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Hell - OH!

Summary:

Minho es un omega que perdió todo hace un par de años después de la muerte de su padre. Las cosas se complicaron con la salud de su madre y se ve obligado a trabajar en lo que puede al ser un Omega.

El dinero no es suficiente para cubrir el tratamiento de su madre y su mejor amigo Félix, le ofrece trabajar en una agencia donde omegas, betas y algunos alfas prestan sus servicios a personas de alto perfil y adinerados que necesitan ayuda con sus celos.

¿Será que la necesidad lo lleve a aceptar el empleo, incluso cuando días antes de comenzar a trabajar, conoce a esa persona que lo hace sentir como nunca antes en su vida?

¿Ante pondrá sus sentimientos a sus necesidades, o renunciará a ellos para ayudar a su madre?

Quien dicen que el dinero no da la felicidad, nunca a estado en una situación donde debe elegir el amor o la vida.

☆ HELL- Oh!, Es una historia de MinChan ☆
☆Historia original.
☆ Omegaverse Minho bottom, Chan Top ☆
☆100% FICCIÓN.

Chapter Text

☆Bang Chan, Alfa, científico, socio y mejor amigo de Changbin.

☆ Lee Minho, Omega, actualmente trabaja en un café y una panaderia.

 

☆Lee Félix, Omega, mejor amigo de Minho, trabaja en Hell-Oh! y sale con Changbin.

 

☆Seo Changbin, Alfa, mejor amigo de Chan, dueño de Hell-Oh! y 5-Stars Night Club y socio de Chan, pareja de Félix desde hace 4 años.

 

☆ Kim Seungmin, Beta.
Aparece en la historia más adelante.

 

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。・:*:・゚★,。・:*:・゚☆

 

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—Familiares de la Sra. Sun Lee. —Dice el doctor enmedio de la sala de espera del area de emergencias del Hospital Central.

 

Inmediatamente Minho se pone de pie y se acerca al médico.

 

—¿Es tu madre?. —Minho asiente y contesta un —Sí, apenas audible. —Tú madre se encuentra estable, el desmayo se debió a que la paciente se encuentra deshidratada y algo débil, ¿Me imagino que no ha estado comiendo bien?.

 

—No, su estómago hay días que no retiene alimentos, por los medicamentos.

 

—Lo entiendo, y es normal en su estado... la dejaremos en observación, se encuentra con suero y nos aseguraremos de que se alimente bien... ve a descansar y mañana puedes recogerla después del medio día.

 

—¿Podría pasar a verla?.

 

—Ella está dormida, y no creo que despierte hasta la mañana, pero puedes pasar a verla solo un par minutos para que te vayas tranquilo. —Minho asintió y siguió al médico a la habitación donde se encontraba su madre.

 

Sintió un dolor en su pecho al verla en esa cama del hospital, pálida, demasiado delgada y conectada a los aparatos de vitales y el suero.

 

Tomó su mano y la acarició.

 

—Nos vemos mañana mamá, te aseguro que te sentirás mucho mejor... duerme tranquila. —Le dejó un beso en la frente y caminó a la puerta de la habitación.

 

—¿Han considerado ingresarla al programa de prueba que ofrece el departamento de oncología?

 

—Sí, su médico nos explicó el proceso, solo... solo estoy tratando de reunir el dinero para los estudios y medicamentos para ese tratamiento.

 

—Bien, entiendo... Ella es una candidata perfecta, su enfermedad fue detectada muy a tiempo y él tratamiento sería muchísimo menos abrasivo que las quimioterapias, que es lo que la tiene así ahora.

 

Minho asintió.

 

—Ella tomará ese tratamiento, téngalo por seguro. —Contesta Minho sin apartar la mirada de su madre.

 

—Nos vemos mañana entonces, descansa.

 

—Gracias doctor, buenas noches.

 

Minho sentía que sus ojos se nublaban y parpadeaba rápidamente para evitar que la lágrimas cayeran. Sacó el teléfono de su pantalón y vió la hora, por lo que corrió a la parada de autobuses esperando que la última ruta hacia su casa no haya pasado aún; Gastar en un taxi era un lujo que no podía darse.

 

Al acercarse la parada vió que había más personas esperado y entonces se detuvo cerca, pero alejado del resto.

 

Tomó su bolso y sacó un supresor y su botella de agua. Lo único que le faltaba que pasara ese día era que algún estúpido alfa o algún engreído beta se le acercara a molestarlo.

 

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Una vez que llegó a su casa, se preparó un té y se sentó en la mesa con éste entre sus manos.

 

Suspiró y tomó su teléfono llamando a Félix, el buzón de voz fue quién contestó y supuso que su amigo estaba trabajando por lo que solo dejó un mensaje.

 

🔊 "Félix, hola... ¿podemos vernos mañana?, necesito saber más del empleo del que hablaste".

 

Y sin decir más dejó el teléfono aun lado y pegó su frente en la mesa.

 

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HORAS ANTES。・:*:・゚★

 

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Minho caminaba por el pasillo del supermercado empujando un carrito con algunas pocas cosas en el, era tarde, pero acababa de salir de su empleo en el café.

 

—¿Minho?... —Escucha a detrás de él.

 

—¿Félix?... Hola... —Saluda a su amigo de la universidad, ahora de cabello rubio y con un corte en mulet, que se acerca a abrazarle.

 

—¿Cómo has estado? Hace tanto que no te veía, ¿Porqué no contestaste mis llamadas? Creí que te habías regresado a Gimpo y solo me habías abandonado así, sin despedirte.

 

Minho baja la cabeza y una sonrisa triste aparece en su rostro.

 

—Lo siento, no fue mi intención alejarme así, solo que pasaron muchas cosas y... —Al ver Félix el estado de ánimo de su amigo omega se acercó a abrazarlo.

 

—Ey, ey... esta bien, me da gusto verte y saber que estás bien... ¿Tienes tiempo para ir por un café?. —Minho ve la hora en su reloj y niega.

 

—Debo ir a recoger a mi madre... Lo siento...

 

—Bueno, entonces te acompaño mientras haces las compras y platicamos, ¿Te parece?. —Minho sonríe y asiente.

 

Félix Lee, también era un omega con un delicioso aroma a manzana y canela, y aún cuando tenían casi tres años sin verse, se sentía como si siguieran siendo mejores amigos, como cuando estaban en la universidad.

 

Minho estudiaba negocios internacionales y Félix administración de empresas, ambos coincidían en varias clases y ahí comenzó su amistad.

 

Juntos se inscribieron en clases de baile en un estudio cerca de la escuela, así que pasaban la mayor parte del día uno en compañía del otro.

 

Después vino la tragedia.

 

El padre de Minho murió en un accidente automovilístico y su madre había quedado gravemente herida.

 

El lindo omega tuvo que dejar la universidad para cuidar de su madre que estuvo más de seis meses en coma, al principio solo había sido inducido por la gravedad de sus lesiones, pero no reaccionó.

 

Pasó casi un año más en el hospital, hasta que esta pudo regresar a tener una vida normal, después del accidente.

 

Los meses que pasó en el hospital, los medicamentos y las terapias, acabaron con el poco dinero que su padre les había dejado, y Minho comenzó a trabajar en un café.

 

Solo tenía dos años de universidad cuando la dejó y era un omega, no había posibilidad de encontrar un mejor empleo.

 

Luego de ser dada de alta del hospital, la salud de su madre duró muy poco, cuando en un examen de seguimiento, unos meses después, le descubrieron un tumor cancerígeno debajo de su axila. El descubrimiento había sido muy a tiempo, pero dado que ahora no tenían seguro médico, ni dinero, no podían costear un tratamiento más adecuado para su madre, por lo que tomaron el tratamiento que brindaba el gobierno, uno más largo y lento.

 

Hace unos cuatro meses que su madre comenzó con el tratamiento contra el cáncer, y ahora Minho tiene dos empleos.

 

Atiende una panaderia de seis de mañana a dos de la tarde, y a las tres entra a su segundo empleo en un café shop, saliendo de este a las ocho de la noche.

 

Agradecía a la gran Madre Luna por la Sra. Mo, su vecina; Ella era como una estrella bajada del cielo. Era una omega que había sobrevivido a la muerte de su alfa, de casi la misma edad de su madre, y ambas habían sido amigas desde que él había nacido.

Ella tenía dos hijos que ahora vivían en Busan, por lo que estaba sola, quizás por eso lo quería como a un hijo, y a su madre como una hermana, y desde el accidente ha estado ahí apoyándolo cada día.

 

Ahora con los dos empleos de Minho, ella cuida de su madre.

 

Ella llegaba a las cinco y media de la mañana a su casa y se quedaba con su madre, la atendía durante el día o se la llevaba a su casa que estaba al lado para entretenerla, a la hora de la comida volvían a la casa de Minho y pasaban el resto de la tarde ahí, hasta que él regresaba de trabajar.

 

En sus empleos sabían de su situación, por lo que tenía dos días libres, lunes y jueves, que eran los días de las sesiones de quimioterapia de su madre. De esa forma podía acompañarla y estar para ella cuidándola de los horribles efectos secundarios del tratamiento.

 

Trataba de ahorrar y poder pagar por el mejor tratamiento que fuera menos agresivo y más eficaz, pero simplemente no podía, no le alcanzaba.

 

Habló con la Sra. Mo, o Tía Mo como le decía de cariño, para pedirle si podría cuidar de su madre toda la semana y así tratar de conseguir otro empleo para esos dos días libres, pero por su condición de omega no le permitian trabajan la semana completa.

 

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—¿Y qué ha sido de tí?. —Pregunta Félix. —¿Terminaste la universidad en Gimpo?. —Minho sonrió bajo.

 

—Deje la universidad.

 

—¿Qué? ¿Porqué?... Eras el primero en la clase, ¿Porqué harías algo así?.

 

—Es una historia muy larga, pero... de mi vida que conocías en aquel entonces, no queda nada... Mis padres tuvieron un accidente automovilístico... mi padre murió, mi madre quedó en coma después del accidente, se recuperó meses después y ahora tiene cáncer, tengo dos empleos y estoy en busca de otro para mis dos días libres, apenas veo la luz del sol y la escuela es en lo último que pienso ahora...

 

El rubio lo miró con tristeza, todo le cayó como un balde de agua fría, su corazón se estrujo y solo le abrazó.

 

—Lo siento, lo siento tanto Min... No tenía idea de nada de eso... He sido un mal amigo.

 

—No, no digas eso, fui yo quién te alejó, fui yo quién alejó a todos, pero no tenía cabeza para nada más que no fuera mi madre.

 

Félix asintió.

 

—Basta de mí y mi trágica vida... —Dice Minho tratando de sonreírle a su amigo. —Tú... te ves espectacular... ¿Qué ha sido de tí?... Imaginó que te graduaste y ahora diriges una gran empresa... —Dice Minho sonriendole y comenzando a retomar camino por los pasillos de supermercado.

 

Félix sonrió un poco y caminó a su lado.

 

—Sí me gradué, y comencé a trabajar en una gran empresa, pero la dejé después de conseguír otro empleo, con mejor paga. —Lee se detiene y le mira.

 

—¿Necesitas un certificado de universidad para ese empleo?. —Pregunta sonriendo como burlándose de sí mismo, pero Félix sonríe y niega.

 

—No, no lo necesitas... y créeme que nunca comento en qué trabajo, pero ... pero viendo tu situación, creo que podría ayudarte.

 

—¿La paga es buena?... —Félix asiente.

 

—Muy buena. ¿Cuánto ganas con tus dos empleos juntos?... ¿Unos trescientos dolares a la semana?.

 

—Ojalá. —Contesta Minho. —Poco más de la mitad de eso...

 

—Podrías ganar cinco veces lo que yo te dije a la semana. —Minho le miró confundido.

 

—Te olvidaste que soy un Omega hombre.

 

—Yo tambien lo soy.... Es por ello que puedes ganar eso.

 

El teléfono de Minho comienza a sonar y ve que es del número de su casa y contesta inmediatamente.

 

—¿Qué dices?... Voy para allá... Esta bien, esta bien, te veo en el hospital... —Y cuelga la llamada.

 

—¿Qué sucede? .— Pregunta Félix al ver que Minho deja el carrito que tenía de mandado y toma su bolso para comenzar a dirigirse a la salida del supermercado.

 

—Mi madre se desmayó, era mi tía, esta llevándola a emergencias.

 

—Tengo mi auto, te llevó. —Minho asiente rápidamente y sigue al rubio a un bonito auto blanco.

 

Félix no volvió a tocar el tema del trabajo durante el trayecto al hospital, solo sostenía la mano de su nervioso amigo, asegurándole que todo estaría bien.

 

Ambos corrieron por los pasillos hasta donde se encontraron con la Sra. Mo.

 

—¿Cómo está ella? ¿Qué fue lo que pasó?.

 

—Acabamos de llegar, aún nadie sale a decirme como está. —Contesta angustiada. —Ella no retuvo la cena y después de cepillarse los dientes comenzó a sentirse mareada, creí que era por haber vomitado todo, pero se desvaneció, logré sostenerla a tiempo para que no se golpeara. —Minho asintió y abrazó a la mujer.

 

—Muchas gracias Tía Mo, no sé que haría sin tí.

 

Félix que seguía de pie cerca de ellos, se acercó más y acarició la espalda de Minho y éste recordó a su amigo.

 

—Él es Félix, un buen amigo de la universidad, me lo encontré en el supermercado, y cuando me llamaste se ofreció a traerme.

 

—Mucho gusto Sra. Mo, gracias por apoyar a Minho y cuidar de su madre. —La señora sonrió con tristeza y le regreso el saludo, presentándose.

 

—Iré a preguntar si saben algo.—Dice Minho y camina a la recepción.

 

Una linda beta era la enfermera que atendía y al ver al angustiado omega, le dijo que iría a ver como estaba su madre, que tomará asiento.

 

Minho le agradeció y regreso con su amigo y la Sra. Mo.

 

Minutos después la enfermera se acercó.

 

—Tú madre está estable, recobro el conocimiento y ahora esta dormida, le están administrando suero, así que después de que su médico termine su ronda, podrá darte más información... Pero ella pasará la noche aquí.

 

—Muchas gracias. —Agradece Minho y hace una reverencia al igual que su amigo y la tía.

 

—Gracias a la Diosa Luna. —Dice la mayor y abraza a Minho.

 

—Yo me quedaré aquí a esperar al médico y veré si me dejan dormir aqui. Debería volver a su casa a descansar, en cuanto sepa algo más yo le aviso. —Le dice Minho a la omega mayor.

 

—Está bien, me iré, pero prométeme que me llamarás sin importar la hora.

 

—Lo prometo tía Mo.

Ella le abraza y despide de los dos omegas jóvenes.

 

—Puedo llevarla si gusta. —Se ofrece Félix.

 

—Gracias cariño, pero traigo mi auto, no podía quedarme esperando por la ambulancia y la traje yo misma. —Contesta la mujer y Félix le sonrie tiernamente.

 

—Muchas gracias, que tenga buena noche. —Se despide y abraza a la mujer.

 

Después de casi media hora, no había más noticias, Félix había ido por un par de cafés, que Minho apenas había probado.

 

—Félix, creo que tú también deberías de ir a descansar... Quizás yo pase aquí la noche y seguramente tienes cosas que hacer.

 

—Creó que sí es mejor que me vaya ahora, pero tenemos una platica pendiente para cuando tu mami se sienta mejor. —Minho asiente. —Dame tu teléfono. —Le pide el rubio y Minho comienza a dictarle los números y enseguida el rubio le marca. —Ese es mi número, guárdalo y envíame mensaje de lo que te diga el doctor... Ahora que te encontré no te dejare ir tan fácilmente.

 

Minho sonrió y abrazó a su amigo, había extrañado tanto su aroma a manzana y canela, aunque ahora apenas era perceptible, seguramente por los supresores de olor, lo que le recordaba a Minho que debía ir a la farmacia del hospital por una caja.

 

—Te llamaré, lo prometo. —Le asegura su amigo y el rubio toma sus cosas y camina fuera del hospital.

 

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Minho suspira, ya había pasado más de una hora. Ya había ido a la farmacia, ya había ido al sanitario, ya había leído todos los letreros en las paredes del lugar y contado dos veces el número de asientos en la sala de espera.

Le había enviado mensaje a la dueña de la panadería para avisarle a medias lo ocurrido y dejarle saber que lo más seguro era que mañana no pudiera ir a trabajar, y después le llamó a su compañero de trabajo para pedirle que le cubriera el turno en el café, por si no podía ir tampoco.

 

Estaba metido en sus pensamientos y en eso escucha su nombre y se pone de pie inmediatamente acercándose al médico que le llamaba.

 

—Familiares de la Sra. Sun Lee.

 

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*EN EL PRESENTE.・:*:・゚★

 

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Una vez que llegó a su casa, se preparó un té y se sentó en la mesa con éste entre sus manos. Suspiró y tomó su teléfono, llamando a Félix, el buzón de voz fue quien contestó y supuso que su amigo estaba trabajando por lo que solo dejó un mensaje.

 

🔊 "Félix, hola... ¿podemos vernos mañana?, necesito el empleo del que hablaste".

 

Y sin decir más dejó el teléfono aun lado y pegó su frente en la mesa.

 

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A la mañana siguiente se levantó muy temprano y preparó un poco de caldo de pollo con verduras, dejó gelatina cuajando en el refrigerador y cortó algo de fruta que acomodó en unos contenedores para llevarle a su madre cuando la recogiera en el hospital.

 

Hacia tanto tiempo que no cocinaba una comida completa para su madre, que esperaba tener aún su buen sazón.

 

La Tía Mo llamó a la puerta.

 

—Buenos días Min, ¿listo para ir por tu madre?. —Este asintió.

 

—Listo... ya quiero verla Tía Mo.... Buenos días. —Le contesta y le la un abrazo antes de tomar las cosas de la mesa y seguirla a la puerta.

 

Para cuando llegaron al hospital, el doctor ya había revisado a su mamá y firmado la alta para el medio día, aun faltaba un par de horas, las que les dejaron pasar en su habitación.

 

Aún cuando ya había comido la comida sin sabor del hospital, aceptó un poco de la fruta que Minho le había llevado.

 

Ella se sentía bien y estaba de buen ánimo, lo que le dió tranquilidad al omega.

 

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Después de llegar a su casa, su madre y tía le insistieron que estarían bien y que no había motivos por los que debería quedarse a cuidarlas, así que llamó a su compañero en el café, y le dijo que sí alcanzaría a ir a su turno.

 

Se estaba arreglando cuando su teléfono comienza a sonar, era su amigo Félix.

 

📲 FELIX

 

—Qué bueno que prometiste tenerme al tanto de lo que dijera el médico. —Le reclama el omega rubio.

 

—Hola Félix... Lo siento estuve...

 

—No tienes que disculparte, lo entiendo, no pasa nada... Me imagino que ella ya está bien y en tu casa, si no, no te escucharías tan tranquilo...—Le interrumpe su amigo.

 

—Sí, ella está bien, y está aquí en casa... Yo estoy por irme a trabajar.

 

—Me da mucho gusto Min... y también por eso te llamaba... Escuché tu mensaje... y creo que necesitamos hablar y explicarte bien de que se trata el empleo.

 

—Oh... sí... hmm... yo entro a las tres a trabajar al café, podría verte a las dos y hablamos hasta que sea mi turno.

 

—Me parece bien, envíame la dirección y ahí nos vemos.

 

—Claro... Nos vemos más tarde... Gracias Félix.

 

—No me agradezcas aún, puedo que no te guste el empleo... Hablemos primero, después me podrás agradecer.

 

—Bien. Nos vemos.

 

Minho le envía la dirección del café y minutos más tarde sale rumbo a su empleo.

 

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