Actions

Work Header

La Venganza Es Justicia Violenta

Summary:

Jayce Talis se considera el mejor detective del mundo, tanto el normal como el sobrenatural. Teniendo un don único para ver las verdaderas formas de los seres sobrenaturales es normal que sus casos siempre fueran sobre atrapar a dichas criaturas para llevarlas a la justicia cuando cometían crímenes.

Su fama lo llevo a ser solicitado en la ciudad de Zaun, donde diversos ataques de lobos han estado poniendo nerviosa a la comunidad, sospechando que se trata de otra cosa Jayce va hasta Zaun, donde recibe la ayuda de la sheriff del lugar, Caitlyn Kiramman, y de su esposa, Violet Lane, la sheriff adjunta.

Chapter Text

Un auto deportivo iba a toda velocidad por un camino despejado en el bosque, Jayce Talis iba conduciendo tranquilamente bebiendo café y escuchando música a todo volumen, suspiro cuando vio que había pasado el límite entre Piltover y Zaun entrando así en el territorio Zaunita, a la velocidad que iba no se dio cuenta de que, una vez su auto paso el limite, una extraña línea apareció en medio de la carretera dividiéndose en dos hacia el bosque.

Tampoco vio la figura femenina vestida de negro que salió del bosque y se acerco a tocar la línea, está brillo en color dorado y luego desapareció, haciendo sonreír a la figura. Esta se puso de pie llevando su mano hacia su vientre algo abultado, escucho un resoplido detrás de ella y se dio la vuelta sonriendo viendo a un enorme lobo con pelaje marrón.

El lobo se acerco a ella y acaricio su vientre con su cabeza, luego se poso a su lado indicándole que su subiera a su espalda, la figura asintió subiéndose y agarrándose al pelaje grueso del lomo cuando el enorme animal empezó a correr hacia el bosque.

 

Jayce dejo su taza de café en el porta vasos del auto para tomar una grabadora que estaba en el asiento del copiloto sobre un montón de documentos y fotos, en las cuales se veían hombre y mujeres con mordeduras o rasguños de enormes garras.

— Bitácora de hoy, me encuentro viajando hacia la ciudad de Zaun. La comunidad se encuentra inquieta estos días con los repentinos ataques de lobos hacia los ciudadanos que van por los bosques en la madrugada — al ver que llegaba al ciudad bajo la velocidad de su vehículo — Me informaron que los ciudadanos atacados empezaban a tener comportamientos extraños por las noches, tengo la fuerte sospecha que se tratan de ataques de hombres lobo, seguiré informando cuando me reúna con el Sheriff de la ciudad, detective Talis, fuera.

Al entrar en la ciudad claramente llamo la atención de todos por el color destellante de su auto, todos lo miraban y algunas personas mantenían a los niños alejados del auto, pero no era algo que él había notado, estaba más concentrado buscando la comisaria. Tuvo que preguntarle a unos lugareños y pronto encontró el camino directo hacia un edificio de dos pisos con tres autos afuera, una moto y una patrulla.

Detuvo su auto en uno de los estacionamientos, tomo todos los documentos y salió del auto entrando en la comisaría, donde obviamente los pocos trabajadores que habían se le quedaron mirando ante su entrada y falta de saludo.

Jayce camino con confianza hacia una hermosa mujer de cabello azul oscuro que estaba trabajando en una computadora y que lo miro cuando el carraspeo.

— Necesito hablar con el Sheriff Kiramman de forma inmediata, ¿Se encuentra él aquí? — La mujer se le quedo mirando y se cruzo de brazos alzando una ceja — ¿Qué? — Ella señalo la placa que tenía en la camisa donde claramente se leía: C.KIRAMMAN — ah ¿Eres su hija? Podrías llamarlo en ese caso

— ¡Ella es la Sheriff, idiota! — Exclamo una mujer de cabello negro que estaba descansando dentro de una celda abierta haciendo reír a los demás que estaban en la comisaria.

— Ouh, discúlpeme, Sheriff Kiramman — al menos tuvo la decencia de sonrojarse por su error — soy Jayce Talis de Piltover.

— Se quién eres — interrumpió la Sheriff poniéndose de pie — cuando le pedí a Grayson ayuda no pensé que enviaría a un Talis aquí — a Jayce no paso desapercibida la forma despectiva en la que la Sheriff dijo su apellido — siéntate y te informo de todo lo que sucede

Jayce estaba por reclamar el trato cuando noto como todos lo estaban mirando, en especial la mirada de una mujer con el cabello rosado y que se veía musculosa, decidió buscar una silla cuando la misma mujer de cabello rosado le pateo una silla para que se sentara.

La sheriff le explico toda la situación, como algunos lugareños que trabajan pescando eran atacados cuando iban camino hacia el puerto en la madrugada y a los días empezaban a comportarse extraño, como pensaban que era Rabia los doctores los trataban de inmediato, pero aun estaban en observación.

— En dos semanas hemos tenido cinco ataques — la peli azul se puso de pie y fue hasta un mapa donde ya habían tres zonas marcadas — siempre es en los mismos lugares — Jayce se paso al lado de ella — ya advertimos a los demás pescadores y cazadores para que se mantengan lejos de esas zonas, tienen que atrasar su trabajo para no sufrir los ataques de lobo.

— ¿Nunca había pasado esto? — Pregunto mirando las fotos que estaban pegadas al mapa y quitando una, sin notar el tic que le dio en el ojo izquierdo al sheriff al verlo hacer eso.

— No, los lobos siempre se han mantenido alejados de nosotros, excepto por las noches de luna llena, cuando corren por toda la ciudad, pero nunca nos habían atacado antes — le quito la foto a Jayce colocándola de nuevo en su lugar.

— Déjeme conseguir un lugar para quedarme y empezare de inmediato con las investigaciones — le extendió la mano, pero la mujer lo ignoro caminando de nuevo hacia su escritorio.

— Bien, cualquier cosa que necesite puede buscarme a mí o a Violet — señalo a la mujer de cabello rosado — ella es mi sheriff adjunta

— Ah, su ayudante — por como lo miro la sheriff supo que se había equivocado al decir eso.

— Ella es mi sheriff adjunta o sheriff Lane, no es solo mi ayudante... No vuelva a equivocarse, Talis. Ya puede retirarse — Jayce asintió y salió de la comisaria.

Uno de los empleados fue hasta la puerta y se asomo por esta, cuando vio que el auto deportivo se fue le asintió a su sheriff, todos los demás se cubrieron las orejas y la sheriff soltó un grito que hizo temblar las ventanas.

— Pueden retirarse, muchachos — ordeno Violet acercándose a la sheriff y tomándola de los hombros — mañana lleguen al medio día — todos asintieron y, luego de sonreírle a su sheriff y tomarle las manos salieron de la comisaria cerrando la puerta — mi amor — se arrodillo en frente de ella, tomando sus manos entre una de las suyas y usando la otra para acariciar su mejilla — respira hondo, como practicamos, Caitlyn

— Es tan pretencioso e ignorante — a pesar de sus quejas imito las respiración de Vi — no sé como logre controlarme. ¡Quería arrancarle el cuello! — Caitlyn separo las manos del agarre de Vi y sus uñas se volvieron unas garras afiladas con escamas azules en los dedos.

— Yo también, mi amor. Debemos ser pacientes y seremos recompensadas — con cariño la tomo de las manos de nuevo acariciándolas, los dedos de Caitlyn volvieron a la normalidad con las caricias.

La puerta de la comisaria fue abierta, Vi estaba por reclamar a quien entro cuando vio de quien se trataba y sonrió asintiendo.

— La barrera se activo tan pronto como paso — informo la mujer de negro entrando en la comisaria — los niños cambiantes tenían sus rasgos al aire y no se les quedo mirando como suele hacer en casa.

— Perfecto — Caitlyn se puso de pie sonriendo — dijo que empezara de inmediato con las investigaciones, no tengo dudas de que se quedara en el hotel sobre el bar de Vander.

— Ya me encargue de que nadie sospeche sobre su desaparición — informo la mujer tomando asiento en un escritorio vacío — le informe a todos sus conocidos que se iba de vacaciones, yo no pude ir por el bebé y aceptaron no molestarlo. Cuando se encarguen de él solo tendré que volver y fingir ser una novia afligida por la muerte de su prometido por un tiempo.

— Luego dirás que no puedes seguir viviendo allí y te mudaras aquí. Todo va de acuerdo al plan — dijo Vi sonriendo con malicia, sus ojos brillaron y sus colmillos se alargaron — que empiece el juego, chicas — rodeo con sus brazos la cintura de Caitlyn y apoyo su barbilla en el hombro de la más alta — los 10 años que hemos esperado finalmente valdrán la pena, esposa mía — con eso le dio un beso en el cuello a su esposa y Caitlyn recargo su cabeza en la de Vi.

 

 

Un mes... Un mes había pasado y Jayce no tenia pista alguna sobre si eran lobos los que provocaron los ataques u hombres lobos. Además el don de su familia, que les permitía ver las verdaderas caras de criaturas sobrenaturales, no estaba funcionando o simplemente en la ciudad de Zaun no había criaturas sobrenaturales.

Las únicas de la que sospechaba que fueran criaturas eran Caitlyn y Violet, pero sus sospechas se fueron al caño con lo que vio.

Violet se comportaba como un vampiro, pero la había visto caminar bajo el sol mucho tiempo y no le pasaba nada. Caitlyn parecía ser una sirena, pero no parecía ser territorial con su pareja ni con las hermanas de está, Powder e Isha.

Tal vez se estaba volviendo un poco paranoico también, a veces cuando iba al bosque con algunos cazadores para investigar juraba escuchar voces de niños venir de algunas partes, a veces incluso detrás de él, pero cuando se daba la vuelta no había nadie. Además los lugareños tenían comportamientos pasivo-agresivos hacía él, no le hacían nada, pero le dejaban en claro que no era bien recibido en su hogar, además de que tampoco dejaban que los niños se acercaran a él.

Así que decidió preguntarle a Vander, el dueño del bar y hotel donde se quedaba, que sucedía con su presencia.

— Pues no es una historia bonita — le advirtió el hombre de gran tamaño dándole un menú a Jayce.

— Quiero saber, por favor — le señalo el trago que quería devolviéndole el menú — Todos parecen odiarme

— Si insistes — Vander se dio la vuelta buscando lo que necesitaba para hacer el trago que le pidió Jayce — Hace años asesinaron a dos niñas que vivían en las afueras la ciudad con sus madres, resulta que un extranjero le informo a alguien que las niñas eran vampiros salvajes y ese alguien las asesino y se fue, nunca descubrimos quien fue. Por eso somos cuidadosos con los que vienen por aquí — Vander se dio la vuelta con el trago listo y vio a Jayce pálido y con las manos temblando — ¿Estás bien, amigo? No tienes que preocuparte porque te hagan algo, siempre y cuando no empieces a actuar extraño estarás bien.

— Entiendo — tomo el trago de las manos de Vander y se lo bebió de un trago, cosa que provoco una mueca en el dueño — ¿Qué paso con el extranjero?

— Los lobos lo atacaron, no dejaron nada de él y que bueno, porque si no hubiéramos sido los la ciudad quienes lo hubiéramos acabado.

— Gracias por la información, Vander — Jayce prácticamente salió corriendo del bar hacia las escaleras.

Vander silbo una melodía por unos segundos y varios de los que estaban allí salieron del bar cuando termino el silbido, tomo el vaso del que había bebido Jayce y lo agito viendo pequeños trozos blancos flotando en el fondo del vaso, sonrió al ver que no quedo casi nada de lo que había puesto en el trago.

— Isha — de inmediato una niña, no mayor de 8 años, apareció donde él estaba. Vander la levanto sentándola en la barra — dile a tu hermana que todo está listo — la pequeña asintió y bajo de la barra de un brinco saliendo del bar corriendo a gran velocidad.

 

Jayce se encerró en su habitación corriendo, coloco un mueble que había al lado de la puerta frente a esta para trancarla y se dejo caer en su cama.

— ¿Cómo es que lo sabe? ¡¿Cómo?! ¡Ellos me dijeron que esconderían ese error! — Empezó a caminar de un lado a otro en su habitación — tal vez sea solo una coincidencia, no saben que soy yo — decidió prepararse para ir a dormir, así que fue al baño, lo que fue un error.

En el espejo del baño estaba un papel pegado, al despegarlo y abrirlo lo primero que vio fue la palabra ASESINO y más abajo había una foto, dos cuerpos pequeños con hoyos de balas y bañados de sangre.

Jayce dejo caer la foto y retrocedió hasta que se tropezó en la ducha cayendo dentro de esta. Su respiración se agito al ver de nuevo esa foto. Se suponía que todas esas fotos fueron eliminadas, ni siquiera deberían de haber fotos que registren lo que sucedió aquel día, diez años atrás en sus inicios como detective.

Pego un brinco cuando su teléfono empezó a sonar y salió del baño a tropezones para tomarlo, era un mensaje de Vi con una ubicación, tenían una pista sobre los ataques y necesitaba que fueran con ellos. Jayce no quería estar más en su habitación, así que corrió del lugar hacia su auto para ir rápidamente hacia la ubicación que le envió Vi, no quería estar un segundo más en ese ciudad.

Vi apenas lo vio llegar, pálido y sudoroso supo lo que había sucedido, pero tenía que fingir no saber nada para no arruinar el plan — ¿Qué te pasa, niño bonito? ¿Viste un fantasma? — Le pregunto sonriendo.

— Solo vayamos al lugar de la pista, por favor — se estaba sintiendo mareado, pero solo quería terminar con el trabajo e irse de ese lugar de una vez por todas.

Vi no dio ni un par de pasos cuando escucho algo caer al suelo, soltó la carcajada y se giro. Jayce estaba en el suelo tratando de levantarse, pero no podía, sus piernas no le respondían, se acerco a él lentamente y se agacho a su lado.

— Un detective de tu nivel no se tomaría el trago que un barman le preparo de espaldas — Jayce abrió los ojos al escucharla — te volviste demasiado confiado, Jayce Talis — finalmente la droga hizo efecto y Jayce se desmayo.

Vi lo observo por unos segundos y finalmente se levanto, lo tomo del tobillo y empezó a arrastrarlo por el bosque hasta una vieja fábrica que estaba vigilada por dos hombres, estos sonrieron al verla y tomaron al desmayado detective para meterlo en el lugar siendo seguidos por Vi.

 

 

Cuando Jayce despertó noto que estaba amordazado y amarrado con cadenas a una silla, el lugar donde estaba parecía ser una fábrica de muebles abandonada y que no estaba solo, habían varias personas allí y reconoció a algunas, unos eran los novatos de la comisaria, otros eran los cazadores con los que salió varias veces y... Las sheriffs estaban allí.

— Ya despertó, mi amor — le informo Vi a su esposa.

— Tardo más de lo esperado. ¿Terminaron todo, chicos? — Le pregunto a su grupo de novatos.

— Si, señora — respondió la pelinegra que tenía un yeso en su brazo y un corte en su ceja — choque su auto y colocamos un cuerpo que se pareciera a él dentro, luego dejamos que se incendiara.

— Estas libre de trabajo hasta que te recuperes de haber sido parte del choque y los demás recibirán un adelanto de su paga — informo Vi sonriendo — pueden irse, diablillos — ellos salieron felices de la fabrica.

— Jayce Talis — hablo Caitlyn — el mejor detective de su ciudad, quien en diez años a puesto tras las rejas a cientos de criminales, muchos te consideran un héroe, pero para nosotros... No eres más que un asesino que salió limpio de lo que hizo hace años atrás — Caitlyn le dio la vuelta a una pizarra donde habían fotos de una cabaña con la puerta de la entrada rota, sangre salpicada en paredes y pisos, finalmente dos cuerpos.

El primero era de una niña de 8 años, había agujeros de bala en su pecho, cuello y cabeza, el otro era de una niña de 5 años con un disparo en la cabeza y otro en el cuello, los ojos de las niñas estaban abiertos, revelando un color marrón oscuro.

— Mira lo que hiciste — ordeno Vi al ver que Jayce desviaba la mirada — ¡Mira lo que hiciste! — Vi apareció a su lado de repente o lo obligo a mirar la foto de las niñas — ¡Las asesinaste a sangre fría! — Le arranco el vendaje de la boca de golpe haciendo gritar a Jayce, también le había cortado la mejilla con sus garras.

— ¿Por qué les disparaste? — Pregunto Caitlyn mirando a Jayce con seriedad — solo eran unas niñas

— Me dijeron que eran vampiros salvajes — respondió Jayce — íbamos armados en caso de que nos atacaran, la mayor se movió a atacarnos, solo reaccione ¿Por qué les importa?

— Porque — la mano de Caitlyn aplasto parte de la pizarra — ¡ERAN NUESTRAS HIJAS! — Caitlyn aventó la pizarra hacia la pared que estaba al lado de Jayce y la pizarra se destrozo en pedazos — ¡ERAN MIS BEBÉS Y TU LAS ASESINASTE! — Vi la detuvo de lanzarse sobre Jayce — ¡DEJAME MATARLO! ¡HE ESPERADO 10 AÑOS PARA MATARLO! — Vi la sujeto de los brazos para que no fuera tras Jayce.

— Tenemos todo el tiempo del mundo, mi amor. Todos creen que está muerto, ahora respira hondo, mi todo — Caitlyn inhalo y exhalo para calmarse — eso es, cariño. Las niñas eran nuestras hijas, las amamos durante cinco años hasta que las asesinaste.

— La mayor iba a atacarme — Vi lo abofeteo con fuerza.

— Veamos el escenario desde su punto de vista. Sus madres salieron a atender una emergencia en la ciudad y las dejaron solas por unos minutos, de pronto tres extraños entran a la fuerza a la casa — Jayce abrió los ojos al escucharla — ella es la única que puede defender a su hermanita de los invasores, cuando de pronto uno de ellos abre la puerta donde estaba con su hermanita, su instinto le dice que ataque al invasor de su hogar

— Tú la obligaste a actuar — comento Caitlyn entre dientes — en lugar de buscar más información sobre los supuestos vampiros hiciste caso al primer imbécil que te dijo información falsa

— Yo me equivoque, lo sé — Jayce miro a Caitlyn que lucía afligida — dispare y luego me di cuenta que no eran vampiros, lucían normales y... Me equivoque, fue un error

— Admitir tu error no traerá de vuelta a nuestras hijas — la voz de Caitlyn salió rota y perdida — pero vengarnos por lo que hiciste, eso calmara bastante mi corazón afligido.

— ¿Así que todo esto fue una trampa? — Ellas le asintieron.

— Acabar con el último de los Talis, los legendarios asesinos de monstruos — Vi se acerco a Jayce sonriendo con maldad — es un enorme favor para todos los inocentes a los que enviaste a prisión injustamente, inocentes inculpados por mortales.

— Nos vamos a entretener contigo durante mucho tiempo, nadie va a venir a buscarte — Caitlyn le asintió a su esposa y esta tomo la silla donde estaba sentado Jayce empezando a arrastrarla hacia una habitación abierta.

— ¡Yo no soy el último de mi familia! — El movimiento se detuvo y Jayce miro a Caitlyn — mi novia está embarazada con mi hijo, está muy lejos de ustedes y ni siquiera ustedes serian tan crueles como para hacerle algo a un bebé — la pareja se miro, sonrieron y luego lo miraron con burla, cosa que borro la sonrisa de Jayce — ¿Verdad?

— En eso tienes razón — Vi dejo que agarrar la silla y esta cayó al suelo con Jayce — a diferencia de ti nunca asesinaríamos a una criatura inocente — pateo la silla haciendo que se diera la vuelta — pero no tienes que preocuparte por tu novia, o por tu hijo.

— Puedes venir aquí por favor... ¿Mel? — Pidió Caitlyn sonriendo, la puerta de la fabrica se abrió revelando a una mujer vestida de blanco, lentamente entro en la habitación hasta que la luz revelo su apariencia.

— ¿Mel? ¡¿Qué demonios haces aquí?! ¡Estás en peligro con ellas! — Pero al ver que las Sheriff le sonreían a su novia se confundió.

— Oh, Jayce — Caitlyn se acerco a ella abrazándola de lado — Yo solo estaría en peligro si este bebé... Fuera tuyo — Mel acaricio su vientre sonriendo.

— ¿Me engañaste? — Cuestiono él muy ofendido.

— ¿Cuenta como engañar si nunca sentí que estuviéramos en una relación? Solo era tu trofeo, presumías de haber conquistado a la inalcanzable y fría Medarda, luego solo me usaste como una especie de prostituta a la cual embarazas — los ojos marrones de Mel se volvieron dorados por un momento antes de volver a la normalidad — lo mejor que me paso luego de iniciar nuestra relación fue que ellas me dijeran lo que realmente has estado haciendo todos estos años, sobre todo como nunca pagaste por asesinar a esas niñas inocentes.

— ¡Fue un error! ¡Me dijeron que eran vampiros salvajes! — Vi lo volvió a golpear en el rostro, pero con su pie, lo que le rompió la nariz a Jayce.

— ¡Esas niñas eran todo menos vampiros! — Exclamo Violet — ¡Yo soy un vampiro! — Mel chasqueo sus dedos y Jayce vio como las apariencias de quienes los rodeaban cambiaban.

Vio aparecer ojos dorados, orejas de lobo, orejas puntiagudas, ojos brillantes, escamas y algunas colas en todos los que estaban allí. Las orejas de Vi y Caitlyn se volvieron puntiagudas y sus ojos brillantes, solo que Caitlyn tenía algunas escamas en los costados de sus ojos.

— Mel... Tú eres... ¿Las ayudaste? ¿Hace cuanto las conoces?

— Soy una bruja, sip, las ayude y las conozco desde hace 3 años, cuando llegaron al departamento buscándote... Al principio no les quise creer Jayce, pero me mostraron las pruebas y supe que no podía quedarme sin hacer nada. Yo provoque que tu don no funcionara, fue muy sencillo, solo necesitaba algo que fuera tuyo y como ya vivía contigo solo necesite tomar algunas cosas.

— ¿Los ataques de lobo? — Una mujer con ojos dorados avanzo al frente alzando la manga de su suéter revelando una cicatriz de garras.

— Solo fueron nuestras parejas, necesitábamos hacerlo creíble para que vinieras aquí — explico la mujer sonriendo para luego retirarse del lugar junto a otros.

— Todo lo planearon ustedes, todos los Zaunitas las ayudaron — la pareja asintió — ¿Con quién de ellos me engañaste, Mel? — Pregunto mirando a los que se retiraban

— Con alguien que jamás me mentiría como tú, Jayce, que no me usaría como un trofeo para presumir o como una manera de continuar con su legado — la voz de Mel salió dolida por unos segundos — a ella le importo, en un año de amistad y otro de relación me ha demostrado más amor y atención que tú en cinco años de relación... Se los dejo a ustedes, chicas — le dio un abrazo a Caitlyn y empezó a retirarse de la habitación.

— ¡Mel! ¡Espera! — Ella se detuvo — ¿Alguna vez me amaste?

— Lo hice, Jayce. Hasta que me entere de lo que hiciste y ocultaste, eso fue lo que termino de motivarme para participar en el plan de Caitlyn y Vi... También a engañarte con Sevika

— ¡¿La dueña del taller?! — Mel asintió sonriendo y empezó a caminar hacia la entrada, donde Sevika la estaba esperando con una sonrisa, el humano miro a la mujer lobo y está solo se encogió de hombros sonriendo.

Cuando Mel paso a su lado Sevika inmediatamente la rodeo con su brazo y se fue con ella, dejando a su, oficialmente, ex novio con sus amigas.

— Cariño — Vi miro a su esposa sonriendo — llévalo a su nuevo hogar, hay que darle la bienvenida que se merece — la pelirrosada obedeció de inmediato y volvió a arrastrar a Jayce a la habitación de la fabrica con este suplicando que consideraran su decisión.

Cosa que la pareja no iba a hacer, tenían en sus manos al hombre que asesino a sus hijas y la justicia no hizo nada, pero ellas no iban a dejarlo ir.

Dicen que la venganza es mala, pero ellas preferían verla como un modo de hacer justicia... una muy violenta.

 

 

Cinco años habían pasado desde que el famoso detective Jayce Talis había muerto en un accidente automovilístico producto de conducir en estado de ebriedad. Cuando todos descubrieron su muerte de inmediato fueron a hacerle preguntas a su novia, Mel Medarda.

Mel explico que no había ido con Jayce debido a que estaba delicada de salud por su embarazo, también era consciente de su mal hábito de beber, pero nunca se espero que fuera tan inconsciente como para conducir luego de beber. Se hizo cargo de hacerle un funeral y luego estuvo un tiempo en la ciudad hasta que decidió mudarse para tener paz y tranquilidad, nadie le cuestiono su decisión.

Mientras tanto el verdadero Jayce Talis seguía encerrado en el sótano de la fábrica, pasaba por torturas al menos una vez a la semana a mano de Caitlyn y Vi, se había vuelto la bolsa de sangre personal de Vi, siempre que podía le quitaba la mayor cantidad de sangre posible sin matarlo, solo por eso era que lo alimentaban bien, pero no podía escapar.

Sus músculos se habían atrofiado por la falta de movilidad, ya que lo encadenaron a una cama que no era nada cómoda, sus ojos casi no funcionaban bien, vivía prácticamente en la oscuridad y la única luz que recibía era cuando la pareja venia para jugar con él que encendían las luces de golpe, cosa que lo dejaba ciego por un tiempo.

También había perdido la lengua, Caitlyn se la arranco a los pocos segundos de encadenarlo a la cama luego de que él no dejara de suplicar perdón y de decir que se había equivocado.

Había alguien más que lo visitaba, pero solo para contarle lo que hacía y era Sevika. La mujer lobo le contó que ella era el alfa de su pequeña manada, le contó como se había enamorado de Mel, como la presumía ante los demás por ser hermosa, inteligente, una excelente bailarina y pintora.

También le conto como ya iban por su tercer cachorro y que Mel le había exigido tener cinco, estaba muy ansiosa por darle buenos hijos a Sevika, todo lo contrario de con Jayce.

Las visitas que Jayce más temía eran las de Powder y la madre de Vi, Felicia. Si él creía que la pareja estaba furiosa con él por lo que le hizo a sus hijas, nunca se espero la ira de Powder y Felicia.

Era por ellas que le faltaban varios trozos de piel y musculo, ellas no eran caníbales, pero les gustaba hacerle daño físico para luego "curarle" las heridas con alcohol y cauterizarlas con fuego, lo que causaba más daño y dolor, pero lo mantenía vivo.

Las luces del lugar se encendieron de pronto y Jayce se llevo las manos a los ojos quejándose — Por favor — era Vi — ya estas alturas deberías estar acostumbrado a eso — ella noto las nuevas heridas en sus piernas — veo que mi mamá y Powder te hicieron una visita, pobrecito — la escucho caminar por el lugar — solo venía a informarte que Caitlyn y yo vamos a tener otra hija. Mel es muy talentosa con las pociones que permiten cambiar de forma — empezó a jugar con la manguera que tenía en manos — esta vez no vamos a permitir que nadie nos quite a nuestro bebé, por eso nos aseguramos que tú seas realmente el último con el don de ver nuestras verdaderas caras y de hecho si lo eres, los demás que tenían ese don fueron asesinados por otros como yo, porque no los dejaban vivir en paz. Tú eres el último como tal de tu especie, se puede decir así.

Violet tomo la manguera que había traído y la abrió rociando con agua a Jayce, agua completamente helada le cayó encima haciéndolo brincar por el repentino cambio de temperatura — ¡No te quejes, necesitas un baño! — Siguió rociándolo con el agua helada hasta que se aburrió y cerró la manguera — eso está mejor, olías horrible

Jayce por fin pudo abrir los ojos para verla, Violet no había cambiado nada, solo se había dejado crecer el cabello, pero seguía manteniendo el lado izquierdo de su cabellera corto, sus ojos pálidos lo miraban fijamente y le sonreía con burla.

— Si fuera por mí hace mucho que te habría acabado, sacándote toda la sangre hasta dejarte seco como pasa, pero mi Caitlyn me dijo que esa sería una forma de librarte de tu tormento — se miro el anillo de bodas y sonrió — soy muy débil cuando se trata de mi esposa, nunca le pondría un dedo encima, cumplo todos sus caprichos y la sigo como un cachorrito, supongo que por eso Sevika y yo nos llevamos tan bien.

— ¿Terminaste, Violet? — Una voz desconocida lleno el lugar llamando la atención de Jayce, en la puerta habían dos personas, un hombre y una mujer, ambos lucían muy serios y también enojados, solo por sus apariencias dedujo de inmediato que eran familiares de Caitlyn.

— Si, suegra. Déjeme hacer las presentaciones, creo que es lo correcto — ellos asintieron — Jayce, ellos son Cassandra y Tobías Kiramman, padres de Caitlyn y si, los abuelos de nuestras primeras hijas.

— Por fin conocemos al hombre que le rompió el corazón a nuestros tesoros — comento Cassandra con enojo.

— El hombre que nos arrebato a nuestro sol y luna — dijo Tobías con una tranquilidad aterradora.

— Es él... — Vi empezó a caminar hacia la puerta — Jayce, voy a dejarte a solas con ellos y créeme, desearas que mi madre y mi hermana te hayan asesinado en su última visita — con eso Vi cerró la puerta, dejando a Jayce a solas con los sanguinarios abuelos.

Vi solo espero una hora cuando la puerta fue abierta y los Kiramman mayores salieron, luciendo tan impecables y prístinos como cuando entraron, excepto que tenía algunas manchas de sangre en la cara y manos, por lo que Vi les entrego una caja de pañuelos para que se limpiaran.

Decidió echar un vistazo al interior de la habitación y noto que Jayce estaba ahora conectado a muchas maquinas, todas de equipo médico para mantener con vida a una persona.

— ¿Qué le hicieron? — Pregunto llena de curiosidad entrando en la habitación para observar a Jayce.

— Una violenta traqueotomía que le provoco un ataque al corazón y nos tardamos tanto en revivirlo que tiene muerte cerebral — explico Tobías sonriendo, como si no hubiera convertido a alguien en un vegetal — no responde a estímulos dolorosos, pensamos que estaba fingiendo hasta que mi Cassie le pico un ojo con sus garras y no respondió.

— Pensé que iban a matarlo — Cassandra le negó a su nuera.

— No, con el embarazo de Caitlyn ella necesitara una fuente de hierro constante, la obtendrá de su sangre — Vi la miro alzando una ceja — es cierto que las sirenas ya no somos caníbales, pero con un embarazo es mejor ir a lo seguro... Después de que dé a luz necesitara comerse su corazón.

— Le colocamos la poción que creo Mel — Tobías quito la manta que cubría a Jayce y señalo una cicatriz en su estomago — quite parte de su intestino y este volvió a regenerarse en unos minutos, pero su cerebro no responde a ningún estimulo. Será una fuente inagotable de alimento para todos los que consumen sangre y tal vez carne.

— Perfecto. Parece que serviste para algo, niño bonito — Vi cubrió al humano de nuevo con la manta y salió de la habitación seguida de sus suegros.

Oficialmente ya no había nadie que pudiera complicarles la vida de nuevo y así eran felices, por más que se hayan ensuciado las manos.