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Love is the worst curse of all (but it saved us).

Summary:

“Si te hubieras ido y matado gente, aun así no podría odiarte, después de todo el amor es la peor maldición de todas” Gojo habló con inseguridad ante lo último, como un secreto mejor guardado.

Suguru sintió que el tiempo se detenía en ese preciso momento, su pulso se aceleró y sus ojos se abrieron.

A Gojo le encantaría decir que no se dio cuenta, pero los preciosos ojos púrpuras frente a él los conocía tan bien que sabía que no era momento de echarse para atrás.

“Me gustas” Gojo con la poca seguridad que le quedaba.

Notes:

Termine de escribir esto las 3 de la mañana, lo siento mucho si encuentran fallas, pero espero de antemano que les guste. tal vez le haga una segunda parte... :)

Work Text:

Geto Suguru, un estudiante de la preparatoria Jujutsu Tech, hechicero de grado especial, amable y diplomático pero al mismo tiempo travieso e impredecible.

Ese era él, no tenía mucho en común con los pocos estudiantes que había, era una anomalía entre los hechiceros ya que su familia eran humanos comunes y corrientes que no tenían idea alguna de las maldiciones.

Gojo Satoru, el balance de la humanidad y las maldiciones, desde que nació fue tratado como un dios, un rey, y un arma, prácticamente era alabado por el privilegio de haber heredado los poderes más fuertes de los Gojo, como lo eran su famoso infinito y los seis ojos.

Mucho tiempo actuó con soberbia creyéndose superior y mejor a los demás, y una vez que llegó a la adolescencia fue creando un poco de interés en hacer amistades,
desgraciadamente solo era visto y tratado como un arma o como una molestia.

Su actitud tal vez no era la mejor, se sentía diferente, desplazado y como siempre hubo una clara diferencia entre él y sus compañeros, miedo, admiración, envidia, desinterés, habían muchas emociones mezcladas dirigidas a él, y lo peor era que creían que Gojo no se daba cuenta.

O así era hasta que Suguru y Satoru se conocieron, realmente no tardaron mucho en volverse mejores amigos, parecían tan diferentes pero en realidad había muchas cosas en las que se entendían y lo más importante, ambos eran los hechiceros más fuertes, ambos de grado especial, se complementaban, se amoldaba perfectamente bien.

Hasta que conocieron a Riko Amanai, y Toji Fushiguro un evento que marcó un punto y final en ambas vidas.

Fueron soberbios, creyendo que por ser más fuertes se iban a respetar sus deseos, pensaron que eran invencibles.

La vida y Toji fushiguro les mostraron que no era así.

Porque aunque perdieron la batalla y ganaron la guerra, fue una marca que perdurará por mucho, mucho tiempo.

Para Gojo fue tocar por fin la cúspide de su poder, aunque fue un dolor conoció lo que era su fortaleza, y comenzó a dominar lo que ya tenía.

Para Geto fue un declive emocional, todo lo que él creía correcto se derrumbó en segundos, ya no sabía si quería seguir siendo hechicero después de ver como morían sus compañeros uno tras otro, o que quedaban marcados no solo físicamente, sino emocionalmente.

Así hasta que llegamos a Yuki Tsukomu, aunque era algo excéntrica su idea cambió cuando la conoció.

“honestamente yo ya no acepto ninguna misión, solo salvo a quien quiero salvar, tengen puede irse a la mierda si quiere, pero prefiero ayudar los hechiceros que han sido segregados por se diferentes”

Tal vez en su momento no era muy clara pero Geto le gusto esa idea.

Y entonces llegaron las gemelas.

“vas a ir a una misión?” Gojo preguntó mientras le hacía aventarle sus útiles para poner a prueba su infinito.

“Si, ha pasado un tiempo desde que fuí a una” dijo sin mucho entusiasmo en la voz, sin mirar a nada en absoluto, perdido aún en sus pensamientos.

“Has bajado de peso” Gojo mencionó casualmente, mientras se concentraba en la goma que tocaba su infinito.

“Supongo que porque es verano”

“¿Cuando te vas?”

“Temprano”

“¿Puedo dormir contigo hoy? Hace mucho no dormimos juntos” Gojo pregunta después un rato, Geto casi podría jurar que estaba nervioso.

La última vez que durmieron juntos fue antes de la misión de Riko, Shoko los había encontrado tirados en un salón después de regresar de una misión.

 

“Claro, estaré esperándote” Geto le dedicó una pequeña sonrisa.

Hace mucho que no sonreía, y se sintió extraño, pero bien.

 

Más entrada la noche, Gojo entró en su habitación, no era la primera vez que se quedaban juntos o invaden la habitación del otro así que tocar la puerta en este punto ya era innecesario.

Geto ya estaba acostado desde hace un rato, pues había tomado una ducha y se había relajado considerablemente.

Gojo no tardó en acostarse a su lado.

Estaban muy cerca, ¿Siempre se sintió así? Geto se sentía más débil, más vulnerable, tan frágil, y no habla de fuerza física, sino que Gojo siempre lo hizo sentir así, porque solo con él podía permitirse sentir, cuando las puertas estaban cerradas y nadie más veía, Geto podría ser el, podía dejar de lado su yo diplomático.

“Sabes…”

“Oye…”

Los dos hablaron al mismo tiempo, ambos voltearon sus rostros, se vieron a los ojos y comenzaron a reír.

Geto no sabía que había extrañado estos momentos, muchisimo.

“Tu primero” Dijo suguru.

“Yo… eh, ¿Cómo estás?” Gojo preguntó desviando la mirada hacia el techo.

Suguru suspiro.

“Mal” Suguru dijo, de la misma volteando su rostro al techo, no quería enfrentar los ojos de Gojo, porque sabía iba a llorar en cuanto comenzará a sincerarse.

“Ya lo se” Gojo respondió “pero no se porque”

“Desde Riko las cosas han cambiado, Satoru” Geto comenzó a hablar lentamente, saboreando como siempre, el nombre de su mejor amigo en sus labios.

“Fue muy difícil para mi, estoy sorprendido por ti, que pareces completamente recuperado, te has hecho muy fuerte, y yo solo he entrado en un bucle que comienza desesperarme, exorcizar y absorber, una y otra vez, siento que me vuelvo más débil, el sabor de las maldiciones me enferma cada día y siento que comienzo a odiar a los no hechiceros, si ellos no existieran, si esos monos dejarán de reproducirse, dejaría de haber maldiciones y nuestros compañeros dejarían de morir…”

Suguru realmente se había sincerado, no lo hizo con nadie más, pero siempre con Satoru habían sido diferentes, porque él era diferente.

“¿Me estoy volviendo loco, Gojo?” Suguru preguntó en un susurro, con miedo a la verdad.

“También fue difícil para mí” Gojo habló en voz baja, y para ser honestos a Geto le tomó por sorpresa.

“Se que no lo ha parecido, pero desde que me he vuelto más fuerte, me han mandado a más y más misiones, después de todo para ellos no soy más que un arma” Rió Gojo sin gracia alguna, era solo una burla. “Yo creí que realmente podríamos salvarla, y el hecho que era solo una muerte más para los demás, para los malditos peces gordos… mientras que para mi y para ti fue como si el mundo se riera de nosotros… por primera vez sentí que no podía hacer nada, fue un golpe en la realidad; y cuando Toji… solo sirvió de chispa para encontrar mi poder y fue la distracción perfecta, porque se que si soy el más fuerte los que quiera ya no morirán”

Suguru gimió lastimosamente, “Lo siento”

Satoru volteo y le sonrió dulcemente. “¿Por qué te disculpas?”

“Porque aunque eres mi mejor amigo, creí que no me entenderías, pero realmente solo tú puedes hacerlo, tú puedes saber cómo me siento” Suguru lloraba mientras hablaba, por primera vez sentía que el dolor dejaba de presionar su pecho.

Satoru se acostó de lado, y estiró una de sus manos para limpiar la mejilla de Geto.

“Sabes Suguru, cuando estaban aplaudiendo por la muerte de Amanai, realmente quería matarlos a todos, yo sabia que nadie me podría decir nada, y quería tanto quitar esas malditas sonrisas, pero curiosamente fuiste tu al unico que pude oír cuando dijiste no, mi mente estaba absorta pero tu voz la oí con claridad, me salvaste, no se como, pero si no fuera por ti, habria cometido un genocidio”

Suguru se sorprendió y ahora él emitió la posición de Gojo para poder verlo a los ojos.

“Estaba pensando en irme” Geto admitió, Gojo sintió miedo. “La verdad no iba a avisarle a nadie, y quería comenzar mi propio exterminio de no hechiceros, sin duda un asesino, me quería autoconvencer que era lo mejor” Suguru suspiro “pero me doy cuenta que hubiera estado más infeliz porque seguro me odiarias y justo ahora tú me estás salvando”

Suguru enfrentó la mirada azul, y por primera vez vio tan preciosos ojos volverse cristalinos.

“Si te hubieras ido y matado gente, aun así no podría odiarte, después de todo el amor es la peor maldición de todas” Gojo habló con inseguridad ante lo último, como un secreto mejor guardado.

Suguru sintió que el tiempo se detenía en ese preciso momento, su pulso se aceleró y sus ojos se abrieron.

A Gojo le encantaría decir que no se dio cuenta, pero los preciosos ojos púrpuras frente a él los conocía tan bien que sabía que no era momento de echarse para atrás.

“Me gustas” Gojo con la poca seguridad que le quedaba.

Suguru tartamudeo, sus mejillas (que hace mucho estaban pálidas) se tiñeron de rojo, afortunadamente la luz estaba apagada, pero sabía que Gojo no necesitaría ni siquiera de luz, después de todo con los seis ojos sabia que podia sentir como su corazón palpitaba.

“Desde cuando? “preguntó en voz baja, totalmente nervioso.

“Desde el primer año, honestamente, solo contigo me he sentido así, has sido mi primera vez en muchas cosas, eres el único mejor amigo que he tenido, contigo me he sentido como si encontrara a mi otra mitad…” Satoru decía con su rostro, igualmente teñido de rojo “Contigo las cosas no se han sentido falsas, mucha gente ha fingido que le caigo bien, tal vez por mi apellido o mi fuerza, pero a ti no te ha importado, he conectado contigo, y es porque eres tú mismo, eres especial para mi”

Geto no sabía que estaba sintiendo, hace mucho sabía que estaba deprimido y ansioso, su mente era un caos y no sabía si morir o matar a todos, pensaba que cualquier opción tendría sentido.

Pero ahora, lo único que tenía sentido era el ruido que hacía su corazón, sus mejillas calientes y sus ojos brillosos por llorar y por los nervios y emociones que acaba de recibir.

Porque él creyó que era el único que se sentía así.

Porque desde que le empezó a gustar Gojo guardó sus sentimientos en el lugar más profundo de su ser porque no quería arruinar su amistad.

“Se que estoy mal si lo hago pero, por favor di algo” Gojo pidió, sacándolo de sus pensamientos.

“Soy un idiota” solto una risisila Geto. “A mi también me gustas” Admitió sin darle vueltas, después de todo llevaba mucho tiempo sobrepensar las cosas y no había servido de nada.

Gojo lo abrazo fuertemente, apretandolo contra su cuerpo, como si fuera a escapar, como si se hubiera retenido y reprimido, Geto se sintio tan bien entre los brazos ajenos, se sintio protegido, querido, y comprendido.

Volvió a llorar mientras sus brazos rodeaban el cuerpo de Satoru con la misma fuerza, con el mismo anhelo.

“Creí que debía guardar mis sentimientos, porque tenía miedo de que las cosas entre nosotros se arruinaran” Geto susurro en medio del abrazo y con sus lágrimas silenciosas mojando el pecho de Gojo.

“Eres un idiota” La voz del albino se oía entrecortada. “Nunca se podian arruinar porque para mi tu eres mi unico, no me importa que tan tonto se oiga”

“Yo también te siento así, me gustas tanto que sentía que mi amor iba explotar, si yo hubiera realmente sido un asesino no me hubiera importado decirte a ti cada plan, y no me hubiera importado que tu me mataras, nadie más podría hacerlo.”

Suguru separó su rostro para ver a Satoru, ambos se sentían ligeros, Suguru por su parte se abrió otra opción en su vida, mientras él estuviera con Gojo podría hacer lo que sea, seguir en la academia, porque lo quería tanto, lo ama tanto que prefiere pasar sus días a lado del albino.

Satoru tomó sus mejillas nuevamente y acercó su rostro al contrario, sus labios encontrándose lentamente, comenzando un beso con un ritmo lleno de amor, sin prisas, disfrutando los labios del otro, disfrutando el momento que algún punto ambos habían anhelado, sus corazón latiendo al unísono.

“Te amo, Satoru”
“Te amo, Suguru”

 

………..

“¿Vas solo?” Pregunta Satoru, era gracioso ver a Gojo como un cachorro triste porque su dueño se va, era tierno verlo con sus emociones sin retener, hacía latir felizmente el corazón de Geto.

“Si, no te preocupes, si algo sucede, mi energia maldita te avisara”

Algo que Geto y Gojo habían aprendido un mes después de ser novios, es que la energía maldita tenía muchas funciones, como por ejemplo enviar un S.O.S, o en su caso, podían por medio de su energía avisar cómo se sentían, aunque estuvieran en diferentes lugares, esto se debía al infinito de Gojo y su recién descubierto, dominio, pues prácticamente se podría incluso teletransportarse (aunque seguía practicando en eso)

Prácticamente había aprendido a hacer un lazo, una unión con su energía y poder maldito, y solo servía porque se complementaban el uno al otro.

“Por cierto tengo algo que mostrarte más al rato” Gojo dijo algo nervioso.

Pero Geto no estaba mejor.

“De hecho, yo también quiero mostrarte algo…”

Ambos rieron bobamente.

Geto fue a su misión, la verdad es que desde que comenzó su relación con Gojo las cosas mejoraron lentamente, por fin encontró su propósito, y en vez de enfocarse en los no hechiceros, prefirió enfocarse en los hechiceros que vivían escondidos en la sombras, que incluso eran llamados lunáticos.

A unos les dio un propósito y a otros los salvó, ya que en realidad no querían ser hechiceros, pero les enseño a lidiar con lo que eran y con lo que podían ver, Geto se divirtió incluso.

Aunque también hubo momentos amargos, lo que nos lleva a las pequeñas que viven con Shoko temporalmente, Nanako y Mimiko.

Fue una misión muy facil, hace unos días llegó a una aldea de un lugar muy distanciado de la ciudad, había muchos espíritus malditos pero de categoría cuatro, que eran bastantes traviesos, habían causado mucho revuelo en lugar, y como las gemelas eran quienes podían verlos, comenzaron a tacharlas de brujas toda la culpa cayo en ellas, las encerraron tal cual criminales y las golpearon para que pararan.

Para Geto fue muy difícil no sentir náuseas y enojo por esa gente, de no haber sido por Shoko, a quien llamó para que le ayudará a curar a las pequeñas, no sabe qué hubiera sido de él, sabía que si no hubiera hecho algo, los hubiera matado a todos.

Afortunadamente y lo más importante, es que se llevó a las pequeñas consigo, y Shoko ayudó a cuidarlas.

Y esas pequeñas eran su “algo” que quería mostrarle a Gojo.

 

“Tengo un hijo, se llama Megumi Fushiguro, pronto lo Zenin irán a buscarlo, haz lo que quieras con esa información” Toji dijo sus últimas palabras antes de desplomarse en el suelo sin vida.

 

Gojo aun recordaba ese día, había pasado un tiempo, pero después de lo de Geto y sus confesiones, se decidió por ir a buscar al misterioso Megumi.

Para su sorpresa no estaba solo.

“¿Eres Megumi Fushiguro? “Pregeunto Gojo tras el infante de cabello alborotado, quien al oirlo volteo su pequeño rostro y lo vio con el ceño fruncido, totalmente desconfiado.

“Si, como sabes quién soy? y porque tienes esa cara? “Megumi preguntó con evidente desconfianza.

El rostro de Gojo estaba totalmente desfigurado, asombro y disgusto a la vez por el parecido del pequeño con su padre.

“No es nada” Acomodo sus gafas “Vengo a darte la noticia, perteneces a una familia de hechiceros poderosos, seguro que has visto cosas no? Si gustas puedes venir conmigo a una escuela donde estarás a salvo y aprenderás sobre tus poderes”

Megumi lo miró como si lo juzgara y lo analizará y después soltó una pregunta: “Puede tsumiki venir conmigo?”

Gojo ladeo la cabeza, pero no tardó en entender, Megumi tenía una hermana mayor.

Vaya bastardo, no dijo que tuviera dos mocosos además que hace mucho que ninguno sabía de sus respectivos padres.

A Gojo no le importó llevarse al dúo.

 

……….

 

Llegada la noche, tanto Suguru como Satoru acordaron verse en un KFC para cenar ya que el pelinegro recién llegaba de una misión y Gojo al final tuvo que ir a una y apresurarse para verse con su pareja.

Una vez llegaron ambos se sorprendieron por los pequeños que cada uno traía.

“Vaya”

“Increible”

Ambos dijeron al mismo tiempo mientras miraban a los infantes.

“Hay que entrar” hablo Suguru mientras miraba con diversión a Gojo, al final hasta en acciones se aprecian por lo que podía ver.

“Por supuesto” Gojo le Sonrió a Geto.

Ambos entraron al restaurante, ambos sabían que habían elegido el lugar para los juegos infantiles, perfectos para los pequeños.

Una vez que cada uno tomó asiento en una mesa grande cerca de los juegos, Suguru fue el primero en hablar.

“Bueno pequeños, realmente es una sorpresa encontrarnos, así que me presentare, Soy Geto Suguru, y estas pequeñas son Nanako y Mimiko”

“¡Hola!” Saludo con una sonrisa Nanako.

“Hola” Saludó Mimiko, en voz baja y tímida.

“Como siempre lo haces bien Sugubu” Alabo Gojo ganándose una mirada patada en la pierna por debajo de la mesa por parte del pelinegro, sacándole un quejido al albino. “Hola pequeñas, soy Satoru Gojo”

Megumi sonrió por el quejido del albino.

“¿Cómo se llaman pequeños?” Pregunto Suguru con su sonrisa amable, que ahora solo reservaba para las personas que les tenía cariño.

“Soy Tsumiki, y él es mi hermanito Megumi” La pequeña pelicastaña dijo amablemente, totalmente dulce.

“Yo puedo presentarme solo, aniki” Se quejó Megumi algo avergonzado, o eso creo Suguru por sus mejillas teñidas de rosa.

“Estas totalmente avergonzado Megumi-chan” con voz empalagosa hablo Satoru, burlándose del pequeño quien solo lo miro mal.

“Un gusto Tsumiki, un gusto Megumi, espero nos llevemos bien”

“Porque ese señor está lleno de canas, geto sama? ¿Es un abuelo? “preguntó Mimiko haciendo que Suguru soltara una carcajada y Satoru la viera ofendido.

“No son canas Mimiko” Respondió Suguru entre risas “Es Albino, su cabello es naturalmente blanco”

“Es raro” Mimiko dijo en voz baja.

“La verdad si” Megumi le dirigió la palabra a la pequeña.

“Vaya no creí que Megumi socializa a costa de burlarse de mi” Satoru habló totalmente ofendido.

“Los niños son muy Sinceros Satoru” dijo burlonamente

“Nee, Geto-sama podemos ir a jugar” Nanako pidió mientras jalaba el suéter de Suguru.

“Es buena idea, porque no van a jugar en lo que Gojo y yo pedimos el pollo, pediremos puré y ensalada para que puedan elegir”

Las gemelas se emocionaron, una vez que los 4 pequeños se pararon, Nanako se acercó a Tsumiki mientras que Megumi y Mimiko quedaron juntos, ambos tímidos comenzarona caminar siendo liderados por la energética de su gemela y la bien portada hermana mayor de Megumi, una vez que llegaron a los juegos, Suguru por fin decidió hablar.

“¿Es el Hijo de Toji?” Preguntó directamente el pelinegro viendo con asombro.

“Si, son idénticos” Gojo respondió con una sonrisa. “Fueron las últimas palabras de Toji antes de morir, mencionó a Megumi, aunque de la pequeña realmente no sabía nada, pero Megumi pidió por ella así que aquí estamos” Gojo intento resumir lo mejor que pudo. “¿Y tu? de dónde sacaste gemelas? O te embaracé y no me lo dijiste? “Gojo preguntó con un tono pícaro.

“Si claro, como si tuvieras un pene magico” Geto rodó los ojos “Además estas pequeñas las conocí en la misión de hace unos días, había maldiciones y la gente del pueblo pensaron que era su culpa, estaban asustadas ya que sufrieron maltrato, le hable a shoko para que las curara”

“Espera, le hablaste a Ieri antes que a mi? ¿Tu novio? “

“Cariño, ese día estabas en una misión también, no importa” Suguru se cambió de lugar para sentarse a su lado y le dio un beso en la mejilla.

“Es injusto que ya sepas que eres mi debilidad, no puedo enojarme contigo” Satoru recostó su cabeza en el hombro de su pelinegro.

“Tu también eres mi debilidad” Geto admitió con sus mejillas rosadas.

 

………………………………………………

 

“Entonces el profe Gojo y el profe Geto estan casados?” Pregunto Yuuji Itadori con asombro.

“Bueno, si, después de que nos dijeran que eran pareja, fuimos a Estados Unidos solo para ver como se casaba, estaban tan empalagosos después de eso. “Megumi dijo con fastidio, recordar es vivir, pensó Yuuji.

“Increible, me sorprende Geto sensei y el hecho de que haya aceptado casarse con Gojo” Maki dijo mientras limpiaba una de sus armas.

Los estudiantes de Jujutsu se encontraban entrenando, solo que se estaban tomando un descanso y aprovecharon a cotillear de la Pareja de maestros más escandalosa de la preparatoria.

“Fue divertido ver a Shoko, Nanami y Utahime senpai preguntando a Geto si lo habia pensado bien” Conto Nanako en lo que veía su celular a lado de Nobara.

“Haibara-San fue el único que mostró su apoyo” Tsumiki dijo mientras repartía algunos souvenirs, ya que ella no tenia energia maldita pero le gustaba pasar el tiempo con los amigos y compañeros de Megumi, siempre iba a dejarles viveres o golosinas, y claro, aprovechaba a charlar.

“No olviden que Yaga casi le da un infarto, o eso es lo que dijo Shoko” Mimiko recordó absorta en el peluche que siempre cargaba con ella.

“No me sorprende, aunque viéndolos, era bastante obvio que ellos se aman, era predecible que terminaran juntos” Como siempre, Panda entendía la situacion rápidamente.

“Algas Marinas” Exclamó Inukami.
“No me imagino como seria si ellos no hubieran estado juntos” hablo Yuuji después de un rato de silencio cómodo.

“Seguro sería como cuando Yuuta se va de viaje y Maki está de malas” dijo panda.

“Hojuelas de bonito” Inumaki apoyo rápidamente asintiendo mientras hablaba.

Maki se sonrojo fuertemente e intento defenderse. “E-eso no es cierto!”

Como si fuera coro todos exclamaron al mismo tiempo: “Claro que si”

“Arroz” Inmuki

“Lo siento Maki” Tsumiki como siempre era la unica que al menos hablaba con cordialidad.