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want you to take me (and not by the hand)

Summary:

Xie Lian no sabe como decirle a Hua Cheng, su mejor amigo, que ha estado enamorado de él por años. Su problema se soluciona un día, después de un peculiar incidente.

O donde Hua Cheng y Xie Lian se convierten (no tan) accidentalmente en fuckbuddies.

Notes:

Advertencia: Lo que estás a punto de leer es una completa obscenidad. No hay mucha trama, que digamos. Además, la escribí mientras escuchaba canciones sexosas de reggaetón.

De México para el mundo, supongo. Disfruta.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Ya eran pasadas las diez de la noche y la sala estaba a oscuras, salvo por la luz de la televisión encendida. El ruido de una película, demasiado bajo para distinguirse entre diálogos, se mezclaba con el zumbido incesante del aire acondicionado y los sonidos húmedos provenientes del sofá.

La alfombra áspera raspaba las rodillas desnudas de Xie Lian, que se posaba entre las piernas abiertas de Hua Cheng, bajando lentamente la cremallera de su pantalón de trabajo. La incomodidad no significaba nada mientras la lengua de su mejor amigo exploraba el interior de su boca con diligencia, acariciando la tierna piel con reverencia, sacando de él los sonidos más dulces. Su figura alta se inclinaba sobre él, lo tomaba por la barbilla y rozaba su cuello, haciéndolo estremecer.

La sensación de la punta de los dedos de Xie Lian rozando el bulto apenas cubierto por la ropa interior de Hua Cheng le tenía con los muslos temblando de necesidad. Le gustaba arrodillarse frente a él y ser observado desde arriba por esos ojos tiernitos de hambre, respirando con dificultad mientras Xie Lian le sacaba el miembro del pantalón. Mientras más lo pensaba, más ansioso se ponía.

"San Lang" Xie Lian jadeó cuando se separó, siguiendo con la mirada el fino hilo de saliva que aun conectaba sus labios juntos. El rostro de Hua Cheng, ligeramente sonrojado, excesivamente atractivo, formó una sonrisa lánguida y alzó una ceja con interés, "Tuviste un largo día, déjame ayudarte a relajarte"

Hua Cheng soltó una risita. Sus dedos rozaron la mejilla de Xie Lian y bajaron hasta su cuello, sosteniéndolo por el fino cabello de su nuca. "Primero ven aquí, gege"

Sin previo aviso, Hua Cheng se inclinó y lo tomó por la cintura.

Sintiéndose ingrávido de pronto, Xie Lian soltó un jadeo sorprendido, que se trasformó en un gemido en el momento en que se sintió caer sobre el duro regazo del otro.

-

Desde poco después de tomar la decisión de vivir juntos un año antes, Xie Lian y Hua Cheng se habían mezclado en una relación de exclusividad sexual sin compromiso que los había absorbido hasta desdibujar poco a poco la línea que dividía el sentimiento de su larga amistad de una necesidad de posesión absoluta del otro. Sus cuerpos se había enredado tantas veces, de tantas formas, en tantos lugares, que el mero pensamiento de soltarse parecía incómodo, incluso a pesar del riesgo que suponía para la naturaleza amistosa de su vínculo.

Todo empezó durante su cuarto mes como roomies, con un malentendido bastante incómodo: Xie Lian entró al cuarto de Hua Cheng mientras él.. Eh, sí. Porque pensó que los gemidos al otro lado de su pared eran un llanto desconsolado. Los pañuelos y el té caliente en su mano cayeron al suelo cuando la puerta se estrelló contra la pared y la vista de su mejor amigo gloriosamente desnudo, extendido sobre la cama, apareció frente a él y lo golpeó como un tren en movimiento.

Con una mano firme apretando con fuerza su miembro duro, enrojecido por una pasión ardiente que le sonrojaba la piel, Hua Cheng gruñó cuando sus ojos se chocaron con los estupefactos de Xie Lian.

Xie Lian presenció como el pene de Hua Cheng se sacudió y erupcionó, salpicando néctar blanquecino por todos lados.

Después de un par de días bastante difíciles en los que negó cualquier intento de Hua Cheng de hablar al respecto, Xie Lian tomó la decisión de resolver la tensión colándose por la noche en su cama y haciéndole venir con nada más que el calor de su boca. Con cada succión y arrastre de labios, Xie Lian no hizo más que demostrarle lo mucho que le gustaba.

No mucho tiempo después, los dos ya habían hecho el amor en todas las superficies de la casa. Hua Cheng lo tomó de espaldas, en cuatro, contra la pared, en la cocina y hasta sobre la mesa; le jaló el cabello, le escupió en la boca y le pintó la carita de blanco. Lo mordió y luego le besó con ternura. Lo abrazó y lo llamó hermoso. Luego se lo cogió hasta que se desmayó.

Pero a pesar de todas esas cosas, seguía sin decirle que lo que tenían era algo más que sexo.

Xie Lian estaba preocupado: No era particularmente conocido por tener buena suerte y lo último que necesitaba era que su mejor amigo (y crush secreto de años) estuviera jugando con sus sentimientos.

San Lang sabe que jamás me entregaría a alguien a quien no amara, ¿cierto?, pensó. No es que crea que él es capaz de hacer algo así, de todos modos. Es solo que…

Los nervios lo tenían enloquecido de miedo y, bastante irónicamente, lo único que lo ayudaba a calmarse era el tierno abrazo de Hua Cheng, que envolvía su cuerpo y lo llenaba de una seguridad sin igual.

Con sus cuerpos enredados, envueltos en la bruma embriagadora del placer, no había cabida para la más mínima de las preocupaciones.

 

-

"San Lang, por favor…" Xie Lian se quejó, retorciendo su cuerpo sobre el regazo del otro.

"Gege, solo un poco más" Insistió Hua Cheng.

"San Lang, esto es…"

"Gege, basta" Su tono divertido estaba ligeramente teñido de advertencia. Xie Lian paró de moverse de inmediato, resignado al agarre apretado que Hua Cheng tenía sobre su cintura. Sus dedos se entrelazaron en la parte baja de la espalda de Xie Lian y lo afianzaron mientras se entretenía frotando las mejillas de ambos juntas "Estás muy tenso, así que pensé que te gustaría un abrazo. No tenemos que hacer nada hoy…"

"¡No!"

La respuesta de Xie Lian salió más impaciente de lo que pretendía. Sus mejillas teñidas de escarlata se abultaron en un puchero a la vez que se giró con obstinación, fingiendo estar molesto. El ruido de la tele en algún momento se detuvo y quedaron ambos en un silencio apenas interrumpido por el pulso ruidoso en el pecho de Xie Lian, cuyo labio inferior estaba apretado entre sus dientes frontales. Hua Cheng lo miró con atención, aguantando las ganas de estallar en risas.

"¿No?" Dijo y Xie Lian negó, girando su cuello tanto que parecía doloroso. Hua Cheng llevó sus manos a sus mejillas y lo obligó a encararlo, pero lo ojos frente a él se apartaron, negándose a mantener contacto visual "Entonces será lo que gege quiera, pero debe decirme qué lo tiene tan estresado"

"No estoy estresado, ¿qué te hace pensar eso?" Xie Lian se cruzó de brazos, empujando las manos sobre su cara a un lado. Hua Cheng esta vez sí se rió.

"Lo estás"

"No"

"Cuando te estresas, tiendes a ponerte bastante… entusiasmado" Su tono burlón desafió el tono obstinado de Xie Lian, deleitándose con la forma en que la irritación se derretía de las facciones delicadas de su rostro y se convertía en pura vergüenza. Los tonos de rojo palidecieron y luego volvieron a colorearse, creando una imagen divertida a la vista. Hua Cheng decidió que quería ver un poco más, "Cuando estás especialmente animado, te gusta empezar a jugar metiéndome en tu boca y…"

"¡No es el caso!" Lo interrumpió en medio un grito, cubriendo su boca con su manos "No es el caso, para nada. Deja de decir cosas sin sentido"

Hua Cheng, sonriendo con la mitad superior de su cara, ladeó la cabeza. En silencio, sus ojos se fijaron en los de Xie Lian cuando su lengua se asomó entre sus labios y acarició su palma, provocando un estremecimiento que le hizo saltar en su lugar y apartarse, jadeando sorprendido por la acción inesperada. Hua Cheng aprovechó la distracción y lo tomó por la cintura, colocándolo de espaldas sobre el sofá y saltando encima de él.

"Si gege no quiere decirme, entonces no me dirá. Sin embargo, seré yo quien le haga renunciar a sus preocupaciones"

Antes de que Xie Lian se recuperara del cambio inesperado de posición, Hua Cheng colocó sus piernas a sus costados, arrodillado sobre él, y liberó su propio miembro. Desde la posición de Xie Lian, la masculinidad de su amigo brillaba esplendorosa en su excitación, presumiéndose larga y gruesa, levantándose con orgullo encima de su cara enrojecida.

Xie Lian no pudo evitar levantar la mano y envolver la longitud, bombeando experimentalmente: Todas sus inhibiciones se fueron al carajo cuando las finas facciones de Hua Cheng, antes compuestas en una expresión confiada, se descolocaron un poco. Sus cejas temblaron ligeramente y sus pupilas se reventaron, obsesionado con la vista de su gege acariciando con avidez la longitud su pene, parpadeando hacia él con los ojos grandes y rutilantes de curiosidad.

"No me mires así" Pidió Hua Cheng, su tono empapado de súplica y deseo mientras empujaba sus caderas en movimientos superficiales.

"¿Así cómo?" Xie Lian batió sus pestañas y relamió sus labios, mordiéndolos con suavidad. Si Hua Cheng no supiera lo que estaban haciendo, habría caído por la expresión de falsa inocencia de sus celestiales facciones. La necesidad de arruinar esa carita por completo llenó de determinación su corazón; no perdió el tiempo y se inclinó hacia adelante.

Cuando Xie Lian sintió la suave calidez del miembro rozarle con levedad los labios, no pudo evitar el impulso de apretar su agarre y empujarlo dentro, gimiendo mientras la longitud desaparecía y se acomodaba dentro de él, estirándolo, llenándolo tan bien.

Aquella tarde, cuando Hua Cheng regresó del trabajo, sorprendió a Xie Lian en la cocina con un abrazo por la espalda. Rodeando su cintura con el brazo, lo atrajo hasta él y pegó sus cuerpos, besando su mejilla mientras hacía aparecer frente a sus ojos un ramo de hermosas flores blancas. Una vez a la semana, él hacía eso. Mientras Xie Lian las recibía, robando un apasionado beso de sus labios, no pudo evitar sentir el bulto suavizado bajo los pantalones de Hua Cheng rozarle la espalda baja.

Se siente así de grande y ni siquiera está erecto, pensó por un momento. Luego, arrojando el pensamiento lejos, se ahogó con la ternura del detalle.

Ahora, con la cosa follándole la boca, no pudo evitar ser consciente del tamaño y el grosor. La saliva comenzaba a acumularse dentro de él y se deslizaba hacia afuera mientras Hua Cheng entraba y salía a su antojo, estirando las comisuras de sus labios casi al límite. Sin perder más el tiempo, Xie Lian tomó la base del miembro en su boca y miró a Hua Cheng directo a los ojos mientras bombeaba con rapidez, ahuecando las mejillas mientras succionaba con fuerza y movía la lengua alrededor del falo y sobre la punta, jugando con la hendidura.

Los ojos de heterocromáticos de Hua Cheng captaron el ambicioso brillo en los de Xie Lian, que ansiaban con intensidad tener su liberación derramándose dentro de su boca. El presemen no era suficiente. Necesitaba sacar de él hasta la última gota de esencia, marcarlo como suyo y ser marcado a la vez. Quería ser capaz de sentir por un instante esa unión que reservaban el uno para el otro.

San Lang, soy el único que conoce tu sabor ¿cierto? Dime que soy el único, pensó, gimiendo ante la idea.

Hua Cheng comenzaba a perder el ritmo de sus embestidas. Sus ojos se entornaron mientras dirigía sus largos dedos desde la mandíbula de Xie Lian hasta su cuello, sintiendo el estiramiento de su garganta por dentro y por fuera. El ritmo despiadado que mantenía mientras más se apresuraba al clímax contrastaba con las tiernas caricias de sus dedos, que recorrían las líneas de su cuello con extrema delicadeza.

El temblor de los muslos de Hua Cheng, así como la palpitación incesante su pene, le alertó a ambos de la inminente fuerza de su orgasmo. En medio de una última y potente embestida, Xie Lian pudo sentir la esencia espesa comenzar a derramarse dentro de él. Sus ojos lagrimearon y un gemido ahogado vibró desde el fondo de su garganta, sacando un gruñido bajo del otro.

Oleadas y oleadas de espeso líquido inundaban la boca de Xie Lian, que tragó ansiosamente lo que pudo y se apresuró a sacarlo de su boca. Sin perder un segundo, comenzó a bombear sobre su cara el resto, hasta que nada más salió.

Había sido marcado.

La vista de su propio semen derramándose de las mejillas y nariz sonrojadas de Xie Lian, así como sus ojos empapados de lágrimas y sus labios hinchados y nacarados, hicieron temblar nuevamente el miembro ya suavizado de Hua Cheng. Con cuidado se recompuso sobre sus piernas temblorosas y tomó un respiro, parándose frente al sofá con los brazos cruzados. Como dándole una cuidadosa consideración a algo, observó a Xie Lian de arriba abajo y ladeó la cabeza. Xie Lian, por su parte, no podía creer lo que acababa de hacer, por lo que se negó a moverse bajo el escrutinio de su amigo.

"¿Qué estás pensando?" preguntó Xie Lian, con la voz ronca y baja. Una sensación de temor ligero le atravesó la columna como un rayo.

"En dónde y cómo te voy a follar"

 

-

El "dónde" fue la cama de Hua Cheng. El "cómo"… bueno.

La ventana estaba abierta. El frío de la noche se colaba dentro de la habitación y erizaba la piel desnuda de Xie Lian, que se había puesto de rodillas sobre el regazo de Hua Cheng, dándole la espalda. Inclinado hacia adelante, sus antebrazos sostenían todo su peso mientras se presentaba a sí mismo. Su cuerpo desnudo estaba expuesto y ansioso por recibir la atención deseada en la zona deseada.

Xie Lian gemía y temblaba, tirando de su cuerpo hacia atrás para encontrar las embestidas de los dedos ágiles de Hua Cheng contra su suave entrada. Uno, dos y tres dedos. El pasaje húmedo se contrajo ante el masaje de la piel interior, cuyas terminaciones nerviosas se dilataban y derramaban éxtasis líquido por sus venas. Estaba enloquecido y quería más.

"San Lang, déjame montarte ¿sí? Un poquito… Sólo debes correrte una vez, las siguientes será como tú quieras, haré lo que digas… Vamos, incluso puedes tirar de mi cabello. Quiero complacerte, déjame darte todo de mí…" Xie Lian suplicaba, encontrando sus dedos a medio camino de penetrarlo. Su voz sonaba destrozada. Giró su cabeza sobre su hombro y encontró la mirada de Hua Cheng, dispuesto a rogar un poco más.

Los ojos de Hua Cheng estaban oscurecidos por el deseo más crudo, mezclado con algo aún más pegajoso: Una emoción que se derramaba de su alma y reflejaba con intensidad algo como…

¿Obsesión?

"¿San Lang..?" La confusión momentánea de Xie Lian fue interrumpida de tajo por las siguientes palabras.

"Gege, te amo"

Amor.

El cuerpo de Xie Lian, antes ardiente de deseo, de pronto se sintió congelado. Su boca se abrió, pero nada salió de ella.

Con una rapidez que no era característica de él, se apartó y se giró, gimiendo ante la abrupta salida de los dedos dentro de él. El movimiento brusco hizo retroceder a Hua Cheng, que de inmediato se puso de pie, totalmente incrédulo de sí mismo y pálido de puro terror. Antes de que Xie Lian pudiera intentar alcanzarlo, ya había salido de la habitación, diciendo "lo siento" entre dientes.

"¡San Lang, espera!" Pero Hua Cheng no se detuvo. Xie Lian corrió por el pasillo y lo vio recargado contra la pared, como si sostener su peso fuera un reto.

Xie Lian temía que Hua Cheng huyera desnudo del departamento, así que hizo uso su último recurso: Tomándolo del brazo, lo arrastró de vuelta a la habitación y lo empujó con fuerza a la cama, afianzándolo por las muñecas debajo de él.

El shock no había desaparecido de los ojos de Hua Cheng, pero por lo menos ahora se veía dócil.

"Dilo de nuevo" murmuró Xie Lian, mirando directamente a sus ojos. Luego exigió, apretando sus muñecas "Dilo para que las cosas queden claras entre nosotros"

Hua Cheng siseó de dolor, "¿Cuál es el caso, si gege ya lo sabe?"

Xie Lian estaba confundido, "¿Saberlo? ¿cómo habría de saberlo?"

Hua Cheng se veía devastado. Sus labios temblaban ligeramente mientras apartaba la mirada, "He fallado en ocultar lo mucho que te amo y te deseo" dijo en voz baja, "que estoy enamorado de ti"

¿Enamorado…?

¿…De él?

Antes de que pudiera darse cuenta, abundantes lágrimas ya habían escapado de sus ojos.

"Lo siento, gege" Hua Cheng titubeó, mientras sus propios ojos comenzaban a enrojecer con lágrimas no derramadas. Parecía que ver a Xie Lian llorar por su culpa era inconcebible, "No quería traicionar tu confianza de esta manera…"

Antes de que pudiera comenzar a rogar por su perdón, Xie Lian lo soltó y se apartó de él por completo. Hua Cheng intentó tomar su brazo, pero se apartó de golpe. Retrajo la mano. Xie Lian parecía buscar algo entre las sábanas y, justo cuando Hua Cheng estaba a punto de preguntar si estaba bien, fue empujado nuevamente a la cama. En medio de la confusión, pudo sentir una mano afianzar firmemente su miembro, mientras que otra derramaba algo frío y pegajoso encima de él.

"¡Gege!" jadeó cuando la mano que lo sostenía comenzó a deslizarse con facilidad sobre su pene, extendiendo lubricante en toda la longitud.

"Déjame demostrarte lo mucho que te amo y te deseo también"

Cuando sus labios colisionaron y sus lenguas se enredaron, Xie Lian pudo sentir el sabor de sus lágrimas rodar entre ellos. Los gemidos de Hua Cheng se mezclaban con sus propios jadeos y la euforia que ambos sentían se manifestó en movimientos erráticos, donde sus cuerpos se restregaban y se sentían con profundidad el uno al otro.

Cuando Xie Lian colocó el miembro resbaloso de Hua Cheng debajo de él y rozó su entrada, ambos se estremecieron y soltaron un gemido desesperado. Solo entonces se enderezó, acomodándose sobre sus rodillas y bajando lentamente, sintiendo aquello que había añorado ansiosamente abrirse paso dentro de él. El estiramiento fue fácil y la sensación de su cuerpo abrazar un objeto tan largo y grueso lo tenía con las piernas temblando de placer; Hua Cheng sostuvo su peso por la cintura y lo mantuvo en su lugar, evitando que sus piernas cedieran.

"San L-Lang- hah- te amo- ah" Xie Lian jadeó cuando Hua Cheng finalmente tocó fondo, tomando respiraciones cortas mientras se movía de arriba abajo en movimientos superficiales, intentando adaptarse al estiramiento, "Eres tan grande, tan perfecto dentro de mí-"

"Hah-ah gege" Hua Cheng no podía articular palabras, su mente a la deriva con la vista etérea y las palabras irreales, sacadas de sus anhelos más profundos. Sus ojos errantes se movían del lugar donde sus cuerpos se conectaban, hasta el pecho sonrojado de Xie Lian, donde dos pequeñas protuberancias brillaban enrojecidas y húmedas, tentadoras.

Hua Cheng sabía que solo bastaba un pequeño roce en sus pezones sensibles para enloquecer a Xie Lian: No perdió el tiempo y lo atrajo hacia su boca, jugueteando con su lengua una de las pequeñas protuberancias, succionando y besando con diligencia. Su expresión no era diferente a la de un hombre hambriento saboreando un manjar. La súbita acción arrancó un agudo gemido de Xie Lian, que se apresuró a sostenerse con el respaldo de la cama, inclinándose hacia la adictiva sensación.

"San Lang, hah, más, más…"

Hua Cheng no podía negarle nada. Sosteniendo con fuerza sus caderas, lo levantó y revirtió sus posiciones, colocándolo de espaldas sobre la cama. En un movimiento contundente, sostuvo la parte trasera de sus muslos y los levantó contra su pecho, abriendo sus piernas y colocándose en medio de ellas. Xie Lian jadeó, sintiendo la ansiosa mirada de Hua Cheng mirarlo expuesto, totalmente abierto y dispuesto para él. Una oleada de vergüenza y excitación lo inundó.

Cuando Hua Cheng lo embistió, el impacto hizo rodar sus ojos hacia atrás. El ritmo despiadado, cuidadosamente dirigido a su punto dulce, lo tenía gritando sin restricciones, rogando por más San Lang, un poco más duro, un poco más rápido, hasta que su voz no era más que un conjunto de gemidos y lloriqueos sin sentido.

"San Lang, o-oh si, ¿lo sabes, no? Ahh" gimió, sonriendo en medio del éxtasis. Hua Cheng estaba perplejo.

"¿Qué cosa?"

"Solo yo- ah- puedo soportarlo, haaah, solo yo puedo tomarte así de bien"

Las palabras despertaron en Hua Cheng un deseo bestial de marcar, de poseer y convertirse en todo aquello que Xie Lian podría desear para siempre. Sus labios reclamaron los del otro con desenfreno, bajando sus manos por sus muslos hasta su trasero, apretando, estirando y volviendo a juntar la carne entre sus dedos al ritmo de sus embestidas. Hua Cheng no podía tener suficiente; deseaba sentir su conexión tanto como era posible: Colocó las pantorrillas de Xie Lian sobre sus hombros y se inclinó más cerca, enterrándose tan profundamente en él que un grito de placer desgarrador salió de sus labios.

"Demasiado- haah- profundo, San Lang- ahh"

La ligera punzada de dolor, combinada con el placer incesante que abrasaba su cuerpo en oleadas tenía a Xie Lian delirante, jadeando y emitiendo sonidos vergonzosos. Como poseído, metió la mano entre sus cuerpos hasta donde su entrada se estiraba, separándose un poco para sentir el miembro de Hua Cheng entrar y salir de su cuerpo a un ritmo implacable.

"Gege se siente muy bien- demasiado apretado y- tan cálido…"La sensación hizo gruñir a Hua Cheng, que no pudo evitar murmurar alabazas sobre sus labios, moviéndose cada vez más rápido, compensando la rudeza de sus movimientos con tiernas palabras, "necesito derramar todo mi amor dentro de ti"

Un tiempo pasó antes que Xie Lian sitiera la fuerza del orgasmo derribarlo por completo; la deliciosa sensación del placer pegajoso regándose por sus venas y la contracción de sus músculos mientras Hua Cheng palpitaba y derramaba oleadas de semen caliente dentro de él, lo llevaron a un estado de éxtasis demasiado intenso para soportar.

Todo se volvió blanco y luego negro.

Cuando volvió en sí, la divertida mirada de Hua Cheng lo recibió. Jadeaba mientras se reía, acariciándole tiernamente las mejillas y la frente. Después de parpadear un par de veces, Xie Lian abrió la boca para hablar, pero en su lugar salió un agudo chillido.

"¿Te dejé sin palabras?" Hua Cheng se rió, y si hubiera tenido fuerzas suficientes, Xie Lian lo habría regañado. "No hay nada de qué preocuparse, yo me encargo"

Hua Cheng salió de él con cuidado y luego lo limpió con ternura, acariciando su piel hipersensible y besando sus mejillas. Xie Lian estaba dócil bajo su toque, disfrutando de la intimidad de momento.

"San Lang" murmuró cuando se recuperó un poco, deteniendo a Hua Cheng mientras planeaba salir a conseguirle un poco de agua. Él se giró y lo miró desde el umbral de la puerta, ladeando la cabeza y sonriendo con tanto afecto que le erizaba la piel "Tú… ¿de verdad me amas?"

Hua Cheng de inmediato regresó sus pasos, arrodillándose a un lado de la cama. Con cuidado tomó la mano de Xie Lian y la besó, murmurando sobre sus nudillos, "Con cada fibra de mi corazón"

Xie Lian no tuvo energía para hacer algo más que sonrojarse, "Bien, porque… yo también te amo"

Sus labios se encontraron una vez más y, ésta vez -Xie Lian estaba seguro- sería para siempre.

Notes:

Si llegaste hasta acá, te agradezco mucho haber leído. Si te gustó o tienes algo que decirme, estaré feliz de leerte en los comentarios.

Aprovecho para sacarme del pecho dos cosas:
1) la idea de todo esto salió mientras escuchaba "hermanas de leche" de Bellakath. Es buenísima. Quería poner alguna parte de la canción en el título, así que de ahí el nombre.
2) Quiero dedicar esta historia a Charlie27, la mejor escritora de fanfic hualian de todo ao3, que borró más de 67 increíbles historias hace unos meses y desapareció de la faz de la tierra. Escribía sus historias en mandarín, así que supongo que es de China. Sospecho que la encontró la policía por escribir explicit (bromi jajaja espero que no). Si alguien de pura casualidad conserva algún fanfic de ella, por favor páselo. CHARLIE27 REGRESA EXTRAÑO TUS FICS.

sígueme en x y platiquemos: @danasty_