Work Text:
Jayce Talis con sus 29 años ya lleva un tiempo como ‘chico de compañia’, al principio solo fue un trabajo que tomó para pagar sus estudios de ingeniería en la universidad, pero con el pasar del tiempo se fue acostumbrando al ritmo e incluso tomó gusto por hacerlo, ¿Por que no? la paga era buena y le gustaba pasarla bien con sus citas, conocer gente nueva, acompañarlos, recibir y dar placer a sus clientes es algo que de verdad disfrutaba.
Este cliente en particular, inició como cualquier otra cita, le envió un mensaje preguntando por el servicio, Jayce le contestó de manera educada y cordial sus preguntas. Como en cualquier cita Jayce pidió datos generales del cliente como su edad, nombre, y experiencia sexual, más que todo para conocer mejor a sus clientes y tener una idea de cómo darles un mejor servicio.
- Viktor N. , ocupación Maestro de biología en preparatoria, 41 años de edad. No tengo experiencias sexuales previas, ni he tenido parejas íntimas de ningún tipo.
Un hombre gay de mediana edad virgen, es más común de lo que parece, es algo que Jayce aprendió rapidamente en esta línea de trabajo; muchas veces las personas que se encontraban contratando sus servicios buscaban más que todo ganar experiencia en el ámbito sexual, tanto hombres como mujeres, pasaba que por una u otra razón no encontraban a la persona indicada con la cual tener su primera vez, o eran muy tímidos, estaban en el closet, o simplemente tenían una urgencia por dejar de ser virgenes y terminar con el asunto de una vez por todas, Jayce aprendió que en este tipo de casos depende más la actitud del cliente con respecto al acto para determinar cómo sería el servicio que les daría.
Si el cliente se encontraba algo nervioso pero urgente, era porque más que la compañía buscaban ganar experiencia y perder su ‘V card’, esto le indicaba a Jayce que el servicio tendría que ser más asertivo por su parte pero de igual forma servir de guia para darles una buena experiencia, si por el contrario el cliente se mostraba ansioso o tímido, eso quería decir que buscaban más la compañía humana, con este tipo de clientes el servicio que brindaba era más como “El novio atento”, se aseguraba que sus clientes no solo la pasaran bien durante el acto sino que también darles un acercamiento más personal para hacerlos sentir seguros, esto se le daba muy bien en su trabajo, ya que de forma natural el siempre ha tenido una personalidad cálida, esto le ayudaba mucho a conectar con la gente rápidamente a demás de que disfrutaba hacer sentir especiales a sus clientes, por supuesto.
El cliente, Viktor, después de acordar la cita en un hotel que él había pagado de antemano, le mando la dirección por mensaje.
Al llegar al lugar Jayce le indicó que se encontraba en el estacionamiento del hotel, el lugar se veía algo elegante, un hotel familiar él suponía, de esos que tenían una piscina pequeña y que contaban con limpieza diaria.
Mensaje: Disculpa que te deje en visto, tome un baño.
Este es el número de mi cuarto de hotel xx, toca la puerta dos veces para dejarme saber que eres tu.
Jayce camino por la entrada, paso por el mostrador y entró en el ascensor, apretó el botón del segundo piso, y en el reflejo del espejo en la pared contraria a la puerta del ascensor se acicalo un poco y acomodo su cabello, siempre había que estar bien presentable antes de llegar a conocer a sus clientes.
Al llegar a la puerta del cuarto, toco como le indicaron y casi de inmediato esta se abrió; en el umbral de la puerta se encontraba un hombre mayor con el cabello castaño donde unas cuantas canas se asomaban y era largo hasta los hombros algo esponjado por el secado después del baño, abrió la puerta con su mano izquierda y en su derecha tenia un bastón que usaba para apoyarse, su pierna derecha tenia un aparato ortopédico de unos tubos metálicos y correas de colores rojizos que lo aseguraban a su pierna iniciando en su muslo y pasaba por su rodilla hasta llegar a la punta de su pie, su postura era algo encorvada pero aun se veía elegante, usaba un suéter de cuello de tortuga de color oscuro y unos pantalones de tela en color tierra oscura, sus zapatos eran ortopédicos también pero tenia un look elegante muy parecidos a los de charol.
“Cuando me miró se dibujó una sonrisa en su rostro de inmediato, noté los lunares que adornan su cara uno debajo de su ojo izquierdo y otro arriba de su labio en el lado derecho de su rostro, nos saludamos de mano y me invitó a pasar; una de las primeras reglas que tengo con mis clientes es que nos conozcamos un poco antes de ir a lo que vamos, el accedió y nos sentamos a platicar, charlamos por casi una hora y media y me dijo que tenía leukemia un diagnóstico terminal.
Viktor me relató que nunca encontró un novio o algo parecido a causa de su apariencia y discapacidad. En el pasado sufría de acoso constante por parte de otros niños y le repetían que era feo y un raro, a causa de esto no pudo tener muchos amigos durante la mayor parte de su infancia, pero incluso en su adultes el acoso no paró, se hizo menos constante pero de igual forma nunca pudo formar amistades o relaciones cercanas con nadie, siempre lo trataron como alguna especie de raro inadaptado.
Me comentó que solía pensar que tenía que esperar por “el hombre indicado” pero después de varios años terminó perdiendo la esperanza por completo y acepto su destino a vivir en soledad, ahora que tiene 41 y nunca ha tenido relaciones sexuales siente que se perdió de cosas y experiencias maravillosas de la vida, sus padres murieron hace ya varios años y no tiene familiares cercanos o lejanos, esta completamente solo.
El dinero con el que Viktor quería pagarme, era del seguro de vida de sus padres y que el planeaba usar para sus tratamientos, los doctores le dijeron que solo prolongaría su vida por un poco de tiempo mas pero que no lo curaría o salvaría su vida, así que lo pensó un tiempo y decidió que podría usarlo para buscar este tipo de servicios y finalmente saber que se sentía tener relaciones sexuales.
Durante nuestra charla yo estaba casi al borde del llanto, pero me forcé a ser profesional y escuche atentamente sus palabras.”
Jayce estaba completamente conmovido por la historia de Viktor, no solo por lo triste que era sino que también por la forma tan casual en la que Viktor la contaba, no titubeo ningún momento y su voz se mantuvo estable y firme pero con un tono suave como si le estuviera contando una anécdota a un amigo.
“Gracias por contarme tu historia Viktor” - Dijo Jayce con un esfuerzo que parecía monumental en ese momento, para no romper en llanto.
“Gracias por escucharme, ¿Sabes que? es la primera vez que hablo tanto con alguien en mi vida” - Viktor sonreía y su mirada era suave - “De verdad me hace sentir como si tuviera un amigo.”
Jayce se sentía mas que determinado a darle el mejor servicio que jamas había ofrecido en su vida a nadie en todo el tiempo que llevaba en esta línea de trabajo.
Cuando se movieron a la cama, Jayce guió a Viktor durante todo el proceso con devota atención, comenzaron con besos suaves, era evidente que Viktor no tenía idea de nada de lo que hacía, pero por su puesto eso a Jayce no le molestaba en lo absoluto y estaba más que gustoso de encaminarlo en las direcciones correctas y hacerlo sentir bien.
En su mente Jayce había decidido de forma rotunda darle el paquete completo de “el novio devoto” a Viktor.
Desvestirse había probado ser un reto en esta ocasión, pues Viktor se sentía algo ansioso al ver el torso descubierto de Jayce y compararlo con su propio cuerpo, pero Jayce le aseguraba que no tenía que preocuparse y que se relajara.
“Mi piel es muy pálida y mis brazos son muy escuálidos…” - Viktor se expresó mientras sujetaba los codos y cerraba sus brazos en su cuerpo.
“Es cierto que es muy pálida, pero eso me deja apreciar los lunares que se marcan como si fueran estrellas en tu piel, son muy hermosos Viktor.” - Jayce le confesó mientras besaba el lunar que se encontraba escondido en el cuello de Viktor.
Y con eso Viktor sonrió y dejó que su cuerpo se relajara.
Durante el acto Jayce tomó las riendas por supuesto, y guió a Viktor en distintas posiciones, probando que le gustaba y que no, Viktor estaba algo ansioso al principio pero mientras más se tocaban y se dejaba llevar, comenzó a participar activamente y buscar su propio placer, que por supuesto Jayce estaba más que dispuesto a darle de cualquier forma que el quisiera.
Las pociones que Viktor parecía disfrutar más eran en las que Jayce cargaba su peso por completo, pues le daba alivio a sus extremidades y espalda, y eso le permitía concentrarse mejor en sentirse bien y dejarse llevar por las olas de placer que Jayce le administraba con su cuerpo. Aunque tenía que admitir que por algunos momentos sentía un poco de dolor o disconfort, la forma en la que Jayce estaba tan atento a el y su cuerpo le hacia sentir mariposas en el estomago y eso provoca que de una manera extraña el dolor se mezclara con el placer, se sentía relajado, extasiado, libre, nunca creyó que podría sentir todo eso de forma tan repentina.
Cuando Jayce había llegado al hotel no recordaba exactamente qué horas eran, pero sí recordaba que el sol estaba en el horizonte y no era exactamente de noche pero tampoco era muy tarde, para este momento Jayce y Viktor ya se había corrido varias veces (sobretodo Viktor pues Jayce se enfocó enteramente en él) sus cuerpos ya estaban sudorosos pero aún no estaban cansados, Jayce removió el preservativo que acababa de usar y busco la caja para colocarse otro, vio la ventana en un instante y noto que ya era de noche ‘probablemente ya casi sera media noche’ pensó.
Encontró la caja de condones pero noto que ya se habían acabado, se lamentó internamente por no haber traído una caja extra a esta cita, sobretodo por lo satisfecho que se veía Viktor, eso lo incitaba a darle mucho más y comenzó a frustrarse un poco, normalmente cuando se terminaba la caja de preservativos ese era su punto para informar al cliente que el trabajo estaba hecho pero algo se comprimía en su pecho de solo pensar en decirle a Viktor que la cita había acabado, el nunca se había sentido así con ningún otro cliente, pero Viktor…Viktor era especial.
“Eh, ¿Sucede algo?” - dijo Viktor sin moverse de la posición en la que Jayce lo había dejado en la cama, hombros hacia abajo y caderas hacia arriba, completamente expuesto y abierto para recibir a Jayce de nuevo en su interior.
“oh! no es nada, es solo que, la caja de condones está-” - Jayce titubeo un poco pero no dejaba que se escuchara en su voz, tenía que ser profesional ante todo.
“¿podemos hacerlo…sin condón?” - Viktor dijo con un tono curioso.
Jayce se congeló un segundo y se giró a contestar la pregunta.
“Si no te molesta, yo estoy bien con eso, ¿Estás seguro de eso?" - Jayce contestó mientras tragaba un poco de saliva, ver a Viktor preguntar algo tan atrevido de forma tan directa, en la posición en la que se encontraba sin haberse movido ni un poco desde que Jayce dejó la cama para buscar la caja de de preservativos, hacia que la sangre se acumulara en su miembro rápidamente.
“Estoy seguro, quiero hacerlo así, y sentirlo todo...” - Viktor contestó.
Si cualquier otro cliente le hubiera hecho esa proposion a Jayce, este les hubiera dicho que por seguridad suya y del cliente era una de sus reglas siempre usar preservativo y que si de verdad el cliente quería hacerlo completamente al desnudo era uno de sus requerimientos absolutos realizarse una prueba de enfermedades venéreas y dejarles saber que eso le agrega un costo extra al servicio.
Pero este no era cualquier cliente.
Viktor era un alma especial, él era…un amigo.
Jayce se posicionó una vez más detrás de Viktor en la cama y lo sujetó de las caderas, se alineó con su entrada y le susurro al oído “voy a meterlo de nuevo; respira despacio”.
El placer era más intenso que los turnos previos, los hombres se deshacía en un cúmulo y olas de placer que hacían que sus cuerpos temblaran, Viktor se corrió en cuanto Jayce dio la primera estocada al entrar pero de inmediato se recuperaba de forma insaciable, sus gemidos salían libremente de su boca y su voz profunda y suave inunda los oídos de Jayce.
Jayce por su parte se encontraba al borde del precipicio completamente a merced de su próximo orgasmo, entre sus propios gemidos y respiración cortada colocó su peso sobre la espalda de Viktor al inclinarse hacia adelante sobre él mientras seguía tomándolo por atrás con estocadas rítmicas y profundas, y le preguntaba que si podía liberarse dentro de él, Viktor le afirmaba con su propia voz también inundada de placer que si una y otra vez, qué quería sentirlo por completo hundirse en su interior.
Copularon hasta que llego la madrugada en la habitación de aquel hotel, sus cuerpos cansados por el intenso calor y la satisfacción mutua.
“Cuando terminamos ya era muy tarde, Viktor estaba sonriendo mucho y me dijo que nunca se había sentido así de feliz y tan bien en años, me pregunto que si tenía que irme de inmediato y que si había la posibilidad de que nos acurrucáramos un rato, hasta me dijo que me pagaría extra por ello, yo por supuesto le dije que sí y que el pago extra no era necesario, lo rodeé con mi brazo y el se recargo en mi pecho, encendimos el televisor y nos quedamos abrazados.
Cuando gire mi cabeza para mirarlo mientras él dirigía su vista a la pantalla, note lágrimas salir de sus ojos, al principio me preocupe pero luego note que el estaba sonriendo mientras lloraba en silencio, dejaba que las lágrimas rodaran por sus mejillas y su expresión transmitía calma y satisfacción, se acurrucó más cerca de mí y cerró los ojos.
Fue la cosa más hermosa que yo jamas había visto en mi vida, nos quedamos dormidos mientras el descansaba en mis brazos, cuando llegó la mañana un par de horas después lo desperté y le dije que tenía que irme, Viktor se despertó y froto un poco sus ojos, un gesto tierno, y me dijo que esperara un poco mientras él iba por su billetera le dije que no tenía que pagarme y que en cambio yo le daría mi numero de teléfono personal, le dije que él podía visitarme cada que sintiera solo o si necesitaba a alguien que le hiciera compañía yo siempre estaría ahí para el.
Viktor me visitó un par de veces más y conversamos mucho por teléfono todos los días, rápidamente nos volvimos amigos y podíamos hablar de cualquier tema, nos perdíamos en nuestras conversaciones y podíamos estar varias horas hablando y riendo de todo.
Hasta el día en que él murió.
Cuando el día de su funeral llegó yo asistí a la ceremonia, vi a mi alrededor y mi corazón dolió de tristeza al ver que tan pocas personas estaban allí. Nunca había llorado tan fuerte por alguien en mi vida, incluso cuando mi padre murió cuando yo era solo un niño, no recuerdo haber sentido una tristeza tan profunda y devastadora como lo que sentí en ese momento.
Era un alma tan suave y de corazón bondadoso. No puedo dejar de pensar en él. El merecía tanto en esta vida. A lo largo de los años he tenido varios clientes, y muchos de ellos han tenido sus historias tristes también, pero por alguna razón su historia es la única que me ha marcado de manera profunda y se ha quedado conmigo todos estos años.”
-EPÍLOGO-
Eran las 7 de la mañana cuando Jayce caminaba por la banqueta del vecindario, vestía un suéter oscuro y sobre el una gabardina de color gris, pantalones de vestir oscuros y unos zapatos de mocasín en color marrón oscuro, su pelo estaba largo y le cubría las orejas, su barba era tupida y bien acicalada, en su caminar llego hasta la parada del bus que en unos cuantos minutos llego y este lo abordo con una dirección clara en su mente.
Al llegar a su destino eran las 7:40 am, camino por un vecindario, llegó a una zona de tiendas y entró en una florería humilde que no parecía muy concurrida, salio de hay con un ramo de flores blancas que estaba adornado de forma sencilla, siguio caminando hasta que paso por un parque, luego otra zona de vecindario y finalmente el prado verde que era su destino.
La mañana era fresca y él sentía la picazón de querer prender un cigarrillo, pero hace ya casi 2 meses juró que dejaría el sabor de la nicotina atrás de una buena vez.
El prado verde pronto se ve adornado con más ramos y adornos florales, cruces, ángeles de mármol, inscripciones en piedra, y palabras con conmemoraciones familiares a cada paso que daba.
Uno pensaría que Jayce se sentiría melancólico y sombrío en un lugar como ese, después de todo el cementerio es un sitio que lleva muchos recuerdos en el viento de sus alrededores, pero al contrario, él se sentía relajado y con un claro objetivo en cada paso que daba.
y entonces llego a su destino.
La piedra era blanca, no tenía ningún ornamento especial, y se notaba que la zona en la que descansa estaba algo descuidada, pero no lo suficiente para declararlo como un lugar abandonado. Jayce detuvo sus pasos justo enfrente de este monumento en soledad.
“...Hola Viktor, te traje unas flores”
Jayce dejó el ramo de forma cuidadosa enfrente de la lápida y con el dorso de su mano limpió un poco la piedra y sus alrededores. Se sentó a un lado y recargo su espalda con el frío mármol blanco.
“El mes pasado cumplí 41 años. Ahora tengo justo la misma edad que tú cuando nos conocimos. He estado pensando mucho en ti estos días, supongo que te preguntaras si continuo con el mismo trabajo que tenía cuando nos conocimos, pero debo decirte que ya lleva unos cuantos años que lo dejé.”
Jayce volteo su mirada a la lápida y leyó en silencio el epitafio: ‘Viktor Novák , año xxxx - xxxx, "Un alma noble regresa con lo suyos" QDEP’
“Y no es por que dejara de gustarme o me sintiera mal ¿sabes?, siento que solo quería algo diferente en mi vida. Mi trabajo actual está bien, es para lo que estudie y no me quejo, pero hay algunos días en los que me pongo a pensar si podría haber hecho algo más.”
Jayce cierra sus ojos, y deja que una lágrima solitaria recorra su mejilla, una sonrisa se dibuja en sus labios.
“¿Recuerdas esa noche en la que hablamos de los astros y las estrellas y todo eso?, ayer antes de acostarme me puse a pensar que a lo mejor la idea de los deseos no es algo tan ridículo como parece. A lo mejor, si uno pone toda su energía y pensamientos en ello, ‘Toda tu imaginación’ como dijiste tu esa noche. Quizás algo pueda cambiar de verdad a nuestro alrededor.”
En ese momento Jayce sintió con todo su corazón, alma y anhelo, que las posibilidades infinitas en el universo existirán. Que de verdad después de esta vida hubiera una siguiente, y la que sigue y la que sigue de esa, que quizás un poco de suerte en una de esas vidas, pudiera volver a ver a esa alma humana tan suave y de corazón bondadoso.
Para tenerlo no solo en pensamiento, sino que en cuerpo, alma y vida, y darle todo el amor que siempre mereció.
FIN
