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La sinfonía de sus hermanas continuaba resonando en sus oídos al mismo tiempo que se hundía en el agua. Sus extremidades se sentían pesadas al rememorar la escena de segundos atrás, el sacrificio de Nai con tanta semejanza al de su madre que lo sigue repitiendo en bucle, de nuevo la aplastante sensación de inutilidad recorre cada uno de sus pensamientos.
Siempre termina siendo el protegido por más que desee demostrar que quiere cuidar a sus seres queridos, relegado a una esquina donde no puede salir y solo es un espectador de su familia desmoronándose en cada intento. Los recuerdos pasan mientras el azul del agua cristalina recorre sus ojos, el brillo de las plantas palpita al contacto de la nueva flora que en vez de causar alivio asienta una sensación de soledad tan conocida.
Las palabras de Rem se superponen a la exigencia de vivir de su hermano, que en vez de motivar a que salga de ese pozo provocan que se termine hundiendo a la espera de tocar un fondo. Extiende su mano como si la pelea todavía continuará porque cada músculo de su cuerpo se siente pesado tirando de heridas viejas, que vuelven a picar como si todas quisieran despertar al mismo tiempo a recordarle su larga existencia en la Tierra de Nadie. Sus ojos se cierran mientras asegura solo quiere descansar un minuto, permitir que la profundidad del oasis lo consuma para obtener un poco de silencio de su propio remordimiento.
Todas las voces lo mantienen entumecido hasta que una diferente resalta sobre todas, un tono grave infundido en una calidez que siempre ha intentando negar que lo reconforta como nadie es aquel que lo obliga a abrir los ojos buscando de donde proviene. Enfoca toda su atención a lo que parece una discusión en la cima del manantial, sonriendo al escuchar pequeños fragmentos.
“¡Está allá abajo!”
“¿¡Y qué piensas saltar!?, ¡Nuestra única experiencia con agua es una bañera!”
“¡Ni que estuviera tan profundo!, ¡Es solo agua!”
Es su única advertencia antes de que el chapoteo del agua llene sus oídos, abriendo los ojos cómicamente al ver a un hombre decidido a meterse sin tener la idea de la palabra nadar. Su valentía dura segundos porque Wolfwood abre la boca para lo que cree es gritar su nombre antes de empezar a tragar agua y las toses para sacarla empeoran la situación con rapidez, junto con los movimientos bruscos que parecen más el aleteo de un Thoma bebé que otra cosa.
Sale de su letargo para nadar arriba intentando agarrar su saco batallando por los movimientos erráticos que hasta siente un golpe en su mejilla, cuando por fin lo ha estabilizado tomando su rostro para obligarlo a cerrar la boca. Sabe que Wolfwood está intentando con toda la necedad que lo caracteriza intentar verlo, así que abrumado por su mirada es que también le pone la mano en los ojos. Dura unos segundos impulsándose arriba para sacarlo antes de querer jalar su cabello de la frustración cuando escucha un «¡Ahí voy hermano!» de Livio que sigue como un hombre sin ninguna duda de las ideas de su hermano mayor.
Livio es comparable a una roca de lo rápido que se hunde porque se quedó paralizado por el miedo de no ver nada bajo el agua, superandolos mientras abre la boca como si quisiera rezarle un padre nuestro por lo que acaba de hacer. Ahoga un grito de estrés para soltar a Wolfwood unos segundos para mover las piernas rápido a atrapar de la camisa a un hombre que casi lo lleva consigo como un ancla por no calcular bien esa pared de músculos, por amor a todo como puede pesar tanto.
Pierde la pelea unos segundos porque el dolor sigue palpitando en sus extremidades, pero se obliga a jalarlo arriba con su prótesis para poder atrapar a Wolfwood con la otra que de nuevo se empezó a agitar como si eso ayudará en algo que no sea ahogarse más rápido. Subestimando arrastrar a dos hombres adultos hasta la orilla porque detenerse un momento a recuperarse significa que se hunde otros tres pasos. Nicholas no lo ayuda en nada retorciéndose como gusano porque no sabe si piensa que algún kraken es el que lo tira de la ropa, en el pánico se le ha olvidado por completo que se han visto unos segundos. Al menos Livio es un mejor peso muerto porque se ha desmayado y gracias al cielo con la boca cerrada.
Su prueba de fuerza dura unos tortuosos minutos hasta que los puede sacar a ambos, con una bocanada de aire caliente que se siente como un elixir hasta para él, empujando una última vez sus piernas hasta salir a gatas con los hombres a cuestas. Los acuesta para intentar revisar el pulso de ambos, pero apenas acerca dos dedos a Livio sólo alcanza a gritar asustado porque se levanta de golpe con todo y salto incluido.
“¡ESTOY VIVO!, ¡VASH TÚ TAMBIÉN!"
No cree estarlo para nada mientras se sujeta la camisa justo en su corazón intentando calmar sus latidos, seguro hasta los vellos del cuerpo tiene erizados del espanto, la mueca de perdón de Livio lo ablanda mientras le niega con la cabeza para que no se disculpe.
Al instante se concentra en ver a Wolfwood moviéndolo y conseguir que quede apoyado en su hombro, empezando a tallar su espalda junto con pequeños golpes a sus pulmones para intentar que expulse todo lo que tragó. Porque ese hombre al menos un litro de agua se bebió, y muerde su labio para ahogar la preocupación de que ya no vuelva a abrir los ojos porque sus errores se han cobrado a alguien más.
“Vamos Nicholas “ susurra contra su oído, suplicando un mínimo movimiento sin poder ver a Livio por el temor de la decepción en sus ojos. Aumenta la intensidad de los golpes que logran provocar los comienzos de una tos, que seguramente se encuentre expulsando toda el agua en su saco. Ese sonido es comparable a las campanas de la iglesia por el alivio que le recorre, cree que podría volver a llorar cuando las manos de Wolfwood lo sostienen con firmeza porque cuanto lo echo de menos en el poco tiempo que estuvieron separados.
Lo aleja sujetándolo de los hombros, Wolfwood se encuentra todavía desorientado pestañeando para enfocar su visión. Es el momento precioso para regañar a los dos hermanos cuando Livio se agacha a su lado para ver si el otro se encuentra bien.
“Mierda, no le encuentro el chiste el agua”
“Fue tu culpa por saltar, yo soy una victima de tus idioteces”
“¡Me seguiste sucio traidor!”
“¡No puedo creer saltarán sin saber nadar!, ¿¡Que iba hacer si les pasaba algo!?” su diatriba es interrumpida cuando Wolfwood reacciona sujetándolo de ahora de los brazos para presionar con una fuerza que le provoca un pequeño chillido de sorpresa. Esos ojos grises lo observan con una furia teñida de preocupación que provoca le tiemble el labio porque no es digno de ella, no opone resistencia a las manos que recorren palpando puntos vitales con una desconfianza justificada que les oculte algo.
“¿Qué te duele?, no me mientas Vash” el ceño fruncido se ve tan maravilloso porque significa que está vivo, el usar su nombre es una táctica tan traicionera porque lo quiebra en maneras que no deberían ser posibles. Ahoga un jadeo cuando su mente traicionera superpone el Wolfwood que le recrimina por no responder contra el que Legato tenía sujeto, escenarios que terminan en el cuerpo inerte de un hombre que ha luchado con uñas y dientes por su libertad.
No merece la preocupación sincera de alguien que puede pagar las consecuencias de ser cercano a él, todavía nota en su delirio las lágrimas de sangre en la expresión de Nicholas y no hay peor visión que ello. El tifón humanoide le queda tan bien porque destroza todo lo que entra en su campo de visión. Una risa amarga brota en lo profundo de su diafragma, las emociones que siguen desbordadas se complementan con lágrimas mientras se flexiona en sí mismo para gritar de dolor.
“Perdóname, perdóname “
Tiene las manos juntas como si fuera una plegaria porque cada recuerdo llega a él como una espina en su corazón, se pregunta si se arrodilla podrá suplicar perdón a Wolfwood por tener la mala suerte de conocerlo, que estuvo a punto de dejar a Livio sin su familia como acaba de pasarle. Imaginar a Livio sufriendo el vacío de perder a su hermano cuando por fin podían estar juntos, ponerlo en su lugar casi lo hace vomitar de la angustia porque los sollozos no paran por más que sabe no se ha ganado el derecho de llorar.
Sus oídos están zumbando porque siente el comienzo de un ataque de pánico, quiere tanto volver al agua para alejarse de toda la estimulación porque como un cobarde desea huir cuando la situación lo sobrepasa. Odia ser protegido cuando quiere ser el protector, no debería darles un espectáculo tan patético a las personas que tiene enfrente, no quiere lastimar a hombres tan buenos que se involucraron en su pelea.
Si claro, una batalla que terminó siendo un estorbo por eso ni siquiera le dejaron unirse con sus hermanas y hermano.
“¡Escuchame idiota!, ¡No te estoy culpando!” tiran de su mandíbula hasta que vuelve a quedar frente a frente con Wolfwood, siente el sabor de sangre en su boca porque cree que se mordió la lengua. El siempre tiene el poder de lograr que centre su atención cuando se involucra, es hipnótico como su mente queda en blanco por obedecer una simple orden que le avergonzaría si no estuviera tan desesperado por una conexión a la realidad.
“Yo … tú … “ Wolfwood se encuentra callado unos segundos mientras ve subir el rubor en sus mejillas, batallando en encontrar unas palabras que le provoca una sonrisa cariñosa que no puede controlar.
“¿Ya te quedaste sin palabras?, qué vergüenza y eso que te escuche hablando solo de tu declaración triunfal ” Livio suspira con la decepción de un hombre sabio que ve a su discípulo fallando sus sus enseñanzas.
“¡Callate!”
Al ver esa interacción algo calma su ansiedad para instalarse pequeñas risas que es su única reacción para la extraña situación donde se encuentran. Rodeados del comienzo de flora del planeta donde los preciosos geranios no solamente de Rem si no que ahora de Nai se alzan para reconfortarlo. La belleza del color verde formándose en ese planeta desértico lo obliga a recordar las palabras de su hermano, el significado de una comprensión en la última carrera de Nai. En la cual decidió eximir sus pecados permitiendo el futuro de una existencia sin dolor para él.
Su boleto en blanco que lo mira con extrañeza por sus cambios de humor erráticos es que se permite el comienzo de una sonrisa sincera, su corazón sigue desgarrado por la reciente perdida pero los ojos de Wolfwood son un bálsamo a que no se encuentra vagando solo, tiene amigos que lo esperan por más que desee desaparecer para no arrastrarlos a su condena.
“Oh Wolfwood, gracias por estar vivo” exclama con una devoción que se expresa hasta en el brillo de sus ojos, acariciando con ternura la mejilla de su amado, satisfecho con el plan de observar desde lejos la paz que tanto se merece.
El proclamado lo observa con una expresión ilegible que se transforma en una maldición acerca de mártires idiotas que le arruinan sus planes. Acortando la distancia que los separaba mientras lo empuja a la hierba; chocando sus bocas en un beso lleno de dientes al principio no puede corresponder por la sorpresa. Manteniendo los labios entreabiertos es tomado como una invitación para profundizarlo porque al instante el hombre se pone a trabajar.
Jura que puede sentir la lengua de Nicholas hasta la garganta, gimiendo contra sus labios porque han pasado años de besar a alguien, y menos un hombre que deseará tanto. Apenas se sostiene apretando su camisa mientras intenta seguir el ritmo que lo quiere comer entero, si se separan es por la necesidad de oxígeno de ambos.
“Wow” es lo único que sale de sus labios mientras controla su respiración agitada, porque la cara le arde pero no evita la sonrisa de bobo enamorado que se hace más grande a cada instante.
“Si wow” Wolfwood le devuelve la sonrisa con una renovada confianza que le derrite por completo, no debe ser justo que sea tan atractivo para su pobre corazón.
“Wow” Livio asiente para reafirmar porque se tapó la cara con las manos para darles un tipo de privacidad, pero igual extendió los dedos como rejillas para no perderse de ninguna actualización de la situación sentimental de su hermano.
“¡Tú de qué te sorprendes!” El grito avergonzado de Wolfwood es tan adorable que no puede evitar volver a suspirar de felicidad con un poco de hipo de sus lágrimas anteriores, no puede creer que a pesar de toda aflicción que lo envuelve todavía sonríe al cielo mientras agradece estar vivo.
El amor que lo ha sostenido de cada persona en su viaje lo mantiene en pie, mientras el sabor de un beso que tanto fantaseaba le reafirma que todavía hay otra oportunidad, que debe disfrutar mientras sus pulmones tengan la capacidad de reír significa que un nuevo futuro lo espera por delante.
Se vuelve a acercar a besar con ternura la mejilla de Nicholas, apoyando su peso en su hombro mientras se relaja de escuchar los latidos de su corazón. Es correspondido el gesto cuando pasan un brazo por su cintura hasta pegarlo a su costado, los cinco soles siguen resplandeciendo con una calidez que se siente confortable en vez de asfixiante, lo arrulla de la conversación de esos dos hasta que lo involucra.
“Mierda Spikey creo tu sangre igual es curativa, ya se me quitaron los rasguños que faltaban”
“Nicholaaas” se queja escondiendo la cara en el costado de su brazo, recibiendo una carcajada de Livio porque claro que sí debían caer en sus rasgos de planta.
“Que forma de matar el ambiente, Nico te doy tres estrellas”
Muy a su pesar disfruta del jadeo indignado del hombre que lo sostiene en brazos, nunca se ha sentido tan en paz como en este instante.
