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I want you.

Summary:

Tim se declara a una chica en un parque y es rechazado, su mejor amigo tratará de consolarlo con un cartel inusual.

Notes:

Volví a escribir este fanfic porque me daba cáncer visual leer la primera versión que subí, espero les guste porque me tardé un mes escribiendo apenas el primer capítulo.

Nota importante: El primer capítulo se dividirá en dos partes porque se me hizo más extenso de lo que tenía planeado y también para dar el factor "suspenso". :)

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: do you have a valentine? i do not !!!

Chapter Text

Do you have a valentine??? I do not!!! — Pt.1

 

San Valentín, oh, San Valentín...

Es la fecha donde el amor toma el lugar de protagonista y compite con el odio, miedo, rechazo y tristeza. Es el día en el que los corazones flechados abundan, y también los rotos.

Día donde todo está repleto de corazones y todo lo que tenga que ver con el amor, y también con cartulinas e ilusiones tiradas a la basura.

 

˗ˏˋ 𖹭 ˎˊ˗

 

February, 12

 

Eso es algo que Tim tenía muy presente, y aún más porque ya eran vísperas de San Valentín. Desde hace tiempo su corazón solo gira alrededor de Tereza. 

Tereza, oh, Tereza Kacerova. La chica más linda del curso y también la más hostil, aunque su belleza y cabellera rubia que brillaba más que el sol hacían un buen trabajo ocultando esa faceta y todos eran demasiado ciegos como para darse cuenta de ese pequeño detalle.

Desde que el sueco cruzó miradas con la que era la chica nueva, sintió amor a primera vista y como todo chico enamorado siempre buscaba hasta la excusa más tonta para interactuar con ella. Aunque era rechazado diariamente —a menos que ella necesitara un ''pequeño'' favor—, no se rendía y trataba de buscar otras formas para que al menos le devuelva la mirada.

—Oh, Martijn...

—¿Qué pasó? ¿Otra vez la cacerola te mandó a rodar? —respondió, mientras ambos caminaban al comedor.

—¿Cómo supiste? Y se llama Tereza, Tereza Kacerova. —el rubio rodó los ojos al escuchar ese ''chiste'', era habitual que el neerlandés se burlara del apellido de la chica.

—¿Y si mejor te rindes y la dejas en paz? Quiero decir, se ve que no te quiere, a menos que necesite a un rubio tonto que le haga la tarea...

—Claro que no, y tonto tu trasero. Ella es linda conmigo, ayer me dió un beso en la mejilla luego de ayudarle en unos ejercicios. Eso quiere decir que me quiere, solo que no sabe cómo decírmelo.

Martijn se estaba aguantando las ganas de reír delante del ojiazul. Pensaba que su mejor amigo era un poco despistado cuando se trataba de chicas, pero no pensó que sería un idiota en todo el sentido de la palabra.

—Cuando le "haces", no seas pendejo. —corrigió mientras le daba un mordisco a su manzana—. Por cierto, faltan dos días para San Valentín. ¿Piensas hacer algo o qué?

A Tim se le había olvidado por completo.

— ¡DIABLOS! ¡NO, NO, NO! —soltó un grito mientras se atoraba con su bebida de la impresión, alertando al ojiverde y a todos los que estaban en el comedor—. ¡Me olvidé de hacer el maldito cartel y la sorpresa que tenía pendiente para ese día!

—Ewwww, eso fue asqueroso —una mueca evidente de disgusto se dibujó en su rostro mientras le tendía una servilleta de papel—. ¿Pero quieres que te diga algo? No creo que lo necesites, dudo que acepte ser tu "San Valentín". —remarcó las dos últimas palabras con sorna, él no era alguien muy creyente de este tipo de festividades.

El rubio quería tirarle un puñetazo, se arrepentía en lo absoluto de haberle contado sobre su crush con Tereza, tenía demasiadas cosas en las que pensar como para hacer un pequeño espacio solo para soportar al neerlandés jodiéndolo con ese tema por milésima vez.

—Por el amor de Dios, Martijn —soltó un suspiro pesado—. Si no vas a ayudar, al menos cierra la jodida boca. —el rubio estaba a nada de estallar de frustración y alejó el sándwich de su vista, ya que había perdido el apetito.

—Tranquilo, gruñón —recibió una cara de disgusto por parte del contrario—. Hagamos algo. 

—¿Ahora qué? Escucha Martijn, si es alguna de tus payasadas, te juro...

—Si Tereza acepta ser tu San Valentín, te debo 20 dólares y haré lo que quieras por el resto del año.

—¿Qué dijiste?

A Tim le brillaron los ojos al escuchar semejante oferta tentadora, puesta en bandeja de oro. ¿Quién no querría hacer sufrir, digo, tener a alguien dispuesto a hacer lo que quisieras por más de seis meses?

—Así como escuchas, tontito. Si Tereza acepta ser tu novia el 14, te pagaré esos 20 dólares y me podrás pedir los favores que quieras por el resto de este año escolar —Martijn agarró el mentón del rubio y lo alzó, obligándolo a mantener el contacto visual—. En cambio, si te manda a la mierda, harás lo que quiera por ese tiempo y le dirás a todo el salón que somos novios. 

Tim se quedó perplejo. De ninguna manera haría semejante estupidez, según él.

—Ya verás que será mi novia, Martijn —desvió la mirada del ojiverde, se sintió extraño por alguna extraña razón—, prometo hacerte sufrir ese medio año por aguantar tus pendejadas.

Realmente estaba pensando en mil maneras de torturar a Martijn por ser tan jodido. En cambio, el neerlandés solo se reía por la reacción tan repentina de su mejor amigo. 

Y tal vez un sentimiento extraño creció en su pecho al encontrarlo adorable y querer volver a perderse en esos ojos azul zafiro.

 

˗ˏˋ 𖹭 ˎˊ˗

 

La clase parecía eterna, aunque fuera la última, seguía siendo aburrida. Tim estaba a punto de cerrar los ojos hasta que la profesora mencionó algo sobre trabajos en grupo.

—Atención, jóvenes —una voz femenina se escuchó seguido de unos leves golpes al pizarrón, haciendo que algunos alumnos levanten sus cabezas y la mirasen fijamente, incluyendo al ojiazul—. Como verán, necesito que para el producto final del mes hagan un trabajo en parejas.

Todos estaban en shock, todavía faltaban días para que se acabara el mes.

—Sigo. Como producto final, cada estudiante deberá elaborar un ensayo donde ustedes expliquen desde su punto de vista lo que significa el amor, sus experiencias personales (si las hubiera) y analice cómo las dinámicas familiares han influido en su percepción de este, ya sea de manera positiva o negativa. No quiero ver que las experiencias sean inventadas o sacadas de internet, a menos que quieran jalar el curso.

—Profesora. ¿Los grupos los elige usted o nosotros?

—Como la rúbrica pide comparar experiencias, ustedes eligen a un compañero y cinco minutos antes de que suene el timbre, cada pareja me deja un papel con sus nombres apuntados. Por cierto, no se olviden que solo es un archivo por grupo.

Un silencio corto inundó la clase, luego fue interrumpido por estudiantes yendo a varios asientos para buscar a sus respectivos compañeros de equipo.

—Tim, espera —Martijn estaba yendo a su asiento—. ¿Quieres hacerlo conmigo o vas a pedirle a la cacerola que haga equipo contigo? 

—Claro que no, Marty. ¿Cómo crees? —mintió, realmente estaba pensando en hablarle pero notó que ya había encontrado a un compañero, así que desistió—. Hagámoslo juntos. Tenemos la anécdota asegurada, así que va a ser pan comido.

—Entonces solo tendría que declararme a Tereza —una idea estaba surgiendo en su mente—. Por cierto, ¿no piensas ayudar a tu querido amigo con eso? Piensa en tu nota —antes de que Martijn pudiera objetar, Tim lo calló con un guiño.

No le tocó más que aceptar, a pesar de que no quería hacerlo por dos razones:

1. Odiaba el día de San Valentín, nunca entendió la gracia de ver a todo el mundo derrochar dinero en flores, chocolates y regalos que probablemente acabarán en la basura, o en otra persona comiéndolo.

2. Estaba secretamente enamorado del rubio desde que se conocieron en primaria, así que le dolía un poco (demasiado) verlo flechado por alguien. Sobre todo, si ese alguien era una chica rubia con apellido que sonaba a un utensilio de cocina que se aprovechaba del noble, buen y puro corazón de su mejor amigo.

Pero como Tim era su mejor amigo del alma, aceptó con una sonrisa para no llorar, por más que quisiera morderse la lengua y golpear su cabeza contra la pared por la frustración que sentía.

—Obviamente, sé que no podrías hacerlo solo —rió—. No quiero que vayas a cagarla.

El rubio no pudo evitar abrazarlo de la emoción. Cinco minutos antes de que sonara el timbre, dejaron un pequeño papel con sus nombres, confirmando que iban a hacer el trabajo juntos.

—Ya vámonos, estoy cansado y hace mucho calor —se pasó las manos por la cabeza—. Además, tengo que hacer lo que te dije.

—Lo que tú digas. Vámonos a mi casa, entonces —soltó una sonrisa pícara mientras despeinaba la rubia cabellera del contrario, algo que dejó al menor extrañado pero que dejó pasar, ya que era habitual que se bromeen de esa forma.

Ambos salieron del salón apenas sonó el timbre para avanzar lo que tenían pendiente, aparte de la tarea. Después de todo, era parte de la anécdota... ¿cierto?

 

˗ˏˋ 𖹭 ˎˊ˗

 

Después de media hora caminando, llegaron y subieron directamente al cuarto de Martijn. Una vez adentro, sacaron todo lo que necesitaban —en el caso de Tim, solo su laptop y materiales que sacó de su casa— para ponerse manos a la obra. 

—Bueno, ¿por dónde comenzamos? Es un montón lo que tenemos que hacer. 

—Según lo que dijo la profesora, el ensayo debe tener nuestro punto sobre lo que significa el amor, nuestras experiencias y analizar cómo nuestras dinámicas familiares afectan nuestra percepción —asintió.

—Okay, la última parte me parece muy confusa y... personal —un nudo de incomodidad comenzaba a crecer en el estómago de Martijn—. ¿Crees que podemos dejar eso para el final?

Un dejo de curiosidad asomaba en la cabeza del rubio. —¿Personal en qué sentido?

—Nada, Tim. Mejor avancemos hasta donde podamos— al rubio le pareció extraña la respuesta y el tono de voz que usó, pero decidió no insistir más porque sabía perfectamente lo que quería decir. No insistas.

—Bien. Entonces... ¿Qué significa el amor para tí?

—Una mierda. 

—Marty, estoy hablando en serio.

—Y yo estoy hablando en serio, tonto.

—Pero Marty, no podemos poner eso en el ensayo, nos van reprobar si hacemos eso —el neerlandés soltó una carcajada, lo cual hizo reír al rubio.

—Entonces déjame pensarlo. Mientras lo hago, dime lo que significa el amor para tí. 

Luego de unos minutos, el sueco rompió el silencio. —El amor para mí significa sentir tu corazón latir cuando ves a la persona que te gusta, es pensar en mil escenarios donde esa persona y tú estén juntas. Es como un cuento de hadas, ¿sabes? —antes de poder continuar, fue interrumpido por el neerlandés.

—Ewwwww, eso es demasiado cliché e infantil —bromeó, haciendo una mueca de asco que rozaba más lo cómico que un sentimiento real de desagrado—. Un poco más y me va a dar diabetes por tanto cliché. 

Tim rodó los ojos mientras le daba un manotazo de manera juguetona. —¡Oye, déjame hablar! Y claro que no, enamorarse es bonito porque sientes que todo es color de rosa, la sensación de que alguien le dé sentido a tu vida es como si algo te impulsara a...

—¿A qué, exactamente? 

—Pues, no lo sé. Tal vez a ser mejor, o a verme más bonito para esa persona —el ojiverde alzó una ceja, levemente extrañado por aquel comentario—. Ya sabes, querer gustarle y que tal vez sienta lo mismo por tí. ¿Te imaginas?

—Pero Tim, ¿no crees que eso suene un poco... cuestionable? —el rubio lo miró extrañado— Quiero decir... ¿no suena absurdo poner en un pedestal a alguien y ponerlo como tu único motivo para querer ser alguien?

—No lo sé, Marty. Pero cuando mis padres se conocieron, mi papá era el típico chico popular, como tú —pensó lo último, mas no lo dijo—. Ya sabes, salía con todas y siempre huía de las relaciones, hasta que conoció a mi mamá —una dulce e inocente sonrisa salió de su rostro, dando pase a los recuerdos de esas esas noches, cuando era un niño y pedía a su mamá que le contara su historia de amor antes de dormir—. Ella lo odiaba desde un principio y digamos que no se conocieron de la mejor manera, pero él hizo todo lo posible para luchar por el amor de mi mamá

El neerlandés escuchaba atentamente a Tim, sintiendo su corazón ablandarse al verlo tan emocionado.

—Dejó de salir tanto, empezó a tomarse en serio la universidad y anotaba cada detalle que mi mamá le contaba para no olvidarlo, incluso aprendió a cocinar la pasta favorita de ella solo para sorprenderla en su primer aniversario juntos —una chispa brillaba en sus ojos azules, algo que Martijn no ignoró en absoluto—. ¿Sabes? Ahora llevan más de 20 años casados y eso demuestra mi punto, que cuando llega esa persona todo cambia, por ella cambias...

Un suspiro salió de sus labios, como si todo lo que diría a continuación hiciera grietas en el mundo de fantasía en el que vivía el sueco.

—Tim... Antes que nada, déjame decir que es una historia muy linda, realmente es muy bonita. Pero la historia de tus padres es una excepción, no la regla. Son uno en un millón y déjame decirte que la vida real no funciona así.

—Pero es real, Martijn —intentó contradecirlo—. ¿Y qué tiene que ver que sean una excepción? Lo que vivieron mis papás fue real y espero algún día tener mi propia historia de amor. 

—¡Todo! —el castaño se pasó las manos por la cabeza, evidentemente frustrado—. Tim, tú no vives en un BL, romcom, o lo que sea que mires en tus tiempos libres. Quieres vivir un amor digno de un cuento de hadas, pero déjame recordarte que esta es la vida real y la gente es complicada.

Dejó su laptop en la cama, para luego mirar directamente a esos ojos azules que lo cautivaron desde el primer momento. —¿Realmente sabes lo que está pasando en tu vida real? ¿Acaso no ves que Tereza es una...

—¿Una qué? —un silencio ensordecedor se hizo presente, al mismo tiempo que cerraba su laptop y la ponía a un lado de la cama—. ¡Dilo, maldita sea!

Una perra sanguijuela que solo te usa, idiota... —pensó.

—Es... —su mente intentaba buscar las palabras adecuadas para explicárselo. No quería herir a Tim, pero tampoco quería decir algo que no pensaba—. Es alguien que no te conviene, solo se aprovecha de tí y te usa para que le hagas las tareas, ¿okay? ¿No te das cuenta de eso?

—¡Eso... eso no es verdad! —exclamó, con un atisbo de duda en su voz que no pudo contener—. Ella es amable y linda conmigo. A veces.

—¿"A veces"? —no pudo contener una risa sarcástica, lo qur hizo empeorar la situación—. ¿Te estás escuchando, Tim? La vez pasada nos dejaron un proyecto de química, se supone que lo haríamos juntos pero le tuviste que rogar a Tereza para que te pusieran en su grupo y al final te quejaste conmigo por una semana entera porque tuviste que hacer todo el jodido trabajo.

—Pero yo...

—Y puedo seguir recordándote todas las veces que me dejaste plantado por esa niña estúpida —al ver el rostro del sueco a punto de estallar, decidió que lo mejor era dejar este tema por ahora—. Pero mi punto es que te estás cegando demasiado por alguien a que ni siquiera le importa si estás bien.

—Martijn, tú no lo entiendes.

—Y tampoco quiero hacerlo, Tim, es patético. Piensa en eso, solo lo digo porque luego no quiero verte llorar. —un dejo de preocupación salió de su voz, imaginar a la persona que más ama ser destrozado por alguien como Tereza lo rompía por dentro, pero no se lo haría saber.

Todavía no.

Ambos sintieron que esta plática llegó demasiado lejos, Martijn notó la incomodidad creciente en el rubio y viceversa, así que decidieron dejar el ensayo para otro día y hacer cualquier cosa para olvidar lo de hace un momento. Total, tenían tiempo de sobra para terminarlo.

—Bien, son las cuatro y creo que tenemos tiempo para avanzar con tu cartel. ¿Te parece?

—Si no te molesta, está bien. —una sonrisa tímida se curvó en sus labios.

—Claro que no, tonto. Eres mi mejor amigo y haría lo que sea por tí, lo sabes. —Martijn acarició el cabello rubio de manera juguetona, aligerando el ambiente.

Sacaron todos los materiales que iban a necesitar para el cartel y un par de tutoriales después, se pusieron manos a la obra.

—Tim, alcánzame esa tijera que está en ese cajón —el menor se paró de la silla para darle dicho objeto, hasta que se golpeó con el mismo cajón que abrió.

Una carcajada por parte del castaño se escuchó en el cuarto. —A la próxima ten más cuidado, tontito. —el sueco le dio un codazo en las costillas, lo cual hizo al mayor soltar un quejido de dolor—. ¡Oye!

—Ahora si estamos a mano. 

—No sabía que eras tan rencoroso.

—Por cierto, mira lo que encontré. —Tim agarró un paquete de stickers holográficos de gatitos y se los enseñó. —¿Crees que podamos usarlos en el cartel? ¡Están muy lindos! Estoy seguro de que a ella le gustará.

Martijn intentó no morirse de ternura y de dolor al mismo tiempo. Sabía que Tim era amante de los gatos desde que tiene memoria y maldijo internamente por no haberlos guardado en otro sitio, ya que iba a usarlos para una sorpresa.

— Eso no es mío... —titubeó—, es de Sasha y ya sabes cómo se pone cuando agarro sus cosas. 

— Martijn, sé que tu hermana odia a los gatos desde que tengo memoria... —el castaño se quedó congelado ante tal afirmación—. Así que vamos, ¡déjame usarlo!

Ante la "insistencia" del rubio (que en realidad solo fue una vez), no pudo negarse y maldijo por segunda vez —internamente— por caer ante sus encantos. —Bien, puedes usar todos los que quieras. Pero hay que acomodarlos para que se vean bien. ¿Vale? 

Una hora, tres cartulinas en el cesto de basura y seis tutoriales de Youtube después, lograron terminar el cartel —también ayuda de varios chismes en Tiktok para no aburrirse—, así que se tomaron un descanso bien merecido. Aprovecharon en buscar una serie y buscar algo de cenar, ya que la mamá de Martijn no vendría hasta el día siguiente.

—Tim, iré a buscar algo para comer —fue a la puerta, para luego salir y cerrarla—. Ve buscando algo que ver, ¿vale?

—¡Okay, te espero! No te olvides de traer el helado que está en el congelador.

—¿Quieres que te traiga algo de comer?

—Una sopa instantánea, por favor. No te olvides que sea sin picante.

—No te preocupes, lo tengo anotado desde siempre —una sonrisa se curvó en los labios del castaño. No importaba si pasaba uno o más de cinco años después, siempre sabía las cosas que le gustaban al rubio y a veces lo sorprendía con algún peluche, llavero o ese jugo de manzana que mencionó una sola vez haberle gustado. Le gustaba ver sonreír, aunque sea por esos pequeños detalles.

 

˗ˏˋ 𖹭 ˎˊ˗

 

Estaban acostados viendo la serie favorita de Tim hasta que salió una escena de los protagonistas besándose y en ese entonces Tim recordó algo.

No sabía besar.

Realmente, no sabía besar. Ni siquiera un pequeño roce de labios, nada.

Y estaba preocupado en caso de que eso suceda.

—Marty... —susurró, estaba avergonzado por lo que estaba a punto de decir.

—¿Uh? ¡No estoy dormido, lo juro! —bostezó, hacer ese cartel y el ensayo habían consumido sus energías.

—No es eso, es que me acabo de acordar de algo...

—Ajá, ¿y qué pasa con eso? 

—Es vergonzoso... Simplemente, es vergonzoso.

—Más raro es verte así, como si te hubieran suspendido por tres días.

—El punto es... —Tim dudó en decírselo, pero el escuchar lo último hizo que la vergüenza se fuera, al menos un poco—. Es que no sé besar y no sé qué hacer. —en seguida agarró la almohada, estaba apenado al decir esto, ya que sabía que su mejor amigo tenía experiencia en ese tipo de cosas.

—Oh, ¿estás hablando en serio? —soltó una pequeña risa, pero era de ternura al saber que su mejor amigo ni siquiera había dado un pico en toda su vida—. ¿Y qué pretendes hacer? Hay naranjas en mi cocina.

—Eso ya pasó de moda. Además, me veo y me siento ridículo haciendo eso. Quiero saber cómo hacerlo de verdad, pero no creo que nadie quiera enseñarme. —inmediatamente se tapó la boca al escucharse—. ¡Agh! Ni siquiera sé que estoy diciendo.

El ambiente estaba empezando a cambiar. La habitación se hacía más pequeña, más caliente y Martijn lo notó, su mente le estaba diciendo que lo que sea que estaba pensando sería una malísima idea. En cambio... Tim no tenía idea de lo que estaba a punto de suceder.

—Bueno, como tu mejor amigo desde que tengo memoria... —hizo una larga pausa, sabía que estaba haciendo mal pero al ver esos ojos grandes y azules que lo hipnotizaban, le importó poco el riesgo que podía correr su corazón—. Te aconsejaría practicar con alguien a quien tengas mucha confianza. Te sería de mucha ayuda. Si entiendes, ¿verdad?

—Déjame pensar en quién... —Tim puso a trabajar su cerebro por cinco minutos. Luego de ese tiempo, suspiró resignado—. No se me viene nadie a la mente...

Martijn soltó un bufido, lo cual alertó al pelirrubio. ¿Tim era realmente tan ingenuo o él era un idiota enamorado de su mejor amigo, buscando la primera oportunidad de besarlo?

—Te voy a enseñar cómo hacerlo —alzó el mentón del contrario, está nervioso porque el temor a que el menor lo rechace empezaba a crecer—. Quiero decir, si te parece bien, claro. Como somos mejores amigos, esto será más fácil y tal vez aprendas más rápido. Confías en mí, ¿verdad?

El sueco parpadeó un par de veces, procesando que acababa de decir el castaño. Martijn estaba nervioso, esperaba escuchar un "estás loco" o que mejor le contara una de sus experiencias con chicas. Pero en lugar de esto, solo escuchó un...

—Si, lo hago —asintió, con un atisbo de duda.

Tim jamás había besado a una chica, y mucho menos a alguien de su mismo género. Esto era completamente extraño y nuevo para él, pero como era su mejor amigo, aceptó.

¿Qué podría salir mal? 

El mayor le ordenó sentarse en la cama mientras se acercaba y agarraba su mentón, acortando la distancia entre ellos. Martijn notó el pequeño rubor que empezaba a crecer en las mejillas del rubio, sus pestañas y las pequeñas marcas de acné que habían en su rostro —algo de lo que Tim se quejaba mucho, pues eran una de sus mayores inseguridades—, lo cual pensaba que era algo muy lindo. 

Todo de Tim Bergling le parecía lindo.

Acarició ligeramente sus mejillas y con su pulgar hizo lo mismo con los labios del pelirrubio.

—¿Estás listo? Si te sientes incómodo, quiero que me lo hagas saber y pararé. —advirtió, siempre pondría la comodidad del menor por encima de sus sentimientos—. Pero no te preocupes, haré que este sea el mejor beso de tu vida.

Tim no pudo evitar soltar una risa nerviosa, un sonido que le pareció adorable a Martijn. Luego, el castaño se acercó un poco más.

—Lo estoy. ¿Ahora qué hago? —susurró.

Al notar lo tenso que estaba Tim, le pidió que intentara relajarse, lo cual no ayudó en absoluto. —No lo pienses demasiado, solo déjate llevar por el momento. Mientras menos lo esperes, pasará.

Acunó su rostro y con ambas manos acarició sus mejillas. Sus frentes se tocaron primero, luego la punta de sus narices. Martijn notó la tensión que había en el cuerpo del contrario y el aire que estaba conteniendo por los nervios.

—Voy a besarte ahora. Tú solo sígueme el ritmo y déjate llevar, ¿está bien?

Al principio fue un pequeño roce tímido de labios, para que el rubio tuviese una idea clara de lo que estaba a punto de pasar. Pudo sentir los labios de Tim por primera vez —ligeramente rosas, secos y partidos por el frío—, pero eran más suaves de lo que podía pensar. Era mil veces mejor de lo que se había imaginado en sus fantasías más íntimas, y lo único de lo que seguiría anhelando por más.

Al ver que Tim seguía sin saber que hacer, dió el siguiente paso y le dejó algunos segundos para que pudiera acostumbrarse. Los labios del rubio estaban tensos al principio, pero poco a poco intentó seguirle el paso al contrario de manera torpe, algo que divirtió al neerlandés. Entonces sintió que eran solo ellos dos, el sabor a fresa de los labios de Tim y su mano acariciando su mejilla, eran momentos que quería volver a repetir sin siquiera haber terminado.

Por falta de aire se separaron. El menor tenía los labios hinchados y su cara tenía un leve sonrojo, lo cual tentó al mayor y sin pensarlo movió su otra mano, enredándose en el cabello rubio de Tim y lo acercó suavemente hacia él, volviendo a acostarlo.

—Martijn... — Jadeó, tenía una sensación rara en su pecho, como si le gustara lo que estaba haciendo en estos momentos—. Martijn...

El neerlandés sintió al menor estremecerse y un pequeño sonido saliendo de su garganta, un suspiro que Martijn no dejó salir de sus labios. Lo acostó y cambió de posiciones, quedando encima del menor. Profundizó el beso, mostrando inevitablemente el deseo que llevaba cargando desde hace años, y todas las veces que soñó e imaginó ese momento. Sin necesidad de palabras, le estaba enseñando cómo se sentía ser besado por alguien que lo amaba, deseaba y sentía.

Luego de unos segundos mordió juguetonamente su labio y se separó, lo que hizo al sueco jadear nuevamente. Martijn volvió a mirarlo, los labios de Tim estaban ligeramente hinchados y brillosos, lo cual hizo crecer nuevamente el impulso de volver a besarlo, pero fue interrumpido por el rubio atrayéndolo hacia él, lo cual lo sorprendió. Se volvió más audaz, más rápido, tratando de imitar al pie de la letra los movimientos que el neerlandés había hecho anteriormente —lo cual, salió perfectamente bien—. El castaño tuvo que recordarse a sí mismo que era "práctica", que Tim estaba aprendiendo para una chica y que solo le estaba enseñando lo que sabía.

Nuevamente se separaron por falta de aire y esta vez Martijn se levantó de la cama, dejando a Tim libre.

—Wow, eso fue... Fantástico. ¿Crees que ya estoy listo? —preguntó el sueco, aún anonadado por la burbuja en la que estaba.

—Si, perfectamente listo —una sensación amarga recorrió la espalda de Martijn, pero no lo iba a mostrar—. Solo no vayas a morderle el labio a Tereza, eso es cuando haya más confianza entre ustedes —advirtió—. Claro, en caso de que no te mande a rodar.

—Ya verás que sí, te lo demostraré. —rodó los ojos, ahora con una gran seguridad de poder conquistarla—. Por cierto, gracias por las tutorías, fue fantástico —dijo mientras se tocaba levemente sus labios.

—No hay de qué, para eso estamos. A propósito... —habló, mientras miraba su reloj. — Son las 11:30 p.m, ¿quieres quedarte a dormir?

—Supongo que sí, ya es tarde y me da miedo irme a casa a estas horas. Le dejaré un mensaje a mi mamá.

Media hora después, se acostaron y Tim cayó rendido apenas la almohada tocó su cabeza. En cambio, Martijn no durmió en toda la noche por pensar en lo que había pasado hace horas, y también por lo tierno que se veía el rubio a su lado, durmiendo como si nada pasara.

 

˗ˏˋ 𖹭 ˎˊ˗

 

February, 14

 

Ya era el día, el día de San Valentín. Ese día donde todo el mundo se llena de valentía para declararse a la persona que aman y el rubio no era la excepción. Buscó a Martijn, ya que él era el encargado de llevar el cartel que hicieron hace dos días mientras él llevaba chocolates, globos, un pequeño peluche de una caricatura que a Tereza le gustaba (o eso le dijeron) y unas macaroons que hizo anoche con mucho amor y con ayuda del recetario de su mamá.

— ¡Oye, Tim! —una voz familiar detrás de él lo hizo voltearse—. Ya tengo el cartel, veo que no te olvidaste de nada.

—Estoy nervioso, Martijn. Siento que voy a vomitar. —habló mientras se fijaba en los bolsillos laterales de la mochila del castaño—. Espera, ¿por qué tienes dos carteles si hicimos uno?

—Ah, eso... —los nervios invadieron su cuerpo— Es que alguien me encargó que hiciera uno. Pero no importa, si quieres voy contigo y te ayudo sosteniendo el cartel. —Martijn sentía su corazón hundirse. Pero si Tim era feliz, él lo era el doble, a pesar de que la causa era la persona que más odiaba.

—Dios, no sé qué haría sin tí. —dijo Tim, nervioso, ajustando —Ahora solo falta encontrarla y no sé dónde está. 

—No te preocupes por eso. Ve al parque como acordamos, iré a buscarla. 

—¿Seguro? 

—Si, seguro. —Martijn ya caminaba hacia atrás, mirándolo—. No te muevas, prometo no demorar.

Tim asintió y vió al neerlandés perderse entre la multitud.

Media hora después, el neerlandés encontró a Tereza en una banca, comiendo un helado con la cara de aburrimiento más horrible que ha visto en su vida.

—Tereza.

—¿Martijn? ¿Qué haces aquí? —levantó la vista.

—Necesito que vengas conmigo, es algo importante.

La rubia arqueó una ceja de manera burlona. —¿Para qué o qué?

Martijn sintió su sangre hervir de la furia. Apretó los puños dentro de sus bolsillos, sabía lo irritante que era pero no pensó que lo sería tanto. Había imaginado las posibles respuestas que le daría, pero ninguna incluía las ganas de agarrarla del cabello y llevarla al parque. No podía creer que Tim, el amor de su vida, estaría enamorado de esto.

—Mira —dijo con una voz más fría de lo habitual—. Créeme que ni siquiera te dirigiría la palabra si no fuera por mi mejor amigo. 

—¿Tim? —preguntó, con un dejo de curiosidad en su voz—. ¿Qué tiene que ver él aquí?

—Está en el parque y te preparó algo. Chocolates, peluches, globos y todas esas cursilerías que les gustan a las chicas como tú. Y también pasó toda la noche preparando galletas para tí.

—¿En serio? ¿Todo eso hizo por mí? —fingió sorpresa y una voz excesivamente empalagosa, cosa que lo irritó más.

—Si, así que ven y no lo hagas esperar.

—¿Y si no quiero? 

—Entonces te llevo yo, y créeme que no seré gentil.

—¿Vas a ponerme una mano encima? —soltó una risa sarcástica—. Que valiente, lo que el amor hace en las personas...

—No te tocaría ni con un palo —respondió el neerlandés, dando un paso adelante—. Voy a agarrarte de las extensiones baratas que te pusiste y te llevaré hacia ese jodido parque —su voz prometía cumplir lo que decía—. Y créeme que no me importa si haces un escándalo, suficiente tengo con aguantar tu cara de lunes a viernes.

Un silencio ensordecedor inundó el ambiente.

Los ojos de la rubia parpadearon dos veces, sorprendida por lo que acababa de escuchar.

Y entonces, escuchó una risa. 

—Wow, no pensé que el mismísimo Martijn defendiera a sus amiguitos con mucha pasión. 

No respondió. Solo la miró, sin soltar los puños que seguían en sus bolsillos y su corazón latiendo con una fuerza descomunal. Hazlo por Tim, solo por él.

—Está bien, iré —dijo mientras se estiraba, como si tuviera todo el tiempo del mundo—. Pero no por él.

—¿Por qué, entonces?

Tereza se encogió de hombros, mientras se acercaba a Martijn. —Porque quiero ver cómo te desmoronas mientras lo hago sufrir. ¿Crees que nadie ha notado lo mucho que te mueres por él?

—¿De qué diablos estás hablando?

—Oh, vamos. No te hagas el tonto, que no eres Bergling —. Se detuvo un momento, pensando en cómo terminar con su paciencia y corazón. —Y Martijn, créeme que lo voy a lastimar hasta que tengas ganas de arrastrarme por todo el país. ¿Sabes por qué? Porque puedo, porque me nace y porque se lo buscó, es tan inocente que me irrita.

—Hija de puta.

—Vamos, no hagas esperar a tu princesito —la última palabra terminó por destruirlo, sabía que era demasiado tarde para advertirle. Y si es que tuviera tiempo, sabía que era inútil tratar de hacerlo entender.

Martijn sintió un mal presagio, sabía que lo que iba a pasar a continuación iba a ser un desastre. Cada paso le pesaba más que el anterior, quería evitarlo pero no podía echarse atrás porque esta vez Tim tendrá que aprender por su cuenta.

Tenía que sacarse la venda.

 

˗ˏˋ 𖹭 ˎˊ˗

 

Cuando llegaron al parque, Tim los vio acercándose desde lejos. Su primera reacción fue tratar de acomodarse la camisa y sostener lo mejor que pudiese el peluche, chocolates y las galletas que pasó toda la noche horneando

—Hola, ya llegué. —anunció el neerlandés mientras sacaba el cartel de su mochila—. Listo, ya está —desenrolló la cartulina con un gesto rápido, Tim sintió su estómago pesar.

Nervioso era poco para describir al rubio. Quería vomitar en ese instante. Una pequeña multitud comenzaba a agruparse alrededor y entonces se dio cuenta de lo absurdo que era todo: los globos, el peluche, los chocolates, el cartel que sostenía Martijn y las macaroons que hizo usando el recetario especial de su mamá. Se sentía surrealista.

— ¿Y bueno? —Tereza fingió sorpresa, mientras cruzaba los brazos—. ¿De qué se trata todo esto?

Tim tragó saliva, mientras las manos le temblaban. 

— Tereza, yo... —habló, sin querer su voz sonó más aguda de lo que quería—. Bueno, perdón si no me sale bien, nunca había hecho algo así.

Ella lo miró con una expresión que el rubio no pudo descifrar. ¿Diversión? ¿Aburrimiento? ¿Las dos cosas?

—Desde que llegaste por primera vez a esa escuela y te ví pasar —continuó, apretando los globos con tanta fuerza que sintió los hilos lastimar la palma de su mano—, no he dejado de pensar en tí. En lo linda que eres, en lo amable que te portas conmigo, en lo feliz que me siento cada vez que te veo en la escuela y en el tiempo que pasamos en la biblioteca haciendo la tarea de geometría.

Le tendió los chocolates. Luego el peluche, y con más cautela, la caja de galletas.

—Y me gustas —soltó, sintiendo las mejillas arder—. Me gustas mucho, de verdad. Eres demasiado linda y yo... yo quería hacer algo especial para tí. Para que supieras que hablo en serio y para demostrarte lo mucho que me importas —respiró hondo. ¿Me darías el honor de ser tu novio?

Tereza desvió su mirada al cartel que sostenía Martijn. Sus ojos, como dos escáneres, examinaron todo el contenido de este. Y entonces pasó, una mueca de disgusto se dibujó en su rostro.

—¿Para esto me hiciste perder el tiempo? —su voz cortó el silencio como si de un cuchillo se tratase—. ¿Esto es una maldita broma, cierto?

—Yo solo...

—¡Por supuesto que no, idiota! —escupió, y por primera vez el sueco pudo ver la crueldad que Martijn siempre notó en su ser—. ¿En serio creíste que alguien como yo iba a andar con alguien como tú? Eres jodidamente patético.

Le arrancó la caja de chocolates y el peluche de las manos, para luego arrojarlos al suelo. Empujó los globos, los cuales Tim soltó por reflejo y volaron al suelo.

—Solo eras soportable cuando me hacías las tareas —confesó—. ¿Pero esto? Esto es mucho peor que soportar tus abrazos. Por cierto, esas galletas se ven horribles, se ven que de un mordisco me llena la cara de granos.

Una voz conocida la interrumpió. Era Martijn, sentía que algo explotaba dentro de él.

—Ya basta, Tereza —dijo mientras guardaba el cartel—. Ya tuviste suficiente, ahora vete.

—¿Me estás echando? —se giró con ese aire de suficiencia—. Pero si recién estamos empezando, por algo me llamaste, ¿o no querías que viniera?

Y entonces supo que esto iba a acabar mal, realmente muy mal.

 

Notes:

No me vayan a cancelar por subir fanfics de este ship porque tengo planeado subir más loooool.

Si lo han notado, cambié la escena del beso porque quería enfocarme un poco más en los sentimientos de Martijn (y porque también quería hacer un #yearningman). No soy experta en hacer este tipo de escenas, pero espero haber mejorado aunque sea un poco. Cualquier comentario constructivo será bienvenido.

Por cierto, este one shot tendrá dos extras que tengo planeado escribir (no prometo actualizar pronto, soy mala escribiendo). TT