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La última Blackgrim

Summary:

El destino no es azar, sino un pergamino escrito mucho antes de que una vida comience. En el mundo mágico, algunas almas están marcadas por una magia que trasciende el tiempo.

Hermione Granger descubre que es mucho más que la estudiante brillante de Hogwarts: su existencia está ligada a la reencarnación de una de las brujas más poderosas y olvidadas de la historia, conectada a secretos antiguos y a linajes perdidos.

A medida que fuerzas ancestrales despiertan y el pasado comienza a filtrarse en el presente, Hermione se ve arrastrada a un conflicto que va más allá del bien y el mal, donde incluso su propia identidad empieza a cuestionarse.

Entre verdades ocultas, vínculos inesperados y una historia que intenta repetirse, deberá decidir si su destino está escrito… o si será ella quien lo reescriba.

Notes:

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Chapter 1: Arabella Blackgrim

Notes:

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Chapter Text

Arabella Blackgrim fue una bruja legendaria, reconocida como la más brillante de su generación. Poseía todas las virtudes que los cuatro fundadores de Hogwarts admiraban y buscaban en los alumnos de sus propias casas: la valentía de Godric Gryffindor, la ambición y astucia de Salazar Slytherin, la sabiduría de Rowena Ravenclaw y la lealtad de Helga Hufflepuff. Se decía que su linaje descendía directamente de Morgana le Fay y que la sangre de antiguos magos, tan ancestrales como el propio Merlin, corría por sus venas.

Arabella era también conocida por poseer una belleza excepcional, casi sobrenatural, que muchos describían como imposible de ignorar. Su rasgo más distintivo eran sus ojos morados, profundos y brillantes, una característica única y hereditaria de la antigua familia Blackgrim. Las leyendas afirmaban que aquellos ojos eran una marca del antiguo poder de su linaje y que ningún miembro de la familia había nacido sin ellos durante siglos. Su presencia imponía respeto incluso entre los magos más poderosos, y muchos aseguraban sentir una extraña fascinación al mirarla directamente.

La Casa Blackgrim era una de las familias mágicas más antiguas y reservadas de la época. Arabella creció rodeada de sus padres y hermanos dentro de un linaje obsesionado con preservar la pureza de su sangre y los secretos de su magia ancestral. A pesar de ello, Arabella siempre fue diferente al resto de su familia: amable, curiosa y deseosa de conocer el mundo más allá de las antiguas tradiciones familiares.

Su inteligencia, carisma y poder eran tan extraordinarios que logró ganarse la lealtad y admiración de los cuatro fundadores. Como símbolo de respeto y devoción, cada uno le entregó un objeto perteneciente a su colección personal, reliquias mágicas de un valor incalculable. Aquellos obsequios no solo representaban gratitud, sino también una especie de juramento de fidelidad, como si Arabella estuviera destinada a convertirse en una reina del mundo mágico. Sin embargo, con el tiempo, los fundadores comenzaron a notar algo inquietante: quienes permanecían demasiado cerca de Arabella terminaban profundamente fascinados por ella, hasta el punto de la obsesión.

Rowena Ravenclaw fue la primera en descubrir la verdad. Investigando antiguos textos prohibidos, comprendió que la sangre de Arabella estaba ligada a una antigua magia heredada de Morgana le Fay, un poder ancestral capaz de despertar admiración, devoción e incluso locura en quienes la rodeaban. No se trataba de un hechizo consciente, sino de una magia que vivía dentro de su linaje. Aun así, los fundadores decidieron guardar el secreto y protegerla.

Con el paso de los años, comenzaron a surgir leyendas alrededor de su figura. La más conocida relataba que tanto Salazar Slytherin como Godric Gryffindor estaban profundamente enamorados de ella. La rivalidad entre ambos creció hasta convertirse en una obsesión, especialmente por parte de Slytherin. Cuando este decidió pedir oficialmente la mano de Arabella, Godric se adelantó y desafió a su antiguo amigo a un duelo. El enfrentamiento fue feroz y quedó grabado en la historia como uno de los duelos más impresionantes de la época. Finalmente, Gryffindor salió victorioso gracias a su incomparable habilidad como duelista.

Sin embargo, ninguno de los dos se preocupó por preguntarle a Arabella qué era lo que realmente deseaba. Cansada de ser tratada como un trofeo y temerosa del caos que su presencia provocaba, la joven decidió escapar junto a Edmund, el hermano de Rowena Ravenclaw, de quien se había enamorado perdidamente. Ambos huyeron lejos de Hogwarts con la esperanza de comenzar una nueva vida, alejados de las intrigas y de la sombra de la profecía que parecía perseguir a Arabella desde su nacimiento.

Pero la tragedia pronto alcanzó a la familia. Helena Ravenclaw, consumida por los celos al ver que Arabella se había convertido en el centro de atención y admiración de todos, conspiró en su contra. Movida por la envidia, ordenó al barón sangriento que asesinara a Arabella y recuperara la diadema de Ravenclaw, prometiéndole a cambio que se casaría con él.

El Barón, cegado por su amor obsesivo hacia Helena, cumplió con la orden y acabó con la vida de Arabella. Sin embargo, al darse cuenta de que él había sido capaz de matar por ella, Helena sintió terror y arrepentimiento. Temiendo al Barón, huyó hacia los bosques de Albania. El Barón la persiguió hasta encontrarla y, en un arrebato de ira y desesperación, terminó asesinándola también. Consumido por la culpa, se quitó la vida poco después.

La muerte de Arabella sumió a los fundadores en una profunda tristeza. Se dice que aquel dolor marcó para siempre el destino de Hogwarts y fracturó la relación entre ellos. Unidos por el duelo, realizaron un antiguo juramento: cuando el alma de Arabella Blackgrim renaciera en otra bruja, ellos y todos sus descendientes servirían fielmente a la Casa Blackgrim, destinada —según la profecía— a conducir al mundo mágico hacia una nueva era de gloria.

Pero el sufrimiento no terminó allí. Tras la muerte de Arabella, los fundadores comprendieron que su existencia había provocado guerras, obsesiones y traiciones capaces de destruir el mundo mágico antes incluso de que Hogwarts pudiera consolidarse como un lugar de paz. Temiendo que los descendientes de Arabella fueran perseguidos o utilizados por otros magos ambiciosos, decidieron ocultar la verdad para siempre.

Utilizando una poderosa magia antigua, los cuatro fundadores borraron casi toda evidencia de la existencia de Arabella Blackgrim. Sus retratos fueron destruidos, los registros alterados y las reliquias que le habían entregado fueron escondidas en distintos rincones secretos de Hogwarts. Incluso el apellido Blackgrim fue prohibido en ciertos círculos mágicos. El hechizo fue tan poderoso que afectó también a quienes lo realizaron: con el tiempo, los propios fundadores comenzaron a olvidar fragmentos de sus recuerdos sobre ella.

La maldición del olvido también alcanzó a la propia familia Blackgrim. Sus padres y hermanos comenzaron lentamente a perder los recuerdos de Arabella, como si jamás hubiese existido. Los espacios donde alguna vez estuvieron sus retratos quedaron vacíos, y las conversaciones sobre ella desaparecieron de la memoria familiar. Con el paso de los años, los miembros de la Casa Blackgrim murieron por causas naturales, llevando sus secretos a la tumba sin recordar siquiera el motivo de la tristeza que parecía perseguirlos constantemente.

Los siglos transformaron la historia de Arabella en simples rumores y leyendas incompletas. Algunos aseguraban que existían cámaras ocultas bajo Hogwarts donde aún permanecían reliquias vinculadas a ella; otros creían que la diadema de Ravenclaw conservaba ecos de sus recuerdos perdidos. Sin embargo, oficialmente, para el mundo mágico, Arabella Blackgrim jamás existió.

Notes:

Todos los personajes, criaturas, lugares y elementos reconocibles pertenecientes a la franquicia de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling. Yo no poseo derechos sobre ellos ni obtengo ningún beneficio económico de su uso en esta obra.
Los únicos personajes que me pertenecen son aquellos de creación original que no aparecen en el canon de la saga.