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Please, please, please.

Summary:

"No lo entiendo ¿Qué ve el presidente en él?”

“Es un matón en toda la extensión de la palabra” comentó alguien más. “Nada similar a nuestro amable presidente”

“¿Su familia lo aprobará? Escuché que son de clase alta ¿No es que esas personas tienen mejores estándares de pareja?”

Cerró los ojos intentando reunir la paciencia con la que su padre lo educó, sería impropio de él alzar la voz en el salón de clase, pero maldita sea, como quería que se callaran de una vez.

 

Sosuhiro, el perfecto presidente estudiantil, ha comenzado a salir con el chico más problemático de la escuela, ese que se pelea con cualquiera que le ponga la mirada encima: Narumi Gen. Sus compañeros, lamentablemente, no son tan sutiles en juzgar su relación como piensan.

Notes:

Pase por una etapa donde Sabrina Carpenter seguía repitiendose en mi lista de canciones y mis dedos se movieron solos después de la doceava vez que escuché 'please, please, please' perdón ;;

Por otro lado Kaiju n8 ha terminado, estoy tan triste ¿Qué se supone que espere todos los sábados ahora? :(

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

“No lo entiendo ¿Qué ve el presidente en él?”

Soushiro suspiró internamente al oír aquellas palabras, su martirio de cada día. Fingió no escuchar la conversación y continuó con sus notas inclinando ligeramente la cabeza para seguir atento a lo que tenían que decir sus compañeros sobre su relación en caso de que alguno dijera algo lo suficientemente malo para darles detención (tal vez era un poco vengativo).

“Es un matón en toda la extensión de la palabra” comentó alguien más. “Nada similar a nuestro amable presidente”

“¿Su familia lo aprobará? Escuché que son de clase alta ¿No es que esas personas tienen mejores estándares de pareja?”

Cerró los ojos intentando reunir la paciencia con la que su padre lo educó, sería impropio de él alzar la voz en el salón de clase, pero maldita sea, como quería que se callaran de una vez. Frunció el ceño cuando notó que había presionado demasiado la punta de su lapicero contra la hoja haciendo una fea mancha en sus inmaculados apuntes.

“¿Quizá es una relación secreta? ¿Está el presidente en su etapa rebelde?”

“Oh, incluso las deidades como él cruzan por esos ciclos”

Soushiro dejó su lápiz sobre la mesa y se levantó con cuidado, su silla apenas hizo ruido pero el movimiento fue suficiente para que todos los ojos se posaran sobre él. “La clase está por comenzar, será mejor si todos toman asiento” sus ojos se detuvieron sobre el grupo reunido cerca de la ventana, estos temblaron ligeramente. “Y guardan silencio”

Los chicos rápidamente corrieron a su lugar y Soushiro volvió a sentarse para esperar al profesor que no tardaría en aparecer según el reloj de la pared. Los comentarios se detuvieron al fin, lamentablemente no dejaron de repetirse en bucle en su cabeza causándole dolor de cabeza ¿era demasiado pedir que dejaran de criticar su elección de pareja?

“Ehhh, Narumi está peleando de nuevo” chilló una de las chicas, la puerta se abrió para dar paso a su profesor sin embargo no fue suficiente para detener al grupo que se apresuró hacia la ventana para ver el espectáculo del que hablaba su compañera. El caos se hizo presente con los alumnos burlándose y señalando a la persona que había caído bajo la ira de Narumi Gen.

Desde su lugar Soushiro suspiró audiblemente y cerró los ojos con pesar. Por supuesto, estaban acercándose a las últimas clases y su amado novio no podía pasar un día sin dejar que su puño conectará con el rostro de alguna pobre alma que lo hiciera enojar. Escuchó a su profesor gritar ‘orden, orden’ para apaciguar a sus alumnos sin éxito alguno y, entre murmullos, la gente susurraba sus teorías sobre el porqué de la pelea.

“Ah, ese tipo solo avergüenza a Hoshina” dijo alguien entre la multitud y si Soushiro fuera más como su novio tal vez habría saltado de su lugar y lanzado al dueño del comentario por la ventana.

‘Supongo que hoy tendré que quedarme de nuevo a esperar que termine su detención’ pensó Soushiro levantándose de su asiento nuevamente para poner orden en el salón.

Un minuto después, la clase estaba en su lugar esperando a que su profesor comenzará con la lección del día. El hombre le agradeció a Soushiro por su ayuda.

 

I

 

El pasillo estaba desprovisto de alumnos a excepción de uno que se encontraba sentado frente a uno de los salones que se usaba para las detenciones, el cabello morado se movió ante el aire que entró por la ventana por lo que ajustó su suéter y continuó leyendo el libro que traía entre manos. A las tres en punto la puerta fue abierta por un profesor demasiado cansado de dedicar horas extras a una ‘causa perdida’ como solían decir.

El hombre no se sorprendió de la presencia del presidente estudiantil demasiado acostumbrado a esa vista. “Soushiro” saludó con una pequeña sonrisa, el joven respondió con un poco más de humor. “Ah, discúlpame, probablemente esté de un humor más irritable ahora” el profesor dio un vistazo detrás de él donde el estudiante problemático seguía enfurruñado escribiendo algo sobre su hoja.

“Está bien, profesor, ese es su estado de ánimo natural” una queja vino del interior del aula con la respuesta de Soushiro, pero este lo ignoro. “Nos vemos mañana, descanse”

“Gracias Soushiro” el hombre se despidió con un gesto de su mano y se encamino a casa. “Ah, me preguntó cuánto más aguantara ese pobre chico” susurró sin saber que había sido escuchado por el joven. Soushiro suspiró por enésima vez en el día, aquella oración parecía la única que todo el mundo gustaba decir sobre él y Narumi.

“Entonces ¿Que fue esta vez?” Se apoyó contra el marco de la puerta admirando a Narumi arrugando el papel entre sus manos y lanzándolo con frustración al bote, no fue una sorpresa que la bola de papel entrara sin problemas en la basura.

“Tenía cara de imbécil”

Soushiro sintió que le iba a explotar una vena por la pobre excusa. “Cómo los últimos cinco a los que golpeaste ¿No?” Murmuró y sus cejas se unieron en el medio de su frente cuando Narumi finalmente se giró a verlo revelando manchas púrpura en su rostro y uno que otro corte que hace un tiempo había dejado de sangrar. “Ven aquí, vamos a arreglar ese feo rostro” llamó.

Narumi se levantó con pereza hundiendo sus manos en las bolsas del pantalón para esconder sus nudillos magullados. “Amas este feo rostro” se burló sacándole la lengua cuál niño pequeño. Soushiro le dio una pequeña sonrisa que hizo que la cara de Narumi se tiñera con un suave tono rosa.

“No puedo negar eso”

Salieron del aula en silencio, Soushiro caminando un paso delante de su novio para guiar el camino hacia la enfermería. Si bien se encontraba cerrado desde hace una hora, las llaves en su bolsillo le permitirían entrar y buscar lo necesario para limpiar las heridas de Narumi. Hace un tiempo que la enfermera había expresado su preocupación por cómo el joven seguía evitando ser ayudado a cubrir sus heridas y como la única vez que fue obligado casi terminó expulsado por sus acciones contra los profesores, así que le había entregado una copia de las llaves de la enfermería a Soushiro para que pudiera tomar lo que necesitara y cuidar de Narumi.

Odio esos lugares’ había confesado una vez Narumi en la privacidad de su habitación mientras Soushiro cuidaba de él, se sintió un poco impotente, pero no podía hacer más que comprender y buscar ayudar a su novio de otras formas.

‘Solo tú los haces un poco menos horribles’. Fue lo obtuvo días después y así descubrió que si solo eran ellos dos el problema de Narumi sobre pisar un hospital o la enfermería se reducía considerablemente.

Entraron a la enfermería y Narumi se sentó en la única cama cerca del escritorio, sus ojos se desviaron hacia la vista que brindaba la ventana. El paisaje no era nada más que el campo de fútbol de la escuela, los aspersores estaban encendidos y podía vislumbrar un cuervo sobre la portería. A su lado, Soushiro se deslizó en la silla más cercana acomodando el kit de primeros auxilios en la mesa de al lado y abriéndolo para ordenar todo según cómo lo usaría.

Narumi volvió sus ojos sobre él y observó embelesado como las hábiles manos de su novio se movían por los materiales, el chico se detuvo y posó su atención en él por lo que irremediablemente se sintió un poco tímido. Esos intensos ojos rojos lo inundaban con una calidez que no sabía cómo expresar, anhelaba ser siempre el único que tuviera su atención y al que le dedicará tiempo.

“Este se ve realmente mal” murmuró Soushiro extendiendo su mano hacia la mejilla derecha de Narumi, el corte era especialmente vistoso, no muy profundo pero sí lo suficiente para sangrar y la piel alrededor estaba tornándose morada con tintes verde oscuro. Su toque hizo estremecer al otro y consiguió un gruñido por el escozor que provocó. “No te muevas, voy a limpiarlo”

Narumi cerró los ojos y dejó que su novio hiciera todo el trabajo, sus toques fueron tan suaves como esperaba y había cierta calidez así como un picor por lo que usaba Soushiro para limpiar su herida. Gruñó ligeramente cuando el ardor aumentó y, por reflejo, movió la cabeza, pero Soushiro usó su otra mano para sostener el mentón de Narumi y mantenerlo en su lugar.

“No tardaré, quédate así, cariño”

Narumi no tenía idea cómo alguien podía expresar tanto amor al hablar, pero Soushiro siempre lo sorprendía cada día.

“Estaba grabando a las chicas por debajo de sus faldas sin que lo notarán” habló finalmente y sintió que el movimiento de Soushiro titubeó pero no tardó en continuar con su tarea.

“¿Estás seguro?”

“Si, incluso me dijo que me pasaría uno de los videos si no decía nada.” De todos modos no era como si alguien fuera a creerle algo, pensó Narumi.

Soushiro tarareó. “eso es bastante grave”

“Si no me crees–”

“Por supuesto que te creo, idiota.” Los dedos de Soushiro presionaron un poco más fuerte contra su mandíbula, Narumi chistó. “Solo estoy pensando en que algo así requerirá un plan más elaborado para atraparlo.”

Narumi se inclinó hacia adelante cuando Soushiro apartó sus manos, su cuerpo se negaba a dejar las dulces manos de su novio. “Si quieres puedo golpearlo hasta que confiese”

“Por favor, no lo hagas” suspiró Soushiro buscando más suministros. “Ya estás en la cuerda floja, creo que ni la directora Shinomiya podrá ayudarte a este paso” Narumi arrugó la nariz, era un hecho que ya sabía y solía importarle poco, pero la preocupación en la voz de su novio era algo que no podía ignorar.

“Soushiro…”

“Manos” llamó y Narumi obedientemente estiro los brazos para dejar que Soushiro trabajara en sus nudillos lastimados. “No tienes que disculparte, idiota” Soushiro trabajó igual de cuidadoso que con su mejilla, aplicó la crema con suavidad para no herirlo más y vendó las manos para evitar que las fricciones lo lastimaran. “Simplemente trabajaremos un poco más en el control de tu ira”

Otra cosa que amaba de Soushiro es que no le recriminaba sus actos tan duramente, al menos no cuando no lo creía necesario. Si bien, su relación antes de salir no comenzó del todo bien al siempre estar discutiendo sobre las peleas de Narumi, con el tiempo Soushiro se tomó el tiempo de conocerlo y comprender el monstruo que habitaba en él. No supo cuando pasó exactamente, ni cómo, pero un día Soushiro pasó de gritarle en medio del pasillo por otro castigo a llevarlo en silencio al aula de detención y pedirle que se quedará al final para que pudiera tratar sus heridas.

Soushiro fue la primera persona de su edad en preocuparse por él y aunque al principio desconfió del nuevo trato, poco a poco dejó que el chico curará su desconfianza.

“Deje de ir con el psicólogo” confesó.

“Lo sé, recibí una llamada de él la semana pasada” Soushiro cerró la caja con un ‘clic’ cuando terminó y se levantó para llevarla a su lugar, la mirada interrogante de Narumi lo siguió. “¿Que? ¿Te preguntas porque no he dicho nada?”

“Mh, quizá” se levantó de la cama y se acercó al único espejo empotrado contra la pared, admiró las cicatrices que estaban a la vista y sonrió ante las que fueron tratadas por Soushiro.

“Estaba enojado al inicio” confesó Soushiro acercándose detrás y rodeando la cintura ajena con ambos brazos. “Pero mi madre dijo que no podía obligarte a nada ahora o todo lo que conseguimos iba irse a la basura.” Para Soushiro, Narumi era como un gato callejero al que debías tratar con sumo cuidado, cada acción era crucial para que su confianza crezca y un tropiezo significa un retroceso terrible para ellos. “Así que estaba esperando que me contarás el por qué”

“¿Ibas a esperar tanto?”

“Soy así de paciente” besó su mejilla y se separó para que Narumi pudiera enfrentarlo.

“Es incómodo hablar con él, no me gusta, y a veces se siente como si ni siquiera le importara de verdad.” Se llevó una mano a su cabello para echarlo hacia atrás, el roce apenas se sintió con las vendas pero la acción dejo a la vista un rasguño sobre su frente, Soushiro lo notó

“Mierda, no vi ese” dijo a punto de darse vuelta para buscar de nuevo el kit pero Narumi lo detuvo.

“Está bien, no es necesario”

Soushiro extendió la mano para acariciar la herida con cuidado, se veía ligeramente hinchada. “Podemos encontrar otro psicólogo, si deseas”

“Estoy desperdiciando tu dinero”

“No es desperdicio cuando asistes a las citas” dejó un beso cerca de la herida para no lastimarlo más aunque aún escuchó el quejido de Narumi. “Además quedamos en que me darías el dinero en cuanto pudieras ¿No? Solo es un préstamo así que técnicamente es tu dinero”.

“Ugh, te odio” Narumi separó sus manos y se apresuró a la puerta, la comprensión de Soushiro estaba matándolo. No importa cuánto tiempo llevara siendo receptor de tanto afecto, aún había días donde tanto cariño lo abrumaba. “Aléjate de mí, bicho raro.”

Soushiro río ante su actuación, era divertido avergonzar a Narumi hasta el punto en qué huía de esa forma. “Mamá preparó la cena hoy y quería que fueras”

“Tienes suerte de que tu madre me caiga bien” Narumi se detuvo y extendió ligeramente el brazo para que Soushiro lo tomará.

“Vamos a casa entonces”

II

“Oh, Hoshina, allí estás” Soushiro se detuvo al escuchar el llamado, miró hacia atrás con sumo cuidado de no dejar caer la pila de papeles que cargaba. Kouhaku, su vice presidente estudiantil, se apresuró a su lado y tomó la mitad de los papeles para disminuir la carga. “Estaba buscándote”

“Me has encontrado ahora, Kouhaku” tarareó con una sonrisa. Las mejillas del chico se calentaron ligeramente. “¿Pasó algo?”

“Eh, no, no, solo escuché que te habías encargado de atrapar a Shitora y sus horribles videos así que quería agradecerte” Kouhaku suspiró. “no lo sabía, pero también tenía fotos de mi hermana, acaba de entrar y ya se tuvo que enfrentar una situación tan vergonzosa”

“Lamento escuchar eso, Kouhaku” Soushiro se detuvo y equilibró los papeles en un brazo para poder abrir la puerta y entrar a la sala de reuniones del consejo estudiantil. “Sin embargo, también deberías agradecer a Gen” dejó los papeles en el escritorio y sonrió levemente ante el desconcierto de su vicepresidente.

“¿Eh? ¿Por qué?” Ignoró el tono desconfiado del joven y se propuso a escorar todo con Kouhaku ayudándolo.

“Fue él quien me ayudó a descubrirlo, pero por favor, no lo divulgues ¿Si? Gen es muy tímido cuando lo felicitan” la cara de Kouhaku paso de desconfianza a incredulidad ¿Narumi Gen tímido? ¿El mismo Narumi que la semana pasada puso su pie sobre la cara de un hombre sospechoso que andaba rondando las afueras de la escuela y al cual amenazó?

“Eh, no sé si puedo creer eso, Hoshina” murmuró apenado, no creía que el chico mayor mintiera, pero no podía recrear aquella imagen en su cabeza.

Hoshina soltó una carcajada que avergonzó al menor. “Por supuesto que no, Narumi se ha encargado muy bien de proteger su imagen pero ¿Sabes? Siempre que alguien lo halaga se le ponen rojas las orejas y dice palabras sin sentido, aunque no debe recibirlas siempre, su ego ya es lo suficientemente grande.”

Kouhaku tenía la cara ardiendo ante la imagen que le brindaba su presidente. Aquellos ojos juguetones tenían un brillo amable y amoroso, su sonrisa no se parecía en nada a la que solía darle al resto de las personas y sus dedos seguían jugueteando con el hilo de una pulsera que llevaba en la mano derecha. Fue adorable y de repente se sentía fuera de lugar ¿Debería presenciar esa imagen? ¿Era digno de ver a Hoshina Soushiro hablar de esta persona con tanto cariño? Ah, Narumi era un hombre afortunado.

“Supongo que usted lo conoce muy bien” comentó, desviando la mirada, se sentía incorrecto seguir viendo. “Yo solo he presenciado sus peleas de lejos y he escuchado los rumores que suelen comentar de él.” no eran las mejores formas de conocer a alguien, cada vez que el nombre de Narumi se decía venía acompañado de una historia aterradora.

Soushiro asintió entendiendo la impresión que tenía la gente sobre Narumi. “Si, supongo que es lo único que se habla ¿No?”

“Aunque” Kouhaku tomó uno de los papeles, el festival de invierno se estaba acercando y las solicitudes de los clubes empezaban a llegar. “También se dice que sus peleas han disminuido bastante, todos creen que es gracias a usted”

“Que injusto quitarle su mérito a Gen” Resopló Hoshina y de nuevo, Kouhaku se avergonzó por decir algo incorrecto, sobre todo por el notable enojo en el siempre educado rostro del presidente. “Ha trabajado bastante para ello, así que también denle algo de crédito ¿Si?”

“¿Eh? Oh si, por supuesto” Kouhaku jamás se había topado de frente con Narumi Gen (y esperaba que no sucediera en un futuro cercano) pero quizá, la próxima vez, podría tratar de mirarlo con otros ojos por su presidente.

Ambos cayeron en un silencio mientras comenzaban a revisar las solicitudes, era un trabajo para el presidente, pero Kouhaku se enorgullece de poder ayudarlo en esos casos para disminuir su carga de trabajo. Las horas pasaron lentamente para el dúo y cuando Kouhaku levantó la mirada la luz del sol había disminuido considerablemente.

“Vaya, se ha hecho tarde” comentó Hoshina a su lado. “Deberías irte ahora, Kouhaku, no queremos que la noche te alcance”

“Eh ¿Pero qué hay de usted? Aún queda bastante” miró los papeles que aún faltaban por revisar e hizo una mueca, no había forma de acabarlos hoy incluso entre dos personas.

“Está bien, miraré unos cuantos más y me iré también, no hay prisa por revisarlos todos hoy, continuaremos mañana” Hoshina estiró los brazos y sus huesos crujieron en protesta, Kouhaku volvió a apartar la mirada rápidamente, los rumores de que el presidente tenía un buen cuerpo no eran infundados.

“Aún puedo quedarme” insistió.

“Tú te irás caminando a casa, yo tengo quien me lleve” declaró Hoshina con un tono más severo, Kouhaku hizo un puchero al saber que había perdido la discusión. “Por favor, ve a casa Kouhaku”

“De acuerdo, pero por favor no vaya a tardar ¿Si?” Hoshina le extendió una bonita sonrisa y asintió. Kouhaku, menos preocupado, tomó sus cosas rápidamente y salió de la sala dejando atrás a su presidente esperando que cumpliera sus palabras.

En su camino a la salida empezó a revisar su mochila en busca de sus audífonos, no estaban por ningún lado y eso empezó a preocuparlo ya que eran un regalo de su madre, uno que con tanto esfuerzo había logrado darle. Maldijo y miró detrás, apenas estaba saliendo de la escuela, no tomaría mucho tiempo darse vuelta y volver a la sala del comité para revisar si los había dejado allí.

Con la decisión tomada dio media vuelta y apresuró su paso hacia las escaleras, por la velocidad casi se cae en el camino, pero logró llegar a salvo, las palabras ‘Disculpe, Hoshina’ murieron en su boca cuando escucho una voz diferente desde el interior, sus manos se detuvieron en la cerradura y dudo en entrar.

“Deja ya eso, nos perderemos el siguiente tren si sigues así”

“Solo estás desesperado porque otra cosa” se quejó la voz de Hoshina sonaba tan diferente a la siempre tranquila que usaba cuando hablaba con otros, más juguetona, infantil. La otra persona debió dejarse caer sobre una silla porque un ruido sordo siguió aquella declaración. “Déjame revisar este último y nos iremos”

“Dijiste eso con los últimos tres” se quejó Narumi

El ruido de papeles seguido de la respuesta de Hoshina. “esta vez es verdad, lo prometo”

“Mentiroso, veo esa sonrisa”

Inconscientemente Kouhaku se inclinó contra la puerta para escuchar mejor, el ruido de las sillas moviéndose, la risa de Hoshina y el quejido de Narumi es lo único que necesito para imaginar que estaba pasando dentro. Sonrojado comenzó a considerar la idea de retirarse, podría buscar esos audífonos mañana por la mañana sin ningún problema.

Excepto que, a pesar de lo mucho que intentó convencerse, su cuerpo permaneció en su lugar con ganas de saber más.

Desde que Narumi Gen y Hoshina Soushiro comenzaron su relación se había convertido en el tema del momento, incluso cuando todo inició hace más de medio año. Los susurros y rumores de cómo inició todo aún se escuchaban por los pasillos junto con la pregunta de que había hecho Narumi para conseguir tener al increíble presidente estudiantil en sus garras.

En secreto Kouhaku también se hacía esa pregunta.

Hoshina era una persona sociable y amable, con un carácter amable, alegre y duro cuando era necesario, pero tenía cierto aire a su alrededor que lo hacía sentir lejano y un dios caminando entre mortales. La única persona que creyeron que estaría a su alcance fue la ex presidenta Mina Ashido, ambos imponentes, una pareja hecha en el cielo decían todos.

Nunca sucedió, Ashido Mina no fue más que una gran amiga de Hoshina Soushiro y así permanecía hasta el día de hoy si alguien se tomaba el tiempo de revisar las fotos de Hoshina.

Luego estaba Narumi Gen, ese chico problemático que en su primer día llegó con el uniforme hecho jirones y ganándose las reprimendas de todos sus profesores por dormir en clase.

¿Cómo fue que alguien tan problemático logró captar la atención de Hoshina?

“Si sigues besándome jamás vas a terminar y no vamos a irnos” gruñó Narumi, pero no había molestia reflejada en su tono, Kouhaku incluso diría que lo decía con cariño.

“¿Te quejas de mis besos?”

“Nunca”

Otro silencio le siguió, seguramente seguían intercambiando besos aquí y allá, no es que Kouhaku pudiera ver. Avergonzado por seguir escuchando tomó aire y dio un paso atrás, lo mejor sería irse, se sentiría mal si interrumpiera aquel íntimo momento.

“Vamos al combini cuando salgamos” dijo la voz de Hoshina seguido de un tarareo por parte de su pareja. “Quiero pasar a comprar algo”

“Quiero ir a casa”

“Solo quieres llegar rápido para robarle a Soichiro el juego que compró” se quejó de nuevo, esta vez le siguió la carcajada de Narumi.

Oh por dios, acababa de escuchar a Narumi reír.

“No es mentira, ay ¡Deja de pellizcarme!”

Kouhaku se tropezó con sus propios pies de la sorpresa y la puerta, que no estaba bien cerrada, se abrió fácilmente. Chilló cuando su cara golpeó el suelo y el estruendo hizo que los dos chicos en el interior se levantarán de golpe.

“¿Kouhaku? ¿Qué haces aquí? Creí haberte dicho que te fueras a casa, está anocheciendo” los pasos apresurados de Hoshina se detuvieron hasta que llegó a su lado, un par de manos cálidas hicieron contacto con su cuerpo para ayudarlo a levantarse

Kouhaku se dejó ayudar haciendo un puchero ante el palpitar de su frente, tendría un moretón más tarde. “Lo siento, olvide algo y vine a ver si estaba aquí” contestó llevando ambas manos a su cabeza. Mientras Hoshina le reprendía sobre ser más cuidadoso observó a Narumi: se mantenía apartado examinándolo en silencio, el chico tenía el uniforme desarreglado y había un corte cicatrizando en su labio, una mano estaba escondida en su bolsillo y la otra estaba floja a un costado, en la muñeca se apreciaba una pulsera familiar. Sus ojos rosados estaban analizándolo como una rata de laboratorio, no pudo evitar estremecerse algo que Hoshina notó puesto que se giró hacia su novio y le dio una silenciosa advertencia con la mirada.

“Gen”

“Si sigues amenazándome iré a quejarme de lo violento que es el presidente” a pesar de sus palabras Narumi se acercó y tomó la mano de Hoshina entrelazando sus dedos, las pulseras a juego tintinearon con el movimiento.

El presidente puso los ojos en blanco. “Eres un bebé”

Kouhaku bajó la cabeza para evitar mirarlos, de nuevo se sentía avergonzado por presenciar algo que quizá no era para sus ojos. “Lo siento, me iré ahora”

“Si, vete de una vez ¡Ay, Soushiro!”

Hoshina resopló. “Ve con cuidado y toma” se movió hacia un costado y luego caminó hasta Kouhaku extendiendo algo, el menor levantó ligeramente los ojos para ver sus audífonos en las manos de su presidente. “Lo iba a guardar para dártelo mañana, pero ya estás aquí”

“¡Gracias, Hoshina!” Sonrió tomando sus audífonos, un peso se le escapó de los hombros aliviado de no haberlos perdido. Hizo una reverencia tan rápido que perdió el equilibrio y su cuerpo se inclinó un poco más hacia adelante, una mano lo jaló de su uniforme para evitar que se cayera y pudo jurar que fue Narumi quien lo ayudó, pero no estaba seguro cuando tenía tanto a Hoshina como Narumi frente a él. “Um, nos vemos mañana”

“Hasta mañana” se despidió Hoshina, Narumi lo ignoró.

Kouhaku se dio vuelta pero al llegar a la puerta se detuvo, sus labios se apretaron y el recuerdo de una conversación regresó a su mente. Tímido, se dio vuelta para enfrentar a las dos personas en la habitación aunque sus ojos se posaron en el de cabello bicolor. “Em, Narumi” llamó un poco demasiado fuerte, el mencionado levantó una ceja. “Gracias”

Fue surrealista como el rostro de Narumi pasó de parecer irritado a un desastre sonrojado por las sinceras palabras. “¿Ja? ¿De qué hablas?” Gritó, detrás de él Soushiro se tapó la boca con ambas manos para no reír. “¿Qué es esto? ¿Una broma?”

“En lo absoluto, lo prometo” se apresuró a negar Kouhaku inclinándose en una reverencia más pronunciada, esta vez sin tambalearse. “Gracias, Narumi por tu ayuda, mi hermana también te lo agradece” repitió y con la valentía desapareciendo de su cuerpo dio media vuelta corriendo hacia la salida. Detrás de él, Hoshina estalló a carcajadas y Narumi señaló el lugar donde Kouhaku estuvo antes sin entender qué había sucedido.

En casa Kouhaku pensó que tal vez le gustaría conocer más a Narumi Gen.

III

“Sube”

“¿De dónde carajo conseguiste una motocicleta?”

Narumi sonrió y Soushiro gimió internamente por lo bien que se veía su novio sentado sobre la motocicleta con el cabello hacia atrás y esa mirada salvaje que solo se veía cuando peleaba. “Tengo mis formas"

“Dime qué ninguna de esas formas es probable que te lleva a la cárcel” suplicó avanzando para tomar el casco que Narumi seguía extendiendo.

“Pff, no está al menos” su sonrisa se amplió ante el quejido de su novio, tomó el otro casco y se lo puso con rapidez. “Es broma. Te llevaré a un lugar especial hoy”

“Oh” eso despertó el interés de Soushiro. “¿Puedo saber a dónde?”

“No, es una sorpresa”

Soushiro subió a la motocicleta pasando los brazos alrededor del torso de Narumi y sujetándose con más fuerza de la necesaria, no es que el otro se quejara. “¿Una pista al menos?”

“¿No eres tú el que predica la paciencia?” El rugido del motor estremeció a Soushiro sin creer que estaba subiendo a esa cosa por voluntad propia, incluso si no podía verlo por el casco estaba convencido que su novio tenía esa loca sonrisa plasmada en el rostro. “Solo disfruta del paisaje” con eso se puso en marcha hacia el lugar que tenía en mente.

Soushiro se inclinó contra el cuerpo de Narumi, el casco no lo dejaba apoyarse del todo como quería pero no se quejó. Desde su lugar tenía plena vista de la carretera y muy apenas podía ver los ojos de Narumi, a pesar de ello se notaba feliz, emocionado lo que le hizo preguntarse exactamente a dónde iban y porque era tan importante para él.

Narumi siempre tenía esos arranques repentinos de llevarlo a conocer lugares que frecuentaba. La primera vez que sucedió terminó en una heladería escondida en los barrios más alejados de Tokio, el lugar tenía el mejor helado que probó en su vida pero también salió con un gran susto cuando unos tipos los detuvieron en la calle para robarles (esa fue la primera vez que vio a Narumi pelear en persona y nunca negaría lo bien que se veía).

Con la cantidad de veces que fue llevado a los lugares favoritos de Narumi ya se empezaba a acostumbrar, pero nunca vio esa emoción infantil en su novio como hoy. Se sentía especial ser la persona en la que él confiaba para llevarlo a esos lugares.

“Agárrate fuerte” gritó Narumi cuando salieron a la carretera, Soushiro no tuvo tiempo de preguntar el por qué cuando la velocidad subió de golpe y se encontró aferrándose a la camiseta de Narumi con tanta fuerza que sus nudillos quedaron blancos. Intentó decir algo, una maldición, un regaño, un grito, cualquier cosa; pero le fue imposible lograr articular cualquier palabra sin que se ahogara en el aire que golpeaba su rostro. Narumi sin duda estaba rebasando la velocidad permitida y parecía encantado con ello, por dentro Soushiro guardó como nota mental pedirle que no hiciera algo así de nuevo por su seguridad.

En minutos la velocidad fue disminuyendo lentamente hasta volver a ser adecuada, Soushiro se permitió aflojar su agarre y suspirar de alivio, su corazón latía tan rápidamente por la adrenalina que creyó que se saldría de su pecho. Narumi estaba riendo como un niño preguntándole si eso lo había asustado.

Su respuesta fue un apretón en el costado de Narumi.

La motocicleta hizo un último giro y se detuvo a un costado de la carretera donde se encontraba un mirador. Soushiro se preguntó qué hacía un lugar así tan apartado de todo y en medio de la autopista, casi como si la persona que lo hizo deseara que nadie se detuviera allí.

Narumi bajó primero sacándose el casco y sacudiendo la cabeza para que su cabello volviera a caer al frente, Soushiro le siguió enseguida resoplando al ver por el espejo de la motocicleta como su cabello se veía desordenado a diferencia del de su novio.

“Te ves tan feo” se burló Narumi consiguiendo otro pellizco del cual se quejó, aun así se acercó a su novio y le acomodó el cabello con cuidado hasta dejarlo presentable. “Así está mejor”

Soushiro sonrió ligeramente. “Gracias, pero la próxima vez que intentes ese estúpido truco lo juro Gen, te mataré” él mencionado chistó sin replicar. “¿Qué es este lugar?”

Cómo recordando lo que quería hacer, Narumi se iluminó. “¡Mi lugar!” Confesó, su mano tomó la de Soushiro entrelazando sus dedos y guiándolo hacia el mirador. La cosa estaba vieja y rechinaba ante el más mínimo movimiento, su función había terminado hace muchos años, sin embargo eso no era importante para Narumi, la vista sí.

Soushiro imagino que este lugar sería perfecto para cualquier amante de los paisajes. La altura le daba una vista increíble del mar que se encontraba a lo lejos, el atardecer pintaba bonitos tonos sobre el océano y el verde de los árboles cercanos combinaba de maravilla. Su cuerpo se inclinó sin pensarlo y, desde atrás, Narumi lo envolvió en un abrazo recostando el mentón sobre su hombro.

“Es precioso” susurró hipnotizado, la risa de Narumi hizo cosquillas contra su oreja.

“Lo sé, la vista es buena” Narumi tenía los ojos puestos en Soushiro admirando como el paisaje se reflejaba en sus pupilas. “Increíblemente hermoso” él no se refería al paisaje que veía Soushiro.

Se quedaron en silencio por un rato, juntos observaron como el sol desaparecía entre las tranquilas olas del mar hasta que la noche los cubrió por completo. En medio de la nada, las luces de la carretera apenas llegaban a iluminar ese lugar, Soushiro cerró los ojos y tomó aire, las cigarras sonaron alrededor y se preguntó si podría quedarse allí para siempre. Un beso en su hombro lo despertó, inclinó ligeramente la cabeza para ver a Narumi sonriéndole. Se movió cuando sintió su celular vibrar, seguramente su familia preguntando donde estaba o algo así.

“Les avise antes” dijo Narumi cuando notó la urgencia de Soushiro por sacar su celular, aun así lo soltó y dio un paso atrás para que pudiera responder. “Aunque no les avise cuánto íbamos a tardar”

Soushiro asintió leyendo el mensaje que recibió de su madre. “Si, ella pregunta si llegaremos para la cena” respondió rápidamente y guardó el teléfono, extendió el brazo pidiendo con el gesto que su novio se acercara de nuevo y Narumi no opuso resistencia inclinándose a abrazarlo. Esta vez su cabeza Soushiro se recostó contra el pecho de Narumi e inhaló su aroma. “Le dije que tal vez llegaremos un poco después”

“Bien” Narumi beso la parte superior de su cabeza. “Quiero tenerte para mí un poco más”

“Gracias por traerme aquí, pero tengo curiosidad” se acomodó para que pudiera observar mejor a su novio. “¿Cómo encontraste este lugar?”

Narumi hizo una mueca, no respondió enseguida lo que no fue buena indicación, Soushiro estaba a punto de decirle que no era necesario que le dijera cuando finalmente el chico suspiró. “Una vez, cuando las brujas del orfanato me hicieron enojar”

Soushiro se carcajeó. “Creí que dijimos que ya no les llamaríamos brujas a las cuidadoras”

Narumi bufó. “Cuando las brujas me hicieron enojar” repitió haciendo énfasis en ‘brujas’ lo que Soushiro encontró gracioso. “Robe el dinero de las propinas que dejaba la gente y me fui, el autobús que tomé pasaba justo por aquí así que cuando vi este lugar me baje”

Soushiro frunció el ceño, no recordaba ninguna señal que indicará que los autobuses dieran paradas allí. “¿Cómo? ¿El conductor solo te dejo bajar?”

“¿Hm? No, me tiré de la ventana” confesó el otro y no tardó en recibir un golpe. “¡Oye! ¡Es la tercera vez!”

“¿Cuántos años tenías? ¡¿Es que incluso de niño eras un imbécil?!”

Narumi refunfuño. “Era un niño muy inteligente para tu información”

“¡Alguien inteligente no salta de la ventana de un autobús!” Soushiro negó con la cabeza, de alguna manera su novio siempre tenía alguna historia loca de su niñez por contar. “Entonces saltaste y te quedaste aquí"

“Ajá, hasta que una pareja se detuvo cuando me vio y creyeron que iba a saltar ¿No es eso estúpido?” No, quiso responder Soushiro porque si fuera él quien viera a un niño solitario en medio de ese lugar tan alto también tendría esa preocupación. “Me regresaron al orfanato al final, pero regrese de vez en cuando, se volvió un buen lugar para calmarme cuando mis emociones eran demasiado.”

Soushiro comprendió lo que quería decir ya familiarizado con la historia de su novio. Volvió la vista al paisaje y aunque la oscuridad había vuelto casi imposible ver más allá de luces a lo lejos, el lugar seguía emanando una tranquilidad y serenidad increíble. “Es un bonito lugar, me gusta”

Narumi asintió orgulloso de su elección. “Lo sé, te conozco así de bien”

“Si, tú me conoces bien” Soushiro volvió la cabeza en su dirección y el ambiente fue lo que impulsó a ambos a buscarse. El beso fue lento y amoroso, disfrutaron de la sensación de los labios del otro, sus cuerpos se acercaron más necesitando del calor ajeno y cuando necesitaron aire se separaron un segundo antes de chocar en otro beso, está vez más apasionado que el primero.

El barandal chocó contra la espalda de Soushiro, sus manos presionaron las mejillas de Narumi para indicarle que no se alejara mientras los brazos del más alto se apretaban alrededor de su cintura. El aire a su alrededor se sintió caliente, sus lenguas chocaron en una batalla por ganar el liderazgo y al final tuvieron que detenerlo para separarse.

“El exhibicionismo es donde trazó la línea, Gen” Soushiro sonrió ligeramente bajando un brazo para tomar la mano de su novio que se había deslizado más al sur. Gen se burló.

“No dejaría que nadie más te viera de esa forma” plantó un corto beso antes de separarse pero sin soltar la mano de Soushiro, el hilo que colgaba de sus pulseras se enredó el uno al otro impidiendo que se separaran. “Eso es solo para mis ojos, ahora andando antes de que tu madre me mate”

“Vaya, realmente le tienes miedo ¿No?” Soushiro se dejó guiar de vuelta a la motocicleta, su lengua se pasó por sus labios imaginando que estaban tan hinchados como los de Narumi. “Quién lo diría, encontramos algo que el gran Narumi Gen teme”

Narumi se quejó inmediatamente por las burlas de Soushiro. Ante los ojos curiosos de las estrellas la pareja se detuvo para burlarse el uno al otro, robándose besos de duración variada, sus manos balanceándose sin soltarse y sus cuerpos inclinándose casi como si buscaran fusionarse. El momento termino cuando finalmente tuvieron que marcharse ante el tono de llamada que los interrumpió. En medio de la noche, Soushiro se abrazó de nuevo a Narumi y pensó en lo mucho que el chico se había abierto a él durante los últimos meses.

Narumi, creciendo en un lugar caótico y con una gran falta de empatía, desarrolló un gusto por esconderse detrás de peleas y golpes, la comunicación verbal de sus sentimientos no estaba en su diccionario y la forma de mostrar su preocupación siempre estaba acompañada de insultos. A Soushiro le tomó un tiempo comprender el gran enigma que era Narumi Gen, pero cuando finalmente lo logró y vio más allá de la barrera que levantó no pudo quedar más enamorado.

Narumi era sensible, amoroso, buscando y anhelando cariño, pero negándolo si le preguntaban. Soushiro sintió que le dolía el corazón sólo de recordar lo duro que fue poder ganarse la confianza de Narumi quien creía que todo aquel que lo ayudaba era porque quería algo a cambio. Incluso lograr convencerlo de que realmente lo quería fue una tarea ardua porque Narumi no podía verse como una persona que pudiera ser amada.

Ahora, estás pequeñas acciones valían oro para Soushiro porque significaban confianza y un gesto de amor de alguien que nunca supo cómo expresarlo.

Él es increíble, pensó Soushiro abrazando con más fuerza a Narumi recordando todas las voces que cuestionaban su relación. Es especial, amable, ruidoso, le gusta irritarme, pero también hacerme reír, se preocupa por la gente y ama de una manera intensa.

Soushiro decidió que la próxima vez diría esas palabras en voz alta.

IV

“Entonces” la silla frente a Soushiro fue arrastrada por alguien. “¿Es porque es tan bueno en la cama que sales con él?”

La punta del lápiz se quebró ante la presión que ejerció al escuchar tales palabras, Soushiro educó su expresión para mantenerse sereno y no demostrar lo enojado que se sentía. “¿Disculpa?” Preguntó con esa sonrisa fingida que había perfeccionado con los años.

Souka, un compañero suyo conocido por coquetear con cualquier cosa que se moviera, sonrió. “Ya sabes, Narumi Gen” respondió, Soushiro sintió que su molestia solo iba a crecer a partir de allí. “Todos aquí siguen preguntándose qué le ves, pero no son lo suficientemente valientes para hacerlo de frente así que aquí estoy”

Los pocos alumnos que se quedaron en el aula tenían rostros incrédulos ante lo que su compañero decía, nadie creía que hubiera alguien tan tonto como para hablarle de esa forma a Soushiro Hoshina. Cuando el chico mencionó lo último todos fingieron no mirar en su dirección para evitar ser reconocidos por Soushiro aunque esté mantuvo los ojos sobre el chico que tenía al frente.

“Entonces ¿Qué es?” Souka levantó la ceja y golpeó su brazo en el escritorio de Soushiro para inclinarse más invadiendo groseramente su espacio personal

¿Es que este tipo es tan idiota que no ve que me está enojando? Pensó Soushiro.

“Creo que estoy entendiendo mal” las palabras salieron suave y lento, pero amenazador. Su mano dejó el lápiz en la seguridad de la mesa (creía que, de seguir empuñando el objeto, terminaría clavado en el brazo de Souka) “pero está sugiriendo que la única razón por la que saldría con Gen es porque me acuesto con él”

La carcajada de Souka estremeció a todos los presentes, él era el único que encontraba gracioso esa charla. “Claro que sí ¿Si no que más sería?” Ignorando como la mano de Soushiro se apretó, siguió. “Tú eres el presidente estudiantil, el niño perfecto, el favorito de todos, el modelo a seguir y tu familia es de buen nivel mientras que Narumi Gen es bueno… un bicho raro”

Soushiro escuchó un ‘que alguien lo calle’ en el fondo, estuvo de acuerdo, pero ya era demasiado tarde. Su paciencia no era infinita y había una cierta cantidad de insultos que podría soportar antes de explotar ¿Pero cuando se metían con la gente que amaba? Eso jamás lo permitiría.

“¿Quién te crees?” Comenzó golpeando las manos contra la mesa, los objetos rebotaron y eso fue suficiente para espantar a Souka. “Incluso si Gen no fuera mi novio está forma despectiva de hablar de un compañero es inaceptable ¿Y que necesitas saber tu sobre porque salgo con él?” Su ceño se frunció, a pesar de que Souka era más alto definitivamente no estaba listo para enfrentarse a la intimidante aura que destilaba Soushiro. “Con quién salga no debe ser problema tuyo, ni de nadie” lo último fue dicho con una mirada hacia el resto de los oyentes.

“Oye, yo solo digo…”

“No tendrías que decir nada” lo calló inmediatamente. “Pero ya que están tan interesados entonces lo diré: Gen es mucho una persona maravillosa y encantadora, puede que nadie le haya enseñado a tener paciencia y se moleste muy rápido o que su concentración se pierda fácilmente si encuentra algo más interesante o incluso que su lenguaje sea más corporal que verbal” Alguien se cubrió la boca cuando una risa se le escapó, Soushiro le envió una aterradora mirada que prometía dolor si volvía a hacerlo. “Pero aún con todo eso es amable, atento, cariñoso y gracioso. El me ama y no solo adora el suelo por el que camino sino que se esfuerza por estar a mi lado; es inteligente, se preocupa por otros y no acepta que lo miren con desdén. Él no es perfecto, nadie lo es, pero todos deben saber que es la persona a la que decidí amar y que merece respeto, así que agradecería que dejarán de cuestionar mis elecciones de pareja y se enfoquen en su maldita vida.”

Soushiro tomó aire y lo dejó salir tras su discurso, nadie se movió de su lugar y menos cuando la puerta del aula se abrió. Narumi Gen estaba allí sosteniendo un bento en una mano mientras la otra aún se agarraba de la madera. Sus ojos brillaban con algo parecido al orgullo, en su cara había una sonrisa aterradora que dejaba a la vista sus dientes y la punta de sus orejas se coloreaban de un tono rosa, las miradas que se posaron en él ni siquiera importaron porque solo tenía su atención puesta en el hombre que actualmente pasaba de estar enojado a sonreír con dulzura ante su presencia.

“Gen” llamó Soushiro, su cuerpo se movió automáticamente hacia su novio, todo su lenguaje corporal cambió dejando la tensión anterior atrás para dar paso a la tranquilidad que le daba estar con su novio. Casi cayó en la seguridad de un abrazo, pero se detuvo: aún estaba en la escuela. “Tardaste”

Narumi sonrió ligeramente. “Si, la profesora quería hablar, pero ya me la quité de encima” Soushiro puso los ojos en blanco. “Vamos a comer”

“Dame un segundo” Soushiro se dio vuelta para buscar su propio almuerzo ignorando al resto de alumnos. Narumi desvío los ojos hacia Souka que aún seguía congelado en su lugar, sus miradas se encontraron y si no fuera por la promesa de reducir sus peleas, Narumi ya hubiera ofrecido una amenaza al tipo. Soushiro regresó rápidamente y extendió su mano para que Narumi la tomara. “¿Arriba?”

Narumi la tomó sin dudar y sonrió al ver qué encajaban perfectamente. “No, vamos a otro lugar donde no nos molesten”

Todos observaron con nuevos ojos como la pareja salía del salón y desaparecían entre el mar de gente que se encontraba en los pasillos, nadie había sido testigo de tanta ternura exudando de Narumi Gen hasta ese día.

V

“No tenías que gritarles por mi”

“Mh, aun así quería hacerlo” contestó Soushiro acariciando el cabello de Gen que se encontraba recostado en su regazo. “No mereces que nadie hable de ti como si no valieras nada, Gen, porque para mí eres el mundo entero.”

Gen se sonrojo y lo ocultó escondiendo su rostro contra el abdomen de Soushiro. No importa cuánto tiempo pasará, jamás se acostumbraría al amor que este hombre le profesaba. ¿De verdad merecía ser amado por alguien como Soushiro Hoshina?

“Aw, ¿Te sonrojarse? Aléjate un poco para que pueda tomarte una foto, eres adorable Gen”

“No es verdad ¡Detente, Soushiro! ¡No te atrevas a tomar ninguna foto!”

Aferrándose con fuerza al torso de su pareja mientras esta intentaba alejarlo para verle la cara pensó que si, tal vez lo merecía.

Notes:

¡Ta-Cha! Resulta que si tuve tiempo para editarlo ayer, este fic lleva como tres días terminado pero no le había dado el tiempo para revisarlo jeje y al final pensé en publicarlo hoy como celebración de que Narumi fue animado (¿Qué fue eso por cierto? Tengo la teoría de que los animadores tienen un favorito y nadie podía opacar a nuestro Hoshina jajaja) incluso con todo estoy tan emocionada por lo que viene ¡Y el actor de voz de Narumi! aaaa no puedo dejar de pensar en ello, esperaré con ansias la segunda temporada.

Tambien debo agregar que si bien esta historia comenzó inspirada a la cancion de Sabrina Carpenter mientras más escribía no pude evitar desviarme de mis planes originales. Fue divertido, aunque aún dudo cuando se trata de escribir a Hoshina por alguna razón así que lamento si ha quedado un poco occ, resulta que es dificil para mi plasmar su caracter a diferencia de Narumi ;;

¡Nos vemos la proxima!

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