Actions

Work Header

Ésta y cualquier otra

Summary:

Asumiendo que Izuku tiene a otro alfa con quien pasar sus celos, Katsuki hace lo mismo sin imaginarse que están liados en una red de malentendidos, y que cuando la verdad salga a la luz, va a resultar que son el uno para el otro.

Notes:

Día 25: Medical restrains.

Work Text:

Ésta y cualquier otra

 

Katsuki lo había escuchado antes, que algunos omegas necesitaban de ayuda especial durante sus celos, ya fuera porque no contaban con una pareja estable o porque por otras circunstancias lo elegían así.

En el caso de un omega, a menos que estuviera prendado de alguien más, bastaba con invitar a cualquiera a su nido y dejar que la fiebre del celo cediera con abundantes sesiones de sexo, intercambiando esencias y recibiendo mimos, pero si no era el caso, si por azares del destino el omega había hecho su elección pero su compañero no podía o no quería participar, era ahí cuando ocurrían los problemas.

Con los alfas, aunque aquella fijación existía y se conocían casos, era mucho menos frecuente que con omegas, y por ello es que existían clínicas especializadas en lidiar con casos de ese tipo.

Durante un tiempo bastante conflictivo de su adolescencia, Katsuki había creído que él terminaría internado en uno de esas clínicas especializadas, en parte porque el idiota cabeza de botón de su alfa había hecho su elección, y era de lo más arriesgada para verla en acción. Por ende, Katsuki se había obligado a buscar un compañero de celo en otro alfa, un compañero de la agencia de héroes que como él no estaba interesado en una pareja estable, al que raras veces veía fuera de su turno, y con quien el sexo era pasable y predecible desde 3 años atrás que mantenían aquel acuerdo.

De tanto en tanto lo hablaban, si algo había cambiado entre ellos dos, y la respuesta siempre era negativa. Ni Katsuki quería más, ni el otro alfa tampoco, ni de broma tenían más sentimientos que de camaradería y así estaban bien.

Una pena que entre sus amigos y viejos compañeros de clase el rumor circulante fuera de que estaba en una relación estable y no existiera poder humano para hacerlos cambiar de opinión.

—No seas tan tímido, Bakugou —le chanceó Kaminari a la menor oportunidad—. Todos queremos conocer al alfa que te robó el corazón.

—¡Ew!

—No es muy masculino hablar de tu novio así —le reprendió Kirishima, pero Katsuki no dio su brazo a torcer.

—¡Bah! No tenemos esa clase de relación.

Sin importar cuánto lo negara, el rumor de tener novio en firme persiguió a Katsuki ahí a donde iba, y con el tiempo aprendió a tolerarlo porque al menos conseguía librarse de la atención indeseada. En concreto, la atención de otros posibles lobos que quisieran tenerlo en su cama cuando su alfa ya había hecho una elección tiempo atrás.

Muy a su pesar, Katsuki tenía la vista puesta en Izuku, a quien como omega no creía merecer después de todo lo que lo había hecho pasar en el pasado. Daba igual si después de todo lo vivido ahora eran amigos y tenían una relación más o menos constante, porque Katsuki no podía imaginar que éste accediera a verlo como más que el chiquillo detestable que en la adolescencia lo había atormentado, así que optó por enterrar sus sentimientos y salir con un alfa para distraerse.

¿Simple, no? Pues estaba en lo incorrecto, y lo descubrió cuando por tercera vez en el año Izuku rechazó una invitación suya para cenar porque esa noche iba a tener su celo.

—Pero, eh, podemos vernos el siguiente viernes —propuso Izuku, un poco sonrosado del rostro porque aquellas conversaciones lo avergonzaban y tratando de actuar con indiferencia—. Misma hora y mismo lugar.

Por salud mental, Katsuki nunca había preguntado con quién pasaba Izuku sus celos porque temía cometer un crimen y arruinar su carrera como héroe por esa falta suya de autocontrol, pero esa vez se percató que el omega no parecía muy entusiasmado por los próximos días libres de su calendario, y abrió su bocota sin pensarlo.

—¿Te trata bien?

—¿Uh?

—Tu alfa, o beta… No sé, ¿es un omega? No soy quién para juzgar pero… ¿Es raro que nunca hablemos de estas cosas? Se supone que somos amigos, y… No sé.  Es del único tema que jamás contamos nada.

Indagando más en la vida personal de Izuku en ese instante que en todos los años previos, Katsuki se clavó las uñas en las palmas de las manos esperando una respuesta que pusiera fin al deseo mal contenido que sentía por su amigo de la infancia, y la respuesta de Izuku lo devastó.

—Yo… Usualmente paso mis celos por mi cuenta.

—¿U-Usualmente?

—Siempre —susurró Izuku—. Mi omega, uh, está prendado de un alfa que no puede ser mío así que… Visito una clínica, y durante 3 días es, uh, ya sabes.

—No lo dirás en serio… —Gruñó Katsuki, a nada de exigir el nombre de ese alfa idiota que se atrevía siquiera a tener a alguien más cuando la atención de un omega como Izuku estaba sobre él—. ¿Quién es el alfa?

Izuku exhaló con pesadez. —Kacchan…

—Lo golpearé por ti. Sólo tienes que pedírmelo.

—No tiene caso. Él… Ese alfa nunca me ha visto de ese modo, y tiene una pareja estable. Además, no es tan terrible. En la clínica cuidan bien de mí y es preferible a buscar otra pareja.

—Joder…

Mucho más atento a Izuku ahora que sabía cuánto sufría el omega en silencio, Katsuki no dejó de prestar atención en su próxima salida a comer que éste llevaba en las muñecas marcas de correas que intentaba ocultar con un suéter ligero aunque el calor de la temporada no lo justificaba.

—¿Cómo estás? —Preguntó Katsuki con sinceridad cuando Izuku se le unió en aquel restaurante de ramen que tanto les gustaba a ambos por sus generosas porciones, y el omega encogió un hombro.

—Bien.

A secas. Cuando era obvio que no estaba sólo ‘bien’ a juzgar por la opacidad en sus pupilas, las mejillas hundidas, o que se movía con cautela. Katsuki sabía que un omega en esas clínicas era sometido a un tratamiento con vibradores y máquinas automáticas para simular un celo acompañado, pero no podía imaginar que eso fuera mejor que sexo con otra persona. Sin embargo, si el omega de Izuku estaba prendado de un alfa, era poco o nada lo que éste pudiera hacer para remediarlo, y su segunda mejor opción era internarse una de esas clínicas y esperara a que la fiebre de su celo cediera.

—Esto se ve doloroso —dijo Katsuki al tomar su mano y exhibir su muñeca, e Izuku se apartó como si lo quemara.

—No es nada.

—Nerd…

—Al menos es mejor que la otra opción.

Es decir, solicitarle al alfa del que estaba prendado que lo acompañara, pero si Izuku se veía tan renuente de hacerlo es porque en verdad no aguardaba ninguna esperanza de conseguirlo, y eso era peor. No se trataba de un simple encaprichamiento, sino de algo más.

—Ese alfa tuyo…

—¿Sí?

—Es un idiota.

Izuku suspiró. —No, es increíble. Soy yo quien como omega no está a su altura.

Y pidiendo que hicieran su pedido y disfrutaran del ramen, Izuku cambió el tema y el asunto de su celo pasó a segundo término.

 

Katsuki terminó con el otro alfa cuando éste le reveló que había conocido un beta del que estaba enamorado y su arreglo no podía continuar más. Romper era lo más razonable y eso hicieron sin demasiada fanfarria de por medio, pero ni siquiera porque era un acuerdo mutuo es que consiguió que sus amigos actuaran con normalidad, porque la autoproclamada Bakusquad insistió en invitarlo a un izakaya y pagar ellos el alcohol y la comida para ‘paliar su herido corazón’, palabras textuales que desdeñó en cada ocasión, aunque bebió y comió a sus anchas sin pestañear cuando hizo cálculos mentales de a cuánto ascendía la cuenta.

—¿Y ya has pensado quién calentará tu cama durante tu próximo celo? —Preguntó Ashido con curiosidad, apoyada en el hombro de Kirishima y mirándolo con un interés en particular.

—No tendré un trío con ustedes, idiotas —rebatió Katsuki, una broma que en algún momento había sido una propuesta en serio hasta que esos dos comenzaron a salir como pareja y sólo quedó en un viejo chiste.

—No. Más bien…

—A Midoriya no le importaría ser el elegido —dijo Jirou, que en calidad de novia de Kaminari, seguido asistía a esas reuniones aunque su papel era más de observación antes que de participar en la plática.

—No metas a Izuku en esto —gruñó Katsuki—. Bastante mal lo pasa en sus celos como para empeorarlo todavía más.

—¿Qué hay de Midoriya? —Preguntó Sero.

—Tiene que ir a una clínica de fertilidad —dijo Jirou, frunciendo el ceño porque ella también había tenido que recurrir a una de esas clínicas antes de salir con Kaminari—. Y no tiene sentido. ¿Por qué hacerlo si Bakugou estaría más que dispuesto a ayudarle?

Aunque no era un secreto como tal, todos en la mesa estaban al tanto de la devoción especial que Katsuki sentía por Izuku, y por respeto es que no se entrometían a pesar de que a su consideración esos dos harían una buena combinación. La única razón por la que no hacían pullas al respecto es que Katsuki había amenazado con noquearlos utilizando su técnica especial, pero ya que Jirou no tenía los mismos reparos que el resto de sus amigos porque era una adición reciente, fue ésta quien tiró de la venda que cubría sus ojos y le mostró la luz.

—No es mi intención entrometerme, pero si no estás interesado en Midoriya, al menos deberías hacérselo saber. Por tu culpa, su celo se adelantó casi 2 semanas apenas supo que estabas libre, so…

—¡¿QUÉ?!

Sin dar crédito a lo que escuchaba, Katsuki casi volcó la mesa baja en la que estaban al levantarse, y por turnos miró a todos los ahí presentes, que al no ver acción de él lo instaron a ir en pos de su omega.

Poco sabían estos que Katsuki se propulsionaría por los aires con su quirk para llegar lo antes posible al lado de Izuku.

 

Izuku se mostró reticente a dejar entrar al alfa cuando Katsuki llegó a su puerta con una sandía y las mejillas arreboladas de vergüenza.

—Fue todo lo que encontré fresco en la tienda de conveniencia, y… Nerd, uh, Izuku, sé que como regalo de cortejo es terrible, ¿pero podrías al menos escucharme?

En pijama, con el cabello fuera del rostro gracias a una bandana, y parches para las ojeras debajo de los ojos, Izuku no era lo que se podía catalogar como el omega más cotizado de Musutafu, pero para Katsuki era un sueño realidad con ese olor a té verde y moras que desprendía, y casi se vino abajo cuando le permitió entrar.

Al final, el malentendido se aclaró cuando Katsuki explicó que había roto con su pareja de celo y que no había nada serio entre ellos dos. Que por su cuenta, lo había elegido y permanecido a su lado porque prefería eso a tener que visitar una clínica cuando su alfa al único que quería era a Izuku. Y a cambio, éste le confirmó que el alfa por cuyo omega estaba tan prendado era él, pero nunca había actuado bajo esos instintos porque no podía imaginarse que alguien como Katsuki le prestara atención.

Llorando mientras se abrazaban y luego tentativos intercambiaban besos y algunas caricias, Izuku le reveló entonces que su celo se había adelantado al enterarse que estaba de vuelta soltero, y Katsuki preguntó si había alguna posibilidad de pasar juntos su siguiente ciclo o creía más conveniente esperar.

—Uh, sí… Pero creo que deberíamos hacerlo en la clínica porque… No va a ser un celo fácil, y necesito garantía de un entorno controlado y seguro.

—Lo que necesites, omega —dijo Katsuki al despedir una vaharada de feromonas—. Tus deseos son mis órdenes.

 

Sujeto con cintas flexibles pero de un material que resistía hasta los vestigios de One For All, Izuku vio su deseo cumplido cuando Katsuki se presentó con él en la clínica y aceptó que al menos las primeras 24 horas estarían bajo observación de una enfermera altamente cualificada para cerciorarse que todo marchaba como era debido.

Aquella era la primera vez que Izuku estaba con un alfa durante su celo, y Katsuki entendió sus reticencias cuando su novio resultó ser un omega dominante, capaz de empujarlo sobre la plataforma elevada donde había montado su nido provisional, y por sí mismo tomar el control al subirse en su regazo y deslizarse sobre su erección.

Tan estrecho que lo hizo ver estrellas apenas terminó de entrar a su interior, Katsuki sujetó a Izuku por las caderas pero fue innecesario cuando el omega marcó él mismo el ritmo hasta conseguir su orgasmo y quedar abotonado al alfa.

El sexo entonces de los próximos 3 días fue… Intenso. Casi demasiado. Y de lo más interesante gracias a las piezas de sujeción que Izuku llevaba puestas, y que el permitieron al alfa manipularlo más a su antojo conforme la fiebre del celo cedía y su novio aceptaba entregarle el control.

Colocando al omega de rodillas y con el trasero en alto, o expuesto por completo al extender sus brazos y piernas en cuatro direcciones, lo que Katsuki más favoreció de aquel celo fue complacer a Izuku y cuidar de él en su totalidad, de manera que cuando la fiebre bajó y al final pudo retirar aquellas cintas alrededor de sus muñecas y tobillos, le hizo el amor una última vez y después entró a la tina con él.

En la quietud del agua tibia, experimentando una sensación tan intensa de afecto que se mordía la lengua para no pedirle matrimonio, que intercambiaran mordidas, y ofrecerle un par de cachorros para comenzar su familia, Katsuki se tuvo que conformar con besar las marcas en su cuerpo y después prometer que lo untaría con pomada.

—¿Pasamos la prueba? —Preguntó Katsuki por si acaso, porque si bien aquel celo había sido distinto a lo que conocía y perduraría por siempre en su memoria, seguía siendo una clínica y quería tomar a Izuku en su verdadero nido la próxima vez.

Laxo en brazos de su alfa mientras éste besaba la cara interna de su muñeca, Izuku asintió.

—Ésta y cualquier otra —replicó con pereza, tan satisfecho de cómo habían terminado las cosas que no se atrevería a pedir más.

Que para el caso, tampoco creía que hiciera falta.

 

/*/*/*/*

Series this work belongs to: