera lo mirara. 

Funcionó, el hombre lo observó muy molesto. 

—Potter, ¿Tu cerebro perdió la capacidad de comprender una negativa? 

—Lily te quiere allí. 

—Aunque Evans sea la secretaria del ministro no puede tener todo lo que desea, es lo que hay.

—Dame una razón para negarte —Exigió, alejando el pergamino cuando intentó atraparlo. 

Snape estaba parado al borde del círculo, si quería tomar el pergamino entonces tendría que entrar. James, por su parte, casi tocaba la esfera de colores y podía sentir el frío húmedo que desprendía, pero ahora mismo no le importaba. 

—No quiero ir. Allí tienes tu razón, ahora deja de estorbar —Dio un paso dentro del círculo, logrando tocar el pergamino y James alejó más la hoja, metiendo la mano dentro de la esfera. 

Entonces ocurrieron varias cosas al mismo tiempo. 

El mundo palpitó.

El círculo se iluminó de un color rojo demoníaco. 

La esfera creció absorbiendo a James casi por completo y Snape trató de alejarlo de allí, solo para ser tragado con él. 

Finalmente, James cayó en un suelo de madera, con la hoja de pergamino que le había quitado a Snape cubriendo su cara. ¿Se había logrado aparecer en otro lado antes de que se activara el ritual?

Apartó la hoja de pergamino de la cara para mirar lo que decía. 

“El ritual parece necesitar el sacrificio de un sangre pura y parece ser que la meta del ritual es llevar a un tiempo pasado donde aún exista Voldemort. Esa parte está algo confuso, necesitaré ayuda de Evan para estudiar estas runas, creo que podría significar también que el ritual transporta a quien lo active a un univ”

Ese debía ser el momento en el que le quitó el pergamino, porque había un gran rayón a continuación. 

James frunció el ceño, ¿Dónde estaba Snape? 

Observó a todos lados, aún sin ponerse de pie, solo para darse cuenta de que estaba en su habitación en casa de sus padres, lo cual era raro porque había escuchado a su madre decir que la había convertido en un cuarto de bordado, pero estaba tan intacta que aún tenía los poster de sus equipos favoritos de la infancia pegados en las paredes. 

Se llevó una mano al rostro, soltando un suspiro molesto, pero entonces notó que su mano era muy pequeña.

…Corrió hacía su espejo de cuerpo completo solo para encontrarse al James de 10-11 años mirándolo. 

No se había aparecido, había vuelto en el tiempo. 

Todo esto era culpa de Snape. 

Pero según su investigación se requería un sacrificio, pero él seguía allí y Snape no calificaba para ser un sacrificio. 

Volvió a dejarse caer en el suelo, mirando la hoja de pergamino… Siquiera hubiese tomado una con más información, así podría saber cómo revertirlo. 

Momento…

Snape podría saberlo.

Bien, lo buscaría. Recordaba haber ido a su antigua casa cuando estaban planeando cómo derrotar a Voldemort, se notaba que Snape ni nadie vivía allí hace mucho, pero supuso que en estas fechas aún debía vivir allí. 

Tomó una pluma y comenzó a escribir. 

Snape.

Debemos encontrarnos, búscame mañana en callejón diagon, estaré fuera de la tienda de Ollivanders a medio día. 

Atentamente, James. 

Envió la carta antes de tener tiempo de preguntarse si Snape también tenía sus recuerdos intactos. 

Seguramente así era, el universo no le daría el gusto de dejarlo tener más información que Snape ni siquiera en este caso. 

Le fue muy fácil adaptarse a sus padres y también fue muy fácil lograr ir a callejón diagon, pero por más que espero, Snape no apareció. 

Su madre regresó con un periodico cuando ya era muy tarde y él no tuvo más opción que regresar con ella. 

—Pobre familia, perder a su hija y solo encontrarla cuando le dan la noticia de su muerte, es tan triste… —dijo su madre, pero él no le prestó atención, demasiado ocupado pensando en que podría haber detenido a Snape. 

No debía preocuparse mucho, en realidad faltaban dos días para comenzar Hogwarts y según recordaba, conocería a Snape en el tren, donde se harían enemigos de por vida. 

Tal vez podría evitar esa última parte, eso haría que la colaboración de su grupo con el de James fuese más sencilla. 

Sí, se haría amigo de Snape. 

Eso asumiendo que no lo recuerde y no quiera matarlo. 

Lo malo de todo esto era que tendría que regresar a estudiar… era una tortura, pero si miraba el lado positivo, podría ser un genio en su generación. 

Durante la cena tuvo la charla con su padre que recordaba haber tenido antes de ir a Hogwarts, aunque recordaba haberla escuchado de otra forma. 

—Estoy seguro de que te irá bien en cualquier casa, pero definitivamente no te veo en otra que no sea Gryffindor —Dijo él, sonriendo. 

—Realmente no me gustaría verlo en Slytherin —Estuvo de acuerdo su madre. 

Hace años, eso le había parecido que sus padres esperaban que fuese a Gryffindor y que Slytherin era la peor opción, pero viendo los gestos de su madre y ahora, siendo un experto en convivir con Slytherins… Ella estaba diciendo que no sería capaz de vivir en un ambiente como era el de Slytherin, no era suficiente para ellos. A decir verdad no lo negaba, pero era asombroso comprender realmente las palabras que lo llevaron a rechazar la casa de las serpientes. 

—Tampoco creo que sea bueno para Slytherin, lo lamento mamá —Le respondió a su madre, sonriéndole. 

Ahora que sabía el significado, podía ver algo de decepción en ella, probablemente le habría gustado que su hijo estuviese en su antigua casa, pero James era exactamente lo que se esperaba de Gryffindor. 

Ella alcanzó su mano por sobre la mesa, en un gesto de cariño. 

—Oh, mi vida, no importa, sé desde que comenzaste a caminar que eres un Gryffindor como tu padre —El nombrado rió con eso—. Pero no diré que no si te haces amigo de un Slytherin y lo traes durante las vacaciones, llevo tanto tiempo sin tener a alguien a mi nivel para discutir algunos temas que comienzo a creer que mi capacidad de dar respuestas ingeniosas se ha oxidado. 

Tanto James como su padre tardaron en descubrir que eso significaba que no los veía dignos de una conversación seria, y recordando, siempre que había una discusión, su madre no exponía su punto, solo le daba la razón a uno de ellos y cambiaba de tema sutilmente. 

…Slytherins. 

—Tener amigos en otras casas será bueno, ayuda a fomentar la unión entre casas. Es más, aceptaremos si decides elegir a un omega de cualquier casa, el amor siempre es bueno —Le dijo su padre y él no entendió la parte de omega, pero en su mente sabía que lo sabía, solo que era un recuerdo al que no podía acceder. 

—Aún es muy joven para eso, y no sabemos si elegirá a un omega, podría ser como su padre y perseguir a una alfa…

Sus padres rieron por alguna razón y él solo pudo mirarlos confundido. 

Tenía que descubrir qué era eso de alfas. 

Al terminar la cena y regresar a su habitación pudo encontrar entre la pequeña biblioteca olvidada de su habitación un libro que parecía hablar de eso. 

Según logró entender, entre los magos existían alfas y omegas, mientras que entre los muggles era más común encontrar betas, mayormente los omegas nacidos entre muggles tenían magia o tenían hijos que nacían como magos. Entre los magos los omegas eran muy respetados, la clase mágica más poderosa, con un enorme talento para la magia y siendo más capaces que cualquiera de desarrollar habilidades como magia sin varita y silenciosa. Inmediatamente pensó en Snape, la última demostración de esos talentos casi le quema el rostro. 

Él, por otro lado, era un alfa, según lo que habían dicho sus padres, una clase mágica común que normalmente eran muy protectores con sus omegas, ya sean familia o pareja. Aunque no tenían tanta magia como los omegas, tenían una gran condición física, superior a cualquier omega. 

Lo más raro… todo omega podía dar a luz, es decir, incluso los hombres. 

Vale… eso no había pasado anteriormente, no recordaba eso. Así que, definitivamente no había ido al pasado, esto no era el pasado. 

Bueno, pues… mierda.