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Un triángulo de amor perfecto

Summary:

Stanley Snayder es un Ex-militar del siglo XXI, francotirador experto, Piloto e Integrante de las Nuevas Fuerzas especiales, puede sobrevivir a todo.
Incluso a sus esposos sin importar sus cambios de humor y sus antojos extraños

Notes:

Esta historia está basada en un fanart Stan/Xen/Sen ✍️🏻

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(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El sol se asomó por el horizonte justo a las 5:26 am pintando de colores dorados y naranjas el cielo, anunciando el amanecer hasta que los rayos ultravioleta mucho menos agresivos que los del siglo XXI comenzaron a iluminar las calles y los cientos de edificios en la isla Ishigami.

 

Incluso cuando el sol apenas teñía el cielo de amarillo por entre las nubes las personas ya se encontraban transitando por las calles.
Habia varios negocios abiertos, el ligero bullicio de los carros y carruajes al transitar por el pavimento hacia eco por los callejones al igual que el sonido de las sirenas o el llanto ocasional de un niño que resonaba en algunos de los tantos departamentos a las orillas de la calle.

 

Xeno Houston Wingfield fue el segundo en despertar dentro de un nido realmente grande en una espaciosa habitación de una casa de dos plantas en uno de los mejores vecindarios de la ciudad.
Se movió entre las sabanas estirando los pies y la espalda, la sensación de calidez en su cuerpo y el aroma mezclado en las sabanas lo mantuvieron en un estado de somnolencia agradable mientras empujaba ligeramente los brazos de Stanley cuando fue consciente del peso extra que le ponía encima.
Soltó un jadeo cuando estos se rehusaron a soltarlo, intentó apretar algo con sus propias manos y se sorprendió cuando no atrapó nada con sus dedos, abrió un ojo con pereza mientras fruncia el seño y arrugaba la nariz por la luz intensa que se filtraba por la ventana y le irritaba la vista, palpó con sus manos las sábanas del nido buscando el calor de su otro compañero, pero lo único que sintió fue él frío de las sábanas en ese lugar.

 

- Mmn...

 

Abrió los ojos por completo, parpadeando repetidamente para adaptarse a la luz mientras se llevaba una mano a la cara intentando mantenerse despierto.
Sus iris negros analizaron toda la habitación buscando algún indicio que le pudiera sugerir donde podria estar ese chico hasta que notó la puerta del baño de la habitación entreabierta.

 

- ¿Senku?

 

El omega se incorporó con cuidado en la cama e intentó quitarse a Stanley de encima para poder salir, el Francotirador no se tomó muy bien el que quisieran dejarlo, gruñó ligeramente al sentirlo moverse y su brazo se aferró con más fuerza a su cintura negándose a dejarlo ir.

 

- Xeno, vuelve a acostarte.

 

La voz del hombre era ronca y arrastrada debido al sueño mientras dejaba de hundir su rostro en el costado del Científico y le miraba ligeramente irritado por intentar dejarlo un sábado en la mañana.

 

- Creo que Senku no se siente bien otra vez, iré a verlo.

 

La voz del Científico fué directa y firme, hizo a un lado el brazo del hombre de su vientre y se deslizó con cuidado de la cama teniendo cuidado de no tirar las almohadas que delimitan su nido familiar, a Senku y él les tomó horas formar un nido que les dejara satisfechos, debía tener mucho cuidado de no arruinarlo.
Sus pies descalzos hicieron contacto con el suelo frío enviando un escalofrío por su columna, aún asi , se incorporó mientras se lleva una mano a su espalda baja intentado darse apoyo.
Apenas tenia 5 meses con 3 semanas pero su centro de gravedad ya se había desviado un poco.

 

Stanley se levantó de un salto de la cama tan pronto escuchó el nombre de Senku y se dió cuenta que efectivamente no estaba en el nido, rodeó la cama para ayudar a Xeno mientras ambos caminaban en dirección al baño.

 

- Senku, cariño.

 

Snayder llamó mientras abría la puerta en su totalidad y se asomaba junto a Xeno.
Dentro de la lujosa habitación de piedra de mármol, justo como Houston lo habia sospechado, en la taza del baño: ishigami Senku se encontraba de rodillas baseando el contenido de su estómago.
Su cuerpo pequeño se doblaba mientras sufría de arcadas ruidosas que parecían herirle la garganta.
Sus hombros temblablan ligeramente mientras se cubria el abdomen con un brazo y con el otro se sostenia de la taza, su respiración era errática y tosía de vez en cuando intentando relajar su esófago de forma involuntaria.
Una vez que los fluidos terminaron en el fondo del baño, se limpió con torpeza los labios con la manga de su abrigo holgado y reguló su respiración, se giró exhausto para ver a ambos hombres.

 

- V-vaya, parece que los bellos durmientes al fin decidieron despertar.

 

Senku habló con ese cinismo que tanto le caracterizaba mientras el sudor le bajaba por la frente.
Tenía el cabello alborotado por el sueño y cayendo sobre sus hombros mientras su rostro se mantenía pálido y con una expresión de cansancio.

 

- Oh querido Senku, al parecer el exceso de la HCG aún causa estragos en tu cuerpo.

 

Houston se inclinó con cuidado cerca de él, una expresión de compasión se formó en sus facciones al ver al omega menor tan enfermo.
Su mano se posó suavemente en la espalda de su pupilo en un gesto reconfortante mientras liberaba sus feromonas sutilmente para ayudarlo a sentirse mejor.
Senku no dijo nada por un segundo, al parecer habia gastado las fuerzas en ese ultimo comentario, tragó saliva mientras respiraba profundamente intentando superar las náuseas.

 

Wingfield peinó con cuidado su cabello hacia atrás para que no se le pegara al rostro por el sudor y le acompañó todo el rato mientras terminaba de vomitar.

 

- Es un fastidio al 10 mil millones por ciento, para este trimestre no debería tener tantas náuseas, se suponía que ya había quedado atrás.

 

Senku jadeó mientras tiraba de la cadena de agua y se daba la vuelta para quedar de espaldas, la descarga de agua resonó en la habitación hasta desaparecer.
Saboreó el sabor desagradable de la bilis en su lengua e hizo una mueca.

 

- Los cambios fisiológicos durante el embarazo son sin duda fascinantes e intrigantes cariño, no les des tantas vueltas.

 

Xeno tomó sus manos con delicadeza, en un gesto sutil de apoyo.

 

- Me siento como el carajo.

 

Senku tenía la mirada fija en el techo mientras intentaba procesar todo el ajetreo, apenas eran las 6 de la mañana y no solo le habían despertado unas patadas en el estómago que le sacaron el aire, si no la incontrolable sensación de vomitar después de 2 semanas de haberse recuperado de la hipermesis gravidica que le torturó por 3 meses.

 

- Ese vocabulario ...

 

El omega mayor le reprochó con la mirada.

 

- ¿Ya te sientes mejor? Te prepararé un té.

 

Stanley se puso de cuclillas a su lado mientras tocaba su frente asegurándose de que no estuviera a punto de darle fiebre.

 

- Claro que no me siento mejor, acabo de vomitar hasta el higado.
Todo esto es tu culpa, esto es lo que le hizo tu maldito esperma a mi cuerpo.

 

Senku le miró con furia en los ojos mientras hacía a un lado su mano con un manotazo.

 

- Lo hicimos juntos cerebrito, no abría 2 bebés ahí si no fueras tan extrañamente fértil y movieras tan bien las caderas.

 

Stanley solo soltó una risita por su actitud, la cual se entendió más al notar el sonrojo furioso en el rostro pálido del chico por su último comentario.
Senku y Xeno le habían dicho de todo los primeros 3 meses del embarazo cuando pasaron por una repentina Hiperhemesis gravídica, ambos hombres no habían podido tolerar más que unas cuantas comidas; entre ellas el mango, las manzanas rojas, las ciruelas, el arroz y la sopa de verduras, Senku estaba harto de comer lo mismo y Xeno terminó odiando el mango después.
Debido a que se sentían tan mal por vomitar todo cada 2 horas y sumado a su fatiga crónica y el exceso de hormonas en su torrente sanguíneo, terminaban por desquitarse con él porque fué quien los embarazó en primer lugar.
había aguantado insultos, peleas e incluso que le aventaran un telescopio desde el segundo piso, un comentario venenoso de su omega después de tanto ya no le hacía nada.

 

- Maldito francotirador de élite.

 

Se quejó ishigami.

 

- Lenguaje.

 

Xeno volvió a reprocharle a su pupilo, Senku sólo chasqueo la lengua y le volteó la cara.

 

- Senku está en una edad óptima para el embarazo, Stan.
Sus ciclos son regulares, tiene una buena salud y se alimenta muy bien, es normal que presentara una gesta múltiple, nuestro compañero es perfecto y tan alegante, se está esforzando por nutrir 2 fetos, así que deja de molestarlo.

 

Xeno habló con orgullo mientras pasaba un brazo por el hombro del chico y lo acercaba más a él para impregnarlo de su propio aroma, amaba a Senku, se puso muy feliz cuando les dijeron en el hospital que no solo esperaba uno, si no 2 bebés, así su familia sería más grande y no podía negar que también le fascinaba la idea de ver como se desarrollaba la gestación en su brillante colega.

 

- Si, tengo muy en claro lo maravilloso que es nuestro omega, por eso lo amo, a los 5.

 

Stanley soltó una risita, le dió un beso rápido en la mejilla a Xeno y después a Senku mientras lo levantaba repentinamente.

 

- Oye ¿que haces? ¡bajame!

 

Senku se quejó mientras le golpeaba el hombro. Stanley ni siquiera se inmutó.

 

- Nada de eso, si ya estas bien entonces te prepararé algo para tú estómago, los bebés deben tener hambre.

 

Mientras lo sostenia con firmeza él Alfa también ayudó a Xeno a levantarse.

 

- Es inútil resistirse Senku, además el desayuno es la parte más importante.

 

Houston acarició su propio vientre redondo, repentinamente tenía muchas ganas de comer pan francés con miel.

 

- Primero debo lavarme la cara y los dientes.

 

-Yo te ayudaré.

 

Houston parecía demasiado emocionado solo por eso.

 

- No soy un niño pequeño, Xeno.

 

Senku le miró exasperado.

 

- Se perfectamente que tu anatomía no es la de un niño, solo quiero cuidar de ti.

 

Xeno ignoró su tono, soltó una risita mientras los acompaña hasta el lavabo y ayudaba a senku a lavarse el rostro, secó con cuidado su piel, le puso una crema hidratante y peinó su cabello hacia atrás mientras el también seguía su propia rutina de limpieza después de despertar.
A pesar de su actitud Senku dejó que lo ayudaran, podría tener una personalidad ácida y cínica la mayor parte del tiempo, pero Xeno sabía que debajo de ese Científico tan orgulloso y frío, había un chico amable que adoraba ser mimado y que le dieran atención, después de todo Senku era un omega, claro que le gustaba que le mimaran y si algo le gusta a Stanley y a él es consentirlo y darle mucho amor físico.

 

Una vez terminaron su rutina de aseo, Stanley lo llevó a la cama y sentó en el borde del nido, buscó ropa cómoda entre los cajones y ayudó a Senku a cambiarse la pijama, le puso crema en los pies y le dió una rápido beso en la nariz que provocó que el chico frunciera el seño.

Caminaron hasta la cocina, el francotirador dejó descansar a Senku en el sofá mientras Xeno se sentaba a su lado y tomaba el control remoto para poder ver algo interesante.

 

-Prepararé tu té, abejita.

 

El alfa les dió un beso rápido a ambos en la frente, un sutil ronroneo salió del pecho de Houston mientras descansaba su mano en la curva de su vientre, Senku sólo asintió, habia recuperado un poco de color en sus mejillas pero aún asi se veía pálido, Xeno se acurrucó más a su lado buscando calor.
El Científico menor no dijo nada cuando lo acercó, Xeno esperaba algún tipo de queja, sin embargo Senku pareció relajarse y se puso más cómodo entre la felpa del sofá y su hombro mientras acariciaba con pereza su propio embarazo, el cuál era mucho más grande que el del propio Xeno a pesar de tener el mismo tiempo de gestación, era lógico, el japonés estaba esperando mellizos después de todo.

 

La televisión resonó en la sala con un volumen moderado mientras Stanley se movia en la cocina preparando el desayuno.
La luz brillante entraba por las cortinas de la casa dando un tono dorado, había un olor floral flotando en la habitación mezclado con una sutil muestra de leche dulce. El olor de 2 omegas preñados y fértiles, era reconfortante, hogareño y tranquilizante, se unia perfectamente con el aroma a cuero y menta de Stanley provocando que los tres se vieran envueltos en un estado de relajación automática.

 

- ¿Ya te sientes mejor?

 

Houston tarareó mientras miraba de reojo al menor, adora las mañanas cuando puede holgazanear con Senku y juntar sus aromas. Era raro tener al omega tan tranquilo y sobre todo convencerlo de olerse mutuamente.

 

- Un poco, las náuseas se han reducido un 65% pero aún me pone sensible la nariz ese maldito olor del pan blanco.

 

El chico hizo una mueca mientras prestaba atención a la televisión.

 

- Bueno, Stan y yo podemos seguir sin comer pan blanco en el desayuno, no te preocupes.
Tu vientre es más grande que hace una semana ¿sabes? Es tan elegante.

 

Xeno tocó con su mano libre el vientre hinchado del omega menor, Senku no le dijo nada, solo hizo a un lado su mano para que su mentor pudiera tocar más su embarazo y luego puso su propia mano sobre la suya.

 

- Lo sé, mi centro de gravedad se ha desviado más hacia la derecha, ahora me cuesta más bajar del nido.

 

- Ya veo, la próxima vez que te sientas mal avísanos, te ayudaré.

 

Houston besó suavemente su cabeza mientras inhala más de su aroma, le encanta el olor de Senku: manzanas rojas con amaranto y ese olor a leche dulce por su embarazo.

 

- Xeno, estas igual que yo, esa panza redonda como un globo tampoco te deja hacer mucho.

 

Senku alzó la cabeza y le miró como si hubiera dicho algo ilógico. La sonrisa de Houston se amplió, Joder, Senku era tan lindo con esos iris carmesí como la sangre y sus mejillas rosadas, quiere devorarlo y darle todo.

 

-Definitivamente puedo ser más hábil que tú querido Senku, yo no estoy nutriendo a 2 fetos.

 

El omega mayor se río divertido mientras dejaba un beso en la mejilla de su pupilo, Senku dejó salir un pequeño sonido por la sorpresa, tomó el brazo de Xeno cuando este siguió dejando un rastro de besos por su mentón y cuello.

 

- Oye, Xeno...

 

Sus mejillas se pusieron aun más rojas hasta que sintió su cara arder, intentó alejarse un poco, pero fracasó debido a su peso.
Wingfield no lo dejó replicar, tomó delicadamente su mentón y se inclinó para atrapar sus labios en un beso lento y suave, al principio ishigami lo miró con sorpresa e intentó retroceder torpemente, pero después de unos segundos de sentir los suaves labios de Houston sobre los suyos y ese aroma a dulce de leche que emanaba de su piel, decidió rendirse y comenzar a besar perezosamente los labios del otro omega, Xeno soltó un sonido de satisfacción al verlo entregarse, mordió su labio ligeramente para poder entrar en su boca y cuando Senku gimió aprovechó y entrelazó sus lenguas en un beso lento y húmedo que resonó bajo.
Senku ronroneó sutilmente, sus manos buscando desesperadamente a Xeno mientras la baba escurría por su mentón debido a lo profundo del beso, la lengua del Científico de la NASA era cálida, húmeda y muy suave, atrapaba a su propia lengua succionando y explorando su cavidad por varios minutos antes de salir y besar sus labios una última vez, Xeno se retiró con cuidado dejando solo un rastro de saliva entre sus labios que rápidamente se perdió disfrutando del espectáculo visual del rostro avergonzado de Senku mientras lo tomaba del mentón para obligarlo a sostenerle la mirada mientras se lamia los labios.

 

- Delicioso...

 

Los ojos de Houston se curvearon con una diversión perversa.

 

- Eres un idiota.

 

Senku jadeó, se puso rojo hasta los hombros y juntó más las piernas cuando sintió esa humedad familiar en su sexo.
Xeno ronroneo al oler su excitación, ah, su lindo pupilo era tan fácil de someter.

 

- Si ya terminaron de compartir fluidos, aquí está su té.

 

Stanley se acercó a la mesita del centro y dejó dos tazas de té de gengibre con un toque de miel en la mesita, la cuál resonó contra la porcelana rompiendo rápidamente la burbuja donde se encontraban el par de Científicos.
El Alfa se cruzó de brazos mientras veía expectante a ambos hombres por sobre sus largas pestañas.

 

- No estés celoso Stan, Senku y yo podemos besarte también.

 

Xeno miró divertido a su esposo mientras soltaba al chico, se inclinó para tomar su propia taza y se cruzó de piernas en su asiento.
Senku sintió una repentina opresión en el pecho al perder la atención de su maestro, hizo un sutil puchero mientras intentaba retomar su actitud desinteresada.

 

- Yo paso.

 

Ignoró la insinuación al sentirse desplazado, tomó su propia taza mientras inhalaba primero el aroma fresco del gengibre antes de darle un sorbo.
El sabor dulce del té le sentó bien en el estómago.

 

- Cuando se te bajen los colores de la cara pueden pasar al comedor, el desayuno está listo.

 

Stanley se burló mientras revolvía con cariño el cabello de ishigami, Senku escondió más la cara en la taza mientras el cuello se le ponia rojo, Xeno no pudo evitar soltar una risita a su lado.

 

Una vez terminaron el té esperaron exactamente 10 minutos y justo cuando la sección de noticias se fué a una pausa comercial decidieron levantarse para ir a la mesa.
Se sentaron con el cuidado y lentitud que tendría una persona con 5 meses y medio de embarazo, no sin antes acomodar bien la almohada en la silla para reducir el impacto directo de la madera contra su pelvis.
Stanley llegó con dos platos y los dejó frente a ellos con una delicadeza impropia de él, los ojos negros de Xeno brillaron al ver su pan francés con fresas y miel acompañado de una tortilla española y jugo de naranja.

 

- Oh pero que elegante, como siempre tus platillos no decepcionan, Stan.

 

El Doctor tomó los cubiertos con movimientos sutiles.
Stanley sonríó de lado por el cumplido y espolvoreó mucho queso parmesano en la tortilla del Científico, a Xeno le ha gustado acompañar con quesos sus comidas últimamente.

 

Senku observó su propio desayuno: 2 rebanadas de pan de masa madre crujientes, uno llevaba encima aguacate con claras de huevo hervidas y una pizca de perejil seco, el otra tenía una capa de salsa de tomate, queso derretido, unas finas rebanadas de pepino con un chorro de aceite de oliva. Tiene panqueques de avena con mermelada de blueberrys y jugo de naranja.

 

Le da una mordida a su platillo principal y rápidamente los sabores explotan en su paladar.

 

- Está muy rico.

 

Miró a Stanley mientras masticaba, el Alfa se sentó entre ambos con su propio desayuno que parecia ser una mezcla de ambos platillos, solo que él decidió servirse un poco de espaguetty a la boloñesa que había sobrado del día anterior.

 

- Hurra, puedo decir que la mañana es un éxito entonces.

 

El hombre tomó un sorbo de su café negro, quería comer tocino o pollo frito, pero tanto Xeno como Senku todavía seguían sensibles con respecto al olor de la comida grasosa así que era mejor no arriesgarse.
Aún asi no le disgusta cocinarles y tampoco probar nuevas cosas, como Militar estaba acostumbrado a la comida desabrida, una dieta diferente no le venía mal.

 

- ¿Cuál es la agenda del día de hoy?

 

Xeno comentó mientras cortaba su pan francés en un perfecto triángulo antes de clavarle el tenedor.

 

- Tenemos una conferencia en línea a las 11 am con los embajadores de Canadá, a la 1 debemos trabajar en los planos para el motor del avión de carga número 436 y a las 3 tenemos el picnic en la piscina.

 

Senku habló con pereza mientras disfrutaba de sus alimentos, su estómago antes sensible ahora se sentía relajado después del té.

 

- Será un sábado muy tranquilo entonces ¿Qué quieres para la merienda Stan, querido?

 

Wingfield ofreció un poco de su propio postre a su esposo, Stanley aceptó gustoso el gesto y abrió la boca para probar las fresas dulces.

 

- Lo que sea que cocines está bien para mi, Xee. Solo porfavor no experimentes con las aceitunas.

 

Si algo había aprendido el Francotirador en las últimas 6 semanas es que Houston tenía un extraño sentido del gusto con las cosas saladas.
No quería ni recordar el Sándwich de mantequilla de maní con aceitunas que su esposo le hizo comer una tarde en el porche.

 

- Oh, pero si son tan ricas.

 

El Científico pareció levemente decepcionado.

 

- Hey, abre la boca.

 

Senku casi sonó demandante mientras se inclinaba en su asiento, sus mejillas estaban ligeramente rosadas mientras dirigía su tenedor con un pedazo de panqué a Snayder.
El Alfa abrió ligeramente los ojos por el gesto, una sonrisa coqueta se formó en sus labios al notar los celos en los iris carmesí de su omega.

 

- ¿Vas a alimentarme? Eres tan dulce.

 

Stanley ronroneó, cerró los ojos y abrió la boca complaciendo al Científico, Senku podía actuar lo más desinteresado posible, pero cuando veía que Xeno tenía toda su atención, buscaba competir por mero instinto.

Xeno encontró divertida la actitud infantil de su alumno.

 

- No dejaré que Xeno experimente con las aceitunas hoy, así que no te preocupes.

 

Ishigami pareció satisfecho una vez el militar comenzó a masticar de su comida.
Tarareó para si mismo mientras cortaba con los cubierto una porción para él.

 

- Me tranquiliza escuchar eso.
Mientras trabajan, repararé la falla del auto.

 

- Cuando termines ¿Puedes cargar las cajas de suministros al laboratorio? Xeno y yo los necesitamos para mañana.

 

- Claro cariño.

 

Stanley asintió con calma, había visto el camión llegar ayer y dejar 30 cajas en el porche, al parecer tendría mucho en que ocupar su mañana.

 

...

 

El desayuno transcurrió lo más tranquilo posible, una vez terminaron ambos omegas recogieron y limpiaron todo.
Stanley les dió un beso a ambos antes de retirarse para cumplir con sus labores del día, frotó sus vientre redondos y les dijo cuanto los amaba.
Ambos Científicos se vistieron para la reunión en línea, después de 1 hora y media de discutir y llegar a un acuerdo descansaron y bajaron para preparar algo de comer.

 

...

 

Stanley Snayder subió a pasos rápidos a su habitación en el segundo piso.

 

Después de trabajar toda la mañana en el auto y cargar todas las cajas al laboratorio terminó con los músculos tensos y la ropa cubierta de polvo y grasa.
Se dió un baño prolongado dejando que el agua tibia le relajara los músculos y salió después de 40 minutos. Se puso ropa cómoda y salió un rato al balcón de la habitación, metió una mano en su bolsillo por pura costumbre y sacó un cigarro masticable que había estado guardando para después ponérselo entre los labios.
Disfrutó inmediatamente la sensación y el sabor amargo del tabaco, desde que se habían enterado del embarazo tuvo que dejar de consumirlo, a Senku y Xeno les disgustaba el olor debido a su olfato super sensible por las hormonas y ahora no podían ni verlo con uno.
Había optado por dejarlo, después de todo no era buena idea fumar cuando esperaban a 3 cachorros, pero todavía le era difícil eliminarlo por completo, así que cuando sus omegas no veían, se tomaba el capricho de consumir 1 por semana.

 

Observó el patio de la casa mientras tomaba asiento en la mesita del lugar, los rosales y crisamentos que Xeno plantó habían florecido espectacularmente durante la última semana, aunque crecido demasiado y perdido su forma, seguramente su esposo le pediría ayuda más tarde para podarlos.
Su teléfono vibró dentro de su pantalón, lo sacó y hecho un vistazo al buzón. Era un mensaje de Charlotte avisando acerca de un problema en el perímetro Norte de la Ciudad que requería su intervención, suspiró para sus adentros mientras escribía de vuelta y pensaba en que decirles a sus omegas allá abajo.

 

- Stan, la comida está lista, preparé tu favorito.

 

Senku entró a la habitación caminando con cuidado y con un vaso lleno de jugo natural.
Antes de que pudiera entrar al balcón, Stanley reaccionó, tiró la evidencia por la borda y salió con pasos rápidos casi chocando con él omega.

 

- Muchas gracias, cariño.

 

El francotirador tomó el vaso con delicadeza de entre las manos de su compañero, su voz firme ayudó a disimular su repentino temor de ser descubierto.
Sin embargo, para su desgracia, Senku arrugó la nariz con desagrado, al parecer reconociendo el olor a tabaco impregnado en su piel.

 

- "Maldita sea la nariz superdesarrollada de los omegas gestantes"

 

Pensó.

 

- Oye ¿Estas fumando? Creí haberte dicho que dejaras de consumir ese humo tóxico en la casa, su maldito aroma me irrita la nariz.

 

El Científico cruzó los brazos por encima de donde iniciaba su vientre redondo, reprochandole mientras su mirada filosa se le clavaba encima.
Snayder maldijo aún mas para sus adentros.

 

- No lo estaba fumando, era masticable.

 

Intentó excusarse, si Senku había logrado olerlo no servía de nada negarlo.

 

- ¿Y a caso eso lo hace menos tóxico?

 

Senku alzó una ceja ligeramente ofendido mientras alzaba la voz.

 

- Senku ¿que sucede?

 

Xeno entró a la habitación ligeramente alarmado por el timbre de voz de su compañero.

 

- Creí que habías dicho que dejarías de hacerle esos cigarrillos a Stanley, no quiero que nuestro nido huela a nicotina o que los niños desarrollen una enfermedad pulmonar antes de aprender a caminar.

 

Ishigami se giró molesto hacia su mentor.

 

- Definitivamente no le he fabricado ninguna clase de cigarrillos a Stanley en los últimos 4 meses, ya le he dicho que quiero que deje ese mal hábito tóxico, no es correcto para la crianza de los bebés, ni para su propia salud.

 

Los ojos de Wingfield se oscurecieron por completo mientras alternaba la vista entre su pupilo y su otro esposo buscando una explicación.

La tensión en la habitación pareció elevarse tanto que Stanley juró que podía escuchar el motor del aire acondicionado de la otra habitación.
Estar encerrado con dos científicos genios molestos ya era un deporte de alto riesgo, pero estar encerrado con dos científicos genios omegas molestos y en estado de gestación era una misión suicida de la que ni el mejor entrenamiento militar lo podría salvar.
​Xeno dió un paso al frente, cruzando los brazos sobre su propio vientre, imitando inconscientemente la postura defensiva de Senku. La sincronía de sus miradas reprochables fue casi poética ¿como era posible que se parecieran tanto? Amaba cuando sus omegas tenían esa expresión tan decidida y malvada, pero no cuando era dirigida hacia él.

 

Stanley levantó las manos en señal de rendición sosteniendo el vaso con una delicadeza nada propia de él.

 

​- A ver, a ver, detengan el carro los dos.

 

Intentó mantener la voz más neutral y pacífica posible para no calentar aún más el terreno.

 

- No hay humo, no hay fuego, ni siquiera me lo he tragado. Están exagerando, es solo un...

 

Las palabras murieron en el justo momento en que notó como los ojos de ambos omegas se abrían con sorpresa por un breve segundo.

 

- "MIERDA, IDIOTA ¡QUE IDIOTA! ¡¿PORQUÉ DE TODAS LAS PALABRAS SE ME SALE JUSTO ESA?!"

 

Maldijo para si mismo mientras hacia una mueca y el sudor comenzaba a cubrirle la cara.

​La palabra "exagerando" pareció resonar en las paredes como un disparo de advertencia.
​Senku abrió los ojos de par en par, ofendido hasta la médula, mientras que a Xeno se le formó una sonrisa helada y carente de cualquier pizca de humor.

 

- ¡No! ¡Esperen, lo que quiero decir es-

 

​- ¿Exagerando?

 

Repitió Senku entre dientes, su voz subiendo un tono mientras daba un paso al frente.

 

- ¡Esta mañana mi hipotálamo estaba haciendo malabares para mantener estables mis niveles de cortisol y tú vienes a meter toxinas recreativas a la casa!

 

- Cariño, no te pongas así, es malo para los bebés.

 

Stanley intentó acercarse para calmarlo pero Senku no se lo permitió.

 

- Estamos discutiendo ¡No me llames con apodos cariñosos!

 

Las mejillas del omega se sonrojaron ligeramente, aún así, no permitió que las súplicas de Stan lo desestabilizaran.

 

- Es una respuesta biológica normal ante la negligencia, Stanley.

 

Sentenció Xeno, con una calma que daba mucho más miedo que el tono alto de Senku.

 

- Si tu capacidad de comprensión no logra procesar que la salud pulmonar de nuestros futuros hijos está ligada al aire que respiramos en esta habitación, entonces tu presencia en este espacio vital se vuelve contraproducente.

 

Los iris negros de Houston miraron fríamente a su esposo, Stanley sintió un golpe bajo por el regaño.

 

​- Xeno, solo fué un cigarro, solo uno. No he fumado en casa los últimos 4 meses ¿No puedes dejar pasar esto y continuar con nuestra maravillosa vida de casados?

 

Stanley casi queria arrodillarse, pero dió un paso atrás cuando noto que ambos omegas avanzaban un paso coordinado hacia él, acorralándolo con pura presencia hormonal y territorial.

 

​- Fuera.

 

Dijo Senku señalando la puerta con su dedo índice, inflexible, mientras cerraba los ojos con un gesto aún ofendido.

 

​- Senku, por favor... Xeno, ayudame, dile que...

 

​- La decisión científica en esta casa es unánime, mi querido e insensato Stanley.

 

Houston se llevó las manos a la cintura mientras se mantenía igual de inflexible que su pupilo.

 

- Te sugiero que traslades tus hábitos del siglo XXI al área de la sala. El sofá te espera, otra vez.

 

​- ¿Me están corriendo de mi propio nido por un cigarrillo?

 

Stanley soltó una risa incrédula, buscando una pizca de piedad en los ojos de alguno.
​Pero no encontró nada, solo dos pares de ojos afilados, brazos cruzados sobre vientres redondos y un aura que dictaba que la discusión había terminado, incluso el delicioso aroma a leche dulce de ambos omegas se había puesto un poco amargo.

 

​Maldiciendo su imprudencia, Snayder pensó seriamente en quemar cualquier reserva de tabaco antes de que el instinto de sus esposos se volviera aún más extremo.
Suspiro, no valía la pena pelear, en una casa donde residían 3 personas y 2 de ellos eran omegas con la capacidad de de construir ametralladoras y un maldito cohete, él era el único que salía perdiendo.

 

​- Bien, me voy.

 

Refunfuñó caminando con pasos firmes hacia la puerta aún con el vaso en la mano.
Xeno le siguió con la mirada.

 

- Pero que conste que el sofá es terriblemente incómodo para la columna de un tirador de élite.

 

Echó un último vistazo a ambos omegas por encima del hombro antes de cruzar el lumbral.

 

​- ¿Ah? ¡Me importa un bledo tu columna, ve a llorarle al cojín!

 

Senku le gritó antes de que la puerta se cerrara.
Xeno exhaló aire cuando el Alfa al fin salió, acarició su propio vientre que se había puesto un poco rígido por la atmósfera tensa y se acercó a su pupilo.

 

- ¿Estas bien? No deberías alterarte mucho, cuando lo haces te duele la cabeza.

 

Puso una mano en el hombro de Senku intentando transmitirle algo de calma.
El japonés solo miró hacia otro lado.

 

- Lo estoy, pero ese horrible olor está logrando que me regresen las náuseas, habrá que limpiar la habitación.

 

Senku caminó para abrir por completo la puerta corrediza que daba al balcón y asi pudiera entrar aire fresco, no quería hechar a Stanley, pero últimamente no se sentía muy bien consigo mismo, demasiado sentimental y emocional.
Además no podía permitir nada que pusiera en peligro el desarrollo de sus cachorros.

 

- Su padre es un tonto.

 

Murmuró en voz baja mientras bajaba la mirada para ver su enorme vientre y lo acariciaba sobre la tela del suéter.
Los cachorros se revolvieron dentro de su útero, como si la discusión anterior les hubiese afectado, eso lo obligó a sentarse en el sillón individual del cuarto para soportar el dolor.

 

- Tomemos un descanso, iniciaremos con la optimización de la habitación cuando los cachorros dejen de ejercitar sus músculos.

 

Wingfield se sentó pulcramente en el otro sillón y tomó una revista de la mesita de noche dispuesto a leerla con calma, su propio cachorro se estaba moviendo, pero era realmente tranquilo.
Mientras tanto Senku discutía con los mellizos por patearle las costillas por 2da vez en el día.

 

...

 

Después de su pequeña discusión y de haber descansado lo suficiente, ambos optaron por ventilar bien la habitación, Senku cambió un par de mantas del nido, como no quería pedirle a Stanley que perfumara las limpias decidió utilizar un poco de su guardarropa.
Xeno utilizó un Spray supresor para tratar de eliminar el olor a tabaco, puso velas aromáticas, cambió las cortinas y aspiró la alfombra.
Al final el cuarto terminó luciendo impecable, pasaron el resto del día en la biblioteca comiendo bocadillos y terminando los planos para un nuevo hospital en el área sur de la ciudad para después enviárselos por fax a los ingenieros.

 

Se dieron un baño juntos, se vistieron con sus pijamas más cómodas y leyeron algo mientras la noche caía.

 

....

 

El Comandante general Stanley Snayder salió de casa aproximadamente 30 minutos después de la discusión.
Se presentó en el área Norte y arregló personalmente el asunto de insubornación en el área C de aviación.
Ahora que lo pensaba, fumara o no dentro de la casa, Xeno y Senku se hubiesen molestado si les decía que tenia que salir durante su tarde de picnic, así que su pequeño problema con el tabaco sirvió de algo.

 

Cuando llegó a casa todavía eran las 5:30 de la tarde, se dió un baño en la planta de abajo, arregló la puerta del garaje que llevaba 2 días fallando y se sentó a ver la TV mientras comía el burrito que Senku dejó en el microondas con una nota. Para estar enojado con él estaba siendo muy considerado.
Para cuando la noche cayó en su totalidad comenzó a pelearse con el sofá caro de la sala.

 

Efectivamente, la estructura no estaba diseñada para los casi dos metros de un soldado, tenía los pies colgando por el borde del reposabrazos y el cuello en un ángulo que anunciaba que mañana le dolería un carajo y entorpeceria su prueba de tiro con los cadetes nuevos.
Gruñó mientras daba vueltas por varios minutos, al final decidió aceptar su destino y utilizó su teléfono para pasar el rato, sus dedos terminaron por llevarlo a su álbum de fotos para ver las miles de fotografias que tenía de sus esposos:

 

Senku y Xeno trabajando en el laboratorio.
Xeno y Senku probandose ropa nueva, haciendo ejercicios de Kegel, cenando en un restaurante de lujo, de excursión por el extranjero, sentados en el sofá acariciando sus vientres, nadando en la piscina, bailando, jugando cartas, leyendo, teniendo s/e/x/o.
Dejó salir un silbido mientras reía, realmente era bueno para tomarle fotos a sus omegas desde diferentes algunos mientras los follaba, debió estudiar fotografía.

 

- Carajo ¿cuando volveremos a tener sexo?

 

Snayder soltó una suspiro mientras pensaba en lo hermosos y perfectos que eran sus compañeros, joder, mataría a cualquier que se atreviera a mirarlos con malas intensiones, eran su mundo, su tesoro más preciado.
Era el hombre más feliz desde que se había enterado de los embarazos, su vida era genial, a pesar de todos los problemas y del mal actuar de Xeno y él en el pasado, al final habían podido formar una familia con Senku, jamás podría perdonarse el haber intentado matarlo, por ello ahora intentaba recompensarlo dándole todo lo que estuviera a su alcance. Hounston era igual, siempre mimando a Senku, dándole regalos y siendo tan amable con él, era su adoración, su estudiante estrella a quien no podía negarle nada.

Mientras cerraba los ojos y fantaseaba con tener a sus esposos entre sus brazos, un sutil ruido le hizo ponerse alerta, se sentó de golpe en el sofá mientras buscaba instintivamente el arma atada a su cintura, sus pupilas se dilataron intentando adaptarse en la luz mientras sus músculos se tensaban.

 

Eso hasta que identificó la silueta de Senku moverse entre la oscuridad del pasillo.
El omega venía arrastrando los pies, algo muy característico en él desde que entró a su segundo trimestre, Senku se fatigaba mucho más que Xeno, era irónico que el omega con la peor resistencia física fuera quien quedara embarazado de 2.

 

​El francotirador se relajó de inmediato, divirtiéndose un poco al ver el ceño fruncido que su omega mantenía incluso en la penumbra.
​Senku se detuvo justo al lado del sofá, miró al hombre, luego al espacio ridículamente reducido donde estaba sentado y soltó un bufido inaudible.
Sin decir una sola palabra, estiró el brazo y dejó caer dos cosas sobre las piernas de Stanley: ​una almohada y una manta gruesa de lana que claramente pertenecía al nido y que olía a Xeno y él.

 

- Oh, gracias.

 

​Stanley atrapó los objetos antes de que se deslizaran al suelo, levantó la mirada, encontrándose con los ojos filosos de Senku los cuales lo observaban desde arriba con una mezcla de fastidio y resignación.

 

- No es que me dé lástima tu columna, es pura lógica.
Si mañana amaneces con artritis, tus niveles de cortisol van a estar por las nubes, vas a estar de un humor insoportable y el ambiente de la casa se volverá estadísticamente ineficiente para el desarrollo de los bebés.

 

El omega intentó fingir desinterés mientras se limpiaba la oreja con un dedo.
Stanley soltó una risa mientras olía la manta, rápidamente el olor dulce de sus compañeros calmaron a su Alfa y lo reconfortaron.

 

- Claro, pura ciencia.

 

Respondió el militar en voz baja, su tono era ronco y divertido.

 

- Gracias por cuidar mi eficiencia, científico.

 

- Como sea, asegúrate de arreglar todo cuando te levantes en la mañana.

 

Senku le restó importancia con un gesto, parecía dispuesto a darse la vuelta pero Snayder lo tomó repentinamente del brazo.

 

- Oye ¿que haces?

 

Senku lo miró ligeramente sorprendido mientras tiraba de su mano intentando soltarse del agarre.

 

- ¿Qué hay de mí beso de buenas noches? Siempre nos damos uno.

 

Una sonrisa cínica se formó en los labios de Snayder.
Senku sintió el calor subirle por el rostro.

 

- ¡¿Que?! ¡No puedes pedir besos! se supone estas castigado.

 

El omega no pudo creer su nivel de arrogancia ¿como podía ser tan descarado? Si no fuera tan jodidamente atractivo como el infierno realmente lo odiaría.

 

- Me sacaron del nido, no nos estamos divorciando. Solo un beso, cariño.

 

Stanley replicó sin soltar el brazo del científico, aunque suavizó el agarre para transformarlo en una caricia lenta que bajó hasta su muñeca.
​La sonrisa cínica del alfa no flaqueó ni un segundo, al contrario, se volvió más suave, casi coqueta, mientras recortaba la distancia entre ambos sin levantarse del sofá.
El espacio entre ellos se había reducido lo suficiente como para que el olfato de Senku, hipersensible por el embarazo, notara la sutil pero inconfundible fragancia natural de Stanley, ya no había rastro del tabaco que había causado la pelea al medio dia, ahora solo quedaba ese aroma profundo a menta fresca, mezclado con ese toque rústico a ceniza y madera quemada que era puramente de él, sumado al olor de la loción que utilizaba para bañarse y que tanto le gustaba.

 

Para su omega que llevaba horas exigiendo la presencia de su alfa en el nido, aquello fue un golpe bajo que provocó que sus piernas temblaran y su corazón latiera fuertemente contra su caja toracica.
​Por si fuera poco, Stanley lo estaba mirando profundamente con esos iris dorados que le encantaban, los mechones de cabello rubio caían desordenados sobre su frente y lo hacían lucir absurdamente atractivo en la oscuridad de la sala, al igual que ese tono de lápiz labial que humectaba y hacia brillar sus labios. Era tan hermoso que lo volvía loco.

 

​- Solo un beso.
Y mañana tendrás que arreglar la casa de arriba a abajo.

 

​Senku desvío la mirada mientras el calor en sus mejillas se intensificaba. Stanley pudo notar su pequeño puchero, era tan lindo que casi lo hizo ponerse duro.

 

- Solo uno, te lo prometo.

 

Su voz fue un pequeño susurro, una estrategia para debilitar la capa de piedra de su omega.

 

​- Eres un idiota manipulador...

 

Senku se quejó, aún así se inclinó un poco hacia el sofá, planeando darle un beso rápido, un simple roce de labios para cumplir con el trámite y poder huir de regreso a la seguridad de su nido antes de que sus hormonas le jugaran una mala pasada.
​Pero Stanley Snyder no hacía las cosas a medias, sobre todo cuando se trataba de su adorable esposo menor. Tan pronto como los labios de Senku tocaron torpemente los suyos, la mano del alfa subió rápidamente hacia la nuca del científico, hundiendo los dedos en su cabello y asegurando el agarre.

El beso, que debía ser un roce inocente de buenas noches cambió de ritmo en un segundo.
​Stanley entreabrió los labios profundizando el contacto de inmediato, su lengua se metio entre los labios suaves de Senku y volvió el beso más húmedo, pesado y demandante, guiado únicamente por la necesidad del alfa de reclamar a su omega tras las horas de distancia, ​Senku apretó los puños, apoyando una de sus manos en el hombro de Stanley para mantener el equilibrio, mientras la otra bajaba inconscientemente a proteger su vientre redondo, sus ojos se abrieron por la sorpresa, definitivamente no esperaba el intercambio de saliva, el calor de la boca del alfa, el sabor limpio y el aroma que lo envolvía por completo hicieron que sus piernas flaquearan un poco, su mente, usualmente llena de fórmulas y teorías, se quedó completamente en blanco, reemplazada por un ronroneo
puro de su omega debido a la posesividad del padre de sus cachorros. Gimió dulcemente mientras Snayder succionaba su lengua y liberaba más de su aroma impregnandolo. La mano izquierda del Alfa bajó tentadoradamente hasta llegar a su cintura y lo jaló con fuerza para obligarlo a sentarse en su regazo, Senku intentó separarse del beso, pero Stanley volvió a reclamarlo.

 

- S-stan.

 

Gimió contra sus labios cuando su vientre terminó apretado contra el abdomen de su esposo y sus piernas descansaron a cada lado de sus caderas.

 

- No hables, déjame saborearte.

 

Snayder gruñó contra sus labios para volver a meter su lengua.
Senku sólo se estremeció, la marca en su cuello envió un escalofrío agradable por su columna mientras se aferraba al hombre mayor.
Estuvieron besandose perezosamente por unos 3 minutos.

 

​Cuando Stanley finalmente lo liberó, separándose apenas unos milímetros, sus labios brillaban por la humedad y ambos respiraban de forma entrecortada. El alfa mantuvo la mirada fija en él, con una chispa de triunfo y diversión evidente en sus ojos a pesar de que sus propias mejillas habían ganado una coloración color durazno.
​Senku se llevó el dorso de la mano a la boca rápidamente, limpiándose de manera torpe la saliva y el lapiz labial de la cara mientras intentaba retomar la compostura y el ceño fruncido, aunque el intenso sonrojo que le cubría hasta las orejas lo delataba por completo.

 

- Listo, que tengas buenas noches, mi amor.

 

Stanley soltó una risa baja mientras se lamia los labios, parecía realmente satisfecho por haberle robado varios gemido al omega, sujetó con fuerza las caderas del chico y las frotó contra su entrepierna para provocarlo.
Senku gimió cuando sintió su miembro duro entre sus piernas.

 

- M-más te vale limpiar hasta el último rincón de la cocina si quieres volver a la cama mañana, Snayder.

 

Senku le miró con dagas en los ojos mientras intentaba regular la respiración y le gruñia, se levantó de su regazo con las piernas temblorosas y se acomodó mejor la pijama y el cabello.
Aún asi, su aroma empalagoso y sutilmente excitado le delataba al igual que el tono carmín en sus mejillas.

 

- No te preocupes cariño, dile a Xeno que papi mañana se va a encargar de todo.

 

Stanley observó divertido como el japonés caminaba indignado de regreso a la habitación.

 

...

 

Senku tardó unos segundos en abrir la puerta de su habitación una vez estuvo frente a ella, se acomodó la ropa y volvió a limpiarse el mentón, aún podía saborear la esencia de Stanley en sus labios, la sensación de su pelvis rosar su entrepierna aún estaba fresca y se obligó a golpearse las mejillas con las palmas de las manos abiertas para tranquilizarse.
Puso su cara más neutral y giró el pomo, la puerta se abrió con un sutil crujido y la cerró rápidamente tras de él.

 

Xeno ya estaba dentro del nido, estaba sentado recargando la espalda en las almohadas mientras leía un libro con la luz de la lámpara de la mesita de noche.
El Científico se volteó en su dirección cuando lo vio entrar, tenía una sutil sonrisa de lado.

 

- Tardaste más de lo que pensé, querido. ¿Como está nuestro negligente esposo?

 

El omega dejó caer el libro en su vientre esperando una respuesta.

 

- Más bien de lo que debería, creo que le gusta mucho el sofá.

 

Senku habló neutral, sin ninguna nota de veneno o burla mientras se rascaba la nuca.
Xeno pareció entrecerrar más los ojos con sospecha cuando se acercó al borde de la cama, pero no le dijo nada.
Cuidando de no presionar su propia pancita de cinco meses ni el vientre de su mentor, Senku se quito las pantuflas, se deslizó bajo las sábanas limpias con cuidado y se acurrucó junto a Xeno una vez dentro del nido.
Houston ronroneó suavemente mientras dejaba de lado el libro y disfrutaba de la sutil muestra de afecto. Antes del embarazo, Senku no lo buscaba tanto, sin embargo ahora parecía necesitar constantemente de él. Era algo muy lindo y tambien lógico, simplemente al ser tan joven buscaba la protección del omega mayor y con más experiencia de su manada.

 

Si el cínico, burlón y ácido de shigami Senku buscaba atención y cariño, Xeno Houston no era nadie para negarselo.
Se acurrucó más cerca de su pupilo entrelazando sus piernas largas y abrazándolo, acarició su enorme vientre redondo más grande que el suyo mientras le daba un casto beso en la frente, Senku ronroneó suavemente, algo extraño en él, no dijo nada, ni un comentario mordaz o venenoso, simplemente le devolvió el abrazo a Houston y también palpó su pancita redonda.
Xeno sonrió mientras veía sus mejillas ponerse más rojas, Senku pegó más su mejilla cerca de su pecho inhalando su aroma, amaba el olor de su mentor, aunque jamás se lo diría, Xeno olía a gardenias con una sutil esencia de coco, mezclado con el olor a leche dulce por su embarazo era la combinación perfecta para un hogar agradable y cálido.

 

- Hueles a Stan ¿acaso se perfumaron? Que adorable.

 

El Científico tomó la mano del chico, la acercó a su rostro y dejó un beso en su muñeca, justo donde estaba su glándula de olor.
Senku dejó salir un suspiro entrecortado ante la repentina acción.

 

- Tú y Stanley son unos viejos pervertidos, siempre parecen estar cachondos.

 

Una repentina calidez comenzó a acumularse en su vientre.
Xeno parpadeó perplejo por unos segundos por su comentario, una sonrisa que no llegaba a sus ojos se dibujó en sus labios mientras miraba a su pupilo.

 

- Creí haberte advertido del vocabulario mi pequeño Senku.

 

Xeno tomó entre sus dedos el mentón de su alumno en un gesto sutil de regaño, la marca en su frente pareció oscurecerse aún más en la penumbra de la habitación y su olor cambió ligeramente dentro del nido.
Senku se estremeció, sintio un golpe en el pecho, se revolvió entre las sabanas y tiró débilmente de la muñeca de Houston.

 

- L-lo siento, omega.

 

Su instinto le hizo disculparse inmediatamente con el omega principal del nido.
Xeno reaccionó cuando noto el puchero y la voz sumisa de su compañero.

 

- Oh, lo lamento. No debí tomarte así cariño.

 

Su semblante cambio inmediatamente, se disculpó mientras acunaba a Senku entre sus manos y besaba su rostro con ternura.
El omega no se quejó cuando lo aplastó contra su cuerpo, solo se aferró y aceptó su destino dentro del nido.

 

- Dios, eres tan lindo Senku, haces que me sienta tan enamorado.

 

Wingfield tarareo mientras le veía como si fuera lo mejor en el mundo.

 

- Eres un cursi, Xeno.

 

Los iris carmesí del Omega parecieron brillar más baja la luz de la lámpara.

 

- Solo cuando estoy con ustedes.

 

Sus piernas se entrelazaron aún más hasta que casi no se podía distinguir quién era quien.
Se mantuvieron así por un largo rato, oliendose mutuamente y compartiendo calor. Houston no podía evitar apoyar su mejilla en el cabello suave de su pupilo, adoraba a su pequeño Senku, se veía tan alegante con su vientre redondo cuando usaba la bata del laboratorio e incluso cuando se vestía con las camisas de Stanley y preparaba el desayuno, era tan reluciente como el mismísimo diamante.
No podía creer que después de tanto tiempo al fin podía tenerlo entre sus brazos, compartiendo un nido y embarazados de Stanley. Era un maravilloso sueño hecho realidad ¿cuanto tiempo no había soñado en secreto con ello? Senku realmente podía sacar lo mejor y lo peor de él.

 

- Senku ¿Sabes algo? Hace más de 10 horas que no beso esos suaves labios tuyos ¿me dejarías hacerlo?

 

Los iris tan negros como el cielo nocturno fijaron su mirada fría y calculadora en las sombras de la habitación.

 

- ¿Eh?

 

El omega se puso rojo hasta los hombros, mientras dejaba de esconder su rostro en el pecho de su mentor y le miraba de reojo.

 

- Solo un beso, déjame probarte.

 

Xeno se inclinó sutilmente hacia delante, tomándole el rostro con una mano.
Una sonrisa suave se dibujó en sus labios mientras actuaba lo más gentil posible.
Senku no se apartó, a pesar de la vergüenza entornó los ojos.

 

- Tú y Stanley realmente son iguales ¿Sabes? Desde hace una semana has estado más cariñoso de lo normal, aunque es algo normal debido al aumento de los estrogenos y la testosterona en el organismo.

 

- ¿Eso es un si?

 

El Científico de la NASA apretó aún más el pequeño cuerpo del chico contra sí mismo.

 

- E-esta bien. Solo uno.

 

Senku se dejo llevar, la verdad es que él también había estado un poco más hormonal los últimos días, pero no estaba dispuesto a decirlo en voz alta.
Una parte de su cerebro le estaba diciendo que no lo hiciera, pero su omega, ese instinto primitivo, sentimental y molesto, estaba realmente feliz de recibir tanta atención por parte de sus 2 compañeros.
Asi que se dejó llevar, Wingfield y él eran omegas, estaban gestando, no había ningún riesgo o problema, solo era un beso.

 

- Una respuesta perfecta como siempre.

 

Xeno lo atrajo sutilmente para besarse, sus rostros se acercaron lentamente y cerró los ojos por pura vergüenza, estando tan de cerca recordó porque Houston le gustaba desde los 15 años, era realmente guapo.
Fue un beso lento, perezoso y cargado de una complicidad mutua que solo dos omegas que compartían la ciencia y un nido podrían permitirse. Se besaron con la calma de quienes no tienen nada que demostrar, saboreándose entre pequeños suspiros mientras las feromonas de ambos se entrelazaban en perfectamente. Senku soltó pequeños suspiros de vez en cuando mientras se aferraba más a Xeno buscando un ancla, la lengua del Científico era cálida y humeda mientras exploraba toda su cavidad con una tranquilidad que rozaba lo insolente.

Houston aprovechó el intercambio para tomar el muslo de su pupilo y sin romper el beso lo acomodó de forma en que su pierna terminó encima de su cadera, ahora sus vientre estaban más juntos y podía presionar sus pelvis en una baile suave.
Senku soltó un gemido por la nueva posición, sus labios se separaron unos centímetros mientras se aferraba más a Houston al sentir sus pelvis rozarse tan descaradamente.

 

- X-Xeno ¿Qué haces?...

 

Balbuceó mientras un gemido se le salió entre sus labios hinchados por el beso.
Wingfield ronroneó profundamente mientras dejaba pequeños besos en su cuello sensible.
El Científico movió sus caderas por puro instinto buscando darles más placer.

 

​- Hace mucho tiempo que no te lo hago, querido Senku...

 

Wingfield jadeó, su voz era suave, dulce y posesiva, casi magnética, la cual erizó la piel del menor.
​Senku se tensó sutilmente, una duda genuina cruzó por sus ojos rojos por un segundo ¿cuando había sido la última vez que Xeno y el tuvieron sexo? Fué antes del embarazo, durante su celo compartido con Stanley. Ambos le follaron en el 2do día.

 

- Kukuku ¿Qué pasa Xee? ¿Te pusiste celoso de que volviera oliendo a Stan? Eso no es nada elegante.

 

Una sonrisa divertida se formó en los labios del japonés mientras miraba a los ojos a su compañero.
Wingfield soltó una pequeña risa desprovista de humor por la repentina coquetería del chico.

 

- Por supuesto que no.
Se perfectamente lo que es mío y justo en este momento quiero disfrutar de ello.

 

Wingfield presionó sus labios en el cuello de Senku, esta vez en su marca de reclamo, la glándula de olor estaba ligeramente hinchada y dejó pequeños besos húmedos en ella buscando estimular la producción de feromonas.
Senku se estremeció a lado de él, soltó un gemido mientras lo empujaba sutilmente, la estimulación directa en esa área provocó una respuesta bochornosa entre sus piernas. Su pequeña polla comenzó a ponerse dura.

 

- O-oye, no estés bromeado. Tenemos 5 meses Xeno, apenas y podemos subir las escaleras sin perder el aire, tener sexo demanda esfuerzo.

 

- No te preocupes cariño, no tienes que hacer mucho, yo me puedo encargar de todo.

 

El aroma del Científico pareció volverse más espeso en la habitación, fuertemente cargada por el deseo sexual.

 

- Pero... ¿No te dolerá después? Debes mover tus caderas, al 10 mil millones por ciento de que te cansaras de inmediato y el movimiento no es lo más óptimo para tu cachorro.

 

Senku intentó buscar excusas, pero la realidad es que el mismo deseaba continuar.

 

- Cariño, podré estar embarazado y tener los pies ligeramente hinchados, pero soy un hombre, no soy tan fuerte como un Alfa pero estoy seguro de tener la resistencia para hacerle el amor a mi omega.
Iré lento, no te preocupes. Además estamos en nuestro 2do trimestre, el riesgo de aborto más alto ya pasó, nuestros cachorros están bien sujetos.

 

Houston volvió a unir sus labios en un beso perezoso. Senku lo aceptó con gusto mientras movían sus caderas buscando su propio placer.
Xeno metió la mano entre su ropa, bajó tentadoramente y presionó sus dedos en su vulva ya mojada arrancandole un gemido a ishigami.

 

- Uh, Xeno, eso es...

 

El omega se estremeció por completo, se separó del beso para después observar como la mano de su mentor se movia dentro de su ropa interior ensañandose con sus labios mayores.
Xeno jadeo al sentir la zona tan húmeda, la vulva de Senku se sentía tan suave e hinchada debido a la gestación.

 

- Estas tan sensible ahí abajo Senku, tan suave y regordete.
¿Besarte con Stanley tu puso así de mojado?

 

Xeno gimió mientras deslizaba sus dedos largos masturbando la vulva de su pupilo, jugó con su clitoris moviendo su dedo pulgar en círculos deleitándose por la forma en que Senku balbuceaba y temblaba intentando escapar.

 

- N-no, si me tocas ahí, voy a-

 

El Científico escondió su rostro en el pecho de Houston por la vergüenza de haber sido descubierto, la baba caía por su mentón mientras su vulva palpitaba bajo los ágiles dedos de su maestro, sentir el aliento cálido del otro omega en su mejilla y su olor empalagoso solo hizo todo más difícil.
Un sonrisa divertida se formó el los labios del Científico de la NASA mientras sus dedos se deslizaban con más fuerza abriendo la vulva y disfrutando completamente de hacer gemir al chico, su omega gruñó solo de ver lo que podría provocar en el cuerpo de su compañero.

 

- Correte para mi Senku, vamos, se un buen omega para mi.

 

Wingfield gruñó profundamente, sus dedos no dejaron de masturbar el coño de Senku con saña mientras besaba su oreja y la lamia, ishigami sollozó, se retorció ante los toques de Houston y se corrió llamándolo por su nombre.
Su cuerpo tembló debido al orgasmo, su respiración irregular hizo subir su pecho con rapidez mientras intentaba obtener el oxigeno suficiente para pensar con claridad, su coño palpitó dolorosamente bajo los dedos cálidos de su esposo.

 

- Marvelous, simplemente perfecto. Tu respuesta fisiológica es verdaderamente magnífica, querido Senku.

 

Xeno besó sin aliento su mejilla felicitandolo mientras acariciaba por última vez su monte de venus.
Se besaron en los labios por última vez antes de que el americano se incorporara con cuidado en la cama y doblara las piernas del chico para quitarle la pijama.
Su propia vulva estaba empapada después de ver correr a su alumno, pero su polla estaba tan dura que dolía como el infierno.

 

- X-xeno espera.

 

El rostro de Senku se puso de un rojo vivo mientras le deslizan la ropa interior y dejan al descubierto su sexo.
Su pequeña polla omega estaba erecta entre sus muslos mientras un liquido viscoso y dulce escurría por su coño.
Xeno no puedo evitar ronronear por la vista, Senku era tan lindo, su vulva estaba turgente por el embarazo, la piel brillaba por el estiramiento y tenía un bonito tono rosa.

 

- No te avergüences Sen, eres perfecta.

 

Xeno besó sus labios mientras se bajaba los pantalones para liberar su propia polla, a pesar de ser un omega, tenía un buen tamaño, su anatomía era lo suficientemente versátil para pasar por un beta o un Alfa.
Senku abrió los ojos horrorizado cuando notó lo hinchada y dura que estaba, ya había líquido preseminal en la punta y su vulva se mojó aún más.

 

- Xeno, eso no va a entrar. Al 10 mil millones por ciento que no.

 

Intentó apoyarse con los codos para levantarse.

 

- ¿De que hablas? ¿El orgasmo te ha borrado la memoria? ya ha entrado otras veces. Tu pequeño coño la conoce muy bien.

 

Houston se estiró con cuidado para alcázar el cajón de la mesita donde estaba la lámpara, sacó una tira de condones, abrió uno y se lo puso con manos ágiles ante la atenta mirada de Senku.
Se acomodo entre sus piernas una vez terminó, tomo su miembro y la delineo contra la entrada húmeda de Senku. Empujo lentamente, para sorpresa de Senku su cuerpo ni siquiera se negó, su agujero le dió gratamente la bienvenida al miembro de Houston casi con descaro.

 

‐ ¡Houston espera!

 

Senku gritó con todas sus fuerzas.
Xeno se obligó a detenerse.

 

- ¿Qué sucede? ¿No quieres?

 

El hombre jadeo sorprendido, no creía tener las fuerzas para dejarlo así, no cuando estaba tan excitado.

 

- N-no es eso. Es solo que-

 

Senku dudó.

 

- Senku, cariño, solo dilo, no sabes lo difícil que es contenerse.

 

Mientras doblaba con cuidado las piernas del omega, Senku pudo notar el sutil temblor en las manos del Científico, realmente estaba ansioso por entrar.

 

- Oh, bueno es solo que - Senku apretó los labios, su rostro se volvió tan rojo que Xeno se asustó por un segundo.

 

- ¡¿Qué pasa?!

 

- No quiero el condón.

 

Senku al fin se giró para verlo con esos ojos tan expresivos y avergonzados.

 

- ¿Como?

 

Wingfield casi se atraganta.

 

- No quiero que uses el condón, follame así, quiero que te corras dentro.
Si voy a tener sexo con mi esposo, quiero sentirlo al máximo, sin nada de por medio, además ya estoy embarazado.

 

Una sonrisa temblorosa se formó en los labios del omega mientras tocaba el sitio donde se estaban uniendo.
Xeno casi pudo jurar que le daría un infarto, su polla se puso aún más dura y tuvo que cerrar los ojos para no perder el control y meterse de un solo golpe en la vulva de su lindo esposo.

 

- Dios, Senku, vas a matarme.

 

Houston sonrío divertido, no se hizo del rogar, si su omega queria que le llenara de su semilla él se la daría. Se quitó el condón rápidamente y lo tiró fuera del nido mientras volvía a tirarse encima del omega y alineaba su polla en su entrada.
Las piernas de Senku se aferraron asu cintura buscando atraerlo más, un gemido agudo y largo salió de sus labios mientras el pene duro, caliente y palpitante de Xeno le penetraba. Su cuerpo se estremeció y se aferró a las sábanas mientras entraban hasta el fondo de su vagina.

 

- ¡Xeno! que profundo...

 

Balbuceó mientras observaba como la polla de Xeno le abría el coño descaradamente.
La piel de su vulva se puso casi morada debido a la presión y lo estirado que estába.

 

- Senku, joder, estas tan apretado y húmedo. Me estas derritiendo la polla.

 

Xeno gimió de lo bien que se sentia ¿Hacia cuanto tiempo que no entraba en su amado Senku? Era el cielo, tener sexo con su lindo omega embarazado era definitivamente de las mejores experiencias de su vida.
Comenzó a moverse, al principio era lento mientras buscaba ayudar a Senku a acostumbrarse.
Ishigami dejó caer la cabeza entre las almohadas, sus brazos atrajeron a Xeno en una abrazo posesivo mientras esté le follaba el coño con insistencia.

 

- X-xeno, ah , Xeno.

 

Senku gimió mientras la baba caia por su mentón, la polla de Xeno lo estaba volviendo loco mientras lo golpeaba con firmeza, no sabia porqué, pero le excitaba de sobremanera que otro omega lo estuviese follando cuando ambos estaban preñados, sobre todo si era su mentor del cual llevaba enamorado desde hacía siglos.
Sus vientres redondos se movian al mismo tiempo aplastados entre si con cada embestida dejándolos sin aliento.

 

- Senku eres perfecta ¿Qué se siente cariño? Que se siente que tu omega te folle.

 

Houston habló acaloradamente, su propia vulva no dejaba de producir su propia mancha, dolia y estaba hinchada hasta el límite mientras su pene se aplastaba entre las paredes ardientes de su omega embarazado.

 

- S-se siente muy bien ¡me encanta!

 

Ishigami le regaló una sonrisa boba, Xeno podría jurar que tenía corazones en los ojos mientras lo follaba.
Eso solo lo alentó a penetrarlo mas rápido, Senku no se contuvo, gime y gime sin molestarse en ocultar su voz y no se guarda nada, le avisa cuando llega a un punto placentero y le pide más.
Xeno se vuelve más implacable con los minutos, se deja caer por completo mientras aumenta el ritmo y le mete la polla hasta el fondo.
Senku llora por el sexo duro, su sonrisa boba sigue ahi mientras escucha el gruñido de su mentor cerca de su oído mientras sostiene su embarazo para evitar que se sacuda mucho.
El sonido de sus pelvis chocando es húmedo y sucio, resuena por toda la habitación al igual que sus gemidos.

 

- Oh Senku, eres tan hermoso, 2 bebés no son suficientes, debería darte otro.

 

Xeno se alejó repentinamente, le levantó una pierna y empujó lento pero profundo ganándose un jadeo entrecortado y más de ese líquido viscoso que senku producía naturalmente.

 

- ¡Ah! Kukuku ¿Quieres embarazarme? Te va a costar más de un cogida, Sensei.

 

El omega se burló, sus ojos se pusieron en blanco cuando un empuje particularmente duro le dió justamente en su punto. Su boca se abrió descaradamente, Xeno aprovechó para besarlo y unir sus lenguas.

 

- Eso no importa, tengo todo el tiempo necesario para preñarte con mis propios bebés.

 

Xeno se retiró solo unos centímetros de sus labios, gruñó y lo mantuvo ahí cuando notó que se estremeció y su pequeña polla omega se corrió, empujó sus caderas y luego volvio a retroceder para seguir con su ritmo.
Senku jadeó por aire mientras hacia a un lado el cabello que le caia y le obstruia la vista, quería ver el rostro de Xeno mientras lo follaba.

 

- ¿P-piensas que puedes meterme otro bebé? Eso es imposible.

 

El omega se ríó mientras miraba como el Científico soltaba su pierna y desabrochaba la camisa de su pijama para exponer sus pechos.
Xeno sonrió divertido, apretó los pezones de Senku y los estiró mientras seguía empujando su miembro dentro de él.

 

- ¡Ah!

 

El japonés jadeo por la vergüenza de ser exhibido.

 

- Eso ya lo sé, no hay pruebas científicas de que pueda embarazarte a estas alturas, pero se vale soñar.
Por otro lado tus pechos se han vuelto más suaves, cariño. Mírate son tan lindos y rosados.

 

Houston sonrío con malicia, se inclinó y se llevó un pezón a la boca, Senku rápidamente sollozó mientras su mentor succionaba perezosamente de su pecho.

 

- ¿Q-que eres? ¿Un bebé?

 

Quería volverse loco, a este hombre no le bastaba con follarle el coño, también quería tomar de su pecho como si fuera un jodido recién nacido.

 

- Cuando estes en tu periodo de lactancia, voy a ayudarte con el vaciamiento, seguramente produciras en grandes cantidades.

 

Xeno habló mientras chupaba con insistencia, se separó de su pezón no sin antes darle una última lamida.
Besó la mejilla de Senku con pereza mientas comenzaba a mover las caderas con más fuerza enterrando su miembro hasta el fondo.
Senku arqueó la espalda cuando una embestida en particular alcanzó su punto más dulce.

 

- ¡Aah! P-ponme un bebé ahí, justo ahí se sintió muy bien.

 

Los iris carmesí se nublaron por unos segundos, los músculos de su cervix apretaron con fuerza la polla de Houston debido al estímulo.

 

- Maldición.

 

Xeno gimió cuando las paredes de Senku lo atraparon descaradamente.
Tuvo que detenerse por un segundo, pero el calor abrasador, la humedad y la suavidad de la cavidad debido al embarazo de Senku provocó que su cuerpo comenzara a moverse por su propia cuenta buscando su propio placer.
Su coño palpitó dolorosamente mientras su clitoris hipersensible chocaba contra la propia vulva de Senku cada que empujaba.

 

- S-senku estas tan húmedo ahí que es fascinante, tu coño es toda una fuente.

 

Houston ronroneó mientras le tomaba de las caderas y lo hundía más con cada embestida, este chico realmente le estaba derritiendo la polla.

 

- ¡Ahí Omega! ponme a tus bebes ahí.

 

Senku sollozó por las embestidas, su sexo se estremeció con cada golpe mientras sentía su cuerpo arder por lo bien que se sentia. Su pancita grande y redonda rebotaba por los golpes y podía sentir a sus bebés moverse por todos lados.
La polla de Houston era tan buena como la de Stanley, realmente sabía donde darle para hacerlo suplicar.

 

- ¡Senku! Mierda, tu coño es el mejor.

 

Houston gruñó posesivamente, giró a senku con todas sus fuerzas para dejarlo de lado y tener un mejor ángulo.
El chico se retorció cuando salió por completo y volvió a entrar de un solo golpe estirandolo hasta el límite.

 

- ¡Si, ahí! Stanley se corrió ahí y me preñó, tu también correte ahí!

 

Ishigami gimió, las lágrimas bajaron por sus mejillas, todo su rostro estaba rojo hasta el pecho, era un desastre.

 

- Que descarado, mírate, finges ser un Científico refinado pero cuando tu maestro te folla el coño lloras y súplicas patéticamente.

 

Xeno soltó una risa divertida, tomó las mejillas del omega con fuerza y acarició su labio inferior con recelo, su corazón estaba latiendo tan rápido que podía sentir su sangre hervir.
Se dejó caer más sobre el omega, casi aplastandolo para poder empujar con mas fuerza.
Los labios de Senku formaron una sonrisa temblorosa mientras hacia contacto visual, su cuerpo sudoroso brillaba bajo la luz de la tenue lámpara mientras rebotaba por las embestidas.

 

- ¿Q-quién es más descarado? Te excita follar a tu pupilo 10 años menor, este coño refinado te encanta tanto que no puedes parar de criarlo.

 

Su voz tiembla con cada empuje mientras se muerde los labios de lo bien que se siente, está tan húmedo que no puede creerlo, Xeno tiene razón, se moja tanto como lo haria una fuente.
Los ojos de Houston se oscurecen, un gruñido posesivo resuena en su pecho mientras toma con fuerza las caderas de Senku.

 

- Tienes razón, te amo, amo follarte así,
Fuiste hecho para nosotros, para Stan y para mi, mira como entro perfectamente y tus paredes me dan la bienvenida.
Tu coño fue hecho exclusivamente para nuestras pollas.

 

Houston golpea fuertemente contra sus glúteos rojos cada que folla su vulva creando un ruido húmedo y descarado, la mancha de Senku salpica manchando las sábanas del nido.
Toma las caderas del omega con fuerza empujándolo contra su miembro asegurándose de no dejar ningún lugar sin tocar.
Su propio vientre redondo se aplasta ligeramente contra la piel del omega debajo de él, su propio cachorro se mueve repentinamente debido a todo el movimiento y el esfuerzo que hace.

 

- Aah ¡omega! ¡X-xeno!

 

Senku gritó cuando la polla de Xeno se curveo tocando un punto débil.
Todo su cuerpo tembló mientras la baba le escurría y las vista se le nublaba, se sintió tan bien que su pequeña polla tiró un chorro de semen.
Xeno gimió bajo cuando las paredes vaginales de Senku se apretaron más a su alrededor, su pene palpitó atrapado entre los pliegues humedos y calientes como el infierno.
Le dió una nalgada al omega para que se relajara ganándose un grito.

 

- Me estas apretando la polla, Senku....

 

Jadeó debido a eso.
Sus mejillas estaban tan rojas como las del propio Senku debido a la actividad y por un momento perdió la compostura.

 

- "P-puedo sentir como palpita, se siente tan rico"

 

La mente de ishigami se desconectó exactamente por 5 segundos.
Xeno comenzó a empujar lentamente buscando volver a estirar el canal, Senku se movia con cada movimiento, su vulva húmeda hacia un sonido sucio cada que Houston la golpeaba con su pelvis.
El omega mayor bajó su mano para acariciar su clitoris hinchado y rojo, Senku sollozó cuando lo hizo, su espalda se arqueo y todo su cuerpo tembló del placer.

 

- X-xeno, omega, omega ¡ahi!

 

Senku sollozó, no podia soportarlo e intentó levantarse.
Xeno lo detuvo justo a tiempo antes de que se lastimara.

 

- Espera, Senku.

 

El omega mayor detuvo sus movimientos.

 

- Dame la vuelva, follame el coño desde atrás, porfavor.

 

El chico le miró tan suplicante que casi fue patético.
Xeno jadeó por el esfuerzo y la confusion, después de unos segundos
una sonrisa oscura se dibujó en su rostro mientras tomaba al omega del mentón y lo besaba con fuerza. Senku gimió entre sus labios, cuando se separaron, le dió la vuelta, puso una almohada debajo de su pecho para ponerlo al mismo nivel de su vientre y no lastimarlo, senku arqueó la espalda, abrió las piernas mientras Xeno toma sus caderas y se volvía a alinear, su polla volvió a entrar con facilidad y comenzó a moverse, desde ese ángulo podía follar mejor el coño de Senku, aunque era una lástima que no pudiera disfrutar de sus expresiones.
El chico sollozó cuando entró, tenia la mitad del rostro escondido en la almohada mientras las lágrimas se deslizaban por sus mejillas rojas por la vergüenza y el placer.
Se retorció cuando Xeno empujó particularmente duro y sus músculos lo apretaron aun más buscando formar un nudo que sabia que no puede obtener.

 

- ¿Quién es tu omega, Senku? ¿Quién te está follando el coño así?

 

Xeno empujó sus caderas con fuerza hasta que sus bolas chocaron con la entrada dilatada.

 

- ¡X-xeno!

 

Ishigami lloró de placer.

 

- ¡Dilo!

 

Houston le azotó el trasero con fuerza ganándose un grito de sorpresa.

 

- ¡Tú lo eres! ¡Eres mi omega! Por favor, por favor, papi.

 

Senku sollozó con la voz completamente rota, su nariz estaba tan roja como sus propios ojos, su olor dulce era de sumisión total dentro del nido y volvía completamente loco a Houston.

 

- Soy tu omega Senku, tu primer y último omega. Solo yo puedo follarte así.

 

El Científico dejó un beso posesivo en su nuca mientras continúaba empujando, su vientre se apretó contra la espalda de Senku.
Su espalda baja ya le dolia, pero no podia detener sus caderas, no cuando se sentia tan jodidamente bien y su omega le había suplicado que lo follara así.

 

- ¡Omega ahí! Correte ahí, embaraza a mi coñito justo ahí.

 

Su querido pupilo suplicaba con lágrimas en los ojos, sonando desesperado, su voz antes suave ahora era más ronca debido a lo mucho que habia estado gritando.

 

- Eres mio, solo mio y de Stan, de nadie más Senku, no puedes cargar los cachorros de nadie más.

 

Houston escabulló sus manos por debajo mientras seguía golpeando entre sus glúteos y tomó sus pechos para apretarlos, Senku arqueó la espalda, su coño gotea lascivamente con cada golpe.

 

- ¡Xeno! ¡P-por favor! Meteme otro para que sean trillizos.
Voy a ser bueno, voy a hacer una buena mami.

 

Ya ni siquiera sabe lo que dice, lo único que quiere es que su omega le llene el útero de su semen.
Xeno gruñe en su oído, es un sonido fuerte, posesivo, puramente animal.

 

- VOY A METERTE TODOS LOS JODIDOS BEBÉS QUE QUIERAS.

 

El hombre gime mientras empuja con fuerza.

 

- ¡Si! ¡omega! Te amo, porfavor. Me voy a correr. Preñame.

 

El japonés solloza.

 

- Yo tambien te amo, Senku. Correte, déjame sentirte.
Correte para que puede embarazarte de nuevo.

 

Wingfield baja su mano para atrapar su pequeña polla que esta roja, los masturba con fuerza haciéndolo sollozar mientras no detiene sus caderas y siente ese cosquilleo en sus testiculos.

 

- X-xeno, besame...

 

Senku suplica, se gira para ver a su compañero con lágrimas en los ojos mientras busca deseperadamente sus labios.
Pero desde ese ángulo no pueden.

 

- Carajo.

 

Houston maldice, claro que quiere besarlo, quiere reclamar por completo a Senku cuando lo llene de su semilla.
Utiliza las últimas fuerzas que le quedan, se retira y lo voltea de nuevo para que puedan quedar de frente, vuelve a meterse de un solo empujón y atrapa sus labios en un beso húmedo y desordenado.
El beso fue un desastre de saliva, respiraciones rotas y el sabor salado de las lágrimas que seguían corriendo por las mejillas rojas del científico, Wingfield lo besaba con una violencia hambrienta, mordiendo sus labios y devorando sus gemidos, mientras sus manos grandes se enterraban en la cintura de Senku para mantenerlo firmemente anclado contra sus caderas en un vaivén ensordecedor.

 

El coño de Senku se volvió un vacío ultraestrecho y caliente, comenzó a succionar el miembro de Xeno con una fuerza tan abrumadora que destruyó el último rastro de control del hombre.
Al sentir ese agarre interno tan vivo y el aroma dulce que indicaba que su discípulo estaba al límite, Xeno soltó un gemido agudo, un sonido Omega puro que vibró desde el fondo de su garganta.
​Senku se tensó al escucharlo, su propio omega reconociendo el sonido natural de su compañero, un ronroneo salió de su pecho mientras se separaba de sus labios y le veía con ojos ojos nublados por las lagrimas.

 

- Xeno, te amo omega.

 

Esas últimas palabras fueron el interruptor que terminaron por quebrar el control de Houston, su pene se estremeció y sintió ese dolor familiar en los testiculos mientras daba sus últimas embestidas.

 

- ¡Senku!

 

Xeno Houston gruñó, dio un ultimo empujón con todas sus fuerzas y se corrió de forma masiva en lo profundo del canal de su esposo liberando una carga espesa y tibia que inundó las paredes uterinas de Senku. El impacto de ese fluido caliente fue el detonante definitivo para el joven Científico, Senku arqueó la espalda con violencia, sus ojos se cerraron con fuerza por la sobrecarga y alcanzó su propio clímax en el mismo milisegundo, su coño se estremeció con fuerza mientras se corria y salpicada por todos lados.
Ambos omegas se mantuvieron tensos mientras su órgasmo subía, una vez que el semen dejó de dispararse por la vagina de Senku, ambos colapsaron juntos en el nido, temblando al unísono mientras sus orgasmos se entrelazaban.
Las piernas de Senku cayeron exhaustas a lado de las caderas de Xeno mientras ambos respiraban con dificultad intentado recuperar el aliento.

 

La vulva de Senku no podía dejar de palpitar al igual que el miembro de Houston, ambos, maestro y pupilo quedaron sin fuerzas por varios minutos mientras se abrazaban.

 

- E-eso se sintió tan bien...
Pero fue peligroso.

 

Senku habló después de 10 minutos. Su mente aún daba vueltas y su coño se sentia tan bien, pero al menos ahora podía respirar mejor.

 

- M-mis más sinceras disculpas, llevé nuestros cuerpos al límite.
Lo hiciste muy bien cariño.

 

Xeno habló con esfuerzo, se separó un poco, le dio un beso en la frente mientras peinaba su cabello desordenado hacia atrás y lo felicitaba. Reunió las fuerzas necesarias para romper la perfecta conexión física en la que se encontraba con su adorable esposo.
​Con extrema lentitud, el Científico mayor apoyó las palmas de sus manos a los lados de la cabeza de Senku y comenzó a empujar su cuerpo hacia atrás para retirarse. Gimió mientras lo hacia, su cuerpo estaba en un estado de hipersensibilidad después del orgasmo que había tenido.

 

- Mmh...

 

Senku soltó un gemido agudo, cerró los ojos con fuerza mientras arqueaba sutilmente la pelvis.
​La polla de Xeno salió sin problemas, completamente blanda, dejó un vacío helado y repentino en el canal hiperestimulado de Senku.

 

Sin el miembro de Xeno sirviendo de tapón la vulva del omega que estaba visiblemente dilatada y enrojecida por la fricción comenzó a contraerse de inmediato buscando sacar el flujo denso y abundante del semen de Houston.
Senku soltó un gemido por la repentina sensación de vacio, la semilla espesa se deslizó por la cara interna de sus muslos hasta manchar las mantas del nido.

 

​Xeno se quedó de rodillas entre las piernas entreabiertas de su pupilo, su mano izquierda acarició su propio embarazo intentado relajar los músculos tensos por la intensa actividad.
Mientras jadeaba por el esfuerzo fue incapaz de apartar la mirada de la vulva maltratada de su compañero, una obsesión puramente animal se apoderó de sus facciones al contemplar el desastre que había provocado.
Senku se veía completamente arruinado de una forma hermosa; su cabello desordenado cayendo sobre sus hombros, su piel roja y sudorosa bajo la tenue luz dorada, las marcas en sus caderas, cuello y pezones, su enorme vientre redondo se elevaba rápidamente por su respiración errática, el semen goteando de su agujero hinchado y rojo eran lo más hermoso que podría ver.

 

Su propio omega ronroneó por la vista, completamente fascinado y orgulloso por cómo había logrado moldear y reclamar el cuerpo del menor a pesar de compartir la misma naturaleza biológica.

 

​- Una respuesta fisiológica verdaderamente hermosa...

 

Murmuró con la voz aún ronca, extendió los dedos para rozar con delicadeza el borde de la vulva palpitante, observando cómo un nuevo espasmo hacía brotar más semen.

 

- X-xeno, deja de tocar.

 

Senku le miró con las mejillas infladas por el cansancio mientras intentaba cerras las piernas y temblaba.
Houston sonrío suavemente con una devoción que rozaba lo religioso.

 

- No puedo evitarlo, si tan solo pudieras ver cómo tu cuerpo retiene y procesa mi carga, Senku.
Es una configuración sublime.

 

​El japonés todavía con las mejillas encendidas y el vientre de casi 5 meses subiendo y bajando con un ritmo más pausado, desvió la mirada con un leve gruñido, aunque no hizo el menor intento por cubrirse, estaba exhausto, los músculos de todo el cuerpo le dolían y las caderas lo estaban matando.

 

- Deja de decir obscenidades y acuéstate.

 

El omega se giró solo un poco para al fin descansar de su vientre, Xeno se sacudió la pijama y se acurrucó rápidamente con él guiándolo a un abrazo de modo que sus pancitas quedaban juntas.
El Científico de la NASA exhaló visiblemente exhausto mientras enterraba el rostro en el cabello de su omega. Senku se aferró a su espalda, buscando obtener más de su olor para calmarse.

 

- Perdón por no poder limpiarnos, no creo que mis articulaciones me sostengan si pongo un pie fuera del nido.

 

El hombre soltó una risita mientras utilizaba sus últimas fuerzas para alcanzar una sabana limpia y los cubría con ella.
Una de sus manos bajó para acariciar en suaves círculos el vientre enorme del chico buscando darle alivio a sus músculos tensos, pareció funcionar porque Senku rápidamente soltó un suspiro y se relajó entre sus brazos.

 

- No importa, la ventilación está haciendo un buen trabajo eliminando el sudor.
¿Como está tu vientre? ¿No te duele? Si te sientes mal no te lo guardes y dímelo.

 

Ishigami alzó la mirada mientras le veia ligeramente preocupado, había un sutil
ronroneó que vibraba en su pecho, una estrategia para calmar a su compañero.
La mano pequeña del chico también comenzó a darle pequeñas caricias al embarazo de su mentor regresandole el gesto y buscando relajarlo.
La sonrisa de Houston creció más antes sus palabras mientras tarareaba y le daba un beso en la cabeza, su pequeño Senku era tan adorable que hacía que le doliera el pecho.

 

- No te preocupes, estoy muy bien, nada fuera del marco. La tensión muscular es normal después de una actividad física tan intensa, pero este pequeño de aquí esta bien.

 

Xeno tomó la mano de Senku que se encontraba sobre su vientre mientras le daba un apretón suave.

 

- ¿Qué hay de ti? Lamento haber sacudido mucho a los bebés, perdí la compostura en los últimos minutos, porfavor perdona mi falta de autocontrol.

 

- No, esta bien, yo también te pedí demasiado. Creo que me emocioné mucho cuando empezó a sentirse muy bien.
Los bebés están bien, se han movido un poco y no tengo datos de alarma.

 

Las mejillas del omega se pusieron más rojas mientras evita el contacto visual por la vergüenza.

 

- Me alegra que te haya gustado, fue una experiencia exquisita como siempre, te amo.

 

Xeno besó sus labios en una casto beso, Senku gimió suavemente por el afecto.

 

- Yo también te amo.

 

El Científico hundió más su rostro en su pecho buscando consuelo.
Después de unos minutos vez el omega se durmió entre sus brazos, Xeno lo apretó aún más contra él, a veces no le era suficiente sentir la piel del chico, quería ser uno solo para siempre, grabarlo en cada rincón de su alma y jamás dejarlo ir.

 

- Mi querido Senku, eres mi sueño hecho realidad.

 

Besó por última vez su mejilla antes de caer en un profundo sueño al lado de su compañero.

 

...

 

Cuando Xeno Houston despertó a las 11:47 de la mañana lo primero que notó fue la presencia de otra persona dentro de su habitación.
Tomó rápidamente a Senku entre sus brazos listo para golpear a cualquiera que se atreviera a querer quitarle a su compañero embarazado, pero se relajó tan pronto reconoció esa figura tan familiar.

 

- Xeno ¿que sucede?

 

Senku miró a su compañero confundido y somnoliento por haber sido despertado de pronto.

 

- Vaya, hasta que al fin despiertan, estaba comenzando a creer que habían muerto.

 

Stanley Snayder se cruzó de brazos mientras observaba con ojos afilados a sus dos esposos dentro del nido.

 

- Oh, Buenos días Stan.

 

Xeno soltó un suspiro largo, sus ojos se suavizaron el ver a su Alfa en la habitación, acarició con cariño la cabeza de Senku ganándose un suave ronroneo del chico.

 

- Nada de buenos días ¿que carajos le hiciste a Senku anoche?

 

El francotirador hizo una mueca mientras veía de reojo al omega menor, Senku se sonrojó al recordar toda la actividad de anoche, se pegó más a Houston intentado esconderse por la vergüenza mientras se rascaba la nuca y el dolor en su espalda baja se hacia presente.
Ahora que lo pensaba ¿porque llevaba encima una playera de Stanley? El nido también olía diferente, había sábanas nuevas y el olor a sexo ya no era tan espeso ¿Stanley los limpió? Ni siquiera se dió cuenta ¿cuanto habían dormido?

 

- Solo tuvimos un poco de Sexo.

 

Xeno habló con un orgullo tan grande que provocó que el Alfa de Stanley gruñera.

 

- ¿Un poco? No me jodas Xeno, ese chico estaba arruinado ¿Sabes lo que me costó limpiarlo? Espero que esa jodida crema que tuve que ir a comprar sirviera de algo.

 

El aroma a cenizas del Alfa se filtró por toda la habitación intentado recuperar un poco del dominio ante sus dos omegas.
Senku se separó bruscamente de Xeno al escuchar las palabras del hombre, miró por debajo de su ropa interior buscando evidencias.

 

- Creo que la inflamación se ha reducido en un 67% gracias Stan.

 

Agradeció al Militar mientras sonreía sutilmente y palpaba ligeramente su vientre.

 

- Una disculpa por mi descuido, debí preparar todo antes de hacer algo tan delicado, pero anoche no pude detenerme, ya sabes, veo a nuestro lindo omega y no puedo pensar en nada más que hacerlo sentir bien.

 

Houston ni siquiera se esforzó por sonar arrepentido. Su sonrisa cínica aún adornaba su rostro pálido iluminado por la luz que se colaba entre las cortinas, después de una noche de sexo intenso su piel y la de Senku parecían verse más relucientes.
Eso irritó aún más a Stanley.

 

- Pero si tu eres quien más lo disfrutó.

 

Refunfuñó Senku.

 

- Me voy del nido por una noche y ustedes se devoran vivos.

 

Stanley se pasó la mano por el rostro, exasperado.
Cuando despertó esta mañana exactamente a las 6:00 am no esperaba que un olor empalagoso que apestaba a Sexo se filtrara por el pasillo. Sus instintos se activaron de inmediato y se levantó de un salto del sofá para ir corriendo directo a su habitación. Lo que encontró lo golpeó directamente en el orgullo: sus dos omegas estaban ahí en el centro del nido, entrelazados en las sabanas apestando a sexo y semen. Cuando levantó la sabana sólo logró que los celos lo consumieran aún más. Su lindo Senku, su omega más pequeño estaba lleno de marcas por todos lados y con la vulva escurriendo de la semilla de Houston, Xeno igual era un desastre, su cabello estaba alborotado y su propia vulva estaba tensa e inflamada.
Tuvo que arreglar todo: limpiar sus cuerpos, vestirlos con algo nuevo, cambiar las mantas del nido y ventilar la habitación, al parecer realmente se habían divertido porque ninguno se despertó en todo el rato que los cargó por la habitación.
Para colmo igual tuvo que salir a comprar una crema especial para aliviar la inflamación en la pelvis de Senku por la intensa actividad.
Preparó el desayuno esperando darles algo más de tiempo para despertar pero dieron las 8 am y nada, 9 am, nada, 10 am, nada.
Para cuando dieron las 11 am se le había terminado la paciencia.

 

Xeno dejó escapar una risa baja, cargada de una diversión genuina ante el sermón del soldado.
Se acomodó mejor contra las almohadas, sin retirar la mano que aún acariciaba con pereza el vientre de Senku y clavó sus ojos agudos en su esposo.

 

​- Vaya, Stanley ¿toda esta reprimenda es por pura preocupación o es que acaso estás terriblemente celoso de que nos hayamos divertido anoche sin ti?

 

Una vena dilatada salto en la frente del francotirador mientras sus ojos se entrecerraban en dirección al Científico mayor.
​Senku al ver la oportunidad perfecta para desviar la atención de su propio bochorno y de sus mejillas aún sonrojadas, soltó un bufido divertido y se unió al ataque de su maestro.

 

​- Kukuku, Xeno tiene un buen punto, Stan.
Para ser un soldado implacable, estás sonando sospechosamente como un Alfa territorial al que dejaron fuera de la ecuación.

 

Se burló con la voz todavía un poco ronca por los gemidos que pegó en la noche.

 

​Stanley apretó los dientes, dejando escapar un gruñido posesivo que vibró directo en el pecho de los dos Omegas y los hizo estremecerse en sus lugares.
Su aroma a ceniza y madera se volvió notablemente más espesa delatando que las provocaciones de sus compañeros estaban surtiendo un efecto inmediato.

 

​- Par de presumidos.

 

El francotirador dió un paso fuerte hacia el borde del nido mientras comenzaba a desabrocharse el pantalón con una lentitud amenazante.
Senku tragó saliva al verlo tan desafiante, la piel de su cuerpo se erizó al sentir su marca de reclamo palpitar.

 

- Creen que pueden dominar el nido solo porque comparten la misma biología desastrosa.

 

​Xeno ensanchó su sonrisa, se deslizó sutilmente hacia abajo en las sábanas desordenadas. Sus ojos brillaron con una lascivia fría mientras miraba la evidente erección en los pantalones del soldado.
Senku soltó un pequeño suspiro, sus coño palpitó solo de sentir la presencia abrumadora de su Alfa acercarse a su nido.

 

​- Bueno, si el Comandante está tan ansioso por reclamar su posición y compensar el tiempo perdido, creo que podemos hacer una tregua inmediata.

 

Xeno habló con una voz suave y arrastrada, intentó mantener su fachada cínica y arrogante, pero la verdad es que se estaba mojando por lo emocionado que estaba.
Cuando Stanley se quitó la playera y dejó al descubierto su cuerpo trabajado automáticamente abrió las piernas para darle la bienvenida, Senku hizo lo mismo por puro instinto, sus pupilas se dilataron al sentir con más fuerza el aroma de Stanley mezclarse con los suyos.

 

- Alfa...

 

- CALLENSE.
AMBOS PRESENTENSE, AHORA.

 

Stanley gruñó mientras se subía al nido y les hacia una señal.
Su voz de comando penetró directamente los cerebros sobrecargados de ambos Científicos enviando un dolor punzante a las marcas de reclamo en sus cuellos, ambos gimieron e hicieron exactamente lo que les pidió el hombre.
Se acostaron boca a bajo sosteniendose de una almohada y alzaron sus traseros en el aire mientras hacia a un lado su ropa interior dejando expuestos sus coños a su Alfa, los cuales ya se encontraban goteando.

 

- Mierda, esto les gusta ¿no? Humillarse ante la primera polla Alfa que se les cruza.

 

Stanley habló con malicia, sus dedos recorrieron tentadoradamente el monte de venus de ambos omegas haciéndolos estremecerse.
Xeno soltó un gemido cuando le azotaron el trasero, Senku apretó las labios mientras veía con recelo como Stanley se ponía detrás del Científico mayor, lo tomaba por la nuca y guiaba la punta de su enorme polla en su entrada.

 

- Buenos días, cariño.

 

Stanley soltó una risita mientras se metia de un solo golpe.
Xeno sollozó cuando sus músculos se abrieron dándole la bienvenida al hombre de forma descarada.
Un rubor furioso le subió por el rostro mientras el militar comenzaba a follarlo sin piedad.

 

- ¡S-stan!

 

Jadeó por aire, su omega se pavoneó cuando al fin obtuvo lo que tanto queria: una polla en la vagina.

 

- Apretado como siempre Xeno ¿Tú coñito me extrañó? ¿extrañabas a tu puto Alfa?

 

Snayder gruñó.

 

- ¡Si! Te extraba Stan, te extrañaba mucho.

 

Houston sollozó, sus ojos se llenaron de lágrimas porqué al fin le estaban follando ahí, le había estado doliendo tanto, su vulva también quería que una polla lo criara y la polla de su esposo era la mejor.
Senku cerró los ojos con fuerza por la vergüenza, sus piernas temblaron por la posición pero su instinto se negaba a dejar la postura que el Alfa del nido le había ordenado.

 

Intentó concentrarse en números, pero los gemidos de Xeno y él sucio golpeteo del miembro de Stan contra la vulva de su mentor solo hacían que se mojara más y goteara.

 

- ¿Qué pasa cerebrito? ¿No puedes decir nada? vamos, dime porque el cielo es azul.

 

El Militar se burló, sus manos grandes tomaron con tanta fuerza las caderas de Xeno que estaba dejando marcas, su pequeño vientre también me movia con violencia por las embestidas.

 

- Alfa ¡Ahí! Que rico se siente ahí.

 

Xeno balbuceó, sus ojos estaban torcidos hacia arriba mientras su coño se hundía hasta el fondo tragando toda la polla de Snayder.

Senku comenzó a contar números primos, cuando llegó arriba de Mil, sintió un cambio en el peso de la cama mientras unas manos grandes y toscas le tomaron de la cintura, abrió los ojos mientras se giraba y se sorprendió al ver a Stanley detrás de él alineadose.

 

- E-espera.

 

Intentó tocarlo pero antes de siquiera poder replicar el hombre presionó contra su entrada y entró de un empujón.
Su rostro se fue de lleno en la almohada mientras un placer doloroso le atravesaba, su polla se corrió mientras el miembro grueso, caliente y húmedo de Stanley palpitaba dentro de su vagina.

 

- A-alfa...

 

Gimió mientras comenzaban a follarlo a gran velocidad, el militar lo tomo de los brazos y lo alzó mientras le golpeaba el coño sin piedad.

 

- ¡N-no! ¡esta posición es-

 

La cama se sacudió debajo de ellos provocando que algunas almohadas cayeran del nido.

 

- Mierda Senku ¡Estas muchísimo más apretado que Xeno!

 

Stanley jadeó mientras se esforzaba por follarlo, Senku gimió y gimió mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas en su mente nublada por el placer, la polla de Stanley era enorme, estiraba su cervix al máximo y le enviaba descargas eléctricas directo al cerebro.
Mientras lo follaban sin piedad, tomó fuerzas para bajar la vista hacia su mentor y se sonrojó profundamente al ver Houston desplomado en el nido con
su agujero goteando una muestra abundante de semen fresco.

 

- Senku, tu coño es lo mejor, con razón a Xeno le encanta, prepárate porque voy a follartelo todas las noches apartir de ahora.

 

Stanley gruñó mientras metía sus brazos debajo de sus axilas y no se detenía ni por un segundo.
Senku gimió por la posición, su esposo metió su rostro en su cuello dejando besos húmedos en su marca de reclamo.

 

- ¿Quién es tu Alfa, Senku? ¿De quien son estos cachorros?

 

- T-tuyos ¡Solo tuyos Alfa!

 

- ¿Si? ¿Qué polla te gusta más? ¿La de Xeno o la mía? ¿Cuál te llena mejor la vagina?

 

Mordió suavemente el cuello del Científico, el omega jadeó por el trato, su omega le gritó que complaciera a su compañero.

 

- La tuya, la tuya ¡Alfa!

 

Las lágrimas tibias le quemaron el rostro.

 

- ¡DILO MÁS FUERTE!

 

Stanley gritó mientras daba un fuerte empujón que provocó que los intestinos se le revolvieran.

 

- ¡Tú polla! ¡Amo tu polla! Solo la tuya Alfa, la de nadie más.

 

Stanley lo tiró de vuelta a la cama, tomó sus caderas con fuerza y le jodió durante 10 minutos hasta que su órgasmo lo alcanzó y se corrió dentro del coño de Senku, una cantidad enorme de Semen tibio y viscoso se derramó en sus paredes, Senku sollozó en la cama mientras temblaba.
Stanley se retiró después de un rato, le dió golpe en el trasero cuando notó como escurría el semen por las piernas del chico.
Senku cayó exhausto en el nido, su vulva hipersensible descansado entre las sabanas después de la intensa actividad.

 

Xeno sonrió perezosamente cuando lo vió derrumbarse, se acercó y lo besó tiernamente, como si lo felicitara por aguantar.

 

- Senku, te viste tan sexy.

 

El Científico mayor ronroneó, su polla se había corrido solo de ver como Stanley se follaba al chico.

 

- ¿Escuchaste eso Houston? A senku le gusta más mi polla, no importa cuanto lo jodas, al final prefiere a su Alfa.

 

Snayder se peinó el cabello hacia atrás mientras se burlaba.
Volvió a meterse en el coño de Senku sólo para molestar a su otro esposo.
El omega sollozó cuando entró, ocultó el rostro entre las sabanas muerto de la vergüenza, Xeno frunció el seño cuando le quitaron la atención de su pequeño omega.

 

- Alfa, omega....

 

El menor gimió.

 

- No hay omega Senku, solo tu Alfa - Snayder se río.
- El Alfa que te metió 2 bonitos cachorros aquí.

 

Stanley ronroneó mientras empujaba entre las paredes húmedas y apretadas, abrazó a Senku por la cintura sosteniendo su embarazo para darle alivio.

 

- Stanley, Alfa, te amo, te amo.

 

El omega sollozó, Stanley giró su rostro suavemente para besarlo bajo la atenta mirada de Houston. Después de 2 minutos Senku se corrió apretando la polla palpitante de Snayder y rogando por un nudo.
Pero el hombre no lo anudó.

 

En lugar de eso Snayder volvió a follarse a Xeno en otra posición, le jodió por 30 minutos para después pasar con Senku y follarlo de nuevo.
Tuvieron sexo hasta las 1 de la tarde y fué hasta el final cuando el hombre decidió darles su primer nudo, ambos omegas lloraron de la felicidad cuando al fin les ataron y les llenaron de semen fértil, aunque ya no podían quedar embarazados su mente les aturdió tanto como para creer que estaban apareandose para concebir, así que el orgasmo que les siguió duró tanto que provocó que el nudo de Stanley durará 30 minutos en cada uno. Lo doble de un nudo normal.
Cuando terminaron la intensa actividad durmieron por 3 horas seguidas, Stanley ayudó a ambos omegas a tomar un baño, se cambiaron y después tuvieron una sesión de trabajo oral donde el Alfa reclamó las pequeñas bocas de sus dos esposos.

 

Se trasladaron a la planta baja para ir directo a la cocina. Xeno soltó un bostezo mientras arrastraba los pies y descansaba su brazo en su vientre.
Senku le seguía desde atrás, caminaba más lento debido a que le dolían las caderas despues de que ambos hombres lo hubiesen follado.
Se habían tomado un analgésico pero aún asi estaban muy sensibles, por lo tanto, ambos no llevaban puesto ropa interior.

 

- Voy a calentar el desayuno, denme 15 minutos.

 

Stanley se ató el delantal a la cintura mientras sacaba la charola del horno para calentar la comida.
Parecía realmente feliz y tenía una sonrisa presumida en la cara.
¿Qué hombre no lo estaría después de follar con 2 omegas por más de 2 horas?

 

- Senku cariño ¿Quieres ver una película?

 

Xeno se giró para ver a su pupilo, el omega asintió con calma mientras le seguía al sofá.

 

- Esta bien, voy a pedir palomitas y golosinas a domicilio ¿que dulces quieres?

 

El Científico frotó pequeños círculos en su enorme estómago, los cachorros estaban comenzando a ponerse inquietos por el hambre.

 

- ¿Puedes pedir un bote de helado de menta? También quiero un frasco de aceitunas.

 

El omega mayor tarareo, alzó una ceja extrañado cuando notó algo extraño en él sofá.

 

- ¿Mmn?

 

- Aceitunas y helado.... - murmuró Senku mientras escribía en su propio teléfono.
- No estarás pensando en mezclarlos ¿o si?

 

Ishigami observó con duda a su mentor.

 

- ¿Qué tiene de extraño? Me gusta la combinación.

 

Xeno sonrió divertido mientras tomaba la almohada en el sofá y se sentada con cuidado.
Senku abrió mucho los ojos cuando se dió cuenta de lo que era: la almohada y la sabana que le habia llevado al Militar estaban regadas aún en la sala después de que Stanley saliera corriendo cuándo despertó en la mañana.

 

- ¡Oye teníamos un trato! te di un jodido beso de buenas noches, me follaste por más de 1 hora e incluso te chupe la polla ¿que significa esto?

 

El japonés alzó la voz mientras miraba en dirección a su marido y señalaba la escena del crimen con las mejillas rojas.

 

- Mierda.

 

Stanley maldijo en voz baja mientras detenía su avance por la cocina: llevaba una charola lista con frutas picadas y jugos naturales. Lo había olvidado por completo, estaba tan concentrado en encarar a ambos omegas porque decidieron divertirse sin él que olvidó arreglar su desastre.
En ese momento no sabía si sacar la comida del microondas que ya comenzaba a emitir ese pitido que avisaba que el ciclo había terminado o correr a doblar la sabana.

 

- Qué desordenado, nuestro nido tambien terminó contaminandose por la intensa actividad a las que nos sometiste, así que creo que hoy también dormiras en el sofá querido Stan.

 

Xeno se burló mientras palpaba la curva de su pancita redonda, Stanley pudo notar como toda su postura gritaba "Victoria", después de todo, el Científico amaba tener la atención completa de su adorado estudiante para el sólo.

 

- Estas fuera del nido... por una semana.

 

Senku sentenció entre dientes mientras se cruzaba de brazos sobre su enorme vientre redondo.
Xeno no pudo evitar reírse desde el sofá.

 

- ¡¿UNA SEMANA?!

 

Por un segundo todos los colores en el rostro de Stanley Snayder desaparecieron mientras veía incrédulo a su esposo más menor.

 

...

Notes:

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Es la primera vez que escribo a Xeno como omega y ¡embarazado! Se me hizo tan tierno, definitivamente es un omega dominante 😈

También es la primera vez que hago StanXeno yeiii.
Hacer un fic de Xeno omega comiéndose a Senku es algo que quería hacer desde hace más de 1 año y al fin pude ¡Fue tan genial!

 

¡Muchas gracias por leer! Espero que lo hayan disfrutado.