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Taeyong abre los ojos lentamente. ¿Hace cuánto no dormía tan bien? Unos familiares brazos lo rodean suavemente y lo relaja el aroma del cuerpo dormido junto a él.
Apenas despertando, contempla un momento el techo, las cortinas. El radiante sol ya se cuela entre ellas. Revisa el reloj de su celular, 9:28.
24 horas antes…
—Hyunnie, está bien. Déjame terminarlo—Taeyong se levanta de su banco en la isla de la cocina, presintiendo que probablemente Jaehyun no iba a colar el agua de piña. Estuvo animándolo mientras el menor preparaba el resto del desayuno, pero no podía permitir que el amor de su vida los atragantara a los dos por servir sus vasos repletos de semillas de sandía.
Jaehyun lo mira como queriendo protestar, pero le abre espacio en el pasillo.
—De acuerdo... — Luce decepcionado de sí mismo, Taeyong casi se derrite de ternura.
—Primero hay que colarla, ¿ves? Así no queda demasiada pulpa. —le explica en un intento de alegrar a su novio. Éste se mantiene sin hablar, viendo la mesa con los brazos cruzados y la expresión seria.
—Vamos, Jae. No estés triste —Taeyong deja los utensilios en la encimera, se acerca a Jaehyun para consolarlo y entrelaza los dedos detrás de su nuca.
—Aw, ¿mi bebé está frustrado? —continúa con un puchero, ladea la cabeza como haría un cachorro. Jaehyun no se mueve, tiene la mirada fija al piso. —¿Mm? —Insiste Taeyong, bajando la cabeza para ver a esos bellos ojos rasgados. Le pestañea a su novio varias veces, un coqueteo caricaturezco.
Ante la mirada perpleja que el contrario le da, Taeyong rompe personaje y ríe inocente. Triunfo para sus cautivadores ojos redondos. Jaehyun solo niega con la cabeza, sonriendo al fin. Toma de las mejillas a Taeyong y deja un pequeño pero largo beso en su nariz, luego en sus párpados y el resto de su rostro.
Taeyong pone sus manos sobre las de Jaehyun, sonriendo de hombros alzados e intentando esconder el rubor que ha invadido su piel. En ese momento, Jaehyun para en seco y abre los ojos como si hubiera recordado algo muy importante.
—Amor, tenemos que irnos.
—¿A dónde? ¿Teníamos un compromiso hoy? —contesta Taeyong confundido y algo alarmado.
Recibe una sonrisa que conoce demasiado bien, la que muestra el castaño cuando trama algo. Taeyong pone sus manos sobre los hombros de Jaehyun, los ojos casi saltando de sus cuencas.
—¿De qué hablas, Jeong Jaehyun?
Jaehyun mira hacia arriba en falso pensamiento.
—No lo sé...Tal vez algo relacionado con sol, arena y mar…
Taeyong lo mira con una sonrisa incrédula. El maldito tenía todo este intercambio planeado. Es ridículo que siga sintiendo mariposas en el estómago cuando Jaehyun se comporta así. Años de relación, y Taeyong no se acostumbra.
—¿No estará anocheciendo cuando lleguemos?
—Esa es la idea.
Se instalaron en la habitación del hotel justo a tiempo para cenar viendo el atardecer. Jaehyun reservó la mesa con la mejor vista al horizonte. Tal vez para otros sería demasiado, pero no para Jaehyun. Después de todo, no es todos los días que pides matrimonio.
Están caminando de vuelta bajo la luz de la luna, tomados de la mano. Van descalzos, el húmedo viento playero alborota el cabello de Taeyong, y sus ojos resplandecen. Tal vez sea el vino que tomaron en la cena, pero se ve etéreo, perfecto. Jaehyun lo sabe cuando lo mira, jamás podría amar a nadie en su vida igual que ama a Taeyong.
—¿Sabías que las ballenas azules nunca duermen por completo? —El rubio reflexiona en voz alta mientras camina, viendo al mar— Tienen que subir periódicamente a la superficie para respirar, así que su sistema respiratorio evolucionó para que una mitad de su cerebro duerma, mientras la otra se mantiene despierta.
—Mm...
A juzgar por el tono de su respuesta, cualquiera pensaría que Jaehyun apenas lo está escuchando, pero Taeyong sabe que aunque el castaño tiende a quedar ensimismado, lo escucha siempre. Mira de lado a su novio y siente sus labios alzarse en una leve sonrisa.
—A veces siento que puedo entenderlas. —continúa el mayor— Que nunca descansan realmente.
Jaehyun desprende la mano que sostenía la de Taeyong para llevarlo por la cintura. Con la otra mano, besa los delgados nudillos. Sus mejillas se rozan cuando caminan así de cerca.
Llegan al lobby del hotel. Después de hacerle un ademán a la recepcionista, Jaehyun sigue al mayor de los dos hacia el piso de arriba.
—Yong, hay algo que quiero mostrarte. —En vez de ir hacia su habitación, Jaehyun le ofrece el brazo a Taeyong con una expresión dulce, quien lo toma algo confundido.
Extrañamente, Jaehyun no está nervioso. Más bien lo definiría como emoción, enorme emoción en su pecho. Una vez escuchó que lo único que separa los nervios de la emoción, es el miedo. Jaehyun no siente tal cosa. Sabe que pase lo que pase, su amor por Taeyong seguirá tan firme y constante como la existencia del sol y la luna.
Jaehyun los lleva hasta la azotea del hotel, donde está decorado con tiras de luces cálidas, arreglos de flores locales y ambientado con música jazz. "L.O.V.E" de Nat King Cole está sonando cuando entran al espacio. Es lo suficientemente privado como para no ser molestados, a la vez que les permite disfrutar del panorama de la playa.
Taeyong queda atónito por la escena frente a él.
—Jaehyun... ¿qué es todo esto? ¿Cómo lo conseguiste? —comienza a caminar por la azotea, observando los detalles con asombro.
Jaehyun, quien se le separó un momento para recoger una botella, vuelve a su lado.
—¿Champaña? — le pregunta Taeyong, incrédulo. Jaehyun responde descorchando la bebida. —¿Por qué brindamos?
—Por nuestro amor, claro. —el castaño le da una copa a Taeyong —El mío por ti, y el tuyo por mí.
Hacen chocar las piezas de cristalería con esperanza burbujeándoles en el alma. Taeyong suspira, viendo con tanto afecto aquellos apuestos ojos cafés delante suyo. Pasa su mano por la mejilla del castaño, quien la toma y besa la palma. "Fly Me to the Moon" de Frank Sinatra ha comenzado a oírse desde las bocinas.
—¿Me permites este baile?
Taeyong asiente sintiéndose como adolescente enamorada por primera vez. Su novio toma las copas y las coloca en la barra de bar junto de ellos.
Se balancean suaves al ritmo de la música, Jaehyun posa ambas manos en la pequeña cintura del rubio, quien coloca los brazos alrededor del cuello contrario. Juntan sus frentes, cerrando los ojos.
You are all I long for, all I worship and adore.
Jaehyun le tararea en el oído, enviando escalofríos por toda la piel de Taeyong.
In other words, I love you.
Suenan las últimas palabras de la canción, y se hace el silencio. Únicamente el susurrar de las olas y de la brisa playera para marcar sus recuerdos.
—La vista al oscuro horizonte marino desde esta altura, que contrasta con las suaves luces doradas de esta azotea, es incomparable. —Jaehyun toma una mejilla del más bajo—Incomparable, como mi amor por ti, Lee Taeyong.
Con un beso en la frente a su novio, el castaño da un par de pasos hacia atrás. Aunque desconcertado por las palabras que oye, el mencionado tiene los ojos atentos en Jaehyun.
—Te amo, Taeyong. Estoy enamorado de ti, por tu naturaleza obstinada pero increíblemente entregada, de tus ganas de devorar el mundo, de la infinita profundidad en tus hermosos ojos que expresan más de lo que dices. Con solo verlos, no necesito saber más.
Se acerca a una baja mesa aterciopelada detrás de ellos, donde se halla una cajita verde oscuro. El rubio no puede despegar la vista de ella ni un instante, está comenzando a temblar y en su garganta se forma un nudo que llena sus ojos de lágrimas.
—En tus ojos, veo mi vida entera. Hace mucho tiempo que decidí pasar el resto de mis días a tu lado. —Inmóvil por la impresión de lo que está sucediendo, el mayor ve a Jaehyun descender sobre una rodilla con la vista borrosa—Eres el amor de mi vida, Taeyong. Esta noche, con la luna como mi guía y el océano de testigo, quiero preguntarte, ¿Te casarías conmigo?
Parece que el tiempo se detiene. El anillo que se revela dentro de la caja verde esmeralda destella cual lucero en el cielo. Jaehyun lo mira con tal entrega y pureza que Taeyong queda falto de palabras. Asiente lentamente, luego con más determinación. Las lágrimas se derraman inevitablemente por su rostro igual que una cascada.
—Claro que me caso contigo, Jaehyun. —dice entrecortado, con una sonrisa que parece no querer abandonar su semblante.
En tiempo récord, el anillo es deslizado por su dedo y recibe un beso largo y firme con gusto afrutado por la champaña. Lo corresponde acariciando el cabello oscuro de la nuca opuesta. Casi inmediatamente Jaehyun lo levanta por la cintura como si pesara lo mismo que una pluma y los hace girar, con lágrimas propias mojando la camisa de su ahora prometido.
Cuando lo baja de los aires, juntan sus frentes mientras recuperan el aliento. Se asienta a su alrededor un aire cargado de tensión. Le siguen varios besos más, ruidosos e impacientes.
—Te necesito, Jaehyun.
—Yo también. —El menor murmura suspirando, como si no pudiera creer lo ansioso que está.
Taeyong entra primero a la habitación. En cuanto la puerta se cierra detrás de ellos, se abalanzan sobre los labios del otro, desesperados por mantenerse cerca. Jaehyun rodea con un brazo la cintura del rubio y coloca una mano en su mejilla, suavizando el ritmo. Taeyong a su vez aferra los brazos al cuello del menor, girando la cabeza para profundizar sus besos y tomando entre sus dedos los mechones castaños. El más bajo gime deleitado cuando Jaehyun muerde su labio inferior.
Jaehyun pasa a dejar besos abiertos por la quijada de Taeyong, cuyos largos dedos comienzan a desabrochar los botones de la camisa del castaño. Éste último pasa sus dedos por el cabello rubio, pausando para desprenderse de la piel porcelana y mirarlo, lleno de afecto. Junta sus frentes y dirige un rápido toque de labios.
—Yong... hoy, yo me ocupo de ti. Déjame cuidarte. —dice usando el rango bajo de su voz. Un beso más, un tanto más lánguido, como intentando apaciguar la impaciencia que emana de esos orbes oscuros y brillantes.
Taeyong exhala sonriente, asintiendo con la cabeza. Manos fuertes se hunden detrás de sus muslos, indicando que salte. Es fácil teniendo ya los brazos sobre los hombros de Jaehyun. La fuerza del hábito lo hace cruzar los pies al ser levantado y siente la erección del menor crecer al rozar con la suya. Jaehyun suspira contra el beso ante la acción, correspondiéndola. Establecen un ritmo frotándose sobre la ropa, pero saben que no resistirán mucho tiempo más si lo mantienen. Reajustando su agarre, Jaehyun lleva a Taeyong hasta la cama y lo recuesta delicadamente. Se incorpora para deslizarse las prendas del cuerpo.
Taeyong, quien solamente porta un vaporoso vestido tipo camisa, aprovecha para quitárselo también. Una vez que tiene a Jaehyun cerca de nuevo, desliza sus manos desde sus pectorales hasta sus brazos. Su novio lo observa con algo próximo a la devoción, quitando el cabello desteñido de su frente. El mayor no resiste el impulso de tomar a Jaehyun del cuello con ambas manos, queriendo devorarlo a besos. Y el contrario no se queda corto, jadeando al hacer sus lenguas danzar entre ellas.
Por alguna razón, Taeyong se rehúsa a mantener los ojos abiertos cuando se separan. Escucha a Jaehyun abrir el cajón de la mesa de noche. Luego de un momento, siente el toque frío de uno de sus dedos lubricados irrumpir con cuidado su entrada. La sensación lo hace soltar un quejido y arquear su espalda, permitiendo que el menor saboree sus labios enrojecidos aún más.
Susurra palabras de aliento entre besos. Jaehyun obedece, primero estimulando de adentro hacia afuera, para luego cambiar a movimientos de tijera. Direcciona sus dedos con intención. De momento, arranca un gemido sorprendido de la boca de su novio, ha encontrado lo que buscaba.
—¿Así?—el menor sonríe de lado. Le responde un concierto de gemidos airosos.
—Maldito —Taeyong aprieta las sábanas mientras Jaehyun decora apasionadamente su cuello en pequeñas marcas de dientes que corona con besos cerrados.
—Hyun. —estando ambos completamente erectos, el mayor llama su atención. Le sigue un breve silencio.
—Quiero estar arriba.
Jaehyun deposita un pico en la sien de Taeyong. Lo levanta cuidadosamente y lo acomoda para sentarlo a horcajadas sobre él. Tan solo la corta fricción que generan al moverse de lugar lo hace temblar.
Acariciándole desde la cabeza hasta el hombro, Jaehyun se alinea con la entrada de Taeyong, guiándolo de la cadera. Cuando sus cuerpos se conectan, no puede evitar echar la cabeza hacia atrás, ambos gimiendo en deliciosa sincronía.
Taeyong comienza haciendo círculos con la pelvis repetidamente, sonidos airosos de placer escapan de sus labios. La mano de Jaehyun que no está sosteniéndole la cadera, sube hacia su pecho y estimula el pezón con el pulgar. El gesto evoca un quejido agudo del rubio, tomando la oportunidad para iniciar un ritmo. Sube y baja lentamente a lo largo del miembro dentro suyo. Jaehyun inhala por los dientes. Rueda los ojos ante la sensación de Taeyong tensando continuamente el anillo de músculo que lo envuelve en los momentos precisos
—Lo haces tan bien, Yong.
Las palabras de Jaehyun impulsan a Taeyong a intensificar sus movimientos, apoyándose con las dos manos sobre el pecho de Jaehyun. Éste planta sus pies en el colchón y comienza a golpear sus caderas hacia arriba, encontrando el ángulo para llegar al cúmulo de nervios que tiene cada fibra de Taeyong sacudiéndose de placer.
—¡Jaehyun! —vocaliza casi en un grito, seguido de una serie de ah, ah, ah que bendicen los oídos del mencionado.
Continúan a paso acelerado, sus pieles brotando sudor y exhalando pesado. Taeyong siente los músculos de sus piernas flaquearle, comienzan a quemar. Jaehyun acaricia su costado en señal de aliento.
Llega al punto en que no puede seguir moviéndose. Su torso se deja caer sobre el de Jaehyun, no le falta mucho para llegar. Por su parte el menor no deja de atacar los adentros de Taeyong. Deja un beso sobre su cabello y lo envuelve en sus brazos, manteniéndolo en posición.
—Amor... —dice agitado—Jae, quiero cambiar.
Más rápido de lo que su cerebro puede registrar, es girado con fuerza hasta quedar encerrado por el cuerpo de Jaehyun. Con respiraciones forzadas, sus bocas se encuentran en besos totalmente faltos de elegancia. Taeyong sonríe cansado, sus rostros están tan cerca que casi comparten aliento.
—Yong, mírame. —Jaehyun lo hace percatarse de que lleva casi todo este tiempo con los ojos cerrados. Sigue la orden y se aleja un poco.
—Lo siento.
El castaño niega con la cabeza en respuesta, sonríe gentil al tiempo que acaricia el pómulo rosado de su prometido.
—Eres perfecto. —La frase hace a Taeyong esconderse en el pecho contrario. Recibe un beso en el costado de su cabeza. —Te amo. Te amo tanto, Taeyong.
Besa a Jaehyun tomándole el hombro.
—Yo te amo también.
El menor reanuda sus empujes. Con un gemido agudo, Taeyong pasa sus brazos bajo los hombros de Jaehyun y lleva sus piernas alrededor de sus caderas. Lo abraza fuerte, más fuerte mientras Jaehyun golpea su próstata cada vez, sin fallo. Una de las manos del mayor está prendida a los mechones oscuros de Jaehyun, y la otra araña su espalda. No puede dejar de jadear y gemir, quiere perderse en la fuerza del cuerpo ajeno.
Jaehyun hunde su rostro en el cuello de Taeyong, respirando laboriosamente. Besa y succiona la piel de la base. Nunca deja de impulsar sus caderas, está cerca.
—Ya casi. Casi…
Los labios de Taeyong repiten el nombre de Jaehyun en un canto lascivo, su garganta resentida por el esfuerzo vocal. Éste gruñe bajo, aun acurrucado en el cuello del mayor.
Desprende de su cuerpo una de las manos de Taeyong para entrelazar sus dedos. Sintiendo su clímax cerca, atrapa los labios del contrario, vaciando todo su amor por él en una estocada final.
Se viene con un gemido mudo contra los labios de Taeyong, un destello blanco ocupando su visión. Aprieta su agarre en el cuero cabelludo del mayor, quien lo ayuda a terminar moviendo lánguidamente su pelvis.
Cuando vuelve de sí, Jaehyun no necesita hacer más que frotar un par de veces la erección de Taeyong con una mano, esparciendo el lubricante delicadamente hasta la punta, para que el mayor entierre sus uñas en su brazo al venirse. Seguido de la tremenda sensación, su cuerpo se relaja por completo. Casi cayendo en los brazos de Morfeo, escucha lejana la risa ligera de su novio.
—No duermas aún, precioso. Vamos. —es cargado estilo princesa. Lo siguiente que siente es el borde de la tina de porcelana del hotel, agua corriente llenándola. Un familiar brazo lo mantiene por la cintura, Jaehyun le permite recargar todo su peso en su hombro.
Sumergidos en agua tibia y fragante, con Jaehyun cuidándolo, Taeyong no podría sentirse más seguro y amado. No podría ser más feliz que en este preciso momento.
Tiempo presente
—Hyun.
Sacude un poco a su novio y repite su nombre. Toma el gruñido bajo del bello durmiente como respuesta.
—Hyun, ¿a qué hora tenemos que hacer el check-out? —falla cómicamente en su intento de no sonar preocupado.
—A las 11... —contesta Jaehyun, las palabras apenas comprensibles por lo adormilado que está.
El rubio maldice entre dientes. Si no fuera porque tiene el reloj biológico de una señora de 40 años, el innecesariamente caro hotel ya les estaría cobrando un día más de estancia. Si pagan otro centavo por estas vacaciones, los dos tendrán que comer atún enlatado el resto del mes.
—Entonces apúrate, Jeong. Maldita sea…—dice apurado mientras se desenreda las sábanas del cuerpo para levantarse—Son las 9:30 y si no estamos fuera de este cuarto dentro de una hora, te juro que no-
Es interrumpido por esos brazos que tanto ama deteniéndolo de la cintura. Suelta un sonido de sorpresa y golpea los antebrazos de su coqueto captor en una lucha inútil. Puede sentir la sonrisa pícara del contrario en la coyuntura de su hombro mientras batalla en vano.
—¡Jae, suelta! Necesitamos apurarnos —las palabras salen con dificultad por la fuerza con la que trata de zafarse. El castaño no parece tener la más mínima intención de soltarlo, jala a Taeyong hacia su torso desnudo y lo mantiene firme ahí.
—Sí, sí, ya... relájate, amor—le dice entre sus forcejeos juguetones, riendo ligero.
Siendo honesto, Taeyong no puede negar que Jaehyun aplicando su fuerza en él le parece sexy. Se rinde, dejándose manipular hasta que su espalda queda cómodamente sobre el pecho del menor.
—Unos minutos más —Jaehyun musita una vez recostados en la cabecera de la cama. Suspira una sonrisa junto a la mejilla de su novio, y lo abraza un poco más a su cuerpo, solo porque puede. Taeyong exhala en derrota.
—Qué voy a hacer contigo. —También se acomoda, es tan natural para ambos que sin darse cuenta han entrelazado sus manos sobre el estómago de Taeyong. El mayor admira el anillo alrededor de su dedo; refleja los hilos de luz solar que tiñen las paredes. Sonríe para sus adentros. Con su pulgar, acaricia lentamente el dorso de la mano de Jaehyun.
Así corren los segundos, que se vuelven minutos. Nada más que sus respiraciones casi al unísono y la calidez de sus cuerpos llenando el vacío del cuarto de hotel.
Pasados unos instantes, Taeyong se queda lo más quieto posible. Tiene una idea. Escucha atentamente la respiración de Jaehyun; se ha vuelto más profunda. Con extrema cautela, lleva sus manos a los costados del individuo que lo mantiene cautivo. De pronto, el torso de Jaehyun salta con una risita incontenible por los dedos que le cosquillean las costillas, liberando a Taeyong de su agarre.
—¡Ja, venganza! —y Taeyong salta de la cama cual niño en trampolín, mueca burlona clara en su rostro —Andando, demonio dormilón.
—Sí, mamá. —dice irritado. Una almohada directo a la cara es lo que recibe.
En efecto, es igual a las ballenas azules.
