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Una estatua de piedra estaba asentada en aquel tramo de la isla, como si fuera un mal presagio, incluso si algunos lo miraban con dudas otros temían lo que significaría para su futuro al vivir en aquella isla.
Mas que nada la sola presencia de aquel oso decía demasiado, su piel blanca no concordaba con aquella sonrisa tan tétrica que le estaba marcando.
- ¿Qué significa esto? -la voz demandaba de aquel castaño, mientras tomaba al hombre oso directo del pelaje del cuello.
El oso de nombre cucurucho solo sigue sonriendo.
-Disfruten de la isla -es lo que repite como grabadora vieja.
Roier no lo cree posible pero aun así su ceño se frunce, mientras miraba de nuevo aquella estatua.
Aquel cuerpo que reconoce incluso si quisiera mentirse a el mismo de ese hecho, pero solo puede verlo y saber de quién es, incluso detrás de esos tonos grises tan iguales, puede ver aquellos ojos encantadores de quien es su amado, incluso sobre la piedra lo ve.
Cellbit no merece aquello, en lo absoluto, sabía que tenía cosas pendientes con la federación, pero eso no constaba el hecho de que crearan algo para hacerlo literalmente de piedra.
No le gustaba para nada y lo estaba haciendo saber demasiado bien mirando serio al oso.
-Dime como volver a mi esposo a la normalidad -Dijo tan serio como era posible, mientras dejaba de lado el cariño que alguna vez le tuvo a aquel oso.
Cucurucho solo sonríe, esos dientes afilados se muestran de una forma demasiado aterradora, sino fuera que Roier estaba más preocupado por otra cosa.
-Beso del verdadero amor …-Dijo cucurucho mientras abría un libro de los que traía entre las manos.
Solo se puede ver a Aurora y el libro de Blancanieves, mientras señalaba el beso tan cliché que había en esos tipos de cuentos, puede ver la oso pasar de páginas mostrando más cuentos infantiles.
-Un beso…debes de estar bromeando -dijo Roier.
-El amor está en la isla, un beso del primer amor lo romperá -dijo sin más Cucurucho mientras sigue señalando los libros con animación. - Feliz día, disfruta de la isla
Cucurucho se suelta de Roier, sin cuidado y con naturalidad. Demostrando que solo se dejaba malear por Roier para reírse de el un rato.
Entonces con cuidado se acerca a la estatua de Cellbit, mientras Roier miraba que iba a hacer Cucurucho, entonces el oso solo vacía el líquido de la poción en la piedra y se escurre sin más.
-No es un cuento sin un castigo -Cucurucho dijo como si fuera necesario. – Tienes una semana…tick tack o será piedra para siempre tick tack
Roier solo gruñe tratando de retener el apiste de gritarle en represalia.
-EY! SI SERAS UN PENDEJO -Es lo que se atreve a decir mientras ve a Cucurucho irse sonriente.
-No puedes moverlo…De lo contrario lo destruirás…-Cucurucho dijo en sentencia final.
Y en el silencio de aquel lugar, Roier solo miraba la estatua de su esposo.
Tan hermoso incluso que aquella forma en la piedra no le hacía justicia, quiere devolverlo a la normalidad.
Quiere abrazarlo, pero no contiene más que el deseo de un amante en luto por el destino de su amado.
-Te sacare Cellbit, lo prometo -Fue lo que dijo Roier mientras con su mano delineaba las facciones del rostro de su amado, incluso en aquella forma de la piedra se veía tan calmado como recordaba.
Duele saber que a veces no sale como esperaba las cosas.
Mira silenciosamente el cielo, decidiendo el llevarse la estatua de su preciado esposo, pero recuerda las palabras que le dijo Cucurucho, después de todo no puede moverlo, tiene miedo de que en un movimiento la piedra se empiece a desboronar como si fuera algo tan frágil.
Dudoso solo observa por unos instantes más, tal vez la duda de si debería de besarlo ahora mismo, pero, aun así.
¿Por qué Cucurucho le dio tanto tiempo? Si él es el amor de Cellbit incluso están casados, un simple beso sería tan rápido que volverá a la normalidad.
-No te preocupes… -se dice a si mismo mientras pensaba que hacer.
Tal vez mañana lo saque de aquel sueño de piedra, puede decirse que hoy en este día no podría, necesitaba buscar información, si Cucurucho hablaba de forma metafórica por el beso, no puede arriesgarse a besarlo y que lo destruya o algo así, teme todo por su esposo.
Decidido, intenta ir con la persona de confianza aquella chica con la que ha entablado una amistad.
Aquella chica que lo acompaño todo el trayecto para cuidar de aquel huevo que llamaron Bobby.
…
Al llegar con Jaiden, observo silencioso el lugar era extraño querer decir que venir a esta hora sería mejor, pero, aun así, con seguridad se acercó a la femenina.
Jaiden solo estaba absorta en sus pensamientos hasta que sintió la mano amiga de Roier.
-Eh? ...Roier? -Ella respondió sonriendo, el traductor arriba de su cabeza estaba empezando a aparecer mientras esperaba a que la femenina hablara. - ¿Qué sucede? ¿Está todo bien?
Roier piensa que decir, pero…
-No, nada ha estado bien – es sincero, mientras el traductor traduce aquellas palabras, no tenía los ánimos de siquiera hablar en inglés, incluso si perjudicaba su entendimiento.
Jaiden solo escucho lo dicho mientras ve la traducción.
-Aun…No logras pensar en que hacer con Cellbit -Ella entiende mejor que nadie esa situación, incluso si puede ver la pena en los ojos de Roier también conoce los motivos del porque hace eso Cucurucho o cree saberlo, fue en parte su culpa.
Leer ese cuento de princesas no fue su mejor elección, simplemente quiso convivir con cucurucho, no pensó que terminaría usando ese tipo de trama en sus amigos para su propia diversión...
-No…Pensé en lo dicho de Cucurucho, tal vez intenté seguir el juego
-Oh, entiendo…Tiene sentido, todo aquí en la isla funciona de forma extraña
Roier mira por unos segundos a Jaiden antes de sonreír.
- ¿Me acompañarías?
Jaiden asiente emocionada una aventura sonaba interesante en ese sentido.
Para Roier el volver al lugar donde estaba petrificado su amado no era más que el recuerdo lastimero de lo que pudo haber hecho, incluso de ese modo sabe que no es su culpa, pero no puede evitar el sentirse culpable.
La sola imagen de ver ese lugar, transportaba su mente a recuerdos de los cuentos.
-La federación sí que quiere ponerle escenarios…
-Le da ambiente, el príncipe salvando a la princesa
Roier solo ríe mientras se siente menos tensa la atmosfera, tal vez es cierto y Cucurucho solo estaba ayudando a que ambos pudieran sentirse más unidos.
Haría que Cellbit volviera a la normalidad y esta sería la anécdota más grande que tendrían.
Si sonaba como un buen final a su desgracia.
Jaiden apoyaba desde el fondo, mientras que Roier se acercaba de nuevo, acariciando la mejilla de su amado, pensaba seriamente la acción que iba a hacer, sus dedos trazaron sin mucho talento los labios tan fríos como se esperaba de una piedra, pero aun así tan hermosos como eran en Cellbit.
Tal vez lo idolatra demasiado, incluso diría que había caído en la penumbra del amor, pero no lo reconoce y sabe en lo absoluto que incluso si fuera el caso, el estaría encantado.
Pertenecer a Cellbit es su mayor anhelo y espera cumplirlo.
Como espera que Cellbit le pertenezca a él como corresponde.
Pero que seria de el si todo ese amor no salvara a Cellbit, teme que solo se haya ilusionado.
-…hmm – Jaiden no es ajena a como el chico estaba pensando demasiado aquello, pero aun así no comentaba ese hecho, es más le causaba molestia pensar que esto no funcionara. - No te preocupes Roier sé que funcionara
Y fue eso lo único que necesitaba para poder hacerlo, sin más preámbulos se acercó y sus labios tocaron en un casto beso, al contrario, sus ojos se cerraron esperando el regreso sin dudarlo.
Ser recibido en un abrazo y tal vez otro beso de agradecimiento.
Eso es lo que esperaba Roier.
Pero…
-Roier, nada ha pasado…-Dijo Jaiden bajando de la nube a su amigo, mientras sonríe nerviosa.
-Eh? ... No andes bromeando Jaiden- La mirada que tiene es de una sorpresa como de miedo, incluso de ese modo reconoce que no debería de ser así, Cucurucho menciono que solo es un beso. - Debe de estar mal, di el beso
Jaiden solo frunce el ceño mientras trata de entender que paso, incluso ve como Roier estaba desesperado de que Cellbit saliera de ese como sueño profundo.
Así que lo intenta de nuevo y de nuevo como si eso fuera a funcionar de forma verdadera.
-No funciona carajo… ¿Qué hice mal? – dijo Roier mientras suspiraba casi queriendo llorar, no es sentimental, pero perder a esa persona que lo es todo para él.
No estaba en sus planes esto.
Jaiden solo se acercaba a la escena sus manos tocaban el hombro de Cellbit, esperando que la piedra que lo recubre caiga o se haya fragmentado.
-No… Ni siquiera un rasguño o algo…-Jaiden pensaba que podría salir mal. - ¿Qué te dijo Cucurucho?
-Dijo que un beso del verdadero amor, algo sobre el primer amor…eso lo rompería y ya lo besé...- Mencionaba mientras pensaba en soluciones- Ese pendejo no especifico nada más.
-De amor… Primer amor -No le gustaba a Jaiden el sabor amargo que dejaba en su boca aquellas palabras como si supiera bien a que se refería aquel oso. - Tal vez no funciono a la primera sino no te daría ese tiempo
-Tal vez…
Ambos no muestran signos de querer hablar más, porque saben que nada de eso es cierto, nadie quiere hablar del gran tema en cuestión, ni siquiera Roier quiere mencionarlo entre bromas.
Prefería evitar ese tema como la misma plaga y Jaiden prefiere no meterse en esos problemas.
-Intentemos mañana
Roier es todo lo que dice mientras se va caminando, Jaiden miraba por última vez la estatua antes de seguir a su amigo en un silencio tan tenso que ninguno dijo nada en todo ese gran camino, ni siquiera mencionaron sobre lo ocurrido prefiriendo reírse para olvidarlo todo.
Tal vez si hubiera pensado mejor las cosas no estarían donde estaba ahora.
Incluso ver ese rostro familiar iba a ser demasiado molesto.
(. . .)
Porque en vida no pensaba que mientras su esposo estaba petrificado vería de nuevo a su amigo, Cellbit le había dicho que encontrarían la forma de salvarlo incluso si no le agradaba del todo Quackity, pero con solo un tiempo después había vuelto sano y salvo.
Incluso se veía tan distinto.
No era igual a su viejo amigo, tan tonto como crédulo, tener esa muestra de amabilidad bañada de una locura extraña pero graciosa, aunque ahora, su sola sonrisa delataba el mal que se plasmaba en su alma.
Y eso no le agradaba, porque por muy lindo que se viera…
No se sentía seguro.
Y menos cuando noto como se inscribió directo a la política para ser el presidente de la isla, ese tipo de cosas no le gustaban, en realidad les recordaban a viejos recuerdos…
Ajenos a la vida.
Que no eran suyos.
Esa novela que vio hace tiempo.
Por lo cual decidió hablarle, pensar que incluso podría ayudarle con su esposo petrificado, como si no fuera consciente del mal que podría traerle, era ciego a esperar la ayuda del contrario incluso si puede terminar peor.
Así que lo cito para verse por primera vez.
Como en los viejos tiempos.
No tardo tiempo en que su amigo llegara, la vestimenta que traía era tan contradictoria a su antigua chamarra que siempre llevaba, incluso el gorrito que tenía había cambiado, se estremece ante ese pensamiento prefiriendo ignorarlo.
Quiere ignorar como el mundo estaba cambiando y no tenía el soporte de su esposo.
-Ey…Pensé que no vendrías -Hay una risa de por medio que se muestra nerviosa.
El contrario le sonríe, como si supiera que ese iba a ser su comentario, mientras esperaba que volviera a hablar.
Sus ojos que siempre delataban la forma que se expresaba o las emociones del azabache, ahora solo se veían como dos cuencas oscuras que asemejaban al vacío.
Consumiendo la luz de la habitación, sin mostrar algún brillo, solo oscuros.
-… ¿No vas a decir nada? -Es lo que vuelve a mencionar el castaño.
Y el azabache finalmente responde, tan apagado que no sabrías lo que dice incluso si miraras a través de sus propios ojos.
Eso puso más nervioso a Roier, en total no le agradaba esta nueva actitud de su amigo.
-Si, supongo que me sorprendí por tu invitación… Después de todo me dijiste que no te gustaba la presidencia…
-Ey, no planeo nada con eso. Es más, me mantendré alejado más bien es otro tema…
Y el azabache solo ladeo la cabeza como si se mostrara inocente a lo que estaba por decir el castaño.
- ¿Otra cosa?
-Veras… Necesito ayuda con algo sobre la federación y mi esposo
Las palabras se sienten muy pesadas en la boca de Roier mientras trataba de encontrar como explicar mejor la situación, incluso ahora. No puede asimilar que su esposo este petrificado por culpa de la misma federación.
E indirectamente estaba recurriendo al último método que hubiera querido, aunque admita que son amigos, no confiaba del todo en Quackity y menos ahora con su nueva actitud.
-Tu esposo…El que esta petrificado ¿no? -Sonaba como si dudara de su propia respuesta, aun así, le sonríe como si fuera tan dulce. - Es una lástima lo que le paso, pero ¿En qué puedo ayudar?
- Yo pensaba que tu podrías saber algo… Cucurucho dijo varias palabras sobre qué hacer…
Quackity escuchaba silenciosamente, aun sonriendo lo que le daba ese aire de misterio, aun con el relato de Roier no demostraba más que una sonrisa evitando actuar o demostrar otra emoción que no fuera esa.
Lo que incomodaba demasiado al castaño que no comprendía como seguir la charla.
Eran amigos, pero su forma de actuar hacia mas impropio todo. Sentía que en cualquier momento golpearía ese estúpido rostro suyo.
-Y eso paso…me dieron un tiempo límite, pero yo intente besarlo y…
Su silencio es clave, como si ese mero recuerdo aun le calara profundo en su cabeza y en su corazón, evitando poder mencionarlo.
Los ojos de Quackity por unos instantes brillaron de un tono rojo, la sonrisa ahora parecía burlarse de el, como si eso fuera suficiente solo unos pocos segundos y a Roier le estaba incomodando demasiado.
Hizo una mueca.
Quackity parece haberlo notado porque ese tono rojizo de sus ojos se apagó y volvió a ese oscuro color negro, tan apagado que se tragaba toda luz y la volvía oscuridad.
-Oh! Entiendo, entiendo no funciono -Lo dice tan casual mientras se ríe suavemente de una forma tan melodiosa que parece un ángel. - Entonces quieres mi ayuda para ver que hacer…
-Si más o menos pensé que podrías saber algo
-No, no sé nada
-Oh…
-Pero puedo comprobar mejor, tal vez hiciste algo mal
Roier asiente varias veces, tratando de tener la esperanza de aquel que es el enemigo de toda la isla, sonaba un trabajo mal, como si fuera el traidor entre todos, pero por su esposo haría lo imposible.
Estaba dispuesto a hacer su trato con aquel que era el diablo en vida, incluso si eso le aseguraba volver a ver a Cellbit.
-Bien, te llevare allí.
Oh triste y pobre Roier, sino hubieras hecho eso…
Tal vez no estarías sufriendo la cruda y franca verdad.
(…)
ElQ solo fue su propio actuar, como si estuviera divertido con la misión que le había encargado la federación, entrar a las elecciones no fue su idea, pero la definición del caos que podría causar solo alentaba a las voces de su cabeza que pedían a gritos una venganza sin razón y una masacre.
Estaba dispuesto a darles eso, no tenía motivos más allá, su propia diversión era el alcance.
Y cuando Roier le pidió ayuda no se podía negar, incluso si tratara de evitar acercarse a otros, no puede más que sentir curiosidad por ver donde estaba aquel cuerpo petrificado.
Porque, aunque intente negarlo, la sola idea de tener los propios pensamientos de aquel que es su “hermano” incluso si son confusos, puede asimilar que esos dos castaños casados causaron un gran impacto en su vida, dejaron una huella en aquella mente de su otro igual, plasmado allí quedaba la escasa marca.
Y extrañamente buscaba comprenderlo, para poder saber si esos sentimientos serian buenos a futuro. Para usarlos a su favor si le convenia, tener más cartas bajo su manga.
Así que planeaba jugar con esas emociones, aunque sea un poco.
Sentirse más humano.
Sus pasos son suaves, demasiado silenciosos incluso con aquellos zapatos oscuros con algo de tacón, estaba siendo como caminar con la nada. Roier se sentía más nervioso traga saliva.
-Hah… Entonces ¿Dónde estuviste? Realmente me habías preocupado pensé que te perdería
ElQ solo miraba a Roier, sus ojos oscuros buscaban alguna señal, antes de solo ladear la cabeza y sonreír, una sonrisa que pretendía la amabilidad, pero solo se sentía vacía.
-Estuve… Nadando, ya sabes... Nada nuevo
- ¿Nadando?
La voz de Roier suena incrédula antes de reír.
-Todo este tiempo estuviste en el agua, por eso no te encontramos
Y por primera vez, Quackity ríe, ríe
De una forma alegre y dulce, una melodía que le recordaba a su antigua actitud de su amigo, pero cuando voltea a verlo, se incomoda, hay una risa dulce pero esos ojos siguen igual de apagados, no hay luz. Es como si fuera una broma interna la que su amigo se reía y Roier no sabe cual sea esa.
-Ugh…
Roier no puede evitarlo, suena como si se estuviera ahogando.
-Vamos, vamos rápido… Tengo… Tengo cosas que hacer
ElQ solo ríe, asiente. Siguiendo a Roier de nuevo en silencio, pasando por las casas, los pequeños estanques y bosques del lugar.
Sus pies se mueven con total naturalidad, mientras Roier parece dificultarse un poco, aun cuando es la cuarta vez que pasaba por este camino.
Cuando llegan a un pequeño espacio, después del bosque el sonríe, viendo de nuevo la estatua de su esposo, tal como la recordaba, aun en su estado normal.
Aun piedra.
-Es…Esa
Roier señala de una forma casual mientras ríe.
-Aunque ya lo sabes ¿no?
ElQ solo miraba a Roier, grabando en su memoria las facetas que ese chico le demostraba de una forma natural.
Marcando un contraste entre su rostro, las expresiones y lo que podría tener de recuerdos de su hermano. Es borroso, pero siente la extraña calidez que debería sentir su hermano cuando estaba cerca de este castaño.
Se siente horrible.
Pero prefiere seguir sonriendo, recuerda como le decían que las sonrisas son algo dulce y natural. Demostraban amabilidad.
-Veo…
ElQ avanzaba a paso lento, llegando frente a la estatua seguido de Roier, ambos estaban cerca, pero fue Quackity quien dio el primer paso de tocar esos brazos de la figura, traza con un dedo la forma del brazo, con su otra mano toca la mano de piedra.
Siente el frio en su piel al contacto, parece querer reír, burlarse de esto.
Pero le sigue el juego a Roier quien lo mira con esperanza de que le diga algo.
Se permite jugar, tocar aquel rostro, los ojos, la nariz.
Todo.
Cada cosa que se le permita, actuando como si buscara, antes de poner sus brazos en los hombros de la estatua y balancearse.
Pero se detiene, porque de una forma estúpida ve ese rostro y siente un revoltijo en su estómago.
Ni siquiera tenia una expresión, nada, pero, aun así, su voz se quiebra en un jadeo de sorpresa. Su agarre se vuelve más firme. Sus ojos oscuros brillaban, el color de sus pupilas se vuelve de nuevo en ese rojo carmesí, su forma se agranda.
Siente un hambre extraña, sus dientes puntiagudos duelen, como si quisiera morder todo ahora.
Y es entonces cuando comprende.
-Ahh…Lo veo
Roier parece sonreír, la esperanza brillando en sus ojos.
ElQ comprende que, de nuevo, son sentimientos de su hermano.
La necesidad y la constante de ver a ese castaño también, de sentirlo cerca, de poseerlo incluso sino fuera de una forma romántica.
Querer comer y marcar.
Bueno tal vez eso fuera suyo.
Pero sabe que esos sentimientos solo los estaba experimentando gracias a la constante de recuerdos que su hermano sentía por esos castaños. Duele y lo odiaba, pero mientras le permita ser tan humano como su hermano.
Jugara ese papel.
-Realmente lo veo…
Porque ve los sentimientos oscuros de su hermano.
Ve el amor que se plasmaba y ese recuerdo del primer encuentro. Mira a Roier y ríe de la estupidez humana.
- ¿Qué viste?
La esperanza en esos ojos, le hace querer burlarse.
Y lo hace.
Ríe como un loco que acabara de descubrir que el cielo no existe.
Eso hace que haya un enojo presente, la poca paciencia que quedaba se estaba acabando, no estaban mostrando alguna solución a su esposo.
-Nada interesante para ti, meh lo mas probable es que tu esposo se quede así para siempre ¿No es bueno?
Quackity se ríe de Roier, la burla estaba allí.
-Te lo llevas a tu casa cuando sea de piedra y podrás presumir al esposo perfecto
Se ríe, vuelve a balancearse, jugando con colgarse de aquella estatua, cargando todo su peso en ella.
Casi como si quisiera romperla.
-Eh que tal si te ayudo a moverla?
Roier se enoja, la ultima chispa de amabilidad llega a su fin, lo primero que hace es soltar un puñetazo. Directo al rostro de Quackity pero este solamente lo esquiva y Roier termina golpeando a Cellbit.
-JAJAJA Si serás pendejo
Quackity no teme reírse de la desgracia del otro. Ver el dolor en su rostro y la preocupación de que haya lastimado a Cellbit, aun siendo una piedra, que haya roto aunque sea una minúscula parte suya.
Quackity no comprende ese apego, lo único que mantiene la cordura es saber que esta entendiendo el dilema de amor de su hermano, puede sentirlo, la preocupación y la tristeza.
Todo en el emerge de emociones negativas, las voces se hacen mas fuertes, su garganta se seca.
Quiere más.
Quiere mucho más.
Comprender hasta la más minúscula muestra que estos dos significaban, si eran útiles o solo basura que puede descartar de este montón de idiotas.
-Ups parece que ya no necesitas mi ayuda
ElQ solo ríe, viendo a Roier recomponerse.
Saca una espada, molesto. La ira consume el pensamiento lógico de Roier como si fuera a arder en el mismo dolor.
-¡CALLATE!
La voz suena molesta, pero no la reconoce, casi lo ataca, evitando golpear a Cellbit, tocar algo suyo seria como matarlo.
ElQ solo esquiva como una salamandra, como si su cuerpo no contuviera ningún hueso en él.
Entonces negaba, casi silbaba sino fuera que debería de estar esquivando.
-Ey amigo, que mala onda que te comportes así
No suena molesto, ni triste, solo una burla vacía y sin emociones.
-¿Te doy un regalo si?
Eso fue todo, ElQ se acerca corriendo a la estatua de Cellbit
-¡NO! No te atrevas a tocarlo
Roier grita, corriendo detrás suyo.
Quackity a sus ojos no era el, puede sentirlo y verlo. Su amigo se acerca a la estatua de su esposo, parece besarla en forma de burla en esos labios que solo le pertenecían a él.
Nadie más.
Antes de que pueda gritar, ve como sin problemas, también empuja la estatua al suelo.
- ¡NOOO!
Roier grita, abrumado de ver como se fracturaba esa estatua.
ElQ solo corre lejos, riendo y burlando el vacío del propio Roier, divertido.
Su entretenimiento del día fue satisfecho, ahora puede seguir a sus planes, de una forma inconsciente tocaba sus labios, donde antes los poso en la fría piedra.
Se sintió bien.
Lindo.
Pero esas emociones no eran suyas.
De nuevo eran de su hermano.
- ¿Un beso del verdadero amor? Tonterías… Amar solo es una maldición, hace imposible todo
ElQ comenta, riendo y burlándose de eso.
Ojalá haberse quedado al ver la expresión de Roier de dolor al ver esa estatua fracturada.
-Bueno la campaña política no se hace sola... Disfruta tu matrimonio con esa piedra o lo que sea
(…)
-Cellbit…No…
Roier solloza bajo todo ese dolor, perdería a su esposo.
De todos aquí duele.
Duele…
No puede creerlo, aún tenía tiempo.
Si tal vez hubiera buscado otra ayuda. Podría finalmente salvarlo.
-Lo siento mucho… de verdad
Los sollozos de Roier se vuelven mas fuertes, como si fuera eso lo que salvaría a Cellbit, tal vez como en Rapunzel haría algo.
Pero esta no era una película así.
-…Roier ¿Por qué lloras?
El silencio lo es todo ahora. Los ojos de Roier se abren como platos.
Miraba a Cellbit sin comprender, el impulso de abrazarlo, es más, se acerca. Lo abraza y lo besa.
- ¡Volviste! Idiota no mantengas el misterio demasiado la próxima
Cellbit no lo entiende, recuerda que paseaban juntos, pero luego ya no hay recuerdos, como si se hubiera dormido y ahora Roier estaba llorando.
- ¿Fue la federación?
Es todo lo que dice y Roier le cuenta todo. De pies a cabeza.
-Un beso …verdadero amor…
-Si, dijo un beso del verdadero amor y luego del primer amor ¿Eh? Cucurucho no se decidía
Roier mencionaba.
-Luego Quackity apareció, se metió en la política y le pedí su ayuda…
Roier murmuraba algo, mientras Cellbit se mantenía callado procesando todo.
-Debería disculparme, me ayudo… No sé qué hizo, pero cuando te empujo…
Roier guarda silencio.
Mira a Cellbit.
-…
Cellbit lo mira de regreso, ambos se observan.
-…
Ninguno dice nada justo ahora.
Roier puede ver el pequeño sonrojo que estaba en las mejillas de su esposo, trataba de ignorarlo cuando menciono aquello del primer amor, trata de ignorarlo ahora. Pero cuando mas lo piensa finalmente comprende.
No es idiota, pero tampoco quiere ser crédulo, piensa en encontrar una excusa que lo justifique, pero puede ver la forma en que su esposo se tocaba los labios, casi como si añorara una calidez que no son los labios de Roier.
-… Si
Roier vuelve a decir.
Cellbit lo miraba, hay una culpa en sus ojos, pero la forma en que brillaban al recordar un primer amor fallido estaba allí.
Y Roier lo sabe, Quackity fue quien recibió a Cellbit.
Ambos compartieron risas privadas.
Cellbit le dio la custodia de alguna forma de aquel pequeño huevo.
Cellbit apoyo a Quackity cuando parecía solo y perdido.
Fue natural.
Era natural que ambos se hubieran enamorado.
-… Veo supongo que… le agradeceremos luego
Roier siente su garganta arder cuando Cellbit dice esas palabras, hay un anhelo que no menciona. Casi como si deseara volver a ver a ese chico.
Le arde en su mente y cuerpo.
Pero…
Cuando Cellbit lo mira, ambos parecen saber que se formaba en el otro.
Cellbit es el primero en sonreír, Roier le sigue después.
-Si
Fingirían la ignorancia.
De que su perfecto matrimonio estaba bien, que ese beso dijo y dejo al descubierto todos los temores que Roier tenía en su mente.
Era su esposo. Pero aun así no el verdadero amor del otro.
(…)
En lo lejos, aquel azabache volvía a estornudar mientras murmuraba groserías.
-Mierda. ¿Me enferme por besar una piedra o qué?
No importaba como, podía sentirlo hasta la medula los sentimientos compartidos de alguna forma calando dentro de el, pero...
Tiene planes que pensar, nada de esas emociones inútiles que hicieron un problema a su gemelo, el era perfecto en ello.
Lo hacia por el bien de ambos.
No podía fallarles.
No a el.
