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como cambian las ideas

Summary:

Desde que Lavi despertó su segunda naturaleza como Omega lo ha aprovechado casi al máximo para sus registros, pero aquello cambia cuando se une a la orden oscura y conoce a Kanda.

Ahora ambos no saben muy bien como actuar con sus instintos a flor de piel más que nunca al llevar tanto tiempo ignorandolos, intentando continuar sus vidas sin problema alguno, aunque se les va haciendo cada vez más dificil

Chapter Text

Desde que su segunda naturaleza despertó como Omega lo ha aprovechado casi al máximo para sus registros tan solo un poco de acercamiento y algo de olor y tenia a unos cuantos alfas soltando la lengua sin cuidado alguno respondiendo cualquier cosa que preguntara.

Bookman varias veces le reprochó aquella actitud despreocupada ya que podría traer complicaciones, pero él siempre se afanaba de que los demás eran realmente estúpidos por caer en algo tan patético solo por creer que podían tener algo con él, además de asegurarle al anciano que tenía todo asegurado ya que tomaba todas las precauciones necesarias como para perderlos borrachos en algún callejón cualquiera.

La seguridad en sí mismo sobre su propio autocontrol era en verdad exagerada, ya que esa misma confianza en algún punto de su estadía en la orden negra comenzó a flaquear y a volverse en su contra.

La mayoría de los residentes de la rama europea de la orden eran betas para su fortuna, incluso la linda hermanita del supervisor era una omega como él, hasta ahí iba todo bien para él, el problema inicio en el momento en que vio por primera vez a Kanda Yuu y tentó a su suerte al acercársele con demasiada confianza al oler que este era un alfa, se le acercó exponiendo con sutileza su aroma. Contrario a lo que estaba acostumbrado a que sucediera con los demás alfas, éste apenas lo notó en todo sentido casi le ensarta su katana en pleno estómago dispuesto a destriparlo si no hubiera sido por Lenalee, la cual lo sujetó con firmeza y terminó por golpearle con levedad en la cabeza con un portapapeles.

Desde aquel momento fue él quien comenzó a obsesionarse de alguna forma con querer acercarse al japones con dos excusas principales, la primera excusa era para el viejo Bookman y era el poder obtener la mayor cantidad de información que pudiera por parte de su objetivo, la segunda excusa era para sí mismo con que no podía dejar que su orgullo se viera lastimado de tal forma como lo había terminado estando por aquella primera amenaza.

Afortunadamente desde aquel primer encuentro y gracias a la ayuda de las primeras veces de Lenalee, cada vez podía estar más cerca de Kanda sin salir lastimado, al parecer éste podía soportarlo un poco más desde que aprendió que no debía exponer de forma tan descarada su aroma alrededor suyo, aquello le había dado el pie de poder hablar sin problemas.

—no soy un conejo, soy un zorro. — se quejó en aquella oportunidad en la que se encontraba comiendo frente a Kanda, el cual tan solo le dirigió una corta sonrisa de ironía antes de seguir comiendo.

—poco me interesa, eres tan molesto como un conejo, así que lo eres. — dejó en claro su punto el samurái, cerrando los ojos con calma para disfrutar del bocado de su soba.

—eso es realmente injusto. — suspiró con queja el pelirrojo, rascando su nuca con su mano izquierda, mientras con la derecha juntaba un poco de paella y se lo llevaba a la boca. — ¿No hay alguna forma de que dejes de llamarme así?

—no, acostúmbrate. — rechazó aquella idea mientras negaba un par de veces, disimulando la gracia que le causó el puchero exagerado que hizo el contrario, terminando el resto de su comida en silencio para dejarlo solo en lo que parecía su lamentación.

Al menos aquel había sido un gran avance en comparación a las demás interacciones entre los dos, sin ningún conflicto o complicaciones, cuando quedó por completo solo en la mesa, terminó por sonreír con un toque de diversión esperando que aquello significara que era un avance en su relación con el samurái.

La siguiente vez que pudieron coordinar sus horarios fue debido a una misión en la que le había tocado a los dos juntos, Lavi había tenido hasta aquel entonces un control detallado de los periodos donde no podía siquiera racionalizar debido a su celo y se suponía que aún tenía al menos una semana antes de su siguiente ciclo.

La misión había ido bien y sin ninguna falla, hasta que su propia biología decidió traicionar al cuerpo de Lavi y adelantar su ciclo en medio de un combate en el que ya de por si habían tenido complicaciones debido a la gran cantidad de akumas nivel 1 presentes y un par de nivel 2 que los había emboscado.

Intentó con todas sus fuerzas resistir su propia debilidad, pero no logró demasiado al terminar por colapsar debido a la fiebre que tenía en medio de un ataque a unos akumas, Kanda al notar aquello tan solo bufó con irritación e hizo todo lo posible para mantener el resto de la batalla lejos del pelirrojo tan solo por el reconocimiento de éste al combatir hasta el último momento.

Cuando regresó con éste a rastras al hospedaje que tenían, había pensado en abandonarlo ahí mismo el resto de la semana e irse a otro lado para quedarse, pero al momento en que iba a hacerlo, la voz de Junior lo detuvo.

—no quería molestarte. — el pelirrojo había forzado su voz para intentar hablar lo más normal y tranquilo que pudiera, terminando en una corta risa lamentable. — estaré así unos dos o tres días... Después si aún no encuentras la inocencia... Puedo unirme a la búsqueda donde falte... Para no ser del todo una carga.

La mirada de Kanda se afiló con clara irritación ante las palabras que le decía el contrario, apartando la mirada con irritación junto a un chasquido de molestia antes de marcharse de aquella habitación sin volver a mirar atrás.

El pelirrojo cayó en un sueño febril mientras intentaba acurrucarse sobre sí mismo, jadeando con pesadez y algo superficial, casi media hora después Kanda regresó mascullando maldiciones entre dientes, frunciendo aún más el ceño en irritación ante el aroma que invadía toda la habitación, colocándole a regañadientes un paño humedecido en la cabeza y se sentó en el suelo a un lado de la cama intentando mitigar el intenso olor ajeno con el propio como una advertencia para cualquiera que intentara aventurarse en aquella habitación, cerrando los ojos para dormirse en aquel mismo lugar y descansar aunque sea un rato.

El resto de la misión fue casi un incordio para el japonés, ya que solo podía salir a hacer pequeñas salidas para investigar los alrededores por la inocencia o encargarse de algún que otro akuma que apareciera en el lugar para regresar a alimentar al menor ya que durante esos días en verdad había colapsado y con suerte lograba coordinar.

Cuando recuperó la mayoría de su control al cuarto día y su celo había pasado a ser más soportable había despertado con Kanda sentado en el suelo, dándole la espalda sorprendiéndolo por aquello, parpadeando un par de veces mientras se sentaba en la cama.

—al fin despertaste, vamos. — no hubieron más palabras por parte de Kanda, el cual se levantaba sin siquiera verlo, dejando confundido al comienzo a Lavi, el cual se levantó con dificultad e intentó seguirle el paso al mayor intentando comprender por qué el contrario estaba en la misma habitación, cuando él mismo le había pedido que no se preocupara por él.

El pelirrojo quería hacer algún comentario irónico sobre la situación, pero terminó por morderse la lengua con cierta intranquilidad ya que no sabía por qué se sentía bien y agradable la posibilidad de haber sido cuidado por el contrario, además de tampoco dolerle el cuerpo de ninguna forma y en ninguna parte, lo que le daba a entender que en ningún momento se intentó aprovechar de él, haciendo que su corazón lata con fuerza sin saber por qué.