Work Text:
Victor miró al cielo por décima vez en esa tarde. El par de nubes negras que había en este no eran buena señal, tampoco el aire fresco que soplaba con cierta humedad.
Pero no había podido negarle la salida a Fern. No cuando la joven lo vio con ojos suplicantes cuando le ofreció acompañarla.
Ademas verla mientras que caminaba apuntando a las tiendas que le llamaban la atención era mas que suficiente para aceptar el riesgo de que les lloviera durante la salida. No sería la primera vez que les sucedería el llegar empapados a la casa. Eso y la sonrisa de la joven era suficiente recompensa.
Iban caminando tomados de la mano con Fern caminando del lado de las tiendas, de vez en cuando detenía a Victor para entrar a alguna tienda.
—¿No crees que esos aretes se ven bien?— La joven preguntó a Victor quien se acerco a ver a donde apuntaba la joven en el escaparate. Se encontró con unos aretes de tuercas de donde colgaban cadenas de oro decoradas con tela negra y piedras verdes—, creo que quedarían perfecto con el vestido para la fiesta que planea Saint-Germain, vamos a adentro.
Si Victor recordaba bien, Fern ya tenia la joyería escogida para esa noche. Pero aun así entró acompañando a la joven. La tienda estaba llena de otras piezas siendo atendida por un hombre ya mayor que al ver a la pareja entrar les sonrió calidamente levantando su vista de las piezas de plata en las que estaba trabajando.
—Bienvenidos, si quieren ver algo pueden decirm.
Fern le agradeció y, sin soltar la mano de Victor, se acerco a los aretes ignorando el resto de las piezas de joyería que adornaban no solo las paredes pero también todas las mesas en el lugar.
—Me gustan mucho, ¿Tu que opinas? —Fern le dijo acercondase más al par de aretes—. Son demasiados hermosos…
Victor sonrió viendo como los ojos de su esposa miraban directamente el par de aretes. Sus ojos tenían un brillo hermoso que Victor ni si quiera estaba viendo los aretes pero, si alguien le preguntaba sobre el color de ojos de su esposa podría describirlos de forma casi perfecta, que son una bella mezcla de azul con gris como los lagos que tienen un tono especifico de azul cuando el invierno esta en sus días mas fríos y en lugar de sentir frío, siente la calidez de una fogata y de un café. Un calor reconfortante y familiar que solo podía encontrar en su familia.
Sus ojos le daban calma para hacerlo sentir seguro.
—Son bastante bellos —Victor le respondió, a pesar de solo haberle dado una vista rápida a los aretes. Antes de que Fern pudiera decir algo mas, Victor se giro al dueño—, ¿Podría mostrarnos esta pieza?
—¡Con gusto! —El señor se acerco a ambos con cierta alegría en su paso. Abrió el estante y saco el par para ponerlo en las manos de Fern —. Tiene un muy buen gusto.
—Usted tiene una buena mano, son preciosos y se ven de muy buen material.
—Llevo años haciendo esto, puedo asegurarle que se estará llevando algo de la mejor calidad.
—Victor —Fern llamó a su esposo teniendo su atención para luego colocar los aretes en sus orejas— ¿Qué opinas?
—Deberíamos comprarlos, se verán muy bien, como todo lo que te gusta y te pones —Victor miro al señor quien tenia una sonrisa, la cual no sabia si era por la interacciona entre ambos o por la posible venta—. Disculpe, ¿Qué precio tienen?
—Son una pareja encantadora, les daré un descuento y terminarían en 10 libras…
—Se lo agradezco, pero no es necesario el descuento—Victor continuo sacando de su bolsillo el dinero—. Su trabajo no debe ser menospreciado
—No aceptaré más de 10 libras, todavía son jóvenes continúen estando juntos con esa misma alegría entre ambos —El señor tomo justo las 10 libras y el par de aretes—. Se los empacaré, esperen un minuto.
—Que amable de su parte —Victor asintió a lo dicho por su esposa y de nuevo miro a la ventana, las nubes estaban tomando más fuerza. Ahi Fern se dio cuenta de que de nuevo Victor veía al cielo— ¿Qué te sucede?
—Va a llover Fern, sera mejor que nos vayamos a casa.
—Solo vayamos a una tienda más ¿si?
—A este ritmo nos va alcanzar la lluvia antes de que lleguemos a la casa.
—Solo es una Victor, sera rápido y es para cosas que necesitamos .
Víctor suspiro. Realmente no podía decirle que no. Por más que quisiera irse a casa y esperar que la lluvia cayera sobre el techo que los cubría prefería seguir caminando a lado de su esposa.
Y además sabia que realmente aunque dijera que no, Fern seguiría con sus propios planes.
Los pasos del señor acercándose a ambos les llamo la atención. Este le dio la pequeña caja a la joven con una gran sonrisa.
—Hizo una gran elección, espero que los disfrute.
—¡Lo haré! Se lo agradezco mucho.
La pareja salio de la tienda y Victor una vez mas miro hacia el cielo.
—No te preocupes, solo es una simple lluvia —Fern le hablo mientras continuaba caminando tomando la mano de Victor.
—No es solo una lluvia, la ultima vez que nos mojamos por lo mismo estuviste enferma por varios días —Victor apretó la mano de la joven suavemente llamando su atención—. No quiero que eso vuelva a pesar, es todo.
—Una simple lluvia no es tanto problema, además te tengo a ti para cuidarme en esos días.
—Fern…
—Tranquilo, te prometo solo es una tienda más y volveremos a la casa antes de que…
Fern no pudo terminar la oración por culpa de una gota de agua cayendo en sus lentes. En realidad cerro su boca mirando al cielo y poniendo una mano sobre su rostro para poder ver que las nubes estaban mucho más negras de lo que estaban hace unos minutos. La lluvia comenzó suave, muy apenas y se notaba mientras caía sobre ellos.
Pero mientras que Victor intento jalar a la joven a uno de las zonas techadas para protegerla de la lluvia, ella miro como en su mano se juntaban gotas cristalinas con una sonrisa. Esa misma sonrisa que para Victor significaba que la joven estaba pensando en el pasado.
—Fern, tenemos que cubrirnos antes de que llueva mas fuerte —Victor la jalo ligeramente otra vez llamando su atención esta vez—. Vamos.
—¿No te trae buenos recuerdos?
Victor, viendo que la joven no se movería en ese momento, se detuvo en su lugar y trato de pensar en lo que la joven estaba diciendo.
Realmente no entendía a lo que se refería su esposa. La lluvia lo deprimía. Recordaba como la lluvia caía el día que el ataque contra los vampiros sucedió, los cuerpos a su lado y la lluvia cayendo sobre su cuerpo mezclándose con las lagrimas que recorrían su rostro cayendo al suelo.
—No muchos, si soy sincero.
Fern lo miro, curiosa.
—Victor.
—Me encantaría continuar con esta conversación ¿Pero podríamos irnos a un lugar másseco?
La joven suspiro pero asintió, siguió a Victor quien iba mucho mas relajado. Se quedaron fuera de una cafetería a un lado de un par de personas más esperando que la lluvia se detuviera para poder continuar con sus actividades. Podían ver como unas personas continuaban con su día corriendo a sus destinos.
Victor debía admitir que había algo de paz en la situación. Una paz que sentía familiar.
—¿Recuerdas nuestra primera cita?
Victor la miro, encontrándose con su rostro alegre. Su tono de voz era paciente, tranquilo.
—Jamás lo voy a olvidar.
Fern había sido quien le preguntó a Victor si tenía libre el fin de semana. Tras verse en la biblioteca de Londres y opinar del libro que había escogido el otro durante semanas, finalmente Fern se armo de valor.
Esos días fueron suficiente para darse cuenta que, si quería conocer al joven frente a ella, tenía que actuar primero ella. Y no le molestaba. Cada vez que iba a la biblioteca se arreglaba un poco mas para poder impresionar al joven, se quedaba más tiempo y la mayoría de este se la pasaba viendo a la puerta de entrada.
Todavía podía recordar como Victor se había sonrojado cuando le pregunto si queríasalir con ella algun día, se veía sorprendido. Había parpadeado lento. Sus cejas juntas entre ellas mostrando que su mente estaba procesando la pregunta.
Después respondió, en voz baja, que estaba libre.
En ese momento, Victor , no esperaba que alguien. Que Fern. Tomará la iniciativa con tanta tranquilidad. Como si fuera una pregunta casual.
—Ese día estaba soleado cuando nos vimos en la cafetería—La joven continuo el recuerdo—. Pero cuando ibas a dejarme a mi casa empezó a llover y tuvimos que escondernos de la lluvia.
—Justo como ahora, aunque no teníamos planeado que nos lloviera en ese momento.
—Así que nos quedamos hablando por unas horas en lo que la lluvia se tranquilizaba— Fern río suavemente recordando que en realidad la que más hablo ese día había sido ella, Víctor la escuchaba atentamente y comentaba de vez en cuando pero estaba mucho más nervioso el que ella y se notaba—. Fue un buen día, en ese momento te dije que esperaba que la siguiente vez no lloviera y tu respondiste…
—Yo también espero lo mismo
—Me alegra que haya llovido ese día, me acerco más a ti de lo que esperaba… no lo vi como una mala señal pero como algo que nos ayudo a relajar nuestros nervios.
—Estuviste enferma por dos días después de eso.
—Los cuales valieron la pena, me llevaste sopa y medicina a mi casa al día siguiente.
—Me sentí culpable.
—Pero pasamos mucho tiempo juntos —Fern le sonrió—. A pesar de la fiebre que tenía, creo que fue un lindo momento, ademas te veías lleno de confianza cuando me hacías las revisiones médicas.
—Desde entonces ibas a verme cada vez que te sucedía lo más mínimo de salud.
—Me gustaba verte y poner excusas para hacerlo, además cada vez que nos veíamos, hablabas un poco mas parecías más seguro de ti.
Hugo un pequeño silencio. Uno en el que Víctor trataba de recordar el otro momento donde tuvieran el mismo clima. Y solo había uno que era el principal en u mente
—Hubiera querido que esa seguridad estuviera en mi cuando te pedí que te casaras conmigo.
—A pesar de la lluvia fue un discurso hermoso, tal vez no era como querías pero yo no cambiaría nada de ese día.
—Me arruino todo lo que tenía planeado, cerraron muchos lugares porque era una tormenta bastante fuerte.
—Y aun así te arrodillaste y me lo pediste.
—Porque sentía que no podía pasar ni un solo segundo sin dexirtelo, aun así olvide la mitad de lo que quería decirte en ese momento.
—Fue perfecto, dijiste lo necesario y lo más importante.
—Hubiera sido perfecto si la lluvia no nos sorprendiera de la nada.
—Hiciste lo que pudiste, y seguimos juntos —Ella dio un par de pasos mas cerca de él, rozando su hombro con su brazo— Por eso me gusta cuando llueve, me trae esos recuerdos y otros donde estamos juntos.
—¿Estas diciendo que atraigo la lluvia?
Fern río fuertemente. Posiblemente era cierto considerando que un par de truenos sonaron en la distancia. Pero Victor solo noto la risa de su esposa. Aquella que resonaba en su cabeza mucho más duerto que lso truenso a lo lejos y aceleraba su corazón a pesar de los años juntos.
—No, para nada pero… —Fern miro al otro—, me hiciste olvidarme de las noches que teníamiedo a las tormentas, de las veces que me quedaba varada en medio de la calle sin paraguas… me has dado buenos recuerdos de este clima.
—No se si yo pueda pensar lo mismo.
—No se trata que lo hagas ahora, o tal vez solo necesitamos crear más recuerdos en la lluvia— Fern apretó su mano asegurandole que no se movería de su lado—. Podemos empezar de a poco, con este momento. Intentarlo.
Victor la miro.
Con todo la intención de leer el rostro de la joven. Pero este solo decía una cosa.
Estare ahí para ti. Todo el tiempo que necesites.
Como siempre lo ha hecho. Siempre esta Fern a su lado. Apoyándolo e impulsandolo a ser una buena persona. Pero Victor mejoraba porque sabia que Fern se merecía a alguien con la misma paciencia y amabilidad con la que lo trata cada día.
—Solo espero regresar pronto a la casa, prepararte algo caliente y prender la chimenea.
—No suena nada mal pero…— Fern se asomo viendo que las nubes estaban más oscuras y la tormenta parecía aproximarse—, no creo que vaya a bajar la intensidad ¿Crees que debamos esperar mucho?
Fern miro como los charcos en la acera se volvían más notorios. Iba a volver a ver a Victor pero se detuvo cuando sintió algo sobre su espalda cubriendo su cabeza también. A los lados cayó la bata que solía usar Victor.
—Podemos caminar a la casa, mojarnos un poco tal vez no sea mala idea.
—Con tu bata yo no me mojare, ¿Que hay de ti?
—Estare bien, cuando lleguemos tomare un baño.
-No puedo aceptar eso, aunque tal vez podemos usar tu bata para cubrirnos ambos.
Victor dudo por unos segundos viendo como la bata apenas cubria a la joven. Después como la lluvia ofrecía tomar más fuerza con cada segundo.
—No creo que quepamos ambos.
—Podemos acercarnos lo más posible.
Fern hablo con naturalidad. Como si sus palabras fueran obvias. Como si esa fuera solución definitiva.
Pero Victor no sentía que merecía el permanecer seco.
No cuando eso implicaba que Fern podría mojarse un poco.
Pero, aprovechando que Victor estaba en medio de sus pensamientos… Fern se acerco lo más posible a el. Puso la bata sobre ellos, lo mejor que pudo por la diferencia de estatura. Víctor tomo su lado y simplemente viendo el tamaño de esta sabia que no los iba a cubrir por completo.
—Si nos mojamos un poco no hay problema, la chimenea en la casa nos calentara rápido.
—Esto no es lo es más practico ¿Sabes eso cierto?
—Si, pero mínimo lo intentamos —Fern, con su mano libre, jalo ligeramente a su esposo a la lluvia. La bata no los cubría por completo pero mínimo podrían llegar a la casa sin estar completamente empapados— Y si fallamos, lo hicimos juntos así que no tendrás que sufrir solo.
Víctor iba a decir algo. Pero mejor solo acomodo la bata para que la cubriera ligeramente más a ella. Ambos comenzaron a caminar con prisa en su paso hasta llegar a la casa.
A pesar de que la lluvia caía con fuerza mojando el pavimento y creando charcos considerablemente grandes, la pareja camino con cuidado. Víctor iba detrás de Fern, tenía toda su atención, cuidando de que no se resbalara, que no se separara de él.
Las luces a su alrededor les daba una sensación romántica al momento. Debía admitir Víctor que la vista era bonita. Aunque su mente rápidamente volvía al hecho de que Fern, de nuevo, estaba a punto de resbalarse.
—Mal día pata usar estas botas con tacones ¿eh?
Solo mencionaba de vez en cuando su esposa. Pero no era opción quitárselos. No cuando ya uno de sus brazos estaba húmedo y por mas que Víctor moviera la bata este seguía mojandose.
—Fern, podemos ir mas lento…
—Estaremos bien, ademas no creo que quieras que me moje más y termine enferma ¿o si?
—Claro que no, pero tampoco quiero que termines en el suelo.
—De cualquier forma quien se encarga de cuidarme en esos momentos eres tu, así que yo lo disfrutaría.
—Fern.
—Voy con cuidado, tranquilo.
Y mientras decía eso su pie se doblo. Pero se reincorporó rápido. Lo que no se tranquilizo fue el corazón de Víctor.
—Después de eso, lo dudo.
—Estoy haciendo lo que puedo ¿Si?
El resto del camino fue en silencio. Salvo por el sonido del agua debajo de sus pies. Sus pasos iban lentos pero eran seguros. Y cuando finalmente divisaron su hogar ambos apresuraron el paso inconscientemente.
Cuando llegaron Victor se dirigió al baño por dos toallas mientras que Fern era acompañada por Sissy para prender la chimenea. El sonido de la madera crujiente con las primeras llamas era un contraste contra la tormenta fuera de las paredes de su hogar.
Victor puso la toalla sobre la cabeza de Fern. Esta sonrió suavemente mientras que sentía las manos de su esposo secando suavemente su cabello.
—Gracias.
—Eso debo decírtelo a ti —Victor continuo
—. Definitivamente no olvidare hoy, llevaremos paraguas hasta cuando este soleado.
—No ss mala idea, considerando que tendremos muchas más salidas juntos.
—También —Las manos de Victor se detuvieron por un momento, Fern lo iba a mirar para preguntarle que le sucedía pero este solo continuo —. Gracias por no dejarme solo.
—Nunca podría alejarme de ti, no creo que vaya a encontrar a alguien que me quiera tanto como tu.
—¿Con lo linda que eres? Aun me sorprende que te hayas casado conmigo.
—Si eso piensas, entonces se mas agradecido y disfruta estos momentos, son simples pero a tu lado todo es mejor por más malo que sea.
Victor no supo que responder.
Sabia que lo que dijera no le haría justicia a loyque sentía. A esa calma de ver a la joven sonreír estando a su lado como si fuera un sueño hecho realidad. Un deseo cumplido.
Las palabras se quedaron en su garganta haciendo un nudo y evitando que dijera cualquier cosa. Que en todo caso era bueno, no podía arruinar el momento.
Afuera la tormenta aún seguía con fuerza. Aún traía con cada gota recuerdos a la cabeza de Victor.
Pero dejo de lado la toalla. Miro a su esposa suavemente por menos de un segundo para luego levantarse y dirigirse a la cocina adyacente a la sala.
—Entonces, me ire acostumbrando a una vida más sencilla contigo.
—Si continua lloviendo así cuando salgamos no será muy sencilla además tus amigos no son de hacer las cosas simples cuando se juntan —Fern lo miro como preparaba el café en la estufa—. Se trata de acostumbrarse a que habrá días buenos y días malos, pero estamos juntos, ya no estas solo.
Fern se levanto de su lugar y camino hacia Victor. Llevaba la toalla en su mano y sorprendio a su esposo cuando puso la toalla sobre su cabeza y comenzaba a secar el cabello del otro.
—Así que vas a acostumbrarte a que estoy yo para cuidar de ti, tanto como tu me cuidas a mi y a los demás.
Victor no respondió de inmediato. En realidad no lo hizo con palabras. En su lugar dejó la cuchara de lado y se giro para encontrarse con los ojos grises de su esposa. Aquellos que combinaban con el cielo nublado afuera. El cual ahora parecía bello si pensaba que era el mismo tono que los ojos que lo veían hacia arriba con tanto amor.
Tomo su menton y planto una suave beso en su mejilla que hizo que la joven riera.
Corto pero fue suficiente para que ambos supieran que en efecto, siempre se cuidaran entre ellos.
