Chapter Text
Su trabajo en HS Group era, por lo menos, moderado. Aunque sí es cierto que lograba atender algunos asuntos de su propia empresa (y otros más personales ) a la distancia, una parte de su tiempo estaba dedicada a ser un secretario modelo en la empresa de Shen Wenlang.
Una forma de ir devolviéndole favores que él le ha hecho, al mismo tiempo que aseguraba tener más que cobrarle después. Un círculo virtuoso, como supo decirle una vez.
Sin embargo, su trabajo no era mucho. Quien se encargaba de la mayor parte era Gao Tu, trabajando diligentemente y sin parar hasta haberlo terminado todo. Hua Yong lo admiraba, de cierta manera. Trabajar tan forzadamente por alguien que apenas podía controlar su crudeza a la hora de hablarle, insultándolo repetidamente… Hua Yong solía preguntarse si estaría dispuesto a sufrir lo mismo por Sheng Shaoyou si estuviera en su lugar.
Y sí, sí lo haría.
Por 100 años, incluso. Aguantaría los insultos más humillantes si con eso aseguraba poder estar al lado de su amado.
Quizá por ese motivo se creía alguien que podía entender el corazón de Gao Tu. Shen Wenlang no era una persona fácil de tratar, demasiado petulante y grosero, cualquier persona común preferiría juntar heces de perro en los parques antes que pasar más de cinco minutos con él. Y Gao Tu ha pasado más de 10 años a su lado, según le había contado.
Un poco llegaba a compadecerlo.
*
Hua Yong se consideraba una persona observadora. Notaba cosas que alguien normalmente no haría y sacaba ventaja de ello. Una palabra de más, una mueca que no se pudo controlar; todos los secretos estaban a plena vista para aquellos que prestaban un poco más de atención.
Es por eso que cuando su trabajo en la oficina aumentó al mismo tiempo que lo hizo la ausencia de Gao Tu en ella, no se sorprendió. Era esperable. En las últimas semanas se lo vio más decaído, enfermo. Ojeras enormes y estaba pálido por demás, entre él y un muerto viviente casi no había diferencias. Su estado nunca parecía mejorar porque no esperaba estar completamente sano antes de volver, lo que hacía que sus períodos en la oficina fueran cada vez más cortos.
Por ejemplo, Gao Tu había vuelto el día anterior, pero esa mañana difícilmente lograba completar alguna tarea. Cometiendo errores aquí y allá, sus ojos casi no podían mantenerse abiertos y parecía que iba a desplomarse sobre su escritorio en cualquier momento.
Todo era culpa de Wenlang, cuyo negado pero al mismo tiempo celoso trasero no podía aguantar no ver a Gao Tu rondando por su espacio todos los días. Amenazaba a Gao Tu con despedirlo o reemplazarlo si no volvía rápidamente, algo que Hua Yong sabía que jamás haría, pero algo por lo que el pobre Gao Tu caía una y otra vez.
*
Cuando Gao Tu eliminó un registro de cuentas por accidente, supo que era momento de enviarlo a casa.
“Lo lamento mucho, Hua Yong” se disculpó al poco tiempo de poner un pie fuera de HS Group. Casi no podía mantenerse parado, e intentaba disimularlo apoyando la mano en una de las columnas. “No he sido más que una carga para ti este último tiempo.”
Hua Yong le sonrió dulcemente y sacudió la cabeza. “No te preocupes. Sé que son fuerzas mayores las que te obligan a estar aquí.”
Gao Tu le devolvió la sonrisa, forzada y con pena, antes de desviar la mirada.
“Incluso te has tomado la molestia de llamar a un taxi por mí…”
“Tú también lo has hecho por mí, no es molestia.”
Realmente no lo era.
Para sorpresa de Hua Yong, él había llegado a tomarle cierto aprecio a Gao Tu. La consecuencia de pasar tantas horas juntos.
Gao Tu era dolorosamente honesto y fácil de leer, no podía mentir ni para salvarse a sí mismo. Era amable y considerado, una buena persona pero no alardeaba de tener una moral superior ni juzgaba a otros. Su personalidad serena y humilde, quizá con un poco (bastante) de poca estima hacia sí mismo, lo volvió alguien con quien a Hua Yong no le desagradaba tanto pasar el tiempo.
No mucho después, el taxi que había pedido llegó. Se dieron una corta despedida, una promesa de devolverle el favor que Hua Yong rechazó, y Gao Tu comenzó a dirigirse hacia el auto.
No pudo llegar ni a la mitad del camino antes de desmayarse.
*
“Por el momento, está estable. No digamos bien , pero al menos ya no corre riesgo de muerte… por ahora.”
Hua Yong inclinó su cabeza con curiosidad. El médico suspiró y caminó hacia la puerta de la habitación para cerrarla con traba. Luego volvió, y con la voz susurrante y sin despegar los ojos del Gao Tu postrado en la cama, le dijo:
“Eres la primera persona de su círculo que veo, “comenzó. “aunque me ha mencionado a su padre y hermana, jamás los he visto. Me preocupaba que no tuviera amigos, conociendo su situación.”
Con un nuevo suspiro, se giró para ver a Hua Yong.
“No debería estar contándote esto, ya que es confidencialidad médico-paciente, pero mi deber como tal es salvar vidas y esta situación no puede seguir así. A veces uno tiene que sacrificar cosas para lograr un bien, ¿no crees?”
Hua Yong asintió en acuerdo. Él más que nadie lo sabía.
“Veo que eres omega y eso me da la sensación de que podrías entenderlo… O eso espero. “ el doctor se aclaró la garganta y Hua Yong entrecerró los ojos, esperando. “Gao Tu en realidad es como tú, un omega. Lleva años fingiendo ser beta, tomando supresores desde que se presentó.”
Dado lo delicado del momento, Hua Yong se tragó su sonrisa.
Sus sospechas habían sido confirmadas.
A pesar de que había estado un 80% seguro de que Gao Tu no era el beta que decía ser, había dejado lugar a la duda. Se suponía que tenía un compañero omega, no sería raro que parte de su aroma se impregnara en él. Pero el poco olor que lograba sentir era tan intenso, tan crudo que no podía venir de otra persona; definitivamente era algo que producía él mismo. Y ya no quedaba ninguna sospecha.
“No le ha dado a su cuerpo ningún descanso, y su estado actual es la consecuencia. Le he dicho que se está matando pero no me hace caso… No sé cuánto tiempo su cuerpo va a aguantar antes de… colapsar completamente.”
“¿Qué se puede hacer para ayudarlo?”
“Más que convencerlo– u obligarlo a que deje de tomar o inyectarse supresores no se puede hacer.” El hombre estaba a punto de escupir sus pulmones a suspiros. “De nada sirve empezar algún tratamiento si sigue envenenándose.”
Después de unos segundos de contemplar a Gao Tu con ojos de un padre amoroso preocupado, el rostro del médico se iluminó.
“Aunque hay una forma pero– “ se calló, dudoso.
“¿Uhm?”
“Es casi más como un mito que una solución garantizada” explicó. “, por eso no sé si decírselo.”
“Creo que frente a un problema como este, hay que compartir todo lo que sepamos.” le dijo mientras le sonría.
“Su ciclo y todo lo relacionado a su naturaleza omega está tan profundamente desequilibrado y perjudicado… Hace relativamente una década o dos se piensa que una posible cura a este problema es el nudo de un enigma. Sus feromonas son tan fuertes como para cambiar la fisionomía de un alfa, se espera que también pueda arreglar la de un omega dañado.” con las manos en los bolsillos de su chaqueta, caminó nuevamente hacia la puerta. “Pero incluso la misma existencia de los enigmas es una incertidumbre, ¿cuánto más sus presuntos poderes curativos?”
Hua Yong recorrió a Gao Tu con la mirada. El leve movimiento de su pecho era lo único que indicaba que estaba con vida.
“En lo personal, jamás me he encontrado con un enigma.” comentó mientras destrababa la puerta. “ Y yo he vivido 58 años, hijo.”
Con su mirada aún en Gao Tu, Hua Yong no pudo evitar sonreír con desdén. “Yo tampoco…”
*
Hua Yong repasó sus opciones.
Al ojo público, era un omega. Podía fingir que no escuchó nada y ser espectador en primera fila de la muerte autoprovocada de Gao Tu. Nadie tendría por qué reprocharle nada.
O bien podía ayudarlo.
Salvar a alguien de la muerte no era cosa menor, estaba seguro que Gao Tu se sentiría en deuda con él para siempre. Y si por accidente se le escapaba aquella información a Shen Wenlang en el futuro, no dudaba en que sabiéndolo él no podría negarse a nada de lo que le pidiera. Gao Tu le importaba más de lo que intentaba aparentar.
El mundo de los negocios era como un calabozo lleno de bestias salvajes sueltas, consumidas por la rabia, que pretendían ser civilizadas y de lo más alto de la sociedad; agarrarse todos los aliados posibles nunca estaba de más. Siempre surgían situaciones desprevenidas y tener una gran variedad de personas dispuestas (u obligadas) a ayudarlo era lo mejor.
Después de mucho pensar, llegó a la conclusión de que dejaría a Gao Tu elegir. Al final, se trataba de su propia vida.
Y su propio cuerpo.
*
Gao Tu recapituló los últimos tres días como si fueran una película.
Los momentos antes de desmayarse eran borrosos, no recordaba mucho. Solo que casi estuvo a punto de llorar de pura frustración en el trabajo, y que habló un poco con Hua Yong. Después, todo se volvió negro.
Lo siguiente que recordaba era despertar en el hospital, con el cuerpo entumecido. Respirar le pesaba y sus ojos dolían. Hua Yong estaba justo a su lado, mirándolo con una expresión que jamás había visto en él antes.
“Despertaste.” mencionó, más para sí mismo que para alguien más. “¿Cómo te sientes?”
“Bien.” mintió. No se sentía bien en lo absoluto. Tenía ganas de vomitar, pero su estómago estaba vacío.
Quería llorar.
Quería llorar porque su cuerpo lo odiaba y Gao Tu también lo odiaba con la misma intensidad. Se sentía completamente ajeno a él, como un alma que no podía encontrar a su verdadero dueño e iba saltando de persona en persona. Pero en su caso, Gao Tu no podía alejarse, estaba atado y sin escapatoria. Una prisión de la que nunca lograría salir.
Hua Yong se dedicó a cuidarlo por los siguientes dos días, ignorando todas las súplicas de Gao Tu para que volviera a su casa y no se preocupara por él.
“Tu asistencia perfecta…”
“Mi asistencia perfecta se arruinó hace mucho tiempo, Sr. Gao.” sonrió. “Shen Wenlang sobrevivirá sin nosotros, ¿no es lo que siempre dice?”
Sí. Él siempre decía eso.
“Jaja, sí.” hizo todo lo posible para disimular e ignorar la presión dolorosa en su pecho.
Cuando por fin le dieron el alta, Hua Yong se ofreció a llevarlo a su casa.
“Ya has hecho tanto por mí, déjame regresar por mí cuenta así ya puedes volver.”
“Te han dado de alta, pero tienes que seguir en observación.” le dijo mientras lo ayudaba a cambiarse. Incluso le había traído ropa, así no tenía que volver a usar el traje sucio con el que había llegado.
Gao Tu sintió que sus ojos picaban mientras observaba su reflejo en uno de los ventanales del hospital mientras esperaba que Hua Yong terminara de firmar unos documentos. Envuelto en delicado ropaje omega, con su aroma cálido, se imaginó cómo sería su vida en otras circunstancias.
*
“Mi departamento no está en esta dirección…”
“Lo sé. Te estoy llevando al mío.”
Gao Tu se giró en su dirección, atónito. Hua Yong le devolvió la mirada por unos segundos, con una sonrisa, antes de regresar la vista al camino. Gao Tu estaba muy cansado como para gastar su poca energía en ruegos que no iban a ser escuchados, así que simplemente volvió a contemplar el paisaje urbano que le regalaba su ventana mientras seguía preguntándose cuándo consiguió Hua Yong ese auto.
¿Era suyo? ¿Prestado? Y si fue– no, ese no era el auto de Shen Wenlang. Gao Tu se removió incómodo en su asiento. El auto que conducía Hua Yong incluso daba la impresión de ser mucho más costoso que el de Shen Wenlang…
Gao Tu había escuchado rumores.
Rumores que decían que Hua Yong era un consorte (lo diría así, porque la otra palabra que habían usado era muy degradante para su gusto). Que los días que no se iba de la empresa en taxi, siempre eran guapos alfas Clase S los que lo devolvían a su casa. Gao Tu nunca les prestó atención porque él era quien acompañaba a Hua Yong en todo momento, y esos alfas que se ofrecían a llevarlo siempre eran Sheng Shaoyou o Shen Wenlang. No había visto ningún otro alfa, de ningún tipo, cerca de él.
Gao Tu suspiró y decidió que darse una pequeña siesta sería más útil que seguir pensando en rumores estúpidos.
Cuando despertó, nada lo hubiera preparado lo suficiente para enfrentarse con lo que se encontraría.
Un edificio enorme y lujoso lo esperaba. Brillante cuál mil estrellas, como si fuera una invitación.
Lentamente volvió a buscar la mirada de Hua Yong.
“Tenemos muchas cosas de qué hablar.” explicó mientras sonreía una vez más, pero el brillo tierno en sus ojos esta vez no estaba allí. “Quiero que tengamos comodidad.”
*
Para resumir, ninguno de los dos hombres en esa habitación era lo que decía ser.
Cuando Hua Yong le dijo que sabía que era un omega, lo primero que pensó fue en lanzarse del balcón.
¿Y si se lo decía a Shen Wenlang también? ¿Y si después no quería saber nunca más de él, porque lo odiaría para siempre? Gao Tu sintió sus ojos llenarse de lágrimas otra vez.
¿Desde cuándo era tan sensible?
Hua Yong pudo sentir su desesperación, porque no tardó mucho en explicar que él también había estado fingiendo ser algo que no es.
Hua Yong era un enigma, y el CEO de X Holdings. Formó una alianza con Shen Wenlang por cuestiones que no eran necesarias para Gao Tu saber en ese momento.
Y eso…
Y eso explicaba muchas cosas. La principal, porqué Shen Wenlang apareció con un omega atado a la cadera después de pasar años hablando de cuánto los odiaba.
“Pero no es por lo que te traje aquí.” anunció Hua Yong, a la vez que se recostaba contra el mueble de la cocina, al otro lado de donde estaba sentado Gao Tu en la mesada. “Sé que te estás muriendo, y creo poder ayudarte a– evitar eso.”
Gao Tu se había quedado mirando su vaso de agua, pensando en la seguidilla de eventos de los últimos días y en cómo no se sentía real del todo, pero eso lo hizo levantar la cabeza.
“¿C-cómo…?”
“Tu doctor me ha dicho, que se cree que el nudo de un enigma podría ayudar con tu problema de desequilibrio hormonal… y varios otros.”
Antes de llegar a ese momento, Gao Tu hasta había llegado a dudar de la existencia de los enigmas. Los escuchó nombrar desde que era un niño, pero no había visto ninguno con sus propios ojos. ¿Era posible que seres tan poderosos, capaces de doblegar alfas de los más altos rangos, anduvieran entre ellos? La sola idea le daba escalofríos.
Pese a que fue una confesión repentina e impactante, Gao Tu le creyó. ¿Cómo sin más, el mezquino de Shen Wenlang accedería a pasar el rato con él?
Muy en el fondo, Gao Tu intentó callar la molesta voz de su cabeza que le decía que solo estaba intentando encontrar excusas que lo alejaran de la idea de que Shen Wenlang simplemente jamás lo elegiría, que jamás sería su primera opción. Y por otro lado, ¿qué necesidad tendría Hua Yong para mentirle con algo como eso?
Gao Tu debió estar muy metido en sus pensamientos, porque no se dio cuenta en qué momento Hua Yong pasó a estar justo a su lado.
“Pero él no estaba seguro de que fuera cierto. Tampoco estaría diciéndotelo de no creer que podría funcionar. He comprobado por mano propia que mis feromonas son capaces de modificar ciertas cosas en alfas, no veo por qué no haría lo mismo en omegas.” la mueca pretenciosa que le dedicó fue absolutamente malvada.
¿Alfa? ¿Qué alfa?
¿Sheng Shaoyou?
¿Y qué podría haber cambiad–? Oh…
Oh.
Gao Tu no pudo evitar que sus mejillas se pusieran rojas. El primer rastro de color que tuvo su rostro en semanas.
“Con mi equipo de científicos hemos estado trabajando bastante tiempo en desarrollar un producto que me permitiera ocultar mi aroma y me diera uno de omega, buscaba que durara muchas horas. Algo así no se consigue al primer intento, y uno de los intentos fallidos, aunque aplacó mi olor natural, no me dio ningún otro. Lo dejó neutral, como si fuera un beta.” contó mientras jugaba con el vaso en las manos de Gao Tu. “Si responde igual en ti, podría dártelo... Tendría que quedarme con un poco para poder duplicarlo y puedas seguir usándolo.”
La idea era… maravillosa.
“Como es en forma de perfume, no tienes que ingerirlo ni inyectártelo. Dejarías de causarte daños tan severos.”
“Pero no me lo darás desde la bondad de tu corazón, ¿no?”
El enigma sonrió, complacido.“Lo que me gusta de ti es que no eres tan ingenuo.”
Gao Tu se tensó cuando Hua Yong se acercó más a él. Hua Yong resultó ser muy aterrador para alguien con una cara tan bonita.
“Tendrás que devolverme el favor, pero no de inmediato. A futuro, cuando yo crea que te necesite.”
Inesperadamente, Hua Yong comenzó a peinar su cabello hacia atrás. Casi sin ninguna fuerza, solo un ligero tacto, y sin hacer contacto visual. Gao Tu se puso aún más nervioso.
“Tampoco tenemos que acostarnos si no quieres. Pero tu estado es tan débil… sabiendo lo que dijo el doctor, si sigues haciendo caso a las demandas de Shen Wenlang, me temo que tu cuerpo no resistirá.”
Cuando antes no necesitaba más de dos días para regresar al trabajo, ahora incluso después de casi cuatro días aún no lograba reponerse. Se sentía agotado y nauseabundo, no solo física pero también mentalmente. Caminar se sentía como llevar dos pesadas bolsas de rocas en sus tobillos. Respirar le dolía.
Hua Yong estaba en lo cierto, seguir excediendo sus propios límites sólo haría que cayera muerto en cualquier momento. Y aunque existir también le doliera, él tenía una hermana y nunca se perdonaría si por su descuido ella quedaba sola.
“También puedo pedirle a Shen Wenlang que te de 30 días de descanso. Inventaremos alguna otra enfermedad y podrás regresar cuando al fin te hayas recuperado.” Hua Yong buscó su mirada, Gao Tu se acobardó y no se la devolvió. “Pero si quieres algo más rápido…”
Gao Tu lo consideró.
Después, lo volvió a considerar. Y luego, una vez más.
Los pros y contras, lo bueno y lo malo.
Si hacerlo significaba eliminar parte de su sufrimiento…
“Hagamoslo.”
“¿Uhm?”
“Quiero hacerlo. Intentemos… veamos si es verdad.”
Y por primera vez desde que llegó al departamento de Hua Yong, lo miró a los ojos.
