Actions

Work Header

Café negro & vainilla

Summary:

Desde que su segundo género se reveló, Moski ha vivido ocultando su verdadera naturaleza.

Pero un celo inesperado rompe todo lo que creía seguro, y su mejor amigo, Mernuel, está para ayudarlo. Lo que comenzó como una amistad se transforma en algo más íntimo, intenso y complicado.

Ahora Moski se encuentra entre la espada y la pared, y la única salida que ve es escapar.

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Lautaro nunca pensó qué esto pasaría. Él siempre había sido muy cuidadoso. Siempre tomaba sus supresores diariamente y si llegaba a tener relaciones sexuales utilizaba condones.  

Por eso mismo esto no tenía lógica. 

¿Cómo era siquiera posible? 

Y, sin embargo, ahí estaba.

La prueba temblaba entre sus manos. El pequeño objeto se volvía cada vez más pesado mientras dos simples líneas de color destruían todo lo que había creído seguro.

—No… no puede ser… —susurro con la garganta tan seca que dolía. 

Las lágrimas se desbordaron de sus ojos como si de una cascada se tratara. Y su mundo no paraba de tambalearse. 

¿Por qué? ¿Por qué a él?

Nadie, salvó su familia y sus dos amigos más cercanos, sabían que él era omega. Lo había ocultado desde que tenía quince y su segundo género había sido revelado. Desde entonces había vivido a base de supresores que mantenían sus características e impulsos omega ocultos. 

Todos lo conocían como un beta. Lo que era perfecto. Nadie lo acosaba o lo cuestionaba. Los betas pasaban completamente desapercibidos en ese sentido, lo que le encantaba. Lo volvía libre.

Pero ahora ese secreto saldría a la luz… todo el mundo sabría que era un omega masculino y lo había ocultado. 

Su pecho se estrujó dolorosamente ante tal pensamiento. Sus ojos se nublaron completamente y finalmente la prueba de embarazo cayó de sus manos.

Lautaro dio unos pasos torpes hasta la pared del baño y se dejó caer sin pensarlo demasiado. Se encogió sobre sí mismo, hecho un ovillo, mientras las lágrimas seguían cayendo sin control.

¿Cómo habían llegado a este punto? 

Todo era culpa suya. Si no se hubiera equivocado de pastilla en julio nunca hubiera pasado esto. Sí… era su culpa. 

Manu siempre había sido bueno con él desde que se conocieron. Le dio un hogar cuando ya no tenía lugar donde quedarse. Lo acompañó siempre y era su mejor amigo. 

Fue su culpa que todo se terminara desvirtuando. 

Si no se hubiera equivocado de pastilla su celo nunca se hubiera desencadenado y Manuel nunca hubiera conocido su faceta más vulnerable. 

Sollozó con fuerza.. 

Manuel se había convertido en su mejor amigo, pero también era un alfa. El alfa más hermoso que alguna vez había conocido. Quizás fue ridículo de su parte vivir en la misma casa que un alfa, pero se suponía que esto no debía pasar. 

Era la segunda vez en su vida que se le desencadenaba un celo. Como siempre tomó supresores nunca había experimentado un celo desde que su segundo género se había revelado.

Y no recordaba lo horrible que era. 

Manuel ese día había salido en la mañana y, cuando regresó a la casa, fue recibido por una fragancia que lo desarmó por completo. Feromonas omega, dulces y muy densas de un olor a vainilla muy fuerte y delicioso. 

No entendía qué pasaba. ¿Acaso alguno de sus amigos había traído a un omega en celo a la casa? No… eso no era posible. Santi era un beta, lo que lo volvía inútil para ayudar a un omega en celo, y moski hacía unos meses le había dicho borracho que era omega pero tomaba supresores desde siempre. 

Además ellos sabían que él era un alfa, traer un omega en celo era prácticamente algo peligroso. ¿Acaso alguno invitó a un omega y entró en celo? Esa teoría era más coherente.

Confundido, comenzó a buscar, siguiendo ese rastro casi imperceptible por cada habitación. Cada vez que se acercaba, la fragancia se hacía más intensa, más apremiante, hasta que finalmente lo condujo a su habitación.

Allí estaba Lautaro, dormido entre sus sábanas, con la cara enrojecida, respirando con dificultad. La nariz hundida entre su almohada y con los hombros temblorosos que lo delataban: estaba en pleno celo.

Manuel se quedó paralizado por un instante. Su corazón latía con muchísima fuerza que estaba seguro que en cualquier momento tendría una taquicardia. Esto… esto no podía ser posible. Su instinto alfa rugía, él debía ayudarlo, debía ayudar a su amigo omega. Pero… su mente racional lo impedía, el debía aferrarse a su cordura. 

No podía simplemente… aprovecharse de su mejor amigo. No de Lautaro. No así.

Con cuidado, levantó la mano y la apoyó sobre la frente de Lautaro. El calor abrasador que sintió lo atravesó como una corriente. Lauti nunca se había mostrado tan vulnerable, tan expuesto. Su cuerpo vibraba de necesidad, y Manuel podía sentirlo incluso a través del contacto mínimo de la piel.

Desde hacía unos meses que sabía que moski era un omega, pero como nunca se había comportado como uno, nunca lo trató como uno. 

Y eso no cambiaría ahora. 

No debería cambiar ahora.

Sus puños se cerraron y sus uñas se clavaron en la palma de su mano. Tenía que retroceder. No podía dejar que su impulso alfa lo dominara.

Pero entonces, Lautaro gimió suavemente, y la mano del omega se ciñó con un movimiento casi imperceptible a la muñeca de Manuel. Las feromonas se intensificaron, se hicieron aún más densas y cálidas, y su cordura, que por el momento había logrado sostener, comenzó a tambalear.

Lautaro levantó la cabeza lentamente, con los ojos llenos de lágrimas y la cara sonrojada. La mirada que le lanzó era urgente, necesitada y suplicante, muy diferente a cualquier otra que hubiera visto antes.

—Por… por favor… ayúdame… —susurró con voz quebrada.

Manuel respiró hondo. Intentó alejarse, mantener la calma y contenerse, pero cada fibra de su cuerpo estaba alerta. Sus feromonas empezaron a liberarse, un aroma profundo y envolvente, tostado y oscuro, como el café negro. Era fuerte, masculino e intoxicante. 

Los ojos de Lautaro se iluminaron e inmediatamente se abalanzó hacia el cuello de su mejor amigo. Enterró su cabeza y olfateó su glándula con vehemencia, buscando más, necesitando aún más.

Lamió, mordió y chupó con necesidad el cuello de Manuel hasta dejarlo lleno de sus marcas. El alfa que hasta el momento se había estado conteniendo, sentía como su cordura se desvanecía cada vez más.

Fue entonces cuando perdió el control y se abalanzó sobre Lautaro. Atrapandolo entre sus brazos y dejándolo debajo suyo. 

La mirada que le dio Lautaro era de necesidad pura. Sin pensarlo demasiado escondió su cabeza dentro de su remera y chupó y mordió la piel sensible de su vientre. Los gemidos del omega se intensificaron exponencialmente.

Pero no fue hasta que Manuel llegó a los pezones rosados y sensibles de Moski que el omega se corrió por primera vez. El alfa alzó una ceja, divertido, y comenzó a chupar con más fuerza uno de ellos mientras con su mano estimulaba al otro. La remera de Lautaro quedaba lo suficientemente suelta como para que Manuel pudiera observar las reacciones del omega que se retorcía, incapaz de contener el placer.

—M-más… y-yo nece-necesito más… —susurró suplicante con lágrimas en sus ojos.

Manuel sonrió. Agarró con fuerza la remera del omega y se la quitó por arriba, después desabrochó el short de su amigo y se lo bajó con rapidez. Bajo la cabeza hacia sus muslos y comenzó a devorarlos, la piel blanquecina y delicada de su amigo contrastaba con su piel manchada de tinta.

Lautaro se retorcía y gemía sin parar mientras Manuel, sin piedad alguna, degustaba aquella zona erógena que lo hacía suspirar. 

Poco a poco los lugares que el alfa mordía y chupaba se aproximaban más y más a los boxers que ocultaban la zona íntima del omega. De donde se desprendía un olor a vainilla intenso y sublime, y donde una gran capa de humedad se concentraba. 

Manuel metió la mano dentro de aquellos boxers y encontró el pene erecto del omega, lo agarró con una fuerza medida y comenzó a moverlo con lentitud. Su boca aún se encontraba entre sus muslos dejando marcas que duraría días hasta desaparecer. 

Una sonrisa torcida escapó de sus labios al sentir como el omega se corría por segunda vez. Le encantaba sentir la vulnerabilidad de Lautaro y saber que él le estaba proporcionando el placer que necesitaba. 

Sin esperar más agarró el dobladillo del bóxer y lo sacó de un tirón. Agarro su propia remera y se la arrancó. Separó con fuerza las piernas de Moski y enterró su cabeza en su entrepierna. 

El olor que desprendía esta parte era tan delicioso que no pudo resistirse a chupar y degustar. Levantó su mirada para encontrar las pupilas del omega completamente dilatadas, su boca entreabierta de donde no paraban de salir gemidos y sus cachetes completamente sonrojados. 

Era una imagen tan erótica que su propio pene comenzó a doler como nunca. 

—Sos tan perfecto —murmuró.

Bajo su short deportivos junto a su boxer y tomó con una mano su pene hinchado y lo acarició, con su otra mano empezó a jugar con la entrada del omega. Estaba tan mojada, tan excitada, que no fue difícil meter el primer dedo, ni el segundo, ni el tercero. 

Su entrada se los tragaba con tanta facilidad que nublaba los ojos del omega de placer. Manuel siguió jugando un poco más, enterrando un cuarto dedo que hizo gritar a Lautaro. 

Pero entonces Manuel se alejó de Lautaro, estirándose hasta la mesita de luz, buscó la caja de condones que tenía. Agarro uno y lo abrió con los dientes. No tardó mucho en colocarlo en su gran pene y volvió a incorporarse sobre el omega.

Restregó su pene contra la entrada, generando que el omega alzara sus caderas en un intento de buscar alivio. Una sonrisa divertida se asomó en los labios de Manuel e inmediatamente enterró su pene en la entrada de Lautaro, quien gritó ante la sorpresiva sensación.

Nunca antes había tenido relaciones. Como siempre se ocupó de ocultar su naturaleza nunca pudo permitirse disfrutar de esta clase de cosas. La sensación que lo invadía era tan placentera que necesitaba más, fue entonces cuando el alfa comenzó a moverse y creando un ritmo brutal que llenaba tan bien al omega. 

Manuel observó detalladamente las reacciones de Lautaro, como un depredador ve a su presa. No pudo resistirse e hizo que sus labios se estrellaran contra los otros, mordió el labio del omega y enterró su lengua dentro de su boca. Ambas lenguas se devoraban con necesidad y anhelo. 

Cuando se separaron buscando aire desesperadamente, Manuel bajó su cabeza chupando el cuello del omega. Sus caderas se balanceaban con brutalidad y enterró su cabeza en la hendidura del omega. 

Sentía como estaba cerca de llegar al clímax, sus colmillos le pedían que mordiera la glándula de lautaro. Su lengua paseaba con necesidad allí, pero fue entonces que su parte cuerda le gritó que no lo haga, inmediatamente se tiró para atrás y volvió a besar al omega. 

Sintió como lautaro volvió a correrse tragándose todos sus gemidos, dio unas cuantas estocadas más y enterró su pene aún más profundo. Entonces finalmente logró venirse, su nudo se agrandó, anudando al omega.

Un gutural gemido escapó de sus labios y se desplomó sobre su mejor amigo. 

A partir de ese día, algo cambió en su relación. Ya no eran únicamente mejores amigos, sino que todo se tornó más íntimo, más intenso y mucho más complicado. Se ayudaban mutuamente cuando lo necesitaban, ya habían pasado juntos un celo y un rut. 

Pero en ambas ocasiones se cuidaron. Lautaro no entendía cómo había llegado a esto. Las lágrimas seguían cayendo sin control de sus ojos marrones, y él no sabía qué hacer. Agradeció, al menos, que Manuel y Santiago no estuvieran en la casa y que no volverían hasta la noche. Eso le daba un poco de tiempo para intentar procesar la noticia y decidir qué hacer.

Su vida se había vuelto tan buena… tan divertida… y ahora todo parecía derrumbarse. Enterró la cara entre sus piernas, temblando de manera incontrolable.

Ahora… ahora no podría tomar más supresores. Y si dejaba de tomarlos, todo el mundo descubriría que era un omega.

Sollozó sin parar, sintiéndose perdido, siendo incapaz de encontrar una salida.

Odiaba ser un omega. Odiaba que esto le estuviera pasando. ¿Por qué no podía haber nacido beta? Ni siquiera pedía ser alfa, eso estaba demasiado lejos… pero ¿por qué, por qué tenía que ser omega?

Pero sobre todo… odiaba lo que sentía por Manuel. Porque no podía negar que, en medio de este caos, el solo pensar en él lo hacía palpitar, lo hacía temblar, lo hacía desear que Manuel estuviera allí para abrazarlo, consolarlo… protegerlo. El saber que llevaba un hijo de ambos, le hacía sentir algo cálido dentro suyo, pero ese mismo sentimiento le provocaba un terror enorme. 

Porque no sabía cómo reaccionaría él. ¿Debía decírselo? Él era el padre… pero aún ambos eran demasiado jóvenes y Manuel seguía disfrutando de su vida de soltero. Era tremendo gato, pero no podía reclamarle porque no estaban en una relación y mucho menos habían quedado en ser exclusivos.

Sollozo con aún más fuerza, dejando que las lágrimas rodaran sin control.

El celular vibró en la mesita de luz. Se incorporó lentamente y lo agarró con manos temblorosas. Las notificaciones le hicieron un nudo en el estómago: Manu le había enviado unas fotos, las cuales sabía que ahora no podría mirar sin desmoronarse aún más. Tenía varias notificaciones de sus múltiples redes sociales, pero más abajo encontró otro mensaje de la banana rancia, insistiendo una vez más en que viajará a Dubái por un negocio. Era muy insistente durante meses había tenido que rechazarlo amablemente, ya que no tenía pensado irse a Dubai y dejar a los chicos, especialmente a manu.

Con un suspiro tembloroso, decidió ignorar los mensajes. Agarró la prueba de embarazo y la escondió cuidadosamente antes de que alguien pudiera encontrarla.

Notes:

Bueno espero que les haya gustado. Hace apenas unos días me enteré de la existencia de estos chicos pero el lore era tan bueno que no pude no imaginarme tremendo fanfic.

Es la primera vez que escribo una escena de sexo por lo que les pido perdón si no es muy buena.

Si les gusta la historia háganmelo saber porque suelo desmotivarme rápido y por eso siempre termino abandonando muchas historias que escribo jajs, por lo que si quieren que siga actualizando cooperen. <3

Siganme en twitter @bextrizzx !!!!