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Late más fuerte cuando estás cerca

Summary:

Después de terminar su última serie juntas, Ling y Orm descubren que su cercanía va más allá de la amistad.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

El ruido del fanmeet me llegaba como un murmullo lejano. Aplaudían, gritaban, cantaban… pero yo apenas escuchaba. Mis ojos buscaban a Ling de manera instintiva, y cada vez que la encontraba, el corazón me latía más rápido, sin permiso. Respiraba hondo, intentando concentrarme, pero era imposible: todo mi mundo estaba reducido a ella.

Habíamos pasado juntas tantas cosas. Cada ensayo, cada escena, cada entrevista… y ahora, después de la última serie, estábamos aquí, juntas frente a miles de fans, y aun así me sentía más cerca de ella que nunca. La forma en que sus dedos rozaban la carpeta de notas, cómo sus ojos se movían con calma por la sala, cómo su sonrisa ligera aparecía incluso cuando estaba concentrada… Todo me desarmaba

Intenté concentrarme en los primeros juegos, trivias tontas y retos con los fans, pero cada vez que sus manos rozaban las mías, cada vez que su mirada se cruzaba con la mía, cada sonrisa ligera… todo hacía que mis latidos se dispararan.

Cuando anunciaron el último juego, “quién pone más nerviosa a la otra”, mi estómago dio un vuelco. El presentador explicó que usaríamos relojes digitales para medir el ritmo cardíaco. Sentí un cosquilleo en el pecho y mis manos se humedecieron levemente

—¿Lista, N'Orm? —preguntó Ling, su voz suave y cálida me hizo sonrojar instantáneamente.

—S-sí… —balbuceé, tratando de sonreír mientras ella me ajustaba el reloj

Sostuve la tarjeta que tenía en mi mano y la levanté frente a nosotras, cubriendo nuestro rostro. Nadie debía ver mis palabras. Mi corazón latía como un tambor en mi pecho. Miré sus ojos, buscando alguna señal, cualquier indicio de lo que ella sentía. Su mirada tranquila me daba valor ya la vez me llenaba de nervios. Respiré hondo, tratando de calmar mis latidos acelerados. Respira, Orm… solo vos y ella. Todo saldrá bien.

—Mírame a los ojos —susurré, sintiendo que mi voz apenas me obedecía—. Lo que voy a decir viene de lo más profundo de mi corazón.

Ling arqueó una ceja, curiosa, y se borró hacia mí. Su cercanía me hizo temblar, y sentí que el mundo entero se reducía a sus ojos.

—Te amo —dije, con la voz baja, temblorosa, segura a la vez—. Estoy perdidamente enamorada de ti

Sus ojos se abrieron sorprendidos, su rostro se sonrojó y su sonrisa tímida apareció, iluminando todo a su alrededor. Intentaba descifrar si mis palabras eran sinceras o parte del juego.

—¿N'Orm… lo dices en serio? —su voz tembló apenas, y vi cómo sus ojos se llenaban de lágrimas. Mi corazón se apretó; nunca quise hacerla llorar.

Acorté la distancia entre nosotras, dejando apenas unos centímetros, y con mi mano sostuve suavemente su mejilla. Su cálida respiración se mezcló con la mía, y cada segundo me recordaba cuánto la había esperado.

—Te amo, Ling —susurré de nuevo—. Nunca te mentiría ni bromearía sobre esto. Eres lo más hermoso que me ha dado la vida. Espero que puedas aceptar esta confesión improvisada.

Ling parpadeó varias veces, como intentando descifrar si mis palabras eran reales. Sus labios apenas temblaron, y sintió cómo su respiración se volvía más rápida. Por un instante, todo a nuestro alrededor desapareció: los ventiladores, el ruido, las luces… solo quedábamos nosotras. Su mirada se fijó en la mía, intensa, suave y vulnerable al mismo tiempo, y por un segundo sintió que iba a inclinarse hacia mí, rozando mis labios con los suyos.

Mi corazón se aceleró aún más, y sin pensarlo, apoyé mi frente contra la suya, buscando ese contacto que nos uniera en silencio. Pude sentir su duda, su emoción contenida y la fuerza del momento, y me aferré a ella con cuidado, como si quisiera que nunca se escapara. Estuvimos así, a punto de besarnos, suspendidos en un instante que parecía eterno, hasta que…

—¡Yyy… tiempooo! Ling, por favor, ¿puedes mostrar tu reloj?

Guiñé un ojo a Ling y sonreí traviesa:

—Continuaremos más tarde, JieJie —susurré, separándome lentamente, aunque deseaba quedarme más cerca.

 


De regreso a la casa de Ling, el silencio era cálido y reconfortante. Aromas de té y su perfume flotaban en el aire. Nos sentamos juntas en el sofá, manos entrelazadas casi sin pensarlo.

Habíamos actuado tantas veces, nos habíamos besado frente a las cámaras, pero ese casi beso… hubiera sido diferente. Real. Verdadero. Sin guion, sin público, solo nosotras y lo que sentíamos de verdad. Y no podía esperar un segundo más para acercarme.

—Tu corazón… casi se sale del reloj —dije, intentando aliviar la tensión con una sonrisa tímida.

Ling rió suavemente, jugando con un mechón de cabello:

—¿Qué esperabas que hiciera, después de lo que dijiste?

La miré, buscando indicios de miedo o duda. Todo lo que vi me hizo respirar profunda y lentamente al mismo tiempo

—¿Y si te digo que lo mismo habría pasado en privado? —susurré—. Cada palabra salía del corazón, no del juego.

Ling levantó la vista, con esos ojos profundos que me desarmaban y me tranquilizaban a la vez.

—N'Orm… —susurré—. Yo también… yo también te amo.

Mi pecho se llenó de un calor inmenso. Esta vez no había juego ni cámaras, no había guion. Solo nosotras y todo lo que habíamos contenido. Me acerqué despacio, sin prisa, sin miedo. Esta era nuestra oportunidad.

Nuestros labios se encontraron primero con delicadeza, luego la presión aumentó, intensa pero tierna. Su respiración se mezclaba con la mía, sus manos recorriendo mi cuello y espalda, mi mano sobre su cintura, acercándonos más, recordando todo lo que habíamos esperado.

Ling acarició mi mejilla con el pulgar, asegurándose de que era real:

—Eres muy joven —susurré—. No quiero que sientas que te estoy reteniendo.

Sonreí suavemente y me acerqué aún más:

—No me retienes. Me eliges. Y yo te elijo a ti, Ling.

Nuestros corazones se cruzaron en una sincronía perfecta

—Tu corazón sigue latiendo rápido —murmuró.

—Solo cuando estás cerca —respondió, con voz entrecortada y sonrisa nerviosa.

Nos besamos de nuevo, prolongando cada momento, explorando, sintiendo, compartiendo. No era solo pasión; era ternura, cuidado, emoción y descubrimiento. Cada roce, cada suspiro, cada mirada decía más que cualquier palabra.

—N'Orm… —susurró entre besos—. No sé cómo esperé tanto para esto.

—Yo tampoco —respondí—. Pero ahora estamos aquí.

El beso se volvió nuestro propio lenguaje, cada pausa, cada gemido suave, cada suspiro hablaba de lo que habíamos sentido y callado durante tanto tiempo. Nos separamos apenas un instante, respirando juntas, sonriendo con las mejillas húmedas, con el pecho palpitante.

El mundo podía esperar. Solo nosotras importábamos, y cada latido nos recordaba que lo que vendría después sería tan hermoso como este instante.

Notes:

Estaba viendo momentos de lingorm y esto simplemente vino a mi cabeza, así que tenía que dajarlo en alguna parte :)