Actions

Work Header

Cinco Años y Toda una Vida

Summary:

Cinco años después de que todo comenzara, Tutor ya no quiere esperar más. Una caja llena de recuerdos, la canción "A Thousand Years", y un anillo especial que representa dos almas que se volvieron una. Porque Yim no solo es su presente... también quiere que sea su futuro esposo.

Notes:

Holaaaa

Hice este pequeño One Shot para conmemorar los cinco años de Aniversario de TutorYim. Espero que les guste mucho, tanto como a mí escribirlo. Nos leemos abajo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

 

Cinco años y toda una vida

 

La ciudad de Bangkok aún vibraba con la energía del evento de esa tarde. Tutor estaba cansado, bastante. Preparar todo para el evento por su aniversario había consumido bastante de su energía. No ayudaba que se encontrara tan nerviosa por lo que planeaba hacer esa noche para su compañero. Yim lucía tan tranquilo como siempre, aunque el agotamiento empañara un poco sus ojos, esa luz que irradiaba estaba tan presente como la primera vez que lo vio. 

 

Las luces LED de los ventiladores seguían parpadeando en la distancia cuando Tutor abrió por fin la puerta del departamento. Eran casi las once y media de la noche. Cinco años exactos desde que todo había comenzado. Cinco años desde que aquel chico de sonrisa tímida y ojos brillantes había entrado en su vida para quedarse. Cinco años desde que ambos decidieron que, aunque no había sido un comienzo perfecto ni de ensueño, habían luchado día a día para seguir construyendo lo que ahora tenían. Habían pasado por muchas cosas, buenas y no tan buenas, pero siempre habían sabido que estarían para el otro para superar lo que se les pusiera en el camino. 

 

Tutor entró primero, trastabillando un poco con la alfombra porque ya podía sentir el peso de la pequeña caja de terciopelo en el bolsillo interior de su chaqueta. Había cargado con ella todo el día: durante las fotos, los saludos, los discursos y los abrazos de los fans. Ahora, por fin, estaban solos. Y sabía que debía encontrar el momento perfecto para hacer lo que debía hacer. 

 

Yim cerró la puerta detrás de él con un suspiro largo y feliz. Todavía llevaba puesta la pulsera conmemorativa de su quinto aniversario y la camiseta negra del evento, ligeramente arrugada por tantos abrazos. Se quitó los zapatos y se dejó caer en el sofá grande, estirando las piernas con un gemido suave. Una sonrisa de alivio iluminada su rostro tranquilo. Tutor sintió una pequeña opresión en el pecho, porque su Yim seguía siendo tan adorable como hace cinco años.

 

—Estoy absolutamente muerto… pero nunca había sido tan feliz —murmuró, cerrando los ojos un momento—. ¿Viste cuánta gente vino hoy, Tor? Cantaban nuestras canciones, traían lightsticks, pancartas… Cinco años. No puedo creer que ya sean cinco años. Parece que fue ayer que nos dijeron: Tutor, Yim, ustedes serán pareja. 

 

Tutor no respondió, sabía que Yim no esperaba que le respondiera, solo que lo escuchara. Así que simplemente lo observará desde la entrada de la cocina mientras sirve dos vasos de agua fría. Su novio se veía hermoso incluso agotado. El cabello un poco revuelto, las mejillas aún sonrosadas por la emoción del día. El corazón de Tutor latía con fuerza, casi dolorosamente.

 

Ahora o nunca.

 

Se acercó al sofá y le entregó el vaso. Sus dedos se rozaron y, como siempre, esa electricidad familiar recorrió su piel. Cinco años y la chispa seguía tan viva como el primer día.

 

—Ven aquí un rato —dijo Tutor con voz suave, extendiendo la mano—. Quiero mostrarte algo antes de que te duermas.

 

Yim abrió un ojo, curioso, pero molesto y tomó su mano sin dudar. Siempre confiaba en él ciegamente.

 

Tutor lo guio hasta la sala, bajó las luces hasta dejar solo una lámpara tenue y subió el altavoz. Las primeras notas de piano de “A Thousand Years” llenaron el espacio con suavidad. Yim reconoció la canción de inmediato y su sonrisa se volvió más tierna.

 

—Christina Perri? Estás realmente sentimental esta noche, cariño.

 

El tutor no respondió con palabras. Se arrodilló frente a él, le quitó los calcetines con cuidado y comenzó a masajear sus pies cansados. Sus pulgares presionaban los puntos exactos que sabía que le dolían después de estar tantas horas de pie. Yim soltó un gemido bajo de placer combinado con alivio, y se hundió más en el sofá, observándolo con algo en los ojos que no supo identificar del todo.

 

Tutor respiró hondo una vez más. 

 

Ahora o nunca, se dijo a sí mismo por segunda vez.

 

∞ ♥ ƬƲƬƠƦƳƖM ♥ ∞

 

Yim estaba agotado, pero indudablemente feliz. 

 

En esos últimos días, habían sucedido demasiadas cosas: El DMD LAND 3 había sido agotador, los ensayos hasta altas horas de la noche habían requerido de todo su esfuerzo, Cherm Chey estaba a la vuelta de la esquina, y sin embargo, todo había valido la pena. El evento del día de hoy solo había sido un punto más en su ser ya agotado, pero lo amaba. Amaba recibir el cariño de todos, y sobre todo, amaba recibirlo junto a Tor, su novio normalmente hablador. Al menos cuando estaban solos. 

 

Por eso se dio cuenta casi de inmediato que algo pasaba con Tutor. Estaba más callado de lo habitual, más atento, casi… nervioso. Yim conoció cada una de sus expresiones después de cinco años juntos. Conocía la forma en que fruncía ligeramente el ceño cuando estaba pensando en algo importante, y la manera en que sus hombros se tensaban cuando guardaba un secreto.

 

—¿Estás bien? —preguntó en voz baja, acariciando el cabello de Tutor con ternura.

 

Tutor levantó la mirada. Sus ojos oscuros brillaban con una emoción profunda, llenos de algo grande que aún no podía describir con palabras precisas.

 

—Estoy perfecto —susurró—. Solo… recordando todo lo que hemos vivido.

 

Se levantó con gracia y fue hasta el armario alto. Sacó una caja de madera oscura que Yim nunca había visto antes. Era sencilla pero hermosa, con una pequeña cerradura dorada. Tutor se sentó a su lado en el sofá y abrió la tapa con reverencia.

 

Dentro había una vida entera de recuerdos.

 

Yim contuvo el aliento mientras Tutor sacaba cada objeto con cuidado: Una entrada de cine de su primera salida “no oficial”. Una polaroid borrosa donde se veían besándose por primera vez fuera del set, con las caras rojas y risas nerviosas. Las notitas que Yim le dejaba en el espejo del camerino —“Vuelve a casa sano y salvo, ya te extraño”—. El boleto del primer vuelo internacional que tomaron juntos. Pequeñas cartas, tickets, una pulsera rota que Yim le regaló en su segundo aniversario. Y al fondo, una carta cerrada con fecha de hace casi cuatro años.

 

—Empecé a guardar todo en esta caja desde el primer año —confesó Tutor, la voz ronca por la emoción—. Cada vez que sentía que mi amor por ti crecía, guardaba algo. Quería tener pruebas tangibles de que esto era real.

 

Yim parpadeó rápido, sintiendo como sus ojos se le llenaban de lágrimas. Intentó contener su emoción y evitar que las lágrimas cayeran, pero supo que era en vano cuando sintió que sus mejillas se humedecían. Tomó la carta cerrada y la apretó contra su pecho.

 

Tutor respiró hondo y sacó la cajita más pequeña. Forrada en terciopelo negro. Abrió la tapa con dedos que temblaban visiblemente, y Yim tuvo que contener el grito de emoción que amenazó con escapar de su garganta.

 

El anillo brilló bajo la luz tenue. Oro blanco, elegante, con una banda delgada. En el interior tenía grabado “Through You” y la fecha de hoy. La piedra central era un diamante pequeño que se podía separar en dos alianzas más finas.

 

—Son dos anillos en uno —explicó Tutor con la voz temblando—. Así siempre llevaremos una parte del otro, sin importar dónde estemos.

 

Tomó la mano izquierda de Yim con infinita delicadeza, casi con reverencia.

 

—Yim… tú eres mi paz en medio del caos. Eres mi aventura. Eres la persona que me hace reír cuando todo es difícil, la que me abraza cuando tengo miedo, la que me inspira a ser mejor. Me has visto en mis días más oscuros y sigues eligiéndome cada mañana. Cinco años después de que nuestra historia empezara en ese set… quiero preguntarte algo importante.

 

Su voz se quebró. Yim escucho a Tor respirar profundamente, probablemente para mantener su voz estable.

 

—¿Quieres casarte conmigo? ¿Quieres seguir escribiendo esta historia juntos… pero ahora como esposos?

 

Yim se quedó sin aliento. Las lagrimas rodaron abundantes por sus mejillas, antes de que pudiera detenerlas. Se lanzó hacía adelante y abrazó a Tutor con tanta fuerza que casi lo tira hacia atrás, escondiendo la cara en su cuello. 

 

¿Porque qué haces cuando el amor de tu vida te pide que seas su para siempre?

 

∞ ♥ ƬƲƬƠƦƳƖM ♥ ∞

 

El “sí” de Yim salió entre lágrimas y risas, enredado entre sus brazos porque era el lugar al que siempre había pertenecido. Tutor lo abrazó aún más fuerte, enterrando la cara en su cuello, inhalando su olor suave.

 

—Sí —repetía Yim una y otra vez—. Cien veces sí. Mil veces sí. 

 

Se separaron solo lo suficiente para ponerse los anillos. Tutor deslizó el principal en el dedo de Yim. Encajaba perfecto. Yim colocó la parte más delgada en el dedo de Tutor. Ver ambas piezas brillando juntas fue un momento que Tutor guardaría para siempre.

 

Se miraron un segundo y luego el beso que siguió empezó dulce, lento, lleno de años de amor compartido. Pero pronto, se volvió más profundo, más urgente. Las manos de Tutor comenzaron a acariciar la espalda de Yim hasta posarse en su cintura, esa cintura que siempre lo había vuelto loco, atrayéndolo más cerca. Tutor levantó a Yim en brazos —algo que siempre hacía reír a su novio— mientras Yim enredaba sus dedos en su cabello, tirando suavemente; llevándolo en brazos hasta la habitación sin dejar de besarlo.

 

La canción seguía sonando, pero ninguno de los dos escuchaba realmente la letra. Su para siempre estaba en el otro, y ellos estaban juntos, pronto sería para siempre.

 

Lo depositó en la cama como si fuera de cristal, como si fuera lo más preciado del universo. Se cernió sobre él, mirándolo con tanto amor que Yim parecía derretirse debajo de suyo. Sin romper el contacto visual, empezaron a desnudarse mutuamente, sin prisa. Cada prenda que caía al suelo era una barrera menos entre ellos.

 

—Te amo —susurró Tutor contra sus labios—. Tanto que a veces me asusta.

 

—Y yo a ti —respondió Yim, acariciando su mejilla—. Mi futuro esposo.

 

La palabra esposo en ascendido algo entre ellos. La ropa cayó lentamente. Piel contra piel. Susurros, risas suaves entre besos, gemidos ahogados. No había prisa. Tenían toda la noche. Tenían toda la vida.

 

Tutor besó cada centímetro del cuerpo de Yim con devoción, adorándolo. Yim arqueaba la espalda, enredando los dedos en su cabello, llamándolo por su nombre en susurros entrecortados y gemidos suaves. Se movieron juntos con la familiaridad de quien se conoce de memoria, pero con la emoción de saber que ahora era para toda la vida.

 

Cuando terminaron, exhaustos y felices, se quedaron abrazados. Tutor trazó patrones suaves en la espalda desnuda de Yim mientras la canción seguía sonando bajito desde la sala.

 

—Cinco años… —murmuró Yim, admirando cómo brillaba el anillo en su dedo bajo la luz de la luna que entraba por la ventana.

 

—Y apenas estamos empezando —respondió Tutor, besando su frente, luego su nariz, luego sus labios con ternura—. Te amo, futuro esposo.

 

Yim sonrió contra su pecho.

 

—Te amo más, futuro esposo.

 

Fuera, la ciudad seguía su ritmo. Dentro de ese departamento, dos almas que se habían encontrado por casualidad habían decidido convertirse en una sola para siempre.

 

Aleta.

Notes:

Hola de nuevo, y gracias por llegar hasta acá.

Este año significa mucho para mí. Son cinco años ya desde que conocí a Tutor y a Yim. Muchos pensarán que no es mucho tiempo, y tal vez no lo sea, pero para mí significa demasiado. Como escribí en una frase de esta historia, son cinco años en los que un chico de sonrisa tímida, mejillas rosadas y mirada hermosa entró a mi vida y junto a otro chico, algo introvertido, de mirada profunda y sonrisa luminosa, cambiaron mi vida para siempre. Ambos, llegaron a mi vida en un momento en el que todo era muy oscuro, y me salvaron de muchas cosas. Desde este pequeño espacio, y con esta pequeña historia quiero celebrar el quinto aniversario de TutorYim. Mi deseo para ellos es que sigan esforzándose, porque son talentosos, son increíbles juntos, y creo que, día a día, lo siguen demostrando. Pronto obtendrán todo el reconocimiento que merecen.

Los quiero mucho TutorYim, gracias por todos estos años juntos.

Besos a todos, nos leemos pronto.

Rosie ❤️