Chapter Text
Habían pasado dos semanas desde su cumpleaños número quince; Jimin había tenido una linda fiesta rosa, toda su familia había asistido y lo felicitaron. Sin embargo, las palabras recibidas por todos sus familiares varones lo hacían sentirse realmente bonito. Era conocido por toda la familia que Jimin había nacido como doncel, desde pequeño siempre había recibido atención de varones, siendo llamado con diversos apodos.
Aunque al ser un doncel terminaba siendo muy vulnerable a distintas situaciones, por ejemplo: el constante bullying y acoso que recibía por parte de sus compañeros y compañeras de curso. Lo trataban con tantos apodos ofensivos que lo hacían sentirse cohibido y triste, afectando severamente su autoestima. Se dio cuenta con rapidez que los hombres mayores eran lindos con él, le daban apodos cariñosos y detalles que lo hacían sonreír.
El doncel descubrió una página donde podías hablar con extraños al azar, interactuar sin registro, solo tenías que especificar las etiquetas. Estaba tan emocionado que no podía esperar a que su mami tomara sus pastillas para dormir.
La noche había llegado y vio cómo su mami se tomaba sus pastillas, ella se despidió de él, dándole las buenas noches con un besito en la frente. Luego de eso, Jimin subió las escaleras y se adentró a su cuarto, ya había tomado un baño así que solo cambió su pijama por una faldita blanca y un top negro, más un abrigo del mismo tono. Procedió a maquillarse sin que sea evidente. Se sintió nervioso. Prendió la cámara y trató de verse bonito.
Había entrado a la página web, podía solo entrar a chatear o usar la webcam y chatear. Claro, decidió la segunda.
Jimin escogió un servidor con su mismo idioma y país. Lo primero que apareció fue el aparato reproductor de un hombre, rápidamente cambió a otro servidor, quedándose un poco impactado. Luego, apareció una persona con su cámara mostrando su pecho cubierto con ropa.
—Hola. ¿Cómo te llamas? —habló la voz tras la pantalla.
—Me llamo Jimin.
—Lindo nombre, al igual que tú, precioso.
El pequeño chico se sonrojó al escuchar el apodo.
—Mmm, ¿qué edad tiene, señor...?
Hubo un breve silencio, a lo que Jimin prefirió cambiar de tema, temía haber molestado a su nuevo amigo, si podría llamarlo así.
—Si no quiere responder, no hay problema…
—Veinte y siete.
—¿Disculpe?
—Esa es mi edad.
—¡Yo acabo de cumplir quince!
Jimin se sentía realmente feliz, no solía hacer amigos con tanta rapidez. Su nuevo amigo virtual de nombre Yoongi era bastante agradable, le había preguntado muchos datos personales y el menor con gusto los respondió. Lo único que Jimin sabía de su amigo era su edad, que vivía solo en su misma ciudad y estudiaba.
—¿No te hace calor, pequeño?
Pensándolo bien, sí hacía mucho calor. Así que sacó su abrigo quedándose en un lindo top.
—Te ves muy lindo, ¿qué tal si me enseñas un poquito de tu cuerpo?
—Mmm, no lo sé. Me da vergüenza.
—Tranquilo, no tienes porqué sentir eso, eres muy hermoso. ¿Qué tal si me muestras tu sostén?
El mayor hizo una seña para que el menor continuara su acción de sacarse la prenda. La carita roja del doncel estaba excitando en sobremanera a Yoongi, su cuerpito aún en desarrollo lo ponía duro.
—¿A-Así, señor?
Sus pequeñas montañitas se notaban en su sostén blanco con costura, se veía tan puro que Yoongi deseaba ultrajarle esa pureza.
—Te ves precioso, corazón. Sin embargo, no siento que he tenido suficiente de ti, ¿y si te sacas tu faldita? Te verías mejor sin ella.
—No estoy seguro, usted no se ha quitado nada aún.
—No me has pedido que me quite nada, ¿quieres que saque mi camisa?
El pequeño doncel se mantuvo callado por un momento, le dijo que si no quería, no era necesario.
—Insisto, te verías mejor sin esa linda faldita. Quítala, ¿sí? ¿O quieres que me vaya? —Yoongi amenazó.
Los ojos de Jimin se abrieron y negó.
—M-Me quitaré la falda pero no se vaya, quiero seguir hablando con usted.
El doncel prosiguió a deslizar su faldita lentamente mostrando sus lindas y delgadas piernas. Era una vista espléndida para el hombre que sentía dura su entrepierna. Jimin quedó en ropa interior, su calzoncito era de color blanco con un lindo lazo.
—¿Lo ves? Te ves mejor sin esa incómoda falda.
Jimin tapó su cuerpo con algo de vergüenza.
—Gracias, señor Yoongi.
—¿Has tenido novio?
—Pues, no. No le agrado a mis compañeros de colegio.
—¿Por qué no? Si eres tan dulce y bello, si yo fuera tu novio jamás te trataría así.
A Jimin le brillaron sus ojitos, no podía creer que alguien como el señor quería algo así con él, Yoongi a ojos de Jimin se veía tan inteligente y apuesto. Discretamente veía sus brazos marcados y no pudo evitar avergonzarse al recordar cómo estaba él «vestido».
—¿Podría volver a ponerme mi ropa? Me está haciendo un poco de frío.
—Sabes, tengo algo que podría calentarte, mi pequeño Jimin.
El doncel se sentó en sus rodillas y acercó su rostro un poco a la cámara para escuchar con atención lo que iba a decir.
—Primero, acuéstate.
Jimin acató la orden como todo un niño obediente.
—Luego, abre las piernas —El hombre no pudo evitar jadear al ver la vaginita cubierta de esa fina tela—. Eso es, Jimin, eres un buen chico.
El niño estaba recibiendo tantos cumplidos que su carita se volvía de un tono rosa y su corazoncito latía.
—¿Quieres jugar a algo, Jimin?
—Sí.
—Debes obedecer todo lo que digo para ser una niña educada. Lo que tienes abajo es tu florecita, toca la bolita que está ahí por encima de la tela, ¿sí?
La cabecita del doncel asintió. Tocó suavemente, vió como el señor Yoongi había alzado la cámara y ahora se veía su rostro. Tenía una sonrisa sin dientes que lo hizo pensar que estaba haciéndolo bien. Era muy guapo y por un momento se sintió cohibido.
Jimin cerró sus piernas y se volvió a sentar en sus rodillas.
—¿Lo hice bien?
—Super bien. Pero sabes, Mimi, me gustaría ver más, esa tela interrumpía.
—No entiendo.
—Quítate el calzoncito que tienes, amor. Te verías mejor.
Los ojitos de Jimin se abrieron y la duda apareció, no le había negado nada al señor Yoongi pero esta vez no estaba seguro.
—No debería mostrar eso porque es una parte privada.
El entrecejo de Yoongi se frunció y sonrió levemente.
—Dijiste que serías un niño obediente, así que saca tu calzoncito y muéstrame lo que tienes allí abajo. ¿Acaso quieres que me enoje?
Jimin negó en silencio. Sus tías siempre le han dicho que jamás debía ser desobediente, que tenía que comportarse como un niño sumiso o ningún hombre querría estar con él. ¿El señor Yoongi lo odiaría si no se sacaba su ropa interior?
—Está bien, pero me da mucha vergüenza.
Sacaba su calzón con tanta suavidad, su rostro pintado de un rubor rosa natural. Sus muslos se veían tan apetecibles, blancos y niveos con leves subtonos rosas. Yoongi quería morder ambos y satisfacerse. Dios, claro que no podía negar que quería follarse al pequeño niño que tapaba lo que podía de su entradita con su mano. Sus instintos más bestiales comenzaban a aparecer.
—Eres tan excitante. No tienes porque esconder tu flor con tus manitos, quiero verla.
El doncel asintió y finalmente dejó ver su vagina. Era tal y como Yoongi se la imaginaba: libre de vellos dignos de un niño, con pétalos rosas y su entradita que se contraía al no tener algo dentro. Su pene se levantó sin esfuerzo, deseando destrozarle el himen.
—Dios, eres tan delicioso. Tócate.
—S-Señor Yoongi, yo...
—¿Me quieres contradecir?
Jimin comenzó a pasar sus suaves dedos por su partecita, notó que salía mucho líquido de su entradita. Pronto acarició la bolita de nervios que le hizo soltar un pequeño gemido que fue lo determinante para que Yoongi sacara la polla de su pantalón.
Jimin alzó su vista a la pantalla y no pudo evitar ver lo que el señor estaba acariciando, se veía muy grande y gruesa, por un momento lo asustó, pero el sentimiento fue reemplazado por curiosidad. Mucha curiosidad.
—Mira, este es mi pene, Jimin. Tu vaginita fue hecha para que yo pusiera mi pene en ella y derrame mi leche dentro.
Jimin se sentó y acercó su vista al miembro venoso. Quería tocarlo y sentirlo.
—Usa dos dedos y chupalos como si estuvieras tomando mi pene.
La boquita del pequeño se abrió y comenzó lamiendo un dedo, luego otro como si fuera una paleta. Deseaba hacerlo con el señor Yoongi, que usara su boquita como quisiese.
El pequeño aún seguía con su sostén, Yoongi quería ver todo del pequeño doncel.
—Jimin —El pequeño sacó sus deditos de su boca y miró a su amigo con esos ojitos de borrego—, ¿quisieras que nos encontraramos y seamos amigos reales? Ya sabes, ir a comer y otras cosas. Vivimos cerca.
—Yo... ¡Sí quiero! Me encantaría pasar una tarde con usted y comer helado..., y salir al cine..., y estar en el parque.
Yoongi rió sacándole un sonrojo al pequeño, se notaba que el doncel estaba más que entusiasmado, eso beneficiaba al mayor.
—Está bien, vivimos en la misma ciudad así que dame tu número de celular y veremos cuándo nos encontraremos. ¿Qué dices?
Jimin no tenía amigos y hacer uno con el que vivir todas estas experiencias sonaba súper lindo, estaba más que feliz.
—Sí, lo escribiré aquí para que sea más fácil.
Yoongi veía como su hermosa princesa verificaba el número.
—¡Ya! Agrégueme, señor Yoongi.
—Lo estoy haciendo, princesa. Eso sí, no le digas a tu mami que estás hablando conmigo, ¿sí?
—Lo prometo.
Jimin se dió cuenta que ya lo habían agregado por el mensaje que le envío Yoongi, era un simple «Hola», pero le emocionó.
—Bueno, corazón, es hora de que me vaya para que descanses, los niños lindos duermen temprano. Antes, ¿podrías sacarte su lindo sostén?
Jimin estaba tan embobado con la idea del nuevo amigo que desabrochó su sostén y sus tetitas saltaron un poco. Parecían dos pequeños duraznos, el pezón era rosadito y Yoongi deseaba posarlo en su boca.
Sin que su pequeño se diera cuenta agarró su celular y le tomó una foto a su lindo cuerpecito, en algún momento le serviría.
—Eres precioso, Jimin.
El pequeño se sentó en sus rodillas y con sus mejillas rojas habló.
—¿Podría darle un besito, señor Yoongi?
El hombre se sorprendió por el pedido pero le agradó.
—Claro, princesa.
Jimin puso sus manos en el colchón de su cama y acercó su boquita a la cámara, simulando un beso.
—Adios, señor Yoongi.
El doncel cerró la página web y no pudo evitar chillar de la emoción. Cogió su celular y mandó un mensaje a su nuevo amigo, no podía esperar para estar con él.
Que descanse bien, señor Yoongi. <3
