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I love you and i still do

Summary:

Leanor siempre tuvo complicaciones para reconocer si su presencia era necesaria en contextos sociales, pero por primera vez en sus 19 años de vida, supo que ya no pertenecía al C.G, mucho menos después de siete años donde ni siquiera podía reconocer a su amado.

Notes:

Hola!! es primera vez que posteo en AO3 y que mejor con mi OC de Eldarya, esto ya fue subido a twitter (o X) hace unas horas y lo subo aquí porque puedo y quiero, anyways, me explaye demasiado escribiendo no puedo negarlo, traten bonito a mi escrito, es primera vez que publico algo mio.

Me pueden encontrar en twitter (o X) como @nevrena, ahí a parte de hablar sobre mi vida, subiré otros relatos que tengo planeado con otros OCs de Eldarya.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La mente de Leanor iba a mil por hora, pasando recuerdos de la guerra cada milisegundo mostrando el inicio, el ataque a Ezarel, la pelea junto a Leiftan contra Lance, Nevra necesitado de sangre y Valkyon con Lance peleando en los cielos y cayendo sobre el cristal, Leanor corriendo de forma inconsciente hacia la sala del cristal y presenciando la muerte de Valkyon, uno de sus mayores pilares en su estadía en Eldarya. lo que sucede después es un torbellino, la sangre, el sacrificio, el brillo, la oscuridad y ahora, la explosion.

Solo escuchaba voces distantes y un fuerte pitido que la desestabilizaba, escuchaba fuertes pisadas sobre cristal roto, la voz de alguien familiar pero no lograba reconocerla y otras dos voces desconocidas, algo estaba sucediendo y odiaba no saberlo, intentaba moverse pero su cuerpo no le contestaba, intentaba abrir los ojos pero el brillo no la dejaba ver nada.

— ¡Leanor! ¿Me escuchas? — Decía la voz familiar mientras tocaba su rostro, Leanor se sentía asqueada al sentir el contacto en su rostro, esperando que se detenga pronto sea quien sea la portadora de esa voz, la intentaba descifrar, recordarla, pero solo tenía los recuerdos de la guerra en su mente, las pérdidas del cuartel y especialmente en ella.

En un intento de decirle “Si” a la voz misteriosa, golpeó el piso con fuerza con su mano, logrando dar a entender su mensaje a pesar del dolor agudo que tenía ahora, sintiendo los fríos trozos del cristal enterrados en su palma. La voz familiar logró captar la respuesta positiva de Leanor y pidió rápidamente a las otras dos personas en la sala que la llevaran a la enfermería, su cuerpo aun no reaccionaba pero sentía el tacto de una de las personas desconocidas, incómoda.

Al momento que Leanor toca la camilla, abre los ojos con fuerza y parpadea con insistencia, intentando adaptarse al brillo del lugar, mientras veía a su alrededor abrumada por los estímulos sensoriales, encontró a las voces desconocidas llevando a alguien en brazos con rapidez. 

Leiftan.

El aengel estaba en una posición parecida a la de ella, inconsciente en su totalidad pero respirando con suavidad, Leanor luego comenzó a verse a ella misma, sus manos ensangrentadas, sus piernas temblorosas, sus dedos delgados y manchados en sangre, estaba viva y el simple hecho de pensarlo le hacía lamentarlo. Había salido del cristal viva y no tenía idea de cuánto tiempo había pasado pero con solo ver a Leiftan con su largo cabello le hacía saber que no han pasado unos cuantos meses.

Cuando gira su rostro, encuentra una presencia familiar, era Eweleïn a su lado con su rostro marcado por la preocupación del momento y a los minutos, Huang hua se les une a ambas con la misma preocupación en el rostro, Leanor no pudo evitar sentirse molesta por esto, nunca fue cercana a la fenghuang y siempre le demostró a Leanor su molestia por su cercanía a Ezarel, dejando claro que su presencia cerca de ella no era bienvenida.

“Hipócrita” Fue lo único que pudo formular Leanor en su mente mientras seguía siendo tocada por la curandera y algunas veces por la fenghuang, quería gritarles que dejen de hacerlo pero su fuerza era tan nula que solo podía pensarlo y ahogarse en toques incómodos.

— Está consciente pero no responde — Dijo la curandera

— En la sala del cristal dio señales de escucharnos…— Responde la fenghuang con clara frustración, o molestia según Leanor.

— Leanor ¿Puedes seguir mi dedo con los ojos? — Eweleïn puso su dedo frente a los ojos de Leanor mientras los movía, la aengel los seguía sin problema pero no podía hablar, la situación la abrumaba, la consciencia de estar viva la estaba estresando más de lo que debería, quería llorar.

No pasó ni medio minuto cuando las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos y con toda la fuerza que le quedaba levantó su mano ensangrentada y con cuidado desvió la mano de Eweleïn, la curandera conocía los gestos de Leanor cuando se abrumaba y sabia en ese momento que necesitaba estar sola para asimilar las sensaciones de revivir.

— Hay que retirarnos — Eweleïn miró con cansancio a Huang Hua quien no podía evitar fruncir el ceño, nunca logró entender a Leanor y sus necesidades pero si su novia; que conocía más a Leanor, le decía que había que retirarse entonces le haría caso. La fenghuang se levantó cuidadosamente y le dirigió una mirada de compasión a Leanor antes de salir, Eweleïn salió detrás de ella.

Leanor ahora en su soledad logró sentarse en la camilla y comenzó a inspeccionar su alrededor en busca de señales del tiempo que ha pasado, pasó su mano por sus rizos y noto que estaban demasiado largos, llegando a su pecho cuando previo a entrar al cristal estaba a la altura de su mentón.

La segunda señal fue Leiftan quien a pesar de no verse mayor, tenía su cabello mucho más largo que antes, incluso más largo que ella y no estaba lejos de estar en una situación parecida a la de ella.

La tercera señal fue su alrededor, la enfermería no era la misma y esto ella lo noto ya que pasaba su día a día en la enfermería o en el laboratorio y sabía de memoria cada cosa en la enfermería y su lugar (petición de Ezarel), ahora no podía descifrar dónde estaba cada cosa.

Pasó un largo tiempo intentando identificar cuanto tiempo paso hasta que la puerta de su habitación se abrió, mostrando nuevamente a Eweleïn pero ahora sin la compañía de Huang Hua, lo que relajo a Leanor pero no lo suficiente como para detener los movimientos en sus manos ansiosas, buscando respuestas de lo obvio.

— Quieres saber cuanto tiempo ha pasado ¿no? — Leanor asiente nerviosa esperando que la curandera y una de sus pocas amigas le diga finalmente que sucedió en su ausencia y lo más importante, dónde estaba el hombre que robó su corazón; donde estaba Nevra. 

Eweleïn toma con suavidad las manos de Leanor y sentada junto a ella, suelta la bomba sobre la Aengel.

— Leanor, han pasado siete años desde la guerra y tu sacrificio — Leanor palideció, ¿siete años? ¿qué había sucedido con Nevra entonces? el temblor en las manos de la aengel y el pánico en sus ojos dio un mal indicio a Eweleïn. Leanor estaba teniendo una crisis.

La curandera sabía mejor que nadie (sin contar a Ezarel) que las crisis de Leanor podían pasar a ser bastante destructivas si no se le calmaba a tiempo, con la fuerte información que recibió, no había más remedio que sedarla, esa era la única forma que el cuartel conocía de cómo calmar a Leanor ya que la única persona que sabía calmarla ahora estaba a kilómetros del cuartel sin tener idea de la resurrección de Leanor.

Leanor se resistió, odiaba ser sedada, odiaba no poder tener control de su cuerpo, odiaba que el cuartel no se dignara a buscar una mejor solución a sus crisis, odiaba seguir siendo tratada como una trastornada por todos quienes no entendían lo que sentía, nadie la entendía, solo ese elfo de cabello azul que tantas veces la salvo de esos malos tratos de parte del cuartel.

La aengel cayó en un sueño profundo por fuerza mayor y cuando despertó unas horas después, encontró nuevamente a Eweleïn junto a ella, cuando vio a Leanor despierta pero con un claro agotamiento emocional en sus ojos, supo que había cometido un error, error del cual sabía que era lo mejor.

— Lamento sedarte, era lo mejor que se podía hacer, especialmente cuando Ezarel ya no esta aquí para calmarte — Ese grave error hizo que Leanor se sentara en la camilla con un miedo irracional en sus ojos, ¿Ezarel ya no estaba en el C.G?

Eweleïn supo rápidamente que metió la pata al ver que Leanor se hiperventiló e intento recostarla para calmarla, Leanor aun así, noto como la enfermera tomó nuevamente la aguja con un tranquilizador y se la quitó de las manos antes de que se la pudiera inyectar.

— ¡Basta! ¡Dejen de sedarme como si fuera un animal cada vez que no saben qué hacer conmigo! — El grito paralizó a Eweleïn, era raro escuchar la voz de Leanor, raro para quienes no eran Nevra, Ezarel o Kero. — Ahora me explicaras a que te refieres con que Ezarel ya no está acá y que paso durante estos siete años.

Eweleïn sabía que no tenía forma de esquivar las preguntas de la aengel y derrotada, se sentó a su lado y nuevamente tomando sus manos, le contó todo lo sucedido en su ausencia.

— Durante los últimos siete años… hubieron varias idas, Kero y Miiko se fueron un tiempo después de la reconstrucción del cuartel, Ezarel por otro lado, se fue unas semanas después de la guerra, el dolor de perder a Valkyon y perderte a ti lo dejo en un estado deplorable, no salía de su habitación, se negaba a aceptar que de sus tres pilares, dos estaban rotos y uno se estaba desmoronando, temíamos…— La curandera hizo una pausa pensando en como decírselo a Leanor — temíamos que atentara en contra de su propia vida.

Leanor bajo su cabeza al pensar en el estado que debía de estar Ezarel como para que temieran que el elfo hiciera algo drástico, lo había visto mal cuando sucedió lo de Mary-Anne pero no al punto de temer por su vida, el imaginar que Ezarel, su mejor amigo, estuviera tan mal le estrujaba el corazón.

— De un dia para otro, Ezarel decidió irse del cuartel, nadie entendía su decisión repentina pero la respetamos, sabíamos que era lo mejor para él, Nevra lo ayudo durante todo el proceso, el tambien estaba destrozado pero tenía a Karenn como su cable a tierra, Ezarel no tenía a nadie. — El nudo en la garganta de Leanor se agrandó al pensar lo mal que lo pasó Ezarel, esperaba poder verlo, quería verlo. -- Finalmente Ezarel se fue del cuartel junto a Twylda y Mary-Anne, buscando sanar de todo lo sucedido.

— La ida de Ezarel afectó fuertemente a Nevra, el se encerro en si mismo, ahora era él quien sentía que no le quedaba nada pero a diferencia de Ezarel, el se ahogo en trabajo, lo ascendieron de nivel como mano derecha en la Guardia Brillante junto a Huang hua, ya no era líder de la Guardia Sombra y salia menos a misiones, durante el poco tiempo libre que tenía, el… — Eweleïn nuevamente queda en silencio pensando en cómo decirle la siguiente bomba a Leanor, siendo la cuarta en el día.— Él comenzó a volver a verse con civiles y con relaciones de una noche.

Leanor se tenso y las lágrimas que había guardado desde su despertar comenzaron a acumularse ¿Nevra la había engañado? ¿El mismo Nevra con el que tenía planes de matrimonio luego de la guerra? ¿El mismo Nevra que le prometió que sería de ella durante toda la eternidad? No tenía sentido, era imposible que ese Nevra ahora haya perdido la esperanza de que saliera del cristal y decidiera volver a su vida de mujeriego.

Eweleïn seguia hablandole pero Leanor no escucho nada, estaba ocupada intentando comprender todo, Ezarel ya no era parte del cuartel, Valkyon estaba muerto y Nevra había vuelto a ser un mujeriego que se acostaba con civiles en su tiempo libre, Leanor ni siquiera noto cuando Eweleïn le dijo que durante la noche harían un tipo de festín para celebrar su despertar y el de Leiftan, no podía importarle menos.

La curandera finalmente se retiró definitivamente, diciéndole a Leanor que podía trasladarse por el cuartel si lo quería pero que durante la tarde se dirija hacia Purirry ya que le tiene un “regalo de resurrección” y que a la noche, estuviera en el cerezo para la celebración.

Leanor se mantuvo en shock por unos momentos, su realidad estaba totalmente rota, con su mirada perdida, se levantó de la camilla y se dirigió a su antigua habitación, esperando que esta sea lo único que no haya cambiado y poder tener un lugar seguro finalmente.

Al parecer, lo último era mucho pedir, Leanor al entrar a su antigua habitación encontró una decoración totalmente diferente a la que Ezarel había dejado ocho años atrás, no estaba su cama esponjosa ni las decoraciones rosadas y verdes, ahora ese lugar no tenía ni una pizca de lo que Ezarel se esmero tanto en decorar

Eso fue la gota que rebalsó el vaso, Leanor no podía creer lo que veía, habían sido capaces de borrar cada rastro de ella durante esos 7 años, no había nada de ella, no estaban sus libros guardados con cuidado que contenían notas de ella y Ezarel, no estaban las flores que Nevra le regalaba cada día sin falta, no estaban las pulseras de flores que traía Floppy y que Valkyon le regalaba.

Leanor cerró lentamente “su” puerta y se sentó con cuidado en el piso, las lágrimas comenzaron a caer sin que ella quisiera o sin que lo notara, no entendía cómo es que no podía sentirse parte de ningún lugar y cuando finalmente encuentra un lugar a salvo de todo el dolor que le provocaron en la tierra, en un abrir y cerrar de ojos, todo fue arrancado de sus manos, sus mejores amigos, su prometido y su identidad.

Detrás de su puerta no se escuchaba nada, solo los suaves sollozos de la aengel la cual estaba acostumbrada a ocultar su llanto, solo que esperaba no tener que hacerlo en Eldarya. Pasó media hora desahogandose, negándose a ver la habitación la cual había nombrado como suya hace 8 años, llegando a preferir una habitación vacía sin colchón antes que una habitación irreconocible.

Se habían hecho las cinco de la tarde en el cuartel, Leanor veía como el cielo se volvía anaranjado y como se sentia mas movimiento en el cuartel, agotada decidió ir al estudio de purirry para retirar su “traje de salvadora” aunque Leanor no se sienta como una.

A paso lento, se dirigió donde Purirry, recibiendo miradas curiosas y de lástima por sus ojos hinchados, en el mercado, el bullicio era abrumador y el griterío por conseguir las mejores ofertas en productos frescos rebotaban con fuerza en los oídos de la aengel quien pasó por los puestos casi corriendo tapando sus oídos.

Leanor ni siquiera noto su llegada a la tienda de Purriry y la purreko la miró extrañada por el estado que llegaba, no era normal que Leanor estuviera con la cabeza gacha y sus manos en los oídos pero supo rápidamente que el bullicio del cuartel no era el mejor recibimiento después de su despertar.

— ¡Te estaba esperando Leanor! Supe de tu despertar y rápidamente puse mis garras a trabajar para tu traje, es modesto por la falta de tiempo pero nada que no puedas pulir.— Purriry buscaba entre sus trabajos el nuevo atuendo de Leanor para la fiesta hasta sacar una maxi falda de tiro bajo amarilla clara, un top en forma de tubo corto del mismo color con encaje blanco y finalmente unas mangas de encaje floreado largas; además de una cadena dorada característica de ella para la cintura de Leanor.

Hubo un momento de silencio mientras Leanor se probaba su nuevo atuendo hasta que purriry lo rompio con una suave voz, extraño viniendo de ella.

— Y… dime Leanor, ¿Cómo ha sido tu despertar? — Purriry estaría mintiendo si dijera que no sabía nada de cómo se ha desarrollado la adaptación de Leanor, pero le gustaría saberlo desde su propia voz y no de los rumores ya propagados.

— Ignorando la parte donde me entero que Nevra me engañó durante los últimos cuatro años y que Ezarel se fue del cuartel ¡Ah! y la parte donde mi habitación está irreconocible, además de que cada que estoy teniendo una crisis me sedan, pues bastante normal. — La voz de Leanor brotaba del sarcasmo que aprendió de Ezarel siete años atrás.

— ¡Ese vampiro barato! Nunca sabe ver lo que es bueno para él, pero no te preocupes por eso bonita, el Fenrisulfr siempre volverá con las colas entre las patas — Esto hizo reír a Leanor, siempre tuvo una relación agradable con Purriry y saber que tenía al menos un apoyo en un mundo donde todo está patas para arriba era reconfortante.

— Eso espero… — Y no mentía, esperaba poder tener nuevamente a ese vampiro detallista junto a ella, jugando con sus rizos mientras le sonreía cuando ella hablaba de sus fijaciones, sin interrumpirla sabiendo que podría perder el hilo, esperaba poder escucharlo decir cosas tan empalagosas que necesitaría un tiempo para procesarlas, esperaba poder verlo dormir junto a ella como en el pasado, esperaba ser querida por él en un mundo donde no le quedaba nada.

Y tal vez aferrarse a eso le hacia mas daño del que quería admitir, pero ahí se encontraba, en ese taller hablando con Purriry mientras se miraba al espejo, esperando ser nuevamente la persona quien logró descubrir al Nevra detallista y amoroso, aunque le advirtieron que ese Nevra ya no existía, ella estaba segura que seguía ahí, atrapado entre capas de duelo y dolor que se niega a enfrentar.

La hora pasó volando y Leanor ahora se encontraba en “su” habitación utilizando su nuevo atuendo, mirando frente al espejo a la mujer que solía ser, en el pasado hubiera derrochado confianza pero en ese momento, detrás de esa fachada, estaba nerviosa, temía no cumplir las expectativas de los civiles del cuartel, temía que no fuera la heroína que ellos esperaban y temía ver que todo lo que le dijeron sobre Nevra fuera realidad.

Escuchó unos suaves golpes en su puerta, esperaba ver a Eweleïn o incluso a Huang Hua, pero frente a ella estaba Leiftan, con una sonrisa compasiva y alguna pizca de tristeza, la miraba con el cariño que le tenía en el pasado pero a la vez la miraba con lastima, seguro había escuchado sobre Nevra y sus amoríos.

— Leanor, supuse que estabas aquí debatiendo ir al festín — Puede ser que el chico la conocía demasiado bien, lo suficiente como para saber que lo último que quería hacer era enfrentar su realidad — Honestamente, tampoco quiero ir.

— Entonces ¿Qué haces aquí? — Su tono directo característico hizo a Leiftan reír, no podía esperar menos de ella, sabía que no estaba siendo mala, sino que la pregunta era de pura curiosidad. — Te doy la razón, no tengo ganas de ir pero…— Una pausa le dijo todo a Leiftan.

— Quieres verlo ¿No? 

¿Quería verlo?

Claro que quería, deseaba verlo pero no quería enfrentarlo, no quería escuchar de sus propios labios que la engaño, si es que se podría llamar así realmente si tomamos en cuenta que era considerada muerta por casi todo el cuartel.

— ¿Sabes? encuentro que realizar todo un festín para nosotros es un poco exagerado, ¿No crees? — Intentó aligerar el ambiente para que Leanor dejará de estar tan ansiosa y asustada por lo que estaba sucediendo a unos metros de ellos.

— No solo el festín, las estatuas también son un poco demasiado. — Suspiró Leanor, había visto esas estatuas, no creía que la merecía, claro salvó Eldarya de Lance pero ¿Era para tanto? no lo hizo por el mundo y por un bien común, lo hizo por ese vampiro coqueto, esperando que tuviera un mejor futuro.

— ¿Cierto? Están haciendo demasiado cuando realmente- 

— Cuando realmente no somos la gran cosa — Leanor finaliza la frase y le quita las palabras de la boca a Leiftan, quien sonríe, dándole la razón. Era la verdad, no son la gran cosa, claro son la última descendencia de los aengels y toda esa palabrería, pero, ¿Tienen alguna otra cosa remarcable a parte de  ese sacrificio? Leanor es capaz de decir que Leiftan merecía más esa estatua que ella a pesar de la traición que le hizo al cuartel, ella específicamente no era para tanto.

Un silencio pesado se interpuso en la habitación, ambos comenzando a pensar sobre las palabras de Leanor, tenía razón, era una forma cruda de verlo pero ¿Que más pudieron haber hecho? era una obligación que debían de tomar, tal como la profecía de Valkyon y Lance. Más de una vez cometió errores dentro del cuartel, una que otra explosion en el laboratorio, hubo una vez que fue la culpable de la pérdida de múltiples minerales, entre ellas una lágrima de dragón.

¿Culpan a Lance por ello? Si, pero son detalles.

— Lo sé, es bastante incomodo verme en la mitad del cerezo — Leiftan sabía del conflicto que estaba presentando Leanor en ese momento y decidió desviar la conversación.

— Dimelo a mi, pero no importa ¿Me acompañaras al festín o solo vienes a verme porque me extrañaste demasiado? — Del tiempo que Leanor lleva despierta, es de las pocas veces que soltó una sonrisa, mínima, pero era una sonrisa al final y al cabo.

— Estuve siete años encerrado junto a ti, una tarde lejos no me matara — Ambos rieron pero a medida que la risa desapareció, Leiftan noto como los nervios de Leanor seguian ahi y lo entendía, comprendía ese miedo a enfrentamientos que podía evitar, en estos momentos él no tenía poder sobre lo que sucedería el momento que Leanor viera a Nevra, pero sabía cómo ayudarla en caso de que salga mal.

— Se que sigues angustiada Leanor, y lo entiendo, pero si este reencuentro con Nevra sale mal, te ayudaré en lo que sea que te haga sentir mejor. Lo prometo — La sonrisa de Leiftan transmitía una calidez que le entregaba confianza a Leanor y en la palabra de su único amigo.

— ¿Incluso si te pido ayuda para irme del cuartel?

La petición tomó desprevenido al aengel pero cuando se trata de Leanor, él es capaz de mover cielo y tierra para la comodidad de ella, al final del día, ella fue la única que se quedó junto a él cuando fue descubierta su traición.

— Incluso si me pides ayuda para escapar — Sus manos en sus hombros y una sonrisa fue suficiente para saber que era capaz de todo por ella, aun sabiendo que su corazón pertenecía a ese vampiro desde hace años. — Así que vamos rulienta, hay un vampiro al que enfrentar y si todo sale mal, una escapada que planear.

Con una sonrisa menos nerviosa, Leanor salió de su habitación junto a Leiftan, con miedo de un gran rechazo pero al menos, un aliado a su lado en un lugar donde su presencia ya no era necesaria. El trayecto fue en total silencio, era un silencio reconfortante, ambos no estaban cómodos dentro del cuartel pero sabían que podrían enfrentarlo juntos.

Cada paso era más inseguro que el anterior y cuando notaron que estaban fuera del cuartel, sabían que no había vuelta atrás, especialmente cuando sintieron las miradas y los susurros alrededor de ellos, el cuartel ya sabia que habian despertado de su “coma”, por lo que era hora de responder preguntas y dudas de eldarianos con los que nunca hablaron.

Cuando el bullicio se volvió mayor y las voces callaban dentro de sus oídos, notaron la cantidad de personas quienes estaban emocionados por verlos luego de años, la primera en reconocerlos dentro de la multitud fue Eweleïn, quien emocionada recibió al dúo.

— ¡Chicos! pensé que no vendrían, ya saben, el ambiente hostigoso. — La curandera tenía una sonrisa burbujeante que reflejaba su estado alcoholizado ¿Lo sorprendente? la fiesta apenas lleva una hora desde el inicio. — Con Huang Hua estamos sentadas en ese rincón por si quieren acercarse.

— Gracias Eweleïn pero no tenemos planeado estar mucho tiempo — Leiftan hablaba con una tranquilidad que definitivamente no reflejaba, estaba tenso e incómodo con toda esa gente mirándolo como si fuera una atracción de un circo.

— No me sorprende viniendo de ustedes ¡Los reservados salvadores de Eldarya en su mayor esplendor! — Lo último con un tono de voz más elevado no pudo evitar conseguir las miradas de quienes estaban a su alrededor, algunos riendo por la forma de actuar de Eweleïn, algo extraño de ella.

Por suerte, Huang Hua noto como su novia estaba hablando de más y rápidamente fue a buscarla, temiendo incomodar a Leiftan y a Leanor, si realmente era posible incomodarlos más de lo que ya estaban.

— Lo lamento chicos, no se que bebió como para ponerla asi, les prometo que tiene buena resistencia — Huang Hua solo queria ser tragada por la tierra en ese momento, la vergüenza era mayor de lo que podría soportar mucho más cuando su novia lucha por quedarse en ese lugar armando más revoloteo alrededor de Leiftan y Leanor, claramente incómodos.

— ¡Estoy perfectamente bien Huang! Solo estoy saludando a unos viejos amigos — Contar hasta mil ya no era suficiente para Leanor y Huang Hua, Leiftan solo tenia una sonrisa tensa que se notaba a kilometros que solo quería esconderse en su cuarto y no salir por otros siete años, si era posible por otros diez años.

Mientras Huang Hua peleaba por calmar a su novia y Leiftan intentaba escaparse de ambas (lo cual no logró) Leanor comenzó a ver sus alrededores. El jardín estaba decorado de una forma mística y a la vez romántica, habían parejas a su alrededor, no eran muchas pero se notaban a lo lejos la complicidad que tenían, la complicidad que ella tenía con Nevra.

No podía negar que era precioso, le llegaba a conmocionar que todo esto estaba planeado meticulosamente para ella y Leiftan, pero no era capaz de sentirse merecedora de todo ello, ni ella ni Leiftan, aun así, estaban en la obligación de recibir todas esas rosas y estatuas extravagantes.

Aun así, le causaba curiosidad que Valkyon no tuviera una estatua junto a ellos, él fue quien hizo el verdadero sacrificio, el merece mucho más esas estatuas, es como si el cuartel intentara borrar su memoria y su existencia de todos lados. 

Hablar de Valkyon en el cuartel es como si lo nombraras tres veces frente a un espejo a las tres de la mañana hiciera que viniera a atormentante, le parecía absurdo que el salvador de ese mundo fuera tratado como si no existiera y como si el sacrificio solo fue hecho por Leanor y Leiftan, cuando el trabajo sucio fue hecho por Valkyon. Trabajo que le quitó la vida.

Simplemente absurdo.

Las voces de Eweleïn, Huang Hua y Leiftan estaban de fondo mientras apreciaba el lugar, a pesar de estar ahí, parada a la mitad del antiguo cerezo, se sentía tan separada de su realidad, se sentía espectadora de su propia vida donde no podía hacer nada para evitar los golpes que recibía y sin importar todos los golpes de realidad, cada vez se sentia mas externa a todo.

No es hasta que escucha su nombre salir de los labios de Eweleïn.

— ¡...Pensé que no llegarías al festín Nevra!

Y en ese momento todo se detuvo

No se giró, no se movió, incluso mantuvo su respiración.

No estaba lista para el reencuentro, aún está a tiempo de escapar del lugar, irse a su habitación e ignorar en su totalidad que Nevra estaba a unos pasos de ella.

— ¡Nevra, ven a saludar a Leanor y a Leiftan! ¿Puedes creer que en el momento que despertó, comenzó a preguntar sobre ti?

Leanor va a matar a una elfa hoy y si su novia no la lleva a su habitación pronto, a una fenghuang.

Al girarse con una ansiedad acechante, vio por primera vez a Nevra y estaría mintiendo si no se le fue el aire en ese momento, no había rastro del Nevra juguetón de hace 7 años, su mirada fría y dura estaba fija en ella. Esperaba muchas cosas, que él fuera corriendo a verla, que la levantara entre los aires, que comenzará a planear su boda sin esperar un segundo, pero ni en mil años esperaba una mirada llena de frialdad y si Leanor no se estaba volviendo loca, un toque de molestia.

Huang Hua y Leiftan notaron el ambiente tenso y finalmente pusieron manos a la obra para poder llevarse a Eweleïn, aunque no importaba mucho ya que la elfa ya arruino el encuentro que Leanor había planeado meticulosamente durante las horas que lleva viva.

Ahora ella estaba sola a la mitad del jardín con su ex pareja mirándola como si tuviera algún bicho caminando por su rostro. El silencio incómodo fue roto por Nevra, que con ojos fijos en ella sabía que era hora de hablar de lo que fueron y de todo lo que perdieron.

— ¿Quieres hablar en otro lugar? No me gustaría que nuestra conversación pendiente fuera material de chismes. — Y Leanor se estremeció con solo escucharlo hablarle así. Asintió nerviosa y sin una sola palabra, siguió a Nevra a un rincón lejos del lugar.

***

Cuando llegaron, ninguno habló, Leanor tenía la cabeza gacha mientras jugaba con sus dedos, buscando calmar su ansiedad. Se negaba a mirar a Nevra a los ojos, no quería volver a ver su mirada carente de amor. 

Nevra, por otro lado, estaba esperando que Leanor tomara la palabra pero conocía a su ex prometida y sabía que bajo presión, suele tener episodios de mutismo, obligado, toma la palabra. 

— Aunque no lo parezca, me alegro de verte fuera del cristal — Con sus brazos cruzados y mirando fijamente a Leanor, era sincero pero su rostro no reflejaba su emoción, solo quería arreglar los asuntos entre ellos e irse a descansar de la misión.

Unos largos segundos pasaron mientras Leanor buscaba palabras y seguridad de hablar.

— Gracias… pero esperaba más emoción de tu parte —  No miraba a Nevra, se negaba rotundamente a verlo a los ojos pero incluso un ciego notaría que estaba al borde del llanto, su voz temblaba de inseguridad.

— ¿Dices que no muestro suficiente emoción? — Leanor conocía ese tono de voz, estaba molesto, estaba molesto con ella y sus esperanzas. 

— Nevra la última vez que nos vimos estábamos comprometidos, enamorados y estaba dando mi vida por ti.

Sabía que tenía que esperar la palabra de Nevra, esperar por una respuesta. Alguna explicación. 

Pero ella siempre fue buena para hablar cuando no debía.

— Nunca pensé que estaba salvando a este mundo para que en el momento que no estuviera, hicieras borrón y cuenta nueva y fueras detrás de la primera que llene mi vacío.

Y para sorpresa de nadie, Leanor habló de más. 

— ...¿Perdón?

Mierda

El pánico comenzó a florecer dentro de Leanor, si antes sabía que este reencuentro no saldría bien, ahora sabía perfectamente que era hora de su plan b: Irse del cuartel.

Al menos antes tenía esperanza de que Nevra intentara volver con ella ¿Ahora? Ni siquiera le va a dirigir la mirada.

La molestia que Nevra intentó esconder ahora se mostraba de forma cruda, lista para dejarle claro a Leanor ciertas cosas, escupiendo veneno con sus palabras.

— En primer lugar Leanor, la última vez que nos vimos fue hace siete años, si, estábamos comprometidos, pero no sabía que mi pareja decidió tirar todo a la basura por gente a la cual nunca le importó. —

Leanor se encogía en su lugar por cada palabra que soltaba Nevra, estaba enojado, frustrado y cansado.

— Segundo, tu no sabes lo que fue para mi esos siete años, para ti fue un parpadeo del tiempo, para mí fue un infierno ver como todos avanzaban con sus vidas, se casaban y tenían hijos mientras yo me pudría en la sala del cristal esperando que dieras alguna señal de vida por pequeña que sea.

Ella ni siquiera notó cuando Nevra se acercaba a ella, agachándose levemente para quedar al nivel de su rostro mientras que con su dedo índice, presiona su esternón y en un susurro, continuó hablando.

— Te recuerdo que durante esos siete años, perdí a mis dos mejores amigos y a mi prometida, tuve que ver como Miiko y Kero se iban y me daban la espalda, ver como entraban otras personas a los cargos que ellos tenían. No tenía a nadie Leanor, estoy en mi derecho de al menos querer seguir adelante.

Y para Nevra, era momento de lanzar la bomba que sabía que destrozaría a Leanor, no quería hacerlo, en el fondo de su corazón, la rizada aún tenía su puesto y aunque no lo parezca, quería al menos intentarlo, pero su boca fue más rápida.

— Y si Leanor, estuve con algunas civiles, así como te dijeron en los rumores, cambiaba de civil cada vez que caía la noche en el cuartel desde que cumpliste un año de tu sacrificio.

《Pero todas y cada una tenían algo parecido a ti, podrían ser los rizos, los ojos, la altura, las pecas, el físico, más de una vez dije tu nombre cuando estaba con ellas. Pero ninguna de ellas siquiera te llegaba a los tobillos, ninguna de ellas logró llenar tu vacío.》

Nevra quería confesarle todo eso a Leanor, quería demostrarle que ella seguía presente en todos los aspectos de su vida, el primer año fue incapaz de entrar al laboratorio, no podía mirar la bata de ella colgando en la entrada, muchos dicen que incluso ahora entra mucho menos al laboratorio como lo hacía antes del sacrificio.

Olvidó completamente como se definen los rizos, antes lo sabía de memoria, sabía qué productos usar, sabía adaptarse al tipo de cabello de Leanor ¿Ahora? ni siquiera sabía cómo empezar.

Dejó su puesto en la Guardia Sombra en busca de llegar a la Guardia Brillante y poder mejorar cosas que molestaban a Leanor, la gran cantidad de ruido en la biblioteca y el laboratorio, mayor orden dentro del mercado, entre otras cosas. Ahora es Huang Hua quien se encarga de todo eso.

Y en otras cosas más, Nevra estaba consciente que Leanor lo fue todo para él, a pesar de su pasada reputación de mujeriego cuando Leanor apenas pisaba Eldarya, Leanor fue el inicio de su felicidad, de una estabilidad que nunca creyó merecer.

《Aun puedo mejorar la situación》

Pensó Nevra, pero cuando Leanor levantó su mirada y conectó miradas con él, vio cómo sus ojos ámbar soltaban lágrimas dolorosas, lágrimas que intentó esconder con todas sus fuerzas, temblaba, sus manos seguían moviéndose por los nervios y ahora por el pánico dentro de ella, la decepción de las palabras de Nevra.

— Yo… Lo siento, solo esperaba que al menos me quedaras tu en el cuartel. Es duro ¿Sabes? Despertar de un coma y ver que nadie está de tu lado, ya no eres vista como persona, sino como una entidad. 

Un suspiro tembloroso salió de los labios de Leanor, buscando calmarse para continuar hablando sin romperse frente a Nevra, con su manga derecha se seca las lágrimas que siguen cayendo, dándole paso a las otras que vienen en camino.

— Toda mi vida estuve en busca de aprobación de los otros, de alguna u otra forma, dependía mucho de la validación, pero ahora que todos me ven como si fuera la gran cosa, es incomodo. Ya no me siento parte de Eldarya Nevra, me siento muerta en vida y solo esperaba al menos superar esto contigo a mi lado, como hace ocho años… — Lo último fue la gota que rebalsó el vaso, Leanor no podía parar de llorar, tapando sus ojos con sus manos en forma de puño por la angustia, buscando una forma de dejar de llorar frente a Nevra.

Ha llorando antes frente a él, cuando sucedió lo de Mery, cuando Ezarel fue en busca de Mary-Anne, cuando Valkyon fue raptado por Lance, cuando ella fue raptada por Lance y otras veces más, pero ninguna se compara al momento que presenciaba Nevra, era un llanto de angustia.

Leanor respiraba rápidamente buscando calmarse, sollozos llenaban el silencio del rincón donde estaban, mezclados desde lejos aún por el bullicio de la fiesta. Nevra no sabía reaccionar ¿Debería de consolarla? ¿Abrazarla y prometerle que superarian la reintegración juntos?

Antes de poder responder las preguntas de su mente y poder actuar, sintió como Leanor susurraba unas últimas palabras con su voz rota por el llanto, casi no podía entender lo que decía, pero nuevamente un año junto a ella le hizo aprender su idioma.

— Yo te amaba Nevra… Y aun lo hago, solo esperaba confianza de tu parte, que creyeras que despertaría, pero veo que es mucho pedir…

Y con sollozos llenando el lugar, Leanor se retiró a paso rápido, se notaba desde lejos los temblores de sus hombros y manos, cualquiera que tuviera dos ojos sabía que estaba llorando y recuperándose de una crisis. Nevra la siguió con la mirada y sin darse cuenta, lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.

Lágrimas que había guardado en lo más profundo de su corazón desde ese día hace siete años.

Se quedó unos minutos en ese rincón, sabía que no había vuelta atrás, pero en el fondo realmente esperaba poder hablar nuevamente con Leanor sin que ambos tengan los sentimientos a flor de piel, que puedan arreglar lo que ya está roto, porque en el fondo, Nevra sigue enamorado perdidamente por ella.

***

Leanor corría por los pasillos intentando llegar a la habitación de Leiftan sin llamar más la atención, ya recibió miradas curiosas en el trayecto del jardín hasta el interior del cuartel, por suerte la mayoría de ellos estaban alcoholizados y no lo recordarían al día siguiente.

Frente a la puerta de Leiftan, Leanor golpeaba con insistencia, negándose a seguir un segundo mas expuesta en ese frío pasillo, cuando la puerta fue abierta, se encontró a un Leiftan con ojos cansados, despertando de una siesta, pero al ver los ojos enrojecidos de Leanor, rápidamente se recompuso, iba a consolarla hasta que escucho un susurro de ella.

— Leiftan, ayúdame a escapar.

¿Y quién era él para decirle no a Leanor? 

— Al parecer no salió bien el reencuentro — Leiftan intentaba aligerar el ambiente mientras abría más la puerta a su habitación, Leanor entrando en silencio y con la cabeza gacha, sentándose en el borde de la cama del aengel.

— ¿Crees que puedas contarme lo sucedido antes de planear tu escape? Aún hay mucha gente afuera y mejor esperamos a que esté más despejado. — Leiftan se sentó junto a Leanor para escuchar su relato, pensando que seguro era grave por el llanto marcado en la mejillas de su amiga.

Leanor le contó todo desde el inicio, cuando Leiftan se retiró para llevar a Eweleïn a su habitación junto a Huang Hua hasta el final, donde ella se fue llorando del lugar, dejando tirado a Nevra en el jardín.

Mientras Leiftan escuchaba sin interrumpirla, Leanor dejaba correr todos sus sentimientos, su dolor y el llanto que había logrado cesar no hace mucho tiempo, estaba siendo tan transparente hacia Leiftan que incluso se sentía vulnerable, por suerte, sabía que Leiftan jamás minimizaría su dolor.

Cuando Leanor termino de contar la historia, Leiftan soltó un suspiro que tenía guardado desde el inicio del relato y con compasión, acarició el cabello de Leanor, la Aengel conmovida, recostó su cabeza en el hombro de su único amigo, ambos quedándose en silencio, siendo roto solamente por el bullicio en los pasillos de los guardianes volviendo a sus habitaciones.

Esa era la señal que ambos esperaban.

El festín había terminado.

— Leanor, es hora ¿Vamos a tu habitación a buscar un poco de ropa y salimos? — Leiftan acariciaba el cabello de Leanor, jugando con sus rizos mientras la calmaba a través de su vinculo del cristal, Leanor suavemente asintió y con lentitud, se levantó de la cama de Leiftan, el chico siguiéndola por detrás hasta la puerta.

Ambos sabían que en ese momento aún podía retroceder, intentar adaptarse al cuartel, hacer borrón y cuenta nueva e intentar mejorar sus relaciones con el resto.

Incluyendo a Nevra.

Pero ambos son conscientes de lo mucho que les resta estar en el cuartel, Leiftan se quedará, al final del dia no tiene a donde ir, tampoco tiene planeado involucrarse mucho con la guardia, no está interesado en ello luego de lo sucedido en la guerra y en sus planes junto a Lance.

Leiftan antes de salir, va a su escritorio y encuentra un papel extraño que vio un tiempo después de ser dado de alta por Eweleïn luego de despertar, cuando entro a su habitación por primera vez vio un papel escondido entre sus libros, al parecer, Ezarel había dejado su ubicación en su cuarto ya que sabía que el de Leanor sería remodelado.

Él sabía que la adaptación de su mejor amiga sería complicada y prefería prevenir antes que lamentar.

El sí confío que despertaría algún día.

El aengel siguió a Leanor hasta su habitación, no importa si ya había visto antes el “remodelamiento” aun seguía sorprendiendo hasta donde podía llegar la guardia con el poder que tenían sobre sus civiles y guardianes. No le quiso dar mucha importancia hasta que vio como Leanor ahogó un sollozo y decidida, caminaba hasta el closet en busca de alguna mochila, encontrando su mochila antigua de misiones que por suerte no botaron.

Leanor fue a buscar prendas de ropa que pueda llevar y encontró unas camisetas abrigadas una talla más grande que ella y unos shorts gastados de cuerina, además de un tapado con pelo de familiar artificial y unos guantes de polar para el frío. Nada de eso era de ella, seguro era de visitantes que dejaron ropa tirada en alguna visita.

Guardaba todo en silencio, decidió ponerse la camiseta y los shorts para el viaje mientras guardaba su atuendo del festín para utilizar cuando se establezca en un lugar fijo, pidiéndole a Leiftan que le dé la espalda a la hora de cambiarse.

Leiftan se vio en la obligación de romper el nostálgico silencio para entregarle la nota de Ezarel.

— Se ve que ese elfo nunca perdió la esperanza de que salieras del cristal, toma Leanor, ve a buscarlo y se feliz. Te lo mereces — Con una sonrisa dolorosa, Leiftan le entrego la nota, sabia que no habia vuelta atras, que en ese momento perdería a su amiga y a quien lo enamoró el momento que pisó Eldarya, a aquella chica que a pesar de robarle el corazón, ella decidió entregarle el suyo a un vampiro que no la supo valorar.

Ahora no tendrá oportunidad de enseñarle un amor que calaba desde el fondo de su corazón, añorando que ella le corresponda.

Los ojos de Leanor finalmente brillaron por algo que no era su llanto, estaba emocionada y conmovida no solo por el detalle de Ezarel, sino por Leiftan que decidió entregarle la nota.

— ¿Es enserio? ¿Ezarel dejó una nota?

— Leela por ti misma.

Mirando la sonrisa de Leiftan, tomo con suavidad el papel entre sus dedos y con solo leer la letra, supo que ese tonto elfo si le dejo su ubicación, conmoviendola al saber que nadie en el cuartel sabía donde estaba, solo Leiftan y ahora ella.

Nuevamente con lágrimas amenazando con caer, abrazo a Leiftan, agradecida profundamente con el chico frente a él, no solo está poniendo en riesgo la confianza que la guardia le entregó a él cuando despertó, sino que también está moviendo cielo mar y tierra por la comodidad de ella, impulsado por algo tan simple y a la vez complejo como el amor que siente por Leanor.

— Leanor me vas a hacer llorar — Leiftan estaría mintiendo si dijera que no estaba al borde del llanto, separándose un poco de ella, limpió las lágrimas que caían de los ojos de Leanor y luego se limpio sus propias lágrimas — Vamos, no me hagas cambiar de opinión y querer amarrarte conmigo hasta el fin de Eldarya.

Una suave risa salió de Leanor, quien rápidamente ordenó su habitación para luego escribir una rápida nota donde copiaba la ubicación de Ezarel, entregándosela a Leiftan. 

— Para cuando me extrañes, podrías venir a verme un rato — Y eso fue suficiente para que Leiftan abrace con mayor fuerza a Leanor, estrujandola en sus brazos intentando memorizar su figura, su esencia.

— Gracias Leanor, toma, necesitarás una capa en caso de alguna tormenta o algo, hoy el clima estaba más húmedo de lo que recuerdo — Leiftan le ajustó la capa a Leanor y escondiendo el rostro de su amiga detrás de la gruesa tela, supo que era hora de ir a la entrada si no querían ser percibidos por lo guardias. 

Algo que Leiftan aprendió en su tiempo como traidor fueron los puntos ciegos del cuartel, lugares donde escabullirse durante la noche era mucho más fácil de lo que parecía. Si ambos tenían suerte, Huang Hua no aumentó la seguridad en el tiempo que ambos estuvieron en el cristal.

Leiftan le tendió su mano a Leanor, quien la tomó decidida, segura del paso qué estaba a punto de dar, y con una sonrisa confiada, siguió a Leiftan a algún rincón ciego.

Caminaron en silencio hasta llegar a una de las entradas secretas por las que Leiftan solía escabullirse, ambos entraron para comprobar que siguiera funcionando y para suerte de ambos, estaba intacto, sólo tenía una que otra telaraña, dando a entender su poco uso, pero era estable para pasar y salir del cuartel.

Cuando llegaron al final, podían notar la luz de la noche entrando por los bordes de los ladrillos y luego de sacarlos para que Leanor pudiera irse definitivamente, Leiftan sabía que no podía dejar pasar la oportunidad. 

Girando con suavidad a Leanor, posicionó sus manos en el rostro de su amiga y con un cariño y cuidado anormal, presionó un suave beso en la frente de ella, una forma de despedirse sin dañar a ninguno.

— Ten mucho cuidado y mucha suerte allá fuera Leanor, prometo visitar algún día — Con la luz de la luna detrás de ellos, Leanor podía ver las lágrimas que Leiftan trataba aguantar, haciendo todo lo posible en sus manos para que la despedida inevitable doliera menos.

— Lo tendré, te lo prometo — Con una sonrisa llena de hermandad, Leanor miró a los ojos por primera vez a Leiftan y con cuidado, tomó uno de sus anillos y con cariño, lo puso entre las manos de Leiftan — Espero que cuando visites, estés usando este anillo.

— Leanor…

— Gracias por todo Leiftan, te debo mi vida entera por lo que estás haciendo por mi. Gracias por dejarme ir.

Y más lágrimas cayeron entre los amigos, con un sollozo, Leanor comenzó a avanzar en la dirección que Ezarel le entregó. Detrás de ella, Leiftan miraba como su única aliada real abandonaba el cuartel, ahogado en sollozos, comenzó a poner devuelta los ladrillos para armar nuevamente la pared escondida y con la cabeza gacha, volvió al cuartel.

Cuando leía novelas en la biblioteca, más de una vez encontró un final donde el chico dejaba ir a la chica con la excusa de que “Si amas a alguien debes de dejarlo ir”

Nunca lo entendió, todos le decían que cuando lo viviera en carne propia lo entendería, y el cuartel nunca tuvo tanta razón hasta ese momento, donde dejar ir a Leanor se sentía como si le arrancaran la mitad de su corazón, pero no le importaba el dolor, le importaba ella.

Lo suficiente como para seguir el cliché de dejarla ir.

***

Leanor avanzaba con prisa, Leiftan tenía toda la razón cuando dijo que el clima parecía que llovería, de a poco, comenzaron a caer gotas pequeñas sobre su capa, a medida que avanzaba por las profundidades del bosque, notaba como las pequeñas gotas se transforman en gotas gruesas y finalmente, volviéndose una lluvia torrencial.

A pesar de tener ropa más abrigada de lo que solía utilizar, el frío comenzó a calar en sus huesos, tiritando del frío y estando totalmente empapada, vio una cueva en la cual podría esperar a que pasara la lluvia.

Pero la lluvia nunca cesó y el hambre estaba cobrando factura, utilizando lo último de su energía para mantener un poco de calor dentro de su cuerpo.

Se estaba desvaneciendo de a poco y nunca maldijo tan fuerte ser impulsiva, pudo haber hablado mejor las cosas con Nevra,  no tener que escapar del cuartel como si fuera una fugitiva que acaba de cometer un crimen grave, todo eso se hubiera solucionado si nunca hubiera despertado del cristal.

— Maldito cristal…— Y a medida que perdía la consciencia, noto como una figura se acercaba a la entrada de la cueva, Leanor preparada para una muerte bastante humillante, cerró los ojos.

Pero la muerte nunca llegó, sintió unos brazos levantarla con cuidado y aunque intentara abrir los ojos, el cansancio era mucho mayor, solo pudo acurrucarse en el pecho de quien sea ese extraño y esperar un poco de piedad.

Mientras caía inconsciente, su salvador solo podía maldecir a todas las entidades existentes por hacerlo salir durante la fría lluvia, solo porque necesitaba unas plantas que salían exclusivamente durante las lluvias de media noche.

Ahora estaba sin plantas y con una humana que tenía un pie más cerca del cielo que de la tierra.

Al llegar a su cabaña, noto como las luces cargadas con maana seguían prendidas, lo que daba a entender que Twylda seguía despierta a pesar de que le pidió que fuera a descansar ya que él volvería sano y a salvo. 

Aunque ahora que lo piensa mejor, tiene suerte de que esté despierta, así podrá ayudarle a calentar a Leanor quien parecía un animal mojado y triste.

Al entrar, encontró a Twylda mirando por una ventana como la lluvia no parecía detenerse, no tiene muy buen recuerdo de las lluvias debido a Mery, pero su forma de enfrentarlo es mantenerse despierta y mirando fijamente el paisaje que era humedecido por las gotas de agua.

— Twylda, se que estas en tu momento de reflexión emotiva, pero me encontré a una tonta humana que no encontró mejor momento para salir qué una lluvia torrencial — Ezarel estaba empapado de pies a cabeza y tenía una clara mueca de fastidio, odiaba mojarse y mucho más tener que cargar cosas pesadas.

Twylda se giró y al ver que la humana no era nada más y nada menos que Leanor, ahogó un grito, sin creerle a sus ojos, se acercó a Ezarel.

— ¿Está viva? Pero estaba en el cristal desde hace siete años ¿Como…?

— Yo me pregunto lo mismo, pero las preguntas para después, hay que calentarla pronto o si estará tan muerta como creíamos. 

Twylda asintió y puso manos a la obra, Ezarel la recostó en su cama qué por suerte era la más abrigada, con una rapidez profesional, le cambio sus prendas mojadas por la lluvia y le puso alguna de la ropa de Mary-Anne junto a algunos abrigos de el.

Twylda llegó con telas abrigadas y calentadas gracias a una mezcla de semillas hechas por Ezarel, rápidamente coloca los calentadores en las zonas reguladoras de temperatura, por suerte, Leanor comenzaba a mostrar el color que había perdido mientras estaba bajo la lluvia.

— Iré chequeando su temperatura cada media hora, deberías de ir a descansar Twylda, se ve el cansancio en tu rostro a kilómetros.

— El elfo hablando de orejas, tú también deberías de descansar y cambiarte a algo seco y abrigado o terminaras igual que ella. Congelado y feo.

— Leanor no es fea.

— Pero tú sí así que cámbiate ropa o no iré a descansar. — Y ahí estaba nuevamente ese lado maternal de Twylda, más fortalecido que nunca desde que dejaron el cuartel y lograron sanar a Mary-Anne. Para Twylda, ellos son como sus hijos que debe cuidar más que a todo y bien que cumple su palabra.

Ezarel con el ceño fruncido se dirigió a su baño personal y se cambió rápidamente a unas prendas más cómodas y abrigadas, mientras que con cuidado secaba su cabello, no podía negar que en ese momento tenía mucho menos frío que antes, maldecía a Twylda en su cabeza por tener razón, como siempre.

Al volver a su habitación, encontró a Twylda con clara preocupación en su rostro acariciando el cabello de Leanor, intentando reconfortarla en sus sueños más profundos. 

— Ezarel ¿Cuál crees que es la razón por la que ella ahora está acá, viva y fuera del cristal? Tú estuviste ahí cuando nos dijeron que la esperanza que saliera del cristal eran prácticamente nulas…

Ezarel suspiro, a pesar de todos sus conocimientos, no se le ocurre la razón por la que el cristal decidió expulsar a Leanor. 

— Por primera vez en todas estas décadas, no se me ocurre una razón, tal vez su rol como “enviada por el oráculo” se acabó y ahora está acá.

Twylda parecía estar pensando en las palabras de Ezarel y en un susurro le plantea otra pregunta.

— Si Leanor está acá viva ¿Significa que Leiftan también salió? Veo bastante complicado que el cristal solo haya expulsado a uno.

— Leiftan si salió — Dice con seguridad Ezarel, sin mirar a los ojos a Twylda ni mirar a Leanor en la cama, dándole la espalda a ambas.

— ¿Cómo estás tan seguro?

Y Ezarel se da vuelta, mostrándole a Twylda la nota que guardó en la habitación de Leiftan, nota con sus indicaciones escritas.

— Esta nota estaba entre sus cosas cuando la encontré, la dejé en el cuarto de Leiftan antes de irme, sabía que remodelarian la habitación de Leanor y decidí asegurarme.

— Siempre tan precavido ¿No? — Twylda le dedica una sonrisa a Ezarel y luego devuelve su mirada hacia Leanor, quien seguía inconsciente. Sin notarlo, vuelve a acariciar su cabello mientras que su mirada mostraba preocupación. — ¿Vas a tomarle la temperatura? A mi parecer está más abrigada que cuando llegó, soy capaz de decir que está durmiendo en este momento.

— Veo bastante imposible que su temperatura baje más de lo que estaba — Con una sonrisa confiada, Ezarel se acercó a Leanor con una herramienta para tomar la temperatura. El termómetro marcó 35.5° indicando que Leanor estaba entrando en el rango normal de temperatura, pero seguía helada.

— Tiene 35.5°, considerando que aún está lloviendo y la cabaña suele enfriarse cuando esto sucede, mañana cuando salga el sol seguro estará en 36°. — Ezarel acomodaba las sábanas que tenía Leanor y sin notarlo, se quedó unos segundo mirando a su antigua amiga, su rostro era complicado de leer, mostraba preocupación, curiosidad y un cariño que enterró hace años por su propio bien.

Nadie lo hubiera preparado para ver nuevamente a Leanor, sabía que era inevitable que volviera, la nota tenía sus razones: Volver a verla, tenerla en sus brazos, escucharla hablar sin parar mientras ambos organizan el laboratorio. Es como esas situaciones donde no importa lo mucho que te mentalices, nunca estarás preparado para enfrentarlas, Ezarel nunca estuvo preparado para volver a verla.

Pero ahí estaba, en su cama descansando, con sus ojos hinchados por el llanto y su nariz roja por el frío y se sentía tan irreal verla.

Twylda al parecer noto la mirada conflictuada de Ezarel y decidió ir a descansar a su habitación, despidiéndose con una sonrisa de Ezarel, salió la habitación, dejando al elfo reflexionando sobre la vuelta de Leanor.

Se acomodó en el sillón junto a su cama y sin notarlo, cayó en un sueño profundo por el cansancio que cargaba desde su salida, no sabía con exactitud la hora pero esperaba recibir unas horas de sueño que lo logren mantener en pie como para poder escuchar las explicaciones de Leanor y lo sucedido como para escapar en plena lluvia.

***

La luz de la mañana entraba por las ventanas de la cabaña de Ezarel, con un irónico arcoiris cruzando el prado frente al hogar, Leanor aún acurrucada en la cama, despertó por el sol irrumpiendo en la habitación y molestando sus ojos.

Abriendo los ojos, no reconocía el lugar pero la abrazaba con una familiaridad, sintiéndose cómoda, sin preocupaciones y en casa. La habitación era bastante cálida, cada rincón cuenta una historia, desde el desordenado escritorio frente a la ventana, iluminando el desastre sobre él, hasta la estantería organizada esmeradamente, dividida entre plantas, minerales y gases o líquidos. 

Todo el lugar le recordaba a alguien.

Como si el universo hubiera escuchado sus pensamientos, la puerta rústica de la habitación se abrió lentamente, dando paso al elfo con una bandeja en sus manos que contenía una sopa recién hecha y una pequeña poción que seguro era para ella.

— Solo a ti se te ocurre escapar del cuartel en plena lluvia torrencial ¿No?

Y ahí estaba él.

En carne y hueso, Ezarel le estaba entregando una bandeja con comida, con su semblante sarcástico característico, sin pensarlo dos veces, dejó la bandeja en la cómoda a su lado y se lanzó a los brazos del elfo, quien no supo reaccionar por unos segundos hasta que correspondió el abrazo con fuerza.

Ambos se quedaron unos minutos dentro del abrazo, intentando recordar o memorizar al otro, Ezarel mantenía una mano en la cintura de Leanor mientra que la otra sostenía su cabeza, aferrándose con fuerza a ella temiendo volverla a perder.

— Te extrañe como no tienes idea Lea, cada vez que tenía que trabajar en el laboratorio esperaba que entraras y te prepararas para trabajar junto a mi, el cuartel gritaba tu nombre por todos lados y no soporte la idea de no volver a verte. Siempre supe que despertarias, por eso deje la nota, ningun dia perdi la esperanza que golpearias la puerta y te volvería a ver, aunque no sucedió y tuve que ir a salvarte de la lluvia. — Una suave risa escapó de ambos y con un  susurro roto por las lágrimas de Ezarel dijo — Me alegra tanto volver a verte.

Leanor se colgaba con fuerza del cuello del elfo, buscando esconder las lágrimas que amenazaban por caer en el cuello de Ezarel, sin saber que él estaba en la misma situación que ella. No solía llorar frente a otros, no le gustaba mostrar vulnerabilidad con las personas, pero Leanor era un caso diferente, junto a ella se desarmaba, bajo su mirada no podía engañarse.

Ezarel se separa despacio de Leanor, con una sonrisa honesta la sostenía de los hombros, sin pronunciar ninguna palabra, posicionó otra vez la bandeja sobre las piernas de Leanor, quien yacía sentada en la cama, recostando su espalda en la cabecera mientras miraba la comida frente a ella, el elfo se sienta en la silla junto a Leanor, preparado para realizar preguntas y responder las dudas de su antigua amiga.

— Entonces ¿Me contaras porque decidiste escapar finalmente de la guardia?

Leanor suspiró cansada y mientras se alimentaba, le contó todo lo sucedido desde su despertar, como la sedaron por no saber cómo tratar con ella, el remodelamiento de su habitación, el festín en el jardín frente a las estatuas de Leiftan y ella y como parecían ignorar a Valkyon; la conversación dolorosa con Nevra y finalmente todo su plan de escapar con ayuda de Leiftan.

***

En el cuartel, Nevra se encontraba en su oficina intentando organizar unas misiones para los guardianes, pero su cabeza no podía dejar de pensar en lo sucedido con Leanor la noche pasada y en especial su mirada con tanto dolor.

Frustrado, suspiró mientras escondía su rostro entre sus manos, tenía pensado hablar con ella luego de terminar el papeleo del día pero durante la noche no pudo dormir bien pensando en ella.

Decidido se levantó de su asiento para ir al cuarto de Leanor e intentar aclarar las cosas, caminaba a paso rápido por el pasillo mientras pensaba en que decirle, sabía que debía de pedirle perdón y dejarle en claro la intención de querer volver a intentarlo pero no sabía cómo.

Frente a la puerta de la habitación de Leanor, suspiró nervioso y con su mano temblorosa dio unos suaves golpes, Leanor odia cuando golpean con fuerza ya que se asusta y él recordaba eso muy bien.

Extrañado, no escuchó ni sintió movimiento dentro de la habitación, durante el día tampoco vio a Leanor, decidió volver a tocar la puerta pero nuevamente no tuvo respuesta, confundido y con una pizca de preocupación, anunció su entrada y abrió la puerta.

La habitación estaba vacía, no había rastro de Leanor ni de las pocas cosas que tenía en el cuartel, preocupado se dirigió al escritorio de Leanor y vio que estaba vacío, al igual que el tocador y el closet.

No había duda alguna, Leanor había escapado del cuartel.

Nevra sintió como una fuerte ráfaga de pánico lo golpeaba, se sentó en la cama de Leanor, sus sábanas estaban heladas, dando a entender que no pasó la noche en su habitación.

Eso lo hizo pensar en la opción de que Leanor haya pasado la noche en otra habitación pero ¿En cuál otra habitación pudo haber estado? y en ese momento, un brote de celos nació de él. Leiftan.

Levantándose de un golpe, caminó rápidamente a la habitación de Leiftan y con golpes fuertes llamó a la puerta, fue recibido al instante por un Leiftan confundido y cansado, al parecer tampoco logró dormir durante la noche.

Nevra abrió paso a la habitación con un empuje y sin pelos en la lengua, soltó sus dudas.

— ¿Leanor pasó la noche aquí? 

Leiftan lo miraba como si Nevra hubiera vuelto a tener visión en ambos ojos y se quedó sin palabras, intentando hablar aunque su garganta no colaboraba, negó con la cabeza y el gesto al parecer frustró más a Nevra, quien suspiraba con fuerza y tenía su mano en un puño apretado.

— Te preguntaré algo y me tendrás que responder con la verdad si no quieres que esto llegue a manos de Huang Hua. — Nevra miraba fijamente a Leiftan quién está tenso por lo alterado que estaba Nevra. — ¿Dónde está Leanor?

Leiftan estaba decidido a guardar el secreto de su amiga y con confianza comenzó a contar la historia sin realmente delatarla.
— La última vez que la vi fue cuando volvió de hablar contigo anoche, vino a mi habitación en busca de consuelo, el cual le di. Luego de que me contara lo sucedido, se despidió de mí y asumo que volvió a su habitación. 

Nevra miró fijamente a Leiftan buscando algún rastro de mentira en sus ojos pero no encontró algún gesto que lo culpara hasta que recordó algo que Lance le mencionó en la mañana luego de la reunión rutinaria que tienen como Guardia Brillante. 

“Anoche encontré a Leiftan cerca de las paredes del cuartel lagrimeando, parecía sospechoso y se tenso cuando me vio. Conozco a Leiftan, puede mentirle a todo el mundo menos a mi y su mirada lo delataba, algo hizo.”

— ¿Entonces qué hacías afuera por la noche llorando? — La pregunta tomó desprevenido a Leiftan hasta que recordó que cruzó miradas con Lance, en su interior maldijo al dragón y su capacidad de ver a través de sus mentiras y fachadas.

— Necesitaba caminar luego de la fiesta y durante la caminata me angustie por la atención y las estatuas. Es complicado cuando te tienen como una entidad Nevra.

Nevra no estaba del todo convencido, había algo en el relato que no entendía completamente pero no pudo pensarlo más cuando Lance irrumpió en la habitación dando la noticia que tanto temía Nevra.
— Leanor no se encuentra en ningún rincón del cuartel, vamos a tener una reunión de emergencia ahora. — Hubo una pequeña pausa donde Lance y Leiftan solo intercambiaron miradas llenas de tensión hasta que Lance lo apuntó con el dedo índice. — Y tu Leiftan te unirás a la reunión. 

— Sabes que no me gusta estar involucrado en esas cosas. 

— No es pregunta, es una orden.

Leiftan frunció el ceño pero acato la orden, saliendo detrás de Nevra y siguiendo a Lance hasta la sala del consejo, estaba decidido a no decir una palabra sobre Leanor, no pensaba traicionar la confianza de su única amiga, pero era complicado con Lance en el cuadro.

El grupo caminaba en silencio, con una fuerte tensión cargando el aire que respiraba, Leiftan miraba con una pequeña molestia a Lance mientras avanzaban, Lance había visto su ida durante la noche pero no sabía qué más había visto ¿Habrá visto cuando coloco devuelta los bloques? ¿O cuando entró con Leanor?

Sin notarlo, llegó a la sala del consejo pero antes de entrar, Lance lo detuvo, con su mirada lo dijo todo: Quería preguntarle el mismo sobre lo sucedido anoche.

Nevra entró primero sin cuestionar la acción de Lance, el dragón tenía su mano en la muñeca de Leiftan, quitándole cualquier posibilidad de escape del interrogatorio.

— Leiftan, te daré una oportunidad de confesar lo que hiciste anoche antes de entrar en esa sala porque cuando entres ahí no podré salvar tu bonito pellejo de la guardia. Sabes que a mi no me puedes mentir. Habla.

Leiftan aunque temiera, sabía que no podía mentirle a Lance y que si había algo que el dragón odiaba más que a la guardia hace siete años son las mentiras y en ese momento prefería un aliado a que tener a todos en contra.

Con una señal, le dijo a Lance que hablaran en un lugar más alejado de la sala por miedo a que Nevra lo escuchara, Lance lo llevó a la herrería, específicamente al almacén que contenía todas las armaduras en buen estado y dañadas, había una pésima iluminación pero era la suficiente como para verse las caras, ver la impaciencia de Lance y el ceño fruncido de Leiftan.

— Antes del festín hablé con Leanor en su habitación, estaba claramente conflictuada con el despertar, el festín y con Nevra. Me dijo como no se sentía merecedora de todo lo que están haciendo por ella y que estaba incómoda en el cuartel.

La mirada de Lance estaba fija en los ojos de Leiftan, listo para detectar cualquier mentira que se atrevieron a soltar pero para su sorpresa, el aengel estaba siendo totalmente honesto, le dio una señal para que siguiera hablando.

— Fuimos juntos al festín, ella estaba demasiado nerviosa por encontrarse con Nevra, luego Eweleïn borracha vino a hablarnos y luego la siguió Huang Hua, asumo que entenderás que estaba demasiado incómoda con la compañía.

Lance asintió entendiendo que la relación entre Huang Hua y Leanor siempre fue tensa, lo sabe desde antes de volver a la guardia, es cultura general del cuartel.

— Leanor había disociado durante toda la conversación hasta que Eweleïn notó que Nevra volvió de la misión y Leanor se tenso más de lo que ya estaba, en ese momento sabía que tenían que hablar los dos solos y me retire con Eweleïn y Huang Hua hacia las habitaciones. Pasó alrededor de una hora cuando escucho un golpe en mi puerta y veo a Leanor llorando y temblando luego de lo hablado con Nevra. 

Leiftan suspiró al regresar a ese momento pero sabía que tenía que continuar, si tenía suerte, Lance lograria empatizar con Leanor y le ayudaría en la tapadera de su escape, Leanor siempre causó curiosidad dentro de Lance y algunas veces, el dragón solía reflejarse en ella.

— Me dijo que todo salió mal y que necesitaba ayuda para escapar, que no soportaba estar un segundo más en el cuartel, la decidí ayudar y la ayude a escapar por uno de los pasadizos que solíamos usar hace siete años, luego de dejarla ir, fue cuando me viste en el jardín.

Leiftan evitó los detalles como la dirección de Leanor y como le prometió ayudarla antes del festín, prefería al menos poder guardar esas cosas y llevar esos secretos a su tumba.

Lance seguía mirándolo incluso después de la confesión, analizando y esperando por alguna falta dentro de su rostro que le mostrará la posibilidad de alguna mentira pero Leiftan estaba siendo totalmente honesto, con un suspiro desvió la mirada y le dirigió la palabra a Leiftan.

— No esperaba menos de ti Leiftan.

— ¿Qué? — El rostro de Leiftan era digno de un museo, estaba en shock por la respuesta de Lance, esperaba un regaño, que lo insultara y le dijera que no debía de ayudarla, ni en mil años esperaba que Lance le estuviera sonriendo irónico por lo que hizo.

— Siempre moviendo el mundo por la felicidad de Leanor, lo hiciste años atrás cuando me pedías qué la cuidara cuando llegó a Eldarya y cuando peleábamos porque cambiabas todo por ella, no es sorpresa que lo hayas hecho nuevamente.

Leiftan estaba sin palabras, no sabía cómo excusarse cuando ambos saben que las palabras de Lance son una pura verdad que ambos se llevarían hasta la muerte, en un punto Lance comenzó a reír suavemente por la ironía de la situación y el rostro de Leiftan, cuando se calmó, volvió a tomar la palabra.

— Me emocionas Leiftan, siempre siendo el guerrero en armadura azul. — Leiftan al escucharlo lo miró de arriba hasta abajo por la ironía de su comentario — Intentare salvar tu pellejo en esa sala pero no quiero saber que vuelves a hacer algo así.

Leiftan asintió y siguió a Lance hasta la salida de la herrería y de vuelta a la sala, para suerte de ambos aún faltaba que llegara Huang Chu, posiblemente estaba encerrada en el laboratorio ignorando el pasar del tiempo.

Ambos se sentaron alejados, Nevra parecía tener un ataque de nervios en cualquier momento, mordisqueaba sus dedos y su pierna saltaba sin parar, además que cada cierto tiempo soltaba fuertes suspiros. Parecía que en cualquier momento rompería en llanto y todos en esa habitación sabían por qué. 

Unos minutos después (que para Nevra fueron horas) Huang Chu cruzó la puerta de la sala y se sentó en su asiento asignado entre Lance y Nevra. Huang Hua decidió comenzar rápidamente para poder calmar a Nevra.

— Buenas tardes a los presenten, como saben algunos, estamos reunidos de urgencia por una razón que podría costarle mucho al cuartel y su integridad  — Huang Hua miraba a todos y a cada uno dentro de esa sala mientras hablaba con total formalidad. algunas veces deteniéndose en Nevra quien parecía en otro mundo.

— Lamentablemente, no se sabe de Leanor desde ayer por la noche luego de la fiesta por el despertar de ella y Leiftan. Algunos guardianes nos ayudaron a buscar algún rastro de ella pero solo encontramos su habitación vacía.

Nevra cerró los ojos al recordar cómo su habitación había sido privada de cualquier objeto que le perteneciera a Leanor y soltó otro suspiro frustrado.

— Luego de hablarlo con Feng Zifu llegamos a la conclusión que Leanor escapó del cuartel durante la noche del festín. No sabemos qué situación haya detonado su ida pero pedimos que si alguno sabe algo que haya sucedido anoche que le haya afectado profundamente, que nos lo comunique.

La culpa comía vivo a Nevra y sin pensarlo dos veces, levantó su mano temblorosa para tomar la palabra, lo que sorprendió a la mayoría de los presentes, a todos menos a Leiftan y Lance quienes conocían la verdad. Con un suspiro tembloroso, se levantó de la silla y mirando a Huang Hua, comentó lo sucedido. 

— Anoche luego de que volviera de la misión, me encontré a Leanor en compañía de Leiftan, Eweleïn y Huang Hua, a los minutos de llegar nos dejaron solos para hablar cosas pendientes. — Su voz baja y cargada de culpa apretaba el corazón de los presentes, menos de Leiftan que aun cargaba un resentimiento hacia Nevra. — La conversación escaló demasiado rápido y tuvimos una fuerte discusión donde le dije cosas hirientes y cuando noté el daño que hice, Leanor ya estaba llorando angustiada para luego decirme que no se sentía cómoda en el cuartel e irse en dirección a su habitación sollozando.

La voz de Nevra se apagaba cada vez que hablaba, la última frase diciéndole en un susurro avergonzado por confesar el daño que hizo con sus palabras y con miedo de causar la ida de su antigua prometida.

— Temo haber sido la razón por la que decidió irse del cuartel de forma repentina, sabia que podria estar pasandola mal en su readaptación y aun asi preferi discutir con ella. — Finalizo Nevra para volver a sentarse con la cabeza gacha aún afectado por la situación, esperaba que cualquier otra persona tomara la palabra, que fuera cualquiera, aun así cuando escuchó hablar a alguien, no esperaba que fuera Leiftan y mucho menos que fuera a consolarlo.

— La razón de Leanor por irse no fue completamente culpa de Nevra.

Toda la sala ahora estaba mirando a Leiftan quien se levantó de su silla para defender su punto, al final del día él era el único que sabía cómo sucedió todo.

— Leanor se fue porque le dieron un pésimo recibimiento.

— ¿Podrías elaborar más Leiftan? — Aunque no pareciera, Huang Hua estaba tensa por lo que diría Leiftan ya que estaba consciente a qué se refería el aengel.

— Cuando despertó, la forzaron a hablar aun sabiendo que tiene episodios de mutismo luego de algún episodio estresante, luego cuando empezó a tener una crisis, la sedaron para calmarla ¡La sedaron! y como si fuera poco, hicieron un festín para exponerla ante a todo el mundo y que la atacaran de preguntas, promoviendo que la vieran como una entidad. Lo que hizo Nevra fue la gota que rebalsó el vaso pero Leanor ya venía mal desde mucho antes.

La sala quedó en un silencio tenso donde todos miraban a Leiftan asombrados por no saber todo lo que sucedía mientras que otros bajaban la cabeza, Chrome y Jamón miraban a Huang Hua asombrados por su forma de recibir a Leanor mientras que Nevra, Huang Hua y Eweleïn solo bajaban la mirada a la mesa.

— Si Leanor decidió irse fue porque el cuartel dejó de ser un lugar seguro para ella.

Leiftan volvió a sentarse enojado, Huang Hua incomoda aclaró su garganta para intentar retomar la reunión y mantenerse profesional, lo cual era complicado con la mirada molesta de Leiftan, Chrome y Nevra.

— Recordemos que no estamos en busca de culpables, necesitamos que Leanor vuelva al cuartel-

— Creo que habíamos llegado a un acuerdo de mejorar el trato hacia los guardianes y dejar de mentirle a los civiles ¿No es así Huang Hua?

Lance estaba sentado mirando fijamente a Huang Hua con un toque de molestia que Leiftan reconoció, estaba enojado que le mintieran sobre lo que sucedió mientras él estaba en la misión. La versión que Huang Hua le dio a Lance no incluia el sedante que le dieron y cómo la obligaron a hablar. Lance golpeaba con insistencia la mesa circular con su dedo, esperando a que Huang Hua se explicara, momento que no llegó.

— Hablaremos de esto después Huang Hua, pero recuerda que nuestro acuerdo se mantiene hasta que termine mi servicio como líder. Volviendo al tema de Leanor, si ella decidió irse por cuenta propia entonces dejémosla ir, no podemos obligarla a estar en un lugar que no le acomoda.

— ¡Pero Leanor es de nuestras mejores alquimistas! No podemos simplemente dejarla ir. — Huang Hua sabía la pérdida que constaba en el cuartel por la ida de Leanor. La guardia absenta ya se veía más débil que las otras y esperaba fortalecerla con la presencia de Leanor pero no pensaba que era capaz de escapar.

— Creo que es lo mejor para ella, de igual forma no olvidemos que ayer por la noche hubo una lluvia torrencial, deberíamos de buscar por la zona en caso de que le haya sucedido algo. — Por primera vez en la reunión Huang Chu tomó la palabra, su voz neutral a diferencia del resto, parecía no estar interesada en la reunión. — Además, preferiría no tener gente a la fuerza dentro de mi guardia.

El anuncio del mal tiempo durante la noche pasada al parecer empeoró los nervios de Nevra, quien al escuchar sobre eso, se levantó y con un susurrado “Necesito aire” salió de la sala con la cabeza gacha y a paso rápido. Sentía una gran falta de aire, sus manos temblaban sin parar y no podía controlarlas.

No tenía un rumbo fijo, sus pies caminaban por inercia mientras intentaba alejarse de la sombra que lo culpaba por la ida de Leanor, aun sabiendo que no lo fue.

Sin notarlo, sus pies lo llevaron al acantilado junto a la playa del cuartel, mirando a su alrededor, notó su soledad en el lugar y con cuidado, se sentó bajo el pasto del borde y finalmente se dejó llevar por sus sentimientos.

Primero fueron sollozos, luego los temblores aumentaron y finalmente dejó las lágrimas caer con dolor, recordaba este lugar hace siete años donde le pidió a Leanor acompañarlo durante toda su vida, donde por primera vez se arrodillo frente a su mujer preparado para decirle esposa.

Como olvidar las lágrimas que caían de su rostro y las lágrimas combinadas con la sonrisa más hermosa que vio en toda su vida, marcando sus hoyuelos y sus ojos dorados iluminados como dos soles, el choque de las olas contra el acantilado de fondo y el viento yendo hacia ellos, moviendo los rizos de Leanor y el cabello de Nevra.

Daría todo por retroceder el tiempo y vivir nuevamente ese momento, para poder evitar todo el dolor que le causó con las palabras hirientes que salieron de sus labios. Los mismos labios que le prometieron un futuro juntos en Eldarya.

A lo lejos sintió pasos, muchos pasos dirigiéndose al bosque y un par de pasos caminando hacia él, rápidamente se limpió las lágrimas que caían por sus ojos y se giró, encontrando a su hermana caminando con una sonrisa compasiva hacia él.

Karenn tomó asiento junto a él y posicionó su mano en el hombro de su hermano en busca de transmitir consuelo y con una sonrisa cómplice decidió romper el silencio que los ahogaba.

— Supuse que vendrías hasta acá, eres bastante predecible 

— No soy predecible, solo es su efecto 

Karenn rió con suavidad al escucharlo pero el silencio nuevamente tomó las riendas de la situación, ambos hermanos sentados a la par mientras miraban el movimiento de las olas bajo ellos, Nevra tenia una pregunta carcomiendo su cabeza, no sabía si era para recibir algún consuelo de su hermana o un consuelo para el mismo, en un susurro decidió aferrarse a la esperanza.

— Karenn ¿Crees que ella decida volver?

La vampira sabía lo complicado de esa pregunta y a la par, su respuesta, tomando aire y enderezandose, tomó la mano de Nevra entre las suyas, jugando con sus dedos mientras buscaba palabras.

— Luego de lo que me comentó Chrome, lo veo bastante complicado, no quiero decir que no volverá ya que no somos videntes, pero Leanor cuando toma una decisión la mantiene hasta el final. — Nevra bajó la cabeza intentando esconder las lágrimas que amenazaban, Karenn entendía su dolor pero no podía ser de mucha ayuda, intentando animar a su hermano se levantó y extendió su mano hacia el.

— La guardia está yendo a buscar algún rastro de Leanor, solamente para saber que no pasó la noche bajo la lluvia, con Chrome iremos ¿Quieres unirte?

Nevra lo pensó, estaba la posibilidad de no encontrarla y tal vez saldría más herido, pero a la vez quería luchar por volver a verla, si había posibilidad de encontrarla querría que ella supiera que a pesar de todo, la buscó. Decidido, tomó la mano de Karenn para levantarse.

— Sabía que decidirias unirte, vamos, Chrome nos está esperando en la frontera del bosque. — La sonrisa de Karenn logró iluminar un poco el corazón de Nevra, le devolvió la sonrisa de una forma más melancólica y ambos caminaron con rumbo hasta el borde del bosque, donde Chrome los esperaba con una gran sonrisa.

— ¡Nevra! Es bueno ver que te unes, un grupo de la Guardia Sombra va en camino hacia el este, nosotros iremos en dirección contraria. — Nevra asintió y decidió seguirlos, la pareja estaba más adelante que él por unos pocos pasos y extrañamente, verlos unidos le generaba melancolía por su relación pasada.

La complicidad de ambos, risas susurradas y miradas cálidas definen el cómo estaban dentro de su relación, la melancólica por su reflexión pasada volvía a atormentarlo, sin notarlo, Nevra se desvió del camino perdido en sus pensamientos y llegó a una parte del bosque que extrañamente desconocía. 

Era oscuro pero a la vez místico, derrochaba una leve humedad por la lluvia pasada y a la vez, por naturaleza, pequeños bichos brillaban en el lugar, iluminando el lugar con toques celestes. Había mucha flora en el lugar, flores de todos los tipos cuidadas con precaución qué caminar por el pasto se sentía hasta cruel.

Avanzaba admirando el lugar, los troncos de madera oscura y las luciérnagas qué estaban en el lugar a pesar de ser de día, a lo lejos, se divisaba una construcción pequeña y hogareña en un claro lejos del bosque, siendo escondida gracias al pesado bosque a su alrededor, la protección parecía hasta a propósito para esconder la cabaña.

Sabía que debía de volver a buscar a Karenn con Chrome, seguir buscando a Leanor por la dirección intencionada por los que liberaran la búsqueda, pero algo lo atraía hasta la cabaña, era un sentimiento extraño y familiar, un presentimiento que le decía que ella estaba más cerca de lo que creía y que las respuestas estaban ahí.

Tenía que ir hasta la cabaña.

Pero algo dentro de él le decía que saldría más herido con la respuesta que encontraría ahí. 

Caminó lentamente, con miedo y una inseguridad que rara vez mostraba, le llegaba a incomodar la sensación foránea, a medida que se acercaba, algo en el aire cambiaba, se volvía pesado con maana y una fuerza extraña de magia, sintiendo algo parecido a una barrera. Estando casi en el borde del bosque y a punto de entrar al claro, sintió movimiento en el lugar.

Escondiéndose detrás de un árbol y un arbusto, miraba como dos figuras salían del lugar, una mucho más baja que la otra figura, parecían hablar alegremente, la figura más pequeña parecía tímida e insegura por su forma de andar y la otra persona se movía con seguridad, seguro siendo la persona que vivía dentro de esa cabaña.

Nevra se acercó un poco más pero su movimiento llamó la atención de la figura alta, cuando esta persona se giró hacia el lugar donde estaba el vampiro, su sangre se heló y podría jurar qué su corazón se detuvo.

El dueño de la cabaña era Ezarel.

Y la chica a su lado era Leanor.

Cuando tuvo esa revelación, quiso ir hasta Leanor y convencerla de volver, pero cuando la vio sonreír de la forma que solo Ezarel lograba hacerla, decidió no involucrarse, quedando detrás del arbusto

No pasaron más de dos minutos cuando de un momento a otro, el lugar donde estaba la cabaña desapareció y se convirtió en la continuidad del espeso bosque que reinaba el lugar, eso agregado a la carga de maana. Era claro que Ezarel tenía un hechizo lo suficientemente poderoso para ocultar su hogar y ahora la ubicación de Leanor.

En ese momento, Nevra supo que todo entre ellos dos acabó, y terminó de la forma más amarga posible, con una despedida llena de dolor y con un vacío en su corazón que no lograria llenar con nada ni nadie.

Los minutos pasaron y él seguía sentado en ese bosque, reflexionando y viendo como la mitad de su alma estaba fuera de su alcance, estaba al otro lado de esa barrera que no podría pasar, las lágrimas caían mientras mentalmente se repetía lo mucho que la amó, con cada fibra de su ser.

Nuevamente pasos se acercaron detrás de él, diferentes a los de antes, podía reconocer que no era Karenn ni Chrome, sino que eran pasos más pesados y rápidos, posiblemente corriendo hacia él, no se giró, se quedó sentado aun ahogado en sus pensamientos. 

Una mano se posó en su hombro y unos segundos después, Lance se agachaba junto a él buscando acompañarlo en su luto, entendía su culpa y dolor por lo sucedido y que le gustaría volver en el tiempo, lo entendía más que nadie en ese cuartel.

A pesar del intento de ayuda de Lance, Nevra se negó a recibir consuelo y volvió a interponer sus murallas emocionales frente a Lance, sentía un gran dolor pero se negaba a que lo vieran, antes de que Lance le cuestionara su reacción, Nevra se levantó y sin mirarlo, le habló con una voz tensa

— Hay que volver, dile a Huang Hua que se cancela la búsqueda de Leanor. — Y con paso decidido, volvió al camino original con Lance detrás de él, sin siquiera mirar si Lance lo estaba siguiendo, solo quería ir rápido al cuartel y encerrarse en su habitación. 

El dragón entendía su reacción, sabía que durante todos esos años comenzó a mostrar barreras en forma de defenderse y negarse a aceptar lo sucedido, prefería ignorar que su ex prometida estaba en ese cristal a que aceptar que todo acabó. 

El camino de vuelta fue denso, Lance prefirió no decir nada y mantener su distancia con el vampiro mientras que Nevra caminaba con cierto pesar que buscaba ocultar con su paso firme, podría engañar a cualquiera menos a Lance que solía estar pendiente a los pequeños detalles.

Uno de los talentos de Lance era notar cada detalle de las personas, en el pasado lo usaba para lograr manipular al resto y una que otra vez para memorizar detalles de Leiftan, nada importante, ahora lo utiliza solamente como observación al resto.

Gracias a ese “talento” logró reconocer las emociones de Leiftan cuando lo encontró luego de dejar escapar a Leanor, conocía al aengel como la palma de su mano en todo aspecto, al igual que en los últimos años logró reconocer a Nevra y sus emociones.

El bosque que parecía infinito gracias a la tensión en el dúo finalmente llegó a su fin, desde lejos se podía reconocer la torre del C.G y en la frontera del bosque, estaba Karenn, Chrome, Eweleïn y Huang Hua esperando preocupados por Nevra, el sol ya había descendido y solo iluminaban los pequeños destellos de maana alrededor del lugar y la iluminación del cuartel que llegaba hasta la explanada.

— ¡Nevra! Estábamos preocupados, no volvías y Karenn perdió tu rastro ¿Dónde estabas? — Huang Hua tomó la palabra pero antes de recibir respuesta, ignoró a todas las personas que lo esperaban preocupados, sin mirar a nadie a los ojos, repitió el mensaje que le dijo a Lance minutos antes de llegar.

— La búsqueda se cancela, no quiero ver a nadie buscando a Leanor — Todos los presentes menos Lance lo miraron confundido, en especial Huang Hua y Chrome quienes decidieron cuestionar su abrupto cambio de decisión.

— ¡Pero no sabemos si está a salvo! Necesitamos buscarla para saber si está bien. — El primero en hablar fue Chrome, genuinamente confundido por su reacción cuando hace unos minutos estaba decidido a buscarla por cielo, mar y tierra. Para su mala suerte, Nevra no estaba abierto a ningún tipo de cuestionamiento incluso si era de forma amistosa y dándose una vuelta para mirar a Chrome a los ojos, habló sin miedo.

— Soy tu superior y mis decisiones no las cuestionas, acatalas si no quieres ser reemplazado.

Todos en la explanadas quedaron helados al escuchar como hablaba Nevra hacía Chrome, mas sabiendo que ambos eran medianamente cercanos por el noviazgo que mantenía el lobo con la hermana menor de Nevra, Karenn notó los ojos húmedos de Nevra y le susurró algo a Chrome, alejandolo lentamente de Nevra y sin cuestionarlo.

El vampiro volvió a tomar su camino hasta el cuartel, sentía las miradas cuestionandolo detrás de él mientras que Lance les contaba lo visto en el bosque, por suerte no había visto la parte de la cabaña desapareciendo ni a Ezarel junto a Leanor, prefería mantener eso en secreto, conocía bien a la guardia y a Huang Hua, lo suficiente como para saber que traerian de vuelta a Leanor a la fuerza si era necesario, sin considerar cómo se sentía ella al respecto.

Los pasillos se sentian mas estrechos de lo normal, se sentia ahogado en ese lugar y a la vez preso por su puesto dentro de la guardia, no podia irse y lo sabia, debia de aceptar la readidad y un cuartel sin Leanor le parecia una tortura, no se sentia capaz de pasar el resto de sus dias en un lugar donde sus paredes cuentan historias con finales tristes.

Finalmente en su oficina, buscaba formas de como sobrevivir en el cuartel, con todos los fantasmas de sus seres queridos atormentando, en especial el fantasma de Leanor que le recordaba sus errores y se negaba totalmente a aceptarlo.

Se negaba a vivir un duelo que lo perseguía desde hace 7 años.

Prefería seguir viviendo en la ignorancia, olvidar que Leanor existió en algún momento y fortalecer sus murallas, no dejando que nadie mire a través de él.

Ese día se hizo una promesa a sí mismo, olvidar la existencia del amor de su vida, negarse a aceptar que Leanor llegó a Eldarya, olvidar ese majestuoso año donde pasó de ser un hombre de mala fama a estar comprometido con la única mujer que vio más allá de su fama de mujeriego, olvidar sus ojos, su sonrisa, sus hoyuelos, su cuerpo, su forma de ser; sus manos con tantas cicatrices por el laboratorio, sus hombros llenos de pecas para contar, esos rizos y como amaba pasar sus dedos entre ellos.

Por el oráculo, la amaba tanto y olvidarla le parecía imposible, más cuando el cuartel gritaba su nombre por todas partes, en cada esquina había algún recuerdo entre ambos, desde una pelea absurda porque Nevra la interrumpió en la mitad de una creación en el laboratorio hasta el primer beso que compartieron en la mitad de la sala de las puertas.

Los meses pasaron y Nevra estaba más encerrado en sí mismo que nunca, dejó de entrar al laboratorio, solamente hablaba con Karenn y le costaba hablar con Chrome luego del trato que le dio en el bosque, su confianza en Huang Hua se había quebrantado desde que supo del trato que recibió Leanor al despertar, no hablaba con Lance ni con Huang chu, estaba totalmente aislado.

A medida que el tiempo avanzaba, un mensaje silencioso de dio a entender en el cuartel, estaba prohibido nombrar a Leanor si Nevra estaba cerca, en las reuniones se hablaba del sacrificio blanco como un suceso donde solo participó Leiftan y Valkyon, el vampiro dejó de ir al jardin donde esta el cerezo, en consecuencia, dejó de visitar a Valkyon.

A la vez, Leanor había logrado avanzar en su vida, la cabaña había obtenido un nuevo ánimo, Twylda se volvió una nueva madre para Leanor, la aengel no podía negar que la brownie tenía rasgos de su difunta madre; Mary Anne tambien se volvio familia para ella. Al principio fue complicado verla ya que le recordaba lo sucedido en la isla y a Mery, pero luego notó como Ezarel había logrado revertir el maana inyectado y con esto, Mary Anne volvió a ser una niña de alrededor 17 años.

Con Ezarel era una historia totalmente diferente, pasar dia a dia junto a su mejor amigo la hizo sanar más rápido de lo que creía posible, se sentía considerada y visibilizada con cada detalle, solía dar vueltas en el bosque en busca de materiales para Ezarel y a la vez, ayudaba en el huerto de Twylda y le enseñaba alquimia a Mary Anne, la vida tranquila que tenía era buena y se sentía en casa, aceptada.


***

Pasaron 9 meses desde la ida de Leanor, como rutina, se encontraba buscando unas plantas que necesitaba Ezarel para sus experimentos, las pidió con urgencia a pesar que la poción que estaba haciendo no era para nada en especial, simplemente quería terminarla ese mismo dia y que mejor que pedirle a Leanor; que estaba enseñándole sobre quimica a Mary Anne, que dejara sus clases de lado para buscar esas hierbas.

Caminaba sin rumbo buscándolas, no se alejaba mucho de la cabaña ni del bosque pero para este pedido en especifico, tuvo que salir de su zona segura, mientras buscaba las hierbas, anotaba diferentes cosas para luego enseñarselas a Mary Anne que no la dejaban explorar por seguridad.

En un momento donde estaba más alejada de la cabaña, sintió ruidos, parecidos a pisadas indecisas y lentas, algo parecido a un paseo sin rumbo parecido al de ella, pero los pasos parecían que no tenían un propósito para andar en las profundidades del bosque.

Los pasos se acercaban a ella, Leanor no temio, se mantuvo viendo las hierbas en busca de las que pidio Ezarel y a la vez anotando plantas que no habia visto antes o no les habia prestado atencion, se mantuvo arrodillada en sus asuntos hasta que un Gallytrot negro la derrumbó, Leanor ahogó un grito mientras temia ser atacada por el familiar, lo ultimo que esperaba era ser olfateada y luego ser lamida tal como si el familiar fuera un perro cercano a ella.

Sorprendentemente Leanor se dejo recibir el cariño, hasta solto varias risas por las cosquillas que le generaba el Gallytrot negro mientras que con sus manos intentaba detenerlo sin esfuerzo, en parte le recordaba a su propio familiar que la esperaba en la cabaña, un Axoloveal bebé muy dependiente de ella.

— ¡Shaitán vuelve acá!

Y en ese momento, el corazón de Leanor dejó de latir.

O comenzó a latir más rápido al ver como el vampiro de sus sueños llegaba corriendo detrás del Gallytrot, su rostro siendo una mezcla entre preocupación y enojo por la escapada de su familiar. Rostro que rápidamente cambió al ver que la persona que fue derrumbada por Shaitán y la razón de su escapada era nada más y nada menos que la mujer que le robó el sueño los últimos 9 meses.

El movimiento y el aire se congeló, Leanor miraba con asombro a los ojos de Nevra mientras que el vampiro soltaba un suspiro que no sabía que cargaba desde hace 9 meses, las palabras no eran necesarias para saber que ambos se extrañaron de una u otra forma, pero tanto Leanor como Nevra sabían que no podían estar juntos, no en esta vida.

Nevra tanteó el terreno y dio un paso hacia Leanor, al ver que su ex amada no daba indicios de alejarse, dio otro y otro hasta estar frente a ella y tenderle una mano para levantarla de la caída que provocó Shaitán, Leanor la tomó y el tacto se sintió como si quemara, como si fuera la primera vez que se vieron en esa sala del cristal y Nevra la ayudaba a ponerse de pie debido a sus lesiones y tu torcedura de tobillo.

Por unos segundos eternos, ambos no decidieron sacar la mano del otro, el tacto tan familiar y tan foráneo les parecía asombroso y a la vez, peligroso. La primera en sacar la mano fue Leanor para recoger su libreta con sus apuntes y Nevra la siguió con la mirada, sabían que habían palabras que decir, pero ninguno se atrevía. 

Leanor suspiró y decidió tomar la palabra temerosa de lo que pueda decir y causar, sus miradas ya hablaban por ellos, desprendían nerviosismo, angustia y amor de años atrás, con toques de familiaridad y un sentimiento ajeno.

— Tengo que volver con Ezarel…

Y antes que la aengel diera media vuelta, Nevra la detuvo sosteniendo su muñeca y mirándola con dolor, no quería dejarla ir nuevamente, no sin decirle todo lo que lleva guardado dentro de él desde que Leanor se sacrificó. 

— Leanor por favor escuchame.

— Ezarel me está esperando, tengo que ir…

— Leanor desde que te fuiste no he parado de ser miserable — Leanor se detuvo pero no lo miro, se mantuvo de espalda escuchando a Nevra mientras que el vampiro bajaba su mano hasta la mano de Leanor, entrelazando los dedos de ambos.

— No duermo bien por miedo a soñar contigo, no salgo de mi oficina, no puedo entrar al laboratorio ¡Ya ni hablo con Karenn como antes! No soy el mismo Lea, me cambiaste desde el día uno que pisaste Eldarya y mi vida durante ese año no pudo ser más hermosa.

Leanor negaba con su cabeza al escuchar esas palabras y se giró para mirar a Nevra con ojos llorosos y cansados, entendía el peso de sus acciones en Nevra pero también sabía que lo mejor era que ambos siguieran adelante de la relación que tuvieron.

— Nevra… simplemente no, por favor, déjame ir, déjame ser libre, en esta vida no funcionamos, pero tal vez en otra vida-

— ¡No! Leanor, intentemoslo de nuevo — La mano libre de Nevra acariciaba su rostro con cariño, ambos bastante cerca del otro, no había necesidad de hablar fuerte, unos susurros eran suficientes para escucharse entre ellos, su mano limpiaba la lágrima qué caía de la mejilla de su ex novia mientras apreciaba esos detalles por última vez.

Leanor apoyó su mejilla en la mano de Nevra buscando consuelo y el calor familiar que desprendía Nevra, a pesar de eso, no se lograba sentir bien, no se sentía en casa así como hace 8 años, donde mirarlo a los ojos podría calmar todos sus miedos, ahora solo los aumentaba.

— Nevra, lo nuestro no se puede alargar más,  en esta vida no se pudo por todos los obstáculos, pero en otra tal vez logramos mantenernos juntos a pesar de todo. — Sus manos ahora sostenían el rostro lloroso de Nevra, lágrimas cayendo como cascadas mientras que miraba con tristeza y amor a la mujer frente a él, gracias a la cercanía que tenían, juntaron sus frentes preparándose para la despedida final.

— Uno más. — Leanor lo miró extrañado, sin entender a lo que Nevra se refería pero no se separó de él, intentando memorizar cada detalle de él y no olvidarlo — Dame un beso mas y me iré por donde vine, solo… uno más para no olvidarte.

Y no pasaron ni segundos para que Leanor sostuviera con fuerza el rostro de Nevra y le diera un beso lleno de sentimientos escondidos con sabor a despedida y unos toques amargos de dolor, Nevra mantenía una de sus manos en el rostro de la aengel y su otra mano en la cintura de ella, tomándola con miedo a que desaparezca.

Ninguno se atrevía a romperlo, sabían que en el momento que rompieran el beso, cada uno tomaría su camino y se alejarían, se sentían las lágrimas caer de ambos y un sollozo de Leanor hizo que se rompiera el beso más no la cercanía, ambos manteniendo sus frentes unidas, asimilando la despedida.

— En otra vida, donde no haya dolor ni sufrimiento dentro de nosotros, búscame, te estaré esperando. 

Lentamente se separaron, aun con lágrimas cayendo Leanor le dio una última mirada y en un susurro que atravesó todo el bosque, confesó algo que le dolería toda la vida a Nevra.

— Muchas gracias Nevra, no hubo día que no te ame e incluso hasta el día de hoy puedo decir que te amo como nunca. 

— Yo también te amo Leanor… y nunca amaré a alguien como lo hice contigo.

Con una sonrisa, Leanor tomó el rostro de Nevra y lo agachó levemente para plantar un beso en la frente de Nevra qué el vampiro replicó con rapidez, luego de miradas qué no querían terminar la conversación ni lo que tenían, Leanor se dio la vuelta y con un suave “adios” se retiró del lugar, volviendo a la cabaña con lentitud para reflexionar sobre lo sucedido.

Nevra por otro lado estaba parado viendo como dejaba ir a la mujer de su vida luego de entregarle su corazón en bandeja y el dolor era indescriptible pero no la forzaria a estar junto a él, en el camino de vuelta al cuartel no pudo evitar pensar en lo dicho por Leanor.

Y tal vez tenía razón, que en esta vida no se podría.

Y nunca espero con tantas ansias la otra vida donde podía estar junto a ella sin miedos ni prejuicios, confiar en ella, amarla, demostrarle todo su cariño con detalles, palabras, acciones y todas las formas posibles para darle a entender que la amaba y aun la ama como el primer día.

Nevra suspiró y cuando llegó al cuartel se encontró a Leiftan quién con una sonrisa compasiva le daba a entender que estuvo en su posición algún día. Desde ese día, no volvió a adentrarse a ese bosque, seguiría adelante con el recuerdo de la mujer que tuvo y de lo que fueron y no vivir ahogándose en lo que pudieron ser.

Sabía que Leanor hubiera preferido eso.

Notes:

Y FIN, colorín colorado este cuento se ha acabado, muchas gracias por leer hasta acá y espero que les haya gustado, aclaro unas cosas del relato acá, en la línea temporal original de Nevra y Leanor esto NO sucede, esto es un final alternativo de ambos. Ellos no terminan juntos ya que no es sano para ninguno a pesar de que se siguen gustando y finalmente, Mary Anne no recuerda lo sucedido con Mery luego de que Ezarel eliminara el maana de su sangre, cualquier duda igual la puedo responder juju, ahora si muchas gracias!!! recuerden mi twitter (o X) en caso de que quieran saber más de otros escritos de Eldarya y de CDM y CDMNG.