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“Esto es demasiado vergonzoso.. ” Tartamudea de pena, nunca pensó pasar está situación con Jack, o que aceptará en primer lugar.
Considerando que Simon está en celo, pero al ya pasar el embarazo el ciclo se vuelve menos agresivo y es posible estar consciente de la situación, en múltiples ocasiones Jack lo ayudó en esos momentos dados y el mismo le redactó lo ido que estaba esas veces en su juventud. Ahora podía ser testigo.
“¿No te emociona ni un poco?” Con la mano libre, Jack explora el pecho desnudo del omega, ahuecando uno de sus pectorales con curiosidad y apreciar la suavidad bajó su tacto.
Recibió algunos apretones superficiales, cada uno de ellos hizo que se retorciera de vergüenza. Su rostro cambia de color a la vergüenza por la timidez que le daba su cuerpo, había cambiado demasiado desde que experimentó su primer embarazo y aún más considerando que tuvo dos gemelos varones, sigue sin entender por qué Jack adora la falta de ejercicio en su vientre.
“Sinceramente no.. Pero ya no soporto el dolor.” Simon estaba impaciente de su juego, ya no le gustaba esperar. Necesitaba liberarse de esta presión sofocante en sus pezones, y sin los bebés presentes es casi imposible deshacer este malestar. También teniendo en cuenta que Simon odia, detesta con toda su alma extraer leche de forma manual.
Por eso mismo Jack estaba aquí, por qué por supuesto él se ofreció sin dudar y sigue sin saber por qué aceptó.
El rubio lo ignoró por completo antes de inclinarse suavemente y presionar sus labios contra los pezones suaves e hinchados de Simon, pasando su lengua sobre ellos, uno en su boca y comenzar a succionar, frunciendo el ceño cuando no fue recompensado inmediatamente con leche. Chupando más y mordiendo suavemente el pezón en un intento de sacar algo de su premio, todo lo que sirvió fue sacar los jadeos más ruidosos de Simon.
Toda una clase llena de gemidos y jadeos escapando de sus labios, tratando de mantenerse en silencio para que sus vecinos no escucharan la situación. Si lo escuchaban, definitivamente Simon nunca saldría de la casa de la vergüenza.
“¡Jack–! ” Sus propias manos se aferran a la camisa que tenía a su posesión, el alfa se había quitado solamente las prendas superiores del cuerpo y lo dejó a Simon desnudo por completo, solo con su camisa cubierta de feromonas como apoyo.
Su espalda se arqueó ante un tirón particularmente fuerte en su otro pezón, sintiéndose tan cálido que no podía pensar en nada. Entonces sintió un suave sonido en el pecho del otro, tuvo dificultades para lograr comprender que era un ronroneo y uno que sonaba complacido por su acto.
Las alarmas se encienden dentro del omega cuando se percata del repentino vacío en su pecho, prácticamente arrebatando todo el líquido sin detenerse.
“N-noo-.. ” Realmente estaba en sus límites, sintiendo que lo arruinaría dentro de poco, estaba borracho de placer.
Eso si es que la mirada que le estaba dando no lo arruinaba en ese instante. Cuando Jack parecía tener suficiente de su arrebato, se apartó de los pezones de Simon, brillantes por la saliva, el simple detalle causa que el omega dejé escapar un débil gemido.
“Le robaste la comida a tus propios hijos..” Dice al darse cuenta que acaba de pasar.
“¿Y?"
“¡¿Y?! " Simon levanta el pecho y empuja al alfa de encima, indignado. “¡¿Qué quieres decir con eso?!”
“Ya son grandes, lo van a superar." Besa su clavícula con disimulo, distrayendo su enojo en otra cosa.
“Hijo de–" Es fácil decirlo, por suerte los pequeños no estaban en casa y se encontraban al cuidado de Bob, el menos indicado para cuidar infantes, pero Jack de alguna forma lo convenció de dejarle la responsabilidad. “No tenías que tomarte toda.”
“Pero ya dejo de molestar, ¿No?" El comentario no es tomado de buena forma y Simon le enseña los dientes.
Comenzó a pasar lentamente sus dedos libres por la curva de su cuerpo, trazando una línea de camino sobre el tenso montículo de su vientre hasta asentarse justo sobre el calor pulsante hacia abajo, Simon intentó retorcerse desde abajo para acomodar sus caderas contra su mano con interés.
“Estás muy irritante hoy." Menciona el omega antes de olvidarse de su anterior enojo, y con sus manos pellizca el antebrazo de su esposo como venganza.
“¡Ay!”
Fue empujado hacia atrás como contraataque, cayendo sobre su espalda nuevamente, no le quedó de otra que decidir cubrir su rostro con la camisa de Jack mientras esté deslizaba dos, después tres dedos dentro de Simon, follando su agujero sin dejar de besar con amor la tensión en su mandíbula.
"Te odioo—.."
El pelinegro estaba tratando de estar callado, pero estaba tan mojado que los ruidos aplastantes se volvían más y más fuertes, aquello generando vergüenza de poca importancia.
“¿Ah si?" Pregunta sin esperar una respuesta, sabiendo que no iba a decir nada más que sonidos.
“Jack.." Hay un ligero ronroneo en su voz cuando dice su nombre mientras la velocidad de sus dedos iba más rápida que antes. “Jac— Jack…”
Fue acompañando el ritmo con sus propias embestidas y el golpear su muñeca en el proceso, con su polla balanceándose en el ritmo.
“Lo haces tan bien.. Estás haciendo un buen trabajo.” El elogio produce una corriente eléctrica en el cuerpo del omega e instintivamente los muslos se abren aún más por encima de las sábanas mientras Jack continúa trabajando con su mano, sacándole una sonrisa ante la buena conducta.
Un poco más, necesita un poco más para ser saciado y calmar esta sensación en su vientre.
Ahora golpeó con fuerza el dorso de su mano sobre su entrepierna, la punta de sus dedos amasando su punto dulce, cada penetración sacaba un sonido descuidado de su trasero al chocar contra él. Su inútil polla se balancea sobre su estómago, sin ninguna atención de parte de ambos, solo existiendo y goteando presemen con solo el movimiento continuo.
No esperaba que lo agarrara por la cintura y lo levantara de un solo golpe, dejándolo con el trasero tan cerca que por accidente casi choca contra su nariz. Estaba por acomodar su cuerpo hacia adelante, pero las manos seguían aferradas a él, impidiendo que escape de tal posición tan reveladora.
Sin saber que eso era lo que buscaba el rubio.
"¿Qué-? ¡AH!" Las palabras justo quedan sin terminar cuando empezó a devorar su interior sin ningún aviso. “¡Hey!”
El plan original del alfa a coger a puro pelo fue descartado de sus planes en cuanto deslumbra el agujero dispuesto en el que solo quería enterrarse. El deseo de meterle la lengua lo superaba ante todo, por eso mismo devoró al omega con mucha más intensidad hasta que no fuera más que un desastre de lloriqueos y sonidos incoherentes.
“J-jaack…” El desorden en sus palabras se hacen evidentes.
Ni siquiera oyó las palabras de Simon, todos sus sentidos estaban centrados en saborear y probar el agujero húmedo del omega, comiéndolo profundamente con locura. Las hormonas del celo tenían algo que ver, está claro, pero también era una experiencia nueva para Jack que hace bastante quería hacer con su pareja, no iba a pasar por alto la oportunidad. Lleno de besos, chupetones y mordiscos en el interior de sus muslos, cada uno peor que el anterior.
Cuando finalmente soltó a Simon después de lo que pareció una eternidad (y estuvo satisfecho de su trabajo), este lo miró con los ojos entrecerrados y húmedos por las lágrimas que corrían por su rostro enrojecido, haciendo una linda combinación con el autolubricante que cubría sus temblorosos muslos, mezclando los fluidos y goteando activamente.
"Eres malo...” Murmura con la voz irritada por los gemidos arrebatados. “..Y asqueroso ¿Lo sabes, no?"
Lo primero que veo en el rubio es su petulante sonrisa, de puro orgullo por su cometido, sin ningún rastro de arrepentimiento.
“No pude evitarlo, tu aroma es mucho más fuerte ahora mismo y necesitaba probarte." Argumenta Jack, aún con el rostro sonrojado y húmedo por tal acción.
Simon le dedicó una mirada poco amable, pero aún así dejo que el alfa se subiera encima suyo y él, en respuesta abriera las piernas para darle el camino libre. Ante eso, la punta de la polla de Jack se clava en el borde de Simon, tentando adentrarse en el calor de su cuerpo, realmente estaba en sus límites y era obvio que iba a perder los estribos. “¿Puedo?"
Estaba tan mojado que un solo movimiento bastaría para entrar por completo sin problemas ni resistencia. Y Jack se encargó muuuy bien en ello, sería un buen desperdicio de tanta precaución de su parte. Por eso Simon no pudo decir que no por varias razones, una de ellas por la inmensa excitación que había en sus músculos y mucho menos por la triste mirada que su alfa le dirigía.
Considerando sus opciones, no tuvo más que decir que hacer caso su pedido, aceptando su glorioso destino.
“Por favor, Simon…. Necesito meterla.” El líquido entre los muslos del pelinegro comienza a fluir cuando escucha a su alfa rogar, gemir y hasta ronronear por tenerlo bajo suyo, todo eso para reclamarlo. “Por favor..”
Sin ninguna resistencia emocional en pie, murmura bajito. “Si..”
El rubio deja escapar un suspiro de alivio por su compasión, sin ceremonias ridículas acomoda su cuerpo, y sus piernas entrelazadas con las del contrario, impidiendo que se mueva de su sitio.
Casi como si estuviera inmovilizando a su presa.
“Uuh-.. ngh.” Sollozó con nerviosismo al sentir que la gruesa punta de longitud presiona contra su entrada antes de que empuje las caderas hacia adelante una vez más para finalizar entrando con facilidad mientras sentía que sus paredes se apretaran a su alrededor, espasmándose levemente por el nuevo intruso dentro suyo. Supongo que la saliva no fue tan mala idea, piensa con pena Simon, aún sin querer admitir que le haya gustado. “Jack-... Jack..”
«Por favor haz algo» es lo que quiere decir.
“Aquí estoy, Simon.” El alfa susurra sobre sus labios, rozando y robándole el aliento con un aire seguro. “Te tengo."
Eso fue todo lo que quería escuchar Simon, por qué apenas dice eso sus ojos se cierran plácidamente acompañado de un jadeo fuerte mientras su cabeza cae hacia atrás, dejándose caer casi parecido una muñeca de trapo sin vida.
Jack lo besó con necesidad mientras lo agarra del cuello con firmeza, tragándose los gemidos que su omega soltaba mientras aumentaba el ritmo y se movía dentro de él como si dependiera de ello.
Está vez el sexo era desesperante en todas sus formas, había ganas de follar por parte de Simon, quien normalmente prefería hacerlo lento y suave, pero en esta ocasión el sexo tranquilo dejo de parecer la mejor idea ¿Y quien es Jack para decir que no? No iba a desaprovechar la oportunidad de poder dejarse llevar sin temor a asustar a Simon o hacerlo pasar un mal momento. No, en cambio, iba a darle la mejor experiencia que podría experimentar.
Del primero hasta el último, beso cada lágrima que caía por sus mejillas con cariño y de alguna forma en una demostración de consuelo por la rudeza excesiva.
“Quédate bien quieto.” No pregunta, da un aviso antes de proponerse a agarrar las piernas de Simon y levantarlas hacia arriba, dejando que justamente queden descansando en sus hombros. El pelinegro tendrá que acostumbrarse a ser más flexible de ahora en adelante si seguía haciendo estás maniobras.
Sin embargo no hubo ninguna queja de parte del omega por su atrevimiento, se mantuvo más ocupado succionando su polla que quejarse de la posición tan difícil de mantener y el dolor futuro de espalda que iba a tener horas después, o si tiene suerte, al día siguiente. “Estás siendo tan bueno para mi, Simon…”
El solo nombrarlo entre gemidos logra capturar la atención del otro, causando que sus ojos se abran lentamente para observarlo con esos hermosos ojos color cielo, llenos de anhelo por las palabras de aliento con las piernas aún moviéndose ligeramente con las embestidas.
“Me estás apretando tan fuerte que me sacas el aire..” Gime con total libertad, dejando en claro el deseo que había en su interior por el omega, su esposo, el dueño de su corazón.
Y el padre de sus hijos.
El calor del rostro de Simon aumenta de tan solo escuchar a su alfa gemir palabras dirigidas hacia él, demostrándole lo bien que estaba siendo en este momento y el cómo lo tenía tan loco. Jack continuó ronroneando, suspirando palabras dulces en su oído, hablando de lo insaciable que era su cuerpo, la adicción que le causaba por querer todo de él y nunca cansarse de tenerlo.
Y tal vez algún comentario desapercibido sobre tener más hijos.
“Te sientes tan bien–..” Jack no deja de gemir con altivez, sin dejar de clavar sus ojos en él. Un leve gemido de sorpresa escapó de Simon, al notar como su esposo le doblaba las rodillas hacia adelante para agarrar la mano que lo mantenía abierto en par.
Lo buen omega que estaba siendo para él, el pecho de Simon no dejaba de calentarse de solo pensarlo.
Esto era perfecto, en este ángulo fácilmente podía empujar profundamente en esas paredes cálidas y frotarse contra su punto dulce sin problemas. Simon ya estaba abierto por completo, todo para él en bandeja de plata, su cuerpo irradia placer y salía a borbotones de él por la excitación.
Es una lástima que sus vecinos estén en casa oyendo todo. Y ni hablar de la descoordinación que había en la cama golpeando la pared.
Aunque conociendo a Jack, es al único que logran escuchar por el volumen de su voz.
Cada vez que el nudo golpeaba el culo del omega, podía sentir débilmente la sensación de su lubricante salpicando sus muslos y goteando entre ambas pieles, sin embargo, en medio del placer no causaba ninguna molestia más que un desastre por parte de ellos dos.
Pero eso era algo para preocuparse después.
Ya no podía tocarse la polla por la cercanía que había y lo imposible que era llegar a hacerlo, y el alfa también estaba cerca. Simon respiraba con dificultad, sus propios gemidos de necesidad escapan sin permiso. Iba a correrse pronto, necesitaba un pequeño empujón para acabar, una de sus manos se encarga de mantenerse quieto en su lugar sin romper la posición.
Jack levantó al omega unos leves centímetros de la cama por los tobillos y se deslizó aún más profundo, ganándose un fuerte gemido y una maldición en italiano. Con una lenta exhalación, no tardó en hundir su nudo hasta el fondo, en lo más profundo del omega, el cual instintivamente apreta con fuerzas el tamaño. Ninguno de los dos duró mucho después de eso, no con el constante roce húmedo de piel sobre piel, los gemidos y gruñidos que salían de ambos, el constante hedor de las feromonas en el aire. Jack nunca creyó que podía correrse tan fuerte en ese instante, y Simon menos cuando llegó al orgasmo con tanta presión en el estómago.
“Si—simon.. ” Sostiene los tobillos de su pareja cuando esté intentó patearle —por accidente — en la cara con sus piernas en señal de protesta. “Ah, diosesss.”
Dejó pasar por unos minutos el incesante intento del alfa en penetrarlo con el nudo, no es que fuera imposible, pero era algo que no quería hacer hoy y su cuerpo ya no aguantaba más, por eso mismo decidió darle un paro con un movimiento de sus manos sobre las suyas.
“Necesito una toalla.." Fue el primer comentario que rompió la atmósfera, clásico de un tal abogado poco capacitado para ser sociable. El alfa se queda en su lugar, esperando la última palabra faltante. “¿Puedes?”
Jack tarareó satisfecho de su logro mientras se ponía de pie sin problemas después de estar en silencio unos minutos, y sin prestarle atención a los comentarios de Simon reclamándole a no andar desnudo por toda la casa, mínimo sin la polla al aire, pero él prefirió no hacerle caso y perturbar a sus vecinos que seguramente estaban chismeando por la ventana.
“.. Al menos ponte pantalones.” Era lo último que repetía el omega cada vez que su pareja cruzaba el lumbar de la habitación, era obvio que lo hacía a propósito para molestarlo y dejar en claro que no podía moverse sin ayuda.
“Tal vez a la vecina de enfrente le guste ver...” Responde el alfa con un tono divertido en su voz, divertido de la escena de celos que buscaba darle mientras controla la temperatura de la ducha en el baño.
A la vigésima vuelta vacilante, Simon decidió darle uso a sus poderes y quemarle un mechón de cabello cuando cruza la puerta de la habitación, algo que de verdad le dolerá cuando se de cuenta que lo dejó disparejo y de un color poco difícil de ignorar.
“¡Era broma, Simon!"
El pelinegro duda, mirándole con sospecha.
