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Había sido un día normal para los Corazones, luego de tres semanas en el mar, algunos días de ellas bajo el agua, estaban agradecidos de salir a tomar algo de aire fresco y pisar tierra firme.
Quizás comprar alguna baratija. Era un pueblo pequeño así que iban a reabastecerse de suministros en la proxima isla. Law les había dado el permiso de bajar a tierra un día con la amenaza de que si hacian algo no iban a tener alguna parte del cuerpo donde deberia: Una amenaza comun en su capitan pero no por eso menos ejecutada. Penguin tenia el record de 11 días sin lengua.
Los Corazones se habian dividido en grupos para explorar; Law habia insistido en quedarse en el Polar Tang para revisar unas cosas, Cora-san habia querido quedarse con él pero Shachi y Penguin lo habian convencido de bajar.
Lo que no contaban era encontrarse de frente con otra tripulacion pirata en la plaza del lugar. No eran muy relevantes (Shachi apenar recordaba haber visto el rostro de su capitana en el periódico ¿una tal Salamandra? ¿Samantha?) y los Corazones no buscaban pelea.
Eso último no importo de mucho. Con un capitan de trecientos mil millones de berries los Corazones eran una tripulacion relevante; No ayudaba, que aunque no tuvieran recompensas, sus monos de trabajo eran absurdamente llamativos.
Así que Penguin, Shachi y Cora se vieron envueltos en una pelea.
Todo iba bien hasta que la capitana de la tripulacion rival tocó a Cora-san y este desaparecio, solo dejando ropa en el lugar donde estaba.
Shachi y Penguin junto con los demás piratas Corazon, que llegaron debido a la conmoción en la plaza, sintieron frío.
No.
Sintieron a la muerte respirandole en la nuca. O mejor dicho, a su capitan. Si algo le llegaba a suceder a Cora... Cora, la persona mas amada de su capitan.
Penguin había logrado noquear a la mujer después de eso. La tripulacion rival, ahora sin las órdenes de su capitana, se disipó como moscas (Llevandose a su capitana con ellos).
Reino una histeria colectiva de "¡¿Que paso?!", "¡¿QUE HACEMOS?!" Y "¡MATAMOS A CORA–SAN!" después de eso, todos, con distintos grados de pánico corrieron como pollos sin cabeza en la plaza (Penguin sarandeando a Shachi y un Bepo llorando lo que eran los tres Blues), sin percatarse del sonido de tela moviendose hasta que una voz sonó.
—Eh...¿No me mori?—
Toda el, francamente, ridículo espectáculo que formaban los Corazones se detuvo para observar el bulto de ropa. Que de hecho, no era un bulto.
Era Cora-san. Uno más pequeño (y cabe decir, la cosa mas adorable que habian visto) que los miraba con confusion.
—Así que... ¿Eso fue lo que paso?— La voz del capitan resonó en la sala de reuniones, todos asintiendo con entusiasmo.
Quizás el ceño fruncido y la mirada de Law tendría la mitad de su efectividad diaria de no ser por el pequeño niño rubio sentado encima de sus hombros (que estaba enfurruñado, con las mejillas rojas de tanto ser pellizcadas).
Law solto un suspiro y los envío a todos a hacer sus tareas. Shachi y Penguin protestaron, alegando que no podia acaparar al "Pequeño Cora-san", recibiendo como respuesta una sonrisa tensa y el reflejo de Kikoku a punto de ser desenvainada.
La sala de reuniones se vacio bastante rápido después de eso.
—¿Cuantos años tendrias aqui?— murmura Law. Se recuesta en la silla, llevandose una mano a la barbilla, acaba de revisar a Cora-san, asegurandose de que no tenga ninguna herida o anomalía aparte de lo mas obvio.
—Bueno, es dificil saberlo. No he tenido esta edad en mucho tiempo ¿Sabes?— Cora-san levantó una ceja con diversión. Era extraño volver a ser más pequeño pero no totalmente desagradable ¡No se habia chocado con ningun marco!
Law se acercó, posando una mano en el pecho de Corazon, acariciando el lugar donde deberia estar su apuñalada.
—Las cicatrices desaparecieron— Extrañamente, parecia que todo había vuelto a como era Cora-san cuando era un niño físicamente hablando. Mentalmente no, todas las pruebas indicaban que Cora-san seguia siendo el mismo.
Era una fruta similar a lo que bonney había demostrado en Sabaody...
Law sonrio con picardia, una de esas sonrisas que Cora-san habia visto demasiadas veces, tras asegurarse que Cora estaria bien podía tener algunas ideas al respecto con esta situacion.
—¿Law?— Cora se removio en la camilla, intentando atrapar la mirada de Law.
—Podriamos divertirnos con esto— Las manos de Law se posaron a los costados de las piernas de Cora, sobre la camilla, inclinándose y atrapandolo.
—¡Law– Ehh?! Mgh!—
Law atrapó los labios abiertos de Cora-san en un beso y una de sus manos subió para acunar la cabeza de Cora, manteniendolo en su lugar.
Besar a Cora era extraño pero no desagradable. Law se habia acostumbrado a la sensación de una boca más grande sobre la suya pero ¿Esto? ¿Saber que era Cora-san? ¿El hombre que habia amado desde que tenia trece años? No puede imaginar un mundo donde lo encontrara desagradable.
Gimió y profundizó el beso adentrandose en una cavidad mas pequeña. Pudo sentir como las manos de Cora hagarraban el cuello de su camisa con fuerza; No podía decir si trataban de alejarlo o acercarlo.
Tarareo y rompió el beso con un chasquido. Sonrio divertido ante la imagen enfrente de él.
Cora estaba enojada, con el ceño fruncido y los labios hechos un puchero, eso era adorable. Law siempre habia encontrado al hombre guapo y extrañamente lindo, aun cuando era un niño y estaba emfermo; No estaba ciego. Solo comenzo a pensar en eso cuando crecio y se desperto con el nombre de su benefactor en los labios luego de un sueño humedo.
¿Pero ahora? Cora era más pequeño que él en este momento y aunque su tamaño nunca había sido un problema, la idea de poder manipular a Cora era excitante en si misma.
— Law. Que. Fue. Eso.— Cada palabra era acentuada por un corto silencio. Law resoplo y se inclino para mordisquear el cuello del ahora mas pequeño.
— ¿Que importa? No es como si no nos hubieramos besado antes—
—¡NO ASI!—
— ¿Que importa? —
Cora hizo un sonido indescriptible, ahogado y exasperado.
— ¡Lo que quiero decir– Uhg, NO ME MUERDAS!— Cora enredo una de sus manitas en uno de los mechones de pelo que sobresalían del sombrero de Law y tiro.
— ¡Law, mirame cuando te hablo! —
—pfff, bien, bien, ¿Asi esta bien? — levantó una ceja mirando hacia los ojos rojizos de su amante.
Cora, perspicaz como siempre en cualquier cosa que involucrará a Law, ignoro la provocación.
— Law. —
— Cora-san. —
Ambos se quedaron viendo, ninguno sin ceder ante el otro hasta que Law suspiro.
— Simplemente... ¿Quiero tener todo de ti? ¿Eso tiene sentido?— Law sonrio incomodo. Habían probado muchas cosas en el dormitorio, varias absolutamente cuestionables (La inolvidable vez que desarmo a Cora casi por completo y lo follo) pero ninguna al borde de lo ¿inmoral?
¿Siquiera lo era, sí, medicamente hablando, Cora seguía siendo un adulto mentalmente?
Cora lo observo durante unos segundos que pasaron demasiado lentos para Law. El miedo a haber ido demasiado lejos le sube por el esófago.
Cora finalmente suspira, con un ligero rubor en las mejillas, que ya no tiene nada que ver con la piel estirada.
— bien. ¡Pero! — Cora casi le mete el dedo en el ojo con el movimiento brusco al señalarlo — Vas a tener que dormir bien las proximas dos semanas—
— ¡Eso nada tiene que ver! — Law chirrio, ofendido, alejando un poco la cara antes de que si le clave el dedo en el ojo (no seria la primera vez que Cora calcula una mala proporcion).
— ¿Lo vas a prometer si o no? — Cruza los brazos y levanta la barbilla hacia un lado, con los ojos cerrados. Luego de unos segundos habré uno para mirar a Law. Unos ojitos más lindos incluso que los de Bepo.
Law habré y cierra la boca durante unos momentos más, atónito, antes de suspirar y rendirse.
— ¡Bien! Oh, ¡Esto sera muy divertido, cariño! — La sonrisa favorita de Law floreció en el pequeño rostro infantil mientras Cora se lanzaba de la camilla y se sujetaba del cuello de Law.
Law no creia que pudiera contenerse mucho. Cora era adorable.
