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Afterglow

Summary:

Viktor odia perder, pero parece que todo el universo quiere confabular en su contra. Con su investigación suspendida, obligado a dirigir un club de cómics en primer año y tener que conocer a un científico noético con sonrisa bonita y lindo en tantos sentidos no estaba en su tabla de bingo anual; pero aquí estaba.

Se niega a ceder. El amor no es más que un proceso químico. No perderá en su propio juego.

Aunque su contrincante sea Jayce Talis.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Planteamiento del problema: Un club de cómics

Chapter Text

Lo que resuena en una orquesta perfecta.

Una mezcla equilibrada de sonidos y sensaciones profundas.

El ligero rechinar de la cama, el colchón siendo sumido según la cadencia, los choques de pieles sudorosas y empapadas de lubricante con la gracia de un vaivén demasiado necesitado, jadeos inconclusos que sueltan un éxtasis en nubes de vapor de una boca sobre la espalda bronceada del cuerpo contrario, y de dicho cuerpo salen gemidos y llantos que van en aumento contagiado por la misma emoción. La saliva corre por los caminos sinuosos de unos músculos tonificados y con uno que otro lunar, cicatrices y se enchina por la mejor de las atenciones. La lengua del cuerpo más delgado sobre el más voluminoso chorrea y devora todo lo que hay a su paso mientras al mismo tiempo que unas huesudas manos sostienen unas preciosas caderas.

El sonido de las embestidas son rítmicos. Cada vez en aumento y una práctica perfeccionada. Hay un sentimiento por debajo que hace que giman con mayor anhelo. Las manos se aferran a toda la carne dorada que pueden  marcar. Uñas pintadas de negro brillante y morado pastel se encajan como medias lunas felices de poseer cada una de esas curvas. Se aferra a algo que quiere negar porque lo volvería todo muy complicado. El miembro, empapado de lubricante y presemen, entra y sale de un codicioso agujero rojizo y suspirante de placer. Las pieles se rozan hasta darse con golpes de unos hinchados testículos contra unos impresionantes muslos. Ahora no se arrepiente de no haber prendido la compu con el reproductor de música. No querría perderse ninguna de esas cadencias.

El cuerpo delgado y pálido sisea cuando el culo que está follando aprieta con mayor fuerza al momento en que su punta roma roza con verdadera intención la próstata de su amante. Arquea su maltrecha espalda y su cabeza se echa hacia atrás. Aprieta sus párpados y puede imaginar que esta es, probablemente, la mejor de las sensaciones. Aumenta el perfecto ritmo de sus caderas, anhelando sacar más de los gritos y llantos del hombre que tiene debajo. Hay una sensación de grandeza, poder y tanto cariño irreparable que sabe que no debería sentir. Sin embargo, no puede detenerse. No cuando se estaba volviendo tan bueno, sin retorno.

Su amante gime su nombre y cuán rica estaba siendo la situación. Las sábanas caen a los costados de la cama matrimonial y la luz del atardecer se cuela por la cortina que no se terminó de correr. Hay ropa repartida por todos los sitios, carteles de bandas y chistes de ciencia que van complementando una alcoba que resguarda esa intimidad. La cabecera de madera rechina y golpea contra la pared pintada de gris tenue. Los colores hacen resaltar como una ilusión el cuerpo debajo del cuerpo más delgado. Más allá de esas paredes, el mundo es completamente ajeno y sigue su curso, sin detenerse por un par de hombres sucumbiendo al máximo placer y caer por ese acantilado para volver a volar.

Gime y aumenta el ritmo, disfrutando de su voz y atisbo de mirada dorada por sobre un musculoso hombro. Cabello corto y castaño se encuentra despeinado y siente la necesidad de apretarlo un poco. Así que lo hace y la espalda de su amante se arquea hacia abajo de una manera tan preciosa que bien podría ser una proporción áurea en vida. Completamente a su merced y gritando su nombre como una plegaria. Rogando por más profundidad, por más atención, la hermosa cosita hedonista. Puede deshacerse como masilla cuando esa voz resuena con fuerza en su psique al mismo tiempo en que perfora con su hinchado miembro ese perfecto, carnoso y todo suyo culo.

”Ah, Viktor, yo-yo ahhh, sí, sí, qué rico” lloró de éxtasis el hombre debajo de él al ritmo en que era embestido.

Los cabellos castaños y teñidos del nombrado caen como cascadas mientras inclina la columna para cubrir como fuera posible a su amante. Gime contra la concha perforada (influencia suya, cúlpenlo) el nombre que tanto adora derretir en placer puro y mundano.

”Ah, lo haces de maravilla, Jayce” susurró Viktor y lamió la zona erógena “, ¿puedes venirte sólo con mi polla follando tu rico agujerito?, ¿serás un buen chico, verdad?”

”¡Sí, sí lo seré pero no te detengas!” Gimió alto el hombre como si su vida dependiera de ello.

El escalofrío que recorrió a Jayce debería ser ilegal, así como el sonrojo que se volvió más portentoso con sus ojos brillando y escondiéndolos entre las almohadas y brazos. Claro que un fetiche de elogios era lo que lo complementa y Viktor lo usaría mucho a su favor para poder sentir cómo las entrañas de Jayce ordeñan su miembro con una fuerza casi sofocante al grado en que su ritmo flaquee. Empuja su pelvis y usa sus brazos como palanca para imponer un ritmo en Jayce y que golpee su culo hacia atrás y se folle hasta que sus ojos se pusieron en blanco.

El hombre delgado posó su frente entre los omóplatos de su amante, una mano se despegó de las amoratadas caderas hasta llegar a los extremadamente sensibles pezones de Jayce. Estaban irritados por una serie de juegos previos que los lideraron hasta ese momento. Viktor sabía lo que quería cuando jugaban cartas y perdían prendas por cada ronda perdida. Apretó y eso fue todo lo que necesitó Jayce para caer en ese espacio en que el GABA asciende y su consciencia se despega de su cuerpo en una pequeña muerte.

Su cuerpo se siente como algodón y el disfrute hace que sus músculos aprieten con la fuerza necesaria para que Viktor alcance esa plenitud de la misma forma. Gime alto y tendido el nombre de Jayce mientras el gasto de su semen se sumerge profundamente en la entrada de Jayce con una sensación cálida y plena hasta el punto en que su cabeza deja de dar vueltas y todo se vuelve pleno. Respiran agitados y llenos de emoción, Viktor siente un tirón en su pierna derecha y cae sobre el cuerpo de Jayce.

Es cálido y le ayuda a recuperar la razón poco a poco. Sonríe con suficiencia y deja algunos besos por aquí y por allá. Jayce ronronea con una sonrisa tonta en su perfecta quijada.

”Eres más pesado de lo que aparentas” se quejó Jayce sin verdadera malicia “. Quítate y abrázame”.

Viktor rodó los ojos e hizo lo pedido “No es mi culpa que tengas como meta alimentarme como si fuera un pequeño ejército”.

El hombre delgado y de cabellos teñidos de rubio se levantó con una mueca de molestia cuando su pierna se volvió a quejar de la insistencia de presión. Aunque hubieran puesto un cojín rígido y cómodo, sabe que no puede durar bien por mucho tiempo. Salió por completo y tomó un pañuelo de la mesa de noche del costado derecho para ayudar a Jayce a limpiarse. Tiró los papeles usados en el cesto y soltó un quejido de sorpresa cuando un par de fuertes brazos lo jalaron de regreso a la cama deshecha.

”¿No sueles preferir ser la cucharita?” Se burló Viktor mientras recibió besos por todo su cuello.

”No me estabas haciendo caso, cielo” se burló Jayce con su precioso español.

Jayce rio y escondió su rostro hermoso en la curva del cuello de Viktor. Sabe que se estaban volviendo domésticos, que no deberían hacerlo tan íntimo. Porque se volvería peligroso y Viktor conoce su instinto y que le está gritando que debería cortarlo o…

”Creo que te amo” susurró Jayce con un tono demasiado vulnerable

Todo se va a la mierda. Pensó Viktor con el corazón acelerado y la cabeza llena de sangre.

¿Cómo había terminado teniendo una aventura con su compañero de club y pareja de laboratorio? Cuando se supone que lo había fichado como primero su enemigo y luego sólo una alianza complementaria.

No tiene respuesta, no quiere tenerla. Sabe que Jayce espera que le diga algo de regreso, preferentemente que también lo ama, pero… no lo hace. O, bueno, no está seguro. Nunca ha estado a favor de creer que el amor es algo más que un montón de sustancias químicas alterando los neurotransmisores para crear la sensación catalogada como amor. La ansiedad estaba escarbando profundamente en su psique y siente cada vez más caliente la cabeza. No puede responderle a Jayce. Le rompería el corazón porque le diría que no es así como funciona, que jamás tuvo como objetivo acostarse con él para llegar a esas conclusiones. Fue porque era inevitable y conveniente, ¿no es así?

Su instinto nunca se equivoca y le había dicho que toda esta situación se volvería complicada; pero, ¿por qué tan pronto?, ¿cómo terminaron de esta forma? Con Jayce esperando a ser correspondido y Viktor sin una respuesta concreta en su lengua. Estaba tentado a quejarse, separarse y dejarle en cara a Jayce que todo eso lo arruinaba. Otra parte de él sabe que eso sólo lastimaría a alguien muy apreciado. ¿Por qué el amor se tiene que interponer? Viktor no puede verle sentido y debió verlo venir. Jayce es un romántico empedernido.

No puede, no tiene una respuesta real. No sabe qué sentir, no sabe qué hace su conciencia y qué estación está transmitiendo como para quedar en este ridículo. Siente que ésta misma se separa de su cuerpo, casi como una verdadera experiencia extra corpórea y, por un instante, cree en las teorías noéticas de Jayce. Si así se siente morir, era horrible. Él no encuentra todas las respuestas, se siente perdido, es por eso que sabe que no está muerto.

Lo estará si no responde, empero.

Viktor puede recordarlo todo en un instante. Algo que fue tan procedural, constante y evolutivo. Todos los acontecimientos que lo llevaron hasta este punto y lo convierte en algo cada vez más complicado. Una pequeña piedra que cayó de la montaña más alta hasta que esa enorme bolsa de nieve que convierta en una inevitable avalancha. Todos esos recuerdos llegan a Viktor en cuestión de segundos antes de darle una respuesta al hombre que lo abraza con calidez.

Ya estoy jodido. Pensó Viktor antes de hablar.

 

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Tal vez era mejor comenzar por el maldito comienzo. El momento en que Viktor sabe que fue un punto sin retorno y lo llevaría hasta ese momento donde Jayce le dirá que es posible que lo ame. Bien. Hay una probabilidad pero sabe que Jayce lo dijo sólo como una salida para él. Porque Viktor no cree en el amor. Por algo decidió estudiar Neuroquímica en ingeniería nanotecnológica cerebral. Es un materialista que terminó traicionando todos sus ideales porque un par de preciosos ojos miel olivo le sonrieron esa tarde en que pensó que nadie entraría a su club de cómics.

La gran escuela de Tecmaturgia de Zaun era, sino, la institución por excelencia. Desde que la república de Zaun firmó su independencia hace más de cien años, la industrialización, comercialización y globalización de la ciudad vio un florecer bastante prominente, permitiendo mejores fondos para esta escuela. Probablemente la única rival de la Academia de Piltover en planes estudiantiles en sistemas de ciencias, magia y todas las artes. Cada año, miles de aspirantes hacen una gran serie de pruebas y exámenes para poder entrar en las distintas carreras impartidas por dicha universidad.

Viktor, desde que era pequeño, sabía que él sería parte del cuerpo estudiantil cuando fuera grande. Sería un renombrado científico y revolucionaría el campo de acción que sea de su mayor agrado. No había día en que no fuera a ver la grandiosa torre de metal y cristal como muestra de poder y saber en el malecón de Zaun. Trabajó tan duro como se le permitió dado su contraproducente salud. Escoliosis, músculo atrofiado en el pierna derecha y asma. Nada de eso lo detuvo, su madre siempre decía que era demasiado necio. Viktor refiere describirse como constante. Los retos deben ser vencidos porque nadie más lo haría por él.

Así que cuando quedó en el primer lugar de la convocatoria de la carrera de neurociencia, supo que fue por su propia mano. De todas formas, para ese momento, él ya no tenía familia. Su madre murió cinco años antes de que él recibiera sus resultados de la escuela y nunca conoció a su padre. Por eso, Viktor supo que esa victoria era por su propia mano y de nadie más. Es trabajo duro.

Cuando se inscribió encontró una vacante como asistente de la decana de la escuela y se postuló. Era más un trabajo burocrático pero con las suficientes prestaciones. La universidad es pública, así que no tuvo que preocuparse más allá del dinero de inscripción y que, por suerte, su habitación fue solitaria en las alcobas de los internos. La carrera con materias de tronco fue toda una amena experiencia. Estudiaba por las mañanas, trabaja por la tarde con la decana, iba a fisioterapia una vez por semana y las noches las dedicaba a sus propias investigaciones (o leyendo cómics hasta que sus ojos se irriten tanto que fuera imposible mantenerlos despiertos) en compañía de música punk rock y a veces románticas pero nunca lo va a reconocer.

Después de la licenciatura que pudo terminar antes por su gran capacidad, decidió una maestría en neuroquímica y se enamoró de la nueva apertura de investigación que tuvo a cambio de dar clases a los grados inferiores. Viktor estaba decidido a ser algo más que un buen profesor. Por eso, cuando llegó a su segundo posgrado, optó por una focalización en ingeniería nanotecnológica cerebral y trabajar en placas electromagnéticas debajo del cráneo para tratar síntomas de epilepsia y luego llegar a algo mucho más atractivo. Era una patente aún en proceso y bastante controversial que requería de mucha maquinaria y cara, pero Viktor estaba decidido a probar su trabajo como algo viable.

”Hubo un error burocrático y se borraron tus registros de créditos extras a nivel licenciatura” dijo un día la decana Plumbum con algo cercano a la vergüenza.

”¿Disculpe? Perdone mi incredulidad, decana Plumbum, pero, ¿cómo fue posible? No me creo que haya sido algo burocrático” Preguntó Viktor con un tic en la ceja, sentado de brazos cruzados frente a la imponente mujer.

Ella suspiró: ”Hace un par de meses tuvimos un ataque ciberterrorista en la base de datos raíz de nuestros registros. Intentaron acceder a algunos manuscritos de varias tesis para el robo y contrabando de trabajos. Por suerte, pudimos detener a tiempo la extracción; pero el código que usó el pirata estaba destinado a borrar su rastro, cuando lo interceptaron ya había extraído varios archivos del metadato, entre ellos, tus registros universitarios”.

”¿Se llevaron alguno de mis manuscritos?” Preguntó Viktor tan sereno como pudo.

”Por suerte, no. Pero sí se borró tu historial de liberación de estadías y créditos extras. Lo que anula tu licenciatura y, por tanto, tus posgrados. No puedes seguir con tu investigación actual a menos que completes las horas de créditos extras”.

La mente de Viktor estaba dando muchas vueltas. Más de las necesarias. No podía creer cómo es que algo tan minúsculo lo había dejado sin títulos y sin acceso a su preciada investigación. ¡Oh, por Janna! Su investigación. En esos momentos se encuentra en una parte comprometida para poder diseñar una cámara de reanimación cerebral a través de una serie de registros eléctricos seguros para poder dar paso a la investigación de la muerte cerebral y encontrar una vía para la reanimación del órgano. Además de ser una cámara para que dé preciadas horas de trabajo a los doctores a pacientes que, en cuestión de minutos, serían registrados como clínicamente muertos. Necesita una gran serie de aprobaciones para poder comenzar con el receso de replicabilidad de su modelo antes de pedir presupuesto para construir la cámara. Sin sus títulos, todo se le negará.

¿Adiós a su cápsula EPR? No, se niega a que sea así.

”¿Y no puede simplemente, no sé, firmar la hoja de registro y ya? Decana Plumbum usted me conoce, no fue más que un incidente y esto afectará la integridad de mi investigación actual” explicó Viktor sin poder comprender cómo es que no se van por la vía fácil.

¿Por qué la decana lo ve con tanta compasión, casi al punto maternal? Ugh, era demasiado extraño. Algo no está bien y Viktor siente que se pierde de algo.

”Sí, es posible que haga algo como eso, pero no es tan sencillo como parece. Hay evaluación de la integridad del sistema durante este semestre por parte del gremio de eruditos de las casas colectivas. Si se dan cuenta de que hacemos esto, será catalogado como corrupción y retendrán tu cédula y yo terminaré en la cárcel” explicó la mujer con el mayor pragmatismo posible dadas las circunstancia “. Lo mejor es que cumplas con las horas estipuladas como líder de algún club de estadía para que se te evalúe con el doble de valor y termines en un semestre lo que se puede hacer en un año y poder registrarlo en tu historial. Sólo así podrás continuar con tu investigación actual”.

”¿Van a retener mi investigación?” Preguntó Viktor con una indignación bastante justificada.

No era culpa suya que haya habido un grupo de terroristas capaces de acceder al sistema de la escuela al grado de poder borrar como lo hicieron tantos registros. Es un poco impresionante que hayan sufrido un ataque de esos alcances cuando hay tantos registros de datos demasiado comprometedores. Viktor no quiere ser cruel, puede imaginar que otros estudiantes, que ni siquiera ya se encuentran en la universidad, tendrán que volver para reponer los documentos faltantes. Al menos no fue tan intrusivo como perder el registro de la segunda lengua o la liberación de prácticas profesionales. Aún así, no podía ser peor.

Eso recae en que él no quiere ni tiene la intención de regresar a esa etapa estudiantil. Tiene demasiado por trabajar, tiene una base sólida y grandes teorías para llevar el trabajo de las neurociencia en algo más allá de las simple explicación empírica de los procesos químicos del cerebro. Se trata de trabajar con todo lo que sus verdaderos alcances proponen y ahora se lo están arrebatando.

”Incluso ya se han bloqueado tus datos biométricos para el acceso a tu laboratorio” agregó la decana sin un ápice de vergüenza y levantó la mano para evitar que el otro hablara “… Antes de que te quejes, sí, bloqueé el acceso de todos los autorizados. Que son tu asistente de laboratorio, Sky Young, y mi acceso. Se retomará hasta que tú hayas liberado el registro”.

”¿Y no puedo registrar mi investigación como club de metodología de investigación? Se marca como tal y no se paran las actividades, Sky no se queda sin empleo y no interrumpen en este grado de mi trabajo”.

”La señorita Young ya está cubierta hasta que se retomen las actividades normales de tu trabajo y va a laborar en otros departamentos. No dudo de que trabajas en algo muy grande, Viktor, pero creo que tú necesitas esta circunstancia como una oportunidad”.

Ah, ahí hay un cabo suelto. Pensó Viktor con una ceja alzada.

Viktor no está seguro de cuál es el rumbo al que está dirigiendo la mujer la situación, pero no le está agradando. Hay una voz detrás de su nuca que le está gritando que todo es una especie de trampa y ha caído completamente en ella. ¿Cuál era la probabilidad? Toda. No duda de que es así. Después de todo, esta mujer fue lo más cercano a un tutor que tuvo cuando no hubo nadie más a quien pudiera recurrir. Era la única que sabe que Viktor es huérfano. Sin embargo, eso no le daba el derecho de sentirse con la autoridad de decidir qué es mejor para él. No pasan más del tiempo necesario juntos, no son tan cercanos como para expresar ese grado de preocupación.

Sin embargo, parece que ella sí lo ve así.

”Nunca te he visto con algún amigo, Viktor, pero eres popular entre los estudiantes” dijo Plumbum con un tono casi cálido “. Sólo te has centrado en tu investigación pero no hay más allá, y no me parece que deba ser así. Por eso, creo que es una gran oportunidad que lideres una estadía, de preferencia con un ámbito artístico, y salgas de tu zona de confort… Hagamos un trato: cumple con el liderazgo de un club de estadía y yo misma conseguiré una reunión con el gremio de eruditos y del consejo de Piltover y Zaun para buscar patrocinio para tu investigación. Sin trucos y sin ataduras, serás libre de hacer esa presentación. Siempre y cuando cumplas con mi petición, ¿qué dices?”

Sí, era todo una artimaña para hacerlo aceptar algo tan burdo como liderar un club de estadía a nivel licenciatura. Porque, al parecer, estaba actuando demasiado asocial como para preferir encerrarse en su laboratorio antes de encarar la vida social. No importa cuánta sea la necesidad del humano por el contacto social, Viktor trata de tomar sólo lo necesario. No puede comprometer su trabajo de investigación cuando ya va en una etapa tan avanzada. Todo, de repente, se ve obstruido como una placa de acrílico que no notó contra el exterior. Esto era el colmo y la mirada de la decana deja muy en claro que ella estaba disfrutando un poco de su molestia.

Claro que lo disfrutas, no superas las bromas que te jugué años atrás. Pensó Viktor con los puños apretados hasta el grado en que sus nudillos estaban blancos y temblaban ligeramente, recordando que él jugó algunas trabas contra esta mujer. Por mera diversión.

Asiente, suspirando largo y tendido, Viktor aceptó que no tenía de otra. Miró a su alrededor, el despacho de la directora de la escuela siempre tenía una inclinación por las decoraciones de cristal y metales preciosos. Haciendo que cada ornamenta que condecoró los Marcos y galimatías de la gran estancia lo volvía saturado pero lleno de una elegancia sobre cada grabado a mano con motivos mecánicos y florales. Los rayos del sol provocan una serie de raudales caleidoscópicos que llenan de varios colores al momento en que los cristales provocan la refracción en un mosaico variado y distintivo. Era lindo, pero no puede evitar sentirse ahogar con todo lo que ahora cae sobre su cabeza.

Aceptó, porque sabe que no le queda de otra. Porque no tiene mejor opción que ceder a los caprichos de la burocracia universitaria y mantener su sueldo competente como investigador de renombre. Seguir escalando con sus posgrados depende de la misma circunstancia. De que demuestre que hay una mayor razón que simplemente cumplir porque sí. Viktor siempre fue sobresaliente y tiene una respuesta para todo. De no ser así, la buscará.

Es de esa forma como terminó en uno de los salones más alejados de toda la institución, detrás de los jardines de horticultura. Casi no eran usados por su lejanía y porque casi no hay estudiantes interesados en la fomentación masiva de la agricultura. Viktor chasqueó la lengua, es una pena. De no ser porque ama su enfoque materialista en la neurociencia, no duda que haber innovado en ese capo habría sido bastante agradable. Sin embargo, lo que compete es que tenía su grupo de estudiantes de segundo y primer año de la universidad como parte de su grupo de estadía de cómics.

Siempre le habían gustado desde que tiene memoria. Recuerda encontrar consuelo en las tiras cómicas de los periódicos que luego tiraban en la basura. Superhéroes de buen corazón, niñas con preguntas bastante intrigantes, chiste de gatos y perros, era todo un mundo de colores azules, negros, rosas y amarillos que transportaban a Viktor a una realidad menos… dolorosa. Se sentía menos solo con los cómics y recuerda que una de las primeras cosas que compró con su primer sueldo fue un suéter para su madre y un cómic de grapas en descuento en el kiosko cerca de la fábrica de metalurgia. Viktor estudiaba en las mañanas, trabajaba por la tarde y se desvelaba leyendo en las noches.

”¿Ah, Viktor, no se supone que debemos ser al menos cinco miembros para que sea válida la estadía?” Preguntó Ekko, uno de los chicos en la estancia, sacando a Viktor de la melancolía de su aburrido pasado.

Frunció el ceño y miró hacia el casi vacío salón. Acomodó de tal forma de las mesas formaron una mesa circular, puso algunas grapas de varos personajes que no temía manchar o comprometer y en las sillas estaban Ekko, Powder, Mylo y Claggor. Que más que emocionados de ser parte de la estadía la eligieron porque Viktor fue a The Last Drop ayer, los vio y los sobornó para que fueran parte del grupo de Estadía titulado como “Club de Cómics”. Ellos aceptaron porque sabían que sería fácil obtener los créditos extra y Mylo sí estaba entusiasmado por un club así.

Aunque la decana Plumbum pensó que le habría ganado al haberle impuesto de esa forma el tener que socializar, puede que no haya contado que Viktor suele ser tan tramposo como ella. Le pegó varias de sus mañas. Así que lo mejor que pudo hacer fue apelar por los límites de las cláusulas y salirse con la suya. Entre eso, el club tiene un giro artístico: justificó en su documento de dos páginas que se desarrollaría el potencial narrativo escrito y pictórico con una presentación de las obras al final que casualmente resultará como inconcluso. La decana, técnicamente, no puede recriminarle nada porque estaba cumpliendo con los estatutos que pidió para que lidere correctamente su estadía. Está registrado y todos los papeles fueron ingresados correctamente.

Ahora es Viktor, líder del club de Cómics.

Sin embargo, y viendo con algo de recelo al chico moreno de rastas blancas que le sonríe con cierta sorna, claro que no se le pasó por alto un detalle como ese. Las reglas son estrictas en la universidad: para que una estadía sea válida debe contar con al menos cinco integrantes. Viktor se cruzó de brazos y sonrió de forma ladina, dejando que brille el piercing de su labio en el costado inferior izquierdo. Era una tarde tranquila de primavera.

”¿Y yo estoy pintado o qué?” Preguntó como si fuera la obviedad más grande del mundo “… ¡Ah, ah, no creas que no sé lo que vas a decir! Según el reglamento, si después del tiempo de reclutamiento no se completan los integrantes, puede contar el líder de la estadía para validar el mínimo”.

”¿Y anunciaste que hay una estadía de cómics?” Respondió Ekko con otra pregunta y una ceja alzada mientras jugaba con los dedos de Powder “. No recuerdo haber visto algún cartel en el mural de primer año”.

Powder rio entre labios, aun jugando con una mano con la de Ekko y dibujando con la otra. Mylo alzó la ceja, algo confundido y Claggor parecía que estaba por quedarse dormido en cualquier momento. Viktor tiene que agradecer sus momentos de soledad porque así conoció The Last Drop y le permitió conocer a este grupo singular que le siguió la corriente en vez de preguntarse por la estabilidad mental de un doctor huraño de posgrado con una terrible obsesión por el trabajo.

”Probablemente hayan pensado que era una copia en mal estado y lo tiraron. Hice un cartel codificado y le saqué una copia a la cuarta copia realizada” Viktor rio ligeramente para un chiste interno “. Prácticamente necesitarías ser un genio para poder llegar a este club y no creo que llegue en las próximas horas”.

”Pues ese genio acaba de llegar” se burló Ekko con un gesto ligero de su cabeza.

Viktor no cree en las casualidades. Detesta, incluso, todo lo relacionado a lo místico o la probabilidad de las fuerzas. Lo no materialista era, posiblemente, su peor enemigo. Por eso, le pareció así una broma de mal gusto tener que mirar por encima de su hombro y encontrarse con, efectivamente, un hombre al pie de la puerta del viejo salón.

Y qué hombre.

Se trataba de un porte alto y atlético, con una exquisita piel tostada y que se ve suave a la distancia. El cuerpo está correctamente construido en un equilibrio perfecto de musculatura, definición y grasa en las zonas adecuadas, unificándolo como un verdadero espécimen impresionante. Sin embargo, lo que más encandiló a Viktor fue el rostro del sujeto. Cincelado y de mandíbula cuadrada; a pesar de ello, había un aire cautivador, casi adorable. Sus labios se inclinan en una sonrisa ladina llena de nervios, una nariz de punta que hace sombra a una preciosa separación de dientes frontales que no debería hacerlo ver más hermoso de lo que ya era. Sus ojos son grandes y brillantes, Viktor no puede determinar el color debido a la distancia en la que se encuentra, pero puede discernir un matiz dorado olivo. Su cabello es corto y peinado hacia atrás, algunos mechones caen sobre su frente que complementan la imperfección de la cicatriz de su ceja derecha.

Hay muchas sustancias ligadas a los procesos químicos que el cerebro procesa que al final terminaron llamando sentimientos, pero Viktor, en todo lo que puede pensar, es que ese hombre le robó el aliento. Es imposible que alguien así de… brillante y cálido pudiera haber encontrado la copia de su espantoso anuncio y haberlo decodificado.

”¿Puedo ayudarte en algo?” Se presentó Viktor, alegrándose de que no permitió que sus gestos dejan ver cuán encandilado lo dejó este tipo.

Quien se tensó ligeramente y pudo vislumbrar un ligero rubor en sus mejillas. No es justo que Viktor volviera a pensar en lo cautivador que eso resultó.

”Oh, sí” extendió una hoja en papel desdoblada con escritura en la parte interior y exterior “. Vine por el club de Cómics. Me pareció curioso que estuviera codificado con un cuadro de Vigenère detrás de una clave encriptada con el cifrado francmasón”.

Le entregó la hoja y Viktor vio la parte impresa apenas visible.

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Viktor dio la vuelta y tuvo que reconocer lo impresionado que le dejó ver que, al parecer, a la primera, este chico pudo decodificar el mensaje del anuncio.

 

Arcane

 

Club de comics. Detrás del huerto de horticultura, último salón. Lunes y viernes.

Cuando alzó la mirada, Viktor supo que estaba perdido y odiaba un poco al tipo frente a él.

Era demasiado para él.

 

CONTINUARÁ
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Perdón por las faltas de Ortografía.