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Bum! Bum! Bum!
El retumbar de las bocinas explotando contra sus tímpanos era insoportable, extrañamente más molesto que cualquier otro día de su cotidianidad dentro de aquel lugar revuelto en luces neón y olor a alcohol, tabaco y una que otra muestra de acercamiento íntimo.
‘...’
Gira los ojos a su alrededor y no puede evitar observar a los clientes, tan sucios y asquerosos como siempre. Aquellos sujetos viendo y molestando con indecencia a sus compañeros de trabajo… Quizás alguno que otro consiguiendo tocar con sus manos sudorosas las pieles firmes y tibias que ofrecían descaradamente los diminutos trajes que traían encima los meseros.
‘... Aburrido.’
No puede decir mucho más que aquello, incluso cuando él mismo ahora está vistiendo un traje igual de estrecho y llamativo, ninguno de esos degenerados había tratado de acercarse a él descuidadamente.
Su semblante intimidante era algo que no todos podrían manejar.
‘Perdedores… Cómo siempre.’
Se quedó sentado en una banca mientras veía como un tipo logró engancharse a un mesero que parecía fingir molestia por los toqueteos, pero que no separaba las manos que entraban por sus minishorts y estimulaban alguna parte caliente.
Sus ojos se quedaron fijos en ellos, viendo como trataban de esconder el hecho de que estaban haciendo tal acción, una que estaba estrictamente prohibida a menos que el cliente pagara por ello. Sin embargo, por solo observar al sujeto, sabía que no tendría ni un centavo restante en su bolsillo para comprar a ese mesero, ni mucho menos le alcanzaría para comprar algo de medicamento cuando le rompan la cara y lo boten a patadas del lugar.
‘Siempre son los jodidos muertos de hambre los que más desean meter su pene en algo… Que desagradable.’
‘...Mmmh…’
Shadow podría simplemente advertir al guardia sobre las malas maniobras del tipo para conseguir que aquel gato aceptara follar con él, pero su mente no parecía tomar esa opción como algo viable por más que los maldijera por dentro.
‘...’ — La verdad es que la situación lo estaba excitando.
Ver como esas manos pasaban dentro de ese trozo de ropa, metiéndose hasta dónde se encontraba el sexo ajeno y explorando su calidez con torpeza por la lujuria descontrolada, estaba logrando que algo empezara a palpitar en su entrepierna y se lubricara sin su permiso.
‘... Esos inútiles se ve muy desesperados.’
‘...’ — Cruzó sus piernas y empezó a estimularse mediante la presión ejercida por el doblez. Quizá un sonido lascivo se le escapó, pero nadie lo había escuchado. — ‘... Mmmh… Ahora que recuerdo, ellos hacen eso…’
Un pequeño recuerdo llegó a su mente, de una de las veces donde tuvo que ser testigo de cómo un cliente canino anudaba a un mesero y lo hacía chillar y gritar por como la base de su pene se había abultado y la entrada del otro se había quedado pegada mientras esperaban a que se corriera.
‘...Se hizo grande…’ — Lo único que pudo pensar fue eso mientras sentía que quizás él también quería experimentar algo como eso, pues el mesero estaba perdiendo la cabeza por solo tenerlo dentro y no dejaba de temblar y soltar saliva de su boca.
‘...’ — Se habría sentido tan celoso de que él no fuera quien estuviera siendo ultrajado de esa manera qué su entrecejo se frunció y desvió la mirada mientras permanecía en su lugar cuidando que nadie entrara por la tela delgada que los separaba del público de afuera, tratando de aguantar las ganas de huir del lugar y meterse los dedos en el baño hasta que su coño estuviera complacido.
Puede que ese incidente haya sido la razón decisiva de retirarse como personal de seguridad y meterse de lleno a la vida de un simple mesero que esperaba a que lo llamaran para ser juguete de algún tipo con el suficiente dinero para usarlo a su antojo.
… Aunque ahora se encontraba en una situación algo complicada.
‘Ese perro debe de estrellar sus bolas como un loco…’ — No podía apartar los ojos del lobo, queriendo cambiar de lugar con ese gato y aceptar su invitación morbosa. — ‘De seguro es un maldito precoz… no aguantaría una mamada.’
‘... Sí se corriera en mi coño lo molería a golpes…’
‘...’
Gracias a que no había tenido algo de acción con alguien más en un buen tiempo, y acompañado al hecho de ver como otros parecían conseguirlo tan fácilmente, su humor no era el mejor.
Esa mala actitud siempre se hacía presente y por ello mismo nadie se le acercaba.
Obviamente él sabía que no era el sueño más húmedo de esos clientes repugnantes, pero al menos esperaba que hubiera alguien que lo viera y dijera algo como: ‘Oh mierda, quiero meter mi pene en él’ o que al menos mostrara algo de interés en su persona… Pero casi nunca pedían por él y si lo hacían era uno que otro viejo con fetiches extraños que finalmente no regresaba al local o que bien lo cambiaba por alguien más acorde a sus fantasías retorcidas.
‘Carajo.’
‘Esos imbéciles siempre escogen a los mismos mozos todas las veces…’ — Se sabía de memoria los nombres de aquellos que venían frecuentemente al lugar y pedían alcohol con precios sobreelevados solo para mostrarse adinerados ante sus posibles presas de conquista… Pero él no entraba en esa categoría.
Y tristemente no había conseguido algún cliente regular hasta ahora… Ni uno solo que deseara verlo de nuevo.
‘...Tsk.’
Su clítoris empezó a palpitar con más fuerza al ver que el gato de antes había permitido que el otro le agarrara el trasero y se lo apretara mientras que las garras parecieran querer desgarrar la tela de su mini traje… Ese lobo si que le parecía un perdedor en toda su expresión, pero sentía que al menos tendría las pelotas lo suficientemente grandes como para calmar sus ganas de follar por un rato.
‘Esos malditos…’
Siguió viéndolos por un momento más, hasta que una masa de pelos cubrió su vista haciendo que su mirada cayera frente al bulto apretujado que tenía ese sujeto en su parte inferior.
‘...’ — Estaba tan cerca que inevitablemente pudo oler el fuerte aroma que le advertía que el tipo ya le había dado un buen uso hace poco.
— “Tienes un cliente.”
— “...” — Levantó la mirada y sus ojos se encontraron con los de ese erizo grandulón.
— “Al parecer pidió un ‘vistazo’.” — Ese erizo más alto lo miró con una sonrisa burlona, agarró el vaso del otro y se bebió todo el contenido restante de un solo trago. — “Te daré una mano para que acabes rápidamente… Considéralo un favor.”
— “...” — Dió un vistazo al ‘paquete’ del otro, y simplemente se dejó llevar. — “De acuerdo.”
Realmente no se hacía mucho problema en deberle favores a ese sujeto, no cuando ya sabía que ellos eran dejar que el otro lo usará como su baño personal durante algunas horas.
‘Esta música de mierda es insoportable.’
Se levantó de su sitio, miró por última vez hacia la parejita de antes y no pudo evitar detenerse para observar cómo ahora el guardia le estaba dando una muestra de las consecuencias de no seguir con las reglas al pobre bastardo de aquel lobo.
‘Já...merecido.’ — Una sonrisa satisfecha se le escapó.
Siguió andando con una mejor actitud, pero el ambiente le seguía siendo intolerable.
La melodía de fondo era demasiado pegajosa y animada para su gusto, haciendo que sus orejas bajaran y trataran de no escucharla, decidiendo concentrarse en algo más… Como por ejemplo en la cola que se movía delante suyo, esa que salía del traje ajustado de playboy masculino que traía ese erizo, mostrando sin reparo lo firmes y musculosos que estaban los glúteos ajenos.
‘Mmmh…’
Un sentir de emoción llegó a él.
Uno que lo estaba calentando de a poco, obligándolo a recordar que aceptó la oferta del otro solo porque tenía ganas malditas de que alguien lo tomara e hiciera un desastre de él.
‘Un ‘vistazo’, eh?...’
Su humor mejoró un poco pero su cuerpo se tensó cuando su nariz empezó a oler ese olor peculiar que no había sentido desde hace meses.
Ese olor tan particular que lo ponía ansioso, qué lo invitaba a que abriera la boca y que quisiera soltar suspiros.
El olor a sexo dentro de la parte VIP del club siempre le causaba conflicto.
‘... Siempre es así de fuerte.’ — Su hocico se concentró también en el olor a alcohol derramado en su piso y sus oídos abrazaron el sonidos de los ligeros gemidos que escuchaba al pasar por cada sección privada de los verdaderos clientes del lugar.
Se mordió el labio y empezó a caminar más rápido, alcanzando al otro y caminando a su par.
— “¿Qué pasa? ¿Te pusiste nervioso?” — El erizo con cicatriz se llevó los brazos hacia atrás y se estiró un poco mientras arrugaba su hocico para sentir los diferentes olores en el aire. Aunque de todos modos le era indiferente, ya estaba más que acostumbrado a sentirlo… Solo que esta vez estaba emocionado de ver al erizo con vestimenta de conejita ponerse nervioso ante el tumulto de olores y sonidos que desbordaba esa sección. — “No actúes como un virgen cuando sé bien que te gusta atragantar ese coño tuyo con vergas gordas y venosas.”
Una mano acarició su espalda y bajó con desfachatez hasta su trasero masajeándolo y apretándolo con posesión.
— “Suéltame.” — Shadow mostró molestia ante la mano que estaba intentando romperle sus medias de red, queriendo entrar por dentro de ellas y toquetear qué cosas tenía dentro. — “Concéntrate en tu trabajo y desaparece.”
— “Oh, claro que lo haré.” — Sacó su mano, pero fue para darle potencia a la nalgada que le dió al otro hasta casi hacerlo tropezar. El ónix lo miró y solo pudo gruñir mientras contenía las ganas de golpearlo. — “Tu cliente sí que debe ser otro loco, sino ¿por qué otra razón escogería a un tipo como tú teniendo tantos buenos culos aquí dentro?… Mira a esa corderita de ahí, ella es mil veces más apetecible que un amargado macho con vagina que anda rondando el lugar con su cara de pocos amigos.”
— “...”
‘Como siempre, es un estúpido… Lo único bueno que tiene es su enorme pene.’
Los pasos siguieron como antes, con un ritmo lento y continuo. Shadow ya solo estaba perdido en sus pensamientos, imaginando cómo Terios le metería la polla y lo llenaría de semen… Estaba tan absorto en ello que no notó cuando el otro ya se había detenido frente a una cortina en específico.
— “Ya llegamos.”
— “...” —Vió al otro abrir de a poco aquella cortina, creando una abertura por donde lo estaba invitando a pasar primero con una seña de cortesía.
El azabache se bufó de aquella muestra de caballerosidad y pasó de largo hacia dentro, encontrándose una habitación con una luz roja brillante que iluminaba el cuarto y le producía cansancio visual.
‘Escogió un color horrible…’
‘...’
No quiso cruzar miradas con el cliente así que solo trató de ignorar su presencia por el momento, de todos modos en un rato lo vería siendo follado por Terios hasta que su vagina soltara la semilla a chorros.
‘... Esto va a ser vergonzoso.’ — Miró hacia el suelo mientras fingía arreglarse la ropa.
Estaba ansioso… Miedoso, para ser precisos.
Sin embargo, no iba a mostrar esa actitud patética frente a los demás. No necesitaba que su “amigo/acompañante” se burlara de él a causa de esto cuando regresen al cuarto de empleados… No debía mostrar tal comportamiento tímido.
Pero cómo evitarlo cuando era su primera vez probando este tipo de servicios.
‘...Estoy jodido.’
Conocía el procedimiento y reglas detrás de este trabajo, o bueno, las sabía en teoría.
Él entendía que alguien le clavaría los ojos mientras sería penetrado por una polla, pero eso mismo lo hacía sentir extraño, quizá nervioso o emocionado… Era un tipo de fetiche que nunca había probado, pero que lo estaba calentando y haciendo que muchas partes de su cuerpo se pusieran erectas con la idea.
— “...” — Levantó la mirada con timidez y encontró una imagen completamente diferente a lo que esperaba.
‘...¿Hah?...’ — Sin poder controlarlo hace una mueca de sorpresa que es respondida con una sonrisa amable y una mano que se agita cómo si estuviera saludándolo. — ‘Esto debe ser un error…’
Voltea a ver a Terios en busca de respuestas, pero este también luce confundido al ver al personaje tan atractivo frente a él. No obstante, sabe perfectamente que no se confundió de lugar… Este debía de ser el cliente que pidió específicamente por Shadow.
‘... No puede ser que este tipo haya… Por mi…’
El tan visto sujeto era otro erizo macho que vestía con una camisa blanca a medio abotonar, mostrando parte de su gran pecho y que a la vez lucía algunos accesorios brillantes en sus orejas y otros que bajaban por su cuello hasta parar entre su pelaje bien cortado de su busto… No se parecía a nada a los clientes “usuales” del ónix.
‘Él me va a mirar… mientras yo…’ — Su cara se pone roja y no puede evitar esquivar la mirada de ese erizo. — ‘¿Por qué no podría ser un viejo rancio como siempre?... Maldita sea.’
Pero por más que quisiera escapar de ahí, Terios ya había logrado atrapar su cintura mientras observaba que el cliente se veía confundido por la acción… Cómo si no entendiera el porqué su persona seguía ahí sí solo había pedido por Shadow.
‘... Este cabrón luce como un idiota… Nunca lo he visto antes.’
‘...’
Una sonrisa victoriosa se alza en su rostro al darse cuenta que puede aprovecharse de ello.
— “Bien… Comencemos.” — Aprieta la cintura del azabache y lo jala hasta la mesa, donde lo pone directamente frente a su cliente.
— “...” — Pero no puede decir nada, su boca no quiere abrirse y menos cuando el otro lo está mirando con una actitud alegre y contenta… Como si fuera ignorante de lo que estaba por pasar desde ese momento.
El erizo más alto nota que el otro está temblando y se enoja por ello, se agacha hasta la oreja del azabache y le susurra las siguientes palabras: “Será mejor que cooperes, no quiero que el cliente se arrepienta y te bote del lugar por ser un inepto.”
— “...” — Shadow comprende el sentido de sus palabras pues ya ha sido testigo de cómo algunos clientes insultaban y largaban a los meseros por no hacer correctamente sus tareas… No quería sufrir una humillación de ese grado cuando ya los otros lo miraban mal desde un inicio. — “...Un placer servirle.”
Su voz salió amarga, tan inconforme que parecía querer intimidar al erizo sentado en el sofá.
— “Ah?… Si… Umm…” — La respuesta salió nerviosa, pero no por la actitud de Shadow. Al parecer quería decir algo, pero su voz se quedaba atrapada en la garganta y volvía a reformular sus palabras tratando de conseguir una buena forma de comenzar una conversación. — “¿Qué tal has est-” — Pero antes de que pudiera realizar su pregunta, Terios agarró del cuello a Shadow y lo estampó contra la mesa, recibiendo un quejido de parte del ónix, pero ninguna queja en especial. — “...¿Qué?”
Shadow miró hacia atrás, viendo como el otro le abría las piernas y golpeaba su miembro cubierto contra su entrepierna, consiguiendo que empezara a soltar suspiros mientras sentía que el otro ya estaba un poco duro.
— “Hahh… ummh!…” — El azabache sentía el fuerte empuje que le estaba dando su compañero, logrando que separara aún más las piernas y levantara sus talones para mantenerse estable con ello.
El erizo con cicatriz en el rostro soltó el cuello del ónix y llevó su mano hasta los glúteos del otro, metiendo sus dedos entre la media de red.
Rriipp…
‘...¡¿Eh?!’ — Su cuerpo se tensó al sentir que rompían parte de su traje. — ‘...’ — Sus amadas medias habían sido rasgadas sin piedad mostrando un feo agujero que abarcaba una parte de su trasero.
— “Maldito hijo de perra… ¿Qué diablos crees que estás haciendo?” — Sus palabras salieron débiles para que solo el erizo más grande lo escuchara.
— “...” — El otro no contestó, pero mostró una sonrisa burlona cuando siguió rasgando la vestimenta.
Crrk!
— “...Desgraciado” — Ahora su traje de látex había sido estirado, y gracias a eso se rompieron varias costuras que finalmente deformaron el traje en su parte inferior.
Terios no parecía arrepentido de nada, es más, agarró una pierna de Shadow y la subió a la mesa, haciendo más fácil ver el desastre que había hecho… Pero al hacer a un lado el pedazo de tela estirado, notó algo que le causó gracia.
Miró de nuevo al cliente y no pudo evitar querer burlarse de él.
El joven verdaderamente estaba en shock con lo que acababa de pasar frente a él… Su cara lo decía todo.
‘Maldito perdedor… Te voy a dar el show por el que tanto pediste.’
‘... Después de todo, no está prohibido hablar entre nosotros sí el cliente no lo pide antes de entrar a las cabinas.’
‘Vamos a divertirnos un rato, Shadow…’
— “Algunos se ponen una tanga debajo del traje… Pero tú dejas que esas medias te raspen el coño.” — Acercó una mano y acarició la vulva cubierta por esa red de color blanquecina, masajeandola hasta lograr que el otro empape sus dedos y palma. — “… Que sucia perra eres.”
— “Ngh!... H-hahh…”
— “¿Por qué tu coño siempre luce tan jugoso?… Me dan ganas de morderlo hasta que llores.” — Sus palabras salen con naturalidad, pues siempre hablaba así con Shadow cuando se encerraban en el departamento del ónix para cobrar sus favores. Pero esta vez sentía que esas palabras mostraban algo más que dominancia… Quería mostrar que el azabache era suyo en ese momento, lo suficiente para que el otro erizo se de cuenta que no tiene oportunidad de competir contra él.
‘Já… que patético…’ — Se da cuenta de cómo el tercer erizo lo mira molesto, pero eso solo hace que su miembro palpite y quiera escapar de su traje. — ‘No pienso mostrarte cómo me come la verga…’
Lleva una mano hasta su pene y lo libera, está tan erecto y sensible que se eleva con entusiasmo directamente hacia la vulva del otro. La acaricia un poco y deja que su punta se moje con el lubricante formado por la excitación del azabache hasta que siente la necesidad de sacarle el resto de tela que estaba limitándolo en meterlo de lleno por su vagina.
Alcanza la tela y la jala con fuerza, haciendo que el otro se mueva hacia atrás y termine de apretar su coño contra aquel pene.
— “Mmmgh…” — Shadow lo siente ardiente en su piel expuesta, tan grueso que los labios de su vulva tienen problemas para acogerlo mientras se frota contra él y consigue golpear repetidas veces su hinchado y elevado clítoris.
Le tira una mirada a Terios entre gemidos ahogados y este le sonríe, agarra su rostro con delicadeza y lo gira para que vea hacia al frente.
— “Concéntrate, el cliente pidió verte a tí.”
— “...” — El ónix se encuentra con la mirada sorprendida de aquel erizo, con una expresión facial que decía que estaba ansioso y un tanto enojado.
‘...¿Por qué luce así sí esto lo pidió él?…’
‘No lo entiendo...’
Sus ojos se miran directamente a su vez que el erizo más alto levanta su cola con fuerza y mueve su traje hacia un lado.
’... Este tipo es extraño.’
Pero antes de poder seguir pensando en el erizo frente a él, siente que Terios aleja su miembro de su vulva, haciendo que recorra el aire entre la mucosidad que había liberado antes.
‘Espera… ¿Qué está haciendo?’ — Su pelaje se eriza al notar una presión sobre su ano, como sí el otro estuviera acariciándolo. — ‘Este malnacido no puede est-’ — Sus pensamientos son interrumpidos por una intromisión no deseada.
‘¡...!’ — De repente sus manos se estampan contra la mesa al sentir como el otro metía su miembro por el agujero que no considero ni por un momento.
Abre la boca y no puede parar de soltar gruñidos y quejidos de dolor mientras siente que las embestidas han comenzado. Tan frenéticas y brutales que algo le dice que lo están desgarrando por dentro.
Las penetraciones eran tan profundas que lo hace tensar ya que están golpeando un sitio extraño que hace de sus espasmos algo estrepitoso y desastroso.
Sus manos buscan algo a lo que agarrarse, pero no tiene nada a su alcance.
Se muerde el labio y entierra su rostro contra la mesa tratando de aguantar la necesidad de ser más sucio y pedir a gritos que le revienten el recto a puras estocadas.
— “Uff… tu culo sí que se sabrosea bien mi verga.”
— “N-ngh!... ughh… hahhh…” — lleva una mano a su rostro y la muerde.
Siente el golpe dentro suyo al igual que los rebotes que recibe de los testículos peludos y abultados del otro en su coño, logrando que se formen hilos de viscosidad que unen ambos cuerpos en cada penetrada.
Gracias a eso no puede evitar ponerse más cachondo.
Aprieta su ano mientras siente que su vagina está escurriendo tanto líquido que termina salpicando en el piso o bien empapando parte de sus piernas.
Sus ojos se vuelven a levantar y nota como su cliente está que lo observa asombrado, atontado… Con un rostro pálido.
Pero con una fijación que hace que se sienta intimidado. Sus ojos verdes brillantes parecen querer explorarlo y destriparlo de a poco.
‘... Este sujeto… da miedo.’
¡PAAF!
Pero antes de perderse en los ojos de aquel erizo, el otro le lanza una nalgada que hace que encoja su agujero por el golpe.
— “Que rico me aprietas… Me lo estás mordiendo tan bien... Hahh…”
— “H-hah!... No…Ngh!... Muy p-profundo!”
Terios empuja y revuelve sus entrañas con una fuerza que sobrepasa la suya, haciendo que no pare de gemir escandalosamente.
— “Pero si sabes que te gusta así… Mira, hasta tu coño está chorreando de tanto que te gusta, ahh…” — Se agacha sobre el azabache, lleva una mano hasta el coño del otro y acaricia su clítoris con sus garras y luego lo masajea con fuerza.
— “Hijo de- Mmhg!... A-ahhh… Si!... Ahí! ughh…” — Shadow se rinde ante el placer, dejando de importarle que alguien más estuviera viéndolo. Quería esa verga con desespero, deseaba que se corriera y que luego arremetiera contra su vagina con la misma intensidad que ahora.
— “Jaja…Mira como rebota este sucio trasero… Incluso tu cola está que se mueve sin parar..H-hahh… Qué buen espectáculo, ngh...”
— “¡...Me estás rompiend-Nghhh!... Hahh! … M-más, dame más!” — Sus palabras salen sin restricción, siendo más escándaloso que antes.
‘Si… justo ahí… me encanta…’
‘Su pene… me gusta su verga dentro… que me lo meta así de profundo… Quiero chupárselo y que se venga en mi cara…’
— “Cuando eres así de, ugh, puta… Me dan ganas de reventarte la vagina hasta que ruegues para que me detenga...” — Empieza a mover sus caderas más desenfrenadamente, acelerando sus embestidas hasta el punto de que el otro empieza a temblar y gritar.
— “Aghhh!... h-hahh!…Mmmghh!!.” — Siente el semen llenar su cavidad con esmero mientras el otro se detiene de golpe sin importarle que el ónix tiemble por la necesidad de venirse.
‘Más… solo un poco más.’ — Mueve el trasero queriendo incitar a que destroce su ano un poco más para poder correrse, pero el otro sale sin hacerle caso.
‘...¿Eh?’ — Voltea a ver a Terios, este agarra su cuerpo y lo gira para que se acueste encima de la mesa y su pecho respire un poco. Lo mira y lleva su pene a frotar contra su vagina, golpeando su entrada como si fuera a meterlo en cualquier momento.
Shadow no puede evitar morderse los labios, encoger sus orejas y levantar sus piernas hasta poder agarrarlas y abrirlas de par en par para permitirle al otro entrar directamente. Lo deseaba tanto que estaba moviendo su cola de un lado a otro.
Emocionado.
Excitado hasta el punto de perder su orgullo.
— “... Por favor.”
Terios sonríe y se acerca a él, cubriéndolo con su cuerpo mientras introduce su glande en la vagina pero a la vez mirando al cliente que estaba completamente enfadado al punto de querer perder los estribos y lanzarse contra él.
‘Jajaja… Qué miserable.’
‘...’ — Da una mirada al reloj que está en la parte superior y no puede evitar sentir que su actitud toma un giro drástico.
‘... Mierda.’ — Vuelve a mirar al erizo sentado frente a él y trata de sonreír como antes, pero no puede hacerlo. — ‘¿Tan rápido pasó el tiempo? Tengo que ir a buscar a ese cliente…’
‘Maldito Shadow… Te dije que lo haríamos rápido, pero no dejas de mirarme así… Que molesto, arg.’ — Le da una lamida a su oreja y respira pesadamente, tan caliente que hace que Shadow se inquiete y empiece a aprisionar su glande con esmero.
‘Tiene que aprender una lección, si yo le digo que es algo rápido, lo es… Maldita puta insaciable, aprende a comportarte.’
‘Este es un jodido trabajo, no te dejes llevar.’
— “¿Sabes?” — La voz gruesa y profunda obtiene toda su atención y mueve su cola con más frenesí que antes. — “Si fueras una buena perrita portada, te haría correrte… Pero este es tu castigo… No tengo tiempo cómo para desperdiciarlo contigo.”
Su cola deja de agitarse, mira al otro confundo y este lo recibe con una mirada de molestia.
— “...¿Qué?” — No entiende a lo que se refiere, pero lo ve separándose de él mientras agarra algo abajo de la mesa.
Cric.
— “¡¿...?!” — Algo debajo genera un chirrido y siente como el otro gira la mesa sobre su eje de la nada, poniéndolo frente a su cliente en la misma posición con la que se iba a dejar follar.
Sus piernas bien agarradas y separadas mientras mostraba descaradamente sus fluidos en toda la extensión de su coño y restos se semen saliendo de su ano… La imagen que estaba dando era obscena, sucia y desvergonzada.
Sin siquiera pensarlo, su cola se mueve y trata de cubrir sus agujeros de forma tímida, pero no logra ocultar mucho, solo consigue ensuciarse con todo el lubricante que soltó.
— “...” — Su comprador no puede apartar la mirada de aquel desastre que incluso soltaba sonidos extraños al tratar de moverse un poco. Lo observa, lo analiza y siente que casi se atraganta al tratar de tragar la saliva acumulada en su boca.
— “Servido.” — La voz grave del erizo grandulón roba la atención de ambos mientras este se acomoda el traje, coloca nuevamente el seguro de la mesa y se dispone a retirarse del lugar con un rostro serio.
— “...” — Shadow lo ve desaparecer al pasar por aquella cortina oscura, dejándolo atrás y teniendo que sobrellevar la vergüenza de estar frente a su cliente de esta manera.
Su respiración agitada es lo único que resuena en el lugar, junto con la entrada de la música escándalosa de afuera, haciendo que se sienta más apenado y baje sus orejas mientras siente que perdió su dignidad.
‘¿Va a decir algo…?’
Da un vistazo al erizo frente a él y nota que había volteado su cabeza hacia un lado, evitando mirarlo directamente.
‘...’ — Tiene algunas preguntas en mente, pero aprovecha ese momento, suelta sus piernas y las baja mientras trata de sentarse sobre la mesa para luego buscar irse lo más pronto que pueda. Sin embargo, cuando se mueve todo su cuerpo se contrae y empieza a temblar, dejando que solo sus tacones lleguen a tocar el sofá a ambos lados de donde está sentado su comprador.
‘Maldita sea…’ — Maldice por dentro mientras se da cuenta que el otro había volteado a verlo de nuevo, notando que era incapaz de moverse a causa de los molestos espasmos y falta de aliento que tenía en ese momento.
— “¿Estás bien?” — La voz suave que tiene aquel personaje delante suyo hace que levante la vista y note la preocupación en su rostro.
—”...”
‘... ¿Me lo está preguntando en serio?... No puede ser…’
— “Estás temblando demasiado… ¿Necesitas ayuda?”
— “...” — Shadow no sabe qué responder, es la primera vez que alguien le pregunta algo como eso. Pensó en responder algo tan básico y seco como un “No.”, pero estaba temblando sin parar a razón de que se había quedado a medias y su cuerpo parecía sufrir por todo ese calor acumulado que no lograba extinguir.
— “Oye…” — Aquel cliente levanta su mano y toca delicadamente su pierna que estaba tiritando por la desestabilidad de su cuerpo. Lo que no esperaba era que se sintiera tan sensible que por ese simple toque soltó un quejido ahogado. — “¿Ah? Oh, perdón amigo… Lo siento.”
Nota lo nervioso que está el otro, dudando sobre sus acciones y decisiones. No obstante, algo que no podía ocultar era ese rostro avergonzado que no paraba de intentar fijar su vista en algo aparte de su vulva, sin poder conseguirlo.
Sus ojos daban pequeños vistazos y se entrecerraban cada que lo hacía. Shadow lo mira y no puede creerlo.
‘...Él… de casualidad…’ — Se levanta con esfuerzo hasta poder sentarse correctamente. Mira el rostro frente a él y termina por mover un pie hacia la entrepierna de aquel sujeto, pisándola sin cuidado.
‘Mierda...’ — Ve el rostro sorprendido de su cliente y él también se pone nervioso. El bulto que se había formado en sus pantalones parecía querer reventar contra su cierre, estaba tan hinchado que su dueño no pudo evitar soltar un gemido al sentir que se lo aplastaban.
‘... Que sujeto más raro.’
— “¿Eres nuevo?” — El erizo lo mira pero luego no puede evitar aferrarse a su pierna mientras Shadow sigue pisando y golpeando su miembro erecto entre sus pantalones. — “Parece que no sabes que ese ‘vistazo’ estaba mal realizado…"
— “¿...Hahh….mmgh?...” — Su comprador lo ve, pero no puede dejar de gemir y suspirar por los movimientos que está sintiendo en sus pantalones. Shadow se estaba esforzando al pisarlo, no quería lastimarlo… Solo estaba curioso. — “No entie-nghh!... entiendo..”
— “Digo que…debiste haber podido ver la penetración de manera correcta.” — Una sensación electrizante lo recorre, los temblores en su cuerpo lo estaban molestando pero lo que más estaba fastidiando era sentir que su coño parecía calentarse al ver al otro derrotado frente a él, su clítoris palpitante era la muestra perfecta de ello.
‘... Que bien se ve estando así…’
‘Incluso su verga parece ser grande… mmmh… Debe tener las pelotas bien llenas para haberse excitado conmigo…’
‘...’ — Lo ve y se percata de cómo se estaba abrazando a su pierna mientras restregaba su rostro contra su muslo, haciendo que su aliento llegue a calentar su piel. — ‘... Mierda, quiero follármelo.’
Su coño se empieza a excitar más al pensar en eso.
Imaginar a un cabrón tan guapo como ese estrellando su pene de manera ruda en su vagina mientras lo mira con lujuria era como un sueño tan irreal, tan increíble… Lo deseaba tanto que no dejó de pensar en una excusa para conseguirlo.
No tenía mente para pensar en consecuencias, solo necesitaba sentirse liberado.
Y a su parecer, su cliente no se negaría a aceptar una oferta indecente sí se la propone en ese preciso momento.
‘Solo va a ser un rato… Nadie lo va a notar.’
— “Te daré una compensación por eso.”
— “¿Una, ngh!... compensación?” — Shadow lo ve sufrir en su sitio, mordiéndose los labios para tratar de no soltar sonidos comprometedores.
‘... Qué tonto.’
— “Si.” — Mueve su pie del miembro pero el otro se niega a soltarlo, obligándolo a poner su tacón nuevamente en su entrepierna. — “...” — El sujeto le tira una mirada viciosa que le estaba demandando a seguir hablando. Shadow simplemente traga saliva y siente que ya no puede esperar para lanzarse hacia él. — “… Haré cualquier cosa que quieras.”
— “¿Sí?...ah…” — Su voz salió con un toque coqueto, lento y sensual.
‘Ja… ¿Qué maldito enfermo es este?’
El azabache le sonríe involuntariamente y su cola empieza a oscilar lentamente al notar que el otro estaba moviendo sus manos por toda su pierna.
— “Lo tienes muy duro… ¿Quieres que te la chupe?” — La primera propuesta había llegado, siendo recibida con un silencio que parecía esperar algo más que eso. Bueno, el erizo con piercings parecía emocionarse con la idea de que el otro le dijera algo aparte de la felación. — “… ¿O se te antoja algo más?”
El tipo lo mira y luego baja la mirada, observa el coño indecente que está frente suyo y no puede controlar que sus ojos brillen, Shadow lo sigue y observa cómo su vagina estaba manchando la mesa dejando un rastro de viscosidad que parecía fluir sin problema.
— “... ¿Puedo probarte?” — Esas palabras lo encrespan, haciendo que tiemble por sentir que el otro se estaba acercando a él.
— “¿...Probarme?” — Shadow entiende lo que quiere decir, pero no lo cree posible.
— “Si… Quiero probar tu coño…”
Shadow ejerce más presión en la entrepierna ajena y siente como el otro se pone más inquieto por escuchar que le da su permiso. Anhela poder escucharlo lo más pronto posible.
— “...” — Shadow baja la mirada y quita su pie de la entrepierna, el otro lo sigue observando con ansiedad, pero después se relaja cuando ve al ónix abrir las piernas para que pueda ver bien su vulva desbordante de fluidos brillantes gracias a la luz del pequeño espacio.— “Hazlo.”
— “...” — No respondió pero acercó su rostro, olió de su olor y finalmente pasó su lengua por los labios hinchados que estaban mojados de sudor y lubricante.
Un escozor subió por la espalda del azabache, cosa que lo dejó débil y terminó por desplomarse sobre la mesa, disfrutando de la atención que le estaban dando. Sintiendo pasar esa lengua inquieta por cada rincón de su sexo y probando de su sabor sin pudor alguno.
Los movimientos de la boca del erizo con camisa era erráticos, discontinuos y ansiosos. Shadow podía jurar que estaba besando su coño como si de su boca se tratara, sintiendo que los labios de aquella boca succionaban de su carne hasta el punto de querer tragársela.
— "Mmghhh... H-hahh..."
Los suspiros salieron de su boca, demostrándole a su cliente que estaba gozándolo bien. Pero gracias a eso el otro empezó a molestar su clítoris, dándole lengüetazos para al final chuparlo y morderlo un poco, consiguiendo así que Shadow diera un grito por sentir que se vendría solo por eso.
Pero el otro no parecía tener planes de detenerse aunque lograra que el otro le arrojara sus jugos en la cara.
Siguió jugando con la protuberancia hasta que no pudo resistir la idea de adentrarse dentro del agujero que parecía contraerse con cada espasmo que tenía el erizo negro. Una mano llegó hasta el apretado lugar, estirándolo un poco para finalmente meterse lentamente.
Shadow levantó la cabeza al notar la intromisión, miró a su cliente y este parecía asustado.
‘... Diablos, no debí hacerlo.’ — Rápidamente sacó su dedo pero Shadow bajó las orejas, algo decepcionado.
Sinceramente deseaba que el otro hiciera aquella acción, lo obsesionaba la idea de ser penetrado.
— “... Puedes hacerlo.”
— “¿Eh? ¿Si?” — Su voz sale con un gallo porque el nerviosismo le ganó en el momento.
— “Mete tantos como quieras…”
—- “...¿Estás seguro?” — Lo duda, sintiendo que estaba haciendo algo que no debía.
…
De hecho no debía de hacerlo.
Aún si el otro lo permitía, no dependía de él lo que podría pasar después… Pero eso a Shadow no le importó.
— “Solo hazlo.” — Dicho aquello, volvió a recostarse en la mesa, respirando agitadamente. Extrañando la sensación de ser lamido allí abajo.
— “...” — Su cliente piensa unos segundos sobre la respuesta del otro, mueve su mano y finalmente mete dos dedos a la entrada y empieza simular embestidas, mientras que con su otra mano manosea el clítoris erecto.
Escucha a Shadow soltar gemidos roncos y siente que su entrepierna empieza a doler horriblemente.
‘... Parece que puede soportarlo…’ — Su mano agrega otro dedo más dentro de la vagina, expandiéndola a la fuerza mientras percibe que sus dedos están aprisionados en el canal vaginal. El pequeño lugar estaba tan estrecho que se le estaba antojando meter su pene para que se lo succionara deliciosamente. — ‘Me lo va a permitir…¿verdad?... él también parece quererlo…mmgh…’
Sus dedos se empeñan en penetrarlo con más potencia, tan fuerte como pareciera que le gustara al azabache… Después de todo parecía estar perdiendo la cabeza justo ahora.
‘... Hah… Lo necesito, ya no puedo soportarlo…’ — Saca sus dedos y se levanta para que el otro logre mirar su rostro.
Shadow parece confundido ante la acción, pero las palabras del otro lo sorprenden.
— “¿Prefieres los anales?”
— “...” — ¿Qué se supone que estaba tratando de conseguir con ello? No lo entendía, pero de todas maneras respondió con sinceridad. — “No me molestan, ahh...”
— “...¿Puedo intentar hacértelo?”
— “...” — Shadow lo miró con los ojos abiertos, pero solo segundos después se voltea, levanta el trasero y cola y mueve su culo para que lo profanara de una buena vez.
Su comprador no dijo nada y sacó su miembro entre movimientos torpes, estaba desesperado por meterlo.
Shadow lo observó hacerlo, ya cuando mostró su verga erecta y gruesa no se controló y meneó un poco su cola. Estaba ansioso.
El joven cliente se acercó después, miró su ano y antes de meter su pene dejó caer un poco de su saliva en él, mojando el lugar para que sirviera como lubricante. Shadow se estremeció al sentirlo, pero después solo se dedicó a gemir al sentirlo entrar de una sola estocada.
Los azotes llegaron nuevamente a su trasero, haciendo que incluso sacara la lengua de manera lasciva. Notó que el otro subió su rodilla a la mesa y parecía querer montarlo de una manera escandalosa pues sus movimientos eran descontrolados y torpes a diferencia del ya muy experimentado Terios, pero eso era justo lo que lo estaba poniendo caliente. El solo hecho de que el otro no pudiera controlarse al follarlo lo hacía desear por más de él.
Su cliente estaba tan cachondo por él que no parecía poder esperar por correrse dentro.
— “A-ahh!... Si!... nghhh!... Ughh- más!”
Pero de un momento a otro, el ambiente cambió un poco.
‘...¿Mmh?...Hah…’ — Su espalda estaba siendo explorada con cuidado por una mano que le daba caricias amables y de repente sintió como su tan querido comprador depositaba besos por toda su extensión.
'...'
‘¿Por qué está haciendo esto?... Yo no soy su amante…’ — Siguió recibiendo las penetradas con misma intensidad, pero su mayor estímulo eran esos mimos que estaba recibiendo… Como si fuera algo preciado para el otro.
Un extraño sentimiento lo invadió y lo emocionó hasta el punto de que tuvo un orgasmo tan fuerte que todo su cuerpo se llenó de espasmos incontrolables que hizo que de su coño saliera agua a chorros.
¿Se había orinado?
Bueno, eso parecía otra cosa. Una que mojó parte de la mesa y los pantalones del otro.
El cliente lo notó y soltó una sonrisa complacida. Dejó de embestir, sacó su polla dura y con una mano la dirigió a la vagina del otro, metiéndolo hasta la base, sin que no haya lugar que no esté siendo acogido por el exquisito calor que ofrecía el interior del que tenía orejas de conejita.
Pensó que recibiría una queja del azabache, pero finalmente Shadow lo recibió gustoso y se aferró a aquel pene deseando que nunca saliera de su vagina, su forma curvada lo estaba enamorando a punta de embestidas que arrasaban contra sus paredes internas y las hacía expandirse para acogerlo.
Su agujero parecía estar chupándolo hacia dentro cada vez que lo sacaba, invitándolo a pasar y nunca salir… Estaba follándolo de una manera tan deliciosa que no sabía que podía existir.
Aunque una parte de ese gozo venía de la emoción de hacer cosas prohibidas y que en cualquier momento alguien pudiera abrir la cortina y verlos conectados por medio de sus genitales.
‘...¡¿Hah?!... ¡No!... Está saliendo de nuevo, aghh!’ — Sus ojos se cerraron y su boca soltó un grito de placer inigualable. Aquel chorro de líquido volvió a salir con fuerza y empujó el pene del otro, logrando así expulsarlo de su cavidad mientras su cuerpo se contraía con fuerza y haciendo que sus piernas y culo temblaran como gelatina.
Su comprador sostuvo su trasero y lo acarició hasta el otro se calmó un poco, después agarró su propio pene empapado de aquel fluido y lo frotó contra el coño, consiguiendo que el otro salpicara más de aquella acuosidad extraña, mojando su mano, miembro y el piso como consecuencia.
Aquel erizo solo se excitó más por ello, volvió a repetir la acción hasta que sintió que habían bañado su verga en su totalidad, preparándola para que volviera a ser introducida por aquella entrada estrecha y mojada.
Y así lo hizo, volvió a meter su polla y movió sus caderas rápidamente hasta que finalmente se abrazó del ónix y dejó que sus testículos se contrajeran para soltar todo el semen que tenía atrapado, haciendo que el otro soltara un gemido ahogado y apretara su canal vaginal para exprimir el pene y darle todo el esperma que tanto quería.
— “Ahhh… hah, perdón… Me corrí dentro, ngh…” — Su cliente parecía arrepentido por la situación, sus orejas se habían encogido hacia adelante, pero su miembro aún duro seguía dentro suyo.
— “...” — Shadow no dijo nada, de hecho no podía; apenas podía respirar después de todo lo que recibió. Miró hacía la cortina y trató de levantarse, pero la verga seguía conectada a él y su dueño no parecía querer sacarla. — “... Aún estás duro.”
— “... ¿Crees que puedas darme algo más de tu tiempo?” — Sus palabras salieron nerviosas pero quizás algo contentas. Tenía cierta confianza en que el otro se quedaría con él por un rato más.
El erizo negro con las púas rojas se quedó en silencio frente a la pregunta, sacó el miembro ajeno y se estiró un poco. Su comprador lo miró con una cara triste pero que luego fue cambiada a una de alegría cuando el otro se acomodó y llevó una mano hasta su coño y lo abrió con sus dedos con una forma de V.
— “Que sea rápido.” — Normalmente no haría algo como esto, ni siquiera aunque no fuera un cliente… Nunca fue tan manso como para aceptar verbalmente que le volvieran a meter el pene después de haberse corrido.
Apenas lo aceptaba con Terios, pero no siempre.
Sin embargo, ahora estaba ahí, disfrutando nuevamente de que lo llenaran.
Pero este tipo era algo complicado, muy aparte de ser tan apuesto y deseable, los pequeños detalles que hacía sobre su pelaje lo estaban volviendo loco.
Esos mimos, caricias y besos suaves estaban poniéndolo tímido a un nivel que era inaceptable para él. Mostrar esa clase de vulnerabilidad estaba haciendo que quisiera permanecer junto con ese erizo y que lo abrazara por más tiempo… Un tiempo indefinido.
Quería tenerlo para él hasta que se aburra, lo cual sería difícil al ya saber cómo es que se lo cogió hasta casi perder la cordura.
— “Y-ya córrete, mmhg!...Ahhh!” — Shadow no quería permanecer por más tiempo con el calor que le ofrecía aquel sujeto ya que sentía que luego lo dejaría extrañandolo y pidiendo a la luna que regrese a verlo de nuevo.
No quería sentirse así.
— “Hah… ¿Te gusta que te hablen sucio?, aghh…” — El azabache no respondió, al igual que no respondió todas las anteriores preguntas que el tipo estaba haciéndole, como si quisiera conocerlo mejor y asegurarse de sus gustos y preferencias. — “¿Qué, ngh!... prefieres? ¿El frío o el… ahh…calor? No, mejor... ugghhh... ¿comida, hah, favorita?...”
— “¡Cierra la…ughh.. boca!… Mierda…” — Shadow estaba harto de ser interrogado, pero el otro solo se dedicó a seguir masajeando el pelaje blanco de su pecho. El onix soltó suspiros calientes porque justo estaba pasando su mano por los pezones que minutos antes se había dedicado a chupar y morder, dejándolos mojados y sensibles. — “Deja de…mmgh!, joderme… Dame tu leche y l-largate!”
Al escuchar aquello, su cliente se quedó quieto y se acercó al rostro del ónix, lo miró con una sonrisa y con unos ojos que parecían estar complacidos de haber escuchado aquello.
— “¿Lo quieres tanto? hah… Eso es lindo, nghh.”
— “...” — Shadow se puso nervioso y involuntariamente atrapó la polla palpitante dentro de él, consiguiendo que el otro se arrojara hacia él para besarlo.
El erizo negro no pudo rechazarlo y se dejó devorar la boca mientras el otro apartaba sus manos de su pelaje para ir a entrelazarlas con las del ónix.
Shadow odiaba como se habían tornado las cosas.
Esto ya no solo era sexo, el otro estaba haciendo de este encuentro algo más intimo y con intenciones de buscar algo con Shadow, algo que la mente del azabache no aceptaba.
— “¡Mmmgh!” — Soltó una queja atrapada al sentir que no podía respirar. Su comprador no permitía que respirara y a causa de ello se estaba asfixiando rápidamente. Dió golpes a los hombros del otro, pero solo pudo concentrar todos sus sentidos a las rápidas embestidas que estaba haciendo el otro contra su cansado coño, hasta que sintió que algo caliente lo estaba llenando de nuevo. — “¡M-mmmhhhggg!!”
El otro erizo no parecía tener problemas a comparación del ónix, solo seguía saboreando la boca ajena mientras llenaba toda la vagina de su lindo invitado vestido de conejita y movía su colita con alegría.
Para cuando soltó la boca, vió al otro tratando de recuperar el aire, totalmente agotado y a punto de caer en la inconsciencia.
Pero para empeorar el estado del erizo negro, el otro se dejó caer encima de él y se dedicó a besar su cuello mientras lo abrazaba y no despegaba su polla de su entrada. Luego empezó a restregarse contra él para compartirle su calor a pesar de que el otro ya estaba sudado de tanta acción.
‘...Este hijo de perra…’ — Finalmente Shadow agarró las púas del otro y lo jaló hacia atrás para que se separara de él, pero solo consiguió que el otro se aferrara a su cintura y empezara a mover su verga flácida dentro de su vagina.
— “Este no es un jodido motel.”
— “Ehh… ¿Por qué me tratas tan mal?” — Le hizo ojitos de perrito abandonado acompañado de un pequeño puchero pero solo consiguió que el azabache quisiera rechazarlo con más esmero. — “No me mires así… Solo vas a conseguir que no te suelte.”
Shadow al ver la sonrisa confiada que tenía aquel tipo no le quedó nada de paciencia, llevó una mano hacía su rostro y lo arrojó a un lado mientras que a duras penas logró huir de su agarre.
Se bajó de la mesa y caminó por el sillón en forma de media luna hasta llegar al piso. Se arregló el escote, cubriendo sus pezones duros y luego trató de mover su traje, pero recordó que estaba roto.
‘...’ — miró hacia abajo y notó todo el desastre que había dejado su cliente en él, incluso estaba escurriendo por sus piernas o goteando directamente al piso. — 'Puta madre…’
Giró su vista hacia el otro erizo y este solo le sacó la lengua juguetonamente y luego le sonrió mientras ordenaba su ropa.
‘...¡Voy a matar a este puto imbécil!’ — Pero antes de cometer una locura vió una chaqueta tirada en el piso. — ‘...’ — Se acercó y la recogió. Le tiró un vistazo al otro y este parecía entender lo que quería hacer así que lo permitió.
— “¿Vas a tomar eso como pago por el último round?” — El cliente se levantó de su asiento y empezó a rodear la mesa redonda para llegar hasta donde estaba el otro.
— “Ya lárgate de aquí.” — Shadow amarró las mangas de la chaqueta alrededor de su cintura, procurando que no se notara las partes más afectadas del traje, ni que mucho menos se notara alguna parte de su intimidad ultrajada.
— “¿No piensas despedirte?” — Agarró la cintura con ambas manos y atrajo al otro contra su cuerpo. — “... ¿No quieres que te lo chupe una vez más? Juro que esta vez lo haré mejor.”
— “...” — Shadow lo veía indiferentemente, pero luego sonrió y se burló del pobre intento del otro de querer conseguir más cosas de él de manera gratuita. — “No creo que te alcance, así que regresa a tu casa y chúpale el coño a alguna de tus novias.”
— “... ¿Celoso?” — Una señal eléctrica llegó hasta su cerebro y lo orilló a actuar violentamente. Alzó una mano, agarró la mandíbula del otro y la apretó con odio mientras con la otra mano trataba de torcer la muñeca del cliente molesto.
Pero a pesar de eso, el otro le mostró un rostro confiado y emocionado mientras que se esforzaba más en aprisionarlo contra él, consiguiendo que el otro no tuviera de otra que aceptar un beso húmedo que lo hizo temblar.
Su comprador sabía bien cómo tenerlo en sus manos aunque recién lo estaba conociendo. Realmente parecía ser alguien especial.
— “Para la próxima vez, vamos a otro lugar donde no tengas que irte… Ni mucho menos tengas que ser tomado por otro.” — Su voz salió molesta al final, recordando como el erizo enorme de antes se había burlado de él mientras se follaba al erizo que tanto deseaba volver a ver.
— “... Pero sí tú fuiste quien lo pidi-” — Pero antes de confrontar al otro, la cortina se abrió y un Terios molesto apareció.
Parecía extremadamente fastidiado, como nunca lo había visto antes.
‘No puede ser… ¿Ahora qué?’
— “Terminé dos trabajos, te busqué en los casilleros y resulta que tú seguías perdiendo el tiempo con el mismo cliente… Tienes que estar bromeando.” — Caminó hasta donde su compañero y lo separó del otro erizo. Dió una mirada al indeseable cliente viendo que sus pantalones estaban empapados, luego giró la vista hacia la mesa donde yacía líquido esparcido por ahí y por último notó el olor tan característico del lugar en el pelaje del azabache. — “...” — Con una mano alzó parte de la chaqueta y notó los restos de semen esparcido en la entrepierna de Shadow y no pudo evitar enojarse. — “Nos vamos.”
Empezó a arrastrar al otro fuera de la cabina, Shadow dió una mirada hacia atrás y notó como aquel cliente le alcanzaba a dar un pedazo de papel doblado a la mano.
— “Llá - ma - me” — Esa palabra salió casi sin sonido y entrecortadamente, pero lo suficientemente claro para que el ónix sintiera su rostro arder y que su corazón empezara a palpitar violentamente.
Una vez que salió de aquel lugar, solo se dedicó a caminar mientras sentía que quería golpear algo. Estaba experimentando algo cosquilleante que lo hacía enojarse y aplastar la hoja de papel que le dieron antes.
‘Maldita sea…Tsk!’
Llegando al cuarto de empleados, el mayor lo confrontó.
— ¿Te gustó tanto ese idiota? No creí que te dejarías coger tan fácilmente.”
— “Cállate.”
— “Conoces las reglas mejor que nadie... Sabes bien que está prohibido no usar condones, y aún así dejaste que ese bastardo se corriera dentro…” — Terios le sacó la chaqueta de encima y chasqueó la lengua con hastío.
‘Maldita sea, pensé que volvería aquí después de dejarlo… Debió hacerlo.’
Definitivamente se había arrepentido de no habérselo llevado consigo cuando salió. Habría llegado tarde a su ‘cita’, pero así al menos habría prevenido que una situación como esta hubiera pasado… En primeras no creía que ese tonto tendría la confianza como para pedirle a Shadow follar.
Pero lo que más le jodía era que Shadow parecía tan necesitado hasta el punto de aceptar algo así.
‘...’ — Pensó en que quizás no debió comenzar a salir con esa muchacha, así no hubiera dejado de ser el amigo con derechos del ónix… Puede que ese haya sido su mayor error, el haberlo dejado abandonado en su departamento.
Incluso lo rechazó cuando el azabache se le subió encima y le dijo directamente que quería tener relaciones… Y ahora que había vuelto a probar de su cuerpo, se molestó de que otro también lo hubiera hecho.
— “¿No piensas decir nada?”
— “...” — El silencio del azabache lo hizo enfurecer aún más y terminó por arrojarlo al baño para que se diera una ducha.
— “Límpiate, voy a llevarte a casa.”
— “Puedo irme solo.”
— “Dije que yo te voy a llevar, así que mejor te quedas callado.”
— “...” — Shadow lo vió salir del cuarto, dejándolo ahí. — “Maldito imbécil.”
Abrió su mano y miró el papelito que estaba ahí, lo leyó una y otra vez, aprendiendo de memoria el número que estaba escrito ahí.
Algo le estaba molestando en el estómago mientras recordaba a su peculiar cliente de esa noche. El revuelto lo estaba mareando.
Se llevó una mano a la cara y se apoyó en ella mientras recordaba su voz hablándole de manera juguetona… Era la primera vez que le hablaban así.
‘... Ese tonto.’ — Pasó su mano por su traje deshecho y empezó a quitárselo, pero cuando retiró el escote notó caer una púa de color azul al piso. — ‘...’ — La recogió y luego empezó a buscar más, pero solo encontró pelos del mismo color y unos cuantos en color melocotón.
‘Esto…’ — Recordó cuando el otro se frotó contra él de manera cariñosa minutos antes. — ‘Entonces su pelaje era azul… Mmmh…’ — Una sonrisa avergonzada hace presencia en su rostro, una que no parece quedarle bien.
Su corazón latió un poco más fuerte, pero él ni siquiera lo notó cuando se quedó embobado con esa púa.
Quizás esto se convertirá en un problema.
‘…’
No, es más seguro que lo hará.
Y aún así, Shadow piensa que no se arrepiente de haber dado ese servicio especial a aquel erizo molesto… Puede que incluso acepte volver a hacerlo sí el otro regresa a buscarlo.
Tal vez.
Quizás…
Altamente probable.
…
En efecto, lo volvería a hacer sin dudar.
