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San es un hombre sencillo, o eso es lo que él quiere creer. Le gusta tener una estructura básica en su vida para el día a día y que todo resulte más fácil, se levanta temprano, se prepara un desayuno rápido y sale a correr durante una hora, cuando vuelve su novio ya se ha despertado y ha comenzado a preparar algo más elavorado, es recibido con un beso y nada más porque: "Sanie, te amo, pero no pienso dejarte sentar en mi mesa hasta que estés limpio y oliendo a perfume caro".
Lo cual es un poco irónico porque San es el dueño de todo el piso y técnicamente de todas las cosas pero si Wooyoung quien prepara las mejores comidas que su paladar haya probado le dice que se bañe antes de sentarse a comer, él lo va a complacer.
Ya llevan una relación de tres años y siete meses, y San está orgulloso de haber encontrado una persona que atravesara sin esfuerzos sus muros de hielo y acunara tiernamente su alma deseosa de cariño y amor. La personalidad brillante del menor iluminaba sus días cargados de reuniones, empleados que cometen errores, enemigos que intentan sabotear sus negocios, relaciones falsas con personas que solo quieren escalar a la cima a través de él y su esfuerzo.
Al comienzo San dejó en claro un par de reglas:
1) Wooyoung no tenía permitido interrumpir sus reuniones de negocio al menos que fuera algo de vida o muerte.
2) Wooyoung debía ir a sus reuniones/galas siempre vestido con lo mejor que San le comprara. (que era mucho siempre, porque al menor le encantaba gastar el dinero de su novio).
3) Wooyoung debía mantener su imagen alta en la sociedad y evitar ser carroña de los demás.
4) San debía aprobar todas las salidas del menor.
5) Wooyoung debía avisarle al mayor cuando se encontrara fuera de casa para que estuviera acompañado por seguridad.
A lo largo de los años San descubrió que la codicia de sus enemigos podrían llevarlos a cometer cualquier tipo de acto deshonrado por avaricia, San no permitiría que el menor saliera lastimado por culpa de ello, Wooyoung se había reído al escuchar las reglas y las había aceptado con un movimiento divertido de cabeza, nunca habían tenido problema con ello... Hasta ahora.
Luego de que San desayunara por segunda vez ahora acompañado por Wooyoung, se preparó para ir a trabajar, hoy tenía en la programación tres reuniones, en las cuales esperaba en al menos dos cerrar contrato de una buena vez y finalizar ese lleva y trae, se colocó la chaqueta de su traje y caminó hacia la puerta donde el menor ya lo esperaba para despedirse.
"Que tengas un buen día Sanie, te amo" San se inclinó a reclamar esos carnosos labios en un beso donde esperaba que se transmitiera toda su devoción y amor, dejó un último besito sobre la mejilla del menor, apartó el largo cabello negro de Wooyung, dejándolo acomodado detrás de su oreja y finalmente se fue a trabajar.
Iba a ser un gran día.
Wooyoung suspiró luego de que San se fuera, ya sintiendo el aburrimiento recorrer su ser, tomó su celular y caminó hasta el gran sofá dejándose caer en este, prendió la televisión y dejó un programa de variedades de fondo, comenzó a navegar por instagram aburrido, dándole me gusta a las publicaciones de sus amigos. Se sentía un poco nostálgico ya sin verlos tan seguido, sin juntarse, sin hablar tanto de la vida como antes. Muchos de sus amigos habían continuado con una carrera, otros habían formado familia, otros viajaban por el mundo, Yeojun se acababa de comprometer y enseñaba todo por sus historias. Wooyoung los extrañaba.
Sí, tenía "amigos" en conjunto con su novio, Mingi y su novio, Seonghwa, Jongho, Yeosang... Pero no eran lo mismo, eran personas que se habían criado en el seno de la riqueza, la aristocracia, no tenían ni idea de lo que era ser un universitario sin responsabilidades más allá de los estudios, ponerse la ropa más reveladora y salir a emborracharse hasta terminar boca abajo sin poder levantarse. Wooyoung tampoco creía que ellos aceptaran del todo su relación con San, jamás le dedicaron más allá de unas cuantas palabras cordiales y siempre que el mayor estuviera presente con ellos. Wooyoung se sentía un poco solo a decir verdad, así que no dudó en mandarle un mensaje directo a Yeojun sobre salir a festejar su compromiso y ponerse al día, su amigo no tardó en responder afirmativamente, acordando verse al atardecer para salir a tomar algo.
Wooyoung se levantó de un tirón, apagó la televisión y fue a darse un largo baño para prepararse, estaba contento de poder ver a un amigo tan preciado para él.
San estaba volviendo a casa temprano, lo cual era un milagro, su última reunión se había cancelado porque la esposa del gerente había entrado en labor de parto, San no podía culparlo por abandonar todo y salir corriendo, los inversionistas pidieron reprogramar la reunión y dejó a su asistente a cargo para ello. Si de todas formas aquello se había cancelado él podía llegar temprano a casa y acomodarse a descansar con el menor. Aparcó en el estacionamiento del edificio y colocó el acceso especial del penthouse, no le tomó más que algunos minutos llegar hasta su destino con el ascensor, cuando se adentró a su hogar se aflojó la corbata y caminó en busca de Wooyoung, generalmente cuando llegaba a casa el menor ya estaba preparando la cena, pero al ser temprano ese lugar se encontraba con las luces apagadas y con todos los utencillos ordenados en su lugar.
Fue directamente a la habitación compartida porque podía observar la luz prendida en esta iluminar parte del pasillo, cuando se adentró quedó petrificado en el umbral de la puerta. El menor se encontraba de espaldas a él, maquillándose tranquilamente mientras tarareaba una canción, llevaba su largo pelo suelto cayendo en pequeñas ondas, una camiseta negra de seda que se adaptaba a su ágil figura y unos pantalones de cuero que no dejaban nada a la imaginación.
San vio rojo.
Cerró la puerta a su espalda silenciosamente y luego se quitó la chaqueta dejándola en la cama sin pertubar el ambiente en la habitación, luego se arremangó la camisa hasta los codos y finalmente se acercó a Wooyoung encerrándolo mientras colocaba cada brazo a un costado de su cuerpo sobre la mesa.
"¿qué estás haciendo?" dijo con la voz ronca, pudo sentir como Wooyoung se sobresaltaba y luego sonreía en grande inclinando la cabeza para poder mirarlo desde abajo.
"Sanie, llegaste temprano cariño." Wooyoung levantó una de sus delgadas manos para intentar acunar la mejilla de San.
"Te pregunté qué estabas haciendo." La voz de San se escuchó más oscura, más ronca y dura.
"Yo... yo me estoy preparando para reencontrarme con un amigo..." La voz de Wooyoung se volvió más frágil a medida que hablaba, al terminar la oración casi parecía pregunta en vez de afirmación. " hace mucho no lo veía y quería felicitarlo por su compromiso". Terminó aclarando un poco más ante el silencio del mayor.
San esperó unos cuantos segundos antes de responder.
"¿Con el permiso de quién? ¿Vas a salir vestido como una puta? ¿Para qué, para llamar la atención de todos y que intenten follarte?"
Wooyoung abrió la boca en grande ante las palabras de su pareja, no quería creer lo que estaba escuchando, su normalmente dulce San no le hubiera dicho tan crueles palabras, ¿verdad?
"Qué mierda San, no soy ninguna puta y tampoco deberías hablarme así, maldito idiota" Wooyoung intentó levantarse de la silla pero San no le dejó pensar demasiado, tomó con una mano firme el brazo del menor y lo levantó de un tirón guiándolo a la cama donde lo empujó para que cayera boca abajo.
"Te dije al principio que debías avisarme siempre que salieras, y yo no te autoricé a ir a ningún lado... y menos vestida como la puta del lugar para que todos llenen tu codicioso agujero de semen, ¿o era eso lo que esperabas? ¿llenar tu agujero de semen hasta que te goteara con cada paso que dieras? no tenías que ir tan lejos para eso, cariño, podrías habermelo pedido amablemente". San cruzó los brazos del menor en la espalda de este y los ató con su corbata olvidada, luego se dedicó a admirar la imagen unos cuantos segundos antes de bajar sus manos a los apretados pantalones del menor y bajarlos de un tirón, dejando a la vista las bragas moradas de Wooyoung. "Incluso usaste mi color favorito, bebé, ¿estás seguro de que no eres una zorra? esta noche mereces ser tratado como tal".
San no esperó una respuesta del más pequeño, llevó sus manos a la ropa interior del menor y con sus dedos las rasgó del centro dejando a la vista su vulva que se iba humedeciendo cada vez más con los tratos proporcionados.
"Aunque tu boca no sea sincera cariño, tu cuerpo me dice lo suficiente para saber que te encanta ser una puta". Wooyoung se removió incómodo al sentir el aire frío pegar en una parte tan sensible de su cuerpo, pataleó intentando alejar al mayor pero se encontraba en una posición incómoda y no lograba hacer mucho la verdad.
San tomó una de las piernas del menor y lo obligó a separarlas un poco más, dejando su entrada expuesta, su vulva mojándose cada vez más, acercó su mano libre y la ahuecó, dejando que se humedeciera con los líquidos que su zorra soltaba, movió un poco la palma para ejercer un poco de presión sobre el orificio y sintió que se humedecía más, finalmente apartó la mano, se preparó y le ofreció una certera palmada, estaba seguro que su dedo medio había dado con precisión contra su clítoris cuando escuchó el agudo gemido de Wooyoung.
"¿Qué carajos, San'".
"Callate, no hagas que esto se ponga peor, cariño." Murmuró entre dientes el mayor volviendo a dar otra cachetada contra su zona sensible, y luego otra, otra y otra más para dejar en claro su punto. Lo Hizo hasta que sintió que la humedad goteaba hasta el colchón, hasta que Wooyoung soltaba gemidos con el más minimo roce de una ráfaga de aire, hasta dejar su coño a un rojo vivo demasiado lindo a la visto como para ignorarlo.
"Que bien cariño, ahora vamos a preparar mi polla para enterrarla en tu agujerito codicioso." La voz de San sonaba una octava más grave, tomó el cuerpo de Wooyoung y como si no pesara nada, que para él no lo era, lo dio vuelta dejándolo boca arriba, con sus brazos aplastado debajo de este, lo acercó al borde de la cama hasta que su cabeza quedó colgando, admiró su torso apenas cubierto por la camisa de seda y decidió que luego se encargaría de eso.
Tomó el rostro del menor con una mano dura, haciendo que sus labios formaran un puchero al apretar sus mejillas para posicionar su cabeza a su gusto, con la otra mano se desabrochó el cinturón, bajó el cierre y liberó su dura erección, la tomó por la base y siseó ante la necesidad que ya lo recorría de destrozar a Wooyoung. La mano que tenía en el rostro del menor la bajó hasta su cuello, apretándolo con firmeza, restringiendo la entrada de aire a su gusto, viendo como los ojos del menor se abrían en grande y soltaba un pequeño gemido de desesperación.
"Vas a atragantarte con mi polla hasta dejarla bien lubricada para tu preciosa vagina, amor." Llevó la punta del glande a los labios carnosos de Wooyoung y con una lenta embestida se adentró hasta quedar acomodado en su garganta, sintiendo como su pene se abría paso a través de esta con la mano en su cuello, echó la cabeza hacia atrás por unos segundos disfrutando de la calidez, considerando si era mejor correrse en esta o en lo profundo de su útero, incluso podría intentar preñarlo de una vez por todas para atarlo de por vida a su lado.
Sintió que la garganta del menor se convulsionaba a su alrededor así que salió lentamente permitiendo que tosiera un poco antes de comenzar a dar embestidas en esta, dejando que la saliva se acumulara en la cavidad y alrededor de su pene para usarla como lubricante. Al cabo de un rato retiró por completo su virilidad y miró el rostro bañado en lágrimas y saliva que se había escurrido de los labios de Wooyoung, aquella imagen solo sirvió para excitarlo aún más. Pasó su mano por el rostro del menor juntando toda la humedad y luego la llevo a su erección masturbándola un poco más.
Se separó de Wooyoung y se terminó de desvestir, dejando a la vista sus marcados músculos luego de largas horas de entrenamiento, su afilada mandíbula y sus marcados pómulos. Volvió donde estaba Wooyoung y tomó la camisa entre sus manos, decidiendo que desatar los brazos del menor para quitársela era perder demasiado tiempo la rasgó al medio dejando sus pezones erectos al descubierto, llevó sus dedos a estos y los pellizcó con fuerza ahsta dejarlos irritados y extra sensibles, luego levantó a Wooyoung hasta dejarlo arrodillado al borde de la cama y se colocó detrás pegando su firme pecho a la cincelada espalda del menor.
"Ahora sí, Wooyoungie, llora, grita y proclama mi nombre, mi amor, que tu tonto cerebro solo piense en mí y no pueda decir nada más." Sin dejarlo siquiera acentar esas palabras en su mente San embistió hasta dejar pegadas sus caderas a las nalgas del menor, quien soltó un grito con el nombre de su pareja, un grito roto, con la voz rasposa y nuevas lágrimas deslizándose por sus mejillas. No esperó mucho más, comenzó a embestirlo sin piedad, sin descanso, como si fuera una máquina de follar que se había prendido sin intensión de apagarse, su única misión era destruir y marcar a Wooyoung para que fuera solo suyo y no pudiera pensar en nada más que San, el pene de San, en llevar a sus hijos.
Wooyoung gemía a gritos, el nombre de San saliendo por partes, rompiéndose a media sílaba o simplemente en sonidos irreconocibles, las lágrimas, la saliva, los jadeos apresurados, las embestidas brutales que no le dejaban respirar correctamente, todo era demasiado y a su vez era insuficiente. Él vino, sin permiso y sin poder anunciarlo porque ya era una masa entre las manos de San, listo para ser moldeado en cada forma que su novio quisiera y como quisiera, no era nada más que un juguete perfecto en ese momento. Sintió como las sábanas se empapaban debajo suyo y como parte de la pelvis de San también lo hacía, haciendo que cada embestida se volviera más sonora en el silencio de la habitación, cayó sin fuerza al pecho del mayor sintiendo como sus ojos se ponían en blanco ante el desgarrador placer de la sobreestimulación.
"joder, pequeña zorra codiciosa, empapaste las sábanas por completo y ni siquiera eres capaz de formurlar una sola palabra, agh, pero sin embargo sigues recibiendo mi verga igual de bien." San gimió a media frase de lo apretado que se iba poniendo el menor con cada embestida, San quería sobreestimularlo, llevarlo al límite y que se corriera al menos dos veces más. No se detuvo, empujó a Wooyoung hasta que su rostro quedó enterrado en la cama deshecha y siguió embistiendo, sintiendo como su orgasmo se acumulaba en lo profundo y bajo de su vientre.
"No eres más que un agujero perfecto para recibir mi carga, cariño, deberíaas recibirla todos los días a partir de ahora para no olvidar a quien perteneces." Tomo el cabello largo y empapado de sudor del menor y alzó su cabeza para mirarlo a los ojos, sus oscuras iris totalmente desenfocadas de placer, los gemidos agudos y el temblor de sus labios golpeó a San como un tren de carga y con una profunda y sonora embestida se enterró hasta la empuñadera llenando con su carga al menor.
"SAN." escuchó el grito salir de los labios agrietados y resecos de tantos jadeos, luego sintió como la entrada del menor se apretaba imposiblemente y de nueva cuenta una humedad lo envolvía por completo, arruinando para siempre las sábanas. Aunque no era algo que a San le importara realmente.
Se quedó algunos segundos completamente enterrado y disfrutando de la sensación y el momento antes de finalmente salirse, observando como su semen se escurría por el agujero maltratado. Desató los brazos del menor que cayeron sin fuerza a su costado y lo volteó para que quedara boca arriba, la respiración agitada, su pecho subiendo y bajando rápidamente, los ojos cerrados y los pequeños soniditos que el menor soltaba solo hacían que la escena fuera cada vez mejor, casi se ponía duro de nuevo.
Pero él dijo que iba a conseguir al menos tres orgasmos del menor, así que no se iba a detener ahora, se inclinó y envolvió sus labios en uno de los sensibles pezones de Wooyoung y succionó con fuerza, sintiendo como enseguida el cuerpo del menor se tensionaba, observó cómo abrió los ojos horrorizado y llevaba su manos al cabello corto del mayor para intentar apartarlo.
"San... San por favor, no puedo más. Pro-prometo portarme bien, no volver a intentar salir sin tu permiso." La voz de Wooyoung salió destrozada, en un sollozo nuevo con lágrimas acumulándose en sus ojos. San no iba a parar hasta que comprendiera que cada parte de su cuerpo, cada cabello, cada lunar, cada todo le pertenecía a él.
Tarareó con el sensible botón entre sus dientes y llevó dos dedos a la entrada del menor, recolectando el semen que se había escurrido para empujarlo de nuevo a su interior, curvó sus dedos de forma que sabía que tocara su punto sensible en todo momento y comenzó a ejercer lentas y pequeñas embestidas, asegurándose de tocar su sensible nervio en todo momento. Wooyoung dejó caer la cabeza contra la cama con un prolongado gemido, sus piernas intentaron cerrarse alrededor de San pero no tenían la fuerza suficiente para hacerlo... Y San disfrutadaba cada maldito instante de ese momento. Dejó el sensible capullo para proporcionarle al otro el mismo trato, dejándolos igual de maltratados y sensible, soltando soplos de aire caliente sobre estos para ver cómo se endurecían luego con el aire fresco de la habitación.
Wooyoung casi no tenía voz, y sus gemidos y jadeos se volvían cada vez más rotos a medida que San aumentaba la velocidad de su mano, cuando adentró un tercer dedo a la cavidad Wooyoung soltó el gemido más roto de la noche y finalmente vino una tercera vez, mientras sus piernas temblaban tanto que casi parecía tener una convulsión. Esta vez el líquido fue más escaso y San permitió que se apartara de la sensibilidad de la sobreestimulación para dejarlo descansar.
Se alzó sobre la cama y observó el panorama, satisfecho en como había terminado la noche.
"No olvides Wooyoung, eres completamente mío cariño."
"Eres un monstruo San."
"Yo también te amo, cariño."
San sonrió de lado y se inclinó a besar los labios del menor cuando este estiró los brazos en su dirección exigiendo ser mimado y adorado.
