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Español
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2025-05-05
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La casa de dulce

Summary:

Desde que un apuesto hombre llamado Warlock lo había rescatado y acogido en su casa, Hansel ha estado engordado y con su creciente apetito, junto con unos extraños antojos, su cuerpo sufrirá aún más cambios.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Hansel frunció el ceño cuando no pudo cerrar sus jeans esta mañana. Desde que había sufrido el accidente, un apuesto hombre lo había alojado en su acogedora casa hasta que la nieve se despejara. El único problema era que lo cuidaba tan bien que su cintura sufría los estragos.

Desde un pequeño aperitivo, alguna golosina o una comida apetitosa. Warlock, aquel hombre apuesto aficionado a los suéteres de lana siempre se aseguraba que su estómago nunca estuviera vacío, con el pretexto de que ayudaba a su recuperación.

Hansel calculaba que había engordado unos diez kilos desde el accidente y con su pierna herida, añadiendo su gran facilidad para engordar, era seguro que acumularía más tallas y kilos pronto. Aunque no podía culpar a Warlock del todo, no era cómo si se hubiera controlado por el bien de su cuerpo, debía admitir que se había dejado llevar y le había dado rienda suelta a su glotonería.

Cuando escuchó que lo llamaban a comer, supo este día también se abarrotaría. No podía ser grosero con su anfitrión.

...

Warlock tenía la extraña habilidad para adivinar sus comidas favoritas y en el momento exacto en el que se le antojaban. Desde espagueti con albóndigas, pizzas, hamburguesas, ravioles, pasteles, pays, cupcakes...todo se le daba al instante.

Conforme Hansel subía de peso, su apetito empeoraba. Pronto sus abdominales que había mantenido con tanto ahínco, fueron enterrados en una suave capa de grasa. El rubio se lamentó al principio, pero después de frotar y masajear su nueva barriga, se había dado cuenta de que no le molestaba en lo absoluto, incluso le gustaba.

Cuando se preguntó que pasaría si seguía cultivando su masa, algo que había permanecido dormido dentro de él había despertado con fiereza y ya no podía contenerlo. Su estómago seguía bramando y reclamando comida, y él seguía alimentándose.
...

Los días pasaron y la cintura de Hansel se ensanchaba rápidamente con las atenciones de Warlock. El suéter antes holgado, ahora se pegaba a su torso. Y los nuevos pantalones se encarnaban en su carne y lastimaban sus muslos regordetes.

El rubio acarició su panza pensativo, era más grande y blanda. Si seguía engordando adquiriría una perfecta forma redonda. Podía imaginarla perfectamente, un globo terráqueo de carne voluminosa y brillante que rebotaba a cada paso. Le dio otra palmadita tentativamente, observando como se ondulaba y rebotaba. Sus mejillas adquirieron un fuerte tono carmesí al percatarse que su trasero y sus caderas también estaban ensanchándose. Parecía que su cuerpo estaba vengándose por todo el control que le había impuesto durante años y ahora su estómago no dejaba de bramar, demandando todo lo que antes se privó.

Con mucha vergüenza tenía que admitir que si no contenía la respiración los botones no tenían ninguna esperanza de cerrar, que en cualquier momento sus pantalones reventarían. Que pronto necesitaría ropa nueva y que su figura ágil y delgada era cosa del pasado. Que el voraz apetito que lo estaba aquejando desde que Warlock lo rescató y con su movilidad limitada, sería muy difícil bajar los kilos que había ganado. Tenía la certeza de que si se dejaba llevar, podría llegar a ser enorme, más de lo que hubiera imaginado. El corazón de Hansel dio un brinco, no sólo de terror, si no por el peso de la humillación cerniéndose sobre él. Era algo que jamás había sentido en su vida, el placer indescriptible de ver su barriga en expansión.

Se imaginaba acumulando más grasa, de pasar a ser simplemente regordete a ser voluminoso y pesado como un planeta. Su cintura, antes estrecha, expandiéndose pavorosamente hasta convertirse en un colosal destructor de cintos.

Hansel sacudió esos pensamientos, por su puesto no dejaría que eso pasara. No podía hacerle eso a su cuerpo. Le diría a Warlock que necesitaba hacer una gran dieta. Él entendería, estaba seguro de que lo haría.

...
Su petición para una comida menos calórica fue olvidada en algún punto del camino. En cambio, tenía más antojos raros y Warlock felizmente se los cumplía todos. Cómo resultado, el botón de su pantalón estaba resintiéndose peligrosamente, sus muslos y su trasero le dolían por estar demasiado apretados en la tela. Por no de decir que su barriga era aún más prominente y se asomaba de su suéter cada vez que levantaba sus brazos.

Hansel notaba que cada día se cansaba más, que cada vez era más difícil moverse y no sólo por su pierna mala, si no por el peso extra que estaba cargando. Un día no podría levantarse por si sólo ¿Y qué sería de él? ¿Dependería más de Warlock?

Unos gorgoteos salieron de su interior y sus mejillas (ahora más llenas) se ruborizaron.

_Estoy engordando_ le dijo al otro hombre en cuanto dejó su bandeja de galletas sobre la mesita de la sala.

_Yo creo que te ves muy saludable_ le respondió Warlock meloso, mientras se sentaba a su lado y frotaba su vientre con cariño_ .Pero necesitas comer más para tu recuperación.

Hansel iba a decir algo más cuando unos gruñidos provenientes de su estómago lo detuvo. Los labios en forma de corazón del castaño se curvaron en una hermosa sonrisa.

_¿Lo ves? Tienes mucha hambre, precioso. No debes restringirte

Eso despertó algo en Hansel. Hambre. Más hambre. Descansar. Comer. Engordar. Devorar todo. Engordar demasiado. Dejar que Warlock lo cuide y lo llene.

Todos esos pensamientos desfilaron en su mente y no sabía como lidiar con ellos. Sólo sentía el impulso de meterse una galleta tras otra, mientras su mejillas se hinchaban.

Warlock sonrió complacido al ver como Hansel se rendía ante su creciente apetito y se engullía todo lo que le daba, mientras trazaba círculos en su prominente barriga. Se preguntó como se sentiría si de pronto su ropa se encogiera y tuviera la mayor parte de su vientre expuesto. Sentir las caricias de Warlock sin ninguna tela de por medio y con la seguridad de que su cuerpo estaba cambiando y embarneciendo, debía ser algo increíble.

...

El suéter navideño le quedaba bastante pequeño, juraba que no estaba así hace apenas una semana. Hansel intentó bajar el dobladillo, pero era inútil, un gran tira de piel sonrosada y brillante luchaba por quedar expuesta. Suspiró derrotado e intentó arreglar su cabello lo mejor que podía. Era un poco más largo de lo que solía ser, tal vez debería cortarlo pero protegía sus orejas del intenso frío. También tenía una barba incipiente que disimulaba un poco sus mejillas rollizas y los inicios de una papada

El estómago de Hansel bramó ferozmente con la promesa de comida y la frotó suavemente, casi con dulzura. Caminó pesadamente con la ayuda de su muleta, su amigo lo estaba esperando en la cocina. Sabía que tenía un banquete preparado especialmente para él y que lo instaría a comer más. Que acariciaría su vientre más lleno, feliz por ver a su invitado atracándose sin ningún decoro.

Tal vez eso quería, que engordara más. Que sea más voluminoso y pesado de lo que ya era. Que reventara el botón de su pantalón y desgarrara la ropa frente a sus ojos.

Y no sabía que hacer con esa información.

En cuanto Hansel bebió el ponche y su barriga gorgoteó de hambre, todas sus dudas se disiparon. Sabía que no podía defraudar a Warlock, lo había salvado después de todo. Lo menos que podía hacer era devorar todo lo que había preparado para él. ¿Qué era una cuantas tallas más?

Con cada bocado que Warlock le metía a la boca, su estómago gorgoteaba y rugía con más fuerza. Se preguntaba como se había contenido tanto tiempo. Sufriendo con esa horrible comida insípida, contando calorías y matándose en el gimnasio, cuando nada de eso le había traído felicidad.

Hansel podía sentir como su cintura se ensanchaba primero ligeramente, luego de manera más brusca conforme seguía abarrotándose. Frotó en círculos su masa, estaba burbujeando desde adentro, sonrió al imaginarse más voluminoso con todo su cuerpo lleno de valles y colinas, rebotando al vaivén de sus movimientos. El sonido de la tela desgarrándose lo sacó de sus cavilaciones. Bajó su mirada y observó con asombro como su vientre definitivamente más gordo y lleno estiraba su feo suéter de navidad.

_Oh, dios..._gritó Hansel de asombro.

Se había expandido en este corto lapso tiempo. No podía ser. Era imposible.

_Necesitas unos pantalones más elásticos_ ronroneó Warlock, mientras le daba unas palmaditas a la nueva extensión de carne. Como si nada hubiera pasado. Esto estaba mal, muy mal, pero se sentía muy bien.

_¿No ves lo que acaba de suceder?

_Si, alguien está alimentándose como se debe. Además, es Navidad. No importa si comes un poco más.

Hansel observó su ahora enorme barriga con detenimiento. Claro que el reno de su suéter se había deformado. Claro que el botón de su pantalón amenazaba con reventarse, y se habían desgarrado algunas costuras. Claro que su vientre estaba casi totalmente expuesto en toda su redonda gloria. La situación era vergonzosa pero le alegraba que sólo Warlock hubiera presenciado todo.

_Pensándolo bien...Creo que aún tengo espacio para el pastel de frutas.

_Me encanta que tengas el espíritu navideño.

Su estomago gruñó de felicidad ante la promesa de más comida y el botón de su pantalón al no poder con tanto castigo salió disparado, chocando en algún punto de la cocina.

...

Hansel se sentía como un oso invernando. Sólo comía, descansaba, dormía y acumulaba grasa para protegerse del frío. Y en apariencia también parecía un oso, tenía una barba más espesa, su cabello era un poco más largo, se ruborizaba con más facilidad, por no decir que oficialmente su barriga era tan voluminosa y turgente que se estremecía cada vez que respiraba y lo aceptó con una naturalidad que hasta a él mismo le sorprendió.

Warlock tuvo que cambiar todo su guardarropa, pero ambos sabían que a este ritmo tendría que volver a cambiarla en unas cuantas semanas.

La posibilidad de crecer aún más lo abrumaba y lo entusiasmaba al mismo tiempo. Quería que Warlock apretujara sus rollitos y le dijera lo obeso que era, y lo cerdo que se vería pronto. Apreciaba su ternura y sus palabras de aliento, pero algunas veces necesitaba esa humillación.

_Voy a engordar demasiado si me sigues alimentando así_ dijo, medio en broma, medio en serio, cuando Warlock sacó otro pay del horno.

Podía jurar que el otro hombre se deleitaba al ver su vientre más voluminoso. Cada vez que la ropa le quedaba más pequeña o bufaba al levantarse, había un extraño brillo lobuno en sus ojos que no podía descifrar pero lejos de asustarlo le gustaba.

_No me importa si subes unos kilos más. Te sentarían bien.

_Ten cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad.

_Creo esa es decisión de tu cuerpo y parece que le encanta la idea.

Hansel se sonrojó hasta las orejas. ¿Warlock también lo había notado?

...

Los verdes retoños emergieron de la nieve derretida y al mismo tiempo un ombligo tuberoso y bulboso brotó como un botón de rosa. Hansel siempre lo tocaba inconscientemente y la cúspide de su vientre había adquirido un tono sonrosado por esta acción.

_Debes dejar tu ombligo tranquilo, se pondrá rojo_ le amonestó Warlock, untando aceite en su piel irritada por el rápido crecimiento.

_Pero pica_ se quejó Hansel. Su barriga había dejado de ser simplemente regordeta, era voluminosa, dura y tensa al tacto. Era un milagro que no le salieran estrías pero no quería tentar a su suerte.

Warlock suspiró y colocó ambas manos a los costados de su vientre. La mayor parte estaba al descubierto, el suéter que le había regalado recientemente no podía cubrirlo en su totalidad. Su piel era más sensible, tal vez en un futuro cercano no debería usar ropa en lo absoluto.

_¿Qué tal si te consiento con un pastel de limón y te doy más masajes?

Hansel amasó uno de sus pectorales y fingió pensarlo. Acababa de comer pero su estómago parecía jamás saciarse. Una vocecita le decía que esto era preocupante, que tenía que detenerse, pero siempre la acallaba con la promesa de más postres.

_Está bien, pero si destrozo este pantalón es tu culpa.

_No te preocupes cariño, ya tengo unos nuevos pantalones más grandes y elásticos especialmente para ti.

Por un breve instante el brillo en los ojos de Warlock lo asustó, esto sonaba como una invitación a que dejara de luchar, a que continuara con lo que estaba haciendo y antes de irse apretujó uno de sus rollitos amorosamente.

Hansel juraba que podía escuchar como su pantalón crujía alrededor de su cintura, era la primera vez que le hacían esto y algo le decía que no sería la última.
...

El apetito del rubio empeoró conforme más masivo era, sus brazos antes musculosos y firmes, se engrosaron por la grasa. Sus dedos antes delgados, se pusieron como salchichas. Sus mejillas se redondearon y su adorable papada suavizaba su quijada.

Warlock apretujaba sus rollitos, que eran tan grandes que no podía abarcarlas con la mano, como si supervisara cuanto estaba creciendo. Le daba palmaditas a su abdomen cada vez que terminaba una ronda de comida o cuando eructaba. Pellizcaba juguetonamente su ombligo y colocaba su mano en su trasero, midiéndolo y diciéndole que era más grande que el día anterior.

Sus pectorales se ablandaron y se suavizaron, habían dejado de ser firmes para redondearse. Eran tan sensibles que al más leve toque lo hacía estremecer. Cada día eran más sonrosadas y sus pezones se endurecían, incluso a través de la tela.

Su barriga parecía un caldero de vida, siempre retumbando, siempre creciendo. Warlock se aseguraba de que nunca estuviera vacío, al primer rugido de hambre siempre había un bocadillo, alguna dona o un cupcake a la mano.

Hansel agradecía de que siempre hubiera comida en cada punto estratégico de la casa, de que el refrigerador y la alacena estuvieran muy bien equipadas. Sentía que debía alimentarse lo más posible y prepararse. Cada centímetro que ganaba alrededor de su cintura se sentía como un gran logro.

Paulatinamente, se hizo más indolente y perezoso, y dejó que toda la responsabilidad recayera en Warlock. Algo le decía que era su proveedor y que su deber era mantenerlo redondo y contento.

Cada vez le era más difícil levantarse del sofá o de los asientos y cada vez era más difícil encontrar nueva ropa que le quedara. Su suéteres se habían encogido y la mayor parte de su vientre estaba siempre expuesto, sus pantalones apenas contenían su crecimiento. La vergüenza se había desvanecido completamente y un orgullo por lo que estaba progresando tomó su lugar.

Warlock un día palpó su vientre como si lo examinara y tomó la decisión de que necesitaba nutrimentos extra. Empezó a prepararle malteadas de chocolate y de fresa, con mucho helado, que lo mantenía saciado algún tiempo pero que ensancharon aún más sus caderas. Hansel gemía en ocasiones, sentía como se engrosaban. Su pectorales también se rellenaron y ahora eran unos pechos blandos y tiernos. Todo su cuerpo le dolía y nunca se había sentido tan excitado.

A veces se preguntaba cuando había perdido el control, pensaba que era un sueño y que iba a despertar. Pero su glotonería y su deseo por ser más grande siempre terminaban ganando.

Su mayor crecimiento llegó cuando terminó la malteada más espesa y espumosa que hubiese probado en su vida, su estómago burbujeó por dentro y en un segundo avanzó como liquido espeso, haciendo amago de reventar su prisión de tela. Los nuevos pantalones cómodos y extra grandes que Warlock le había regalado hace apenas dos semanas, en cuestión de minutos estaban estirándose ante su impecable expansión. El elástico alrededor de su cintura cedió a la presión, estallando dramáticamente, dejando escapar su masa tibia. Hansel volteó a ver su trasero, también se estaba agrandado y había roto los pantalones por detrás. Consternado por lo que le estaba pasando a su cuerpo y muy emocionado a partes iguales, frotó su globo de carne para sentir como se dilataba entre sus dedos. Soltó un fuerte eructo de satisfacción y su cuerpo se hinchó con renovada fuerza, su suéter rodó, exponiendo más de su piel tensa, brillante y sonrosada.

Warlock sujetó su vientre justo a tiempo antes de que perdiera el equilibrio. Al ver su nuevo tamaño se estremeció. ¿Esa tremenda panza era suya? ¿En qué momento había perdido su abdomen plano y su cuerpo perfectamente esculpido?

_Creo que deberías sentarte_ le propuso Warlock aún cargando su enormidad y acariciando cariñosamente su costado_ .Ya eres más grande, cariño. No deberías hacer mucho esfuerzo.

_Si, debería descansar _ Hansel le dio la razón, tener esas grandes manos aliviando su carga y haciéndole sentir aún más gordo, no se sentía tan mal. Quería estar así un rato más.

...

Con la llegada de la primavera, Warlock había equipado su alacena con más comida de lo que era humanamente posible. La cintura de Hansel seguía ensanchándose en consecuencia y su trasero había adquirido el tamaño de un tanque. Su panza se sentía extraña todo el tiempo, como si tuviera movimientos en su interior, aunque lo atribuía a los gases.

De vez en cuando unos extraños antojos nocturnos le aquejaban y Hansel era obligado a levantarse de su cama con la ayuda de su muleta y asaltar el refrigerador. Pero con el tiempo sus antojos eran más frecuentes y empezó a llevar comida en su habitación para paliar su apetito.

¿Qué era lo que le estaba pasando? Desde que Warlock lo había rescatado y lo cuidaba se había convertido en un esclavo de su estómago. Tal vez debería irse y tratar de comunicarse con sus amigos y familiares antes de que su trasero no quepa en ningún asiento. Warlock no lo tenía secuestrado, tenía seguridad de eso. Ninguna puerta estaba asegurada, ninguna ventana atascada. Era sólo que la idea de regresar a su vida de antes llena de restricciones, le era insoportable. Aquí tenía todo lo que podría desear, el único precio que tuvo que pagar era que sus duros abdominales fueran enterrados en una suave capa de grasa. Pero si alguien le preguntaba, dejar que su cuerpo tomara la forma que estaba destinada a formar, era liberador.

Hansel quería tener una cinta métrica a la mano o una báscula para registrar que tan rápido estaba progresando. Aunque a estas alturas, seguramente necesitaba una báscula industrial. Quería sentir todo el peso de la humillación cerniéndose sobre él, una prueba palpable de su desenfreno y poco autocontrol. No podía dejar de tocar sus valles rebosantes y apretujar sus rollitos de grasa. Todas las noches se despertaba con fuertes oleadas de hambre, devoraba algunas golosinas o bocadillos que había guardado en los cajones y al instante caía dormido de nuevo. Siempre se despertaba sintiendo su barriga más llena y pesada.

Esos aperitivos nocturnos le ocasionaban extrañas pesadillas. Pesadillas dónde estaba de regreso a su vida cotidiana intentando recuperar su figura delgada pero siempre fallando. Dónde se rendía a su glotonería y reventaba su ropa frente a los ojos de Warlock, o dónde era montado con fuerza cómo si quisiera embarazarlo.

Hansel se metió la última fresa de chocolate a la boca, tal vez su amigo se daría cuenta y le diría cerdo glotón.

La idea de ser humillado finalmente por tan apuesto hombre no le desagradaba en absoluto. Tal vez lo necesitaba tanto como llenaba esta panza. El rubio devoró todos sus bocadillos nocturnos, cayó profundamente dormido, rodeado de envoltorios y arrullado por la sensación de saciedad, con su impresionante barriga desnuda subiendo y bajando el ritmo de su respiración.

Si había un animal que lo representaba, ese sería un felino embarazado y regordete, extremadamente agotado y drenado.

Hansel estaba cansado, muy cansado, y pensaba que necesitaba un masaje urgentemente. Pero Warlock no estaba cerca.

Dos manos grandes y poderosas, amasando su globo de carne lo despertaron de repente. Y Hansel gimió de placer.

_Uhmmm, parece que tienes mucha prisa por crecer. Eso me gusta_ le dijo la extraña figura, lo único que refulgían eran sus ojos.

_No puedo evitarlo, hay comida muy sabrosa aquí.

_Eso es muy bueno, mi pequeño. Deberías comer más. Te has restringido mucho tiempo. Vas a tener, más y más hambre y vas a ser enorme. Pero lo disfrutarás, te lo prometo.

Hansel se sentía mareado, como cuando tomó todo el ponche de Navidad. Las palabras de esa figura ensombrecida no lo aterrorizaban, sentía que lo que lo estaban preparando para lo que se vendría. Ya era enorme, ya había sobrepasado sus limites. Sólo quería ver hasta donde podía llegar.

_¿Qué tan inmenso seré?

_Eso depende.

Esas palabras abrían un gran abanico de posibilidades. Ya lo había pensado antes, ser demasiado grande para moverse, que Warlock tuviera que atenderlo a tiempo completo y que todos los muebles tuvieran que ser reemplazados por unos más anchos para que pudiera acomodar su gordo trasero.

Aquí nadie lo juzgaba, sólo recibía cumplidos y muestras de afecto. El cuerpo de Hansel era libre de expandirse todo lo que quisiera y eso, honestamente, lo ponía codicioso.

_Tu eres el culpable de que esté así, ¿verdad?

El misterioso ser colocó su inmensa mano sobre la cúspide de su vientre e inmediatamente se formaron unas pequeñas ondulaciones. Los dedos eran demasiado largos para ser humanos pero la necesidad de ser tocado aumentaba.

 

_Desde el momento que te vi, suave y tierno, deseé llenarte con mi semilla. Y te llené más de lo que esperaba.

Hansel estaba demasiado adormilado como para entender sus palabras. Sólo tenía la seguridad de una cosa. Debía ser llenado de nuevo. Físicamente lo necesitaba.

_Entonces...hazlo de nuevo. No quiero sentirme vacío.

La gran criatura palmeó su enorme barriga, provocando que se estremeciera y gorgoteara. "¡Por dios, soy una tina de manteca!" pensó el rubio ruborizándose, conteniendo sus ganas de resollar como bestia en celo.

_Pobrecito, ya eres grande. ¡Y quieres más!

El otro sabía perfectamente como maniobrar su voluminoso cuerpo, facilitando que se pusiera en cuatro y sosteniéndolo con una fuerza sobre humana para que su gorda panza no lo atrajera hacia abajo. Hansel bajó la mirada, sus pechos colgaban y su barriga estaba a un buen camino de tocar el colchón. Casi gemía de anticipación.

_Mira lo enorme que eres_ le susurró el otro a su oído, trazando círculos alrededor de su ombligo con sus largos dedos para luego darle palmaditas justo en la curva más llena de su barriga_ .Tan redondo, tan pesado, tan voluminoso. Apenas puedes moverte, pastelito. ¡Y pronto serás más grande!

_No puedo evitarlo, mi cuerpo... simplemente engorda con facilidad. Siempre ha sido así. Por años me privé de lo que me gustaba para que mi gordo trasero no se desbordara de los asientos, pero ahora ya no me importa _ se detuvo Hansel abruptamente, cuando sintió cómo esa gran mano tomaba su obra con posesión y lo atraía para insertarse a fondo_ .Ahhhh, me encanta lo que me está pasando. Quiero seguir aumentando la capacidad de mi panza, quiero que mi trasero sea más frondoso y gelatinoso, y que no quepa en ningún asiento. ¡Por fin dejaré que mi cuerpo se expanda todo lo que quiera!

_Estás tan desesperado por llenar esta panza, cariño. Vas a ver, engordarás con mi semilla en poco tiempo.

El resto de la noche fue cabalgado salvajemente hasta que se cansó, rellenado con el potente liquido primordial una y otra vez. Jamás se había sentido más feliz. Cuando amaneció, Hansel no tuvo fuerzas para levantarse de la cama. Su vientre se cernía sobre él, más redondo, más pesado, más sonrosado.

...

_ Creo que deberías guardar reposo_ le sugirió Warlock visiblemente preocupado.

_Yo también lo creo_ bufó Hansel, con una mano frotaba su vientre casi totalmente expuesto y con la otra se apoyaba fuertemente de su muleta.

Desde que había tenido esos extraños sueños, su crecimiento se había acelerado. Ya no podía ver sus pies a través de su circunferencia, mucho menos colocarse sus zapatos y apenas podía mantener el equilibrio.

_¿Cuando esa camiseta se encogió tanto?_ preguntó el castaño genuinamente, mientras medía su cúpula hinchada con sus manos.

Hansel soltó una risita y posó su manos sobre la de Warlock. Inmediatamente se ruborizó, esto se sentía un gesto demasiado intimo.

_No me acuerdo muy bien. Pero con tus atenciones, es obvio que engordé. Antes era un palito.

_Todavía me acuerdo la primera vez que te vi. Eras tan delgado y te preocupabas por las calorías. Me alegra de que abrazaras tu vida hogareña. Vamos, es hora de comer.

El rubio se acomodó en su silla y no pudo evitar notar que su barriga era demasiado grande para su regazo, se veía incluso más grande que cuando estaba de pie. Tampoco pudo evitar notar que los asientos eran más anchos. ¿Acaso Warlock estaba adaptando la casa para las nuevas dimensiones que adquiriría?
Ya se le dificultaba levantarse, todo su cuerpo rebotaba a la menor provocación y la papada casi ocultaba la mayor parte de su cuello. Su diminuta camiseta sólo podía cubrir sus gordos pechos.

¿Pero a Warlock le gustaría verlo más grande? Su corazón anhelaba que así fuera. A Hansel le gustaba lo que le estaba pasando y no tenía intención de detenerse.

Soltó un bufido cuando se percató de que su masa lo obstaculizaba de la mesa, pero después sonrió y situó el plato de waffles en el inicio de su vientre, estaba equilibrado perfectamente.

_¡Oh, bebé!. ¡Lo siento, debí darme cuenta!_ se disculpó Warlock en cuanto regresó, profundamente apenado por su descuido.

_No tienes que preocuparte. Esas cosas pasan_ lo reconfortó Hansel, frotando su vientre en círculos _ .Uy, parece que también necesito nuevos pantalones, no están abarcando muy bien mi panza.

Intentó subir el elástico de sus pantalones para demostrar su punto. Warlock sólo sonrió al verlo gordito y refunfuñando.

_No te preocupes, voy a darte todo lo que necesitas.

...

_Warlock...ya no me queda esta ropa_ se quejó cuando intentó enfundarse en sus pantalones elásticos favoritos. Estaban estancados en sus gruesos muslos llenos de celulitis.

_Te dije que usaras tus nuevos pantalones_ le respondió Warlock_ .Estos no van a subir y lo sabes. Sólo déjalo ir.

_Pero los nuevos me hacen lucir...embarazado.

El hombre más alto soltó una pequeña risita y frotó su barriga con reverencia, ya era tan grande y tan pesada que obligaba a sus regordetas piernas a separarse cada vez que se sentaba. Unas cuantas donas más, y alcanzaría sus rodillas.

_Te verías tan tierno y ya te portas cómo uno. Siempre gruñón, siempre hambriento, siempre cansado y todo te duele.

_Pero no lo estoy_ resopló Hansel ruborizado.

_Bueno, de todas las parte de tu cuerpo, tu panza es la que más engorda.

_¿Lo crees?_ Hansel se puso de perfil frente al espejo. Efectivamente, su abdomen era lo que más sobresalía y ya le habían aparecido algunas estrías cerca de las caderas. Pero lo que más llamaba la atención era su ombligo tuberoso y bulboso, que se erguía como un arpón_ .Parece que estoy embarazado de quintillizos.

_Tal vez estás cargando a más_ bromeó Warlock, abrazándolo por detrás y tamborileando su protuberancia con sus dedos.

...

Hansel cada día se agotaba más, pasar de su cuarto al sofá era una faena monumental. Su cuerpo se había llenado de curvas y valles. Todas rebotando y chocando entre si.

Tal vez Warlock tenía razón, tal vez estaba radiando de fertilidad. Toda la grasa no sólo se acumulaba en su vientre, si no en sus caderas y trasero. Aunque definitivamente su barriga era la parte de su cuerpo que más destacaba, era más voluminosa, pesada y redonda de lo que jamás se hubiera imaginado que podría llegar a ser, con una ligera forma de huevo. Cuando entraba a una habitación siempre bromeaban de que era lo primero que se veía, aunque la realidad saltaba a la vista.

_Warlock...me siento extraño. ¡Siento que estoy a punto de reventar!_ bufó el rubio lastimeramente, su pierna no se había recuperado del todo y jamás se adaptó a su peso cambiante. Era cada vez más difícil ponerse de pie y con su vientre en expansión era más complicado mantener el equilibrio.

_Deberías descansar, cariño_ le dijo Warlock claramente preocupado, antes siempre había un todo de diversión cada vez que veía a Hansel un poco más pesado. Pero ahora su mirada demostraba algo de preocupación.

Hansel resopló y acomodó su descomunal barriga en la superficie más cercana como si fuera lo más natural del mundo. Instantáneamente suspiró aliviado y frotó en círculos la zona más adolorida. Warlock lo miraba asombrado, esa masa tibia y sonrosada abarcaba casi todo el espacio disponible. Su camiseta semitransparente y abusada, subió un poco más por la nueva posición y unos suaves gorgoteos anunciaban que tendría que alimentarse pronto.

_Warlock, necesito masajes y mucha comida_ demandó Hansel cuando unas pequeñas protuberancias se formaron en su piel. Siempre que eso sucedía su apetito se disparaba y hacía pucheros como un niño pequeño. Últimamente era más fácil expresar lo que quería. Si iba a dejar que su cuerpo tomara la forma que estaba destinada a tomar, era mejor facilitarlo.

_¿Creciste de un día para otro, pastelito?_ preguntó Warlock tragando saliva, frotando su esfera de carne como el rubio le había rogado que hiciera.

_No sé, tal vez... Hoy me levanté sintiéndome más pesado. Siempre me pasa pero ahora más de lo usual_ continuó dejando escapar un largo eructo para luego ruborizarse _ . Lo siento, creo que me cayó mal el pay, o la pizza, o las albóndigas, ya no recuerdo. Pero aún así tengo hambre, mucha, mucha hambre. No sé lo que me pasa.

_Cuando termines de comer, te daré un baño de esponja. Eso siempre te hace sentir mejor_ anunció dándole un beso en su mejilla regordeta.
...

El verano llegó y su cintura ganó varios centímetros, aunque parecía imposible. Ahora era más evidente que su abdomen estaba acomodando algo, no era totalmente suave por la capa de grasa, se sentía dura y tensa al tacto, más dura que cuando tenía sus abdominales. Era lo que más se destacaba de su anatomía y tenía que moverse con más cautela para no tirar todo lo que se interpusiera en su camino.

Hansel sabía que tenía que salir de ahí o si no llegaría al punto de no retorno. Ahora tenía hambre todo el tiempo y se cansaba aún más, y aunque su vientre le doliera tenía que seguir abarrotándose como si no hubiera un mañana. Lo que sea estaba albergando había tomado el control y le exigía más y más.

Con los días su cúpula hinchada empezó a colgar pesadamente de entre sus gruesas caderas y tenía que colocarlo en cualquier superficie cercana para poder descansar su espalda adolorida. Delgadas venas púrpuras y estrías blancas, casi imperceptibles, empezaron a multiplicarse cómo si fuera una fruta al límite de su madurez.

Sus caderas desgarraban las costuras de sus pantalones extra elásticos, sus muslos eran tan gruesos cómo troncos y su camiseta apenas podía contener sus pechos florecientes.

Observó su rostro a través del reflejo de la venta, oficialmente estaba irreconocible. Unas mejillas lozanas y regordetas estaban en donde unos pómulos afilados solían estar, su papada había crecido y ni su espesa barba la podía cubrir. Su pelo dorado le llegaba hasta los hombros. Y aunque no estaba pulcramente cortado como antes, Warlock lo peinaba y lo cuidaba con esmero.

El paisaje rodeado de árboles estaba completamente despejado, nada le impedía salir pero con esta barriga que le pesaba cada vez más era imposible avanzar por la zona cómo antaño. Y aunque pudiera, sabía que estaba en el lugar donde quería estar. Su vida pasada se veía cada vez más lejana.

_¡Oh, dios! ¡Comí muy rápido!_ eructó Hansel cuando terminó su pizza extra grande, su vientre había pulverizado el elástico de sus pantalones y abarcaba más espacio en la encimera. Avanzando otro centímetro quiera o no. Aunque eso era precisamente lo que quería, ver que tan grande podía llegar a ser. Su trasero se desbordaba del asiento y fácilmente podía ser llevado por una grúa.

_Debes de comer más lento, precioso. La comida no se irá a ningún lado_ le aconsejó Warlock con dulzura, limpiando sus rollizas mejillas con un pañuelo.

_¡No puedo evitarlo, tengo tanta hambre!_ refunfuñó Hansel de forma infantil, acariciando su gordo montículo.

_Me gusta que te alimentes bien pero debes ser paciente o si no te dolerá la barriga_ siguió masajeándolo, agarrando un gran rollito de su cintura. Hansel no se sonrojó esta vez, sólo sonrió por el gesto, otros gorgoteos y rugidos se hicieron escuchar. Si no lo alimentaban iba a desfallecer.

_Necesito fresas con chocolate y helado. Recuerda que soy un chico en crecimiento_ repuso Hansel en un puchero, frotando donde sentía los gases.

_En un momento, mi pastelito. ¡Wow, también necesitas ropa nueva!

_Creo que ya no quiero más pantalones estorbosos interponiéndose en mi camino.

Warlock soltó una risita difícil de interpretar y le dio un suave beso a su vientre. En ese instante, Hansel soltó otro sonoro eructo y se escuchó el típico sonido de la tela desgarrándose. Había roto sus pantalones por detrás.

...
_Me veo tan cerdo_ espetó Hansel atrancándose con esas donas rellenas que tanto le gustaba_ .Y sigo aumentando la capacidad de mi panza, soy un puerco glotón.

Continuó acariciando su redondez, sabía que pronto no podría alcanzar su ombligo. Ya no podía darse alivio apropiadamente por ser tan grande, así que alcanzar otro nivel de humillación era el paso más lógico.

Sus pectorales esponjosos se estremecían conforme a su respiración y sus pezones, antes diminutos, se habían agrandado y oscurecido, destacándose como arpones. Tentativamente jugó con uno y gimió por lo sensible que era.

_Ahora tengo unos pechos gordos por abarrotarme demasiado_ apretujó una de sus protuberancias curioso y un liquido blanquecino rezumó de su mano pero no le puso atención_ .Soy grande, muy, muy grande y lo seré más. ¡He perdido el control!

Hansel gimió, no podía ver su entrepierna pero sabía que estaba pegajoso al igual que la parte baja de su vientre.
....

Los sueños en donde era montado por esa extraña criatura regresaron con más fuerza. Su libido había aumentado exponencialmente y pronto no pudo distinguir entre lo que era real de lo ficticio.

Los días y las noches se desdibujaban, sabía que Warlock estaba alimentándolo, mimándolo, dándole baños de esponja y recortando con cariño su barba y su pelo dorado. Su cuerpo seguía cambiando y eso le drenaba mucha energía.

Las pocas restricciones de Hansel se habían desvanecido y a su insaciable barriga le encantaba la idea. Como si esperara toda su vida para florecer y expandirse sin que nada la frenara. Ahora se sentía particularmente grande y pesado, y casi no hacía amago de moverse de tan agotado que estaba. Recordaba vagamente haber luchado por incorporarse de la cama, bufando por el esfuerzo y lloriqueando patéticamente al no lograrlo. Después de varios intentos y de frotar su panza para calmarla, logró ponerse de pie, arrepintiéndose al instante. Estaba respirando con dificultad debido a la gran labor, su pierna mala había protestado y se había puesto más rojo de lo que ya estaba. Su vientre colgaba pesadamente de entre sus caderas, estremeciéndose con cada respiración, la espalda le ardía y estaba tan cansado que sólo le apetecía guardar reposo.

El día en que finalmente tendría que anidar había llegado, lo sentía en sus huesos.

_Wow, eres enorme_ silbó la extraña figura palmeando sobre su ombligo. Una de sus zonas más sensibles.

_Oh, cielos_ gimió Hansel, intentando tranquilizar lo que sea que tenía dentro.

_No puedo creer lo mucho que has crecido, debes tener una gran camada ahí dentro.

_¡Sólo estoy gordo, no embarazado! ¡Outch!

Los largos dedos pellizcaron su ombligo tuberoso burlonamente.

_Aún te falta por crecer, ya lo verás. Te mantendré lleno y hermoso.

El rubio se despertó sobresaltado, recostado en más almohadas de lo que deberían ser legales. Sobre él se cernía una montaña de barriga desnuda, voluminosa, pesada y brillosa. Más llena desde que aceptó su derrota y se confinó en su nido. Su ombligo estaba más bulboso y tuberoso que nunca. Sonrosada aunque ya no pudiera tocarla.

_¿Te sientes bien?_ le preguntó Warlock alarmado.

_Necesito unas hamburguesas y una malteadas_ ordenó Hansel, dándole unas palmaditas suaves a su impresionante vientre.

_Lo que necesites, precioso.

Warlock sonrió y besó su cúpula hinchada. Justo donde más se curvaba en su gorda gloria.

...

_Wow, tu barriga es impresionante_ le dijo Warlock untando crema hidratante en su piel estirada.

_Estoy tan cansado_ se quejó Hansel reclinándose hacia atrás y cerrando sus ojos.

_Ya sabes lo que dicen...Que haciendo alguna actividad física te llena de energía.

_Cómo si pudiera hacer ejercicio con esta bestia_ apuntó a su barriga _ .¡Necesito mis postres favoritos y pizzas y pasteles... tengo mucha hambre!

_No me refería a esa clase de ejercicio...

Hansel abrió sus ojos como platos. La única actividad amorosa había sido tocar sus valles y colinas, y sus sueños frecuentes. Jamás pensó que pudiera interesarle a Warlock de esa forma.

_¿Aún me consideras atractivo? Ya no soy lo que solía ser..._murmuró ruborizándose, tamborileando sus dedos en su curva. Aunque sus duros abdominales eran cosa del pasado, estaba muy orgulloso de toda la masa que había adquirido.

_Me encanta que seas redondo y suave.

_¡Pero si soy una ballena varada! ¡Me he puesto a comer como puerco y este es el resultado!

Warlock sonrió con ternura, pero había algo de malicia en sus ojos. No era tonto, sabía perfectamente que estaba colaborando activamente en cada kilo y talla que estaba ganado. Supervisando de cerca su crecimiento y cada vez que apretujaba sus michelines o una de sus descomunales nalgas lo sentía como una señal de aprobación.

Unos dedos insolentes jugaron con su ombligo, lo pellizcaron y lo acariciaron. Hansel dejó escapar unos gemidos como una bestia en celo. Observando fascinado como su protuberancia se tornaba más sonrosada y tomaba el tamaño de una almendra. No podía saltar más porque era imposible.

_Ahhhh...ahhhh...No te detengas...

La otra mano del hombre bajó más. Hansel no podía ver por encima su circunferencia pero sintió como tomaba su miembro escondido.

Sus pechos se estremecieron al vaivén de sus movimientos y gimoteó patéticamente. Por un breve instante Hansel deseó que su panza no se interpusiera en tan hermosa vista. Pero fue desechada en cuanto se percató de como subía y bajaba. Era hermoso, era hipnótico. Quería más, mucho más.

Un liquido blanco fue derramado, manchando la mano del castaño y la parte baja de su vientre.

_¡Bien hecho muchacho! ¿Quieres que te llene más, precioso?_ le propuso Warlock limpiando su mano con un trapo y palmeando el costado de su barriga, provocando que se ondulara.

_¡Oh, por dios, si!

_Siempre tan codicioso.

El castaño lo acomodó y lo preparó antes de insertarse. Tenía una fuerza mayor de la que imaginaba si podía cargarlo con todo el peso extra. Pero a Hansel no le importaba, todo pensamiento coherente se desvanecía al ver el cuerpo desnudo y glorioso de Warlock, y su enorme miembro. Hansel salivó, lo quería dentro de él. Quería que lo rellenara como esos deliciosos pastelitos que devoraba.

_¿Listo, mi chico grande?_ le preguntó , apretujando sus dos colinas de carne. Ninguna podía abarcarlas con sus manos.

Su entrada estaba ansiosa por recibirlo, ya no podía más. Entre más grande era, más se incrementaba su libido. ¿Qué le estaba pasando? Antes era un chico delgado, ágil y activo. Que le encantaba hacer expediciones y acampar. ¿Cuándo se había convertido en una cosita rechoncha y mimada?

_Hazme más grande...Quiero reventar...Quiero que me humilles y digas lo gordo y mantecoso que soy_ su voz sonaba más desesperada de lo que le gustaría, pero ya no podía parar.

_Aquí no sólo hay grasa, tu labor es más importante de lo que piensas_ le dijo acariciando cariñosamente la curva más llena de su estómago, provocando que el rubio se estremeciera.

Warlock le dio una última palmadita a su costado, cual si fuera una bestia en engorde antes de insertarse a fondo. Hansel gimoteó y bufó, mientras su barriga y sus pechos rebotaban. El contraste entre el cuerpo de dios griego del castaño y el suyo redondo, pesado y voluminoso, era impactante. Eso sólo excitaba más.

Sentía como las paredes de su estómago eran empujadas, como la semilla, tibia y espesa del castaño se abría paso en sus entrañas. Hansel bajó su mirada y vio como su montículo se tensaba para luego dilatarse un poco .

Le rogó a Warlock que siguiera, mientras el liquido escurría a borbotones de su trasero. Sus pechos le dolían y sus pezones le escocían pero no se percataba por el estupor del momento.

Cuando ambos llegaron al orgasmo y sintió como descargaban una gran cantidad de semilla dentro de él, echó su cabeza hacia atrás y su acolchada espalda se arqueó facilitando que su barriga se dilatara, podía sentir como finalmente su ombligo tocaba el colchón y después lo hundía con su peso.

_¡Oh, por dios!_ gimió Hansel, lágrimas se formaban en las comisuras de sus ojos. Su redondez avanzaba, reclamando más espacio.

Se recostó para refrescar su piel sudorosa, intentando aliviar sus dolores. Su montaña de barriga sobresalía y tapaba su campo de visión. Se veía más colosal e imponente en esa posición pero calculaba que había agregado demasiados centímetros de cintura de golpe por la potente semilla .

Hansel quería llorar, su ombligo le escocía. Quería tocarlo con todas sus fuerzas, aliviarlo, pero era tan grande que ya no podía alcanzarlo. Y sus gordos pechos se sentían tan llenos y pesados que parecían frutas maduras.

Esa era su vida ahora, estar estancado con su cuerpo redondo y pesado, hinchándose más y más, y abrumarse con el inmenso placer que sentía. Su flamante pareja se aseguraba de que estuviera siempre lleno y feliz.

_Me siento más pesado...yo..._jadeó mientras masajeaba la zona de su vientre que más le dolía.

_Duerme_ le susurró Warlock amorosamente, mientras lo limpiaba con cuidado.

Hansel obedeció y durmió al instante.

...

Un dolor acuciante en su pecho agrandado lo despertó, el cuarto que compartían juntos estaba inmerso en la oscuridad. Hansel gimoteó llevando una mano a uno sus pechos, estaba muy hinchado, como si tuviera mucho liquido dentro.

_¿Qué pasa?_ le preguntó Warlock que dormía a su lado. Ambos estaban desnudos y una segunda ronda no le parecía tan mala idea.

_Me duele_ le respondió señalando la zona que le generaba molestia.

_Uhmm, ya veo.

El castaño colocó sus grandes manos en sus protuberancias y las amasó con movimientos expertos. Hansel gimió de dolor y de placer hasta que sintió que una presión se liberaba. Parecido a lo que sintió ese día cuando su ombligo saltó. Hansel suspiró de alivio mientras su leche se derramaba en las manos del castaño y en el inicio de su vientre.

Por primera vez, entró en pánico, una cosa era dejar que su cuerpo se expandiera y otra cosa muy distinta era convertirse en una vaca. Aunque, no le preocupaba demasiado si eso significaba tener esas manos encima otra vez.

...

Hansel era más grande que un planeta y cada centímetro de su cuerpo se estremecía a la menor provocación, hasta su papada y su mejillas. Había rebasado su limite pero su estómago hambriento e insaciable le exigía cada vez cantidades más obscenas de alimento cómo si estuviera preparándose para algo.

A pesar de su nuevo tamaño, Warlock lo montaba con más fuerza, susurrándole lo hermoso que era y que le faltaba muy poco para que su vientre estuviera completamente maduro. El rubio se estremecía con esas palabras, sentía que estaba a punto de reventar con todo el peso que estaba cargando y todavía tenía mucho camino por recorrer.

Cuando finalmente sintió unos calambres en su espalda y en su estómago, Warlock fue más dulce y cariñoso con él. Dándole masajes y besos en su vientre. Hansel necesitaba un espejo desesperadamente. Necesitaba admirar cuanto había crecido pero las caricias de Warlock lo hacían desistir.

_¡Maldita sea!_ jadeó Hansel, abrumado por lo lleno que estaba de comida y semilla. Sentía que estaba burbujeando desde adentro y nada podía detenerlo.

_Shhhhh, sólo déjate llevar_ le tranquilizó Warlock tamborileando los costados su barriga.

Hansel soltó un suspiro y de pronto el elástico de sus pantalones estaba encarnándose en su cintura. Su vientre se distendía y su camiseta, de por si diminuta, rodaba por su curva cada vez más empinada. El elástico por fin cedió, primero la tela crujió y después escuchó como se desgarraba. El rubio posó ambas manos por los costados como si intentara detener lo que le estaba pasando pero sin ningún éxito, no podía creer que esto era real. Era demasiado. Se sentía como un globo que se inflaba sin control.

Su masa se desbordaba y regurgitaba, obligando a sus rollizos muslos a separarse aún más. Su ropa estaba hecha jirones pero quería que lo liberaran, le dolía estar tan apretado. Necesitaba respirar, necesitaba crecer.

_Warlock... ¡Ayúdame!_ gruñó Hansel apretando los dientes, su mente no podía formular las palabras correctas pero sabía que su compañero lo entendería.

Escuchar como reventaba lo que quedaba de sus pantalones elásticos provocó que resollara como una bestia en celo. Observó como su montículo se dilató como un liquido espeso, abarcando más espacio. Sus gordos pechos ya se asomaban por su trozo de tela y su shorts poco hacían por cubrir sus muslos gruesos y sus carnosas nalgas.

El castaño se relamió los labios ante tan apetecible vista y empezó a amasar su globo de carne, tranquilizándolo un poco. Su pechos estaban más adoloridos, pesados por el liquido que contenían y se estremecían al ritmo de su respiración. No podía verse pero sintió que uno de sus pezones oscuros e inflamados estaban al descubierto. Hansel respiró profundamente y no hizo amago de bajar su diminuta camiseta, sabía que tenía que dejar que su cuerpo floreciera.

_Warlock, por favor…_rogó al sentir como una oleada de dolor lo atacaba, sus caderas de por si gruesas estaban ensanchándose con un propósito. Una extraña sensación se formaba entre sus piernas y en sus entrañas.

Su pareja sonrió con malicia, jugueteando con sus pezones por debajo de su abusada prenda, enroscándolas hasta endurecerse. Warlock siguió con la sexy tortura hasta que su leche escurrió a raudales, finalmente desgarró lo poco que quedaba de la tela semi transparente .

Hansel gimió de alivio y sus redondas mejillas se ruborizaron, su voluminoso y pesado cuerpo se veía aún más gordo cuando estaba en libertad. ¿Era esto posible? Se recostó entre las mullidas almohadas y separó sus rollizas piernas. Estaba siguiendo sus instintos y algo le decía que esto era lo que debía de hacer.

Las contracciones regresaron con fuerza, ahora no tenía duda de lo que le estaba pasando. Su barriga se onduló como si fuera un volcán a punto de hacer erupción, indudablemente estaba en trabajo de parto y debería estar aterrorizado pero sólo estaba expectante de lo que pasaría a continuación.

Warlock olfateó su barriga y la frotó con cariño, secando el sudor.

_¿Estás listo, mi pastelito? Te ayudaré a acelerar las cosas.

_¡Date prisa, creo que voy a estallar!

Pero la ayuda consistía en ser embadurnado con la potente semilla de Warlock , hasta que escurriera a borbotones de su entrada. Hansel lloriqueó patéticamente de tan lleno que estaba, sentía que su cuerpo estaba embarneciendo por todos lados. El peso de la humillación y la excitación por haber dejado que un apuesto hombre le hiciera esto lo aplastaba como una roca. Algo igual de grande quería salir de su interior y se atascó en su canal de parto.

Hansel gimió, era lo mejor que le había pasado en su vida y dejó de pujar. Quería que esa sensación durara para siempre. Warlock acunó su vientre y lo llenó de besos, frotándola en las zonas que sabía estaban más adoloridas.

_Puja, precioso. Tienes más ahí dentro. Esto no terminará pronto.

Hansel levantó su mirada, su montaña de barriga le impedía tener una visión completa. Lejos quedaban su abdominales de acero. Sus pechos también habían madurado para alimentar a una camada de bebés hambrientos. Se había convertido en una bestia de cría, redonda y pesada.

_Pero…_aventuró a decir, antes de que los dedos expertos pellizcaran su ombligo bulboso y duro. Soltó un pequeño grito agudo de sorpresa, obligándolo a seguir con su labor.

Finalmente, después de mucho esfuerzo, un bebé con diminutos cuernos se deslizó de su canal de parto. Su vientre no se veía ni menos pesado ni menos voluminoso y en ese instante supo que tenía un batallón ahí dentro. Hansel se estremeció ante el descubrimiento. ¿En que se había convertido? ¿Acaso su vientre siempre estaría gordo y lleno de descendencia?

Otra contracción lo obligó a seguir pujando y entre gemidos sacó otro bebé aún más grande. Hansel ya estaba agotado y bañado en sudor, su cabello pegado a su frente, su barba desaliñada. Se sentía tan asqueroso como se veía y cada centímetro de su cuerpo se estremecía con la siguiente contracción, recordándole cuál era su función ahora.

Su entrada estaba roja e hinchada y otras cosas gordas e hinchadas estaban saliendo de ahí. Y aún así necesitaba la semilla espesa y caliente de Warlock en su gelatinoso trasero con urgencia.

Sus pechos se hincharon hasta quedar sonrosados y doloridos, finalmente su leche salió disparada por las oleadas de placer que lo abrumaban. Estaba pegajoso por todos lados. Aún no podía creer lo que le estaba pasando.

Después de varias horas, Hansel estaba hecho un desastre. Había sacado a los ocho hijos de Warlock, todos tenían unos cuernos y unas pezuñas en lugar de diminutos pies. Algunos tenían una pelusa castaña en sus cabecitas y otros eran rubios como él. Pero claramente compartían la misma naturaleza de su padre. El otro hombre viendo a su gran camada con orgullo lo instó a dormir.

Y eso hizo.


El vientre de Hansel no duró mucho tiempo vacío, a los pocos meses estaba redondeándose de nuevo, acomodando a la siguiente camada. Y si seguía retozando con Warlock como si no hubiera un mañana otros fetos se unirían a la fiesta, si es que no estaba albergando a más en estos momentos.

Su pierna nunca se curó del todo y nunca se pudo adaptar a su peso extra. Pero no se quejaba demasiado, hace mucho tiempo se había resignado y no era cómo si tuviera la voluntad o la energía para ser algo más que ser un regordete y consentido esposo de casa. La mayor parte del tiempo guardaba reposo o usaba una silla de ruedas adaptado a sus nuevas dimensiones y constantemente le pedía a Warlock masajes en su barriga, en especial en las zonas donde no podía alcanzar. Particularmente en la cúspide, donde su ombligo se erguía orgulloso.

A veces Hansel recordaba su vida pasada, cuando no se había convertido en una maquina de hacer bebés, perezosa e indolente. Pero luego sus dudas se desvanecían. Ahora tenía un propósito, era el elegido por el dios del bosque y cargar a la nueva camada era más importante, y ésta prometía ser más grande que la anterior. Debía asegurarse de que crecieran grandes y fuertes. Y si su figura debía permanecer redonda, pesada y rebosante de fertilidad, así llegara al punto de no retorno, era un precio que estaba dispuesto a pagar.

Hansel bajó su mirada, acarició su descomunal y rugiente barriga con cariño mientras devoraba un enorme emparedado para calmarlo. Sus mejillas se hinchaban con cada bocado y su vientre, ahora siempre desnudo, era libre de expandirse sin que nada lo aprisionara.

Tenía trabajo que hacer y no se iba a detener.

Notes:

Este fic está inspirado en el cuento de Hansel y Gretel, Warlock estaría tomando el lugar de la bruja. Tal vez escriba más fics con la misma temática, espero les haya gustado, me divertí mucho con éste ;)